30377(19-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30377  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado  acta  No.  41                                                                                                                 Magistrado Ponente:   

Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Bogotá   D.   C.,  diecinueve  de  febrero  de  dos  mil  nueve.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición  del  ciudadano  colombiano  Wil  Alberto  Alvarez  Denis, solicitada    por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos   de  América.   

Antecedentes.   

1. Mediante Nota Verbal 1459 de 23 de mayo de  2008,  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, a través de su embajada  en  Colombia,  solicitó la detención provisional con fines de extradición del  ciudadano    colombiano    Wil    Alberto    Alvarez  Denis,    para  ser  juzgado  por  delitos   federales de narcóticos. El  Fiscal  General  de  la  Nación  libró  orden de captura en su contra el 30 de  mayo,  la  cual  se  hizo  efectiva por miembros de la policía nacional el 6 de  junio siguiente.      

2.  Con Nota Verbal 2229 de 1° de agosto del  mismo  año,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América formalizó la  referida  solicitud de extradición y adjuntó para fundamentarla los siguientes  documentos, debidamente traducidos al idioma español:    

–  Acusación  sustitutiva No. S2 07 CR.1156,  dictada  el 27 de marzo de 2008 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York,  mediante  la  cual  se acusa a Wil  Alberto  Alvarez Denis por los delitos  de  (i)  concierto  para  distribuir  y poseer con la  intención  de distribuir un kilogramo o más de heroína, y (ii) concierto para  importar  un  kilogramo  o más de heroína a los Estados Unidos, desde un lugar  fuera de los Estados Unidos.   

–  Declaraciones  de  apoyo  a  la solicitud,  rendidas  bajo  juramento  por Parvin Moyne,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de  Nueva    York,    y    Andrew    Butorac, Agente Especial  de la Administración para el Control de Drogas (DEA).     

–  Listado  y  reproducción  de  las  normas  aplicables al caso, y   

– Orden de arresto impartida contra la persona  solicitada por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

3.  El  4 de agosto de 2008, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió  el expediente de extradición al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia, informando que por no existir convenio  vigente  con  los  Estados  Unidos  se  imponía  obrar  de  conformidad  con el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano.  Y  el 8 siguiente, el Ministerio del  Interior  y  de  Justicia  envió  la  actuación  a  la Corte, donde agotado el  procedimiento   previsto   en   la   Ley   906   de   2004,  corresponde  emitir  concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes.   

El   Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación  Penal  sostiene que los requisitos relacionados con la validez formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración plena de la identidad del  solicitado,  la  concurrencia  del  principio  de  la  doble incriminación y la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero, que el artículo 502  de  la  Ley  906 de 2004 prevé como condiciones para emitir concepto favorable,  se cumplen a cabalidad en el caso en estudio.   

Por tanto, propone a la Corte emitir concepto  en  dicho  sentido,  exhortando al Gobierno Nacional para que advierta al Estado  requirente  que Will Alberto Alvarez Denis no  puede  ser  juzgado  por  conductas  distintas de las que dieron  origen  a  la solicitud de extradición, ni condenado a pena de muerte, prisión  perpetua,  destierro,  confiscación,  ni  sometido  a  torturas,  desaparición  forzada, tratos crueles, inhumanos o degradantes.   

Pide también condicionar la extradición, en  el  sentido  de  exigir  al  Gobierno  Nacional que establezca previamente si el  requerido  “está siendo investigado o ya fue juzgado por las mismas conductas  ante  las  autoridades  de  nuestro  país,  teniendo  en  cuenta que si bien la  circunstancia  prevista  en el artículo 565 del Decreto 2700 de 1991, aplicable  por  virtud  de  la  declaratoria de inexequibilidad del artículo 527 de la Ley  600  de  2000,  no  fue  incluida  en  la Ley 906 de 2004 que expidió el actual  Código  de  Procedimiento  Penal,  éste remite a Tratados Internacionales y la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  establece  en su artículo 8°  numeral    4°    el    principio    non   bis   in  idem”.   

La defensa guardó silencio.  

