30628(04-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30628  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº    027   

Bogotá,  D. C.,  cuatro (4) de febrero  de dos mil nueve (2009).   

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   JUAN  CAMILO  ARANGO  LUNA, elevada por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U  D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI08-28632-DIJ-0100  del 22 de septiembre de 2008, el Ministerio del Interior y  de  Justicia  comunicó  a  esta Sala de la Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  2600  del  12  de  septiembre  del  citado  año,  solicitó en  extradición   al  ciudadano  colombiano  Juan  Camilo  Arango  Luna,  capturado  el  18  de julio de 2008, en  cumplimiento  de  la resolución del 17 de julio del mismo año, expedida por el  Fiscal General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la contemplada en el   Libro V, Capítulo II del Código  de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida  en  que no existe en el momento  convenio  aplicable  que regule el  asunto, como así lo conceptuó el Jefe  de  la  Oficina  de Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E. 1845 del 15 de septiembre de 2008, quien además  certificó  que  la  documentación  del expediente procedente de la Embajada de  los    Estados    Unidos    de    América,   fue   presentada   “debidamente autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 2600 del 12 de septiembre de 2008 de la siguiente manera:   

“Los  hechos  del caso indican que desde  2006,  la  Agencia  para  el  Control  de  las  Drogas (DEA), la Agencia para el  Control   de   Inmigración   y   Aduanas   (ICE),   y   el   Grupo  de  Trabajo  multi-institucional  para  el  Control  del  Crimen  Organizado  relacionado con  Narcóticos  (OCDETF)  adelantaron  una  operación mayor conjunta de la DEA, la  Operación  “Santo  Frío”,  la  cual incluyó varias investigaciones de las  fuerzas   del   orden  cuyo  objetivo  era  una  Organización  de  Tráfico  de  Narcóticos  (DTO)  dirigida por el ciudadano colombiano Álvaro Mauricio Bedoya  Echeverry.  La  DTO  es  responsable  del  despacho de cargamentos de múltiples  kilogramos  de heroína y cocaína a los Estados Unidos, incluyendo por lo menos  seis  despachos  de  heroína  o cocaína que fueron incautados por oficiales de  las   fuerzas  del  orden.  La  DTO  utilizó  principalmente  como  método  de  transporte  el  de esconder grandes cantidades de narcóticos dentro de equipaje  con  falsos  laterales  que  le  entregaban  a  “correos”  con destino a los  Estados Unidos en aviones comerciales.   

“Álvaro  Mauricio Bedoya Echeverry era el  individuo  cuya principal responsabilidad era la de obtener los narcóticos y de  hacer  los  arreglos  para  su  importación a los Estados Unidos. John Fernando  Saldarriaga     Gaviria     y    Steven    Marc    Caron    eran    ‘correos’  que  fueron  arrestados  en  Colombia  mientras  intentaban  abordar  vuelos  con  destino  a  los  Estados  Unidos con  equipajes   que  contenían  múltiples  kilogramos  de  heroína.  Omar  Vargas  Lizarazo  tenía  bajo  su responsabilidad el construir los equipajes con falsos  laterales    que   utilizaban   los   ‘correos’  para  intentar  entrar  de  contrabando  los narcóticos a los Estados Unidos. Yoilán  Eladio  Pacheco Rodríguez, Misael de Jesús Ocampo Salazar, Lina Marcela Bedoya  Echeverry,  Marlon  Andrés  Gallego Orrego, Ferney Alonso Hernández Jaramillo,  Juan  Camilo  Arango  Luna,   Humberto  de  Jesús  Restrepo Saldarriaga, y  Alexander  William  Zúñiga  Bolaños  invertían  dinero en los cargamentos de  narcóticos     y     hacían     arreglos    para    que    los    ‘correos’     viajaran    a    los    Estados  Unidos.   

