31564(06-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 31564  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta Nº 127  

Bogotá  D.C., mayo  seis  ( 6 ) de  dos mil nueve (2009)   

La  Sala  se  ocupa de resolver el recurso de  queja  interpuesto  por  el  defensor  de  RICHARD SÁNCHEZ BARCO contra el auto  calendado  el  26  de  febrero  de  2009, proferido por el Tribunal Superior del  Archipiélago  de  San Andrés, Providencia y Santa Catalina, en el que negó el  recurso  extraordinario  de  casación presentado contra la sentencia de segunda  instancia.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Del fallo de segundo grado se extracta que los  hechos  tuvieron  ocurrencia  el  26  de  diciembre  de 2002 en la ciudad de San  Andrés   Isla,   cuando  RICHARD  SÁNCEZ  BARCO,    conduciendo  una  motocicleta,  no  sólo no acató la señal de pare que le hizo un miembro de la  Policía  Nacional,  sino que al parecer se opuso de manera violenta al registro  que  se  le  solicitaba,  agrediendo  a  un  agente  del  orden,  por lo que fue  procesado por el delito de violencia contra servidor público.   

Acusado  por  resolución  calendada el 23 de  noviembre   de   2003,   fue   condenado  a  doce  meses  de  prisión  y  a  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la pena privativa de la libertad, mediante sentencia proferida  el  29  de  julio  de  2008,  contra  la  cual  interpuso recurso de apelación.   

La sentencia condenatoria fue confirmada en su  integridad  mediante  fallo  de  noviembre  11  de  2008,  el cual fue objeto de  recurso extraordinario de casación.   

Por auto de 26 de febrero de 2009 el Tribunal  negó  por  improcedente  el  recurso  extraordinario,  argumentando que el bajo  monto  de  la  pena  del  punible  de  violencia  contra  servidor  público  lo  excluye  de tal posibilidad impugnatoria.   

Frente  a  la  decisión  de no conceder el  recurso  de  casación,  el defensor optó por presentar el recurso de queja que  ahora se decide.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte  es  competente  para resolver este  asunto,  por  virtud  de  los  artículos  68.3  y 207 del Decreto 2700 de 1991,  normas  cuya  vigencia se mantiene de acuerdo con reiterados pronunciamientos de  esta                   Corporación1,    a   propósito   de   la  declaratoria  parcial  de inexequibilidad de los artículos 6º de la Ley 553 de  2000, y 210 de la Ley 600 de 2000 (Sentencia C-252/01).   

De conformidad con el artículo 205 de la Ley  600   de  2000  el  recurso  extraordinario  de  casación  procede  contra  las  sentencias   proferidas  en  segunda  instancia  por  tribunales  superiores  de  distrito   judicial    y   el  Tribunal  Penal  Militar,  en  los  procesos  adelantados  por  delitos  con pena privativa de la libertad cuyo máximo exceda  de  ocho  años,  aun  cuando  la sanción impuesta sea una medida de seguridad.   

Sin   embargo,  el  inciso  tercero  de  la  mencionada  norma  autoriza  a  la  Corte Suprema de Justicia para que de manera  excepcional  admita  a su discreción demandas de casación contra sentencias de  segunda  instancia  emitidas  por  delitos que se encuentren por fuera del rango  punitivo señalado anteriormente.   

En cumplimiento de la normatividad aplicable,  el  procedimiento  para  el  trámite  del  recurso de casación pasa por varias  etapas:  i) su interposición dentro de los quince días siguientes a la última  notificación  de  la  sentencia  de  segunda  instancia,  ii) la concesión del  recurso  por medio de auto de sustanciación, proferido dentro de los tres días  siguientes,  iii)  los  traslados  de  rigor;  y, iiii) finalmente el envío del  expediente  a  la  Corte para la verificación de la procedencia, que en caso de  satisfacerse  prosigue  la  calificación  de  la demanda y la continuación del  trámite correspondiente.   

