29780(06-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29780  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                Magistrado Ponente:   

                                      JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

                                  Aprobado  Acta  No.219   

Bogotá,     D.    C.,    seis (6) de agosto de dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el recurso de apelación  interpuesto  contra  el auto del Tribunal Superior de Distrito de Cúcuta, Norte  de  Santander,  mediante  el  cual  negó  la  nulidad  solicitada  por  el procesado Herman Cristobal Gorcira  Contreras   del  trámite  relacionado con el incidente de recusación en este asunto.   

ANTECEDENTES        PROCESALES   

1.  La  Sala  en  providencia   de   23  de  enero   de   2008,   los  sintetizó del siguiente modo:   

“La  Unidad  de Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  adelantó investigación (Radicación 001-2003)  contra  HERMÁN  CRISTOBAL  GORCIRA CONTRERAS debido a que cuando se desempeñó  como  Fiscal Seccional del Municipio de Los Patios (N. de S.), autorizó el pago  del  título judicial Nº 0005726139 por valor de $780.300, el cual hacía parte  del  proceso  seguido  a John Albeiro Arévalo y otros, en favor de Víctor Hugo  Lindarte  Pedraza,  sin  ser  éste  sujeto procesal ni hallarse autorizado para  ello,  además  que el mencionado depósito fue constituido como caución por la  libertad  provisional  otorgada  en  instrucción,  y para cuando el funcionario  autorizó  su  cancelación,  el 23 de octubre de 2000, el proceso se hallaba en  la  etapa  de  juicio,  sin  que el juez de conocimiento hubiese adoptado alguna  decisión en ese sentido respecto de la cautela.   

“La  Dirección  Nacional  de  Fiscalías,  en  aras  de  la  independencia e imparcialidad de la  administración  de justicia, varió la asignación y la radicó en un fiscal de  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Bucaramanga,  funcionario   que  no  accedió  a  reponer  la  decisión  de  clausura  de  la  investigación,  y  el  28  de noviembre de 2002 calificó el mérito probatorio  del  sumario  con  resolución  de  acusación  contra GORCIRA CONTRERAS por los  delitos  de  peculado  por  apropiación  y  falsedad  ideológica  en documento  público,  y  respecto  de  Víctor  Hugo  Lindarte  Pedraza  como  cómplice en  relación con la primera de las citadas conductas punibles.   

“En  firme  la  acusación,  tras  su  confirmación  el  21 de febrero de 2003 por la Unidad de  Fiscalía  Delegada  ante  la  Corte  Suprema de Justicia, la fase del juicio le  correspondió  al  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  Corporación  que avocó el  diligenciamiento el 1° de abril de 2003.   

“En el término  del  traslado previsto en el artículo 400 de la Ley 600 de 2000, los defensores  de   los   procesados   solicitaron  la  nulidad  a  partir  del  cierre  de  la  investigación  por  violación  al  principio  de  investigación  integral, al  considerar  que  no se había verificado la cita hecha por Víctor Hugo Lindarte  Pedraza  acerca  de  que  una persona en la Fiscalía Seccional de Los Patios le  pidió  el  favor  de  cobrar el título de depósito judicial y, paralelamente,  propusieron la práctica de varias pruebas.   

“Luego   de  aceptar  la  manifestación  de  impedimento expresada por el doctor Juan Carlos  Conde  Serrano, integrante de la Sala de Decisión, por haber actuado en la fase  instructiva,  y  de designarse su reemplazo, mediante auto de 28 de mayo de 2003  se  fijó  la  celebración  de  la  audiencia  preparatoria para el 17 de junio  siguiente.   

“Debido  a las  múltiples  peticiones  de  aplazamiento  de  esta diligencia promovidas por los  defensores,  se  ordenó compulsar copias para la correspondiente investigación  disciplinaria,  y  el 21 de noviembre de 2006 se declaró formalmente abierta la  misma,  sesión  en  la  que  el Tribunal negó la nulidad que por violación al  principio  de  investigación  solicitó  el  defensor  de Víctor Hugo Lindarte  Pedraza  al  estimar  que  quien  había  ordenado el pago era el Fiscal GORCIRA  CONTRERAS  y  la  descripción imprecisa de la tercera persona referenciada como  la  que  le pidió el favor de cobrar el título judicial no ofrecía datos para  su individualización.   