“Todas  las  acciones  adelantadas  por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición   del   ciudadano  colombiano   Juan  Camilo Arango Luna, es la siguiente:   

4.1. Copia de la Acusación número 08-20483  CR-COOKE  del  30  de mayo de 2008, por medio de la cual el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Sur  de  Florida,  acusó,  entre  otros, a  Juan  Camilo  Arango  Luna de  los siguientes cargos:   

“El Gran Jurado  acusa:   

“CARGO   UNO”   

“Cargo  Uno: Concierto para importar a los  Estados  Unidos,  desde  un  lugar  fuera  de  los  Estados  Unidos,  uno o más  kilogramos  de  una  sustancia  controlada (heroína) y quinientos gramos de una  sustancia  controlada  (cocaína)  lo cual es en contra del Título 21, Sección  952(a)  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  en  violación  del Título 21,  Secciones  963,  960(b)  (1)  (A)  y  960(b)  (2) (B) del Código de los Estados  Unidos; y   

“CARGO   CUATRO”   

“Cargo   Cuatro:   Distribución  de  un  kilogramo  o  más de una sustancia controlada (heroína) con la intención y el  conocimiento  de  que dicha sustancia sería importada ilegalmente a los Estados  Unidos,  y  ayuda  y facilitación de dicho delito, en violación del Titulo 21,  Secciones  959 y 960(b) (1) (A) del Código de los Estados Unidos, y del Título  18, Sección 2 del Código de los Estados Unidos.   

“La acusación también incluye la pena de  decomiso  de  conformidad  con  el  Título  21, Sección 853 del Código de los  Estados  Unidos,  la  cual  busca  el  decomiso de todos los bienes que se hayan  derivado  de ingresos obtenidos como resultado de la comisión de los anteriores  delitos.  Si  dichos bienes no estuvieren disponibles, la norma anterior permite  que otros bienes del acusado sean decomisados”.   

4.2.   También se allegó copia de las  declaraciones  juradas  de  Sean  Paul  Cronin,  Fiscal  Auxiliar de los Estados  Unidos   para   el  Distrito  Sur  de  Florida,  y  de  Louis  A.  D’Ambrosio,      Agente     Especial  Administración  del  Control  de Drogas de los Estados Unidos (D.E.A.), las que  respaldan  la  acusación  contra  Juan  Camilo Arango  Luna.   

El  primer  funcionario,  esto es, Sean Paul  Cronin,  incorpora  en  su  declaración la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados  en el pliego acusatorio, explica el alcance de la acusación  y  realiza  una  síntesis  de  los  hechos,  de la actuación procesal y de los  cargos atribuidos al solicitado en extradición.   

Por  su  parte,  el Agente Especial Louis A.  D’Ambrosio  relata,  de  manera   pormenorizada,   los  hechos  objeto   de   juzgamiento   ante   el  citado Tribunal y la participación en los mismos por parte  del  requerido  en  extradición,  respecto  de quien suministra la información  necesaria sobre su identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,  Juan Camilo Arango Luna  “es  ciudadano de Colombia, nacido el 13  de  julio  de  1976,  en  Colombia.  Es  portador  de  la Cédula Colombiana Nº  71.787.073”.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del   Código   de  los   Estados   Unidos  de América  que    se    afirman   fueron   infringidas   por   el   solicitado  en   extradición   y   que   se   encontraban    vigentes   para   la   época   de   ocurrencia de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos de América, Distrito  Sur de Florida.   

PERÍODO   PROBATORIO  

Ninguna de las partes solicitaron pruebas ni  la Corte consideró procedente decretar de oficio.   

ALEGATO     DEL   SOLICITADO  EN  EXTRADICIÓN   

Después  de  enunciar  los  cargos  por los  cuales  ha  sido  solicitado  en extradición, de manifestar que “la  nota  verbal  diplomática  menciona,  sin  precisar  la  época  precisa,  mes  o  lugar  que  fue  en  el  año  2006,  cuando  varias  agencias  norteamericanas…,  habían conducido la investigación Santo Frió”  y  de  su  preocupación por ser requerido por una Corte de los  Estados  Unidos  por  delitos  contra  la salud. Acota su imposibilidad física,  material,  económica  y  anímica para haber participado en la comisión de las  conductas punibles señaladas en la nota diplomática.   

Así  mismo,  aduce  que desde principios de  marzo  de  2006  le fue detectado y diagnosticado “un  peligroso cáncer”.   

Sostiene que ese tratamiento lo “sacó  de  circulación,  prácticamente, hasta el día en que el  Fiscal  General  me  mandó  a encarcelar…”, por lo  que  solicita  a  la  Corte  se  estudie  su  caso  dado que el delito que se le  imputa  no es cierto y no era de su conocimiento.   

