26547(23-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26547  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  078   

Bogotá,  D. C., veintitrés (23) de mayo de  dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud   de   extradición   del    ciudadano   colombiano  HUMBERTO  ORTIZ  JAIMES,  elevada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  Nota  Verbal  número  2979  del  17  de noviembre de 2006,  solicita    la    extradición    del    ciudadano    colombiano    Humberto  Ortiz  Jaimes,  a quien requiere  con  el  fin  de que comparezca en juicio por delitos federales de narcóticos y  lavado  de  dinero,  conforme a la acusación N° 06-20344CR- HUCK, dictada el 6  de  junio  de  2006, por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito  Sur de Florida.   

1.    La  acusación dictada en contra del solicitado.   

1.1.  El Gran Jurado Federal con asiento  en  el  Distrito Sur de Florida, el 6 de junio de 2006, dictó la acusación N°  06-  20344CR-HUCK  a  través  de  la  cual formuló en contra del solicitado en  extradición,   ciudadano  colombiano  Humberto  Ortiz  Jaimes, los siguientes cargos:   

“CARGO    1   

“Aproximadamente  desde  Junio  del  2004,  y  continuando hasta aproximadamente Octubre del 2005,  siendo  las  fechas  exactas desconocidas para el Gran Jurado, en el Condado del  Miami-  Dade,  el  Distrito Sur de la Florida, y en otros lugares, los acusados,  …  HUMBERTO  ORTIZ  JAIMES a sabiendas e intencionalmente se unieron, aliaron,  confabularon,   y   acordaron  entre  sí  y  con  otras  personas  conocidas  y  desconocidas  por  el  Gran  Jurado, para importar a los Estados Unidos desde un  lugar  fuera del mismo, una sustancia controlada, en violación del Capítulo 21  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  952(a);  todo  lo anterior en  violación   del   Capítulo   21   Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  963.   

De  conformidad  con  el  Capítulo  21  del  Código  de  los  Estados Unidos, Sección 960(b)(1)(B), se alega además que la  presente  violación  comprendía  cinco  (5)  Kilogramos o más de una mezcla y  sustancia   conteniendo   una   cantidad   detectable   de  cocaína.       

“CARGO    2   

“  Aproximadamente desde junio del 2004, y  continuando  hasta  aproximadamente  octubre del 2005, siendo las fechas exactas  desconocidas  para  el  Gran Jurado, en el Condado de Miami- Dade en el Distrito  Sur  de  la  Florida, y otros lugares, los acusados, … HUMBERTO ORTIZ JAIMES ,  …  intencionalmente,  es decir, con la intención específica de llevar a cabo  el  propósito  ilegal,  y  a  sabiendas,  se  unieron, aliaron, confabularon, y  acordaron  entre  sí  y con otras personas conocidas y desconocidas por el Gran  Jurado,  para cometer delitos en contra de los Estados Unidos, Sección 1956, es  decir,   a   sabiendas  transportar,  transmitir  y  transferir  un  instrumento  monetario  y  fondos a un lugar en los Estados Unidos de  y a través de un  lugar   fuera   de   los  Estados  Unidos  con  la  intención  de  promover  la  perpetración   de   actividades   ilegales  especificadas,  en  violación  del  Capítulo  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  1956(a)(2)(A).   

Se  alega  asimismo  que la actividad ilegal  especificada  a  la  que  se  refiere  el párrafo anterior es la compra, venta,  recepción,   importación,   ocultación   y   de   cualquier  otra  manera  la  negociación  con  una  sustancia  controlada, sancionable bajo las leyes de los  Estados Unidos.   

Todo lo anterior en violación del capítulo  18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (h).   

1.2. Los acontecimientos fácticos objeto de  investigación  e  imputación  de  los  citados cargos formulados en su contra,  motivo de la solicitud de extradición, son los siguientes:   