SE CONSIDERA:  

La Ley 906 de 2004, estatuto aplicable al caso  por  la  fecha  en  que  ocurrieron los hechos y la ausencia de convenio con los  Estados  Unidos  de América, establece que el concepto que corresponde emitir a  la  Corte  debe  fundarse  en,  (i)  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la identidad del solicitado, (iii)  el  principio de la doble incriminación, (iv) la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero,  y  (v)  el  cumplimiento  de  lo previsto en los  tratados    públicos   cuando   fuere   necesario1.   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de determinar si concurren en el  caso  analizado,  y  seguidamente  las  que  consagra  el  artículo  35  de  la  Constitución  Nacional,   relacionadas  con las causas de improcedencia de  la  extradición  por  razón  de  la fecha en que ocurrieron los hechos por los  cuales  se  procede,  el  lugar  de comisión de éstos y su naturaleza común o  política.   

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

La  normatividad  procedimental  exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)    la    reproducción    certificada    de   las   disposiciones   penales  aplicables2.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano3.      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma  aparece  copia  de  acusación  formal  de  reemplazo  No.  S2 07 CR.1156, dictada el 27 de marzo de  2008  en  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva  York,  en  la  cual  aparecen relacionadas las conductas que la determinan y los  marcos temporales y espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,  copia de la orden de arresto dictada contra Wil  Alberto  Alvarez  Denis  por las autoridades judiciales  de    los    Estados    Unidos;   la   declaración   jurada   de   Parvin   Moyne,  Fiscal  Auxiliar  para  el Distrito Sur de Nueva York,  quien  explica el procedimiento del Gran Jurado y hace un recuento de los hechos  y     los    cargos    imputados    a    la    persona     solicitada    en  extradición; y el testimonio  de          Andrew         Butorac, Agente Especial  de  la  Administración  para el Control de Drogas (DEA), quien se refiere a los  hechos y las pruebas del caso.   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción  al  español  y se encuentran debidamente autenticados. La copia de  la  acusación  aparece  certificada  por  el  Secretario  Auxiliar  de la Corte  Distrital   de   Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York.  Las  declaraciones   del   Fiscal   Auxiliar  Parvin  Moyne  y  del Agente Especial Andrew  Butorac   se  hallan  certificadas  por  Thomas  Burrows,  Director  Asociado de la  Oficina  de Asuntos Internacionales de la División de lo Penal del Departamento  de  Justicia  de  los  Estados Unidos, cuya firma fue refrendada por    Michael    B.    Mukasey,  Procurador  de los Estados Unidos, quien  ordenó  estampar  el sello del Departamento de Justicia y solicitó al Director  adjunto   de   la   Oficina   de   Asuntos   Internacionales   dar   fe   de  su  firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice,  quien en prueba de ello ordenó imponer el sello del Departamento  de  Estado  y  solicitó  al  Funcionario  Auxiliar  de Autenticaciones de dicho  Departamento   Patrick   O.   Hatchett,  suscribir  su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington   da   fe   de   la   autenticidad   de   la  firma  de  Patrick O. Hatchett.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que desde esta perspectiva los documentos aportados con este  fin  se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe  preceder el concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicita   la   entrega   de   Wil   Alberto  Alvarez  Denis,  de  nacionalidad  colombiana, nacido el 1° de  noviembre   de   1971,   portador   de  la  cédula  de  ciudadanía  colombiana  No.71’981.193,  según se  establece  de  la  información  que  aparece  consignada  en  la  solicitud  de  detención  provisional  con  fines  de  extradición, en la petición formal de  extradición   y   en   el  testimonio  de  apoyo  del  Agente  Especial  de  la  Administración    para    el    Control    de   Drogas   (DEA),   entre   otros  documentos.   

Estos datos de filiación coinciden plenamente  con  los  suministrados  por  la  persona  privada  de la libertad en el acta de  lectura  de  derechos del capturado y en el acta de notificación de los motivos  de  su captura, y guardan también correspondencia con los resultados del cotejo  dactiloscópico  realizado por expertos de la Policía Metropolitana de Bogotá,  Grupo  de  Criminalística,  información  que  permite  concluir que la persona  detenida   es   la  misma  que  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  pide  en  extradición.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos como delito en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  sanción  privativa  de  la  libertad cuyo mínimo no sea  inferior a 4 años.     

