28791(22-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28791  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 236  

San Gil, veintidós (22) de agosto de dos mil  ocho (2008).    

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   FERNANDO  GARCÍA  IBAGÓN, elevada por el  Gobierno de Chile.   

L  A     S O L I C I T U  D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI07-33163-DIJ-0100  del  16 de noviembre de 2007, el Ministerio del Interior y  de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala de la Corte que el Gobierno de Chile, por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota Verbal número 233/2007 del  11  de  septiembre  del  citado año, solicitó la captura y la extradición del  ciudadano    colombiano     Fernando    García  Ibagón,  cuya aprehensión fue ordenada por el Fiscal  General  de  la  Nación, mediante resolución del 19 de octubre de 2007, la que  sólo se cumplió el 28 de diciembre de 2007.   

2.  Con base en el oficio Nº OAJ.E 1729 del  12  de  septiembre  de 2007, se sabe que el presente trámite debe regirse   por  el  “Tratado de Extradición entre la República  de  Colombia y la República de Chile, suscrito en Bogotá el 16 de noviembre de  1914,  aprobado  mediante  Ley  8  de  1928.  Debe  tenerse  en  cuenta  que  la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   contra   el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas firmada en Viena el 20 de diciembre  de  1988  que  en  su  artículo  6°,  y  en  especial el numeral 2°, dispone:  ‘Cada uno de los delitos a  los  que  se  aplica  el  presente  artículo se considerará incluido entre los  delitos  que  den  lugar  a extradición en todo tratado de extradición vigente  entre  las  Partes. Las Partes se comprometen a incluir tales delitos como casos  de   extradición   en   todo  tratado  de  extradición  que  concierten  entre  sí…’”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  aparecen  reseñados  en  la Audiencia de Formalización de la Investigación de  la siguiente manera:   

“En investigación desarrollada en conjunto  por  el  Departamento  de  Drogas  O.S. 7 de Carabineros de Chile y la Fiscalía  Metropolitana  Centro  Norte, desde el mes de noviembre del año 2005, se logró  establecer  mediante las técnicas de investigación propias de la especialidad,  la  existencia  de una compleja organización, cuyo fin era realizar actividades  de  importación  y  exportación de drogas a través de Chile, disimulándola a  través  de  empresas  exportadoras  ilícitas,  en  virtud  de  la cual se pudo  establecer:   

“El   imputado  JOSÉ  CARLOS  MARTÍNEZ  ELIZONDO,         alias         ‘BOLIVAR’,  pasaporte  01002010515,  de  nacionalidad mexicana, sin domicilio fijo en Chile,  dio  comienzo  en  el  mes  de  enero  de  2006  a  la  implementación  de  una  organización  en  nuestro  país,  asignándoles  a  los  miembros  de la misma  distintas funciones para cumplir la finalidad prevista.   

“Las coordinaciones de la organización las  realizó   por   medios   electrónicos   desde  el  extranjero,  para  ingresar  posteriormente  al  país el día 29 de mayo de 2006 proveniente de México, con  el  objeto  de  supervisar  personalmente  las  operaciones reuniéndose con los  demás    miembros    de    la    organización,   para   darles   instrucciones  personalmente.   

“(…)  Para  desarrollar  esta  etapa del  proceso,  la  organización  comisionó  a  los  ciudadanos  MOISÉS FELIPE LAOS  FERNÁNDEZ,  alias Moisés, Peruano, pasaporte 134168, con domicilio en la calle  Isaac  Albeniz  NO  350 Lima Perú y RIGOBERTO DAVID PLAZA VICENTE, nacionalidad  peruana,  DNI  0040291  – G,  domiciliado  en  Alto  Lima  1542  de  Tacna,  Perú,  Alias “Beto” para que  internaran  34  mil  dólares  y adquirieran un camión. En este contexto, PLAZA  contactó  a  MANUEL  JESÚS  PEÑA  GONZÁLEZ,  Alias  “MANOLO”, cédula de  ciudadanía  Nº  9.506.200-8,  Chileno  transportista,  domiciliado en la calle  única,  sin  número, La Chimba, Ovalle, IV Región, quien tiene experiencia en  el   trasporte  de  mercancías,  a  cuyo  nombre  PLAZA  adquirió  el  camión  P.P.U.N.D-  7719  y  una  estructura  frigorífica,  destinando al transporte de  estupefacientes.   

