31582(22-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31582   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARIA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

Aprobado Acta No. 148.  

         

          Bogotá  D.C.,  mayo  veintidós  (22)  de  dos  mil  nueve  (2009).   

  VISTOS  

Procede  la  Sala  a  pronunciarse  sobre el  recurso  de  apelación  interpuesto por la fiscalía y el defensor del imputado  EDUAR  COBOS  TÉLLEZ (alias  Diego  Vecino)  contra  la  decisión  adoptada durante  audiencia  celebrada  el  pasado  24  de marzo   por un Magistrado con  Función  de  Control  de Garantías de la Jurisdicción de Justicia y Paz de la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Barranquilla, por medio de la cual afectó  al   mencionado   con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento   carcelario   por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  constreñimiento ilegal, homicidio agravado y secuestro simple, estos  dos últimos en  concurso homogéneo y sucesivo.   

  HECHOS   

El supuesto fáctico sobre  el  cual versó la imputación parcial formulada por la fiscalía y la posterior  imposición    de    medida    de    aseguramiento,   se   sintetizó   por   al  a  quo,  de la siguiente  forma:   

          “En  la  noche  del 10 de marzo del 2000, al poblado de Mampuján  -corregimiento  del  municipio  de  Marialabaja, en el departamento de Bolívar-  llegó      un     grupo     de     150     hombres     armados     –con  fusiles Galil, AK157, AK47, M60,  R15  y  Falk-  al mando de Rodrigo Mercado Pelufo (a. “Cadena”).  Luego  de  reunir  bajo  amenaza  a la población, estimada en más de 600 personas, el  comandante  del  grupo  y sus hombres le ordenaron a niños, ancianos, mujeres y  hombres   desplazarse  de  manera  inmediata,  a  más  tardar  a  la  madrugada  siguiente,  indicándole  a  los  mismos que de no hacerlo les pasaría lo mismo  que  a  los  pobladores  de  El Salado.  A la amenaza verbal, los invasores  decidieron  añadir  actos  como  el  de  cortar  -con machete- las ramas de los  árboles  y  el  de  rastrillar dicha herramienta contra el piso, acusando a los  moradores de ser auxiliadores de la guerrilla.   

         A  semejante  acción  siguió el saqueo de la tienda del caserío,  sus  habitantes  tuvieron  que  salir  de  allí,  sin  poder llevar consigo sus  pertenencias  -enseres,  animales  de corral y cultivo, que además constituían  el  único medio de subsistencia- que desde luego abandonaron sin posibilidad de  recuperación al no poder volver a su aldea.   

         Luego,  amparado en la zozobra de quienes se disponían a abandonar  el  lugar,  el grupo asaltante decidió retener a siete de ellos (Armando Rafael  Maza,  Manuel  Esteban  Vega,  Francisco  José Nisperuza, José Luis Contreras,  Germán  Maza,  Grimaldo López y Aristides Maza), para que cada uno le indicara  a  los  integrantes  de la agrupación -divididos en cuadrillas- el camino hacia  Yucalito.  Los  retenidos  fueron  dejados en libertad en la madrugada del 11 de  marzo del 2000.   

         Después  de  su  paso  por Mampuján, el grupo comandado por alias  ‘Cadena’  pretendía  llegar  a  una zona del  corregimiento  San Cayetano, jurisdicción del municipio de San Juan Nepomuceno,  Bolívar,  de  la  que  hacen  parte  los  sectores  conocidos  como  El  Loro y  Tamarindo,  porque  en dicha zona había un campamento de la guerrilla.  La  agrupación  armada  emprendió marcha del corregimiento de Mampuján, municipio  de  Marialabaja,  a  las  10:00  de  la noche y hubo de transitar las veredas de  Yucal,  Yucalito  y la Haya. Sobre las 5:00 de la madrugada arribó a la zona de  San  Cayetano, en el municipio de San Juan Nepomuceno, Bolívar, donde ubicó el  campamento en cuestión pero lo halló abandonado.   

         Tal  circunstancia hizo que Rodrigo Mercado Pelufo (a. ‘Cadena’)  diera  la  orden  a través de los  comandantes  de  cada  patrulla  de matar a varias personas, residentes en casas  dispersas  en  la  zona, porque supuestamente eran guerrilleros. Los miembros de  las  cuadrillas  encargados de sacar de sus casas a los habitantes de la zona no  sólo  vestían prendas y portaban armas de uso privativo de las fuerzas armadas  sino que se anunciaban como integrantes de las autodefensas.   

