30414(08-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30414  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta  N°  288   

Bogotá  D.  C.,  ocho (8) de octubre de dos mil ocho (2008).   

V   I   S   T   O  S   

Procede  la  Corte  a  decidir  de plano el  incidente  de  impedimento  propuesto  por la Magistrada de la Sala de Decisión  Penal   del   Tribunal   Superior   de   Villavicencio,   doctora   María  Esperanza  Torres  González,  e  inadmitido  por  la  Sala  respectiva,  dentro del proceso seguido contra FÉLIX  MARIO  DÍAZ  HERRERA,  JESÚS ANTONIO LONDOÑO ZAPATA, MARLENE ALVARADO DE ODA,  ARMANDO  NEIRA  SEPÚLVEDA,  VÍCTOR  RAMÓN  BAQUERO  RAMÍREZ y ÉDGAR ANTONIO  VELÁSQUEZ  CASTRO,  por  la  conducta  punible  de  peculado  por apropiación.   

SÍNTESIS  DE   LA  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.    El  Juzgado  4º  Penal  del  Circuito  de  Villavicencio, a través de fallo   de  primer  grado  del  16  de  junio  de  2008,  condenó  a  FÉLIX MARIO DÍAZ HERRERA, JESÚS ANTONIO LONDOÑO  ZAPATA,  MARLENE  ALVARADO  DE  ODA,  ARMANDO  NEIRA  SEPÚLVEDA, VÍCTOR RAMÓN  BAQUERO  RAMÍREZ  y  ÉDGAR  ANTONIO  VELÁSQUEZ  CASTRO  como  coautores de la  conducta  punible  de  peculado  por  apropiación,  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  al  tiempo  que  les  negó  el  beneficio  de  la  suspensión   condicional  de  la ejecución de la pena y libró orden de captura en su contra  para  el  cumplimiento  de la condena.  Los aludidos procesados recurrieron  en apelación la sentencia condenatoria.   

2.   Enseguida,  a través de auto interlocutorio del 20 de  de  junio  de  2008, el mismo despacho judicial, tras  considerar   que   el  fallo  de  primer  grado  había  negado  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  al condenado  JESÚS ANTONIO  LONDOÑO   ZAPATA,   y   que  éste  no  había  sido  afectado  con  medida  de  aseguramiento   durante  el  proceso,  profirió  en  su  contra  dicha  medida,  “a  efectos  de  garantizar  la  concreción  de la  pena”    y,    en    consecuencia,   ordenó   su  captura.     

3.  Sobre el  fundamento   jurídico   de  la  privación  de  la  libertad  ordenada  por  el  a-quo,  sin  que  el fallo  adquiriera  firmeza, los defensores de los siguientes procesados se pronunciaron  así:  i) el de FÉLIX MARIO  DÍAZ  HERRERA interpuso acción de tutela,   la   cual   fue   decidida   a   su   favor   en   fallo  del 8 de agosto de 2008, proferido  por  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Villavicencio,  integrada  por  la  ponente  doctora  María Esperanza  Torres  González  y  los  magistrados  Fausto Rubén  Díaz     Rodríguez    y    Hermes    Darío    Lara    Acuña;    ii)  el  apoderado  de  JESÚS  ANTONIO  LONDOÑO  ZAPATA  recurrió  en apelación  el  auto  interlocutorio  del  20  de junio de 2008; iii)  el  de  ÉDGAR  ANTONIO VALÁSQUEZ  CASTRO  formuló al Tribunal Superior de Villavicencio solicitud de revocatoria    de    la    medida    de   aseguramiento   que   le   fuera   impuesta  durante  el  proceso;  iv)  por último, el defensor de VÍCTOR  RAMÓN  BAQUERO  RAMÍREZ  elevó  a  la  misma  Corporación  solicitud  de  libertad  provisional con  fundamento  en  lo  decidido  en  el fallo de tutela de 8 de agosto de 2008, que  favoreció al procesado DÍAZ HERRERA.   

