29232(28-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29232  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 133  

Bogotá, D.C., mayo veintiocho (28) de dos mil  ocho (2008).   

                                                                      

V I S T O S  

Emite la Corte concepto sobre la solicitud de  extradición  del   ciudadano  colombiano José Pablo Pérez Arias, elevada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América a través de su Embajada en  Colombia.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Mediante  Nota Verbal No. 3532 del 13 de  noviembre  de  2007,  el  Gobierno    de  los  Estados   Unidos     de     América,    por   medio    de    su   Embajada     en     esta    ciudad,   solicitó   al   Ministerio  de   

Relaciones   Exteriores   de   Colombia  la  detención  provisional  con  fines de extradición de José Pablo Pérez Arias,  al  ser  requerido  para   comparecer   a  juicio  por   delitos    federales    de   narcóticos    y   lavado   de   activos   formulados   en  la  acusación  No. 07-756 (DCM)   dictada  el  17  de  septiembre  de  2007  por la Corte Distrital de los Estados  Unidos para el Distrito de Nueva Jersey.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  convenio  aplicable  al  caso,  mediante oficio OF108-3230-DIJ-0100 del 8 de  febrero  de  2008, remitió a la Corte la documentación enviada por la Embajada  de   los   Estados  Unidos  de  América  debidamente  traducida  y  legalizada.   

3. Mediante auto del 18 de febrero de 2008 se  requirió  al solicitado  José Pablo Pérez Arias para que  designara  un  defensor  o en su defecto la Sala procedería a nombrarle uno de oficio, sin  embargo,  el  solicitado  confirió  poder  especial  a un abogado a quien se le  reconoció personería mediante auto del 28 de marzo pasado.    

         

4. Durante el término fijado para solicitar  pruebas,  el  requerido,  su  defensor  y  la  Procuraduría guardaron silencio,  tampoco    esta    Corporación    encontró   mérito   para   decretarlas   de  oficio.     

5.  Mediante  providencia del 21 de abril de  2008  se  dispuso  que  la  actuación  permaneciera  en  la  Secretaría por el  término   de   cinco   (5)   días   para   las  alegaciones   previas  al  concepto.   

6.  La  defensa  y  la  Procuraduría   Delegada presentaron sus alegaciones de fondo.   

MATERIAL PROBATORIO RECAUDADO  

Conforme a la Nota Verbal No. 0246  del  1  de  febrero de 2008, el Gobierno de los Estados Unidos de América, a través  de   su   Embajada   en  Colombia,   solicitó   formalmente   la  extradición  de  José  Pablo  Pérez  Arias,  para   cuyo  efecto aportó  debidamente   autenticados   y   traducidos,   entre   otros,   los   siguientes  documentos:   

1.  La  Nota  Verbal  No.  3532  del  13  de  noviembre  de  2007, por medio de la cual dicha Embajada solicitó la detención  provisional con fines de extradición de José Pablo Pérez Arias.   

2.  La  orden  de  detención  fue impartida  contra  el  acabado de nombrar por la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  de  Nueva  Jersey,  el  17 de septiembre de 2007,  por ser el   

sujeto  de  la  acusación  formal No. O7-756  (DCM)  dictada en la misma fecha.   

3. La resolución proferida por la Fiscalía  General  de  la  Nación  el 21 de noviembre de 2007, que ordenó la captura con  fines  de  extradición  de José Pablo Pérez Arias, con cédula de ciudadanía  No. 7. 333.124.   

4. El  informe N° 1-2007-395195-94-DAS-  DGOP-UNAE  del   5  Diciembre  de  2007  mediante  el  cual el Departamento  Administrativo  de Seguridad-DAS- de Bogotá D.C., deja a disposición del   Fiscal    General    de    la   Nación   a  José  Pablo  Pérez   

Arias   identificado   con  la  cédula  de  ciudadanía   No.   7.333.124    expedida   en   Garagoa-Boyacá-,  con  la  observación  de  haber sido notificado de su captura con fines de extradición.   

5.     La     acusación   formal    No.  07-756  (DCM)  dictada el 17 de septiembre de 2007  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito de Nueva  Jersey,     en    la    cual    se   le   endilgan   al   solicitado  los  delitos  de participar  en  un  concierto  de  lavado de dinero recaudado por concepto de narcóticos, a  cambio  de  una  comisión   (cargo  seis)  y distribución de cinco o más  kilogramos  de  cocaína,  a sabiendas de que dicha sustancia sería importada a  los Estados Unidos (cargo once).    

6. Las declaraciones juradas  en apoyo a  la  solicitud  de  extradición  rendidas  el  19 de diciembre de 2007 por   William   Taylor,   Agente   Especial   con   el   Negociado  (sic)  Federal  de  Investigaciónes  (FBI),    y  por Robert Frazer, Fiscal Auxiliar  Federal   del Distrito de Nueva Jersey.   

