30313(06-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30313  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

                                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                Aprobado Acta No.219   

Bogotá, D. C., seis (6) de agosto de dos mil  ocho (2008)   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la manifestación de  impedimento  presentada  por los doctores NANCY ÁVILA DE MIRANDA y EDILBERTO A.  ARENAS  CORREA,  en  su  condición  de  Magistrados  del  Tribunal  Superior de  Antioquia  para  conocer del proceso penal adelantado contra de Evelio de Jesús  Castrillón  Suaza  por  el  delito de acceso carnal en  persona  puesta  en  incapacidad  de resistir agravado,  del que fue víctima la menor A. C. C. C.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Se extracta de las  diligencias  que  el  3  de  junio  de  2007,  en EL corregimiento de Versalles,  Antioquia,  la  menor  A.C.C.C,  de  15  años  de  edad,  fue embriagada por su  progenitor,   Evelio   de   Jesús   Castrillón  Suaza,  quien  aprovechó  tal  circunstancia  para  accederla  carnalmente,  además  de  que,  acorde  con  la  versión  de  la agraviada, en cinco o seis oportunidades anteriores había sido  objeto de acceso carnal por parte de su padre.   

2. Teniendo en cuenta  que   la   menor   ofendida  denunció  diversos  hechos  ocurridos  en  épocas  diferentes,  se  dispuso  la  ruptura  de  la  unidad  procesal,  para  que  los  realizados  antes  de  que  entrara  en  vigencia  la  Ley  906  de 2004, fueran  investigados  bajo  el  procedimiento  señalado en la Ley 600 de 2000, en tanto  que   el   último   [sucedido   el  3  de  junio  de  2007]  se  investigara y juzgara bajo los lineamientos  de  aquella,  es  decir,  de  conformidad  con el sistema de procesamiento penal  acusatorio.   

3. En consecuencia el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Santa Bárbara, Antioquia, mediante sentencia  de  7  de  diciembre  de  2007,  en  la  actuación  que  se  tramitó  bajo  el  procedimiento  señalado  en  la  Ley  600  de  2000, condenó a  Evelio de  Jesús  Castrillón Suaza a la pena principal de 72 meses de prisión, accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas, por un lapso igual a la  anterior,  y  al pago de 30 salarios mínimos legales mensuales vigentes a favor  de  la  ofendida por concepto de perjuicios morales, al mismo tiempo le negó la  suspensión  de la ejecución de la pena privativa de la libertad y el sustituto  de la prisión domiciliaria.   

4. Esta sentencia fue  recurrida  por  la  defensa  y  confirmada  por  la  Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior de Antioquia, de la cual formaron parte los Magistrados NANCY  ÁVILA  DE  MIRANDA  y  EDILBERTO  A.  ARENAS  CORREA, quienes ahora se declaran  impedidos.   

5. Con fundamento en  la  aludida  decisión, en esta causa, adelantada bajo los parámetros de la Ley  906  de  2004,  los  Magistrados  citados  se declaran impedidos al amparo de la  causal  4ª  del artículo 56 ibídem, para conocer del proceso que en contra de  Evelio   de   Jesús  Castrillón  Suaza  por  el  delito de acceso carnal en persona puesta en incapacidad de  resistir  del  cual fue víctima su hija A.C.C.C., por los hechos sucedidos el 3  de junio de 2007.   

En  tal  sentido explican que se configura la  causal   aludida  en  cuanto  manifestaron  su  opinión  en  relación  con  lo  constituye  el objeto del proceso, pues en la referida sentencia se pronunciaron  acerca  de  la  responsabilidad  penal  del  acusado  con  base  en  la denuncia  presentada  por  la  menor A.C.C.C. confirmando la sentencia condenatoria que en  contra  del  acusado  profirió  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de Santa  Bárbara,  Antioquia,  por  el  delito de acceso carnal  abusivo     como     menor     de     catorce     años     agravado.   

Providencia  en  la  cual  analizaron,  entre  otros,   los   testimonios  de  las  menores  A.C.C.C.  y  E.M.C.L.,  sin que sea posible dividir lo expuesto  por  ellas  en dos partes diferenciables, porque la primera, en un solo momento,  puso  en  conocimiento  de  las  autoridades todo lo sucedido con su padre desde  cuando  ella  tenía  once  años  de  edad,  de modo que las investigaciones se  fraccionaron  en  dos partes debido a que los hechos ocurridos en vigencia de la  Ley  906  de  2004,  debían  tramitarse  por  el sistema de procesamiento penal  acusatorio.   