Dicho  itinerario  ha sido explicado por esta  Corporación2:   

“El  proceso  casacional,  como  cualquier  proceso,  se  divide  en  etapas,  fases  o  compartimentos, que se rigen por el  principio  de  preclusión,  de  acuerdo  con  el  cual,  los estadios de que se  compone  la  actuación se agotan progresivamente, convirtiéndose cada una  de  ellas  en  condición  necesaria de la siguiente, y en estanco que impide el  retorno  a  fases  ya superadas. Se busca con ello no solo dar orden al proceso,  sino  ir concretando progresivamente su objeto, y dar certeza a las partes sobre  los momentos en los cuales deben hacer uso de sus derechos.   

En el sistema procesal que regía antes de la  entrada  en  vigencia de la ley 553 de 2000, el trámite casacional se integraba  de  cuatro fases claramente diferenciadas: (1) la de interposición y concesión  del  recurso,  (2) la de sustentación, (3) la de calificación de la demanda, y  (4)  la decisión (Artículos 223, 224, 226 y 229 del Decreto 2700 de 1991). Las  dos  primeras  se  cumplían  en el Tribunal de apelación, y las últimas en la  Corte,  siendo  cada una de ellas presupuesto necesario de la siguiente, pues la  lógica  del  proceso  casacional  enseña  que  primero  debe  interponerse  el  recurso,  luego  concederse, después sustentarse, posteriormente calificarse la  demanda, y finalmente decidirse.   

La primera etapa se compone de dos subfases,  la  de  interposición  del  recurso y la de concesión. La interposición es el  acto  mediante  el  cual  el sujeto procesal expresa al Tribunal su decisión de  llevar  el caso a casación. Puede hacerse en el acto de la notificación, o por  escrito  dentro  de  los  15  días  siguiente  a la última notificación de la  sentencia  (artículo  223  ejusdem).  La  concesión, es el acto por el cual el  Tribunal  decide  si  otorga  el recurso interpuesto o lo niega, lo cual implica  examinar  los  presupuestos  de  procedibilidad  de la impugnación, o lo que es  igual, las condiciones de admisibilidad del recurso.   

No  se  trata  de  un  acto formal,  de  simple  mecánica  procesal,  como  ha  venido  siendo  entendido después de la  declaratoria  de  inexequibilidad  de los dos primeros incisos del artículo 210  de  la ley 600 de 2000, sino de una decisión de contenido material, que implica  examinar  si se cumplen o no los presupuestos que la ley impone para declarar en  trámite  la  impugnación.  Esta  noción  es  unánime  a nivel de doctrina, y  además   la  que impone la teoría de la casación, pues de no ser así se  incurriría   en   el  contrasentido  de  tener  que  correr  traslado  para  la  presentación  de una demanda que de antemano se sabe improcedente, con pérdida  de   tiempo   para   los   sujetos  procesales,  desgaste  innecesario  para  la  administración   de   justicia,   y  dilación  perniciosa  del  procedimiento.   

El  delito  de  violencia  contra  servidor  público,  por  el  que fue condenado SÁNCHEZ BARCO,  es sancionado por el  artículo  429  de  la  Ley 599 de 2000 con una pena de 1 a 3 años de prisión,  razón  por  la  cual  el  Tribunal  en  la decisión materia de queja, negó la  casación,  al  considerar  que  se encuentra por debajo del límite punitivo de  los  ochos  años  de  prisión  que  marcan  la  procedibilidad  del recurso de  casación, por la vía común.   

Para  la  Corte es claro que con la decisión  objeto  de impugnación el Tribunal está desconociendo la posibilidad de que la  casación  proceda  contra  sentencias proferidas por delitos que no alcancen el  límite  punitivo  de  los  ocho años de prisión, tal como lo prevé el inciso  tercero  del  artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000,  el  cual  es claro al  señalar:   

“De manera excepcional, la Sala Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia,  discrecionalmente,  puede  admitir  la demanda de  casación  contra  sentencias  de  segunda  instancia  distintas  a  las  arriba  mencionadas,  a  la solicitud de cualquiera de los sujetos procesales, cuando lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de  los  derechos  fundamentales,  siempre que reúna los demás requisitos exigidos  por la ley.”   