“El desarrollo  de  la  audiencia  preparatoria nuevamente tuvo que ser suspendido por solicitud  del  defensor  de GORCIRA CONTRERAS, quien alegó quebrantos de salud y de hecho  no  asistió en la fecha últimamente citada, como tampoco su representado, y en  las  ocasiones  que luego se fijaron para reanudarla, no fue posible hacerlo por  las mismas razones.   

“Como  en otra  causa  ventilada  en  el  Tribunal Superior de Cúcuta contra HERMÁN CRISTÓBAL  GORCIRA  CONTRERAS  por  hechos  similares  a  los que son objeto de la presente  (Radicación  002-2003),  el  citado  recusó  a  los  integrantes de la Sala de  Decisión  Penal  por  el  hecho  de  que  esa  Corporación,  con  base  en  el  conocimiento  de los procesos en curso contra aquél, se abstuvo de nombrarlo en  el  cargo  de  Juez  Tercero  Penal  del Circuito de esa ciudad pese a ocupar el  primer  puesto  de  la lista de elegibles, y porque los denunció penalmente por  posibles  irregularidades  en  el curso de aquella actuación, el 22 de junio de  2007,  fecha  en que debía continuarse la audiencia preparatoria en esta causa,  al  coincidir  como  integrantes  de  la Sala de decisión los Magistrados José  Rafael  Labrador  Buitrago  y Edgar Manuel Caicedo Barrera, se dispuso trasladar  el  respectivo  escrito  a este diligenciamiento y mediante auto del 29 de junio  de  2007  no  se  aceptó la recusación y se ordenó remitir el expediente a la  Corte Suprema de Justicia.   

“La  Sala  de  Casación  mediante  proveído  del 8 de agosto de 2007 se abstuvo de conocer la  recusación  y  devolvió  la  actuación  por  cuanto correspondía, bien a los  restantes  Magistrados o mediante Sala de Conjueces decidir lo pertinente. En la  misma  providencia  se   conminó  al  Tribunal  para  que  ante  el tiempo  transcurrido  desde  la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación (en ese  entonces  4  años  y  5 meses) adoptara las determinaciones necesarias a fin de  prevenir  dilaciones que se tornaran injustificadas y que podrían incidir en la  prescripción de la acción penal.   

“Por   lo  anterior,  el  4 de octubre de 2007, una Sala de Conjueces declaró improcedente  la  recusación  y suspendió los términos surtidos con ocasión de su trámite  para  efectos  de la prescripción de la acción penal  […].”   

AUTO IMPUGNADO  

Como  consecuencia  de  la decisión de esta  Sala  de la Corte, asumida el 23 de enero de        2008,       mediante  la  cual  se  revocó  la  decisión  dictada  en la sesión de audiencia preparatoria  de  31 de octubre de 2007,  en  cuanto  desestimó  por  extemporánea  la solicitud de nulidad presentada   por   el   acusado  Hermán  Cristobal  Gorcira Contreras el 30 de los aludidos mes  y   año,  el      a     quo     procedió    a    resolverla  y, con  tal  finalidad, manifestó  que  el  hecho  de  haberse  ordenado  dentro  de  esta  actuación  resolver la  recusación  presentada  en otro proceso  no  desconoce  el  debido proceso, en  cuanto        que        su       propósito  no  era la de suspender el  término  de  prescripción de la acción penal, tema que preocupa al procesado,  sino  evitar  dilaciones  injustificadas  y resolver  acerca   de   los   cuestionamientos   que   se   hacían   contra  “el   magistrado   ponente   y   la   misma   sala   mayoritaria  conjunta”  en las  dos  actuaciones  que se adelantan contra el mismo procesado, toda vez que desde  la  ejecutoría de la resolución de acusación han transcurrido cinco (5) años  sin  que  haya  sido  posible  culminar  el  juicio y dictar la sentencia que en  derecho corresponda.   