Wil   Alberto  Alvarez  Denis  es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en juicio por dos cargos: (i)  concierto  para distribuir y poseer con la intención  de  distribuir  un  kilogramo  o  más  de heroína,  y (ii) concierto para  importar  un  kilogramo  o más de heroína a los Estados Unidos, desde un lugar  fuera de su territorio.   

El primer cargo contiene dos imputaciones, una  por  concertación  para  distribuir y poseer con la intención de distribuir un  kilogramo    o    más    de    heroína,  y  otra  por  concertación  para  distribuir  y  poseer  con  la  intención   de   distribuir   cinco   kilogramos   o   más   de   cocaína,    pero    a    Wil  Alberto  Alvarez  Denis  sólo  se le  atribuye  la  primera de ellas, es decir, la referida a la concertación para la  distribución  de  heroína.   

El segundo cargo es literalmente idéntico al  primero,  pues  en  ambos se hace textualmente alusión a que el objetivo de los  confederados  era  que  “distribuyeran  y  así  lo hicieron y tuvieran con la  intención   de   distribuir   una  sustancia  controlada”,  pero  las  normas  sustanciales  que  se  citan  como violadas en los dos cargos no son las mismas,  siendo  claro,  por  su  contenido, que en el primero son acusados por concierto  para  distribuir  y  poseer  con  la  intención de distribuir heroína, y en el  segundo   de   concierto  para  importarla,  infracciones  para  las  cuales  se  establecen   penas   que   oscilan   entre  cuando  menos  diez  (10)  años  de  encarcelamiento y no más de cadena perpetua.   

El texto de la acusación de reemplazo No. S2  07  CR.  1156  de  27  de marzo de 2008, que recoge los referidos cargos, es del  siguiente tenor:   

CARGO UNO  

1.  Desde  aproximadamente  el  2006 y hasta  enero  de  2008 inclusive o alrededor de esta fecha, en el Distrito Sur de Nueva  York  y  otros  lugares, WILLIAM LARA, JOSE ANGELO GUTIERREZ, alias ‘El          Negro’,  ALEXANDER  OBANDO  SALAZAR,  alias  ‘Primo’,  JOSE  HEBERTO ALVAREZ DENIS, alias  ‘Gordo’,   WILL  (sic)   ALBERTO   ALVAREZ  DENIS,  GERMAN  EDUARDO  LOPEZ  DAZA y GUSTAVO ADOLFO  GRANADA  BERNAT,  los  acusados,  y  otros,  tanto  conocidos como desconocidos,  ilícita,   intencionalmente   y   a   sabiendas   se  combinaron,  conspiraron,  confederaron  y  acordaron  juntos y entre sí para contravenir las leyes contra  narcóticos de los Estados Unidos.   

2.  Era parte y objetivo de la conspiración  que    WILLIAM    LARA,    JOSE    ANGELO    GUTIERREZ,    alias    ‘El          Negro’,  ALEXANDER  OBANDO  SALAZAR,  alias  ‘Primo’,  JOSE  HEBERTO ALVAREZ DENIS, alias  ‘Gordo’,   WILL  (sic)   ALBERTO   ALVAREZ  DENIS,  GERMAN  EDUARDO  LOPEZ  DAZA y GUSTAVO ADOLFO  GRANADA  BERNAT,  los  acusados,  y  otros,  tanto  conocidos como desconocidos,  distribuyeran  y así lo hicieron y tuvieran con la intención de distribuir una  sustancia  controlada,  a saber, un kilogramo o más de mezclas y sustancias que  contienen  una  cantidad detectable de heroína, en contravención al Título 21  del  Código  de  los  Estados  Unidos, Secciones 812, 841 (a) (1) y 841 (b) (1)  (A).   

3.  Era  además  parte  y  objetivo  de  la  conspiración  que  WILLIAM  LARA,  JOSE  ANGELO  GUTIERREZ,  alias ‘El          Negro’,  ALEXANDER  OBANDO  SALAZAR,  alias  ‘Primo’,  y  GUSTAVO  ADOLFO GRANADA BERNAT,  los  acusados,  y otros, tanto conocidos como desconocidos, distribuyeran y así  lo   hicieron   y  tuvieran  con  la  intención  de  distribuir  una  sustancia  controlada,  a  saber,  cinco  kilogramos  o  más  de  mezclas y sustancias que  contienen  una  cantidad detectable de cocaína, en contravención al Título 21  del  Código  de  los  Estados  Unidos, Secciones 812, 841 (a) (1) y 841 (b) (1)  (A).   