ALEGATO   DEL    PROCURADOR  PRIMERO   

DELEGADO     PARA     LA   CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  después  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes,  el  trámite  adelantado  y  los instrumentos allegados a este diligenciamiento,  dice  que  en  lo  que respecta a la validez formal de los documentos, el Estado  solicitante   aportó,   debidamente   traducidas  y  autenticadas,  las  piezas  acusatorias,  en  las  que  se   reseñaron  el  lugar  y  las fechas donde  ocurrieron   los   hechos   y   los   delitos   imputados,   las   normas    penales    y   las   declaraciones   de   apoyo   a   la   solicitud de extradición, motivo por el cual se  cumple con esta exigencia legal.   

En  torno  a  la  demostración  plena de la  identidad   del   requerido,   asevera  que  los  datos  suministrados  por  las  autoridades  del  país  requirente  coinciden  con  los  de  la persona que fue  notificada  de  la  resolución expedida por la Fiscalía General de la Nación,  por  medio  de  la cual se ordenó su captura y que en este momento se encuentra  detenida con fines de extradición.   

Agrega  que en la  Nota  Verbal  allegada al presente trámite se consignaron sus datos personales,  es  decir,  que  se  trata  de un ciudadano colombiano, nacido el 13 de julio de  1976  y  que  es portador de la cédula de ciudadanía número 71.787.073, datos  que  confirman  dicha  identidad,  los  cuales coinciden con los que suministró  Juan Camilo Arango Luna   al  momento  de  su  captura,  sin  que  al  respecto  se  haya mostrado ninguna  objeción.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos  imputados a Juan         Camilo         Arango         Luna         encuentran  adecuación  típica  en  el  artículo  340  modificado  por  las  Leyes  733  de  2002  y 1121 de 2006, y el  artículo  376,  modificado  por  el  artículo  14  de  la Ley 890 de 2004, del  Código  Penal,  los  cuales  consagran  los delitos de concierto para delinquir  para  cometer  delitos  de  narcotráfico  y  tráfico,  fabricación o porte de  estupefacientes,  cuya  pena  privativa de la libertad no es inferior a 4 años,  lo que le permite concluir que este postulado también se cumple.   

En cuanto a la equivalencia de la providencia  dictada  en  el  extranjero,  dice  que “…basta que  exista  equivalencia  sustancial …”, con lo cual en  este  asunto  se  encuentra  satisfecho  este presupuesto, por lo que estima que  las      formalidades      legales      se     cumplen   cabalmente   para   que   la   Corte  proceda   a   emitir   concepto   favorable  de   la   solicitud   de  extradición  que  el Gobierno de los Estados Unidos de América elevó respecto  del ciudadano Juan Camilo Arango Luna.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, el  Procurador  Delegado  sugiere  a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que el solicitado no sea juzgado por hechos anteriores al 17 de diciembre de  1997  ni  condenado  a  cadena  perpetua,  ni  sometido a desaparición forzada,  torturas,  ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni a la pena de  muerte etc.   

En consecuencia, reitera la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen  cabalmente  y sugiere que la Corte proceda a  emitir   concepto  favorable  respecto  de  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano     colombiano    Juan    Camilo    Arango  Luna.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

I.  Acotación  previa   

Previamente  a  emitir el concepto de rigor,  procede  la  Sala  a  responder  los  planteamientos hechos por el solicitado en  extradición, así:   

En  primer  lugar,  la  Corte  lamenta  la  enfermedad que dice el memorialista padecer.   

Ahora bien, la competencia de la Corte dentro  del  trámite  de  extradición  está  enfocada a expresar un concepto sobre la  procedencia  de  entregar  o no a la persona solicitada por un país extranjero,  después  de examinar los puntos a que se refieren los artículos 493, 495 y 502  del  Código de Procedimiento Penal, sin dejar de considerar que el artículo 35  de  la  Constitución  Política  en  su inciso 2º, autoriza la extradición de  colombianos  por  nacimiento  cuando  son reclamados por delitos cometidos en el  exterior  y que las conductas que los originan así también se consideren en la  legislación penal colombiana.   

Empero, el trámite judicial que se cumple en  la  Corporación no constituye el escenario natural para controvertir los cargos  que  le  imputan  los  tribunales  extranjeros.  Es decir, que cualquier aspecto  referido  a la existencia del hecho y a la responsabilidad se debe ventilar ante  esas  autoridades,  en la medida en que ellas son las que tienen jurisdicción y  competencia para resolver ese tipo de inquietudes.   

