28289(09-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28289  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 349   

Bogotá, D. C., nueve (9) de noviembre de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos lógicos y de debida argumentación de  la   demanda  de  casación  presentada  por   el  defensor  de  CARMEN  ÁNGEL  CABRERA  en  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cúcuta, que confirmó el fallo  emitido  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito de la referida ciudad, en el  que  condenó  a  dicha  persona  a  la  pena  principal  de veintidós años de  prisión  y  tres  mil  trescientos  treinta  y  tres  salarios mínimos legales  mensuales  de  multa  como  coautor  responsable  de  las  conductas punibles de  secuestro    extorsivo    agravado    y       hurto      calificado      y  agravado.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1. En la noche del  4  de  febrero  de  2007,  en  la  vía  que  del municipio de Ocaña conduce al  corregimiento  de  Aguas  Claras  (Norte  de  Santander),  Jairo Alonso Quintero  Bohórquez  y  su  hijo  C.  A.  Q.  V.  (de  quince  años  de edad1), quienes se  movilizaban   en  la  camioneta  Chevrolet  Blazer  de  placas  ZIJ-421,  fueron  interceptados  por  un  grupo  de  personas  armadas  que  se identificaron como  miembros  del  ELN, les informaron que estaban secuestrados y se los llevaron en  dicho  vehículo  con  rumbo al sector rural de la población de Convención, en  donde se detuvieron en un trecho aledaño y comenzaron a caminar.   

Una vez allí, los captores soltaron a Jairo  Alonso  Quintero Bohórquez con el fin de que reuniera dinero y pudiera negociar  el  rescate.  Esta  persona,  sin  embargo, acudió en cuanto pudo a la Policía  Nacional,  Grupo  Gaula  de  Ocaña,  quienes lograron ubicar el automotor, así  como  detener a varias personas, entre ellas CARMEN ÁNGEL CABRERA, antes de que  C.  A.  Q.  V.  fuera liberado días más tarde una vez su pariente entregó una  suma de dinero indeterminada.   

2. Por lo anterior,  la  Fiscalía  General  de  la Nación vinculó a CARMEN ÁNGEL CABRERA mediante  diligencia  de  indagatoria,  le  definió  la  situación  jurídica, practicó  varias  pruebas  y,  debido a la solicitud del procesado de acogerse a sentencia  anticipada,  le  formuló  cargos  por  los delitos de  secuestro    extorsivo    agravado    y     hurto    calificado  y  agravado,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en los artículos 170 numeral 8, 240 numeral 2 y 241 numerales 6, 9 y  10  de  la  ley  599 de 2000, actual Código Penal (modificada por la ley 733 de  2002  en  lo  que al primer tipo básico se refiere), en el entendido de que él  fue  el  infractor  que  el  4 de febrero de 2007 condujo la camioneta Chevrolet  Blazer de placas ZIJ-421.   

3.  Aceptados los  cargos,  las  diligencias fueron remitidas al Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  de  Cúcuta,  despacho  que por las conductas punibles en comento  condenó  a  CARMEN  ÁNGEL  CABRERA  a la pena principal de veintidós años de  prisión  y  tres  mil  trescientos  treinta  y  tres  salarios mínimos legales  mensuales    vigentes    de    multa,    a    la   accesoria   de   inhabilitación   para   el   ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por un periodo de veinte años y al pago de  daños  y  perjuicios.  Así  mismo,  le  negó  todo  mecanismo  sustitutivo de  ejecución de la sanción privativa de la libertad.   

En  la  dosificación  punitiva,  el  a  quo  individualizó  las  penas para cada uno de los delitos tomando como ámbitos de  movilidad  el  de  los  cuartos  mínimos,  de  tal  manera  que  fijó  la  del  secuestro   extorsivo  en  treinta  años  de  prisión  y cinco mil salarios de multa, mientras que la del  hurto    calificado    y    agravado   en sesenta meses de prisión.   

Para efectos del concurso, partió de la pena  más    grave    (esto    es,   la   del   secuestro  extorsivo) incrementada en tres años, lo que arrojó  como  resultado  treinta  y tres años de prisión y cinco mil salarios mínimos  de multa.   

A dicho monto, le reconoció la rebaja de una  tercera  parte,  para  un  total  de  veintidós  años  de  prisión y tres mil  trescientos  treinta y tres salarios mínimos legales mensuales de multa, no sin  antes  reconocer  que en este asunto era viable aplicar de manera retroactiva el  artículo  351  de  la  ley  906 de 2004, Código de Procedimiento Penal vigente  para el nuevo sistema acusatorio.   