“Los hechos del  caso    indican    que   Jesús   Humberto   Ricardo  Rojas       …       Humberto      Ortiz  Jaimes,  y  …,  participaron  en  un  concierto  para importar cientos de kilogramos de  cocaína   a  los  Estados  Unidos  desde   Colombia.   Jesús   Humberto   Ricardo-Rojas  era  uno  de  los  organizadores   de   esta   organización.  En  agosto  de  2004,  la  División  Antinarcóticos   de  la  Policía  Nacional  de  Colombia  inició  una investigación encaminada a descubrir las supuestas   actividades  de  tráfico  de  narcóticos  de  Jesús Humberto Ricardo- Rojas y  otros   individuos   responsables   de   transportar  cantidades  múltiples  de  kilogramos  de  cocaína  en  vuelos  de  carga a los Estados Unidos y a Europa.  Durante  dicho período de tiempo, la Policía Nacional inició interceptaciones  autorizadas  legalmente a teléfonos utilizados por miembros de la organización  de   Ricardo-  Rojas.  Todos  los  acusados  mencionados  en  este  caso  fueron  interceptados  durante  el  curso de las interceptaciones legales realizadas por  la  Policía  Nacional  cuando discutían actividades de tráfico de narcóticos  y/o de lavado de dinero.   

“En septiembre  de  2004,  un  facsímil  fue  enviado  a  Ricardo-Rojas  con  detalles de rutas  propuestas  para  el paso del contrabando de narcóticos, incluyendo números de  vuelo  y  paradas  programadas.  Ricardo-  Rojas, Ortiz- Mateus y otras personas  fueron  escuchados  el  mismo  día  durante  llamadas interceptadas legalmente,  discutiendo  detalles  de  rutas  de importación. Los números de vuelo y rutas  que  les fueron escuchados durante las interceptaciones legales, concordaron con  aquellos   de   los  vuelos  de  carga  programados  durante  dicho  periodo  de  tiempo.   

“El 7 de octubre  de  2004, la oficina Federal de Investigaciones (FBI), incautó 20 kilogramos de  cocaína,  los  cuales  habían sido enviados por dos co-asociados no nombrados.  Un  acusado  que  coopera  en  el  caso para el FBI identificó la residencia de  Pedro  Payas  como  el  lugar  desde donde fueron recogidos los 20 kilogramos de  cocaína  y enviados a la transacción en la cual fueron incautados. Luego de la  incautación,   la   Policía  Nacional  interceptó  legalmente  conversaciones  telefónicas   que   involucraban   a   Ricardo-   Rojas  discutiendo  sobre  la  incautación  y sobre quién  sería el responsable de la pérdida…   

“…  El 14 de  febrero  de 2005, luego de la incautación de los 10 kilogramos y del arresto de  Payas,  Bonne  y Henao- Ramírez, la Policía Nacional realizó la vigilancia de  una  reuniones entre Ricardo- Rojas, Ortiz         Mateus,         Nieto         Clavijo,        Ortiz  Jaimes  y otros. Estos individuos  viajaron  desde Bogotá a Cúcuta, que está cerca de la frontera entre Colombia  y  Venezuela.  La  vigilancia estuvo documentada con fotografías de la reunión  de  dichos  individuos. Se cree que se precipitó dicha reunión en parte por la  incautación de los 10 kilogramos en Miami.   

“Ortiz-Jaimes  proporcionaba servicios de  lavado  de  dinero a la organización de Ricardo- Rojas a través de negocios de  cambio   de   moneda   que   él  operaba  en  Cúcuta,  Colombia.  Ortiz-    Jaimes    fue   interceptado  legalmente   hablando   con  otros  miembros  de  la  organización  de  Ricardo  –Rojas,  incluyendo  a  Ortiz-  Mateus,  y  discutiendo  envíos  de  cocaína y actividades de lavado de  dinero…   

“…En octubre  de   2005,   las  autoridades  colombianas  tuvieron  preocupación  de  que  la  información  que  provenía  de la investigación colombiana realizada mediante  interceptaciones  telefónicas  a  la  organización  de  Ricardo-  Rojas estaba  siendo  filtrada.  Como  resultado  de esta preocupación de seguridad, el 21 de  octubre  de  2005,  autoridades colombianas de la fuerzas del orden capturaron a  Jesús  Humberto  Ricardo-Rojas,  David Vega-Zambrano,  Julio  César  Ortiz-Mateus,  Ricardo Nieto- Clavijo,  Fredy    Alonso   Díaz   Vargas,   Jorge   Humberto  GonzálezCallejas,   Humberto  Ortiz  Jaimes  y  Uwe  Wagener-Silva.  Ellos  fueron  acusados de violaciones  locales de narcóticos y de lavado de dinero.   