En  tal  sentido, afirman que la credibilidad  dada  a  los  testimonios  rendidos  por  las  aludidas  menores  depende  de la  integridad  de  la  narración  que hicieron de los diferentes sucesos ocurridos  desde  tiempo  atrás,  de  modo  que  si  los  mismos  se  consideraron  con la  suficiente   fuerza   demostrativa  para  hallar  al  señor  Evelio  de  Jesús  Castrillón  culpable  de  los  hechos denunciados, no se ve como puedan, ahora,  restárseles  credibilidad  para  no sustentar la condena en el presente asunto.   

En consecuencia, consideran que en este asunto  no  están en condiciones de actuar como jueces imparciales desprovistos de todo  prejuicio  por haber comprometido su criterio, pues el testimonio de las menores  son los mismos que comprometen a Castrillón Suaza en este proceso.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Al tenor de lo preceptuado por el artículo 57  de  la  Ley  906 de 2004, cuando el funcionario judicial se encuentra incurso en  una  de  las  causales  de  impedimento  debe manifestarlo a la Sala Penal de la  Corte  Suprema  de Justicia o a la Sala Penal del Tribunal de Distrito Judicial,  según   corresponda,   para   que   sea   sustraído   del   conocimiento   del  asunto.   

El canon 59 ibídem, dispone que si la casual  se  extiende a varios integrantes de las Salas de decisión de los Tribunales el  trámite  será  conjunto,  y  el  artículo  62  ordena suspender la actuación  procesal  desde  el momento en que se presente la recusación o se manifieste el  impedimento     del    funcionario    judicial    hasta    que    se    resuelva  definitivamente.   

El  numeral  4  del  artículo  56  del mismo  ordenamiento    señala    como   causal   de   impedimento   que   “el  funcionario judicial haya sido apoderado o defensor de alguna  de  las  partes,  o  sea  o  haya  sido  contraparte  de  cualquiera  de  ellos,  o  haya  dado consejo o manifestado su opinión sobre  el   asunto   materia   del  proceso”,  la  cual  atendiendo  a  la  naturaleza  y  estructura  del  sistema  acusatorio  y  a  los  argumentos de los magistrados de Tribunal que se declaran  impedidos, la Sala concluye se configura en el caso en examen.   

La   teleología  de  los  impedimentos  es  garantizar  la  imparcialidad  e  independencia judicial, por lo que es un deber  legal  de los administradores de justicia apartarse del conocimiento de aquellos  asuntos  en  los  cuales el equilibrio que caracteriza las decisiones judiciales  se  vea  amenazado  por  concurrir  en  ellos  motivo que interfiera en su recto  juicio  o  pueda  opacar  la transparencia de la administración de justicia por  haber  manifestado  su  opinión  ora  como  fiscal,  juez  de  garantías  o de  conocimiento,   o   como   juez  ad  quem.   

Sobre  este  tema  en  particular, la Sala ha  dicho  que  “lo que obliga a aceptar la circunstancia  de  inhibición  es  que  el  funcionario  haya  incurrido,  con ocasión de sus  funciones,  en  pronunciamientos anticipados acerca de aspectos sustanciales que  […] constituyen auténticos  actos  de  prejuzgamiento, que implican compromiso indiscutible de su criterio y  pretenden   su   imparcialidad   para   resolver  el  asunto  futuro”1.   

Igualmente,   ha  señalado  la  Corte  que  “lo          sustancial         […],   en   asuntos   jurídicos,   se  identifica  con  el fondo de la pretensión o de la relación jurídico material  que    se    debate”2.   

En este caso, dos de los tres magistrados del  Tribunal  que  integran la Sala de Decisión Penal dentro del proceso adelantado  contra  Evelio  de  jesús  Castrillón  Suaza,  se  refirieron,  en el fallo de  segunda  instancia  dictado  el 8 de julio de 2008, a lo narrado por las menores  A.C.C.C.  y  E.M.C.L, en del proceso que se adelantó en contra del acusado bajo  los  reglas de la Ley 600 de 2000, por hechos ocurridos con anterioridad al 3 de  junio  de  2007,  y ahora, en los mismos términos, dentro del juicio oral en el  cual  se  juzgó  el  suceso  punible  ejecutado  en  esta  fecha, cuando abusó  sexualmente, después de embriagarla.   

En   tal   sentido,  A.C.C.C.  [la  ofendida] mantiene incólume su relato  inicial    3,  al  igual  que  la  menor  E.M.C.L.  quien  vivió en la casa del  acusado  y  da  cuenta  del  comportamiento  anormal  de  éste en relación con  aquélla,  aspectos  en  torno  de  los cuales el Tribunal el 8 de julio de este  año,  al  confirmar el fallo de condena emitido en el proceso que en contra del  acusado  se  adelantó  por  el  procedimiento  reglado  en  la Ley 600 de 2000,  puntualizó:   

“Por  eso  las declaraciones de las niñas  M.C.C.   –fls.   18  y  ss–    y    E.M.C.L.  –fl.   23–,  e  incluso  el de la señora Diana  Patricia      Ríos      Ríos     –fls.     44     y    ss–,  antes  de  restar  credibilidad  a las declaraciones de la joven  A.C., la apuntalan y refuerzan.   