         Después  que los sacan de sus casas y los reúnen en una planicie,  el  grupo  armado  dio  muerte a Alexis Rojas Cantillo, Gabriel Mercado García,  José  Rosario  Mercado García, Wilfrido Mercado Tapias, Rafael Enrique Mercado  García,  Manuel  Yepes  Mercado, Dalmiro Rafael Barrios, Joaquín Posso Ortega,  Alfredo  Posso  García,  Jorge  Eliécer  Tovar  Pérez  y José Joaquín Posso  García.   Algunos  fueron  degollados y otros recibieron impactos por arma  de                 fuego”.           

  ANTECEDENTES  PROCESALES   

          Ante  la  Fiscalía  Octava  de  la  Unidad  de  Justicia  y  Paz de  Barranquilla     el     señor     EDUAR     COBOS  TÉLLEZ  viene rindiendo diligencia de versión libre,  en  su  calidad  de miembro desmovilizado del Bloque Héroes Montes de María de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia (AUC) y postulado a los beneficios de la  Ley  975 de 20051.   

Siguiendo  los  derroteros trazados por esta  normatividad,  la  representante del ente fiscal solicitó ante el Magistrado de  Control  de  Garantías  de  la  Unidad  de  Justicia  y Paz de la misma ciudad,  realización  de  audiencia  preliminar  con  el  objeto de imputar parcialmente  cargos  al  postulado  y  solicitar el decreto de medidas de aseguramiento en su  contra.   

Para tal efecto, el funcionario de control de  garantías  fijó como fecha, para la evacuación de la audiencia, el día 27 de  noviembre de 2008.   

Llegado  el  día  y  hora  señalado,  la  Fiscalía  efectuó  la  correspondiente imputación fáctica de los cargos, con  su  correspondiente  relevancia  jurídica,  acto  que  contó  con  el aval del  funcionario de control de garantías.   

A  continuación, la misma representante del  ente  acusador  deprecó  el  decreto  de  medida de aseguramiento de detención  preventiva  privativa de la libertad en establecimiento carcelario en contra del  imputado  COBOS  TÉLLEZ por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  desplazamiento forzado,  homicidio  agravado,  secuestro  simple  y  hurto  calificado agravado, las tres  últimas ilicitudes en concurso homogéneo.   

Culminada la intervención de la fiscalía y  tras  correr  traslado  a  los  demás  sujetos intervinientes, el Magistrado de  Control  de  Garantías  accedió  a  la  solicitud  del  ente acusador de   decretar  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva en establecimiento  carcelario   en   contra  del  imputado  EDUAR  COBOS  TÉLLEZ.   

De  su  decisión,  el  funcionario  corrió  traslado  a  los  diferentes  intervinientes  en  el  acto procesal.  Todos  ellos,   salvo   la   defensa,  mostraron  aquiescencia  con  la  determinación  adoptada.   

Este   último  sujeto  procesal, en su  oportunidad,  manifestó  interponer  recurso  de  apelación  ante  la  Sala de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia, cuya sustentación efectuaría  durante la diligencia dispuesta para tal fin.   

Convocadas  las  partes  para tal efecto, el  pasado  9 de febrero, previo a escuchar sus intervenciones, la Corte decretó la  nulidad  de  la  actuación a partir de la decisión adoptada el 27 de noviembre  de 2008, por encontrarla carente de motivación.   

Retornada  la  actuación  al  despacho  de  origen,  se  dispuso como nueva fecha para la reanudación de la audiencia el 24  de  marzo  ulterior,  en  cuyo desarrollo el Magistrado de Control de Garantías  afectó  al  mencionado  con medida de aseguramiento de detención preventiva en  establecimiento   carcelario   por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  constreñimiento ilegal, homicidio agravado y secuestro simple, estos  dos últimos comportamientos en concurso homogéneo y sucesivo.   

Inconformes   con  la  determinación  del  Magistrado,  la  Fiscalía  interpuso  recurso  de  reposición  y, en subsidio,  apelación,  mientras  la  defensa  impugnó  exclusivamente  a  través de esta  última vía.   

La defensa de EDUAR  COBOS  TÉLLEZ, al momento de interponer el recurso, se  limitó  a  señalar  que  no  comparte la determinación tomada porque se está  dando  una  interpretación  diferente a lo decidido por la Sala en el auto el 9  de  febrero,  en  tanto se han emitido juicios de valor que corresponden al juez  de conocimiento.   

Por  su  parte,  otorgada  la  palabra  a la  Fiscalía  con  el objeto de sustentar la impugnación propuesta como principal,  manifestó  no  estar  de acuerdo con la decisión en cuanto no se dictó medida  de  aseguramiento  por  el  delito  de  desplazamiento  forzado  y  en  su lugar  adoptarse por el reato de constreñimiento ilegal.   