“Luego  de las  capturas  arriba  descritas,  la  Policía  Nacional realizó allanamiento a las  residencias  de  los  acusados.  Wagener-Silva  era un lavador de dinero para la  organización  de  Ricardo  Rojas  con  residencias en Colombia y en la Florida.  Durante  el  allanamiento  de  la  residencia  de  Wagener Silva en Colombia, la  Policía  Nacional  recuperó  documentos  financieros, específicamente recibos  que   totalizaban   aproximadamente   US  $500.000  dólares  de  transferencias  cablegráficas   algunas   de   las   cuales   estaban   relacionadas   con  una  investigación  de  la  DEA.  Esa  investigación  involucró  una operación de  recolección  de dinero adelantada por la DEA en enero  de   2005.   Durante  dicha  investigación,  la  DEA  en  la  ciudad  de  Nueva  York      recibió  aproximadamente   un   millón   de  dólares  en  efectivo  en  una  operación  encubierta.  Después  de  realizar  las  transferencias  cablegráficas de este  dinero,  por  solicitud  del  lavador  de  dinero,  los agentes enviaron por fax  copias  de  los  recibos  a  una  persona  en Colombia. Algunos de estos recibos  fueron  recuperados en la residencia de Wagener Silva en Colombia, Wagener Silva  fue  también escuchado en conversaciones interceptadas legalmente, hablando con  Ortiz  Mateus y con otras personas, discutiendo cargamentos específicos y otros  detalles   de   cargamentos   de   cocaína   enviados   por   la  organización  Ricardo-Rojas.”   

2.    Los  documentos allegados   

La documentación remitida por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América que sustenta la solicitud de extradición del  ciudadano  colombiano Humberto Ortiz Jaimes, es la siguiente:   

2.1.  Copia de la acusación sustitutiva  número  06-20344-CR-HUCK  proferida  el  6  de junio de 2006 por el Tribunal de  Distrito  Sur  de  Florida, en contra de Humberto Ortiz  Jaimes.   

2.2.  Copia de las declaraciones juradas  de  Joseph  A. Cooley, Fiscal Adjunto de los Estados Unidos para el Distrito Sur  de   la   Florida,  y  de  Brian  Warner,  Agente  Especial  de  Administración  Antinarcóticos  de  los  Estados  Unidos (DEA), las que respaldan la acusación  contra Humberto Ortiz Jaimes.   

El  Fiscal   Joseph  A.  Cooley,  en su  declaración  explica  los  alcances  jurídicos  de  la  acusación,  hace  una  descripción  y  vigencia de los tipos penales imputados y realiza una síntesis  de  los hechos, de la actuación procesal  y  de los cargos atribuidos  al solicitado en extradición.   

A  su  vez,  el Agente Especial Brian Warner  relata,  de  manera  detallada,   los  hechos  objeto  de  investigación y  juzgamiento  ante   el   citado  Tribunal  y  la participación en los  mismos  por parte del requerido en extradición, respecto de quien suministra la  información necesaria sobre su identidad.   

2.3.    Copia   del   texto   de  las  disposiciones  del  Código de los Estados Unidos que se afirman fueron violadas  por  el  solicitado en extradición y que se encontraban vigentes para la época  de los hechos.   

2.4.   Por último, se allegó copia de  la    orden    de    captura    dictada    en    contra    del    requerido   en  extradición.   

3.   En  la  Nota Verbal 2979 del 17 de  noviembre  de 2006, mediante la cual se formalizó la solicitud de extradición,  se  informó  que  Humberto  Ortiz  Jaimes,  “es ciudadano de Colombia,  nacido  el  7  de septiembre de 1940, en  Cúcuta,   Colombia.   Es  portador  de  la  cédula  colombiana  N°  5.397.106  ”.  Así mismo, se acompaña tarjeta de preparación  de la cédula de ciudadanía.   

4.  La Embajada de los Estados Unidos de  América,  mediante  Nota  Verbal N° 2299 del 6 de septiembre de 2006 solicitó  la  captura con fines de extradición de Humberto Ortiz  Jaimes,  documento  que  el  Ministerio  de Relaciones  Exteriores  remitió  al  Fiscal General de la Nación, cuyo despacho ordenó su  aprehensión,   mediante   resolución   del   18   de   septiembre  del  citado  año.   

