28720(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28720   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 033.  

          Bogotá    D.C.,    febrero    veinte   (20)   de   dos   mil   ocho  (2008)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la solicitud de práctica de pruebas  elevada   por   el   defensor   de   la  reclamada  en  extradición  ANA  SOFÍA  LÓPEZ  ZAPATA, dentro del  término   de   traslado  previsto  en  el  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004.   

ANTECEDENTES   

          El  Ministerio del Interior y de Justicia envió a esta Corporación  el  expediente  relacionado  con  el  trámite  de extradición de la mencionada  ciudadana  colombiana por hechos ocurridos en enero de 2007, quien fue capturada  el  pasado 22 de agosto por orden del Fiscal General de la Nación, en atención  a  la  Nota Verbal N° 2274 del 2 de agosto de 2007, remitida por el Gobierno de  los    Estados    Unidos   de   América   a   través   de   su   Embajada   en  Colombia.   

La solicitud de extradición fue formalizada  mediante  la  Nota  Verbal N° 3378 del 31 de octubre de 2007, acompañada de la  documentación   correspondiente,  y  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó  que,  por  no existir convenio aplicable al caso, es viable acudir a  las     normas     pertinentes    del    Código    de    Procedimiento    Penal  colombiano.   

          En  aplicación  de lo previsto en el artículo 500 de la Ley 906 de  2004  se  corrió  traslado  a la requerida y a su defensor para que solicitaran  pruebas, oportunidad utilizada por este último.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          La   viabilidad   de   la   práctica  de  pruebas,  como  lo  tiene  suficientemente  sentado  la Sala, está determinada por su procedencia en punto  del  concepto  que corresponde emitir a la Corte, el cual, de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  502  de  la  Ley  906  de 2004, se fundamenta en  “la  validez formal de la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento    de   lo   previsto   en   los   tratados   públicos”.   

         Como   según   fue  expresado  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  en  este asunto rigen los preceptos del estatuto procesal penal, es  oportuno   señalar   que   el   artículo   139  de  la   Ley   906  de  2004  dispone  que  es   deber   específico   del   juez   rechazar   de   plano   los  “actos  que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes      o     superfluos”; a su vez, el artículo 359 de la misma  legislación   establece   que  corresponde  a  dicho  funcionario “la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los medios de prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en este código, resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos   notorios   o  que  por  otro  motivo  no  requieran  prueba”,  y  el  artículo  375  ejusdem  se  ocupa  de la pertinencia de  las pruebas.   

En  suma,  es  claro  que de acuerdo con la  normatividad  adjetiva  en  cita,  para  conseguir  la  admisión de las pruebas  solicitadas,      éstas      deben      ser     conducentes,     pertinentes  y  no  superfluas o inútiles.  La  conducencia supone que  la  práctica  de  la  prueba  solicitada  es permitida por la ley como elemento  demostrativo  de  los  precisos temas sobre los que compete a la Corte rendir su  concepto.  La  pertinencia  apunta   a   que  el  medio  probatorio  se  refiera  directa o indirectamente a los hechos y circunstancias  relativas  al  objeto cuya demostración se pretende, es decir, que resulte apto  y   apropiado   para  acreditar  un  tópico  de  interés  al  trámite,  y  la  no  superfluidad se orienta  a  que  la  prueba  sea  útil, en cuanto acredite un  aspecto aún no comprobado en la actuación.   

         Teniendo  en  cuenta los anteriores parámetros, se resolverán los  requerimientos    probatorios    del   defensor   de  la  capturada con  fines   de   extradición,   los  cuales  fueron  presentados  en  el  siguiente  orden:   

          1.        Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores o a la Oficina de  Asuntos  Internacionales  de la Fiscalía General de la Nación, a fin de que se  solicite      al      Gobierno     de     Estados     Unidos     “información en  torno  a  las  normas  de  Notariado y Registro que determinen la autenticidad y  consecuente  validez  de  los  documentos  expedidos  por  esa  nación ante las  autoridades  extranjeras  (…). Igualmente deben remitir copia auténtica de la  normatividad  correspondiente”  con el propósito de  “definir   los   requisitos   de   autenticación,  traducción  y legalización de actos y documentos emanados de las autoridades y  gobiernos  extranjeros,  con  miras  a  su  validez  y  producción  de  efectos  jurídicos  dentro de actuaciones administrativas y/o judiciales desplegadas por  autoridades colombianas”.   