7.  Se recibió la fotografía del   requerido José Pablo Pérez Arias.   

8.            Fueron  enviadas  las transcripciones de  las  normas  penales  del  Código  de  los Estados Unidos, relevantes para este  asunto.   

ALEGATOS DE LA DEFENSA  

1.  Sostiene  que  la  extradición  se  concibió  como  un  medio para  juzgar a los grandes delincuentes, que por  su  poder  intimidatorio y económico hacían imposible realizar la actividad de  la  justicia  para  someter  al  país,  y desde su punto de vista esa figura de  cooperación  internacional  se  ha  desbordado  a  tal punto que los criminales  envían  a  los  jornaleros  para  que  acepten  cargos de narcotráfico y   ofertas  de  las  autoridades  norteamericanas,  con  el  fin  de justificar que  nuestra  patria  merece  el  capital  de  la  nación extranjera, con el cual se  auspicia  la  guerra  como  uno de los negocios de nuestra sociedad.     

          2.  Luego  de  expresar  que  esta  Corporación  realiza un control  formal  de  las  solicitudes de extradición, se remite  al escrito enviado  por  el  requerido  donde  manifiesta  que  al  no creer en la posibilidad de la  defensa,  lo  único  que  pide   es  el  respeto  por  el  debido  proceso  conceptuando  favorablemente  a  la  extradición  lo más rápido posible, para  explicarle  a  las  autoridades  norteamericanas  en  qué  consiste su rol como  mensajero  dentro  de  la  presunta organización que persiguen con su captura y  extradición.   

3. Señala que  cree en la honestidad de  la  justicia  encarnada  en  esta  Corporación, y por esa razón lo mínimo que  puede  solicitar  es que se aplique el derecho negando la extradición  del  solicitado,  y en su lugar que el Gobierno entregue   

a  los  grandes  narcotraficantes que generan  peligro para la actividad judicial.   

4.  Afirma  que  con  la  suspensión  de la  extradición  de “Macaco”, tendiente a favorecer las víctimas del conflicto  promovido  por el mismo Estado, esta Corporación debe empezar a seleccionar las  personas  que  van  a ser extraditadas y no cometer el error de enviar a hombres  como  José  Pablo  que  no  alcanza  a  ser ni el testaferro de  un cartel  reconocido.      

ALEGATOS DEL SOLICITADO  

             Manifiesta que renuncia a los términos de ley y a cualquier  intento  de   defensa  porque el ejecutivo, en colaboración con los demás  poderes,   tiene   como  política  extraditar  a  los  jornaleros  que  no  son  narcotraficantes  para  que acepten cargos en los Estados Unidos y justificar el  dinero que gastan en la guerra.   

          Solicita  que  se  aplique  el  debido  proceso para ser enviado lo más pronto a las Cortes que lo  solicitan donde aspira a demostrar su inocencia.   

ALEGATOS  DEL  PROCURADOR PRIMERO    DELEGADO PARA LA CASACIÓN PENAL   

1.  Luego  de  citar  los antecedentes de la  actuación,  precisa  que  conforme al criterio expuesto por el  Ministerio  de       Relaciones       Exteriores,        ante        la   inexistencia      de    un     tratado    de   extradición   

aplicable,  y   específicamente   tomando     en     cuenta     la    época   de    los   hechos     atribuidos     al    solicitado,    ocurridos   en   términos   generales  entre  el mes de abril de  2004  y el de agosto de 2006, debe aplicarse lo dispuesto en  la Ley 906 de  2004.   

2.  Señala  que el trámite de extradición  está  limitado  al estudio de los requisitos formales previstos en el artículo  502  del Código de Procedimiento Penal, porque dicha actuación no es un juicio  de  responsabilidad  penal,  si  no  un  acto de cooperación internacional para  combatir delitos trasnacionales como el narcotráfico.     

3.  Después  de  relacionar  los documentos  aportados  a  la  solicitud  de  extradición de José Pablo Pérez Arias,   estima   que  el  requisito  de  autenticidad   y  aptitud  sobre  la   misma   se  cumple  cabalmente de acuerdo con lo dispuesto por el artículo  259  del  Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo 118 (sic),  numeral  1  del  Decreto Extraordinario 2282 de 1989, relacionado con la validez  de  los  documentos otorgados en el extranjero, aplicable según el principio de  integración  previsto  en  el  artículo  23 (sic) del Código de Procedimiento  Penal.   

4. Encuentra  demostrada  la   identidad  del  solicitado  porque la persona a quien se refieren las Notas  Verbales          que          formalizan          la    extradición,    es   la  misma  que  suscribe las  actas  de  notificación  como  detenido  y  firma durante el trámite ante esta  Corporación,  lo  cual  no  deja  duda sobre la identidad del solicitado.    

