27339(20-01-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27339  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

      Bogotá., D.C.,  enero veinte (20) de dos mil nueve (2009).   

Aprobado  Acta No. 009  

I. DECISIÓN  

          La   Corte   se   pronuncia   acerca  del  recurso  de  reposición  interpuesto   por  el  defensor  de  SANDRA  ARABELLA  VELÁSQUEZ  SALCEDO  contra  la resolución de acusación proferida en este asunto.   

II. EL RECURSO  

La  inconformidad  de  la  defensa,  así lo  precisa,  radica  en  el  análisis  de  la  prueba,  conforme  al cual, la Sala  concluyó  la  existencia  de  los  supuestos  subjetivos  del  tipo de falsedad  ideológica en documento público, atribuido a la procesada.   

En ese sentido destaca cómo tal valoración  debe  consultar  los postulados de la sana crítica, definidos por la doctrina y  jurisprudencia  nacionales,  a  cuya cita acude para predicar su desconocimiento  en la apreciación cuestionada.   

Indica,  entonces,  que aún cuando la Corte  atribuye  a su poderdante pleno conocimiento de la inexistencia de una donación  cuando  elaboró  las  solicitudes  a la FAC, de igual forma acepta que para ese  mismo  momento la fundación Niños Desplazados por la  violencia   aún   no   había  ofrecido  los  bienes  finalmente  transportados;  siendo  así, argumenta, no se advierte cuál fue la  finalidad  perseguida  por  la  Congresista  al  solicitar  el transporte de una  donación que sabía no existía.   

En  ese orden, concluye, resulta contrario a  la  lógica  afirmar  que  aquella,  conociendo  que  no  había donativo alguno  proveniente  de  Acción  Social,  haya  consentido  en  solicitar su transporte  mencionando    a   esta   entidad,   sin   tener   motivo   para   incurrir   en  falsedad.     

Esta conclusión, advierte, no se desvirtúa  porque   Luis   Carlos  Sandoval  Passos,  declare  que  informó  a  la Representante la posibilidad de una  donación,  por  cuanto éste reconoce haber solicitado su intervención ante la  FAC  para  obtener  un  vuelo. Por ello, indica, resulta razonable asumir que la  procesada  consideraba  real la donación, más aún atendiendo la entidad de la  diligencia  requerida  y  la  declaración de Carolina  Padrón, quien revela haber tenido igual comprensión,  después  de  dialogar  con  el  ex  alcalde  Sandoval  Passos.   

Luego,  dice,  es  razonable  asumir que ese  convencimiento  determinó la actuación de su defendida y no el simple deseo de  faltar  a  la verdad, carente de cualquier motivación, pues para ese momento no  conocía  la  fundación  Niños  Desplazados  por la  violencia.   

Tampoco,  argumenta,  puede  predicarse  su  aceptación   a   la   referencia   de  “indígenas  colombianos   de  escasos  recursos”,  efectuada  en  posterior  comunicación  enviada  a la FAC para calificar a los ciudadanos cuyo  transporte  se  solicitó,  en  tanto  su  autoría  corresponde  a Carolina  Padrón, según señala ésta en  su testimonio.   

Esta  situación  no  se  desvirtúa  porque  eventualmente  la  Representante  supiera  la  identidad  de los pasajeros o sus  condiciones  económicas,  pues  no  obra prueba acerca de su conocimiento de la  aludida  frase y la declaración de Margarita Florían  Bohórquez  no  demuestra  lo  contrario,  pues  aún  asumiendo  que  la  procesada le ofreció un cupo en el vuelo, esto no indica su  consentimiento  a  la  mención aludida, más aún si en anteriores ocasiones no  la había hecho al solicitar el traslado de pasajeros.   

Tampoco   resulta   trascendente   que  la  Congresista  haya  recibido  la  llamada  del  Coordinador  de  Vuelos  de CATAM  (sic),  luego de la cual se  remitió  la  lista  de  viajeros,  en  tanto  ese declarante no indica quien la  elaboró  ni  si  ella  conocía  y  aceptaba su contenido. Menos aún lo es que  tanto  la  procesada  como  la  empleada del Congreso se encontraran en la misma  ciudad,  pues  la  dinámica de la campaña política adelantada por su asistida  justifica que delegara la elaboración del oficio cuestionado.   