Dijo M. [se refiere  a M.C.C.]   

“mi  papa  trata muy feo a c., porque ella  cuado  (sic)  está parada la acosa, le pega, la obliga a que haga las cosas que  él  le diga. también intenta abusar de ella. yo no se si él la ha violado. yo  he  visto que el intenta abusar de ella, yo he visto que la coge a las malas, le  da picos, ella no se deja”   

“Aunque  M. no haya presenciado el momento  en  el  (sic) su padre accedió carnalmente a su hermana, si ha visto como es el  trato  de  aquél  para  con  ésta,  trato  que  no  ha sido diferente al de un  constante  abuso  físico  y  sexual.  Y  se  descarta  de una vez esa tesis que  propugna  por afirmar que la denuncia interpuesta se debe a que la joven A.C. no  se  le  deja  salir  muy a menudo “a la calle”, porque si ello fuera así no  habría  razón  para  que  M.C.  también  mintiera  y  dijera  lo mismo que su  hermana.   

“Y  por  eso tampoco comprende la Sala que  E.M.C.  hubiese  sido  enfática  al asegurar que EVELIO nunca la había tocado,  pero  al  mismo  tiempo  hubiera sido tan clara al explicar que el acusado si se  pasaba  a la cama donde ella y A. dormían para besar y acariciar a esta ultima,  pues  si  de  mentir  se  tratara,  fácilmente  había dicho que de ella EVELIO  también había tratado de abusar.”   

El    proceso   acusatorio   “como  garantía  orgánica,  supone la configuración del proceso  como  una relación triangular entre tres sujetos, dos de los cuales están como  partes  en  la  causa,  y el tercero super partes: el acusador, el defensor y el  juez.  Esta  estructura triádica constituye, como se ha visto, la primera seña  de     identidad     del     proceso     acusatorio.     Y    es    indispensable  que  se  garantice  la ajenidad del juez     a     los     dos    intereses    contrapuestos    ­─el   de  la  tutela  frente  a  los  delitos,  representado  por  la  acusación,  y  el  de  la  tutela frente a los  castigos     arbitrarios,     representado     por     la    defensa­              ─  que  además  corresponde  a los dos  fines,  perfectamente  compatibles  en  abstracto  pero  siempre conflictivos en  concreto,  que,  como  se  ha visto, justifican el derecho penal” 4. (Negrilla de  la Sala)   

Esa   imparcialidad,   en  el  sub  lite, se encuentra afectada en cuanto  los  Magistrados  que se declaran impedidos, expresaron  ex  ante,  en  otro  proceso,  las  razones  de  orden  jurídico-probatorio  con  fundamento  en  la cuales otorgaron credibilidad a lo  manifestado  por  las menores en alusión, mediante declaraciones que en esencia  se  mantienen  con la narrado por ellas en desarrollo del juicio oral, público,  concentrado y contradictorio llevado a cabo en estas diligencias.   

En consecuencia la Sala procederá a declarar  fundado  el  impedimento manifestado por los Magistrados NANCY ÁVILA DE MIRANDA  y  EDILBERTO A. ARENAS CORREA, ordenando su separación del proceso y se integre  la    Sala    de    Decisión    Penal    que    debe    resolver   el   recurso  interpuesto.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR fundado  el  impedimento manifestado por los doctores NANCY ÁVILA DE MIRANDA y EDILBERTO  A.  ARENAS  CORREA,  Magistrados  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de  Antioquia,      y,      como      consecuencia     de     ello,     ORDENAR su separación del conocimiento de  este proceso.   

2.   DEVOLVER  de  inmediato  el  proceso  al  Tribunal  Superior  de  Antioquia, con el fin de que  integre  la  Sala  de  Decisión  que  deba  conocer  del  recurso de apelación  interpuesto  por  la  defensora  de Evelio de Jesús Castrillón Suaza contra la  decisión  por  medio  de  la  cual  el  Juez  Promiscuo  del  Circuito de Santa  Bárbara,  lo  condenó como autor del delito de acceso  carnal  en  persona  puesta  en  incapacidad  de  resistir agravado.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

No hay firma  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ              ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                 YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  de 7 de marzo de 2007, radicación 26853   

2  Ibídem   

3 En el  record  31:40  del disco compacto que contiene el juicio oral, la menor A.C.C.C.  hace  mención  a que con anterioridad al 3 de junio de 2007, su padre la abusó  sexualmente en otras 5 o 6 ocasiones,   

4  Ferrajoli,  Luigi,  Derecho  y  Razón,  teoría del garantismo penal, Editorial  Trotta, 2006, Pág. 581.     

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