          Encuentra   la   Sala  que  la  petición  resulta  superflua,  pues  la  documentación allegada  fue   expedida   y   autenticada  por  la  autoridad  competente;  para  ello cuenta con la firma suscrita de  la  señora  CONDOLEZZA  RICE,  Secretaria de Estado del país remitente, con la  correspondiente  nota  de  autenticidad de la señora ANNIE R. MADDUX, Asistente  de  Autenticación del Departamento de Estado, y con la certificación que de la  firma  de  ésta  última  hizo  JULIO CESAR ABDALA BULA, Cónsul de Colombia en  Washigton  D.C.;  las notas verbales fueron remitidas por vía diplomática, por  lo cual se consideran auténticas.   

          En  consecuencia, resulta inútil verificar un tema sobre el cual el  defensor  no  dice,  ni  la  Sala advierte que se presente irregularidad alguna,  acerca del propósito indefinido señalado por la defensa.   

          De  otro lado, y para dar contestación al solicitante, es necesario  resaltar  que  es  la  misma  ley  la  que  faculta  al  Cónsul  de Colombia en  Washington  para autenticar los documentos producidos en el exterior que vayan a  ser  tenidos  como  pruebas  en  nuestro país, pues en el artículo 164 (j) del  Decreto  2016  del  17  de julio de 1.998, mediante el cual se regula la carrera  diplomática  y  consular, se asignan a las oficinas consulares, entre otras, la  función  de  “Actuar como notario en lo relacionado  con  el  reconocimiento  de firmas puestas en su presencia, certificación sobre  hechos  que le consten o su ocurrencia debidamente demostrada; constancias sobre  presentación  personal  de  memoriales  dirigidos  a  autoridades  de carácter  público  o  privado y autenticación de copias que deban surtir efectos legales  en  Colombia”,  texto  similar al establecido en los  artículos  259  y  260  del  Código  de  Procedimiento Civil y 8º y 9º de la  Resolución  2201 de 1.997 expedidas por el Ministerio de Relaciones Exteriores,  según  los cuales, los documentos otorgados en el extranjero que deban producir  efectos en Colombia deben obtener autenticación consular.   

          La prueba se rechaza.   

          2.        Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores o a la Oficina de  Asuntos   Internacionales  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  con  el  propósito   de  que  soliciten  al  Gobierno  de  Estados  Unidos  información  “sobre el régimen legal de la extradición, acorde  con  los  lineamientos  de  su  derecho interno” y de  esta  manera  demostrar  que el país requirente “se  encuentra  imposibilitado  desde  la  óptica  de  su  legislación, para elevar  solicitudes  de extradición, como quiera que ello se condiciona a la existencia  de  tratados  públicos, por lo cual estaríamos en presencia de un requisito de  procedibilidad”.   

          Considera  la  Sala  que  esta  prueba  es  impertinente,  dado  que  expresamente  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  ha  conceptuado que no  existe  ningún  convenio  con Estados Unidos aplicable al caso. Además, si con  este  medio  de convicción se pretende acreditar que el país requirente violó  alguna  prohibición interna, tal tema es ajeno al objeto de esta fase judicial,  y  no  es  del  resorte  de la Sala evaluar dicha circunstancia en caso que así  hubiera ocurrido.   

Se  rechaza  la  práctica  de  la  prueba  deprecada.   

          3.        Escuchar  en  declaración  a  quien  realizó  la  traducción  del  affidavid  o  de quien haga  las   veces  de  Coordinadora  del  Área  de  Traducciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  a fin de “que deponga sobre  el  procedimiento y trámite que se imprimió por parte de dicho Ministerio a la  traducción  de  la  documentación  aportada  por  el  Gobierno  de los Estados  Unidos”.   Prueba   con  la  cual  aduce  demostrar  “el  incumplimiento  de  requisitos requeridos para  predicar  la  validez formal de la documentación (…) en el caso subexamine se  limitó,  de manera irregular, inobservando la obligación de traducir al idioma  español  la  documentación  enviada,  a  avalar  traducciones  elaboradas  por  personal  ajeno  y  carente  de competencia”, que dio  lugar a múltiples imprecisiones.   

          Sin  dificultad  advierte la Sala que establecer si las traducciones  fueron  hechas  por  el  Ministerio de Relaciones Exteriores y en particular por  qué   persona,   carece  de  relevancia  frente  a  la  validez  formal  de  la  documentación,  como  quiera  que el inciso final del artículo 496 del Código  de  Procedimiento Penal sólo exige que la traducción, cuando sea necesaria, se  haga  al  castellano  sin  prever  ningún  trámite  especial,  ni  que la haga  determinada entidad.   