En fundamento de su pretensión, comenzó por  señalar  que según se desprende de lo expuesto por la Sala en el auto del 9 de  febrero  del  año  en  curso,  el  acto  de  formulación  de  imputación y la  imposición  de  medida  de  aseguramiento  se  tramitan  dentro  de  una  misma  audiencia,  razón por la cual pueden tenerse en cuenta los elementos materiales  probatorios,  evidencia  física  e información legalmente obtenida presentados  en la primera, para fundamentar la medida de aseguramiento.   

De  acuerdo  con  esa  información, agrega,  resulta  inveraz  colegir que la fiscalía no demostró en grado de probabilidad  la  autoría  de  EDUAR  COBOS  TÉLLEZ  en  dicha  conducta  y que los habitantes de Mampuján no han podido  retornar  a  su  lugar  de  origen, pues en tal sentido mostró fotografías del  sitio  conocido  como  Rosa  de Mampuján, o también llamado por sus habitantes  “Mampujancito”,  en donde actualmente tienen su asentamiento poblacional por  no  haber  podido  regresar  a  su  lugar originario, como así lo corroboró el  señor   Armando   Rafael  Maza  Méndez,  siendo una de  las víctimas.    

De  otro  lado,  indicó que en este caso no  opera  el principio de favorabilidad para admitir la tipificación del delito de  constreñimiento  ilegal  a cambio del desplazamiento forzado, por tratarse esta  última de una conducta de carácter permanente.   

Después  de  correr  traslado  a los demás  intervinientes  procesales,  el  Magistrado de Control de Garantías procedió a  resolver  el  recurso  de  reposición,  advirtiendo  que,  a  diferencia  de lo  indicado  por  la impugnante, las audiencias de formulación de imputación y de  imposición  de  medida  de  aseguramiento  tienen  distintos fines “y  como  consecuencia  de ello, no se pueden apreciar los medios  de  conocimiento  destinados  a  establecer  la  relevancia  de  los  hechos por  investigar  con  los  requeridos  para  sustentar  la  medida  de  aseguramiento  -respecto  de  la cual se admite controversia probatoria-, situación que impide  considerar  en  esta  audiencia  los  elementos  cognoscitivos  que  no han sido  presentados  por  la  parte  que  está  obligada  a  probar  el  sustento de su  petición”.       

Además,  consideró  el  Magistrado,  no es  válida  la  exhibición  de  imágenes  de  las que no se conoce la fecha de su  impresión,  a lo cual se suma que procedió a variar la calificación jurídica  “precisamente  como  medida  extrema  para  que  la  conducta no quede impune”.   

Los  argumentos  expuestos  condujeron  al  Magistrado  a no reponer su decisión y a conceder, en el efecto devolutivo, los  recursos de apelación interpuestos por la fiscalía y la defensa.   

INTERVENCIONES   EN   LA   AUDIENCIA   DE  ARGUMENTACIÓN ORAL   

La            Fiscalía,  recurrente:       

El  representante  de la Fiscalía designado  para  sustentar el recurso de apelación ante la Sala, adujo que el objeto de la  impugnación  apunta  a  la modificación de la medida de aseguramiento a fin de  que  se  haga  extensiva  para  el  delito de desplazamiento forzado y no por el  delito  de  constreñimiento ilegal, como lo consideró el Magistrado de Control  de Garantías.   

Su  planteamiento versó sobre dos aspectos:  de  una  parte,  el  tema  fáctico  y, de otra el jurídico.  En cuanto al  primero,  indicó  que  en  la  audiencia  preliminar se aportaron los elementos  mínimos  suficientes  para demostrar en alto grado de posibilidad la coautoría  del   postulado   EDUAR   COBOS  TÉLLEZ en el delito de desplazamiento forzado.     

Y, respecto del segundo, llamó la atención  que  para la fecha en que se produjo el acto de desplazamiento de los pobladores  del  corregimiento  de Mampuján, dicha conducta no estaba reprimida penalmente,  pues  ello  sólo  vino a suceder con la Ley 589 de 2000, que entró a regir con  posterioridad.   

A  pesar  de  lo  anterior, agregó, se debe  optar  por  imponer  la  medida  de  aseguramiento  por  este  delito  y  no por  constreñimiento  ilegal  porque la conducta de desplazamiento permaneció en el  tiempo  por  lo menos hasta cuando el bloque Héroes de los Montes de María, al  cual    pertenecía    COBOS    TÉLLEZ, se desmovilizó.        

   

Además,  la  única forma de garantizar una  adecuada  indemnización  de  perjuicios  a  las víctimas del desplazamiento es  prefiriendo  esta  adecuación  típica,  posibilidad  que  se vería seriamente  afectada  de  acudirse  al  constreñimiento  ilegal,  a lo cual se aúna que se  enviaría  un  mensaje débil a la comunidad internacional y nacional expectante  del proceso.   

