29992(28-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29992  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 206.  

Bogotá,  D. C., veintiocho (28) de julio de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala el recurso de reposición  interpuesto  por  el  representante  del Ministerio Público contra la decisión  proferida  por la Sala el 14 de julio del cursante año, cuya lectura se hizo en  la  audiencia  celebrada  el  24 siguiente. En esa determinación se declaró la  nulidad,  por  falta de competencia, de la audiencia preliminar celebrada por el  Magistrado  de  control  de garantías del Tribunal Superior de Medellín, en la  cual  autorizó  a  la  fiscalía para acceder a la información contenida en un  disco  duro  y  un  teléfono  celular  pertenecientes al postulado RAMIRO VANOY MURILLO.   

SUSTENTO  DEL  RECURSO   

          Considera   que   la  nulidad  decretada  por  la  Sala  tiene  unas  consecuencias  diversas  a  la  de  la  revocatoria  de  la decisión de primera  instancia,  porque implica autorizar a la fiscalía para acceder a unos aparatos  que  como  el  computador  y  el  teléfono  celular le fueron permitidos por el  Estado  al  ciudadano RAMIRO VANOY MURILLO para  preparar  su  defensa,  en  aras  de  efectuar  una confesión  completa  y veraz como lo exigen las normas contempladas en la Ley de Justicia y  Paz  y  sus  decretos  reglamentarios,  de  modo  que  si  el  ente acusador les  “echa  mano” eso es tanto  como  arrebatarle  al  postulado la posibilidad de efectuar la confesión en las  mencionadas  condiciones,  lo  cual  vulnera  los derechos a la defensa y debido  proceso  concebidos  para  la  justicia de transición regulada en la Ley 975 de  2005.   

          En  su  criterio,  con el argumento de la incompetencia esbozado por  la  Sala  se  confunde  el  procedimiento ordinario con el regulado en la Ley de  Justicia  y  Paz,  a  cuyo  amparo  solamente pueden investigarse y juzgarse las  conductas   realizadas  durante  la  pertenencia  de  los  desmovilizados  a  la  organización  armada  al  margen   de  la  ley,  que  es  precisamente  lo  pretendido por la fiscalía, sólo que su pretensión es ilegal.   

          Piensa  que  el  ente investigador tendría razón únicamente si se  demuestra    que    VANOY    MURILLO    estuviera  utilizando  los  referidos  aparatos  para cometer nuevos  delitos.  Además,  añadió,  el  prenombrado  no ha culminado su versión y es  solamente   a   su   terminación   que   el  ente  acusador  puede  iniciar  la  investigación  correspondiente,  según  así está establecido en el artículo  17 de la Ley 975 de 2005.      

         

CRITERIO DE LA DEFENSA  

          Durante  el  traslado  dispuesto  para  los  sujetos  procesales  no  recurrentes,  solamente  se  pronunció el defensor del postulado para coadyuvar  la impugnación.   

          En  síntesis, señaló que en el computador se incluyó una base de  datos   sobre  especulaciones  defensivas  con  el  fin  de  ser  posteriormente  consolidadas.   Refirió   también  que  la  nulidad  decretada  por  la  Corte  generaría  una situación peligrosa, porque todos los postulados tienen derecho  a  una  defensa,  aunque  no para ocultar la verdad. En fin, considera que si se  permite  su revisión se queda sin control la actividad de la fiscalía, de modo  que  la decisión de segunda instancia debe ser de fondo para negar la petición  de ese organismo.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

          La  nulidad  dispuesta  por la Sala tuvo como fundamento la falta de  competencia  del  Magistrado de control de garantías para realizar la audiencia  preliminar  solicitada  por la fiscalía, por cuanto la actividad pretendida por  ese  organismo  consistente en recuperar la información dejada en el disco duro  y  en  el  teléfono  móvil  no  requiere  control judicial previo, conforme lo  establece el artículo 236 de la Ley 906 de 2004.   

