29985(06-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29985  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente  

YESID RAMIREZ BASTIDAS  

Aprobado  acta No.  219   

Bogotá,      D.C.,     agosto            seis(6) de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS :  

Define la Corte el  impedimento  manifestado  por  los  doctores  Santiago  Apráez   Villota   y  Oscar  Bustamante  Hernández,  Magistrados    de   la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior   del         Distrito         Judicial        de        Medellín,   para  conocer  en  segunda  instancia       del       auto      proferido  por  el  Juez  2º  Penal del  Circuito  de esa ciudad que negó la preclusión de la  actuación     adelantada    contra    David    Eugenio    Hernández   Arango  por  el delito  tráfico de estupefacientes.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.-  Los  primeros  se  consignaron  en  el  informe de captura de la siguiente manera:   

Nos  encontramos patrullando por la carrera  15  con  calle  43  del  Barrio  Niquitao y al practicarle una requisa al señor  David  Eugenio  Hernández  Arango,  él voluntariamente sacó de la pretina del  pantalón  (02)  tacos  de  papel  periódico  que  en su interior contienen una  sustancia   vegetal   seca   de  color  verde  que  por  su  olor  y  color  son  características  de  la  marihuana. De inmediato se le hacen saber los derechos  del  capturado  y  se  traslada  a  la  URI  Guayabal  para  ser dejando ante la  autoridad  competente. El tiempo que nos demoramos para trasladarlo del sitio de  la captura a la URI debido a la congestión vehicular (sic)   

           2.-  Los  Magistrados Santiago Apráez Villota y Oscar Bustamante  Hernández  integraron  Sala  con  León  Darío Botero Escobar y decidieron por  unanimidad  decretar  la  nulidad  de  la actuación a partir del allanamiento a  cargos  del  imputado  David  Eugenio  Hernández  Arango  por considerar que se  había  vulnerado  la  garantía  fundamental de presunción de inocencia, en el  entendido  que  la información legalmente obtenida por la Fiscalía daba cuenta  que  el  hecho  imputado  no  era materialmente antijurídico. En ese sentido se  hizo  una  amplia  exposición  por  el  Magistrado  Ponente en desarrollo de la  audiencia  realizada  el  13  de  marzo  de 2008, sugiriendo indirectamente a la  Fiscalía  que debía presentar solicitud de preclusión, como así lo entendió  la  Fiscal  93  Seccional  al  acudir  ante  el  Juez  2º Penal del Circuito de  Medellín  con  la  pretensión que éste funcionario negó y ha sido sometida a  consideración del Tribunal por vía de apelación.   

         3.-  Los  Magistrados  Santiago  Apráez Villota y Oscar Bustamante  Hernández,  aducen  que al haber participado dentro del proceso, comprometieron  a  fondo  su  criterio, por lo que consideran se encuentran impedidos de acuerdo  al numeral 6º del artículo 56 de la Ley 906 de 2.004.   

Por lo anterior,  se  dispuso  el  envío  de  la  actuación  a esta Sala de la Corte para que se  resuelva el impedimento planteado.   

CONSIDERACIONES DE  LA SALA:   

1.  De  acuerdo  con  lo  previsto  en  los  artículos  57 y 341 de la ley 906 de 2004, esta Corporación es competente para  resolver  el  impedimento  propuesto por versar en un proceso adelantado bajo el  trámite  del  sistema  penal acusatorio y por tratarse de la manifestación que  hacen  dos  Magistrados  de la Sala Penal del Tribunal  Superior      de       Medellín.   

2.-  Las  instituciones  de los impedimentos y las recusaciones están  fijadas  constitucional y legalmente para la preservación y defensa del derecho  a  ser juzgado por funcionarios imparciales, alcanzando la categoría de derecho  fundamental  porque hace parte del derecho a un proceso con todas las garantías  y  previsto  así  mismo  en  el  artículo  10  de la Declaración Universal de  Derechos  Humanos  como en el artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles     y     Políticos    de    New    York1.   

3.-  En  esta  materia rige el principio de taxatividad según el cual  solo  integra  motivo  de excusa o de recusación aquel que de manera expresa se  señala  en  la  ley,  lo que hace exclusión de la analogía, además que a los  jueces  les  está  vedado  separarse  por  su  propia voluntad de sus funciones  jurisdiccionales  y a los sujetos procesales no les está permitido escoger a su  arbitrio  la  persona del juez, de manera que las causas que dan lugar a separar  del  conocimiento  de  un determinado asunto a un funcionario judicial no pueden  deducirse  por  similitud ni ser objeto de interpretaciones subjetivas, en tanto  se  trata  de reglas de garantía de la independencia judicial y de vigencia del  principio de imparcialidad del juez.   