“PEÑA GONZÁLEZ facilitó su propiedad en  la  localidad  de  Ovalle  para  realizar,  a partir del 04 de mayo de 2006, los  acondicionamientos  estructurales  y  mecánicos en el vehículo que permitiesen  el  trasportes  de  la  organización,  dirigida por los colombiano ‘DIEGO’         y         ‘HUGO’  encomendó  por  intermedio  de  LAOS  FERENÁNDEZ  a  AUGUSTO  ESPINOZA  VÁSQUEZ,  alias  Cholo,  Peruano,  pasaporte  3487327  y  JORGE  LUIS  ALVARADO SALGADO, alias Coke, Peruano, cédula nacional  para  extranjeros  21887155-0,  la  realización  de  las coordinaciones para la  compra   y  acondicionamiento  para  el  tráfico  del  camión  en  el  que  se  realizaría el transporte de la droga.   

“En virtud de dichas coordinaciones Augusto  Espinoza  Vásquez  arribó  a  Chile  en el mes de abril de 2006, desde Panamá  acompañando  a  dos  ciudadanos  colombianos  JORGE  ELIÉCER  CABRERA CAICEDO,  pasaporte  17656084 y FERNANDO GARCÍA IBAGÓN. Pasaporte c.c. 13476435, quienes  en  definitiva  estuvieron a cargo materialmente de la modificación estructural  del  camión  que  transportaría  la  droga, en la ciudad de Ovalle”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  Chile  que  sustenta  la  solicitud  de extradición del ciudadano  colombiano   Fernando   García   Ibagón, es la siguiente:   

4.1. Nota Verbal  Nº 233/2007 del 11 de  septiembre  de  2007, por medio de la cual se solicitó la detención preventiva  y  la  extradición  del  ciudadano colombiano Fernando  García Ibagón.   

En el mismo documento diplomático se informa  que Fernando García Ibagón se identifica con cédula 13.476.435.   

4.2 Informe policial número 243/7000 rendido  por  la Policía de Investigaciones de Chile, Oficina Central INTERPOL Santiago.   

4.3  Informe policial Nº 243 del 31 de mayo  de 2007.   

4.4  Copia del acta de la individualización  de  Audiencia  de  Formalización de la Investigación fechada el 30 de abril de  2007.   De   acuerdo   con   dicha   acta    se   sabe   que   el  Tribunal  resolvió:   

“En esta audiencia  se  ha procedido a formalizar en ausencia en contra de los imputados… Fernando  García  Ibagón …en calidad de autores de los ilícitos de Tráfico de Drogas  y  en  su  caso  del ilícito de Asociación Ilícita para el narcotráfico, que  asimismo  se  ha procedido exponer una serie de antecedentes dando cuenta acerca  de  la  posible  participación  de  estos  y  de  la comisión de los referidos  ilícitos   consistentes   básicamente   en  intercepciones  y  transcripciones  telefónicas  diversos  informes  policiales e informes bancarios que dan cuenta  de     las    transacciones    efectuadas    para    cometer    los    presentes  ilícitos.   

“El Tribunal estima que dada la exposición  de  estos  antecedentes  concurren  los presupuestos establecidos en el art. 140  del  código  procesal  penal,  esto  es,  la existencia de antecedentes que dan  cuenta  de  los  ilícitos y asimismo de la referida participación, también de  éstos   elementos   permiten   presumir  fundadamente,  especialmente  dada  su  condición  de  extranjero  la  penalidad  aplicable en los mismos que existe un  peligro  de  fuga  concreto que tornaría eventualmente procedente a su respecto  decretar  la prisión preventiva. Por estas consideraciones y por estimar que en  la  especie  existen  méritos  suficientes  se  accede a la solicitud estimando  procedente   el  requerimiento  de  extradición  de  los  referidos  imputados,  remítanse  los antecedentes a la Tima. Corte de Apelaciones de Santiago para su  conocimiento y resolución”.   

4.  La Sentencia de Extradición dictada por  el  Juzgado  Segundo  de Garantía de Santiago Zona Centro Norte fechada el 6 de  junio de 2007.   

5  Formulación de la acusación emitida por  el  Juzgado  de  Garantías  de  Santiago  fechada el 27 de marzo de 2008, pieza  procesal   en   donde   consta  que  Fernando  García  Ibagón ha sido acusado, entre otras personas, por los  delitos  de tráfico ilícito de estupefacientes, organización para el tráfico  de drogas y lavados de activos.   

PERÍODO   PROBATORIO  

Ninguna de las partes solicitó pruebas ni la  Corte consideró oportuno decretar de oficio.   