          Concluye  solicitando  la revocatoria de la acusación formulada por  el  delito  de  Falsedad  ideológica  en  documento  público  y la consecuente  preclusión  de la investigación por ese cargo pues, estima, no obran elementos  probatorios  suficientes  para  predicar  que  su  defendida actuó dolosamente.   

III. CONSIDERACIONES  

Los  argumentos expuestos por el recurrente,  desde  ya  se  advierte, no conducen a la decisión que reclama, pues responden,  en  esencia,  a  su  particular  análisis  de  la  actuación, no a la obligada  apreciación    conjunta    de   los   elementos   de   juicios   allegados   al  proceso.   

El estudio contextualizado del tema, esto es,  si  la  conducta de la procesada fue o no dolosa, pone de manifiesto cómo ésta  sabía,  por  información  del  ex  alcalde  Sandoval  Passos, que la donación no existía, pues éste se la  presentó   como   una   mera   expectativa   producto  de  las  gestiones  que,  supuestamente,  adelantaba  ante  la Red de Solidaridad y la DIAN, tal y como se  extrae  de  las manifestaciones del declarante y la procesada, transcritas en la  decisión                  confutada1.   

Luego,  de  ninguna  forma resulta razonable  señalar,  como  lo  hace  el  impugnante,  que  fundada en esa información, su  asistida  pudo  considerar que la ayuda  era algo cierto o realizable en el  corto  plazo,  al  punto  de  presentarlo  a  la  FAC  como  un hecho cumplido y  vinculado  específicamente  con  la  Red  de  Solidaridad. Menos aún, si es la  misma  procesada  quien  manifiesta  haber  entendido  que  se  trataba  de  una  posibilidad,   pues   la  solicitud  del  alcalde  a  la  Red  de  Solidaridad  o  a  la  DIAN  estaba  en  trámite.   

Entonces,  dada  la  entidad de la gestión,  orientada  a  movilizar  un  elemento  destinado  prioritariamente  a la defensa  nacional,  así  como  la calidad de quien la asumía, la Primera Vicepresidente  de   la   Cámara   de   Representantes,  mal  podía  la  doctora  VELÁSQUEZ  creer  ajustada  a  la ley la  elaboración  de  una  solicitud  en  los  términos  reprochados,  pues  éstos  ignoraban la realidad de ese momento.   

Por  lo  demás,  a  ninguna  persona escapa  cómo,  tratándose  de una petición oficial, el supuesto mínimo para elevarla  es  la  certeza  sobre  los  elementos  cuyo  traslado  se  pretende, situación  palpable  para  la  Congresista  pues  en  la  solicitud se consignó incluso su  supuesto peso.            

Tampoco  resulta  atendible  el  argumento  centrado    en    que    la    doctora    VELÁSQUEZ  SALCEDO  carecía  de  razón  para actuar en la forma  indicada.  Tal  razonamiento  ignora  que  la  solicitud a la FAC se realizó en  plena  campaña  electoral al Congreso de la República, Corporación en la cual  la   Representante  aspiraba  permanecer,  razón  suficiente  para  inferir  su  interés  en  fortalecer  su  imagen política, mostrando su influencia ante los  estamentos     militares     y    el    desarrollo    de    supuestas    labores  altruistas.   

No puede soslayarse en este punto la precisa  mención  de  la  Red  de  Solidaridad  en  los  oficios,  excluyendo a la DIAN,  eventual  donante,  forma  de  asegurar  la  aceptación de las solicitudes y el  consecuente  apoyo,  teniendo  en  cuenta  las  concretas  circunstancias en las  cuales  éste  puede  prestarse,  así  como  la  proximidad de las elecciones a  Corporaciones  Públicas.  Menos  aún  que  jamás  se  informó  a  la  FAC el  verdadero  origen  de  los  elementos  cuyo  transporte  se  requería,  incluso  después de saber su origen particular.   

Por  eso,  aún  si  se aceptara que para el  momento   de  la  elaboración  de  las  solicitudes  a  la  FAC  la  fundación  Niños   Desplazados  por  la  violencia  en  apariencia no había ofrecido oficialmente la donación, no es  verdad  que  la  procesada careciera de motivación para disponer la confección  de  las  comunicaciones  consignando hechos contrarios a la realidad, pues es lo  cierto  que  ante  la  comunidad  cuyo  voto  pretendía, ella aparecía como la  gestora del vuelo.   