Con  fundamento  en  lo  expuesto, solicitó  modificar  la  decisión  impugnada en el entendido de hacer extensiva la medida  de  aseguramiento  al  delito  de desplazamiento forzado de persona, en lugar de  constreñimiento ilegal.        

La   defensa   del   imputado       EDUAR      COBOS      TÉLLEZ,  recurrente:      

Al  momento de su intervención, el defensor  del imputado desistió expresamente del recurso interpuesto   

El     Ministerio     Público,     no  recurrente:   

En  relación  con  la  impugnación  de  la fiscalía, manifestó que lo primero a preguntarse es si en  realidad  el  delito de desplazamiento forzado es de carácter permanente o no y  si  esa  permanencia,  en  cuanto  a  vulneración  de  derechos  humanos de los  pobladores de Mampuján, reúne la tipicidad.   

Acto seguido, adujo que,  en  todo  caso,  como  la  fiscalía  formuló  imputación  por  la conducta de  desplazamiento  forzado,  así  debió  aceptarla  el  Magistrado  de Control de  Garantías  y  diferir  la solución del punto para la audiencia de formulación  de cargos.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

1. Aspectos preliminares:     

1.1.Competencia:   

La  Sala  es  competente  para  resolver  el  presente  asunto,  pues  de conformidad con lo previsto en el inciso segundo del  artículo  26  de  la  ley  975  de 2005, en concordancia con el numeral 3º del  artículo  32  de  la Ley 906 de 2004, le asiste para conocer de los recursos de  apelación  interpuestos  contra  los  autos  que  resuelven  asuntos  de fondo,  adoptados  durante  el  desarrollo  de  las  audiencias  y contra las sentencias  dictadas  en  el  trámite  de  los procesos adelantados por virtud de la Ley de  Justicia y Paz.   

          En  relación con el mismo tema, es necesario precisar que la Corte,  a  efectos  de  resolver  las  alzadas,  se  ocupará  de los aspectos objeto de  impugnación  extendiéndose  a  aquellos  que  les  resulten  inescindiblemente  vinculados,  tal  como  opera en los estatutos procesales penales vigentes, esto  es,  Ley  600  de  2000 (art. 204) y Ley 906 de 20042, a cuyo contenido se acude por  complementariedad,  a  tenor  de lo previsto en el artículo 62 de la Ley 975 de  2005, para todo lo no dispuesto en ella.   

     

1. Desistimiento:     

          Como    ni   en   el   texto   de   la   Ley   975,   sus   decretos  reglamentarios3   

,  ni  en  la Ley 906 de 2004 se regula esta  materia,  ha  menester  acudir,  para  llenar el vacío, como lo ha precisado la  Sala      en      reiteradas      oportunidades4,  al principio de integración  previsto  en  la  Ley  906 de 2004, acudiendo a las disposiciones del Código de  Procedimiento  Civil.  De  esa  forma se tiene que, conforme al artículo 344 de  dicha    normatividad,    se    autoriza    a    las   partes   a   “desistir    de    los    recursos    interpuestos”.            

          Pues  bien,  como  quien  desiste del recurso en este caso es uno de  los  intervinientes  procesales  que  lo  interpuso  -el  defensor del postulado  EDUAR  COBOS TÉLLEZ-, no se  encuentra  obstáculo  alguno  para  aceptar  su  manifestación  en ese sentido  durante  la  audiencia  de  sustentación,  como  así  se decidirá en la parte  resolutiva de esta providencia.   

1.3.   Alcance   de   las   imputaciones  parciales:   

          Antes  de entrar a resolver el recurso de apelación interpuesto por  la  fiscalía  y  como  quiera  que  en  el  presente  asunto  se está frente a  imputaciones   parciales  por  delitos  cometidos  por  el  señor  EDUAR    COBOS    TÉLLEZ   (alias   Diego Vecino), durante y con  ocasión  de  su  pertenencia  a  un  grupo  armado al margen de la ley, la Sala  estima  necesario  efectuar  algunas  precisiones  acerca de los alcances de tal  figura.   