          El  representante  de  la  sociedad  se  muestra  inconforme  con la  determinación  de  la  Corte, para cuyo efecto expone varios argumentos algunos  de  los  cuales  se orientan a cuestionar la decisión del Magistrado de control  de  Garantías,  no  así  la  invalidación  decretada por la Sala, de modo que  frente  a  esos  aspectos no se hará referencia en el presente pronunciamiento,  por  desbordar  el  marco  dialéctico  propio  del recurso de reposición, cuyo  fundamento  estriba  en  rebatir  el  sustento  de  la  providencia recurrida en  búsqueda   de   obtener   su   revocatoria,   reforma   o  modificación.    

          El  planteamiento  con  el  cual  el  Procurador Judicial combate la  decisión  invalidatoria  consiste  en  señalar que el Magistrado de control de  garantías  sí  ostentaba  competencia  para  realizar la audiencia preliminar,  pues  la  fiscalía efectuó la petición con fundamento en las normas de la Ley  de  Justicia  y  Paz y para los fines previstos en esas disposiciones, es decir,  con   el   propósito   de   buscar  información  relacionada  con  los  hechos  investigados,  sólo  que el ente acusador no puede llevar a cabo esa actividad,  porque  el  computador  y el celular le fueron autorizados al desmovilizado para  preparar  su  defensa  y  por cuanto, además, la investigación solamente puede  iniciarse cuando finalice la versión.   

          La  defensa, al coadyuvar la impugnación, sostiene básicamente que  en  el  computador  se  incorporó  una  base  especulativa  sobre  información  defensiva  para  ser  posteriormente  consolidada.  Además,  expresa  que si se  permite  la  revisión  de dichos elementos se queda sin control la actividad de  la fiscalía.   

          Pues  bien,  es cierto que la pretensión de la fiscalía es acceder  a  la  información  contenida  en  el  disco  duro  y  en  el teléfono celular  pertenecientes    al    postulado    RAMIRO    VANOY  MURILLO, en aras de verificar los datos proporcionados  por  éste en la versión que está rindiendo dentro de la actuación seguida en  su  contra  con  fundamento  en  los  trámites previstos en la Ley 975 de 2005.   

          Sin  embargo,  resulta  claro  que  la  actividad  cuya realización  pretende  la  fiscalía  no  está  regulada  en  forma  expresa en la precitada  disposición  legal. Para colmar ese tipo de vacíos normativos la misma Ley 975  estableció  en su artículo 62 el principio de complementariedad, al amparo del  cual  es posible acudir a la Ley 782 de 2002 y al Código de Procedimiento Penal  para  tal fin. La Sala precisó en la decisión recurrida que, en lo relacionado  con  esa codificación, lo pertinente es aplicar de manera preferente la Ley 906  de  2004,  pues  sus  disposiciones  están  estructuradas con fundamento en los  principios  de  oralidad y celeridad, tal como acontece con la Ley de Justicia y  Paz.   

          Por  lo anterior, el argumento del Ministerio Público en el sentido  de  que  el  Magistrado ostentaba competencia para autorizar la revisión de los  referidos  aparatos es inaceptable. La verdad es que para la realización de esa  actividad  la  fiscalía  no requiere aval judicial previo, como lo establece el  artículo  236  de  la  Ley  906  de  2004, norma que regula la recuperación de  información  dejada  al  navegar  por internet u otros medios tecnológicos que  produzcan  efectos equivalentes, para cuyo efecto el precepto, incluso, autoriza  a  la  fiscalía  aprehender  o  incautar  los  computadores, disquetes y demás  medios de almacenamiento físico que sean del caso.   

          La  actividad  a realizar por el ente investigador, como lo precisó  la  Sala  en  la determinación impugnada, no se enmarca en el registro personal  regulado  en  el  artículo  248  de  la  Ley 906. Tampoco se rige por la figura  prevista  en  el  artículo 244 ibídem, denominada búsqueda selectiva en bases  de  datos,  como lo insinuó la defensa cuando coadyuvó la reposición, pues no  se  trata  de  información  organizada  de  manera profesional o institucional,  según  lo puso de presente la Sala en la decisión recurrida, con fundamento en  la  sentencia  C-336  de  2007, aunque en todo caso tampoco puede decirse que la  información  allí  reunida  tiene  “fines legales y  recogidos  por  instituciones  o  entidades  públicas  o  privadas  debidamente  autorizadas  para ello”, único evento en que se hace  necesaria  la  autorización  judicial  previa  para  su  registro,  conforme lo  determinó la Corte Constitucional en la sentencia antes citada.   