Según  información  suministrada  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  la  resolución  que  dispuso  la  captura  de  Humberto  Ortiz  Jaimes,  identificado  con  la cédula de ciudadanía número 5.397.106 le fue notificada  personalmente  el  21  de  septiembre  de  2006,  fecha  en la que se produjo la  captura.   

5.   La   solicitud  de   extradición     fue     formalizada    mediante    la   Nota   Verbal   número   2979   del  17  de   noviembre   2006,   emitida   por   la   Embajada   de   los   Estados   Unidos  de  América  y   dirigida   al   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores   de   Colombia,   con   la  que  se  adjuntó   la   documentación   que   apoya   el  pedido  de  extradición  de Humberto Ortiz Jaimes.   

6.    La    normatividad   que   rige   al   presente  trámite  es  la   contemplada   en    el    Capítulo   Segundo,   Libro   V   del   Código   de   Procedimiento  Penal, en   la    medida    que    no   existe   en   el   momento    convenio    aplicable    que   regule    el   asunto,    como    así    lo    conceptuó    el   Jefe   de   la   Oficina  de Asesoría  Jurídica   del     Ministerio     de    Relaciones    Exteriores,   según   oficio  número   OAJ.E.   2219  del  20   de    noviembre    de    2006,    quien   además   certificó  que   la   documentación  del  expediente   procedente   de   la   Embajada   de  los  Estados Unidos de  América,    fue    presentada    “   traducida   y  legalizada”.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Mediante providencia del 27 de marzo de 2007,  la  Sala  negó  la  práctica  de  las  pruebas solicitadas por la defensa y no  consideró necesario decretar ninguna de oficio.   

ALEGATO       DE    LA   DEFENSA   

1.   El   defensor   del   solicitado   en  extradición,  con fundamento en el artículo 35 de la Constitución Política y  con  la  orientación  dada por la Corte Constitucional en sentencia T-1736  del  12  de  diciembre  de  2000,   mediante la cual establece limitaciones  respecto  de la aplicación de la extradición, presenta una relación detallada  de  los  cargos  y de los hechos e indica que en cuanto hace a la conducta   imputada a Ortiz Jaimes, tuvo ocurrencia en Colombia.   

Argumenta que de la información suministrada  por  el país solicitante no existe elemento de juicio que permita establecer la  existencia  de  acuerdo  delictivo  de  éste con Rodrigo Henao Ramírez, Robert  Bonne  y  Pedro  Payas  para  exportar  la  droga, sino sólo con Santiesteban y  únicamente  para  hacer el ofrecimiento de dólares por pesos, infiriéndose de  la  misma  conversación  que  no hubo concertación, ya que para Humberto Ortiz  Jaimes,  en  su  condición  de  profesional  del  cambio en Colombia, el precio  exigido  por el promitente vendedor era muy elevado, de tal manera que se quedó  en  el ofrecimiento, con lo cual la documentación no aporta referencia concreta  sobre  concierto  delictivo  entre Ortiz Jaimes y Santiesteban, por lo que no se  cumple  el  supuesto  de que el delito por el que se solicita haya sido cometido  en el exterior.   

2.  Así  mismo  señala   que      el     requisito     de     la     doble   incriminación     no     se   cumple,    porque    en   Colombia      solo      constituye      delito      el   concierto    para   delinquir,    no   para   importar   o   transferir   dinero,   y  el  cotejo  de   las  normas  debe  hacerse  con  la  legislación   sustancial    vigente    en   Colombia    como   país   requerido,    a    la    fecha    del   concepto,   no   de   la  solicitud   de   extradición,   ni   de     los     hechos    delictivos,    porque    tiene  relación     con    la    colaboración   al    país   afectado   por   el   delito   y   no   a  la  determinación    de    conductas   y   responsabilidades   en   Colombia   como  presupuesto  para  imponer  la  pena.   

3.   Por  último,  indica que mediante  resolución  del  13  de  abril  de  2007,  la Fiscalía Veintiocho de la Unidad  Antinarcóticos  y de interdicción Marítima, profirió acusación contra Ortiz  Jaimes  como  coautor  de  los  delitos de concierto para delinquir con fines de  lavado  de  activos,  en  concurso  con  lavado  de  activos, razón por la cual  solicita concepto desfavorable a la extradición de su procurado.   