          La solicitud se deniega.   

          4.        Escuchar   en   declaración  al  Jefe  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  de  la Fiscalía General de la Nación, con la finalidad de que  declare   “si  reposan  en  los  archivos  de  esa  dependencia  copias de todo el trámite relacionado con la operación que dio al  traste  con la captura de los implicados, y en este caso para que lo aporte y si  es      posible      dentro     de     la     misma     declaración”.   

          Considera  la  Sala  que  la  solicitud es impertinente, como que no  guarda  relación  con  alguno de los temas de los que debe ocuparse el concepto  que le corresponde emitir.   

          Ahora,  si  de  lo  que  se trata es de cuestionar la validez de los  medios  de  prueba  con  fundamento  en los cuales las autoridades judiciales de  Estados  Unidos  han edificado la acusación proferida en contra de ANA  SOFÍA  LÓPEZ ZAPATA, baste señalar  que  no  es  este  trámite el propicio para librar un tal debate, como que ello  debe  ser  cuestionado  ante las autoridades de dicho país y de conformidad con  los cánones procedimentales que rijan dicha clase de actuaciones.   

          La petición se rechaza.   

5.            Solicitar  al  Ministerio  de Relaciones  Exteriores    la   lista   de   traductores   oficiales   inglés   –       español      –  inglés,  a fin de que a expensas de  la  defensa  se  efectúe  otra  traducción  de los documentos aportados por el  país  requirente,  de  manera que sea avalada por dicho Ministerio, con lo cual  se  pretende acreditar que la traducción no fue oficial y que hay imprecisiones  tales     como     la     de     afirmar    que    la    palabra    conspiracy   corresponde  al  delito  de  concierto,  máxime  si  la  Coordinadora  del área de traducciones se limita a  certificar  que  la traducción de las notas verbales es informal, circunstancia  que  denota  que  la  captura  de  ANA  SOFÍA LÓPEZ  ZAPATA  no  contó  con  los soportes exigidos para su  procedencia.   

          Observa  la  Sala que la solicitud resulta superflua e impertinente.  Lo  primero,  porque  si  la  traducción  echada  de  menos  ya  figura  en  la  actuación,  no  es  necesario  que  los documentos obrantes en el trámite sean  nuevamente  traducidos,  dado que el inciso final del artículo 495 del estatuto  procesal  penal  únicamente  exige que la traducción, cuando sea necesaria, se  haga  al  castellano,  sin  señalar ningún procedimiento especial, ni que deba  realizarla  determinada  entidad;  además,  aparece  en  el diligenciamiento la  anotación  “María Mercedes Uricoechea. Traductora  juramentada.  Resolución  10607  Minjusticia”, más  aún,  si en la nota verbal de solicitud de extradición, la Embajada de Estados  Unidos  destacó  que  se incluyeron los “documentos  auténticos  que  sustentan  la presente solicitud de extradición de Ana Sofía  López    Zapata    junto   con   la   correspondiente   traducción”.   

          Lo  segundo, la impertinencia de la petición, en cuanto se advierte  que  el  defensor  no solicita la práctica de prueba alguna, esto es, se aparta  de  los  precisos  motivos  para  los  cuales  el  legislador  estableció en el  artículo  500  de  la  Ley 906 de 2004 el traslado a los intervinientes en este  trámite,  con  mayor  razón  si  el  cuestionamiento  que  emprende acerca del  principio          de         doble         incriminación         (conspiracy          –  concierto  para  delinquir)  es  una  temática  propia  del  concepto al cotejar la acusación del país requirente y  las  referencias  normativas  que  allí  se  efectúan,  con  los preceptos del  derecho  penal colombiano, asunto que no puede ser resuelto en el actual estadio  procesal.   

La solicitud se rechaza.  

          6.        Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores o a la Oficina de  Asuntos  Internacionales  de la Fiscalía General de la Nación, a fin de que se  solicite  al  Gobierno de Estados Unidos informe sobre las disposiciones legales  y     administrativas    respecto    de    los    ritos    de    “legalización,  y los procedimientos que se requieren para ello, en  relación  con  certificación,  legalización,  autenticación y traducción de  documentos   emitidos  por  autoridades  y/o  Gobiernos  Extranjeros”,  todo  ello  para  establecer  si  la  documentación  aportada  satisface tales exigencias.   