          Desde   sus   decisiones   del   28   de  mayo  de  20085  y  del 23 de  julio         del         mismo         año6,  la  Corte  dio vía libre al  instituto   de  las  imputaciones  parciales,  previsto  en  el  parágrafo  del  artículo  5º del Decreto 4760 de 2005, con el objeto de imprimirle celeridad a  los  trámites seguidos bajo el imperio de la Ley 975 de 2005 y porque encontró  que  con  su  aplicación  se  protegían  en  mayor  medida  los derechos de la  víctimas,  dado  que  se  avanza  en  el proceso de su reparación, sin que tal  solución  comporte  menoscabo  del  derecho  de  defensa  del  desmovilizado y,  además,  en  tanto  facilita  la  labor investigativa de la fiscalía dentro de  estos  trámites7.  Sin  embargo,  como  se  advirtió  expresamente  en  la  segunda  decisión:                      

         

         “Esta   visión   de  la  Corte  no  persigue  la  concesión  de  beneficios  penales  sustantivos a cambio de confesiones parciales; al contrario  lo  que  se  busca  es  precisamente  facilitar  el  trámite de los procesos de  Justicia  y Paz, de suyo estancados por la complejidad que revisten, propiciando  que  los  desmovilizados  aporten  al  Estado  y a las víctimas la información  completa  y  veraz  sobre  los  delitos cometidos”8.   

          Significa  lo anterior que no porque se hubiere franqueado el paso a  esta  solución  con  el objetivo de agilizar el proceso de justicia y paz, así  como  para  garantizar  los fines perseguidos con esta especial legislación, en  procura  de  la  reincorporación  de miembros de grupos armados al margen de la  ley  y  de  la  consecución  de  la  paz  nacional, auspiciándose para ello la  ruptura  de  la  unidad  procesal  -proceder consecuente con la admisión de las  imputaciones  parciales-  y  de  proseguir,  por cuerda separada, los diferentes  trámites  en  la  medida  en  que  la  fiscalía  posea  elementos probatorios,  evidencia  física  o  información  legalmente  obtenida  de  la  cual se pueda  inferir  razonablemente  que el postulado puede ser autor o partícipe de alguna  conducta  delictiva,  se  garantiza el beneficio de la pena alternativa previsto  en la citada ley.   

          En  efecto,  el corolario normal de la prosecución del trámite con  imputaciones  parciales,  como  ya  lo ha anunciado la Sala, es el de que, si se  aceptan  los  cargos  en  la  audiencia  de  formulación de cargos ulterior, se  proferirá  condena  en  contra  del  postulado, en donde se reconocerá la pena  alternativa   a  la  cual  tiene  derecho  el  desmovilizado  en  virtud  de  su  sometimiento  a  los  lineamientos  de  la  Ley 975 de 2005, en la medida en que  cumpla  con  la  totalidad  de los presupuestos en ella estipulados.     

          Sin   embargo,  haber  aceptado  cargos  derivados  de  imputaciones  parciales  no  exime  al  postulado,  en  los  términos precisados por la Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-370  de  2006,  de  su  deber de rendir una  confesión  completa  y  veraz,  tanto  en  relación con cada uno de los hechos  delictivos  individualmente  considerados  -y  respecto  de  los cuales se surte  trámite  independiente  por  razón  de  la imputación parcial, cuando ella se  hubiere suscitado-, como de todos ellos en su integridad.   

         

Dicho de otro modo, de llegar a establecerse,  por  cualquier  medio  legal, que el postulado dejó de confesar alguna conducta  ilícita  cometida  durante  o  con  ocasión  de su pertenencia al grupo armado  ilegal,  se impone su exclusión del régimen de justicia y paz y la pérdida de  los  beneficios  que  la  normatividad  especial consagra, particularmente el de  acceder  a  la  pena  alternativa, así se hubiera reconocido mediante sentencia  previa.   

          Recuérdese  que,  de conformidad con el artículo 3° de la Ley 975  de  2005,  se  entiende por alternatividad el beneficio consistente en suspender  la   ejecución   de   la   pena   determinada   en   la  respectiva  sentencia,  reemplazándola  por  una  de  naturaleza  alternativa  que  se  concede  por la  contribución  del  beneficiario  a  la  consecución  de  la  paz  nacional, la  colaboración  con  la  justicia,  la  reparación a las víctimas y su adecuada  reinserción   social,   cuya   concesión  se  otorga  según  las  condiciones  establecidas en la misma ley.   

          Por  su  parte,  el artículo 29 de la misma ley dispone que una vez  la  Sala  competente  del Tribunal Superior de Distrito Judicial haya reconocido  que  el  condenado ha cumplido las condiciones previstas en la ley, le impondrá  una  pena  alternativa que consiste en privación de la libertad por un período  mínimo  de  cinco  (5) años y no superior a ocho (8), tasada de acuerdo con la  gravedad  de  los  delitos  y su colaboración efectiva en el esclarecimiento de  los  mismos,  a  la  cual  tendrá  derecho  el  condenado  siempre  y cuando se  comprometa  a  contribuir con su resocialización a través del trabajo, estudio  o  enseñanza  durante  el  tiempo  que  permanezca  privado de la libertad, y a  promover  actividades  orientadas  a  la  desmovilización  del  grupo armado al  margen de la ley al cual perteneció.   