ALEGATO       DEL    PROCURADOR  SEGUNDO   

DELEGADO     PARA     LA   CASACIÓN  PENAL   

De  manera  inicial  el  representante  del  Ministerio  Público,  luego  de relacionar cuáles son las normas aplicables al  trámite  de extradición, anota que la Ley 8° de 1928 contempla que el tratado  se  aplica  respecto  de individuos acusados o condenados en unos de los países  como  autores  o  cómplices de alguno de los delitos enumerados en el artículo  2°,  cometidos”,  intentados  o  cuya ejecución se  hubiere  frustrado  dentro de los límites jurisdiccionales de una de las Partes  contratantes  se  hubieren  refugiado en el territorio de la otra…”.   

Acota  que si bien el artículo 2° de dicho  tratado  contempla  el  delito  de  asociación  de  malhechores  mas  no  el de  narcotráfico,  de  todos  modos  dicho  tratado  debe  ser complementado con la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   contra   el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas firmada en Viena el 20 de diciembre  de  1988, “en cuyo artículo 3°, literal a), ordinal  i)  se  consagran  los  delitos  de  tráfico  de  estupefacientes,  que son las  conductas  que  se le imputan al requerido por la justicia penal chilena. Por lo  tanto,  el  delito  de  narcotráfico se entiende incluido en el tratado vigente  entre  los  dos  países, según el numeral 2°, del artículo 6° de la aludida  Convención”.   

En  el  título  que  llamó “Acusación  o  sentencia condenatoria en contra de los requeridos y  auto   de   prisión”,  estima  que  la  actuación  denominada   “audiencia  de  formalización  de  la  investigación”  sobre la cual se sustentó el pedido  de  extradición no equivale a la decisión acusatoria sino a la formulación de  imputación    del    artículo   286   del    Código   de   Procedimiento  Penal.   

Después de referir los artículos 229, 231 y  248  del  Código  Procesal  Chileno, asevera que si bien en el trámite obra la  sentencia  de  extradición  activa,  de  todos  modos esa no puede equiparar al  fallo   de   mérito.   Insiste   en  que  la  audiencia  de  formalización  de  investigación  en  el  proceso penal chileno es la comunicación al imputado de  una  investigación  en su contra, “lo que equivale a  la  formulación  de imputación de que trata la Ley 906 de 2004 en su artículo  286,  y no a una acusación formal ni tampoco a una sentencia condenatoria. Como  el  tratado  lo  exige  – al  igual  que  el  artículo  493  de  la  Ley  906  de  2004 en todos los casos de  extradición…”.   

A  continuación  pasa  a  emitir  un juicio  respecto  de  la  identidad del solicitado en extradición, la validez formal de  la  documentación  y  los  presupuestos  de  la  citada  Ley  906 de 2004, para  deprecar  a  la  Corte que emita concepto desfavorable al pedido de extradición  del señor Fernando García Ibagón.   

No obstante, en concepto rendido el pasado 8  de  julio  y  el  11  de  agosto del año en curso, en virtud del nuevo traslado  ordenado  por  la Corte, considera que de acuerdo con la documentación remitida  por  la  vía diplomática por el Gobierno de Chile, se incorporó la acusación  dictada  en  contra del solicitado en extradición, razón por la cual considera  satisfechos  todos  los  presupuestos  para  que  se emita concepto favorable al  pedido de extradición.   

Así   las   cosas,  como  “la  providencia  allegada  por  el Gobierno requirente corresponde a  una  acusación,  estima  la Delegada que dicha decisión guarda correspondencia  con  la  acusación  de  nuestro  país,  cuyos  elementos formales y materiales  aparecen  descritos  en  el artículo 337 de la Ley 906 de 2004, equivalente que  se  hace  evidente  si  se  tiene  en cuenta que este último estatuto adopta el  sistema  acusatorio  y  tiene similitud con el régimen procesal penal del país  requirente,  pues  la  resolución  de  acusación extranjera identificó con su  nombre  completo  al  acusado,  hizo  una relación de los hechos jurídicamente  relevantes  y  reseñó  los medios de prueba de los que se valdría”.   

Así  mismo,  estima  que  la firma de quien  suscribe  la  providencia  fue autenticada por la respectiva autoridad del país  de  origen,  razón  por  la cual dicha pieza procesal resulta apta para tenerla  como   prueba,   según  lo  previsto  por  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento Civil.   

De  ahí  que  depreque a la Corte que emita  concepto  favorable  al pedido de extradición del ciudadano colombiano Fernando  García Ibagón.   