5.  Con  fundamento  en  lo dispuesto por el  artículo  493,  numeral  1  de  la  Ley 906 de 2004, y luego de transcribir los  cargos  formulados  en la acusación formal No. 07-756 (DCM)  dictada el 17  de  septiembre  de  2007  por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Nueva  Jersey,  concluye  que  se  cumple el principio de la doble  incriminación  porque  las conductas imputadas al solicitado José Pablo Pérez  Arias   también   aparecen   sancionadas   en  nuestra  legislación  bajo  las  denominaciones     de     “concierto     para    delinquir”,    “tráfico,  fabricación     o    porte    de   estupefacientes”   y   “lavado   de  activos”,    tipificadas  en  los artículos 340, modificado por los  artículos  8  de  la  Ley  733 de 2002, 14 de la ley 890 de 2004 y 19 de la Ley  1121  de 2006,  artículos 376 modificado por el artículo 14 de Ley 890 de  2004   y   323  modificado  por  el  artículo  17  de  la  Ley  1121  de  2006,  respectivamente,   de  la Ley 599 de 2000, para las cuales están previstas  penas  privativas  de  la  libertad  cuyo  mínimo   superan los cuatro (4)  años,  y  no corresponden a delitos políticos o de opinión.      

6.  Se remite al artículo 493, numeral 2 de  la    Ley    906    de    2004,    y     apoyado   en   criterios  jurisprudenciales   indica  que la acusación formal No. 07-756 (DCM)   dictada  el  17  de  septiembre  de  2007  por la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Nueva  Jersey  se corresponde con la resolución  acusatoria  regulada en la legislación colombiana  en el artículo 337 del  Estatuto   Procesal   Penal   del   año   2004,   porque   en  el  indicment aparece la imputación procesal,  fáctica  y  jurídica que conforma el marco de juzgamiento en el cual ejercerá  los derechos de contradicción y defensa el solicitado. Y,   

7.  Pide  que  esta Sala exhorte al Gobierno  Nacional  para  que,  en  caso de conceder la extradición de José Pablo Pérez  Arias,  condicione  tal  determinación  a que el Estado requirente no juzgue al  extraditado  por  hechos  diferentes  a  los  que  motivan  esta  solicitud,  no  anteriores  a  diciembre  de  1997,  y que no sea sometido a destierro, prisión  perpetua,  confiscación,  tratos crueles, inhumanos o degradantes ni la pena de  muerte,  y  que en este último caso se condicione la entrega a que tal sanción  sea  conmutada,   conforme a lo regulado en los artículos 11, 12, 34   y  35 modificado por el Acto Legislativo 01 de 1997  de la Carta Política,  y 494 de la Ley 906 de 2004.       

Además,   que  el  Gobierno Nacional  recomiende  al Estado peticionario que  tenga en cuenta como parte cumplida  de  la  pena, el tiempo que el solicitado haya estado privado de la libertad con  motivo de este trámite, en el evento de ser condenado.   

Así  mismo, que a la luz de lo dispuesto en  el  artículo  189,  numeral  2  Constitucional se reitere al Gobierno Nacional,  encabezado  por  el  Presidente  de  la  Republica  como  supremo director de la  política  exterior y de las relaciones internacionales,   que lleve a  cabo  el  respectivo seguimiento a las condiciones que se impongan para conceder  la  extradición,  y  determine  las  consecuencias  que  se  derivarían  de su  eventual incumplimiento.     

8. De acuerdo con lo anterior, opina a favor  de  la extradición de José Pablo Pérez Arias.   

CONCEPTO      DE     LA   CORTE   

1.       Aspectos  previos:   

Conforme al artículo 35 de la Constitución  Política,  modificado  por el Acto Legislativo 01 de 1997 y el artículo 490 de  la  Ley  906  de 2004, y en razón de haberse  cometido los delitos comunes  por  los  cuales es solicitado en extradición José Pablo Pérez Arias desde el  mes  de  abril  de  2004  y el de agosto de 2006, la legislación aplicable para  este caso es el Estatuto Procesal Penal de 2004.   

          Sobre  la  renuncia  a  los  términos  de  la  Ley  sugerida por el  requerido, esta Corporación ha dicho que:   

“Es  evidente  que, por regla general, los  sujetos  procesales en cuyo favor se consagren términos para el ejercicio de un  derecho  pueden  renunciar  a ellos. Esto significa, entonces, que el solicitado  en  extradición  puede  renunciar únicamente a las oportunidades que la ley le  otorga  para  pedir  pruebas y presentar alegatos de conclusión como expresión  de disponibilidad del ejercicio del derecho a la defensa.   

No   obstante,  dicha  potestad  no  puede  extenderse  al  derecho  que  tiene  el  Ministerio Público de intervenir en el  trámite  de  extradición pasiva, pues la Constitución  y  las   leyes     le     asignan     funciones     tendientes,   entre   otras,  a  vigilar el cumplimiento de las decisiones judiciales y a  la protección de los derechos fundamentales.   