ALEGATO   DE   LA  PROCURADORA  SEGUNDA   

DELEGADA  PARA   LA  CASACIÓN  PENAL   

La  representante  del  Ministerio Público,  después  de  hacer relacionar de manera detallada los hechos, los antecedentes,  el  trámite  adelantado  y  los instrumentos allegados a este diligenciamiento,  dice  que,  en  lo relacionado  con la validez formal de los documentos, el  Estado  solicitante  aportó,  debidamente  traducidas  y autenticadas, la pieza  acusatoria,  en  la  que  se   reseñaron  el  lugar  y  las  fechas  donde  ocurrieron   los   hechos   y   los   delitos   imputados,   las   normas    penales    y   las   declaraciones   de   apoyo   a   la   solicitud de extradición, motivo por el cual se  cumple con esta exigencia legal.   

Respecto      a     la   demostración   plena   de   la   identidad   del   requerido,  asevera   que   los   datos  suministrados   por    las    autoridades    del    país   requirente   coinciden   con   los   de  la  persona  que   fue    notificada    de    la   resolución   expedida   por     la     Fiscalía     General     de    la   Nación,    por    medio   de    la    cual    se   ordenó   su   captura   y   que   en   este   momento   se  encuentra  detenida  con  fines  de   extradición.   

Añade que en las Notas Verbales allegadas al  presente  trámite  se  consignaron sus datos personales, es decir, que se trata  de  un  ciudadano  colombiano, nacido el 7 de septiembre de 1940 en Cúcuta  e  identificado con la cédula de ciudadanía número  5.397.106, datos que  confirman  dicha identidad, los cuales coinciden con los suministrados por   Humberto Ortiz Jaimes durante  toda la actuación.    

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que los dos cargos imputados a  Ortiz  Jaimes   por  el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de la Florida, acorde con  su  normatividad, tienen correspondencia con conductas previstas como delitos en  las normas penales colombianas.   

Precisa  que  el  cargo  primero imputado al  requerido,  es equivalente al comportamiento descrito por el artículo 340 de la  Ley  599  de  2000, modificado por el artículo 8 de la Ley 733 de 2002  de  concierto  para cometer delitos de tráfico de drogas estupefacientes, que tiene  prevista pena de prisión de seis (6) a doce (12) años.   

En  cuanto  al segundo cargo, señala que la  acusación   americana   de  lavado  de  instrumentos  monetarios  se  encuentra  sancionado  en  el artículo 323 del Código Penal, adicionado por la Ley 747 de  2002,  con  pena  de  prisión  de  seis (6) a  quince (15) años y que, de  igual  manera,  el  concierto  para  cometer  lavado de activos, previsto por el  artículo  340  ibídem,  modificado por el artículo 8° de la Ley 733 de 2002,  contempla pena de seis (6) a doce (12) años de prisión.   

Respecto  de  la  equivalencia   de  la  providencia,  dice que la acusación sustitutiva N° 0620344Cr-Huck, corresponde  con  la resolución de acusación en el sistema procesal colombiano, con lo cual  encuentra   satisfecho  este  presupuesto,  por  lo  que  estima   la   Representante   del   Ministerio   Público   que  las   formalidades    legales    se    cumplen    cabalmente   para    que    la    Corte   proceda   a   emitir   concepto   favorable  respecto  de  la  solicitud   de  extradición  que  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos elevó respecto del  ciudadano  colombiano Humberto Ortiz Jaimes.   

Finalmente, la Procuradora Delegada sugiere a  la   Corte   exhorte  al  Gobierno   Nacional   para   que,   en   caso   de  que  se  conceda  la extradición,  el  solicitado  no  sea  juzgado  por  hechos  distintos  a  los  que motivan la  extradición,  ni  sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni a la  pena de muerte.   

CONCEPTO    DE   LA   CORTE   

I.  Acotación  previa   

Previamente  a  emitir el concepto de rigor,  procede  a  la  Sala a responder los argumentos planteados por la defensa en los  numerales  1°  y 3°. Lo relacionado con lo alegado en el numeral 2°, esto es,  la doble incriminación, se responderá en el respectivo acápite:   

En  cuanto  al  primer  aspecto, sostiene el  defensor  que  la  conducta  relacionada con el lavado de activos se realizó en  Colombia,  pues el acuerdo entre Ortiz Jaimes y Santiesteban, en que se sustenta  la  imputación,  aun  cuando  no se concretó,  tuvo lugar en Colombia, de  manera  que  en  aplicación  del principio de territorialidad, corresponde a la  jurisdicción  colombiana el juzgamiento y, en consecuencia,  no procede la  extradición.   