Lo  anterior,  por  cuanto  CARMEN  ÁNGEL  CABRERA,   en  un  principio,  había  confesado  su  participación  de  manera  cualificada  y,  por  otro  lado,  la  Fiscalía reunió en contra de él varios  testimonios,  con  lo  cual  se  desgastó  de  manera  significativa el aparato  judicial.   

4.  Apelada  la  decisión  por  el defensor del procesado, el Tribunal  Superior    del    Distrito   Judicial   de   Cúcuta   la   confirmó   en   su  integridad.   

Según  el  ad  quem,  la  providencia  fue  ajustada  a  derecho, no sólo porque no era materia de impugnación discutir la  calificación  jurídica  de  los  hechos, sino porque además fueron respetados  los  principios  de legalidad y de aplicación de la ley penal más favorable en  la   interpretación   del   alcance   del  artículo  351  de  la  ley  906  de  2004.   

5.   Contra  la  sentencia  de  segundo  grado,  interpuso el abogado de CARMEN ÁNGEL CABRERA el  recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

El  recurrente  propuso  al  amparo  de  las  causales  previstas  en  los numerales 1 y 2 del artículo 181 del nuevo Código  de  Procedimiento Penal la aplicación indebida de normas de derecho sustancial,  por  cuanto  la  única  conducta  en  la  que  incurrió el procesado fue la de  secuestro  simple,  en  la  medida  en  que sólo tuvo en su poder la camioneta de placas ZIJ-421 media hora  y  el  menor  secuestrado fue devuelto en menos de cinco días a sus padres, sin  que haya gestionado cobro alguno por el rescate.   

Así mismo, destacó que la aplicación más  favorable  del  artículo 351 de la ley 906 de 2004 implica el reconocimiento de  una  rebaja  del  cincuenta  por  ciento  de  la pena debido a la aceptación de  cargos, así como a la menor gravedad del hecho.   

En  consecuencia, solicitó a la Corte casar  la  sentencia  impugnada y reconocer que CARMEN ÁNGEL CABRERA tan solo cometió  el    delito    de    secuestro   simple   y  tiene  derecho  a  un  descuento  de  la  mitad  de  la  pena  imponible.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala,  de  tiempo  atrás,  ha  sostenido  que  la  casación  es  un  recurso  de  ámbito  restringido   en   el   que   la   pretensión   de   examinar  la  legalidad  y  constitucionalidad  del  fallo que se impugna no puede limitarse a un escrito de  libre  formulación,  sino que debe apoyarse en un contenido mínimo de claridad  y  coherencia  que permita entender el vicio o los vicios que se denuncian, así  como   la   identificación   de  sus  consecuencias.   

De  ahí  que  la demanda de casación nunca  podrá  equipararse  a  un  alegato  de instancia, pues tal como se deriva de lo  señalado  en  los  artículos  212  y  213  de  la  ley 600 de 2000, Código de  Procedimiento  Penal  vigente  para  este  asunto, requiere de una presentación  lógica  y  adecuada  a  cada  una de las causales legalmente establecidas en el  artículo  207 ibídem, así como el respectivo desarrollo de los cargos que por  los     vicios     in    procedendo    (de  mero  trámite  o  actividad)  o  in  iudicando  (de  juicio) haya propuesto el recurrente,  con  la  respectiva  demostración  de  su  trascendencia  para  efectos  de  la  decisión adoptada.   

2.  En el caso que  concita  la  atención  de  la  Sala,  el  demandante  incurrió  en  yerros  de  coherencia  y  argumentación  que  imposibilitan la admisión de su escrito por  parte de la Sala.   

En efecto, el recurrente no enunció reproche  alguno  susceptible  de  ser atendido en casación, ni  tampoco   señaló   las   normas   que   consideraba  infringidas,  ni  mucho  menos  desarrolló  en  forma  clara  y convincente los  fundamentos    tanto    fácticos    como    jurídicos    que    apoyasen    su  reclamo.   

El profesional del derecho, simplemente, hizo  alusión  a  los  numerales  1  y  2  de  la  ley  906  de 2004, así como a una  violación  por aplicación indebida de la ley sustancial (sin mencionar cuál),  olvidando  que  la  Sala no sólo ha rechazado la aplicación retroactiva de las  normas  concernientes  al  trámite  de  la casación previstas en el Código de  Procedimiento    Penal    vigente   para   el   sistema   acusatorio2,  sino  que  además,  en una y otra legislación, se hubiera llegado a idéntica conclusión  con un asunto como el aquí planteado.   