Frente  a  lo anterior, vale citar lo que de  manera  pacífica  y reiterada ha dicho la Corte: “La  extradición  no  es  un juicio sobre los hechos para cuestionar su ilicitud, ni  es  tampoco  un  juicio  sobre el autor para negar su culpabilidad. Es un simple  incidente  de  carácter  administrativo donde sólo se ventilan las condiciones  requeridas,  por  una ley o por un tratado, para la entrega del delincuente o de  quien  se  presume  que lo sea. La Corte dentro del trámite de extradición que  adelanta  no verifica ningún juicio sobre la responsabilidad del requerido. Ese  juicio   se  realiza  o  se  realizó  –  según el caso concreto – en el país requirente y es allí frente  a  los  Jueces  del  Estado  que ha solicitado la cooperación internacional del  colombiano,  donde  deben  plantearse todos los problemas atinentes al contenido  sustancial  de  la  resolución  de  acusación  o  su equivalente que haya sido  proferida  en  ese  Estado. Frente a la Corte Suprema de Justicia de Colombia el  debate  probatorio  en  ese  punto  se limita al contenido formal de ese tipo de  providencia,  no  a  su  contenido  sustancial,  ni  a su corrección o presunta  incorrección”.   (Cfr.   Auto  Extradición  octubre  19/2006.  Rad.  25900).   

En   tales  condiciones,  todos  aquellos  aspectos  referidos  a  la imposiblidad física, material, económica y anímica  que  le  impidieron al solicitado en extradición cometer las conductas punibles  que  se le atribuyen, deben ser objeto de controversia en las cortes extranjeras  y no al interior de este trámite.   

En   cuanto   a   la   impresión  en  las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos, constituye  una  afirmación  personal  del  memorialista,  dado  que  tales aspectos están  sustentados  en las declaraciones juradas apoyo a la solicitud de extradición y  en la correspondiente acusación.   

De  ahí  que  no  le  asista  la razón al  solicitado en extradición.   

El   artículo   502   del   Código   de  Procedimiento  Penal estatuye que el  concepto que emite la Sala debe estar  centrado  en establecer la validez  formal de la documentación presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en el principio  de   la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo  previsto en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Juan  Camilo  Arango Luna, cumple con las  exigencias  legales  contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal y Civil  para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los  cuales  obra  la  copia de la Acusación número  08-20483  CR-COOKE  del  30 de mayo de 2008, dictada por el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Sur  de Florida, la cual fue firmada por el  Portavoz   del Gran Jurado, el Fiscal de los Estados Unidos y por el Fiscal  Auxiliar  de  los Estados Unidos de América, documentos cuya autenticidad de su  contenido   fue  certificada  con  las  firmas  y  el  sello  pertenecientes  al  secretario de dicho Tribunal.   

A   su   vez,   obran   las   declaraciones   juradas   de   Sean Paul  Cronin,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de Florida, y de  Louis   A.   D’Ambrosio,  Agente  Especial  de  la  Administración  Antinarcóticos de los Estados Unidos  (D.E.A.),   cuyos   contenidos  y  traducción  al  español,   junto   con   el  resto  de  la  documentación  que   las    acompaña,   fueron    certificados,    el    20   de  agosto   de   2008,   por   Thomas  C. Black, Director   Asociado   de   la   Oficina  de  Asuntos  Internacionales,   División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia  de  los   Estados  Unidos de América.   

Así  mismo,  aparece que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables  al  caso,  esto  es, el Título 18, Secciones              2°     (autores)    y    3282  (delitos  no  conminados  con la pena de muerte) y el Título  21,  Secciones  812 (listas  de  sustancias  controladas), 853 (extinción penal del derecho de dominio), 952  (importación   de  sustancias  controladas),  959  (posesión,  fabricación  o  distribución   de   sustancias  controladas),  960  (actos  prohibidos)  y  963  (tentativa  y  concierto)  del  Código  de los Estados  Unidos de América.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Thomas  C.  Black  fueron certificados por el señor Michael B. Mukasey,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza  Rice, de cuyo nombre dio fe el funcionario de Autenticaciones de la  misma oficina.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante el Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señor  Julio  Cesar  Aldana  Bula,  como  así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose   con   lo  establecido  por  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado por el 1°, numeral 118 del D. E. 2282 de 1989  que  dice:  “Los  documentos  públicos otorgados en  país  extranjero  por  funcionario de éste o con  su intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país   amigo,   se  autenticará  previamente  por  el  funcionario  competente  del   mismo  y  los  de  éste  por  el   cónsul     colombiano”,    disposición  aplicable     al     caso     en    virtud    del   principio    de    integración    previsto    en   los  artículos    25    y    495,   último   inciso,   del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2004.   