ESCRITO  DE LA DEFENSORA DEL SOLICITADO EN  EXTRADICIÓN   

Manifiesta  que los presupuestos formales se  cumplen  a  cabalidad.  No obstante, advierte que en el evento en que se conceda  la  extradición  la  misma  se  condicione  a  que  no será condenado a cadena  perpetua,  que  no será sometido a tratos crueles, degradantes o inhumanos, que  tenga  un juez imparcial, que el tiempo que ha estado privado de la libertad por  este  trámite  se le descuente, que no puede ser acusado por hechos distintos a  los  que  motivaron  el  pedido  de  extradición  y que se le permita llevar la  documentación necesaria para su defensa.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

1.  De  acuerdo  con  el  artículo 35 de la  Constitución  Política, modificado por el Acto Legislativo No. 01 de 1997, los  artículos  18  del  Código  Penal  (Ley  599  de  200)  y  500  del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004), la extradición se podrá solicitar,  conceder  u  ofrecer de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto, con  lo señalado en la ley.   

De   igual   manera,  recuérdese  que  la  Constitución  prohíbe  la  extradición  por  delitos políticos y respecto de  colombianos  por  nacimiento  por  hechos anteriores a la promulgación del Acto  Legislativo  No.  01  de  1997  (17  de  diciembre),  y  en  torno a los delitos  cometidos  en  el  exterior  condiciona  su  extradición  a que los hechos sean  considerados como tales en la legislación nacional.   

Verificación    de    las    exigencias  normativas.   

Con  base en el anterior marco jurídico, se  sabe  que  en este asunto  el Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante  oficio Nº OAJ.E. 1729 del 12 de septiembre de 2007 conceptuó.   

“… el Convenio aplicable para el presente  caso  es  el  Tratado  de  Extradición  entre  la  República  de Colombia y la  República  de  Chile,  suscrito en Bogotá el 16 de noviembre de 1914, aprobado  mediante Ley 8 de 1928.”.   

Más adelante agrega:  

“Debe tenerse en cuenta que la Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias  Sicotrópicas  firmada en Viena el 20 de diciembre de 1988 que en su  artículo 6°, en especial el numeral 2°.”.   

Ahora  bien,  el  artículo  6°  del citado  Convenio dispone:   

“Cada uno de los delitos a los que se aplica  el  presente  artículo se considerará incluido entre los delitos que den lugar  a  extradición  en  todo  tratado de extradición vigente entre las Partes. Las  partes  se  comprometen  a  incluir  tales delitos como casos de extradición en  todo tratado de extradición que concierten entre si…”.   

En tales condiciones, la Sala advierte que el  concepto  que  le  corresponde  emitir  debe  soportarse sobre las normas de los  citados  instrumentos  internacionales, ya que es el Presidente de la República  a  través  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores como autoridad colombiana  encargada  de dirigir las relaciones internacionales en nuestro país, al que le  corresponde  definir la normatividad aplicable, que atendiendo el mandato legal,  señaló  que  es  el  Tratado  de  Extradición  con  la  República de Chile y  contenido  en  la  Ley  8ª  de  1928,  integrado  con   lo dispuesto en la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   contra   el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas firmada en Viena el 20 de diciembre  de 1988.   

De  ahí  que  corresponda  a  la Sala   realizar  el  respectivo  análisis  a  partir del contenido de los instrumentos  internacionales,  en  tanto  que  las  normas del Código de Procedimiento Penal  tienen  carácter  supletorio,  es  decir,  que  operan en ausencia de tratado o  convenio entre el país requirente y el requerido.   

Así,  cuando el trámite de extradición se  rige   por  un  instrumento internacional, la labor de la Corte se remite a  la  verificación  de  las  exigencias  allí  contenidas y sólo en ausencia de  éste,    se    aplican    las    disposiciones    del   estatuto   instrumental  penal.   

Exigencias  formales  de  la  solicitud  de  extradición.   

El tratado de extradición celebrado entre la  República  de  Chile  y  la República de Colombia suscrito en Bogotá el 16 de  noviembre  de 1914, se contiene en la Ley 8ª de 1928, regla en su artículo 1°  lo siguiente:   

“Las  Altas  Partes  contratantes  se  comprometen  a  entregarse  recíprocamente  los  individuos  que,  acusados  o  condenados en uno de los dos  países  como autores o cómplices de alguno o algunos de los delitos enumerados  en  el  artículo  2o.,  cometidos,  intentados  o  cuya  ejecución  se hubiere  frustrado   dentro  de  los  limites  jurisdiccionales  de  una  de  las  Partes  contratantes,  se hubieren refugiado en el territorio de la otra.”.(negrilla y  subraya fuera de texto).   

A  su  turno  el  artículo  11  del  mismo  instrumento   internacional   establece  los  requisitos  que  debe  cumplir  la  solicitud de extradición, a saber:   

“Las  demandas  de  extradición  serán  presentadas  por  medio  de  los Agentes Diplomáticos respectivos, y a falta de  éstos  directamente  de  Gobierno  a  Gobierno,  e  irán  acompañados  de los  siguientes documentos:   

“1.   Todos  los  datos  y  antecedentes  necesarios para comprobar la identidad del individuo reclamado.   