(…)  

Ahora   bien,   como  lo  ha  indicado  la  jurisprudencia  de  la  Sala  “si  lo  que  el   reclamado  quiere  es  renunciar a todo el trámite, es una pretensión de   imposible    aceptación,    pues    siendo    éste   de   carácter   público  internacional   es  indispensable  e  irrenunciable, de ahí que el Código  Procesal   Penal  en   el  Capítulo   III  ,  Título   I,   del   Libro   V   no  contemple  esa  hipótesis,   y   que   de  admitir  agraviaría  la  garantía  superior del debido  proceso” 1   

.  

En    consecuencia,    la   Corte    no    aceptará   la   renuncia   a  los   términos  de  Ley   elevada  por  el  requerido José Pablo  Pérez  Arias,   tomando en cuenta el estado actual de la actuación cuando  ya  han  precluido  las etapas de solicitud de pruebas y para presentar alegatos  de  conclusión, y  además,  el  solicitado  tampoco  puede  renunciar  a  todo  el  trámite  por  tratarse  de  una actuación de carácter  público  internacional  donde intervienen varios Estados en cooperación contra  el delito.   

2.              Cuestiones    de   fondo:   

La  inexistencia  de Tratado de extradición  aplicable  en  el  ordenamiento   interno   entre  Colombia   y  los  Estados  Unidos de   

América, según información suministrada por  el  Ministerio  de  Relaciones   Exteriores   dentro de este trámite,  impone su sujeción   

a las  previsiones de la Ley 906 de 2004,  y  por  ello  corresponde     a   la  Sala,    según    lo    indicado   en  el    artículo   502  del  referido   ordenamiento,  realizar el respectivo  análisis sobre el cumplimiento de los aspectos allí determinados:   

2.1.           Validez  formal  de  la  documentación  presentada:   

Tal  como  lo  sostienen  el  defensor  y la  Procuraduría,  el  análisis  de la conducencia probatoria está referido   exclusivamente  a la aptitud que tengan los medios de conocimiento para infirmar  o  demostrar   cualquiera de los aspectos en los cuales la Sala debe fundar  su  concepto   y  no sobre el contenido material de los mismos. Al respecto  sostiene la Corte que:        

                     

“(…) dentro del trámite que finaliza con  la  emisión  del  concepto  por  parte  de  la  Corte,  lo que se analiza de la  documentación  remitida  por  el  Gobierno requirente, es su validez formal, es  decir   que   conforme   a   las  cláusulas  de  los  Convenios  bilaterales  o  multilaterales  sobre  la  materia,  o en su defecto a las del artículo 551 del  Código  de Procedimiento Penal, hayan sido agregados por la vía diplomática y  contengan  el mínimo de información necesaria -conforme al Tratado o a la Ley-  para el estudio del asunto y decisión del concepto respectivo.   

Deviene  de lo anterior la inhibición de la  Corte  para  adentrarse  en  el  contenido material de la documentación o, peor  aún,  para  discutir  el  contenido  de justicia material de las decisiones del  Estado  extranjero, pues la conceptualización   de  ‘validez     formal’      hace     referencia   

precisamente  a  ello,  a  la  ‘forma’,  es  decir  a  lo  contrapuesto a lo  esencial” 2   

.  

Precisado  lo anterior se encuentra que  el   Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  elevó  la  solicitud  de  extradición   No.    0246    del  1  de  febrero  de  2008  por  vía  diplomática  con  los  documentos  traducidos al castellano y cuya autenticidad  fue  certificada  por  la autoridad reclamante en los términos establecidos por  los   artículos  495  de  la  Ley  906  de  2004  y  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  artículo 1, numeral 118 del Decreto  Extraordinario 2282 de 1989.   

En efecto, la mencionada petición  fue  acompañada  de  copia auténtica de la acusación formal No. 07-756 (DCM)   dictada  el  17  de  septiembre  de  2007  por la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Nueva  Jersey, donde se incluyen   los  cargos  seis  (6)  y  once (11) contra el requerido, el lugar y las fechas de su  ejecución, así como las normas que los consagran.   

         

Entre  la  documentación  enviada obran las  declaraciones    juradas     en    apoyo    de    la   solicitud   de   extradición   rendidas  el  19  de  diciembre  de  2007  por  William  Taylor,   Agente   Especial   con   el  Negociado  Federal  de  Investigaciónes  (FBI),    y  por Robert Frazer,  Fiscal  Auxiliar   Federal       del       Distrito      de     Nueva  Jersey,   

quienes    conocen   los   actos   y   la  investigación  que sustentan la petición de extradición.   

Fueron  enviadas  las transcripciones de las  normas  penales  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  aplicables  para  este  asunto.   