CARGO DOS  

5. Desde aproximadamente el 2006 hasta enero  del  2008  inclusive, o alrededor de esa fecha, en el Distrito Sur de Nueva York  y  otros  lugares,  WILLIAM  LARA,  JOSE  ANGELO  GUTIERREZ,  alias ‘El          Negro’,  ALEXANDER  OBANDO  SALAZAR,  alias  ‘Primo’,  JOSE  HEBERTO ALVAREZ DENIS, alias  ‘Gordo’,   WILL  (sic)   ALBERTO   ALVAREZ  DENIS,  GERMAN  EDUARDO  LOPEZ  DAZA y GUSTAVO ADOLFO  GRANADA  BERNAT,  los  acusados,  y  otros,  tanto  conocidos como desconocidos,  ilícita,   intencionalmente   y   a   sabiendas   se  combinaron,  conspiraron,  confederaron  y  acordaron  juntos y entre sí para contravenir las leyes contra  narcóticos de los Estados Unidos.   

6.  Era  parte  y objetivo de la asociación  delictuosa   que   WILLIAM  LARA,  JOSE  ANGELO  GUTIERREZ,  alias  ‘El          Negro’,  ALEXANDER  OBANDO  SALAZAR,  alias  ‘Primo’,  JOSE  HEBERTO ALVAREZ DENIS, alias  ‘Gordo’,   WILL  (sic)   ALBERTO   ALVAREZ  DENIS,  GERMAN  EDUARDO  LOPEZ  DAZA y GUSTAVO ADOLFO  GRANADA  BERNAT,  los  acusados,  y  otros,  tanto  conocidos como desconocidos,  distribuyeran  y así lo hicieron y tuvieran con la intención de distribuir una  sustancia  controlada,  a saber, un kilogramo o más de mezclas y sustancias que  contienen  una  cantidad detectable de heroína, en contravención al Título 21  del  Código  de  los  Estados Unidos, Secciones 812, 952, 960 (a) (1) y 960 (b)  (1) (A).   

En  la  legislación colombiana esta conducta  encuentra  equivalencia  típica  en el artículo 340 inciso segundo del Código  Penal,  modificado por los  artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la  Ley  1121  de  2006,  que  define  el  concierto para  delinquir,  el  cual adscribe pena principal privativa  de  la  libertad  de  ocho (8) a dieciocho (18) años de prisión y multa de dos  mil  setecientos  (2700)  hasta  treinta  mil  (30000) salarios mínimos legales  mensuales. Dice la norma.   

“Art.  340. Modificado por la Ley 733/2002,  artículo  8°. Modificado por la Ley 1121 de 2006, artículo 19. Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta, con prisión de tres (3) a seis (6) años.   

“Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento       forzado,      homicidio,      terrorismo,      tráfico   de   drogas   tóxicas,   estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o financien el concierto para delinquir”.   

Lo  visto  muestra  que  los  contenidos  del  principio  de la doble incriminación se hallan también reunidos en el presente  caso,  toda  vez   que  las  conductas  delictivas imputadas a Wil  Alberto  Alvarez  Denis  en  el país  requirente  se  hallan  tipificadas  igualmente  como  delito en la legislación  penal  colombiana,  bajo la denominación de concierto  para  delinquir, con sanción privativa de la libertad  cuyo mínimo es mayor a cuatro (4) años.   

4. Equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  señala  los  hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión, y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada  la  acusación  No. S2 07 CR. 1156,  dictada  el 27 de marzo de 2008 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Sur  de  Nueva York, se establece que este documento, al igual que  sucede  con  la  acusación  en  el sistema procesal colombiano, contiene cargos  concretos  contra  personas  determinadas,  señala  los  fundamentos fácticos,  identifica  las  normas  penales  aplicables  al caso y marca la iniciación del  juicio,  particularidades  que  permiten  concluir  que se está en presencia de  actos procesales jurídicamente equivalentes.   