          También  se  ordena  en esta misma preceptiva legal que cumplida la  pena  alternativa  y  las condiciones impuestas en la sentencia, se otorgará la  libertad  a  prueba  por  un  término  igual  a la mitad de la pena alternativa  impuesta,  período  durante el cual el beneficiado se compromete a no reincidir  en la comisión de delitos.    

          En  el  último  inciso de esta disposición, se prevé, igualmente,  que  cumplidas  las  anteriores obligaciones y transcurrido el referido período  de  prueba, se declarará extinguida la pena principal y que, en caso contrario,  se  revocará  la  libertad  a  prueba y se deberá cumplir la pena inicialmente  determinada,  sin  perjuicio de los subrogados previstos en el Código Penal que  correspondan.  Sin  embargo,  la  Corte  Constitucional, en la aludida sentencia  C-370   de   2006,   declaró  la  exequibilidad  condicionada  de  este  inciso  “en  el  entendido  de que también se revocará el  beneficio  cuando  haya  ocultado  en  la  versión libre su participación como  miembro  del  grupo en la comisión de un delito relacionado directamente con su  pertenencia al grupo”.   

         

De  lo  dicho  se  desprende  que  así  el  postulado  haya  alcanzado  el  beneficio  de  la  pena  alternativa  reconocido  mediante  sentencia, está expuesto a la revocatoria de esa gracia de llegarse a  comprobar  que  en  su versión no confesó todos los hechos relacionados con su  pertenencia  directa al grupo armado al margen de la ley, lo cual incluye, desde  luego,  los  trámites  seguidos  por  razón de imputaciones parciales, pues su  compromiso  con  la  verdad  continúa  vigente,  hasta cuando se hayan revelado  todas   las   conductas   en   las   cuales   haya   intervenido  como  autor  o  partícipe.   

                            2. Impugnación promovida por la Fiscalía:   

Como  quedó  claro  en  precedencia,  este  interviniente  procesal  disiente  parcialmente  de la decisión adoptada por el  Magistrado     de     Control     de     Garantías     consistente     en    no  haber           extendido    la   medida   de  aseguramiento    privativa    de    la   libertad   al   imputado   COBOS   TÉLLEZ   por   el   delito   de  desplazamiento  forzado,  sancionado  en el artículo 180 del C.P., a cambio del  cual   optó   por  imponer  la  medida  por  la  conducta  de  constreñimiento  ilegal.   

De  acuerdo  con  esta  argumentación,  lo  primero  que  se  debe  establecer es la viabilidad de imputar jurídicamente la  conducta  de  desplazamiento  forzado,  bajo  la  consideración de que el hecho  imputado  se  remonta  al  10  de  marzo  de 2000, día en el cual se produjo el  desplazamiento  de  los  663  habitantes  del  corregimiento  de Mampuján en el  municipio  de  Marialabaja,  departamento de Bolívar, por un grupo combinado de  aproximadamente  150 miembros de los Bloques Héroes Montes de María y Norte de  las  Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), fecha para la cual estaba vigente el  Decreto Ley 100 de 1980 que no reprimía tal conducta.   

En efecto, fue solo con el artículo 1° de  la        Ley        589        de        20009 que se adicionaron al entonces  vigente   Código   Penal   varias   conductas  punibles,  entre  ellas,  la  de  desplazamiento forzado, en los siguientes términos:   

“ARTICULO 1o. El Código Penal tendrá unos  nuevos artículos del siguiente tenor:   

ARTICULO 284-A. Desplazamiento forzado. El  que  de  manera arbitraria, mediante violencia u otros actos coactivos dirigidos  contra  un  sector  de  la población, ocasione que uno o varios de sus miembros  cambie  el  lugar  de  su  residencia,  incurrirá  en prisión de quince (15) a  treinta  (30)  años,  en  multa  de quinientos (500) a dos mil (2.000) salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes y en interdicción de derechos y funciones  públicas de cinco (5) a diez (10) años”.   

Sin  embargo,  como  bien  lo  precisa  la  fiscalía,  el  tema no ofrece ninguna dificultad por razón de la naturaleza de  esta  conducta.   Ciertamente,  el  delito  de desplazamiento forzado es de  carácter  permanente,  cuyo  último  acto  de  ejecución,  en este caso, tuvo lugar el 14 de julio de 2005,  esto  es,  cuando  el  postulado  se  desmovilizó,  fecha  para  la cual estaba  reprimido     en  el  mencionado  artículo  180 de la Ley 599 de  2000,  demostrado  como está, además, que las víctimas no han podido regresar  a su lugar de asentamiento.   