          Este  requisito  guarda  relación  con  que  la  solicitud  se haya  tramitado  por  vía  diplomática  o  excepcionalmente  por  la  consular  o de  gobierno  a  gobierno,  y  que  los  documentos exigidos en el artículo 495 del  Código  de Procedimiento Penal, esto es, copia o trascripción auténtica de la  sentencia  o  de  la  resolución de acusación o su equivalente, la indicación  exacta  de  los  actos  base  de  la  reclamación y del lugar y la fecha en que  fueron  ejecutados,  los datos necesarios para establecer la plena identidad del  requerido,  y  las normas aplicables al caso, hayan cumplido el trámite exigido  por   el   artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  o  sea,  ser  autenticados  por  el cónsul o agente diplomático de Colombia en ese país, lo  que  hace  que  se  presuman  expedidos  de acuerdo con la ley de esa Nación, y  cuando se requiera, traducidos al castellano.   

          Dentro  de  ese  orden,  es evidente que la Corte carece de facultad  para  averiguar  sobre  el  trámite  observado  por  el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América para autenticar la documentación y la potestad  legal  de  los  funcionarios  para  producir  e  intervenir  en  la  recepción  de los  testimonios  rendidos  en  apoyo  de  la  solicitud  y  en  la expedición de la  acusación y la orden de arresto.   

          La solicitud se rechaza.   

          7.        Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores o a la Oficina de  Asuntos  Internacionales  de la Fiscalía General de la Nación, a fin de que se  solicite    al    Gobierno    de    Estados   Unidos   informe   “sobre  el régimen legal de jurisdicción y competencia territorial  de  sus  organismos  de  investigación  criminal,  Policía,  Rangers,  F.B.I.,  D.E.A.,  (…)  así  como  sobre  la  naturaleza,  alcance  y  contenido de los  conceptos  de  territorialidad y extraterritorialidad (…) prueba estrechamente  relacionada  con  la  validez  formal  de la documentación aportada”.   

          Considera  la  Corte  que  esta  petición  es impertinente, pues no  guarda  relación  con  los  aspectos  delimitados  y  precisos  que  deben  ser  abordados  en  este procedimiento como fundamentos del concepto que ha de emitir  la Corporación.   

          La prueba se rechaza.   

          8.        Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores o a la Oficina de  Asuntos  Internacionales  de la Fiscalía General de la Nación, a fin de que se  solicite    al    Gobierno    de    Estados   Unidos   informe   “sobre  los lugares (Estado, Condado, Pueblo, etc.) y fechas exactas  en  que  presuntamente  se cometieron los hechos” por  los  cuales  se  acusa a ANA SOFÍA LÓPEZ,  medio  de  convicción  con  el  que  podrá  establecerse si los  delitos  fueron cometidos fuera del territorio colombiano y con posterioridad al  Acto  Legislativo  001  de  1997  que  reformó  el  artículo  35  de  la Carta  Política.   

          Encuentra  la  Corte  superflua la práctica de esta prueba, pues en  los  documentos  remitidos  por  el  país  requirente  aparece, entre otros, la  acusación  formulada por el Gran Jurado ante el Tribunal del Distrito Sur de la  Florida,  en  la  cual se indican los lugares y épocas en los que se cometieron  los  hechos  que se imputan a ANA SOFÍA LÓPEZ ZAPATA  y    que,    sin    más,    echa    de   menos   el  defensor.   

La solicitud se niega.  

9.             Escuchar  en  declaración  al  doctor  Fernando    Araujo,   Ministro   de   Relaciones   Exteriores,   “a   fin   de   que   deponga   en   relación   sobre  (sic)   la   organización   jerárquico  –    funcional   del  Ministerio  a  su  cargo,  funciones y atribuciones otorgadas a los funcionarios  del  mismo  o,  en  especial  sobre qué personas se encuentran autorizadas para  emitir    conceptos    en    torno    al    trámite    de   los   procesos   de  extradición”,   prueba   con   la   cual  pretende  “establecer  la validez formal del concepto rendido  dentro  del  presente  asunto,  por  el  Jefe  de  la  Oficina  Jurídica de ese  Ministerio,  estableciendo  si en realidad se encuentra investido de competencia  y  autoridad  para emitir conceptos, al tenor de lo previsto en el artículo 496  de Ordenamiento procesal de la materia”.   