LA IMPUGNACIÓN  

El  procesado  argumenta  que  en  forma  irregular  se  compulsaron copias de la recusación que  presentó   en  la  otra  causa    adelantada   en   su   contra,   suspendiendo   el   trámite  de  este  proceso,  lo  cual  ha traído como consecuencia  quebranto      a  sus derechos sustanciales  al   suspenderse   el  término  de  prescripción,  además  porque  la Sala  que  resolvió  la recusación ordenó expedirle copias para que lo investigaran  disciplinariamente,   con   lo  cual  le  desconoció  el derecho a la defensa material.   

Razona   que  los  Magistrados  que mayoritariamente integraban la  Sala  de  Decisión  Penal  debieron  esperar  a  que  en  la causa 0002-2003 se  resolviera   lo  pertinente  acerca  de  competencia  subjetiva  para  continuar  conociendo  de la misma y en caso de haber prosperado  manifestar  su  impedimento  para  conocer  de  la  causa  0001-2003,  sin  necesidad  de haber expedido copias para tramitar en ésta  otro incidente de recusación.   

En tal sentido manifiesta que se le vulneró  el  debido proceso en aspectos sustanciales en cuanto se le afectó “el  derecho  de  la prescripción”  toda    vez    que    el   término   para  tal  fin  fue suspendido desde el  momento  de  la compulsa irregular de las  copias  hasta  cuando  se  resolvió  definitivamente  la  recusación  por  una  Sala  de  Conjueces que impropiamente   dispuso   compulsarle  copias    para    que    lo    investigaran    disciplinariamente,   cuando   su  actuación  se  ha concretado a ejercer el  derecho  de  defensa  material como  procesado  y  no  como  abogado;  decisión  que  es  disímil  a la asumida por otra Sala de Conjueces en  el  proceso  dentro  del cual sí recusó a los Magistrados que integran la Sala  de   Decisión   Penal,  quienes  consideraron que  no  había  motivo  para  impugnarles la competencia  subjetiva,   sin   manifestar   que   la    actuación    de    él   fuera  temeraria.   

En  consecuencia,  solicita  se  revoque la  decisión impugnada.   

Así  mismo,  pide  a la Corte se pronuncie  acerca    de    la   impugnación   que   presentó   contra   la   decisión     que     le    negó    la    nulidad    invocada  en  el  término de traslado  para   la   audiencia  preparatoria,  así como las pruebas que solicitó en  su  momento,  aspectos  en torno de los cuales expone  la Sala no se pronunció.   

CONSIDERACIONES  

1.  Acreditado  como  se  encuentra que el sujeto de la acción penal  es  un  ex  Fiscal  Seccional,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 75, numeral 3º, del Código de Procedimiento Penal  de  2000,  es  competente  la  Corte  para  resolver  el  recurso  de apelación  interpuesto   contra   el   auto   de  6  de  marzo  del  año  en  curso,  mediante  el cual el Tribunal  Superior  de Cúcuta, Sala  Penal,  denegó la nulidad de lo actuado respecto del  incidente  de  recusación  adelantado  en  este  trámite  con fundamento en el  escrito   que  el  procesado  presentó  en  otro  proceso  penal  que le adelanta la misma Corporación.   

En   orden   a  resolver  lo  pertinente,  la  labor  de  la Sala se  contendrá a examinar los  aspectos  de  la decisión de primera instancia frente a los cuales el  impugnante expresa inconformidad y  a  los  tópicos  inescindiblemente vinculados al objeto de la alzada, según lo  tiene definido el artículo 204 de la Ley 600 de 2000.   