4.  A través  de   auto  del  12  de  agosto  de  2008,  la  Magistrada  ponente  María  Esperanza  Torres González, tras  considerar  que  a través del fallo de tutela del 8 de agosto de 2008 ya había  expresado  su  opinión  en  lo relativo a la procedencia de la privación de la  libertad  para  efectos del cumplimiento de la sentencia de primera instancia, y  con  fundamento  en  lo  normado por el artículo 99-4 de la ley 600 de 2000, se  declaró   impedida  para  resolver        en        segunda        instancia        la        apelación  formulada por el defensor de  LONDOÑO  ZAPATA en contra del auto interlocutorio del 20 de junio de 2008, así  como  las  solicitudes  de revocatoria de la medida de  aseguramiento y de libertad  provisional   elevadas,   respectivamente,  por  los  apoderados de  VELÁSQUEZ CASTRO y BAQUERO RAMÍREZ.   

5.   Por su  parte,  la  respectiva  Sala  del  Tribunal  Superior de Villavicencio, mediante  providencia   del   13   de   agosto   de   2008,  no  aceptó  el  impedimento  alegado  por  la Magistrada  Torres   González,  pues  consideró  que  al  resolver  la  acción de tutela a favor del procesado DÍAZ  HERRERA,  la  funcionaria  no  expresó  una  opinión, sino que restableció el  derecho  al  debido  proceso conculcado al accionante a través de una decisión  judicial,   pronunciamiento   de   control  de  constitucionalidad  que,  según  precisó,  es de naturaleza distinta al de control de legalidad que puede emitir  el  funcionario judicial con ocasión de las instancias ordinarias que se surten  dentro del proceso penal.    

La  Sala mayoritaria expresó, además, que  “lo  que  aquí  se presenta no es un compromiso de  opinión,  sino que la magistrada y la Corporación deben asumir el conocimiento  del  proceso  ordinario  y  decidir lo que en derecho corresponda, sin que tenga  incidencia  lo  decidido  en  la  acción de tutela,  pues no es precedente  judicial   y   tiene   efecto   interpartes”.    

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  El instituto de los impedimentos se  estatuyó  con  el  fin  de garantizar al conglomerado social que el funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto  jurídico  es  ajeno  a cualquier  interés  distinto  al de administrar una recta justicia y, en consecuencia, que  su   imparcialidad   y  ponderación  no  están  afectadas  por  circunstancias  extraprocesales.   

Por  tal  motivo,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso.   

Igualmente, dicha manifestación impeditiva  debe  estar soportada dentro de los cauces del postulado de la buena fe que rige  para  todos  los  sujetos  procesales  y para el funcionario judicial, pues este  instituto  no  debe  servir  para  entorpecer o dilatar el transcurso normal del  proceso   penal   o   para  sustraerse,  indebidamente,  de  la  obligación  de  decidir.   

2.   Así mismo, frente a la causal de  impedimento  aducida  por la Magistrada del Tribunal de Villavicencio, es decir,  haber  manifestado  su  opinión sobre el asunto materia del proceso al resolver  una  acción  de  tutela  impetrada  por  otro  de  los aquí procesados, motivo  consagrado  en  el  numeral  4° del artículo 99 de la Ley 600 de 2000, ha sido  reiterada  la  jurisprudencia de la Corte en señalar que no toda opinión sobre  el  objeto del proceso conlleva esa solución, sino sólo aquella que se produce  extraprocesalmente.  Del  mismo  modo,  se ha destacado que la opinión capaz de  tener  actitud para soportar la declaratoria de impedimento, debe tener entidad,  ser  sustancial, vinculante, de fondo, que constituya una barrera que comprometa  el   juicio   del   juzgador   y   que   le   impida   actuar   con  libertad  e  imparcialidad1.   

De  otra  parte,  cuando de dicha causal de  impedimento  se  trata, y ésta surge por razón del conocimiento que se ha  tenido   frente   a   la    resolución   de  una  acción  de  tutela,  la  jurisprudencia de la Corte ha dicho:   

“Ha reiterado la  jurisprudencia  de  esta  Sala  que la opinión erigida en motivo de impedimento  tiene   que   ser  sustancial,  vinculante  y  haberse  emitido  por  fuera  del  proceso.”   