Los   anteriores  documentos  cumplen  las  condiciones  de validez que demanda la ley procesal colombiana que establece los  procedimientos  para la legalización de documentos otorgados en el exterior que  vayan  a  producir efectos en Colombia, como quiera que el material fue remitido  por  el  Estado  requirente,   Estados  Unidos de América, a través de su  Embajada,      debidamente        autenticado       e    idóneamente   traducidos  por  sus   

autoridades,  al Ministerio de Relaciones  Exteriores   de   este   país,   y   por  tanto,  este  requisito  se  satisface.   

2.2.            Identificación    plena   del   solicitado:   

Dicha exigencia hace relación a la identidad  que  debe  existir  entre  la  persona  solicitada por el Estado requirente y la  aprehendida   con   fines  de  extradición.  Bajo  este  contexto,  esa  es  la  identificación sobre la cual se pronunciará la Sala.   

En  la  Nota Diplomática N° 3532 del 13 de  noviembre  de  2007  el  Estado requirente solicitó con fines de extradición a  José  Pablo  Pérez  Arias,  ciudadano  colombiano,  nacido el 11 de febrero de  1969,  portador de la cédula de ciudadanía No. 7.333.124.   

Para  dar  curso  a  la  señalada  medida  precautelar,  la  Fiscalía General de la Nación mediante resolución del 21 de  noviembre  de  2007  ordenó  la  captura  del   solicitado  y según   el   informe  N°  1-2007-395195-94-DAS- DGOP-UNAE del  5 Diciembre de  2007,  el Departamento Administrativo de Seguridad-DAS- de Bogotá, D.C., deja a  disposición  del  Fiscal  General  de  la  Nación  a  José Pablo Pérez Arias  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  No. 7.333.124  expedida en  Garagoa  -Boyacá-,  con  la observación de haber sido notificado de su captura  con fines de extradición.   

Concordante con lo dicho en  el acta de  notificación  de  la  resolución   del   21   de  noviembre  de  2007,    expedida    por la Fiscalía General de la Nación,  así  como en la de los derechos del capturado, ambas de fecha 5 de diciembre de  2007,    realizadas    por    funcionarios    del    Departamento  Administrativo  de  Seguridad  -DAS-  de  Bogotá,  D.C.,   elaboradas  con  ocasión  de la aprehensión del requerido, se desprende que corresponde a José  Pablo  Pérez  Arias,   quien  se identificó con la cédula de ciudadanía  No.  7.333.124  de  Garagoa-Boyacá-,  la  misma  incluida  en los documentos de  extradición.   

De  otro lado, en la carpeta de extradición  reposa  la  fotografía  del   requerido, a la cual se refiere dentro de su  declaración  William  Taylor,  Agente  Especial  con  el  Negociado  Federal de  Investigaciones  (FBI),  informando  que  ha  sido  reconocida  por  agentes del  orden   y    el  individuo  que  aparece  allí  es el solicitado  Pérez Arias.   

   Además,  dentro  de  la  actuación  nombró   defensor  especial  y  al suscribir el respectivo poder  se  identificó  con  el señalado   documento. Por  lo anterior,  se encuentra satisfecho este requisito.   

2.3.              Principio     de     la     doble  incriminación:   

De  acuerdo  con lo previsto en el artículo  493,  numeral  1  de  la  Ley 906 de 2004, para conceder la extradición es  requisito  indispensable que el hecho que la motiva también esté previsto como  delito  en  Colombia  y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

El  ciudadano  colombiano José Pablo Pérez  Arias  es  requerido  para que comparezca al juicio adelantado por la acusación  formal   No.  07-756 (DCM)  dictada el 17 de septiembre de 2007 por la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito de Nueva Jersey, dentro  de la cual se incluyen los siguientes cargos:   

CARGO   SEIS   

José Pablo Pérez-Arias  

“1.  Los acápites 1 al 5 del Cargo 1 y el  acápite  3  del  Cargo  4 se incorporan  como si fueran aquí expuestos en  detalle.    

            2.  En  todo  momento  pertinente  a esta actuación formal, el acusado José Pablo  Pérez-Arias                  era  un residente de Colombia que participaba en el negocio de la compra y venta  de  narcóticos  y en el lavado de dinero recaudado por concepto de narcóticos,  para él mismo, o a nombre de terceros.    

3.   Alrededor   de   febrero   de   2006,  aproximadamente,  y  hasta  aproximadamente  el mes de abril de 2006, el acusado  José  Pablo Pérez-Arias     negoció con CI-1 para obtener  la  ayuda  de  CI-1  en  el  lavado  de  cierto dinero recaudado por concepto de  narcóticos,   a  cambio  de  una  comisión.  Durante  el  transcurso  de  esas  negociaciones,   el   acusado   José   Pablo  Pérez-Arias   y  CI-1   convinieron   que   un   asociado   y   cómplice   del   acusado   José  Pablo  Pérez-Arias   le  entregaría  dinero en moneda de los Estados Unidos a un  asociado  de  CI-1   en  Puerto Rico, concretamente CI-2 y que, a cambio de  una  comisión,  CI-1  haría los arreglos para convertir los fondos a  pesos  colombianos  y entregárselos a un asociado y cómplice del acusado José  Pablo Pérez-Arias en Colombia.   