          Es  manifiesta  la  impertinencia  y superfluidad de esta petición,  dado  que  el thema probandum  de  este  trámite  especial,  resulta  por  completo  ajeno  a  establecer  las  relaciones  de  subordinación y acatamiento que puedan existir en el Ministerio  de Relaciones Exteriores.   

Ahora,  en cuanto se refiere a acreditar que  el  concepto  fue  rendido  por  funcionario diverso al señor Ministro, ello se  encuentra  demostrado  con  la  comunicación  OAJ.E  2123  del  pasado  1º  de  noviembre  de 2007, dirigida al Ministerio de Justicia y del Derecho por el Jefe  de la Oficina Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores.   

          No  sobra  recordar,  que  en virtud de lo dispuesto en el artículo  496  del  Código de Procedimiento Penal, la competencia para emitir el concepto  radica  en  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  sin  que por ello pueda  entenderse  que  se  trata  de una competencia exclusiva y excluyente del señor  Ministro.   

          Por    lo   expuesto,   la   prueba   solicitada   puede   acreditar  circunstancias  ajenas  a  este  trámite, de manera que resulta impertinente, o  bien,  tiene  la  virtud  de probar situaciones ya demostradas en el expediente,  por lo cual deriva en superflua.   

          El medio probatorio se rechaza.   

          10.                       Solicitar    al   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores,  a  la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación  y al Ministerio de Justicia y del Derecho, copia de la solicitud de  asistencia  formulada por el Gobierno de las Estados Unidos para la práctica de  interceptación  de  telecomunicaciones  entre el 19 de abril de 2006 y el 25 de  enero  de 2007; igualmente, solicitar a la Fiscalía General de la Nación copia  de  la  resolución  judicial  en  la  cual  se  autorizó la interceptación de  comunicaciones  entre el referido lapso y también, solicitar a la Fiscalía y a  la   Dirección   General   de   la   Policía   Nacional   se   “indique  en  detalle  la  naturaleza,  contenido  y  alcance  de la  intervención  de  los funcionarios de agencias extranjeras y en especial de los  agentes  especiales  adscrito al Departamento Especial Antidrogas de los Estados  Unidos  (DEA),  en  el  desarrollo  de  la  operación  que dio al traste con la  captura de mi protegida”.   

          Añade  que  con  las  pruebas  anteriores pretende demostrar que la  orden  de  captura  librada  en  contra  de  ANA SOFIA  LÓPEZ, así como la solicitud formal de extradición,  se     encuentran    “total    y    absolutamente  viciadas”,   lo   cual   implica   “carencia    de    validez    formal   de   las   mismas”.   

          Considera  la  Corte  que las pruebas solicitadas son impertinentes,  pues  el  trámite  especial de la extradición no es el escenario adecuado para  cuestionar  los  medios  de  convicción  que  sirvieron de base al indictment,  cuya  legalidad  sólo puede  objetarse  dentro  del  proceso  que  se  cumple  por  parte  de las autoridades  judiciales del país reclamante.   

          Las pruebas se rechazan.   

          11.                       Oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores o  a  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación,  para  que  directamente  o  solicitando  al  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  “se  aporte  la  totalidad  de  las  fotografías,  filmaciones  y  grabaciones, sin editar, mediante las cuales se ha reseñado que  mi  patrocinada,  señora  ANA  SOFÍA  LÓPEZ ZAPATA, ha sido partícipe de las  infracciones  a  la ley de los Estados Unidos, por las cuales ha sido solicitada  en  extradición”.  De  la misma manera, allegar las  grabaciones  sin  editar  en las que un presunto colaborador de la DEA habla con  ANA  SOFÍA  LÓPEZ sobre la  exportación y distribución de cocaína a los Estados Unidos.   

          Una    vez    recibidos   los   anteriores   medios,   disponer   su  transliteración  “con  el  fin  de  determinar  la  existencia  en  dichos registros de datos precisos que permitan individualizar a  la   persona   a  la  cual  se  alude  bajo  el  nombre  de  ANA  SOFÍA  LÓPEZ  ZAPATA”,    además,    realizar   “pruebas   técnicas   relacionadas   con   ANÁLISIS   ACÚSTICO  e  IDENTIFICACIÓN  DE VOZ, entre las voces que obran en las grabaciones aportadas,  con  la voz de la señora ANA  SOFÍA LÓPEZ ZAPATA.   

