28677(13-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28677  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                       Magistrado Ponente   

                                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 28   

Bogotá,  D.C.,  trece (13) de febrero de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la viabilidad  formal  de la demanda sustento del recurso de casación discrecional interpuesto  por  el  abogado Diego Javier Riveros González, constituido como parte civil en  este  asunto,  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  el  30  de  2007, confirmatoria de la emitida en primera instancia  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito de Fusagasugá el 11 de octubre de 2.005,  mediante  la  cual  se  absolvió a Martha Lucía Bello López de los cargos que  por el delito de fraude procesal le fueran formulados.   

HECHOS Y ANTECEDENTES:  

Mediante escritura No.766 protocolizada el 17  de  abril  de  1.998  en  la Notaría 2 de Fusagasugá, Inversiones Bonanza Ltda  vendió  a  Martha  Lucía  Bello López y Mauricio Barrera Cubillos el inmueble  casa  ubicada  en  la  Carrera  5ª No. 3 norte 02 de dicha ciudad, en documento  registrado  el  30  de  ese  mismo  mes  y  año,  en  la Oficina de Registro de  Instrumentos  Públicos  correspondiente. Por ser sus propietarios residentes en  Bogotá,  el  inmueble  permaneció  desocupado hasta cuando en el mes de agosto  del  mismo  año  regresaron  encontrando en su interior a la señora Ana María  Mendoza  de  Moreno, quien adujo haber ingresado a la misma con la autorización  de  María  del  Carmen González Hernández (miembro de la sociedad vendedora),  quien  había  celebrado  contrato de arrendamiento con uno de sus hijos, lo que  no  obstó para que sin tener a la vista documento alguno que así lo acreditara  aceptara  -ante  la acreditación de propiedad de los requirentes-, junto con su  hija  Blanca  Nohora Moreno celebrar entonces contrato de arrendamiento por seis  meses.  El  19  de julio de 1.999, Diego Javier Rivero González -hijo de María  del  Carmen- formuló denuncia penal en contra de Martha Lucía Bello y quien la  representara  en  proceso  de  restitución  de  inmueble arrendado -lo cual fue  ordenado  con  base en el mencionado contrato de arrendamiento-, por los delitos  de  falsedad  y  fraude  procesal,  a  partir  de considerar que en realidad con  antelación  él  había  celebrado  promesa  de compraventa de la aludida casa,  cuya  tenencia adujo mantenía desde el mes de mayo de 1.997 y en cuya virtud se  arrendó  a  Fernando Moreno, hijo de la señora Mendoza de Moreno, en forma tal  que  el  documento  exhibido  por la sindicada sería espurio y la decisión del  Juzgado   Primero   Civil   Municipal   emitida   con   base   en  el  señalado  engaño.   

Con base en la queja criminal propuesta y los  anexos  que  la  acompañaron, una vez ampliada la denuncia, el 19 de octubre se  dispuso  la  apertura  de  formal investigación (fl.46), vinculándose mediante  indagatoria  a  Martha  Lucía  Bello López (fl.97) y Limbania Caicedo Granados  (fl.97),  a  quienes  la  Fiscalía  Cuarta  Seccional  de  fusagasuga  hubo  de  resolverles   la   situación   jurídica  absteniéndose  de  cualquier  medida  asegurativa  como  consecuencia de disponer la preclusión de la instrucción en  proveído  del  23  de  junio  de 2.000 (fl.247), en decisión que impugnada fue  confirmada  por la segunda instancia en forma parcial -el 31 de enero de 2.001-,  esto  es,  las  preclusiones  respecto de Caicedo Granados por todos los delitos  investigados  y Bello López por las falsedades, pero fijando caución prendaria  en contra de esta última por fraude procesal.   

El  19  de  marzo  de 2.003, previo el cierre  instructivo,  se  elevaron  cargos  en  contra  de Bello López por el delito de  fraude procesal (fl. 293).   

Tramitada la etapa del juicio se emitieron las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  en  los  términos reseñados en  precedencia.   

DEMANDA:  

El   libelo  sustento  de  la  impugnación  casacional  en  su modalidad discrecional, postula dos reproches en contra de la  decisión atacada, así:   

El    primer  cargo  dice  sustentarse  en  la  causal  tercera  de  casación  bajo  el  supuesto  de  ser  la sentencia violatoria del artículo 29  constitucional  por  quebranto  del  debido proceso, derivada de una motivación  deficiente o incompleta.   

Recuerda que el Tribunal argumentó en primer  lugar  que  la discusión en torno a los contenidos del documento redargüido de  falso  era  cosa juzgada, en virtud de la preclusión decretada. Sin embargo, en  criterio  del  actor,  dicha  conclusión  es  producto de una sesgada lectura y  citación  del  auto  preclusivo, toda vez que allí se señaló que el contrato  era    medio    fraudulento,    pero   no   que   no   contuviera   información  mendaz.   

En   estas   condiciones,   la  motivación  probatoria  del  fallo  es  incompleta  y  deficiente,  pese haber inquietado al  incoar   la   alzada   sobre   puntos  específicos  que  no  fueron  objeto  de  pronunciamiento.   

Como   segunda  censura,  postula  el  casacionista  la causal primera  derivada de error de hecho por falso juicio de identidad.   

Se  refiere  en  concreto  el  recurrente  al  contrato  de arrendamiento presentado para obtener la restitución del inmueble.  Ocupándose  de  sopesar  cada  uno  de  los  contenidos del mismo que, desde su  percepción,  han  debido  interpretarse  acorde  con  la  postura  por el actor  sugerida,  sin  que  pudiera el Tribunal eludir pronunciarse con el argumento de  la cosa juzgada.   