Por otra parte, contrario a lo planteado por  la    defensa,    tampoco    es    cierto    que    la    doctora   VELÁSQUEZ    SALCEDO    ignorara    la  calificación  de “indígenas colombianos de escasos  recursos”  dada  a  las  personas cuyo transporte se  solicitó.   

Sobre  el  particular  ha  de indicarse que,  conforme   a   las   copias  allegadas  durante  su  versión  libre2,    con  anterioridad  la  Representante  había  solicitado  el  traslado de personas en  vuelos  programados  por  la  FAC,  destinados  a  brindar  apoyo  logístico al  Batallón de Infantería de Marina 80, acantonado en Inírida.   

Nótese   cómo   en  esas  ocasiones,  la  Congresista  también  mencionó  los  escasos  recursos  económicos de quienes  pedía  transportar como justificación a las solicitudes, luego, en esa medida,  puede   considerarse  que  era  un  argumento  utilizado  usualmente  por  ella.   

Por  otra  parte, si bien es probable que la  doctora  VELÁSQUEZ  SALCEDO  no  haya  suscrito  el  documento cuestionado, su injerencia en la inclusión de  pasajeros  se  infiere  a partir de las manifestaciones del oficial Strong  quien la llamó a su celular para  informarle  la aprobación del vuelo y, como era usual, verificar lo relacionado  con  los pasajeros, cuya lista recibió posteriormente. Recuérdese además, que  la   Congresista   ofreció   a   Margarita  Florían  Bohórquez   su  traslado  a Inírida y que en el  vuelo  viajaron   su  hermana,  su  primo y otras personas cercanas a ella,  respecto  de  quienes,  en  el  reducido ámbito de Inírida, se sabe que no son  indígenas ni tienen la condición económica anotada.   

Importa  resaltar  cómo  en los dos eventos  analizados,  se  recurrió  a la misma modalidad, esto es consignar afirmaciones  espurias  para  alcanzar  el específico propósito de trasladar particulares en  aviones  oficiales,  situación  igualmente  predicable de la petición de 15 de  diciembre  de 2004, suscrita por la doctora VELÁSQUEZ  SALCEDO3.   

En este documento dirigido al Comandante del  Batallón  de  Infantería  de  Marina 80, con sede en Inírida, la Congresista,  acudiendo  al  argumento  de  la incapacidad económica, solicita el traslado de  diversas   personas,   entre  ellas  Adalberto  Rojas  Tomedes,  de  quien  se  conoce  fue contratista de la  CDA4,   es  concejal  de  Inírida  y hermano del ex gobernador del  Guaina,   Arnaldo  José  Rojas  Tomedes,  de  cuyo  gabinete,  como  secretaría  de  salud,  hizo parte la  procesada5.   

Finalmente,  no  puede  desestimarse,  como  pretende   el  defensor,  que  la  Congresista  y  su  ex  asistente  estuvieran  simultáneamente   en   Inírida   para  cuando  se  elaboró  la  comunicación  relacionada  con  los  pasajeros.  Dicha circunstancia resulta relevante pues no  había  razón  para  que  la procesada no suscribiera el documento aludido dado  que,    consultando    sus   intervenciones,   ésta   pedía   a   Carolina  Padrón  firmar  en  su  nombre  cuando  no  se  encontraban  en  la  ciudad  o  no estaba para signar usualmente  usualmente          los          documentos6.   

Estas  circunstancias permiten descartar que  como  lo sostiene la defensa, la procesada sólo haya cumplido la actuación que  le  atribuye,  constituyendo  razón suficiente para no acceder a la revocatoria  de la resolución acusatoria.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala  de      Casación  Penal,   

RESUELVE:  

         NO  REPONER el  auto  de dos de diciembre    del   año   anterior, por cuyo medio se calificó el  mérito   del   sumario  seguido  contra  la  doctora  SANDRA ARABELLA VELÁSQUEZ  SALCEDO.   

Contra    este    auto    no    proceden  recursos.   

Comuníquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              MARÍA    DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS      

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                           JORGE     LUIS     QUINTERO    MILANES      

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                    JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Fls.  57  c.  5 y Fls. 75 c. 2 –  82 c. 3, en su orden.   

2 Fls.  94 a 97, 99 y 101 c. 2   

3 Fl.  96 c. 2   

4 CDA:  Corporación    para    el   desarrollo   sostenible   del   Norte   y   Oriente  Amazónico   

5 Fls.  36 y 236 c. 5   

6 Fls.  83 y 88 c. 3; 152 c. 2     

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