          En   punto   de   la   procedencia  y  pertinencia  de  las  pruebas  precedentes,  destaca  que como se deben allegar todos los datos para establecer  la  plena identidad de la persona reclamada en extradición, es claro que en tal  propósito  son útiles las confrontaciones acústicas y fonoroespectográficas,  todo  lo  cual  no  se  orienta  a  cuestionar el grado de responsabilidad de su  asistida, sino su plena identidad.   

          Una  vez  más  observa  la Sala que la solicitud es superflua, como  que  el  defensor  no  explica  por  qué resultan insuficientes o precarios los  medios  de  prueba  que en torno a la plena identidad de la persona reclamada en  extradición  obran  en  el  expediente,  es decir, no indica la necesidad de la  prueba  y  tampoco  señala duda alguna sobre el aspecto que pretende acreditar,  omisión  que permite concluir que la solicitud debe ser negada, pues argumentos  de  razón  práctica  conducen  a  dilucidar  que  esta  fase  del  trámite de  extradición  no  fue  dispuesto  para  practicar  toda  clase  de pruebas, sino  únicamente  aquellas  que  guarden  relación  con los temas sobre los que debe  ocuparse el concepto que corresponde emitir a la Sala.   

          Además,  si lo que pretende cuestionar el defensor es la validez de  las  pruebas  que  fundamentan la acusación proferida en contra de su asistida,  baste  reiterar que no es éste el escenario para emprender tal discusión, pues  ello compete a los funcionarios judiciales del Estado requirente.   

          La prueba se rechaza.   

          12.                       Oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores a  fin  de  que  certifique  si  a la reclamada en extradición le ha sido expedido  pasaporte,   en   caso  positivo,  que  se  remitan  los  soportes  documentales  correspondientes.   

          La  prueba  es  impertinente, pues una vez obtenida tal información  nada  se  demostraría  acerca  de  los  específicos  temas  que  el legislador  definió  le corresponde a la Sala dilucidar, es decir, con ello no se prueba la  validez  formal  de  la documentación presentada, ni la identidad de la persona  solicitada,  ni  el  principio de doble incriminación, ni la equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

          La prueba se rechaza.   

          13.                       Oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores o  a  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación,  a  fin  de  que  se  solicite  al  Gobierno  de  Estados  Unidos si ANA   SOFÍA   LÓPEZ  ha  deprecado  la  expedición  de  visa  o  permiso de trabajo ante el servicio de inmigración de  Estados Unidos, indicando sus fechas de expedición y vencimiento.   

          Es  notoria  la  impertinencia  del medio de convicción solicitado,  pues  si  su  propósito  es  desvirtuar  la  responsabilidad  penal que ha sido  imputada   a  ANA  SOFÍA  LÓPEZ  ZAPATA,  se  reitera,  esto  es  un  tema que compete exclusivamente a los  jueces  extranjeros; además, la prueba no tiene aptitud para acreditar nuevos y  relevantes  elementos  sobre la identidad de la procesada, diversos a los que se  encuentran en el expediente.   

          También  la prueba es superflua, pues el defensor no indica de qué  manera,  frente al conjunto de datos y signos de identificación que obran en la  actuación,  haría  falta  el  medio  probatorio propuesto para obtener certeza  sobre el tema.   

          La prueba se rechaza.   

          14.                       Oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores o  a  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación,  a  fin  de que se solicite al Gobierno de Estados Unidos informe si la requerida  en  extradición  ha  ingresado  en  los últimos 6 años al territorio de dicho  país.   

          En  sentido  similar  a la anterior, estima la Corte que propósitos  como  el  invocado por el defensor son ajenos a este trámite y a la competencia  precisa   y   delimitada   que   tiene   esta   Corporación   para   emitir  su  concepto.   

          En   efecto,   si   con  dicha  prueba  se  pretende  demostrar  que  ANA  SOFÍA  LÓPEZ  no  ha  ingresado  al territorio de los Estados Unidos y por ello no ha delinquido, este  es  un  aspecto  totalmente ajeno al thema    probandum  propio  de  este  trámite,  en el cual no puede discutirse el acervo probatorio  recaudado  por  el  país solicitante, ni la forma en que ha sido valorado, pues  ello  corresponde  a  la órbita de competencia de los jueces extranjeros, en la  cual  no  puede  inmiscuirse  la  Corte, y que debe ser alegado únicamente ante  aquellos funcionarios.   

          La prueba se rechaza.   