          Como  el Procurador Judicial impugnante sostiene que la fiscalía no  puede  adelantar  actos  investigativos  hasta tanto el desmovilizado culmine la  versión  libre,  lo  cual  conduciría a poner en tela de juicio la aplicación  del  artículo  236 de la Ley 906 de 2004, en cuanto la actividad allí regulada  supone  la  existencia  de  una  investigación, la Sala debe hacer la siguiente  precisión.   

          El  artículo  17  de  la  Ley  975  de  2005  establece que una vez  culminada  la  versión  se  enviará  la  actuación  a  la  Unidad Nacional de  Fiscalías  con  el  fin  de  que  el  fiscal  delegado respectivo y la policía  judicial  elaboren  y  desarrollen  el  programa  metodológico  para iniciar la  investigación.   

          Sin  embargo,  para  la  Sala,  la interpretación de corte exégeta  efectuada  por el Ministerio Público conforme a la cual a la fiscalía le está  vedado  adelantar  todo  acto  investigativo hasta tanto no termine la versión,  conduciría  al  absurdo  de  que  si el desmovilizado en desarrollo de la misma  revela  la  ubicación del cadáver o cadáveres de algunas de sus víctimas, el  ente  investigador no podría proceder a verificar de inmediato esa información  pues  debería  esperar  a la culminación de la versión, pese al clamor de los  familiares  del  occiso u occisos, erigidos así en consecuenciales víctimas de  los  grupos de autodefensas o paramilitares, de obtener rápida y pronta noticia  acerca   del   paradero   de  sus  seres  queridos,  así  sea  de  sus  cuerpos  Portu                                                |   

          Es  claro  que las normas legales deben interpretarse y aplicarse en  consonancia   con   los  valores  superiores  consagrados  en  la  Constitución  Política  y  el bloque de constitucional, cúspide en la cual se encuentran los  derechos  de  las  víctimas,  entre  los  cuales,  como  es sabido, está el de  conocer  la  verdad  de manera plena, efectiva y sobre todo pronta, que entonces  se  verían  atropellados  si  la fiscalía queda maniatada para adelantar actos  investigativos  de verificación hasta tanto culminen las dilatadas versiones de  los desmo        vilizados.   

          Finalmente,  es  del  caso  señalar  que si bien la decisión de la  Sala  de  anular  la audiencia preliminar realizada en primera instancia implica  la  posibilidad  de la fiscalía para acceder a la información contenida en los  equipos  aquí  relacionados,  ello  no significa que los derechos del postulado  queden  expósitos,  pues la actuación del ente investigador, como lo establece  el  artículo  237 de la Ley 906 de 2004, según  así también se expresó  en  la  determinación  impugnada,  deberá  ser  puesta  a  consideración  del  Magistrado  de control de garantías de la Sala de Justicia y Paz para revisión  de  su  legalidad,  en  cuyo  desarrollo  habrá de verificar si la información  recuperada  tiene  o  no  carácter  privilegiado  por  formar parte del trabajo  preparatorio  de  la  defensa  (art.  345.3  Ley  906  de  2004)  o  referirse a  contenidos  que  no  pueden  utilizarse  como  prueba, de acuerdo con las normas  constitucionales y legales.   

          Y,  en  todo  caso,  la  decisión  del  Magistrado  de  control  de  garantías  podrá  ser  impugnada  ante  esta  Corporación  para,  a  su  vez,  verificar su acierto y legalidad.   

          Por  lo  dicho,  la  Sala  se  abstendrá  de reponer la providencia  mediante  la cual se decretó la nulidad de la audiencia preliminar realizada el  9  de  junio  del  cursante  año  por  un  Magistrado de control de garantías.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          NO   REPONER   la   decisión  impugnada.   

          Se  advierte  que  esta  determinación  se  notifica  en estrados y  contra ella no procede recurso alguno.   

          CÚMPLASE,   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                           YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                       

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                  Secretaria     

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