“2.  Respecto  de  los sentenciados, copia  legalizada de la sentencia condenatoria.   

“3. Respecto de los presuntos delincuentes,  copia  legalizada  de  la  ley  penal  aplicable  a la infracción que motiva la  demanda y del auto de prisión.   

“Estos   documentos   deberán  explicar  suficientemente  el hecho de que se trata, a fin de habilitar al país requerido  para  apreciar  que  aquél constituye, según su legislación, un caso previsto  en este tratado.”.   

2.   De  acuerdo  con  las  anteriores  exigencias  consagradas  en  el instrumento internacional, procederá la Corte a  verificar dichos presupuestos, así:   

a)  En el supuesto que ocupa la atención de  la    Corte,    la    solicitud   formal   de   extradición   de   Fernando  García  Ibagón fue elevada por  vía  diplomática,  tal como se desprende de la nota verbal No. 233/2007 del 11  de  septiembre  de  2007  dirigida  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de  nuestro  país, y con la misma se aportó la documentación que inicialmente fue  expedida  por la Secretaría de la Corte de Apelaciones de Santiago, conforme lo  certificó  la  Secretaría de la Corte Suprema de Justicia de Chile y de la que  hacen parte:   

Copia     de     la     “Individualizaciones     de     la     formalización     de    la  investigación”, fechada 30 de abril de 2007 ante el  2°  Juzgado  de Garantías de Santiago bajo la radicación RUC 0500683346-4, en  las  cuales se “formalizó en ausencia”  la  investigación  adelantada,  entre  otros, contra Fernando      García     Ibagón,    documentos    que    fueron  certificados   por  el  Ministerio  de  Justicia  de  Chile,  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores del mismo país y su Consulado en Bogotá.   

De la misma manera, se incorporó al tramite  la  providencia  mediante  la cual se formula acusación y se señalan medios de  prueba  en  contra,  entre  otros,  de Fernando García  Ibagón  por  los  delitos  de  tráfico  ilícito  de  estupefacientes,   organización   para  el  tráfico  de  drogas  y  lavado  de  activos.   

Vale destacar que esa providencia fue dictada  por   el   Juzgado  Segundo  de  Garantías  de  Santiago  el  25  de  marzo  de  2008.   

En la mentada documentación se advierte que  contiene  una  relación  de  los  hechos que sustentan el requerimiento con las  respectivas  fechas  y épocas en que tuvieron ocurrencia, copias auténticas de  las  normas  penales  de  la  República  de  Chile  presuntamente  violadas por  Fernando  García Ibagón, la  forma   de   operar   y    los   medios   utilizados   para   llevarlos   a  cabo.   

Así  mismo,  en  la providencia mediante la  cual  se formula la acusación  y se señala los medios de prueba,  se  indica    de    manera    pormenorizada    “la  calificación  jurídica,  circunstancias modificadoras de responsabilidad, aún  subsidiariamente  de  la  petición  principal,  expresión  de los presupuestos  legales  aplicables,  medios de prueba de los que el Ministerio Público pensara  valerse  en el juicio”, de acuerdo con lo previsto en  el artículo 259, literales, b, c, e y f del Código Penal Chileno.   

Recuérdese que la citada norma textualmente  contempla:   

“Artículo   259.-   Contenido   de   la  acusación.    La    acusación    deberá    contener    en   forma   clara   y  precisa:   

‘a)    La  individualización de el o los acusados y de su defensor;   

‘b) La relación  circunstanciada   de   el   o  los  hechos  atribuidos  y  de  su  calificación  jurídica;   

‘c) La relación  de   las   circunstancias   modificatorias   de  la  responsabilidad  penal  que  concurrieren, aun subsidiariamente de la petición principal;   

‘d)    La  participación que se atribuyere al acusado;   

‘e) La expresión  de los preceptos legales aplicables;   

‘f)    El  señalamiento  de  los  medios  de  prueba de que el ministerio público pensare  valerse en el juicio;   

‘g) La pena cuya  aplicación se solicitare, y   

‘h) En su caso,  la    solicitud    de    que    se   proceda   de   acuerdo   al   procedimiento  abreviado.   

‘Si,   de  conformidad  a  lo  establecido  en  la  letra  f)  de este artículo, el fiscal  ofreciere   rendir   prueba   de   testigos,   deberá   presentar   una  lista,  individualizándolos   con   nombre,   apellidos,   profesión   y  domicilio  o  residencia,  salvo en el caso previsto en el inciso segundo del artículo 307, y  señalando,   además,   los   puntos  sobre  los  que  habrán  de  recaer  sus  declaraciones.  En  el  mismo  escrito deberá individualizar, de igual modo, al  perito  o  los  peritos  cuya comparecencia solicitare, indicando sus títulos o  calidades.   