Al  respecto,  debe  la  Sala indicar que el  argumento  planteado  por  el  defensor  no consulta los hechos que sirvieron de  apoyo  a  la acusación, según los cuales Ortiz Jaimes suministró servicios de  lavado  de  dinero a la organización  a través de un negocio de cambio de  divisas  en  Cúcuta  y  que  le  fueron  interceptadas comunicaciones con otros  miembros  de la organización, en relación con actividades de lavado de dinero;  así  mismo  se  señaló que en abril de 2005 se le interceptó una llamada con  un  sujeto conocido y en dicha conversación se discutieron tasas de cambio para  la  conversión  de  dólares  a  pesos e, igualmente, se da cuenta que Humberto  Ortiz  se  reunió con otros cómplices en Colombia en febrero de 2005, después  de  una  incautación  de  cocaína  en  Miami  a  principios de ese mes, con la  presunción  de  que  esa  reunión  fue convocada para discutir lo ocurrido, la  cual era parte de un cargamento mayor.   

De acuerdo con esta información aportada por  el  país  reclamante,  y  especialmente  con  la declaración jurada del agente  especial   de  la  D.E.A.,  el  reclamado  es  señalado  como  miembro  de  una  organización  dedicada  a  actividades  de  tráfico  de  drogas, orientada por  Jesús  Humberto  Ricardo  Rojas y otros, responsables del transporte de grandes  cantidades  de  kilogramos  de  cocaína  a  través de líneas aéreas de carga  comercial  desde  Colombia  y Venezuela al Sur de la Florida, es decir que Ortiz  Jaimes  desempeñó  acciones encaminadas a lograr con éxito el envío de droga  estupefacientes  desde  Colombia  a  los  Estados  Unidos,  según lo revela las  reuniones  con los otros miembros de la red, en la cual también se encargaba de  la  negociación  de divisas, como se estableció en las llamadas interceptadas.   

Todo  lo  anterior  permite  indicar que las  imputaciones  según  las  autoridades  norteamericanas,  se  refieren  a  actos  presuntamente  desarrollados  por el requerido y la organización delictiva a la  que   pertenecía,   traspasaron  ontológica  y  jurídicamente  las  fronteras  nacionales,1  pues  el  propósito de la supuesta alianza era el de introducir a  los  Estados  Unidos cocaína para distribuirla y realizar actividades de lavado  de dinero.   

Para  situaciones  como  la  reseñada,  ha  señalado  la Sala que, de conformidad con el artículo 14 del Código Penal, en  el  que  se  desarrolla  el  principio  de territorialidad, las conductas que se  imputan  en  el  extranjero  en este caso a Humberto Ortiz Jaimes, se consideran  realizadas  en  el lugar donde se produjo o debió producirse el resultado, como  quiera  que  buscaban  causar sus efectos en el territorio del país requirente,  así     hayan     tenido    ejecución    parcial    en    Colombia.   

Ahora bien, de tiempo atrás la Corporación  ha  venido  sosteniendo  que el presupuesto del artículo 35 de la Constitución  Nacional  se  agota  cuando los hechos han ocurrido, así sea parcialmente en el  exterior,  ya  que  debe  efectuarse  una  interpretación  sistemática  con el  principio  de  territorialidad y la excepción de extraterritorialidad de la ley  penal  (artículo  15  y  16  del  Código  Penal), por funcionar ésta en doble  sentido,  es  decir,  que  si  bien  legitima a las autoridades colombianas para  aplicar  el  ordenamiento  jurídico  interno  a  hechos o situaciones ocurridas  parcialmente  en  otro Estado, también permite a las autoridades extranjeras la  persecución    por    los    delitos   ejecutados   parcialmente   en   nuestro  territorio.2   

En  consecuencia,  el  planteamiento  de  la  defensa no tiene vocación de éxito.   