Además,  el  Jefe  de  la  Oficina Asesora  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 1845  del  15  de  septiembre de 2008, certificó que la documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentada  “debidamente         autenticada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de Juan Camilo Arango Luna  se  hizo  por  la  vía  diplomática  y  que  en  la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda que el colombiano  Juan  Camilo  Arango  Luna,  a  quien se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en extradición por el Gobierno  de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado,  que  se  trata  de Juan Camilo Arango Luna,    pues  basta  observar  que  el  número  de  cédula de ciudadanía que suministró la  Embajada  de los Estados Unidos de América, a través de la Nota Verbal número  2600  del  12  de septiembre de 2008, concuerda con el que aparece en el acta de  notificación  personal  de  la  providencia  por medio de la cual se dispuso su  captura,  en   la  diligencia mediante la cual se le comunicó sus derechos  de  capturado por razón de este trámite, en el acta de buen trato suscrita por  él   y  en la tarjeta decadactilar expedida por la Registraduría Nacional  del  Estado Civil (71.787.073), además de que ninguno de los sujetos procesales  ha cuestionado dicha identidad.   

De   igual   manera,   todos   los  datos  suministrados  coinciden  con  los que obran en la documentación, es decir, que  nació  el 13 de julio de 1976 en Colombia y que se identifica con la cédula de  ciudadanía   No.  71.787.073,  información  que  concuerda  integralmente  con  aquella  que  aparece  registrada en el expediente, sin dejar pasar por alto que  se aportó fotocopia de una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona    detenida    es    Juan    Camilo   Arango  Luna,  de  nacionalidad  colombiana  y es el ciudadano  requerido   en   extradición   por   el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la  Acusación número  08-20483  CR-COOKE  del  30 de mayo de 2008, por medio de la cual la Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Sur  de  Florida,  se  sabe que a  Juan Camilo Arango Luna   se  le  acusó  de  “Concierto  para  importar a los  Estados  Unidos,  desde  un  lugar  fuera  de  los  Estados  Unidos,  uno o más  kilogramos  de  una  sustancia  controlada (heroína) y quinientos gramos de una  sustancia  controlada  (cocaína)   (cargo     uno)     y    “Distribución  de  un  kilogramo  o más de una sustancia controlada  (heroína)  con  la  intención  y el conocimiento de que dicha sustancia sería  importada  ilegalmente  a  los  Estados Unidos, y ayuda y facilitación de dicho  delito…”     (cargo  cuatro), y de acuerdo con las normas penales del país  requirente en precedencia citadas.   

En esas condiciones, advierte la Sala que el  cargo  uno, según los hechos  que  se  imputan  y  las  normas  allegadas,  encuentran  adecuación típica en  nuestro  sistema  penal  en  lo  reglado  por el artículo 340 del  Código  Penal,  modificado  por la Ley 733 del 29 de enero de 2002 y por el artículo 19  de  la Ley 1121 de 2006, que prevén el concierto para delinquir relacionado con  narcotráfico,    habida   cuenta   que,   como   quedó   visto,   Juan  Camilo  Arango Luna, con conocimiento  de  causa  e  intencionalmente, se concertó para importar uno o más kilogramos  de  una  sustancia  controlada  (heroína)  y   quinientos  gramos  de  una  sustancia controlada (cocaína).   

Y,   en   lo   atinente   al  cargo    cuatro,   el   mismo   encuentra  adecuación  típica  en artículo 376, inciso 1°, de la Ley 599 de 2000,   modificado  por  artículo 14 de la Ley 890 de 2004,  norma que consagra la  conducta  punible  de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, habida  cuenta  que,  como  quedó  visto,  Juan Camilo Arango  Luna,  con  conocimiento  de causa e intencionalmente,  importó  a  los  Estados  Unidos  de  América  una sustancia que contenía una  cantidad perceptible de heroína.   

Cabe agregar que los citados delitos esto es,  de  concierto  para delinquir (relacionado con el tráfico de estupefacientes) y  tráfico,   fabricación   o   porte  de  estupefacientes,  de  acuerdo  con  la  legislación  nacional anteriormente citada, contemplan  una pena privativa  de  la  libertad  que  supera  los  cuatro  (4)  años, según lo previsto en el  artículo 493, numeral 1° de la Ley 906 de 2004.   