2. La      invocación      de     las  nulidades  como  remedio  extremo  para corregir los  vicios  de  estructura  o  de  garantía  en  los  cuales  se incurra durante el  desarrollo  del  proceso, está sometida a    los    siguientes   reglas     señaladas     en     la  ley:    (1)  No es necesaria la invalidez de un  acto  cuando  se ha cumplido la finalidad para la cual estaba destinado, siempre  que    no    se    viole    el    derecho    de    defensa.   (2)   Quien alegue la nulidad debe demostrar  que   la   irregularidad   sustancial  afecta  las  garantías  de  los  sujetos  procesales,     o     desconoce     las     bases  fundamentales    de    la    instrucción   y   el  juzgamiento.         (3)         No la puede invocar el sujeto procesal  que  haya  coadyuvado  con su conducta a la ejecución del acto irregular, salvo  que  se  trate  de falla de defensa técnica. (4) Los  actos  irregulares  pueden  convalidarse  con el consentimiento del perjudicado,  siempre    que    se    observen    las   garantías   fundamentales.  (5)  Sólo  puede  decretarse  la nulidad cuando no exista otro  medio     para     subsanar    la    irregularidad  sustancial; y,        (6)        no   puede  alegarse  ninguna  causal  diferente a las señaladas en el artículo 306 ibídem.   

Por      su      parte,    la   Sala   reiteradamente   ha  señalado     que  la  afectación al debido  proceso  que  conlleva  a  la  invalidación  de  la  actuación,   debe   comportar  la  demostración  irrefutable  de  que        la       irregularidad  sustancial   menoscaba   la   estructura  formal  y  conceptual  del  esquema  procesal  en  una  cualquiera de sus fases,  de modo  que  quien  la  alegue  debe  identificar  el acto irregular; determinar de qué  manera  afecta  la  integridad  de  la  actuación o  conculca  las  garantías  procesales;  por  qué  el  daño  es irreparable, y,  finalmente,  indicar el momento a partir del cual se  debe reponer la actuación.   

3.  En  el caso  bajo  examen,  el  procesado  no solicita la nulidad  porque     el     Tribunal    haya    agrietado  la estructura de proceso en  la  fase  de  juicio,  sino  por  haber tramitado un  incidente   de   recusación   con   fundamento  en  copias  de  la solicitud  que  él presentó en otro  proceso   adelantado   en  su  contra  en    el    mencionado   Tribunal  y  a  cargo  de  los  mismos  Magistrados,     con    el    designio  de  que  se restablezcan el término de prescripción durante el  lapso   en   que   la  actuación  estuvo  suspendida  por  razón  del  aludido  trámite.   

4. En   tal   sentido   se   rememora  que  el  sindicado  dentro  la actuación radicada con el No. 0002-2003 recusó    a    los   magistrados   y  al  conjuez que integran  la     Sala     de    Decisión    porque   presentó   solicitud     justificada     para que se  aplazara   la   audiencia  preparatoria, la cual no fue atendida,    situación   que   lo  llevó  a denunciar penalmente a los  integrantes  de  la  Sala  de Decisión Penal ante la  Fiscalía   Delegada   ante   la  Corte  Suprema  de  Justicia,    sobreviniendo    de   esta   forma  causal  de  impedimento  para  continuar  conociendo  del      proceso,  por  vulneración  a los  principios de imparcialidad y transparencia.   

Además,   en  relación  con el Conjuez  Crisanto  Esteban  Jaimes,  invocó  la  causal  4ª  del  artículo  99  de  la  Ley  600  de  2000  porque  en su condición de docente de la Universidad Simón  Bolívar  cuestionó  su postulación para   formar   parte   del   cuerpo  de  profesores   del   referido   claustro,         aludiendo        como  fundamento   el   proceso   penal  a  cargo  de  la  Sala  Penal del      Tribunal      que     él  integra,   forma  mediante  lo  cual  lo  prejuzgó  desconociéndole   la  presunción de inocencia.   

Así      mismo,      respecto    del   Magistrado   Rafael  Labrador   alegó  la  causal  10ª  de  la  aludida  disposición  “porque   en   su   condición   de  Presidente  del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  participó  en  la elección y  nombramiento  del  Juez  Tercero  Penal  del  Circuito cargo al cual aspiraba el  suscrito    por    estar   ocupando   el   Primer   Lugar   en   la   lista   de  elegibles  y  en virtud de la causas que tenía a su  conocimiento  en  mi  contra  el  señor Magistrado se declaró impedido ante el  resto  de  Magistrados  pero no le aceptada por considerar que se trataba de una  cuestión  administrativa  sin  embargo la decisión  final  tuvo que ver con las imputación y situación jurídica que estoy avocado  por   lo  cual  hubo  votación  en  la  cual  se  prejuzgo  (sic)  mi  conducta  declarándome indigno del cargo para el cual aspiraba…”   