5.   Causas   de  improcedencia.   

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición,  (i) cuando el delito objeto de investigación o juzgamiento es de  naturaleza  política,  (ii)  cuando  los hechos que motivan la solicitud fueron  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997, y (iii) cuando el  solicitado  es  natural colombiano y el delito que se le imputa ha sido cometido  en           territorio           nacional.4   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado. Los delitos de asociación delictiva para cometer ilícitos  de  narcotráfico, que la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur  de  Nueva  York  le  imputa  a Wil Alberto Alvarez  Denis,    son  de  naturaleza común, no política. Y los hechos que sustentan  la  acusación ocurrieron entre los años 2006 y 2008, es decir, después del 17  de diciembre de 1997.   

El lugar de comisión de los hechos tampoco se  erige  en factor de improcedencia de la extradición, porque la acusación y las  declaraciones  de  apoyo  permiten  constatar  que  Wil  Alberto   Alvarez   Denis   hacía   parte   de   una  organización  criminal  que  distribuía  sustancias controladas en los Estados  Unidos  y  que  importaba  a dicho país, desde Colombia, heroína en cantidades  iguales o superiores a un kilogramo,    

“Los   acusados  eran  miembros  de  una  asociación  ilícita  que distribuía cocaína y heroína dentro de los Estados  Unidos  y  que  también importaba heroína a los Estados Unidos desde Colombia.  Todos   los  acusados  participaron  en  un  plan  para  importar  y  distribuir  aproximadamente  30  kilogramos  de  heroína  a  Nueva  York, la cual se había  obtenido  de  una  granja  en  Colombia.  Los  acusados  WILLIAM  DE  JESUS LARA  BALLESTEROS,        alias        ‘William        Lara’,      JOSE      ANGELO      GUTIERREZ,      alias     ‘El          Negro’  y  GUSTAVO  ADOLFO  GRANADA  BERNAT  también  participaron  en un plan para distribuir 145 kilogramos de cocaína en  Nueva  York”5.   

Esta reseña deja en claro que los hechos por  los  cuales  se  acusa  a  Wil  Alberto  Alvarez Denis  trascendieron  las  fronteras del territorio patrio, y  que  se cumple, por tanto, el condicionamiento constitucional consistente en que  la  conducta haya sido realizada en el extranjero, cualquiera sea la teoría que  se  aplique  para  determinar  el  lugar de comisión del ilícito (de  la  acción,  del  resultado  o  de  la  ubicuidad).   

6.     El  concepto.   

La  Sala,  teniendo  en cuenta que en el caso  analizado  concurren los requerimientos relacionados con la validez formal de la  documentación  presentada, la demostración plena de la identidad de la persona  solicitada,   el  principio de la doble incriminación y la equivalencia de  la  providencia proferida en el extranjero, y que no se está frente a causas de  improcedencia de la extradición, emitirá concepto favorable.   

7.   Cuestión  final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  Wil  Alberto  Alvarez  Denis  advierta  al  Estado  requirente  que  su  juzgamiento  no podrá incluir hechos cometidos con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de extradición y determinan su entrega, y que no podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni condenado a pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de  acuerdo  con  lo  establecido  en los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse  el  tiempo  que  Wil Alberto Alvarez Denis  ha  estado privado de la libertad con ocasión de este  trámite  de  extradición.  De  igual  modo,  lo  requerirá  para que frente a  situaciones   de   absolución,  retiro  de  cargos,  sobreseimiento  o  eventos  similares,  o  el  cumplimiento  de  la  pena  por  los  cargos  que  motivan la  extradición  en  el  evento  de  ser  condenado,  garantice  la permanencia del  solicitado  en  ese  país  y su retorno a Colombia en condiciones de dignidad y  respeto por la persona humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  al requerido para que pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política  de  Colombia  reconoce  la  familia  como  núcleo  esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección permanente, resguarda su  honra,  intimidad y dignidad, lo cual se afianza con la protección que también  le  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y  el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Además,  conforme  precisó  la Corte en el  concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la  regule, por las normas contenidas  en  la  Constitución  Política  y  en  el  Código  de Procedimiento Penal, el  Gobierno  Nacional  debe hacer las exigencias que estime convenientes en orden a  que  en  el  Estado  reclamante se le reconozcan todos los derechos y garantías  inherentes  a  la persona del solicitado, en especial las contenidas en la Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de la  Constitución,   Declaración   Universal   de   Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y  Políticos), en virtud del deber de protección a esos  derechos  que  para  todas  las  autoridades  públicas  emana del artículo 2º  ibídem.6   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  supremo  director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  deberá realizar el seguimiento a los condicionamientos que se  impongan  a  la concesión de la extradición y determinar las consecuencias que  se  derivarán  de  su  eventual incumplimiento, en virtud de lo dispuesto en el  numeral 2° del artículo 189 de la Constitución Política.   