Así las cosas, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Por último, advierte la Corte que no existe  dificultad   alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la  equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de  Procedimiento  Penal  de 2004, el cual exige “que por  lo  menos  se  haya  dictado  en  el  exterior  resolución  de  acusación o su  equivalente”.   

En  efecto,  el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos, Distrito Sur de Florida, acusó a Juan  Camilo  Arango  Luna  por la conducta punible señalada  anteriormente,  mediante acto procesal que en nuestra legislación equivale a la  acusación,   como   emerge  de  las  siguientes  similitudes,  que  las  tornan  equivalentes:   

     

a. Es  un pliego concreto de cargos en contra del acusado para que se  defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la acusación se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se  señalan los hechos, con especificación de las circunstancias  de   tiempo, modo y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de  las   conductas,   con   indicación  de  las  disposiciones  sustanciales   aplicables.     

Ahora  bien,  para  entender la naturaleza y  contenido       de       esa      pieza      acusatoria      o      indictment resulta pertinente señalar que  esta  es  una  forma  de  formular  la  acusación  dentro  del sistema procesal  estadounidense  en el nivel federal. El Gran Jurado, en ese escenario, se reúne  por   convocatoria   que   le   hace   el   tribunal   respectivo   –de   Distrito-   y   su  función  es  determinar  si  en  un  caso  criminal  existe  o  no causa probable para acusar  (probable  cause).  La  causa  probable  es  el  soporte  razonable  que permite  conjeturar que una persona ha cometido un crimen.   

Como  puede  observarse, es bien disímil la  forma  de  introducir  la acusación en el sistema federal acusatorio de Estados  Unidos  a  como se hace en Colombia, ya sea según el esquema procesal de la Ley  600  de  2000 o en lo consagrado por la Ley 906 de 2004 y, por tanto, difiere el  contenido  del  indictment con  el  de  la  acusación  patria  en  cualquiera  de  las  modalidades  procesales  actualmente en vigencia.   

Sin  embargo,  como  se anotó, eso no obsta  para  sostener que el mencionado indictment  equivale  a nuestra resolución de acusación, pues, básicamente,  marca  el  comienzo  del  juicio en donde el acusado puede ejercer a plenitud la  defensa,  sin  dejar  de mencionar que en todo caso allí, en esa acusación, se  plasma  la  conducta  por  la  cual  es  llamado  a  responder,  la época de su  ejecución y las normas infringidas.   

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante de la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Juan  Camilo Arango Luna no será juzgado  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido a tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

Así   mismo,  al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo a sus  políticas  internas  sobre  la  materia,  le ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  el  requerido pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  reconoce  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, lo cual se refuerza  con  la protección que a ese núcleo también prodigan la Convención Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo 17 y el Pacto Internacional de Derechos  Civiles y Políticos en el 23.   

Además,  conforme  precisó la Corte en el  Concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la regule, por las normas contenidas en la  Constitución  Política  (artículo  35) y en el Código de Procedimiento Penal  (artículos  490  a  514 de la Ley 906 de 2004), el Gobierno Nacional debe hacer  las  exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante  se  le  reconozcan  todos  los derechos y garantías inherentes a la persona del  solicitado,  en  especial  las  contenidas  en  la  Carta  Fundamental  y  en el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es  decir,  en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos  (artículo  93  de la Constitución, Declaración Universal de Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de protección a esos  derechos  que  para  todas  las  autoridades  públicas  emana del artículo 2°  ibídem.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

En caso de que Juan  Camilo   Arango   Luna   sea  absuelto,  sobreseído,  declarado  no culpable o por cualquier otra vía legal, de los cargos que dieron  origen  a  su  extradición  y dejado en libertad, al regresar éste al país de  origen,  el  Estado  requirente  deberá  asumir  los  gastos  de  transporte  y  manutención  del  extraditado de acuerdo con su dignidad humana (artículos 1°  y 93 de la Constitución Política).   

Por  último,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  JUAN  CAMILO  ARANGO  LUNA, en cuanto tiene que ver con  los  cargos  uno  y  cuarto  que  le  fueron  imputados en la Acusación número  08-20483  CR-COOKE  del  30 de mayo de 2008, dictada por el Tribunal de Distrito  de los Estados Unidos, Distrito Sur de Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido     ciudadano     Juan    Camilo    Arango  Luna,  a  su  defensor,  al  Ministerio  Público y al  Fiscal General de la Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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