5. Al       revisar       los      motivos      que      fundamentaron             la  recusación  formulada,  sin  entrar  a valorar el  mérito  de  la  misma,  por  tratarse  de  un  aspecto ajeno a la competencia  de  la  Sala,  se  observa  que  ninguno de ellos se  restringe        a       la       competencia    subjetiva    de   los  Magistrados  en  relación con los hechos fácticos y  jurídicos     que  determinaron    la    acusación    del   procesado  en      la      causa      002-2003;    en  ellos  hace  alusión  a  aspectos    comunes  predicables   en   todos   los  asuntos    que    para    ese   momento   le  adelantaba     el  Tribunal,  por  lo  que  resultaba  factible  que la  misma  fuera  objeto  de  pronunciamiento en cada uno de ellos.   

Lo anterior teniendo en cuenta que   uno  de  los  valores  de  mayor  importancia  en el cumplimiento de los fines del Estado social y democrático de  derecho,  es  garantizar que la función de administrar justicia se lleve a cabo  de   manera  transparente  e  imparcial,  pues  lo  que  se  espera  de  quienes  personifican esa labor es  que     sus     actuaciones     no     se    encuentren    afectadas,       por       circunstancias  objetivas    o    subjetivas,    con    capacidad  para reducir la serenidad y ecuanimidad en  el  recto  juicio  que  exigen  sus  decisiones,   las   cuales   deben   estar   libres  de  cualquier  entremetimiento,    y    únicamente  sometidas   al   imperio   de   la   Constitución   y   la   Ley   [artículos  228 y 230 de la Carta Política].   

En  tal  sentido,  oportuno es el siguiente  comentario doctrinal:   

“La      independencia  del  juez  de  cualquier  otro  poder  […]  es  una  adquisición  del  moderno estado de  derecho  conexa,  tanto  teórica  como  históricamente,  a  la afirmación del  principio     de     estricta     le­galidad  y  de la naturaleza cognoscitiva de la jurisdicción, por  una  parte, y de los derechos naturales o fundamentales de la persona, por otra.  Si  la  legitimidad  del  juicio  se  fundamenta  en  la  verdad  procesal, cuya  decidibilidad  depende  de la determinación semántica de las leyes y por tanto  de  los  vínculos exclusivamente legales de la jurisdicción, es claro que esta  requiere  la independencia del juez…”1   

Desde    esa    perspectiva,    resulta  incuestionable  que  al  concepto  de  debido  proceso,  se integran,   entre   otros  requerimientos,  la  rectitud   e   imparcialidad  de  las  personas  que  detentan  la  función  de  administrar   justicia   o   están   vinculadas  funcionalmente  a  esa  labor;  y,  en  aras  de  preservar la indemnidad de tales  exigencias,   la   normatividad  procesal  penal  tiene  reservado  un  capítulo  en  el que se indican los motivos, que a juicio del  legislador,   son   lo  suficientemente  trascendentes  como  para  provocar  la  separación  de  un  funcionario del conocimiento de un asunto determinado a fin  de     garantizar     la     imparcialidad    en    su    desarrollo.    2   

Luego lo que los Magistrados del Tribunal y  el  Conjuez hicieron en el  caso  bajo examen, en cuanto consideraron que ninguno  de  ellos  estaba impedido  para   conocer   del   proceso,   dada   la   generalidad   de   las  hipótesis  planteadas por el acusado, fue abundar en garantías  y   tramitar  también  en este asunto el incidente  de  recusación  presentado  por el acusado en el otro proceso, pues, se repite,  los  argumentos con los cuales intentó fundamentar cada uno de los motivos para  solicitarles    se    separaran   del   conocimiento   del   proceso  se aplicaban a todos los procesos que en su contra estuvieran en  curso en el Tribunal del Distrito Judicial de Cúcuta.   