‘La  acusación  sólo  podrá referirse a hechos y personas incluidos en la formalización de la  investigación,    aunque    se    efectuare    una    distinta    calificación  jurídica”.   

Ahora  bien  si  se  confrontan los citados  presupuestos  con los contemplados en el artículo 337 de la Ley 906 de 2004 que  estatuye  “el  contenido  de  la  acusación  y  los  documentos  anexos,  se  concluirá que la providencia  dictada  por el Segundo Juzgado de Garantía de Santiago Zona Centro Norte en la  que   se  acusó,  entre  otros,  a  Fernando  García  Ibagón    constituye  un  acto procesal que en nuestra legislación equivale  a  la  acusación,  como  emerge  de  las siguientes similitudes, que las tornan  equivalentes:   

     

a. Es  un pliego concreto de cargos en contra del acusado para que se  defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la acusación se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se  señalan los hechos, con especificación de las circunstancias  de   tiempo, modo y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de  las   conductas,   con   indicación  de  las  disposiciones  sustanciales   aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante de la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

Todos los documentos enunciados y reseñados  en  este  concepto  obran  en  castellano,  están  certificados  y autenticados  conforme  a  la  legislación del Estado requirente, el 30 de agosto de 2007 por  el  Cónsul  General  de  Chile en Colombia sobre la autenticidad de la firma de  Miguel  Reyes  Vargas,  quien  se  desempeña como Oficial de Legalizaciones del  Ministerio   de   Relaciones  Exteriores  de  Chile1.   

No  sobra  recalcar  que la providencia que  formula  la  acusación  y señala los medios de prueba también fue autenticada  por  el  Oficial  de  Legalizaciones  del  Ministerio  Público  de  Chile y fue  allegada  a  través  de  la  vía  diplomática   mediante Nota Verbal 105  fechada el 27 de junio de 2008.   

De  otro  lado, analizada la documentación  aportada  por  la  Embajada de ese país, observa la Sala y como lo advirtió el  Procurador  Segundo Delegado en su concepto, que en este asunto se cumple con lo  preceptuado   por  el  artículo  1°  del  Tratado  de  Extradición  entre  la  República  de  Chile y Colombia, consistente en el compromiso que adquieren las  partes  a  entregar de manera recíproca a los acusados  o  condenados en uno de los dos países como autores o  cómplices  de  alguno  o algunos de los delitos que se enumeran en el artículo  2°,  por  cuanto  que con relación a Fernando García  Ibagón  se le ha formulado acusación por los delitos  de  tráfico  ilícito  de  estupefacientes,  organización  para el tráfico de  drogas y lavado de activos.   

Dicho  de  otra  forma,  en  este asunto se  encuentran  acreditados los presupuestos de validez formal de la documentación,  entre  ellos  que  al solicitado en extradición se le formuló acusación y que  ésta  resulta  equivalente  a nuestra resolución de acusación, según así lo  reclama   el   artículo   11   del  mencionado  tratado  que  dispone  que  las  “demandas  de  extradición  serán  presentadas por  medio  de Agentes diplomáticos respectivos, y a falta de éstos directamente de  Gobierno a Gobierno”.   

b)  En  cuanto  a  los  delitos  objeto  de  extradición,   como  se  anunció,  la  Ley  8°  de  1928 aprobatoria del  tratado  de  extradición  suscrito  ente Colombia y Chile el 16 de noviembre de  1914,  en  su  artículo  1°  dispone  que el instrumento se aplica respecto de  “los individuos que, acusados o condenados en uno de  los  dos  países  como  autores  o cómplices de alguno o algunos de los delito  enumerados  en  el  artículo  2°,  cometidos,  intentados o cuya ejecución se  hubiere  frustrado  dentro de los límites jurisdiccionales de una de las Partes  contratantes  se  hubieren  refugiado en el territorio de la otra…”.   

Como  lo  destaca la Delegada, el artículo  2°  del  mencionado  tratado  contempla el delito de asociación de malhechores  pero  no  el  de narcotráfico. Sin embargo, como lo conceptuó el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  el  mismo debe complementarse con la Convención de las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas  firmada  en  Viena  el 20 de diciembre de 1988, en cuyo artículo  3°,   literal   a)   ordinal  i)  se  consagran  los  delitos  de  tráfico  de  estupefacientes,  que  son  las  conductas que se le imputan al requerido por la  justicia Chilena.   