4.-  Este  axioma  o  derecho a un tribunal  imparcial, derivado de los  artículos  209  y  13  de  la  Constitución  Política  en  cuanto la función  pública     de     administrar    justicia    así    lo    reclama, lo mismo que el trato igual para todas  las  personas  de  parte  de  las autoridades, se ha concebido como esencial del  debido  proceso  en  el  sentido  que  junto  a  dos partes parciales, tiene que  existir  un  tercero  imparcial,   extraño  a  la  causa  y  ajeno  a  las  posiciones  de intereses de ellas -el juez-, principio de alcance general puesto  que   tiene   aplicación  en  todos  los  tipos  de  procesos  y  sistemáticas  procesales2.   

En  correlación  con que la jurisdicción  juzga  sobre  asuntos de otros, la primera exigencia respecto del juez es la que  éste  no  puede  ser,  al  mismo tiempo, parte en el  conflicto   que   se   somete  a  su  decisión.  La  llamada impartialidad, el  que  juzga  no  puede  ser  parte, es una exigencia elemental que hace más a la  noción  de  jurisdicción  que  a  la de proceso, aunque éste implique siempre  también  la existencia de dos partes parciales enfrentadas entre sí que acuden  a  un  tercero  impartial,  esto  es,  que  no  es parte, y que es el titular de la potestad jurisdiccional.  Por    lo    mismo   la   impartialidad  es  algo  objetivo que atiende, más que a la imparcialidad y al  ánimo  del  juez,  a la misma esencia de la función jurisdiccional, al reparto  de  funciones  en la actuación de la misma. En el drama que es el proceso no se  pueden  representar  por una misma persona el papel de juez y el papel de parte.  Es  que  si  el juez fuera también parte no implicaría principalmente negar la  imparcialidad,  sino  desconocer la esencia misma de lo que es la actuación del  derecho   objetivo   por   la  jurisdicción  en  un  caso  concreto3   

.  

5.  Para  asegurar ese apotegma con el fin  que  las  decisiones que se adopten durante el curso de los procesos que conocen  respondan  a  la  independencia  de  la administración de justicia y el derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un tribunal  imparcial,  se  han instituido los mecanismos del impedimento y las recusaciones  en  virtud  de  los  cuales  el juez debe separarse del conocimiento de aquellos  casos  en  donde  por entrar en conflicto sus propios intereses o haber conocido  en  el  fondo  del  asunto,  se  pierde  el  fin  de la recta administración de  justicia.   

6.-  La  ley  906  de 2004 ha establecido causales impeditivas que se  refieren  con precisión a  posibles    relaciones    del    funcionario    judicial   y   el   objeto   del  proceso4  como  la  del  juez  que  cumpliendo  funciones  de  control  de  garantía  quedará  impedido  para conocer del fondo del asunto (arts. 39 y 56,  numeral  13,  ley 906 de 2004) o cuando el juez haya conocido de la solicitud de  preclusión  formulada  por  la  Fiscalía  y  la  haya  negado, caso en el cual  quedará  impedido  para  conocer del juicio (art. 56, numeral 14, y art. 335) o  la  de  los  Magistrados  para  conocer  la  acción  de  revisión cuando hayan  suscrito    la   decisión   objeto   de   la   misma   (art.   197)5.   Como  dice   Montero   Aroca,   

Se trata de una  lista  cerrada de situaciones objetivadas que convierten al operador judicial en  sospechoso,  de  modo  que  la  concurrencia  de  una  de ellas obliga al juez a  abstenerse  de conocer el asunto en aras de la imparcialidad que debe imperar en  las      decisiones      de     la     justicia6.   

7. La causal de impedimento invocada en el  presente  caso,  está  prevista  en  el artículo 56 numeral 6° del Código de  Procedimiento Penal, en los siguientes términos:   

Que el funcionario judicial haya dictado la  providencia  de  cuya  revisión  se  trata,  o  hubiere  participado dentro del  proceso…   

Frente  a  esta  causal,  la  Sala  tiene  establecido  que  la comprensión de este concepto no  debe  asumirse  en  sentido  literal  sino que es preciso que esa intervención,  para  que  adquiera  un  efecto  trascendente  acorde con los fines de la norma,  tenga  la  aptitud  suficiente para comprometer la ecuanimidad y la rectitud del  funcionario.  Su  actividad  dentro  del  proceso, debe haber sido esencial y no  simplemente                  formal7   

,  de fondo, sustancial, trascendente, que  lo  vincule  con  la  actuación puesta a su consideración de tal manera que le  impida  actuar  con  la  imparcialidad  y  la ponderación que de él esperan no  solamente los sujetos procesales sino la comunidad en general.   

8.-  Claro  es, que los citados Magistrados  participaron  dentro  del  proceso  adelantado  contra  David Eugenio Hernández  Arango  y en desarrollo de sus funciones decretaron por unanimidad la nulidad de  la  actuación  a  partir  del allanamiento a cargos del imputado por considerar  que  se  había  vulnerado la garantía fundamental de presunción de inocencia,  participación  con  expresiones  de  fondo, esto es, sustanciales, mediante las  cuales   efectuaron  valoraciones  sobre  la  ausencia  de  responsabilidad  del  imputado.   