6.    En  consecuencia,  no se observa que al haber ordenado el  trámite   de   la   recusación   en   este   asunto  se  hubiese  incurrido       en       irregularidad       sustancial     que    afecte    la   estructura   del   proceso  penal  y,  por lo tanto, amerite  la  nulidad  de  esa parte  de     lo    actuado,    concretamente     del     aludido    incidente,    como    lo    solicita    al  procesado.   

La  mención  que  hace  en la solicitud de  nulidad  al  término  de prescripción como derecho sustancial que en su sentir  le  fue vulnerado, teniendo en cuenta la fecha en que  la  resolución de acusación quedó ejecutoriada [21  de  febrero  de  2003]  y  aquella   en   la   que   vendría  a  operar  el  citado fenómeno jurídico,  sin   tener  en  cuenta  el  lapso  de  suspensión  del  proceso,  [21    de    octubre    de    2009],  evidencian  una  actitud  reluctante   del   acusado  al  avance  del  proceso  y   temeridad   en  orden  a  lograr  la  dilación  injustificada   de  los  términos  mediante  peticiones  que traspasan  el  ejercicio  adecuado  de  un  derecho  introduciéndose  en el terreno del abuso.   

7. Igualmente, se  debe  tener  en cuenta que  tanto       el  procesado     como     su    defensor          consintieron    en   el   trámite   de   la  recusación aludida, pues  durante  su transcurso no  hicieron    ninguna  manifestación    en    el    sentido   que   ahora  alude  el  impugnante, es  decir,      que  aquella   estaba  dirigida            exclusivamente al otro proceso adelantado en su  contra,          aunque         señala  que  de  haber prosperado, en  el  sub  judice       los      Magistrados  tendrían  que haberse declarado impedidos,     por     lo     que,       ahora,       impropiamente  reclama  la invalidez de  un      trámite     incidental     que  no repercute en la eficacia de los  actos procesales cumplidos.   

8. Para terminar,  sorprende  a  la  Sala  la afirmación del impugnante  de  que  en  anterior  oportunidad  no  se  le  resolvió la alzada  interpuesta  contra  las  decisiones  mediante   las   cuales   el   a  quo  negó  la  nulidad  solicitada  por él en el término de traslado  para  la  audiencia  preparatoria  y,  del  mismo  modo,  algunas de las pruebas  solicitadas, cuando en la providencia de 21 de enero  de   este   año,   se  precisó  que  a  través  de  ella  se decidía        “respecto  de  los  siguientes  aspectos:  no decretar la nulidad a  partir  del cierre de la investigación deprecada con base en el desconocimiento  del    principio    de    investigación   integral  […]  el  rechazo,  por  extemporánea,  de  la  solicitud  de  nulidad  elevada por el procesado un día  antes  de  continuar la audiencia preparatoria, relacionada con el trámite dado  por  el  Tribunal  a  un escrito de recusación que el acusado presentó en otra  causa  adelantada  en esa corporación; y la negativa a practicar algunas de las  pruebas   oportunamente   reclamadas”.   

Y  se  procedió  en  tal sentido, como se  observa  de  los numerales 3, 4 y 5 de la motivación  de    la    decisión  referida,        específicamente,  en  los  puntos 3 y 5 la  Sala  abordó  los temas  respecto de los cuales el        recurrente      manifiesta      no      hubo  pronunciamiento, y en la parte resolutiva se dispuso  “CONFIRMAR  en  los demás aspectos que fue objeto de apelación el referido  pronunciamiento”,     por     lo     que    sus  afirmaciones     se  tornan                  resbaladizas    y    ajenas   a   la  realidad.   

Como corolario de todo lo anterior, la Sala  confirmara  el  auto  impugnado,  ordenando  la  devolución  inmediata  de  las  diligencias al Tribunal de origen.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1º.  CONFIRMAR  el auto impugnado.   

2º.  DEVOLVER  de  manera  inmediata las diligencias al Tribunal de  origen.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cúmplase y devuélvase  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                         AUGUSTO     J.    IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  FERRAJOLI,  Luigi  Teoría  del  Garantismo  Penal, Editorial Trotta S. A. 1995,  pág. 582   

2 Ley  600  de  2000,  Libro  Primero,  Título  II,  Capítulo  VIII,  artículos 99 a  111     

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