Non bis in idem.  

El   Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación   Penal   solicita   a   la   Corte    incluir   dentro   de  los  condicionamientos  para  el  otorgamiento  de la extradición, en caso de ser el  concepto  favorable,  que el Gobierno establezca previamente si el acusado está  siendo  investigado  o  ha sido juzgado en Colombia por los mismos hechos que se  le  imputan  en el país requirente, con el fin de garantizar la aplicación del  principio  non  bis in idem,  teniendo  en  cuenta  que  la  Convención Americana de Derechos Humanos así lo  establece.       

La Corte ha venido sosteniendo pacíficamente,  en  doctrina  que  ahora  se  reitera, que la constatación de la violación del  principio  non bis in idem es  un   asunto   que  no  le  corresponde  aprehender  al  emitir  el  concepto  de  extradición,  por  no estar incluido por el artículo 502 de la Ley 906 de 2004  dentro  de  los aspectos que deben ser objeto de su estudio, siendo por tanto el  Gobierno  Nacional  el  llamado a hacerlo, en orden a decidir si concede o no la  extradición.    

Pero  es  importante precisar, en razón a la  solicitud   de   condicionamiento    formulada  por  el  representante  del  Ministerio  Público, que el desempeño de esta función por parte del ejecutivo  no  está  librada  a  su  arbitrio,  de  manera  que  pueda  optar  o no por su  ejercicio,  o  mostrarse  indiferente  ante situaciones en las que se establezca  que  la  persona solicitada en extradición ya fue juzgada por los mismos hechos  que motivan su solicitud de entrega.       

La cosa juzgada es un atributo reconocido por  la  ley  a  las  sentencias  declaradas  en  firme,  que  las torna inmutables e  irrefragables,  en aras de la garantía de la seguridad jurídica. Por virtud de  ella,  se  declara  cerrado  el caso y se generan ciertos efectos jurídicos, de  obligatorio  cumplimiento,  siendo  uno de ellos el llamado por la doctrina y la  jurisprudencia  efecto  negativo  o  excluyente de la  cosa  juzgada,  que  impide  que  respecto de la misma  persona  pueda  dictarse  una  segunda  sentencia  por los mismos hechos por los  cuales ya fue juzgada.       

Esta prohibición, condensada en el principio  non   bis   in   idem,  se  encuentra  garantizada en la legislación colombiana por la propia Constitución  Nacional,  en  su  artículo  29,  como  integrante  del derecho fundamental del  debido  proceso,  y  complementariamente  por  el  artículo 21 de la Ley 906 de  2004, en los siguientes términos:   

                   Artículo   29  Constitución  Nacional:   

“Nadie podrá ser juzgado sino conforme a  leyes  preexistente al acto que se le imputa, ante el juez o tribunal competente  y   con   observancia   de   la   plenitud   de   las  formas  propias  de  cada  juicio.   

“En  materia  penal,  la  ley permisiva o  favorable,  aún  cuando  sea  posterior,  se  aplicará  de  preferencia  a  la  restrictiva o desfavorable.   

“Toda persona se presume inocente mientras  no  se  haya declarado judicialmente culpable. Quien sea sindicado tiene derecho  a  la  defensa  y  a  la asistencia de un abogado escogido por él, o de oficio,  durante  la  investigación  y  el juzgamiento; a un debido proceso público sin  dilaciones  injustificadas;  a  presentar  pruebas  y  a controvertir las que se  alleguen  en  su  contra;  a  impugnar  la  sentencia condenatoria, y  a  no  ser  juzgado  dos  veces  por  el mismo hecho”.   