“Lo sustancial,  es  lo  esencial  y  más  importante  de  una  cosa;  en asuntos jurídicos, se  identifica  con  el  fondo de la pretensión de la pretensión o de la relación  jurídico  material  que  se  debate.  Se entiende que la opinión es vinculante  cuando  el  funcionario  judicial  que  la emitió queda unido, atado o sujeto a  ella,  de  modo que en adelante no puede ignorarla o modificarla sin incurrir en  contradicción.  Y  por  fuera  del  proceso,  significa  que  la  opinión  sea  expresada  en  circunstancias y oportunidades diferentes a aquella que prevé la  legislación    procesal   para   el   asunto   del   cual   se   debe   conocer  funcionalmente.”   

“Es  que sólo  por  excepción,  cuando  está  en curso un proceso judicial, el juez de tutela  ausculta  el  fondo  del  asunto,  pues,  precisamente,  para  no  dar  lugar al  impedimento,  por  regla  general  no  se inmiscuye en la labor funcional de los  jueces de instancia.”   

“De no ser así,  bastaría  instaurar una acción de tutela, para que conozca de ella el Tribunal  Superior,  y  de  ese  modo  preconstituir una causal de impedimento, provocando  así  la  remoción  del  juez natural.”2   

Con  fundamento en las anteriores premisas,  procederá  la  Corte  a  dirimir  de  plano  la  manifestación  de impedimento  formulada    por   la   doctora   María  Esperanza Torres González,  la  cual  no  fue  aceptada  por la respectiva Sala de Decisión  Penal del Tribunal Superior de Villavicencio.   

3.    Es  imperioso  recordar  que  la aludida Corporación, con ponencia de la Magistrada  María   Esperanza   Torres   González,   resolvió  amparar,  a  través  de  fallo  de  tutela, el  derecho  fundamental al debido proceso del accionante FÉLIX MARIO DÍAZ HERRERA  -a  la  vez  procesado  dentro  de  esta  actuación  penal-,  por  razón de la  violación    originada    en    la    decisión    del   juzgado   a-quo de hacer efectiva la privación de  la  libertad  para el cumplimiento de la condena, con fundamento en la medida de  aseguramiento, sin que el fallo estuviera ejecutoriado.   

Así  se  expresó  la Sala del Tribunal de  Villavicencio,  integrada,  entre  otros,  por  la ponente, doctora María  Esperanza  Torres  González, al  resolver la aludida acción de tutela:   

“En el presente  caso,  el  juez ordenó librar orden de captura contra el condenado FÉLIX MARIO  DÍAZ   HERRERA,   por   haberle  negado  en  le  sentencia  el  mecanismo   sustitutivo  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  aplicando  la  disposición contenida en el inciso 2 del artículo 188 del C. de  P.  P.,  bajo el entendido que, en contra de éste, se dictó dentro del proceso  medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  que  es  lo  que  exige  literalmente  la  disposición, sin importar que la medida hubiera sido después  revocada.”   

“La   norma  realmente  no  condiciona  la  detención preventiva a la vigencia de la medida.  Pero  su  interpretación  sistemática, no la gramatical o literal aplicada por  el  juez,  permite  descifrar que e punto de partida es el subrogado penal de la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena, de modo que si se niega en  la  sentencia,  sólo puede ordenarse la captura del procesado cuando la condena  se  encuentre en firme, salvo que en contra de éste se hubiere proferido medida  de  detención  preventiva  y  que  exista  o  esté  vigente, pues es la única  posibilidad   para   librar   en   el  acto  la  orden  de  captura.”   

“De acuerdo a lo  anterior,  la  decisión  del juez fue equivocada, pues, se reitera, se requiere  que  la medida de aseguramiento de detención preventiva se encuentre vigente al  tiempo  de  emitir  la  sentencia  condenatoria,  donde  se niega la suspensión  condicional   de  la  ejecución  de  la  pena, para ordenar la captura del  condenado    y    materializar    la    ejecución   de   la   pena.”   