Por manera que el delito de narcotráfico se  entiende  incluido  en  el tratado vigente entre los dos países, de acuerdo con  el numeral 2° del artículo 6° de la mentada Convención.   

Ahora  bien,  en el supuesto que ocupa  la  atención de la Corte resulta claro y evidente que los tipos penales por los  que   fue   acusado   el   solicitado   en   extradición,  señor  Fernando   García   Ibagón,  encuentran  correspondencia  en  nuestra  legislación interna. Veamos:   

En  lo  atinente  al  delito  de  tráfico  ilícito  de  estupefacientes,  encuentra adecuación típica en nuestro Código  Penal en el artículo 376 que consagra:   

“ARTÍCULO 376.  TRÁFICO,  FABRICACIÓN  O  PORTE  DE  ESTUPEFACIENTES.  El  que  sin permiso de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca  al  país,  así  sea en tránsito o saque de él, transporte, lleve  consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera, financie o  suministre  a  cualquier  título  droga que produzca dependencia, incurrirá en  prisión  de  ciento  veintiocho (128) a trescientos sesenta (360) meses y multa  de  mil  trescientos  treinta y tres punto treinta y tres (1.333.33) a cincuenta  mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“Si la cantidad de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de derivados de la amapola, doscientos (200) gramos de metacualona  o  droga  sintética, la pena será de sesenta y cuatro (64) a ciento ocho (108)  meses  de prisión y multa de dos punto sesenta y seis (2.66) a ciento cincuenta  (150) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“Si  la  cantidad  de  droga  excede  los  límites  máximos  previstos  en  el  inciso  anterior  sin  pasar  de diez mil  (10.000)  gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil  (2.000)  gramos  de  cocaína o de sustancia estupefaciente a base de cocaína o  sesenta  (60)  gramos  de  derivados de la amapola, cuatro mil (4.000) gramos de  metacualona  o  droga  sintética, la pena será de noventa y seis (96) a ciento  cuarenta  y  cuatro  (144)  meses  de  prisión y multa de ciento treinta y tres  (133.33)   a   mil   quinientos  (1.500)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.”   

De  la misma manera, la conducta punible de  concierto  para delinquir se encuentra reglada en el artículo 340 de la Ley 599  de  2000, modificado por los artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y por el 19 de  la Ley 1121 de 2006, textualmente reza:   

“ARTÍCULO 340.  CONCIERTO  PARA  DELINQUIR.  (modificado  por  el artículo 8° de la Ley 733 de  2002).  Cuando varias personas se concierten con el fin de cometer delitos, cada  una  de  ellas  será  penada, por esa sola conducta, con prisión de cuarenta y  ocho (48) a ciento ocho (108) meses.   

 “(Inciso modificado por el artículo 19  de  la  Ley  1121  de  2006).  Cuando  el  concierto sea para cometer delitos de  genocidio,  desaparición  forzada de personas, tortura, desplazamiento forzado,  homicidio,   terrorismo,   tráfico   de   drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias    sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,   extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,  o  Financiamiento  del  Terrorismo  y  administración de recursos relacionados con  actividades  terroristas, la pena será de prisión de ocho (8) a dieciocho (18)  años  y  multa  de  dos  mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta mil (30.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o  financien  el  concierto  para delinquir”.   

La  conducta de lavado de activos, también  se  encuentra  elevada  como  punible en el artículo 323 de la Ley 599 de 2000,  modificado  por  los artículos 8° de la Ley 747 de 2002 y el 17 de la Ley 1121  de 2006, así:   

“ARTÍCULO 323.  LAVADO  DE  ACTIVOS.  Modificado  por  el  artículo  8° de la Ley 747 de 2002.  Adicionase  el  inciso  1°  del  artículo  23  de  la  Ley 599 de 2000 (Inciso  modificado  por  el artículo 17 de la Ley 1121 de 2006).  El que adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme, custodie o administre bienes que  tengan  su  origen  mediato o inmediato en actividades de tráfico de migrantes,  trata  de  personas,  extorsión, enriquecimiento ilícito, secuestro extorsivo,  rebelión,  tráfico de armas, financiación del terrorismo y administración de  recursos  relacionados con actividades terroristas, tráfico de drogas tóxicas,  estupefacientes   o   sustancias   sicotrópicas,   delitos  contra  el  sistema  financiero,  delitos  contra  la  administración  pública, o vinculados con el  producto  de  delitos  ejecutados bajo concierto para delinquir, o les dé a los  bienes  provenientes  de  dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,   oculte  o  encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o derecho sobre tales bienes o realice cualquier otro acto  para  ocultar  o  encubrir su origen ilícito, incurrirá por esa sola conducta,  en  prisión  de  ocho  (8)  a  veintidós  (22)  años  y  multa de seiscientos  cincuenta   (650)   a   cincuenta   mil   (50.000)   salarios  mínimos  legales  vigentes.   