                  Artículo  21  de  la  Ley  906  de  2004:   

“Cosa juzgada.  La  persona  cuya  situación  jurídica  haya  sido  definida  por  sentencia  ejecutoriada  o  providencia que tenga la misma fuerza  vinculante,  no será sometida a nueva investigación  o  juzgamiento  por  los  mismos  hechos, salvo que la  decisión  haya  sido  obtenida  mediante  fraude  o  violencia,  o  en casos de  violaciones   a   los   derechos   humanos  o  infracciones  graves  al  derecho  internacional  humanitario,  que  se  establezcan  mediante  decisiones  de  una  instancia  internacional de supervisión y control de derechos humanos, respecto  de  la  cual  el  Estado  Colombiano  ha aceptado formalmente la competencia”.   

También se encuentra prevista en el artículo  8°  numeral 4° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y en el 7°  del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  de  los cuales  Colombia es Estado Parte,   

Artículo    4°    de   la   Convención  Americana,   

“El  inculpado absuelto por una sentencia  en   firme   no   podrá   ser   sometido   a   nuevo   juicio  por  los  mismos  hechos”.   

Artículo   15   del  Pacto  Internacional,   

“Nadie  podrá  ser juzgado ni sancionado  por  un  delito  por el cual haya sido ya condenado o absuelto por una sentencia  firme   de   acuerdo   con   la   ley   y   el   procedimiento   penal  de  cada  país”.   

Entre  los  Estados  Unidos  de  América  y  Colombia  no  existe  en  la  actualidad  tratado  de  extradición vigente, que  consagre   excepciones  o  condiciones  distintas  de  las  establecidas  en  la  normatividad  nacional y en los convenios multilaterales suscritos por Colombia,  siendo  por tanto, conforme a estas disposiciones que debe procederse, según lo  previsto  en el artículo 490 de la Ley 906 de 2004 y lo indicado por la Oficina  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores en oficio OAJ.E.1592 de 4 de  agosto de 2008,   

“En  atención a lo establecido en nuestra  legislación  procesal penal interna, me permito manifestarle que por no existir  Convenio   aplicable   al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento procesal penal colombiano”.     

Esto  significa  que  si  la  persona  que es  solicitada  en extradición ya ha sido juzgada por los mismos hechos que motivan  la  petición,  se impone dar aplicación al principio de cosa juzgada penal, en  su  sentido  negativo  o  excluyente,  conforme  a  las  previsiones  normativas  contenidas  en  las  disposiciones  citadas, que prohíben que una misma persona  pueda ser enjuiciada dos veces por el mismo hecho.   

Tal  prohibición  sólo  opera, desde luego,  cuando  se cumplen todos los presupuestos para declarar la existencia de la cosa  juzgada  penal, es decir, (i) cuando exista sentencia en firme o providencia que  tenga  su  misma  fuerza  vinculante,  también en firme, (ii) cuando la persona  contra  la  cual  se  adelantó  el  proceso  sea  la misma que es solicitada en  extradición,  y  (iii)  cuando  el hecho objeto de juzgamiento sea el mismo que  motiva la solicitud de extradición.   

En los demás casos, verbigracia, cuando no se  ha  iniciado proceso, o cuando habiéndose iniciado no ha concluido, o cuando la  persona  solicitada no es la misma, o cuando no existe correspondencia entre los  hechos  de  la extradición y los de la decisión en firme, el Gobierno Nacional  goza  de  total libertad para tomar la decisión que considere más acertada, en  aplicación   de   los   criterios   de  conveniencia  nacional  y  cooperación  internacional.   

Con  esta  aclaración,  LA  CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano   Wil  Alberto  Alvarez  Denis,  formulada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América a través de su embajada en  Colombia,   por   los   cargos  primero  (imputación  primera)   y  segundo  de  la  acusación  formal  de  reemplazo  No.  S2  07  CR.  1156,  dictada  el  27 de marzo de 2008 en la Corte  Distrital   de   los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta    determinación    a   Wil   Alberto   Alvarez  Denis,    a  su defensor, al representante del Ministerio Público y al Fiscal  General de la Nación, para los fines pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio del Interior y de Justicia.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ          SIGIFREDO  ESPINOSA PEREZ   

                      

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO            MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ DE LEMOS            

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                             

                                       

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA     

1  Artículo 502.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

5  Declaración  Jurada  de apoyo de Parvin Moyne, Fiscal Auxiliar para el Distrito  Sur de Nueva York.   

6 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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