En esa medida, se otorga razón a los mismos  cuando  aducen que participaron en el proceso habiendo comprometido su criterio.   

10.-             Entonces,    si   los   doctores  Apráez  Villota y Bustamante Hernández,             efectuaron  valoraciones sustanciales al interior de la actuación  seguida     a     David     Eugenio    Hernández  Arango,   es  razonable concluir que tuvieron una  participación    con  entidad suficiente para comprometer su imparcialidad.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.-  Declarar  Fundado   el   impedimento   manifestado   por  los  Magistrados   Santiago   Apráez  Villota  y  Oscar  Bustamante        Hernández       para   conocer   del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  el  auto  que negó la preclusión de la actuación,  providencia    proferida    por    el   Juez   2º   Penal   del   Circuito   de  Medellín.   

2.-              Advertir   que   contra   la  presente  providencia no proceden recursos.   

Cópiese,  devuélvase  la  actuación  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Permiso  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                               ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

                         

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS  AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                       

             

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                           YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                      

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1  Por  ejemplo,  María  del  Carmen  Calvo Sánchez, «Imparcialidad: abstención y  recusación  en  la  nueva  Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero»,  Responsa     iurisperitorum    digesta,  volumen II, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2001,  p. 90.   

2  Art.  73, Ley 94 de 1938; art. 78, Decreto 409 de 1971; art. 103, Decreto 050 de  1987;  art. 103, 

Decreto 2700 de 1991, modificado  por  el  art.  15 de la Ley 81 de 1993; art. 99, Ley 600 de 2000; y art. 56, Ley  906  de  2004.  Y, provs. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal, 20  de  agosto  de  1992, rad. 5044, 23 de marzo de 2000, rad. 14536, 8 de noviembre  de  2000, rad. 14078, 7 de mayo de 2002, rad. 19300, 18 de febrero de 2004, rad.  21921,  16  de  marzo  de 2005, rad. 23374, 30 de noviembre de 2006, rad. 26453,  entre otras.   

3  “Es  evidente  que  si  un juez puede ser también  parte  en  un  proceso  que  ha  de  tramitar y decidir, aquél no actuaría con  imparcialidad,  pero  con todo lo que resultaría vulnerado, en primer lugar, no  sería  la  imparcialidad,  sino  el  requisito  de  la  jurisdicción que ha de  conocer  de  asuntos  de   otros.  Naturalmente  no  es lo mismo referir la  alinieta  a la jurisdicción, como función del Estado, que al juez, considerado  éste  como  persona,  pero también en este segundo supuesto lo que  entra  en  juego  no  es  tanto  la parcialidad como la negación de algo que hace a la  esencia  de  la   jurisdicción,  la  denominada  parcialidad. La verdadera  imparcialidad,  en  tanto  que desinterés  subjetivo, no puede simplemente  suponer  que  el  titular de la potestad jurisdiccional no puede ser parte en el  proceso  de  que  está   conociendo,  sino que implica, sobre todo, que el  juez  no  sirve  a la finalidad subjetiva de alguna de las partes en un proceso,  esto  es,  que  su  juicio  ha  de  estar  determinado  sólo  por  el  correcto  cumplimiento  de  la función que tiene encomendada, es decir, por la actuación  del  derecho objetivo en el caso concreto, sin que circunstancia alguna ajena al  ejercicio   de   esa   función   influya   en   su  decisión”.  Juan   Montero   Aroca,  Sobre   la   imparcialidad  del  juez  y  la  incompatibilidad  de  funciones  procesales, Valencia, Editorial Tirant lo  blanch,  1999,  págs.  186-188.   “Desde luego la imparcialidad no puede  asimilarse  a  neutralidad,  porque   al  contrario  de otras actividades o  disciplinas,  la del juez exige un compromiso con la verdad y la justicia, que a  la  postre  se  expresa  en  juicio  de  valor que cuestionan o controvierten la  posición  de  las partes”. José Fernando Ramírez  Gómez,    Principios  Constitucionales  del  Derecho  Procesal  colombiano,  Medellín, Señal Editora, pág. 130.   

4  Otras  causales  de  impedimento  tienen que ver con las relaciones del juez con  las   partes  del  proceso  (art.  56-1-2-3-4-5-9-10-11-15  de  la  Ley  906  de  2004).   

5  Esta  causal se refiere a la posibilidad de error judicial y a la inconveniencia  de  que  un  mismo asunto sea examinado por el juez que profirió la decisión a  revisar.   

6  Juan       Montero      Aroca,      Principios    del    proceso   penal,  Valencia, Editorial Tirant lo blanch, 1997, p. 88.   

7  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   Sent.   del   7   de  mayo  de  2002,  rad.19300.     

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