          15.                       Oficiar   al   Departamento  Administrativo  de  Seguridad  (DAS),  informe  si  en  los  últimos  seis  (6)  años ANA  SOFÍA LÓPEZ ha salido del país, en  caso  afirmativo  indicar  fechas  de  salida,  de  ingreso,  lugar  de destino,  etc.   

          Encuentra  la  Sala  que  es  notoria la impertinencia de la prueba,  pues  si  bien  podría  acreditar  que la señora ANA  SOFÍA  LÓPEZ  no  ha  salido del país con destino a  Estados  Unidos,  ello  no interesa en este trámite, amén de que tal temática  corresponde  al  debate  propio  del  proceso  penal  que  adelantan  los jueces  extranjeros, que no puede ser tratado en este procedimiento.   

Además, la Sala no advierte, ni el defensor  explica,  por qué razón si su representada no ha viajado a Estados Unidos ello  descarta  de manera absoluta que haya cometido el delito por el que se la acusa,  razón de más para vislumbrar su impertinencia.   

Por tanto, la prueba se rechaza.  

16.           Oficiar  a la Registraduría Nacional de  Estado  Civil para que remita copia de la tarjeta decadactilar correspondiente a  la  cédula  de  ciudadanía  No.  42.747.297,  con  el fin de establecer a qué  persona fue expedida.   

Sin  dificultad se encuentra que en punto de  identidad  de la ciudadana reclamada en extradición, el peticionario no atina a  señalar  cuál  es la duda que en torno a tal tema se presenta en la actuación  y  nada  indica  acerca  de  su  trascendencia  respecto  de  la exigencia de la  plena  identidad  de la persona requerida  en  extradición y la que fue capturada  con     tales    fines,    lo    cual    denota    impertinencia    en lo solicitado.   

          También  la  prueba es superflua, pues no se expresa de qué manera  los  elementos  de  juicio  obrantes en la actuación no conducen a conseguir la  certeza sobre tan especial temática.   

          Por lo expuesto, la prueba solicitada se rechaza.   

          Añade   que  las  pruebas  anteriores  se  encuentran  dirigidas  a  descartar  posibles  casos  de  homonimia,  amén  de  establecer si su asistida  estuvo  en  el  exterior  para  que  pudiera  cometer  delitos  susceptibles  de  solicitud       de       extradición,       pues      ello      “ontológicamente  no  es posible, sin haber ingresado al territorio  de los Estados Unidos de América”.   

          Sobre  el  particular  es  suficiente  exponer, de una parte, que el  defensor  no  señala  por qué existen dudas sobre una posible homonimia que de  ninguna  manera  afloran  en la actuación. Y de otra, no explica por qué si su  asistida  no  ha  ingresado a los Estados Unidos no es posible que haya cometido  el delito por el que se la acusa.   

Al  respecto debe recordarse que las pruebas  solicitadas  en  este procedimiento deben cumplir unas finalidades específicas,  pues  no se trata de solicitar y decretar pruebas para no acreditar algo, o para  demostrar   temas   ajenos   al   interés,  o  para  probar  lo  que  ya  está  probado.   

          La solicitud se niega.   

          17.                       Oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores o  a  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación,  a  fin  de  que se solicite al Gobierno de Estados Unidos informe los requisitos  formales      y      sustanciales      para     proferir     el     indictment,  así  como  las  facultades  administrativas  o  judiciales para su modificación, corrección, ampliación y  enmienda,   con   lo  cual  pretende  acreditar  que  dicha  providencia  no  es  equivalente  a  la  resolución  acusatoria  del  sistema  colombiano, pues esta  cuenta  con  seguridad  y firmeza jurídica, mientras que aquellas es maleable y  mutable mediante acusaciones supletorias.   

          Considera  la  Corte  que  esta  prueba  es  superflua,  pues  en el  expediente  aparece  la  información  que  demanda  el  defensor. En efecto, la  señora  CRISTINA  V  MAXWELL,  en  su calidad de Fiscal Auxiliar Especial de la  Oficina  de  la  Fiscalía  del  Distrito  Sur  de  la  Florida,  señaló en su  declaración   los   alcances,   requisitos   y   trámites   del   indictment,     como     inicio    del  enjuiciamiento penal.   

          La prueba se rechaza.   

          18.                       Oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores o  a  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación,  a  fin  de  que  se  solicite  al  Gobierno de Estados Unidos las codificaciones  debidamente  traducidas  en  las  que  aparezca  el  régimen legal aplicable al  indictment,   a   fin  de  acreditar  que  éste  no  corresponde  a  la  acusación  del  sistema procesal  colombiano.   