4. El 29 de marzo de 2006, aproximadamente,  en  apoyo  a la asociación ilícita, un cómplice del acusado  José Pablo  Pérez-Arias    llamó   por  teléfono  a  CI-2,  quien  estaba  en  Nueva  Jersey.   

5. El 4 de abril de 2006, en Puerto Rico, un  cómplice  del  acusado  José  Pablo  Pérez-Arias  fungiendo de mensajero  siguiendo  instrucciones  del  acusado  José  Pablo  Pérez-Arias  le  entregó  aproximadamente  $248.526  en  moneda  de  los  Estados  Unidos,  obtenidos  por  concepto  del  narcotráfico,  a  CI-3   que  fungía como asociado de  CI-1.   

6.   A   partir   de   febrero  de  2006,  aproximadamente,  y  hasta  aproximadamente  el  mes  de  abril  de  2006, en el  Distrito de Nueva Jersey y demás lugares, el acusado   

         

José Pablo Pérez-Arias  

                            

            a   sabiendas  que  la propiedad implicada en las transacciones financieras  representaba  lo recaudado por concepto de alguna forma de actividad ilícita y,  a  sabiendas  que las transacciones fueron diseñadas en su totalidad o en parte  (a)  para  ocultar y disimular la naturaleza, ubicación, fuente, propiedad y el  control  de lo recaudado por concepto de una actividad ilícita especifica y (b)  para  eludir  un requisito de notificación de transacciones según lo dispuesto  por  las  leyes  federales, fue partícipe de una asociación ilícita y convino  con  otros  efectuar  transacciones  financieras  que,  de  hecho, implicaban lo  recaudado  por  concepto  de  una  actividad  ilícita  específica,  incluyendo  específicamente    la   transferencia,   entrega   y   otra   disposición   de  aproximadamente  $248.526  en  moneda  de  los  Estados Unidos, resultando de lo  recaudado  por  concepto de la distribución de narcóticos, contrariamente a lo  dispuesto  en  el  Título  18, Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)  (1).    

          En  violación  del  Título  18,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  195  (h).   

CARGO ONCE  

José Pablo Pérez-Arias  

   1. El acápite 4 del Cargo 1 y  el  acápite  2  del  Cargo  6,  se incorporan como si fueran aquí expuestos en  detalle.   

          2.  Alrededor  del  mes  de  abril  de 2006 aproximadamente, y hasta aproximadamente agosto de 2006,  el   acusado  José  Pablo  Pérez-Arias   negoció  con  CI-1  vender,  en  Colombia,   una cantidad de varios kilos de cocaína que, según dijo CI-1,  en   sustancia   y   parcialmente,   él  o  ella  haría  transportar  a  Nueva  Jersey.   

          

3. Alrededor del día 22 de agosto de 2006,  en  Bogotá,  Colombia,  el  acusado   José  Pablo  Pérez-Arias   le  entregó   personalmente   seis   kilos   de  cocaína  a  CI-1,  a  cambio  de,  aproximadamente, $13.200 en moneda de los Estados Unidos.   

           4.  Alrededor   del  22  de  agosto  de  2006,  en      Bogotá,  Colombia el acusado   

José Pablo Pérez-Arias,  

         a  sabiendas  e  intencionalmente  distribuyó  una sustancia de uso  reglamentado  perteneciente  a  la  lista  II,  concretamente  5 kilos o más de  cocaína,  a  sabiendas  de que dicha sustancia sería importada ilícitamente a  los Estados Unidos.   

    En violación del Título 21,  de  los Estados Unidos, Secciones 959 y 960 (b) (1) y del Título 18, Código de  los Estados Unidos, Sección 2.   

Dichas   modalidades   delictivas  guardan  concordancia  con  la  conducta que penalmente se ha reprimido en Colombia en el  artículo  340  del  Código  Penal, modificado por los artículos 8° de la Ley  733  de  2002  y  19  de  la  Ley  1121  de  2006,  denominado “concierto para  delinquir”,  que  incrementa  la pena de prisión de 8 a 18 años cuando tiene  relación   con  tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas:   

“Concierto  para delinquir: Cuando varias  personas   se   concierten   con  el fin de cometer delitos,  cada  una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de tres (3)  a seis (6) años.   

         

              Cuando      el  concierto   sea   para   cometer   delitos   de  genocidio,  desaparición   forzada   de   persona,    tortura,  desplazamiento forzado,  homicidio,   terrorismo,   tráfico   de   drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias       sicotrópicas,       secuestro,       secuestro      extorsivo,  extorsión,   enriquecimiento     ilícito,           lavado         de     activos         o      testaferrato       y               conexos,             o    financiamiento            de      terrorismo     y  administración  de  recursos  relacionados con actividades terroristas, la pena  será  de  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18)  años y multa de dos mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.”   