Enseguida elabora una propuesta de valoración  probatoria  a la que en concepto del libelista ha debido llegar el sentenciador,  recabando  sobre  el  diferente  contenido  del  documento en cuestión aportado  inicialmente  el  día  de  la  diligencia  de  inspección  en  el  trámite de  ocupación   de   hecho   y  aquél  aducido  judicialmente  en  procura  de  la  restitución de inmueble.   

Contrasta  entonces  la  indagatoria,  para  demostrar  las  múltiples  contradicciones  en  que  dice  estar  incursa,  que  también   coadyuvarían   a   demostrar   la   mendacidad   del   documento  en  cita.   

Solicita,  así,  se case el fallo acorde con  cada una de las causales propuestas.   

CONSIDERACIONES:   

Como se ha insistido prolijamente, la demanda  de  casación  en  la modalidad discrecional exige de manera insoslayable que el  actor  cumpla  con  el deber de anticipar la exposición de aquellos fundamentos  en que sustenta la viabilidad del recurso en dicha especie.   

Por  lo  mismo, debe expresar en acápite del  propio  escrito  en forma sintética pero precisa y concreta, a cuál de las dos  alternativas  posibilidades  se  acoge,  esto  es,  si la impugnación tiene por  fundamento  la  necesidad  de encontrar por parte de la Corte un pronunciamiento  con  miras  al  desarrollo  de  la  jurisprudencia, o si procura la garantía de  derechos  fundamentales  conculcados, manera de fijar el sentido y alcance de la  casación  que  liga  la propia sustentación de la demanda con su aceptación y  el postrer pronunciamiento de la Corte.   

El  libelo  sustento  de la casación en este  caso  omitió introducir este elemento fundamentador del recurso en la modalidad  auspiciada  por  la  ley  discrecionalmente a criterio de la Sala, sin que pueda  tenerse  por  tal  el  escrito  separadamente  allegado  y  que pretendió darle  alcance    a    la    demanda,    toda    vez    que   se   aportó   en   forma  extemporánea.   

Eludió   pues   el   actor   motivar   la  excepcionalidad  que en el caso concreto podría tener alguna de las expresiones  legales  que  admiten  la casación por fuera de los supuestos procesales que la  hacen  originalmente  viable  acorde  con  el  Código de Procedimiento Penal de  2.000,  siendo  un  presupuesto  ineludible  para  acometer la Sala un contraste  necesario  en  orden  a  la  plenitud de requisitos con miras a una decisión de  fondo.   

Pero  además,  al  tiempo  que el recurrente  obvió  este  inexorable  requisito,  realmente abrió paso a la postulación de  sendas  censuras  deficientemente  estructuradas,  en donde prima el cometido de  anteponer   juicios   de  valor  propios  a  las  valoraciones  probatorias  del  sentenciador,  con  el pretexto de cimentarse en las causales tercera y primera,  pero  sin colmar los básicos requisitos de claridad y precisión que, entonces,  las pudieran eventualmente hacer viables.   

A  dicho propósito está orientado el primer  reparo  por  la  causal  tercera  intentado,  en  donde la sostenida motivación  incompleta  o deficiente aducida es identificada con criterios de justiprecio de  la  prueba  compatibles  con las interesadas pretensiones del actor, pero que en  manera  alguna  evidencian menoscabo al debido proceso -como materialización de  las  anunciadas  irregularidades-, no expone  el actor la presunta falta de  motivación  sobre  la  base  de  haber descuidado el sentenciador determinar el  sentido  y  alcance  de las pruebas en las cuales fundó su decisión, se trata,  como  bien  lo  expresa  el  demandante de censurar el hecho de no considerar el  documento  que  sirviera  de  elemento  material  para  dar inicio y obtener una  decisión  favorable,  del  proceso  de restitución de inmueble, en una escueta  oposición  de  criterios,  simplificando  la  base  del fallo en el hecho de no  resultar  discutible  que  el  documento  tuviera  anotaciones  mendaces pero de  vedada  discusión  por haberse precluido la instrucción respecto del delito de  falsedad  documental,  cuando  es  lo  cierto  que  las providencias de primer y  segundo  grado se ocuparon en extenso al motivar la absolución como conclusión  al estudio minucioso de las pruebas.   

En  dicho  sentido, tampoco guarda compostura  técnica  la  segunda  de las  tachas  que  el  actor promueve sobre el enunciado de falso juicio de identidad,  toda  vez  que  reitera un inadecuado reproche por vía del error de hecho, pues  destinado  a  evidenciar  un falseamiento del contenido objetivo de la prueba, a  lo  único que lo conduce, realmente, es a una opugnación de criterios de valor  sobre  el  mérito de las pruebas allegadas, en un camino vacío, como que lejos  estaría de participar del error manifiesto fáctico esbozado.   

Por lo tanto, así como no se ocupó el actor  de  identificar  los  motivos  que  debía  clarificar  acorde  con la modalidad  discrecional  de  la  casación aducida y sin que revisada la actuación observe  la  Corte  –a través de los  reproches   procurados-   violación   alguna   de   garantías  procesales  que  justificaran  su  oficiosa  intervención,  nada distinto es lo que procede sino  declarar la inadmisión de la demanda.   

En  razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por Diego Javier Rivero González, como parte civil.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno   

Cópiese,   devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

        ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO            MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                     JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                       

        YESID       RAMÍREZ  BASTIDAS                  JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                             

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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