Esto   último,   por  cuanto  es  posible  desestimar  los  problemas jurídicos traídos a colación por el demandante sin  tener  que  analizar  de  fondo  la  actuación.  En  primer  lugar,  la Sala ha  precisado   que   la   conducta   punible   de  hurto  se  agota “en el momento  en  que  la cosa se extrae de la esfera patrimonial o de custodia de quien antes  la     tenía”3,   sin   importar   que  el  responsable  pierda  luego  el dominio del bien, o tan solo lo tenga en su poder  durante breves instantes.   

Situación   similar   ocurre   con   la  configuración    del    delito    de    secuestro  extorsivo,  pues  la  Corte también ha precisado al  respecto  que  “el término que dure la privación  de     la     locomoción    […]    resulta  un  dato  que  no  desquicia  el  juicio  de  adecuación  típica”4.   

Tampoco  es relevante que la participación  de  CARMEN ÁNGEL CABRERA se haya circunscrito a la conducción del vehículo de  placas  ZIJ-421,  y  de ninguna manera a gestionar el pago del rescate o a hacer  exigencia  alguna  para  la  liberación  de la víctima, pues en este asunto es  predicable   el   principio   de  la  imputación  recíproca,  según  el  cual  “cuando  existe  una  resolución  común  al  hecho,  lo  que  haga  cada  uno  de  los  coautores es  extensible  a  todos  los  demás, sin perjuicio de que las otras contribuciones  individualmente       consi-deradas       sean       o      no      […]       constitutivas      de  delito”5.   

En lo que a la interpretación del artículo  351  de  la  ley  906  de  2004  se  refiere,  la Sala ha estimado que la rebaja  “no  puede  estar  condicionada  a  los  criterios  legales  para mensurar la retribución justa (artículo 4 del Código Penal) del  comportamiento         punible”6, sino a la  “magnitud  del  ahorro  de  esfuerzos  y refuerzos  investigativos   que   esta   conducta   post  delictual  significó”7.   

Y  a pesar de que la Sala también ha dicho  que   el   descuento   de   que   trata  la  norma  en  comento  “no  puede ser inferior a la tercera parte, es decir, debe ser, por  lo      menos,     la     tercera     parte     más     un     día”8, el demandante no argumentó  en  este  caso  por  qué  se  le  estaría ocasionando un perjuicio relevante a  CARMEN  ÁNGEL CABRERA si, respetando el criterio de las instancias, la sanción  impuesta debería ser reducida únicamente en un día.   

3. Con fundamento  en  lo  analizado,  la Corte concluye que el abogado se alejó de los principios  de  sustentación  suficiente,  crítica vinculante y  coherencia,    que    no    sólo    encuentran    arraigo   en   el   carácter  dispositivo  del  recurso, sino que además implican  que  la  argumentación debe bastarse por sí misma para propiciar, por lo menos  teóricamente, el derrumbamiento del fallo.   

Y,  por  lo  tanto,  como  la  Sala tampoco  encuentra  al  examinar  el  expediente  vulneración  alguna  a  las garantías  fundamentales  del  procesado,  no admitirá la demanda de casación interpuesta  en  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal  Superior de Cúcuta.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE     SUPREMA    DE    JUSTICIA,  SALA      DE     CASACIÓN     PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de CARMEN ÁNGEL CABRERA en  contra  del  fallo  de  segunda instancia proferida por el Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Cúcuta.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO        MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE     LEMOS   

                                                                         

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                           JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  La Sala se abstiene de dar el nombre de  esta  persona,  de  acuerdo  con  lo  que  se  desprende del numeral  8 del artículo 47 de la ley 1098 de 2006, Código de la Infancia  y la Adolescencia.   

2  Cf.,  entre  otras,  providencias  de  23  de  febrero  de  2006,  radicación  24109,  29  de  junio  de 2006, radicación 25499, y 26 de marzo de  2008, radicación 25550.   

3  Sentencia de 31 de octubre de 2002, radicación 15612, citando al  fallo de 29 de octubre de 1986.   

4  Sentencia de 26 de enero de 2005, radicación 21474.   

5  Sentencia de 2 de julio de 2008, radicación 23438.   

6 Sentencia de 4 de mayo de 2006, radicación 24531.   

7  Ibídem.   

8  Sentencia de 29 de junio de 2006, radicación 24529.     

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