La  conducta   de “compra y venta de  narcóticos”  también  se  encuentra sancionada en nuestro ordenamiento en el  artículo  376  del  Código  Penal  como  “tráfico,  fabricación o porte de  estupefacientes”:   

“ARTÍCULO 376.-Tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes. El que sin permiso de autoridad competente, salvo lo  dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca  al país, así sea en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,  lleve  consigo,  almacene, conserve,  elabore,   venda,   ofrezca,   adquiera,   financie   o  suministre  a  cualquier   título   droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá    en   prisión  de  ocho  (8)  a  veinte  (20)  años  y multa de mil (1.000) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

Si  la  cantidad de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente  a  base  de  cocaína o veinte (20) gramos   

derivados  de la amapola, doscientos (200)  gramos  de  metacualona  o  droga sintética, la pena será de cuatro (4) a seis  (6)  años  de  prisión  y multa de dos (2) a cien (100) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Si la cantidad de droga excede los límites  máximos  previstos  en el inciso anterior sin pasar de diez mil (10.000) gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil (2.000) gramos de  cocaína  o  de  sustancia  estupefaciente  a base  de  cocaína   o   sesenta   (60)   gramos   de  derivados  de la  amapola,  cuatro  mil  (4.000) gramos de metacualona o droga sintética, la pena  será  de  seis  (6)  a  ocho  (8) años de prisión y multa de cien (100) a mil  (1.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes”.   

Se  destaca que la Ley 890 de 2004 aumentó  el mínimo y máximo de la pena indicada.   

         

Por  su  parte,  la  conducta punible del  “lavado  del  dinero  recaudado  por  concepto  de narcóticos” se encuentra  tipificada  en el artículo 323 del Código Penal, adicionado por el artículo 8  de  la  Ley 747 de 2002 y  modificado por el artículo 17 de la Ley 1121 de  2006 como “lavado de activos”:   

ART.        323.—Adicionado  L.  747/2002,  art.  8º.  Lavado    de    activos.    INC.    1º—Modificado.   L.   1121/2006,   art.  17. El que adquiera, resguarde, invierta, transporte,  transforme,  custodie  o  administre  bienes  que  tengan  su  origen  mediato o  inmediato   en   actividades  de  tráfico  de  migrantes,  trata  de  personas,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito, secuestro extorsivo, rebelión, tráfico  de   armas,   financiación   del   terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados      con      actividades        terroristas,    tráfico         de        drogas        tóxicas,  estupefacientes           o           sustancias    sicotrópicas,    delitos contra el sistema financiero, delitos contra  la  administración pública, o vinculados con el producto de delitos ejecutados  bajo  concierto  para  delinquir,  o les dé a los bienes provenientes de dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación, destino, movimiento o derecho sobre  tales  bienes  o  realice  cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen  ilícito,  incurrirá  por  esa  sola  conducta,  en  prisión  de  ocho  (8)  a  veintidós  (22)  años  y  multa de seiscientos cincuenta (650) a cincuenta mil  (50.000) salarios mínimos legales vigentes.   

La  misma  pena  se  aplicará  cuando las  conductas  descritas  en  el  inciso  anterior  se  realicen  sobre  bienes cuya  extinción de dominio haya sido declarada.   

El  lavado  de  activos  será punible aun  cuando  las  actividades  de  que provinieren los bienes, o los actos penados en  los  apartados  anteriores,  se  hubiesen realizado, total o parcialmente, en el  extranjero.   

Las  penas  privativas  de  la  libertad  previstas  en  el  presente  artículo  se aumentarán de una tercera parte a la  mitad  cuando para la realización de las conductas se efectuaren operaciones de  cambio  o  de  comercio  exterior,  o  se introdujeren mercancías al territorio  nacional.   

El  aumento  de  pena   previsto    en   el  inciso  anterior,  también  se  aplicará  cuando  se  introdujeren mercancías de contrabando al territorio nacional”.   

De  lo  expuesto se tiene por satisfecho el  requisito  de  la  doble  incriminación porque los comportamientos imputados al  requerido   

también son considerados como delitos en la  legislación  colombiana y están reprimidos con penas privativas de la libertad  no inferiores a cuatro (4) años de prisión.   

2.4.   Equivalencia         de         la        providencia        proferida        en  el             extranjero  con  la acusación del sistema procesal colombiano:   

La  Corte  Distrital  de los Estados Unidos  para  el  Distrito  de  Nueva Jersey formuló contra José Pablo Pérez Arias la  acusación  formal   No.  07-756 (DCM)  dictada el 17 de septiembre de  2007,   acto  procesal  que  guarda  equivalencia  con  el  contenido de la  resolución  de  acusación  prevista en el artículo 337 de la  Ley 906 de  2004.   