“La  misma  pena  se aplicará cuando las  conductas  descritas  en  el  inciso  anterior  se  realicen  sobre  bienes cuya  extinción de dominio haya sido declarada.   

“El  lavado  de activos será punible aun  cuando  las  actividades  de  que provinieren los bienes, o los actos penados en  los  apartados  anteriores,  se  hubiesen realizado, total o parcialmente, en el  extranjero.   

“Las  penas  privativas  de  la  libertad  previstas  en  el  presente  artículo  se aumentarán de una tercera parte a la  mitad  cuando para la realización de las conductas se efectuaren operaciones de  cambio  o  de  comercio  exterior,  o  se introdujeren mercancías al territorio  nacional.   

“El aumento de pena previsto en el inciso  anterior,   también   se   aplicará  cuando  se  introdujeren  mercancías  de  contrabando  al  territorio  nacional. (Conforme a la Ley 890 de junio 7 de 2004  Art. 14)”.   

Los anteriores comportamientos delictuales,  de  acuerdo con lo previsto por el artículo 2° del Tratado de Extradición con  la  República de Chile contenido en la Ley 8 de 1928, tienen pena superior a un  (1) año de prisión.   

c) Y, en torno a la identidad del solicitado  en  extradición,  de acuerdo  con el artículo 11, numeral 1° del Tratado  de  extradición  celebrado  entre  la  República  de  Chile y la República de  Colombia  suscrito  en Bogotá el 16 de noviembre de 1914, aprobado por la Ley 8  de  1928,  que  regla  que  el  Estado  solicitante debe aportar “todos los datos y  antecedentes    necesarios   para   comprobar   la   identidad   del   individuo  reclamado”,  exigencia que también contempla la Ley  906   en   su   artículo  502,  se  procederá  a  la  verificación  de  dicho  presupuesto.   

De acuerdo con los datos que fueron enviados  a  través  de  la  vía  diplomática  acreditan  que  la  persona requerida en  extradición  es  el  nacional colombiano Fernando García Ibagón, nacido el 12  de  julio de 1965, portador del pasaporte CC13476435, documento que coincide con  el   número  de  la  cédula  de  ciudadanía con el que se identificó el  antes mencionado al momento de su captura.   

Así  mismo, en el trámite obra el acta de  los  derechos  del  capturado  en donde los investigadores del DAS identificaron  cabalmente  a  Fernando  García  Ibagón.  Además,  al  trámite  también  se  incorporó fotocopia de su fotografía.   

No   sobra   recordar   que  la  anterior  información   que  permitió  identificar  al  solicitado  en  extradición  se  encuentra  registrada  en la sentencia de extradición dictada por la Sexta Sala  de  la  Ilustrísima Corte de Apelaciones, según así también se plasmó en la  Nota Verbal 233 del 11 de septiembre de 2007.   

En  tales  condiciones,  este  presupuesto  también se cumple en este trámite.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Fernando García Ibagón no será juzgado  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido a tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  el  señor Presidente de la República como supremo director de  la  política  exterior  y  las relaciones internacionales, para que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

Así  mismo,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

Por   último,    en   caso  de  que  Fernando  García Ibagón sea  absuelto,  sobreseído,  declarado  no culpable o por cualquier otra vía legal,  del  cargo que dio origen a su extradición y dejado en libertad, al regresar al  país  de origen, el Estado requirente deberá asumir los gastos de transporte y  manutención  del  extraditado de acuerdo con su dignidad humana (artículos 1°  y 93 de la Constitución Política).   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos  formales  contemplados  en  el  Tratado  de  Extradición  entre  la  República  de  Colombia y la República de Chile, aprobado por la Ley 8 de 1928  y  la  Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas firmada en Viena el 20 de diciembre  de    1998    ,   se   cumplen   satisfactoriamente,   la   Corte   CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de  Chile, respecto del  ciudadano      colombiano     FERNANDO     GARCÍA  IBAGÓN,  en  cuanto  tiene  que  ver  con  los cargos  formulados  en  su  contra  en  providencia  en  la  que  se  le “Formula  acusación  y señala medios de  prueba”  dictada el 25 de marzo de 2008 por el Segundo Juzgado de Garantía  de Santiago Zona Centro Norte.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido      ciudadano      Fernando     García  Ibagón,  a  su  defensor, al Ministerio Público y al  Fiscal General de la Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

Excusa justificada  

                                                                                                                          PERMISO   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

          COMISIÓN DE SERVICIO   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Carpeta anexa, folios 1.     

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