Se colige de lo anterior, por tanto, que no  es  admisible  el  argumento  expuesto  por  el  señor Magistrado de Control de  Garantías  en la decisión impugnada, según el cual acudió a la tipificación  del  constreñimiento  ilegal  a fin de que este comportamiento no quedara en la  impunidad,  amén  de  que  este tipo penal no cuenta con la riqueza descriptiva  del  desplazamiento forzado de la población para regular el hecho imputado que,  por virtud del principio de especialidad, debe preferirse.   

También  se  discute  por  la fiscalía, a  diferencia  de  lo expuesto en la providencia impugnada, que tanto en el acto de  formulación  de imputación, como en el de solicitud de medida de aseguramiento  por  este delito, ofreció elementos materiales probatorios, evidencia física e  información   legalmente  obtenida,  de  los  cuales  se  infiere  la  probable  coautoría del postulado en el desplazamiento forzado aludido.   

Al  respecto,  empiécese  por convenir que  razón  asiste  a  la parte recurrente cuando asevera que para tal efecto pueden  ser  tenidos  en cuenta, indistintamente, los elementos de juicio ofrecidos para  formular  imputación  y para sustentar la solicitud de medida de aseguramiento,  en  sentido contrario a lo planteado por el Magistrado de Control de Garantías,  para  quien  “no  se  pueden apreciar los medios de  conocimiento  destinados a establecer la relevancia de los hechos por investigar  con  los  requeridos  para  sustentar  la medida de aseguramiento”.   

Entre otras razones porque, como se adujo en  el  auto del pasado 9 de febrero dictado dentro de este mismo asunto10, respondiendo  a  la  sistemática  empleada  en la Ley 975, en especial por lo previsto en sus  artículos 13 y 18:   

          “[s]urge  claro  que  tanto  la  solicitud  de  la  Fiscalía  en  relación  con  la imposición de medida de aseguramiento, como la decisión del  funcionario  de  control  de  garantías  acerca de su procedencia, se  profieren  en  la misma audiencia preliminar de formulación de  imputación,  sin que ninguna otra preceptiva de esta  ley  regule,  con  carácter especial, aspectos tales como las clases de medidas  de  aseguramiento,  sus requisitos, procedencia y la posibilidad de sustitución  o  revocatoria”  (subraya fuera de texto).   

Ello,  además,  porque  tales actos están  definitivamente  entrelazados  en cuanto a su objeto y fines, por exigir, en uno  y  otro  caso,  la inferencia razonable de probable autoría o participación en  la       conducta       punible       atribuida11.   

    

Empero,  aún  si  se  escindieran  los dos  actos,  lo  cierto  es  que  en  cualquiera  de  ellos la fiscalía ofreció con  suficiencia    elementos   materiales   probatorios,  evidencia  física  e  información  legalmente obtenida que permite inferir la probable coautoría del  postulado  COBOS  TÉLLEZ en  el   desplazamiento   forzado   de   los   habitantes   del   corregimiento   de  Mampuján.   

En  efecto,  para  el  momento  de formular  imputación  por  el  hecho  que la fiscalía presentó como número 2, rotulado  como  “desplazamiento y saqueo de Mampuján portando  armas   y  prendas  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas”,   puso   de   presente   fragmentos   de  la  versión  libre  del  desmovilizado  en  los  cuales  admite  la  comisión  por  parte  del grupo que  lideraba  (Héroes  Montes  de  María  de  las AUC) de dicha incursión armada,  dirigida    militarmente    por    Rodrigo   Mercado  Peludo,    alias    “Cadena”;    declaración    del   también   postulado  Húber     Márquez     Martínez     del  29  de  julio  de 2008, quien también atribuyó la autoría de  este  accionar  delictivo  al  mimo  grupo;  el  reconocimento  de  COBOS   TÉLLEZ   de  su  condición  de  comandante  ideológico  del  bloque  (respaldado  en  la versión del postulado  Salvatore  Mancuso del 29 de  noviembre  de  2008)  y  la  regla  de  experiencia en el sentido de que por tal condición no estaba alejado  del     accionar     de     la     organización12.   

Así  mismo,  al  presentar los fundamentos  probatorios   de   la   solicitud   de   medida   de   aseguramiento13,    la  representante   de   la  fiscalía  exhibió  apartes  de  la  declaración  del  desmovilizado  COBOS TÉLLEZ,  en  donde  admite  su  pertenencia  y  condición  de comandante ideológico del  bloque  Héroes  de  los  Montes  de  María  de  las AUC y declaraciones de las  víctimas  del  desplazamiento  Orfelina Pulido, Adán  Cañate      Villaba       y     Armando    Rafael    Maza    Mendoza14,   quienes   relatan   las  circunstancias  de  modo,  tiempo  y  lugar  en que se produjo el acto ilegal de  desalojo y su condición actual de desplazados.     