Dichos  documentos  contienen  la   relación  clara  y  sucinta  de  los  hechos  jurídicamente  relevantes, en un  lenguaje  comprensible, y las normas extranjeras aplicables para este caso, base  suficiente  para  que  la  Sala encuentre satisfecho este requisito.     

2.5.  Ahora,  como  el Procurador  Primero  Delegado para la Casación Penal también verificó los requisitos para  opinar  favorablemente,   y  al observarse que no se procede por delitos de   

carácter  político,  la Sala conceptuará a  favor de la extradición solicitada.   

3.  La Corporación ha venido sosteniendo a  través  de su jurisprudencia que le corresponde al Presidente de la República,  como  Supremo  Director de las relaciones internacionales, decidir en definitiva  si  concede  o  niega  la  extradición,  o  si  eventualmente  la  otorga   difiriendo  la  entrega  del  solicitado  (artículo  512  de la Ley 906 de  2004),  como  quiera  que  está  facultado  para obrar según las conveniencias  nacionales,  y,  por  tanto,  de  acuerdo  con  su  competencia, es el llamado a  establecer  si  en  Colombia  se  adelanta  proceso   contra  la   persona   requerida,   si  se  trata  o  no de los  mismos  hechos  por  los  cuales  se solicita la extradición y si ello es así,  debe    proceder    de   acuerdo   con   sus   facultades   constitucionales   o  legales3.   

3.          Puntos adicionales:   

Como   quiera   que   según    las  transcripciones  de  las  normas  penales  del  Código  de  los Estados Unidos,  relevantes  para  este asunto,     la  pena    máxima    para   las   conductas   por  las  cuales se  acusa  a  José  Pablo  Pérez  Arias,  es la “cadena perpetua” y ella   en   Colombia   está   prohibida   (artículo  34  Constitucional)   el   Gobierno  Nacional  está  en la obligación de  condicionar  la  entrega  de la persona solicitada, en el evento de que acceda a  la  extradición,  a  que  dicha  pena  no  sea impuesta. Y también  a que  el   requerido  no  puede ser en ningún caso  juzgado  por   un        hecho         anterior         ni    distinto     a    los    que  motivan  la  extradición,  ni   

sometido,  en  caso  de  condena,  a  penas  crueles, inhumanas, degradantes o la pena de muerte.   

La  Corte  considera pertinente precisar en  orden    a   garantizar   los   derechos    fundamentales    del   requerido,    que  el   Gobierno  Nacional  le  pida  al  Estado   requirente   deberá garantizar  en caso dado el retorno al de origen,  en  condiciones  de  dignidad  y  respeto  por  la  persona  humana,  cuando  el  extraditado  llegare  a  ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable o  eventos  similares,  incluso  después  de  su liberación por haber cumplido la  pena  que  le  fuere impuesta en la sentencia de condena en razón de los cargos  que  motivaron la solicitud de extradición y por los cuales  ésta hubiere  sido concedida.   

Adicionalmente,  el  Gobierno Nacional debe  advertir  al  Estado  requirente,  que  la persona solicitada en extradición ha  permanecido  privada  de la libertad en detención preventiva por razón de este  trámite.   

La Sala considera oportuno destacar que en  virtud  de  lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 189 de la Constitución  Política,  le corresponde al Presidente de la República en su condición   de   Jefe   de  Estado  y  Supremo  Director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, realizar el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición  y  la  determinación  de  las  consecuencias que se deriven de su  eventual incumplimiento.   

4.  Conclusión final:  

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  EMITE   CONCEPTO   

FAVORABLE a la solicitud de extradición del  ciudadano  Colombiano  José  Pablo Pérez Arias, identificado con la cédula de  ciudadanía  No.  7.333.124   expedida en Garagoa -Boyacá-, formulada vía  diplomática  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, en relación  con  los  dos  cargos  penales  a  que se contrae la solicitud, contenidos en la  resolución   de  acusación formal No. 07-756 (DCM)  dictada el 17 de  septiembre  de  2007  por la Corte  Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito de Nueva Jersey contra Pérez Arias.   

Por  la  Secretaría,  se  comunicará esta  determinación  al  requerido José Pablo Pérez Arias, a  su defensor y al  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación,  para lo de sus cargos.   

Igualmente,  se devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho,   para   los  trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS      AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

Permiso  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes4 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”5   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce6,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1   CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   Sala  Penal,  auto del 1 de  febrero del año 2007,  Rad. 25.069   

2   CORTE  SUPREMA       DE       JUSTICIA,        Sala       Penal,      Auto   del   11   de   abril  del  año  2000,  Rad. 15.862   

        3    CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Conceptos  del 28 de julio  de  2004, rad. No. 21.990; del 8 de noviembre de 2005, rad. N° 23.760; y del 24  de enero de 2006, rad. N° 24.072, entre otros.   

4 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

5  Sentencia C-1106/00.   

6 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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