          Igualmente,   “sobre   la   naturaleza  especial  de  la  conspiración como conjunto delictual, al cual el individuo se  vincula  por  el  simple  y mero hecho de querer relacionarse con una estructura  que   ni   siquiera   se   conoce  y  cuyos  antecedentes  y  personajes  ignora  inmergiéndose   a   través   de   un   hecho  condición  en  una  solidaridad  criminal”,  todo  ello a fin de probar que el delito  de  conspiracy es diferente  del punible de concierto para delinquir.   

          De  un  lado,  considera  la Sala que el defensor orienta su labor a  deprecar  que  se  alleguen  elementos  de juicio sobre temas que ya obran en la  actuación,   como   ocurre   con   el  régimen  y  alcances  del  indictment,  según  atrás  se  explicó  (numeral 17).   

          Y  de  otro, pretende ahora cuestionar la doble incriminación de la  conducta  por la que fue acusada su asistida, sin tener en cuenta que sobre ello  debe ocuparse en su momento el concepto que emitirá la Sala.   

          19.                       Oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores o  a  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación,  a  fin  de que se solicite a la Secretaría General de la ONU informe si existen  instrumentos  internacionales  de carácter regional o subregional entre Estados  Unidos  y  Colombia, en los cuales se establezcan procedimientos de cooperación  judicial  y  extradición,  prueba  orientada  a  demostrar que si de acuerdo al  artículo  35  de  la  Carta  Política la extradición se rige por los tratados  públicos  y  en  su  defecto por la ley, como entre los mencionados países sí  existe  tratado  de  extradición  vigente,  ya que no ha sido denunciado, ni ha  concurrido  alguna  causal  para su terminación, no era viable dar curso a este  diligenciamiento  de  acuerdo  con  las  normas  del  estatuto  procesal  penal,  circunstancia que vicia el trámite adelantado.   

          En  sentido  similar  a la anterior, la prueba es superflua, pues se  reitera,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  ya  conceptuó  que no hay  instrumento internacional aplicable al asunto.   

          La prueba se rechaza.   

          20.                       Para  los  mismos fines indicados en precedencia  solicita  escuchar  en  declaración  al  doctor  Fernando  Araujo,  Ministro de  Relaciones  Exteriores,  quien  reconoció  ante  el Congreso de Colombia que el  tratado  de  extradición  de 1979 con Estados Unidos se encuentra vigente, como  ocurre   también   con   otros  instrumentos  internacionales,  tales  como  la  Convención  recíproca  para  la  extradición  de  delincuentes  de  1880,  la  Convención   sobre   extradición   de   1933,   la  Convención  única  sobre  estupefacientes  de 1961, el Protocolo de modificación de la convención única  de  1961 sobre estupefacientes y la Convención de las Naciones Unidas contra el  tráfico   ilícito   de   estupefacientes   y   sustancias   sicotrópicas   de  1988.   

          Estima  la  Corte  superflua  e  impertinente  la prueba solicitada.  Superflua,  porque  el  tema ya se encuentra ilustrado en el expediente, además  de  que  aparece  allí  la  posición  oficial  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  sobre  el  asunto.  Impertinente,  porque  aún  si se decretara, su  práctica  no  acreditaría  algún aspecto de los temas de que debe ocuparse la  Sala en su concepto.   

          La prueba se rechaza.   

         Dado  que  no  se  advierte  la  necesidad  de  ordenar de oficio la  práctica  de  medios probatorios acerca de los temas que deben ser abordados en  el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la  Corte, se impone continuar con el  trámite de extradición.   

Así  las  cosas,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo 500 de la Ley 906 de 2004 córrase traslado a los  intervinientes  para  que,  una  vez  en  firme  esta  decisión,  presenten sus  alegatos previos al referido concepto.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.             NEGAR   por  improcedente  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor de  ANA SOFÍA LÓPEZ ZAPATA, de  conformidad con las razones consignadas en la anterior motivación.   

          2.        CORRER  TRASLADO  por el término de cinco  (5)  días,  a  la  solicitada  en  extradición,  ANA  SOFÍA  LÓPEZ  ZAPATA,  a su defensor y al Procurador  Delegado,  para  que  presenten  sus  alegatos  previos  al concepto de la Corte  (artículo   500   de   la   Ley   906   de   2004),   una  vez  en  firme  esta  decisión.   

La  Secretaría  de  la  Sala  librará  las  comunicaciones correspondientes.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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