Ahora.  Bien se analicen tales elementos de  juicio  de manera autónoma, esto es, valorando independientemente los aportados  para  formular  la  imputación  de  los presentados para sustentar la medida de  aseguramiento  deprecada,  ora  de  forma  conjunta,  ninguna  duda  asiste para  colegir  (i)  la  materialidad del desplazamiento en la fecha señalada, (ii) su  ejecución  por  parte  de  una  acción combinada entre miembros de los bloques  Norte  y  Héroes de los Montes de María de las AUC, (iii) la condición actual  de  desplazamiento  de  los  pobladores del corregimiento de Mampuján y (iv) el  rango   de   comandante  político  o  ideológico  del  postulado  COBOS  TÉLLEZ del bloque Montes de María  de las AUC.   

A   partir   de   estas   premisas,  como  acertadamente  lo  expone  la fiscalía, se infiere su probable coautoría en la  conducta,  pues  en  su  condición  de  comandante político, como él mismo se  proclama,  debía conocer de las diversas acciones “militares” desarrolladas  para  cumplir  con  los  fines trazados por la organización, diseñados por sus  promotores ideológicos.   

Así   las   cosas,   la  Sala  revocará  parcialmente  la  decisión  impugnada en cuanto no dictó, como lo solicitó la  fiscalía,       medida  de  aseguramiento privativa de  la  libertad por el delito de desplazamiento forzado, sancionado en el artículo  180  del  C.P.,  imponiéndola por el delito de constreñimiento ilegal y, en su  lugar,  afectar al postulado COBOS TÉLLEZ con tal medida pero por aquella ilicitud.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.   ACEPTAR   el   desistimiento  de  la  impugnación  manifestado, en desarrollo de la audiencia de argumentación oral,  por   el   defensor   del   postulado   EDUAR  COBOS  TÉLLEZ.   

        

2.   REVOCAR   PARCIALMENTE   la  decisión  impugnada  en  el  sentido  de  dictar  medida  de  aseguramiento  privativa  de  la  libertad  en  contra del imputado EDUAR  COBOS  TÉLLEZ  (alias Diego   Vecino)   por   el   delito   de  desplazamiento  forzado,  sancionado  en  el artículo 180 del C.P., y no por el  delito de constreñimiento ilegal.   

         Esta  decisión  se  notifica  en  estrados y contra ella no procede  ningún recurso.   

          Notifíquese y cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Permiso  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS        

Comisión de servicio  

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                               

Comisión de servicio  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                            JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Comisión de servicio  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  El  acto de desmovilización tuvo lugar el 14 de julio de 2005.   

2  Cfr.  sentencias  del 11 de abril de 2007, rad. 26128 y del 18 de  julio  del  año,  rad.  26255,  en  donde  se  establece  que aun cuando no hay  regulación  expresa de este aspecto en la Ley 906 de 2004, se aplica igualmente  para   los   recursos   de   apelación   tramitados   en   el   sistema   penal  acusatorio.                   

3 En su  orden  cronológico:   Decretos  4760  del  20 de diciembre de 2005; 690 de  marzo  7, 2898 de agosto 29, 3391de septiembre 29 y 4417 de diciembre 7 de 2006;  315  de  febrero  7, 423 de febrero 16 y 551 del 28 de febrero de 2007 y Decreto  176 de enero 24 de 2008.   

4 Entre  otros,  auto  del 4 de marzo de 2009, rad. 31332 y del 23 de septiembre de 2008,  rad. 30344.      

5  Radicación 29560.   

6  Radicación 30120.   

7 Cfr.  en   ese   sentido,  autos  del  9  y  18  de  febrero,  rads.  30955  y  30755,  respectivamente,  y  del  11  de  mayo  rad.  312909, todos de 2009.     

8 Rad.  30120.   

9  Publicada en el Diario Oficial No. 44.703 del 7 de julio de 2000.   

10 Rad.  30942.   

11  Cfr.  auto  del  23  de  julio  de  20088,  rad.  30120,  en  cuanto el grado de  conocimiento necesario para formular imputación.     

12 A  partir del record 26300 de la audiencia.   

13 A  partir    del   record   34265   ibídem.    

14 De  acuerdo  con  los  pasajes  de  estas  declaraciones  leídos  por  la fiscal en  desarrollo  de  la  audiencia, las víctimas dan cuenta de una incursión armada  el  11  de  marzo  de  2000  por  un  grupo  de individuos que portaba uniformes  militares,  quienes  procedieron  a  amenazarlos  de muerte si no abandonaban el  lugar.           

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