De  acuerdo  con este canon, es la Corte y no  otra  autoridad  judicial, la que tiene la discrecionalidad para decidir cuándo  admitir  a trámite casacional la demanda presentada dentro de un proceso que se  adelante  por  delitos  en  los que el máximo de la pena sea igual o inferior a  los  8  años  de  prisión, en aplicación de los incisos primero y tercero del  artículo   205  de  la  Ley  600  de  2000.   Así  lo  tiene  dicho  esta  Corporación:   

“En  cambio,  si  la sentencia fue emitida  después  de la declaratoria parcial de inexequibilidad de la Ley 553 o después  de  haber  entrado  a regir la Ley 600 de 2000, se debe interponer el recurso de  casación  dentro de los quince (15) días siguientes a la última notificación  de  la  sentencia  de  segunda  instancia y concederse o negarse por el ad quem,  bien  se  trate  de  la casación común o de la discrecional, en la forma antes  prevista,  reiterando  que  lo único que se debe considerar para no conceder el  recurso  es  la  extemporaneidad  y  que  contra el auto que niega la concesión  únicamente procede el recurso de reposición.   

Pero   puede   ocurrir  que  el  ad  quem,  que  sólo  debe  tener  en  cuenta  si el recurso se  interpuso  oportunamente,  por  inadvertencia  e invadiendo la competencia de la  Corte,  valore  otros  requisitos  de procedibilidad,  como  la  naturaleza de la providencia, la cuantía de la pena señalada para el  delito,  el  interés,  la  legitimidad,  etc.,  y  que, al estimar que alguno o  algunos  faltan,  no conceda el recurso. En este evento, es procedente acudir al  recurso  de  queja,  antes  llamado  de  hecho, previsto en los artículos 207 y  siguientes  del Decreto 2700 de 1991, los que para el caso se reviven, pues como  se  expuso en el auto fechado el 22 de octubre de 2001, citado, “en principio la  declaratoria  de  inexequibilidad  de  una  norma,  que  había  subrogado otras  disposiciones,  tiene como efecto revivir los contenidos normativos derogados…  siempre   que   ello   se  requiera  para  asegurar  la  supremacía  del  texto  fundamental”.   

En  síntesis,  si  el ad quem no concede el  recurso    extraordinario    de    casación    por   haber   sido   interpuesto  extemporáneamente,  contra  el  auto en que así lo dispone sólo procede el de  reposición.  Si,  excediendo  su  competencia,  lo niega por motivos distintos,  contra  la  providencia respectiva procede el recurso de queja, antes llamado de  hecho”.3    (Subrayado    fuera    del   texto  original).   

    

En razón de ello, advirtiendo que el Tribunal  al  negar  el  recurso extraordinario de casación por faltar el requisito de la  pena,  excedió  su  marco  competencial  invadiendo  los terrenos propios de la  Corte,  el  auto  objeto  de queja será revocado y en su lugar se concederá el  recurso de casación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

          RESUELVE   

PRIMERO: REVOCAR el  auto  de  26 de febrero de 2009, proferido por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  San  Andrés, Providencia y Santa Catalina, mediante el cual negó  el   recurso  extraordinario  de  casación,  interpuesto  contra  la  sentencia  condenatoria  que  por el delito de violencia contra servidor público se impuso  a RICHARD SÁNCEZ BARCO.   

SEGUNDO: ORDENAR la  remisión   del   proceso   al  Tribunal  de  origen  para  que  allí  se   corran  los traslados de ley.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

                    

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO  GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA   DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS        

AUGUSTO   J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                                           JORGE             LUIS            QUINTERO  MILANÉS              

YESID   RAMÍREZ BASTIDAS                                                                      JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Queja   de  22  de  octubre  de 2001 radicado 18631; Casación Discrecional  18582  de  octubre  22 de 2001, Auto de junio 22 de 2005 radicado 23701, Auto de  abril 4 de 2006 radicado 25231, entre otros.   

2 Auto  de  junio  22  de  2005  proferido  dentro  de  la  actuación  con  el radicado  23701.   

3 Auto  de  marzo  06  de  2002 proferido dentro de la actuación con el radicado 18862.     

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