“La sentencia,  habiendo  sido apelada, no ha quedado en firme y en ese evento, la captura, para  el  cumplimiento  de la pena, como lo dispuso el juez fallador, está atada a la  firmeza del fallo.”   

Y es precisamente sobre el mismo asunto que  la  Sala  debe ahora pronunciarse, ya no por vía de un fallo de tutela, sino al  resolver   el   recurso   de   apelación  promovido  por el defensor de LONDOÑO ZAPATA, en contra del auto  interlocutorio   del   20   de   junio   de  2008,  así  como  la  solicitud  de  libertad  provisional  elevada  por  el  apoderado de  BAQUERO  RAMÍREZ  y  la  revocatoria de la medida de  aseguramiento   solicitada   por  el  de  VELÁSQUEZ  CASTRO.   

En  efecto,  ya  la Magistrada Torres  González expresó en el fallo de  tutela  que,  según  una  comprensión teleológica del artículo 188 de la Ley  600  de  2000, la privación de la libertad para el cumplimiento de la sentencia  condenatoria  de  primer  grado  es  procedente,  siempre  y cuando la medida de  aseguramiento  en  contra  del  condenado  hubiere  estado vigente al momento de  proferir  dicha  decisión.  Por su parte, los defensores de los procesados  solicitan,  a  través  de los diferentes mecanismos de impugnación señalados,  un   pronunciamiento   de   la   Corporación    acerca  de  la  medida  de  aseguramiento  y  su  idoneidad  para  ordenar  la  privación de la libertad, a  efectos   de  hacer  efectivo  el  cumplimiento  de  la  pena  impuesta  por  el  funcionario              a-quo.   

Así  las cosas, no puede afirmarse que las  apreciaciones   expresadas  con  anterioridad  por  la  Magistrada  Torres   González   en   el  fallo  de  tutela   no  constituyen  un  criterio previo, puesto  que  para  dejar  sin efecto la decisión del Juez -en virtud de la cual se hizo  efectiva  la  medida  de  aseguramiento  para  el  cumplimiento  de  la pena- la  Magistrada  Ponente  debió necesariamente asumir una postura jurídica frente a  ella,  tema  al  que precisamente se verá enfrentada, una vez más, al resolver  los mecanismos impetrados por los sujetos procesales.   

De   manera  que,  al  entender  la  Sala  mayoritaria  que  negó  el  impedimento,  que  el  argumento  expresado  por la  funcionario  judicial,  al  resolver  la acción de tutela, no corresponde a una  opinión  sino  al restablecimiento del derecho del accionante, y que al dirimir  el  recurso  de  apelación,  la   revocatoria   y  la  solicitud   de   libertad   provisional,  la  Sala  deberá hacer caso omiso de lo resuelto en el fallo de  tutela  y  decidir lo que en derecho corresponda, no advierte que el criterio de  la  Magistrada  Ponente  Torres González  ya está comprometido, y ésta no podrá desconocerlo o apartarse  de él sin incurrir en contradicción.    

Las  anteriores,  son  razones  más  que  suficientes  para  que  la Magistrada María Esperanza  Torres  González se separe  del  conocimiento  del  presente  asunto,  comoquiera  que,  al encontrar la Corte  fundamentados  los motivos de impedimento alegados,          se   declarará   fundada   la   causal  invocada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

ACEPTAR   el  impedimento   manifestado   por   la  Magistrada  del  Tribunal  Superior  de  Villavicencio,  doctora María  Esperanza   Torres  González, para conocer  del presente asunto.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                           Comisión de servicio                          

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                   Secretaria     

1 Ver,  entre  otros,  auto  del  19  de  julio de 2000, M.P. Dr. Álvaro Orlando Pérez  Pinzón.   

2 Auto  de   impedimento   del   6   de   abril   de   2005,   M.P.  Dr.  Edgar  Lombana  Trujillo.     

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