Por  último,  en  cuanto  a que en Colombia  cursa  proceso  en  contra  de  Ortiz  Jaimes  como  coautor  de  los delitos de  concierto  para  delinquir con fines de lavado de activos en concurso con lavado  de  activos,  en  el  cual  el 13 de abril de 2007 la Fiscalía Veintiocho de la  Unidad  Antinarcóticos  y  de  Interdicción Marítima profirió resolución de  acusación,  no  es un aspecto que guarde relación con las exigencias previstas  en  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal, como con suficiencia lo  ha     indicado     la     Sala    en    reiteradas    oportunidades:   

“La pretensión  de  determinar  que  existe  en nuestro país un proceso contra el requerido por  los  mismos  hechos que motivan la extradición ninguna relación guarda con las  materias  previstas en el artículo 520 del Código de Procedimiento Penal, pues  reiterada  ha  sido  la  jurisprudencia de la Sala en señalar que dentro de sus  facultades  que le permiten emitir  el concepto en casos de extradición no  se  halla  la de establecer si el solicitado es investigado o no por la justicia  nacional,  o  si  los  hechos  por  los  que en nuestro país se procesa son los  mismos  que  fundamentan  el pedid, habida cuenta que esos eventos no inciden en  el  curso  de  este  trámite  ni mucho menos determinan el sentido en que ha de  conceptuarse.   

Es al Presidente  de  la  República,  supremo director de las relaciones internacionales, a quien  concierne  la decisión final ante la solicitud de extradición, de concederla o  negarla   o   diferir   la  entrega  del  requerido,  según  las  conveniencias  nacionales,  luego  en  esa  misma  medida  y en tanto lo considere necesario le  atañe  igualmente  establecer si en Colombia existe el proceso a que se refiere  la  defensa y si él trata los mismos supuestos de hecho por los que se solicita  la             extradición”.3   

Por  lo  tanto,  tal  argumentación tampoco  prospera.   

II. Cumplimiento de  los requisitos legales   

El artículo 502 del Código de Procedimiento  Penal  2004 estatuye que el  concepto que emite la Sala debe estar centrado  en  establecer  la  validez   formal de la documentación presentada, en la  demostración  plena de la  identidad del solicitado, en el principio de la  doble  incriminación,  en  la  equivalencia de la providencia proferida en  el  extranjero y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo previsto en los  tratados públicos.   

En  esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Humberto  Ortiz  Jaimes,  cumple con las  exigencias  legales  contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal y Civil  para   tenerla   como   apta   para  fundar  el  concepto  que  debe  emitir  la  Sala.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron     por    vía    diplomática,     habiendo     sido   debidamente   traducidos   y  autenticados, dentro  de   los    cuales    obra   la   copia   de   la   acusación   número  06-20344CR-HUCK  del  6  de   junio     de     2006,     dictada     por     el   Tribunal   de Distrito  de  los  Estados  Unidos,   Distrito    Sur    de    Florida,   la   que   fue  firmada     por    el    correspondiente    Presidente   del   Gran   Jurado   y   por  el Fiscal  de   los      Estados      Unidos,      documentos     cuya   autenticidad    de   su  contenido   fue   certificada   con   la  firma  y  el  sello  perteneciente   al Secretario  de  dicho  Tribunal.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de,  Joseph  A.  Cooley, Fiscal Adjunto de los Estados Unidos para el Distrito Sur de  la  Florida  y  de  Brian  Warner, Agente Especial de la DEA, cuyos contenidos y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la documentación que las  acompaña,  fueron  certificados,  el  8  de  noviembre  de  2006, por Jasón E.  Carter,  Director  Asociado  de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de lo Penal, del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que  la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables a cada caso, esto es, Capítulo  21,  Sección  952  (Importación  de  sustancias  controladas);  Capítulo  21,  Sección   960   (Actos   prohibidos);  Capítulo  21,  Sección  963(Intento  y  concierto);  Capítulo  18,  Sección  3282(Delitos  no capitales; Capítulo 18,  Sección  1956(Lavado  de  instrumentos  monetarios;  Capítulo 21, Sección 853  (Extinciones  del  derecho  de  dominio  por  causa  criminal)  y  Capítulo 18,  Sección  982(Extinción  del  derecho de dominio por causa criminal del Código  de los Estados Unidos.   

A    su    vez,    la   firma   y   el   cargo   del  señor  Jasón   E.   Carter  fueron certificados  por  el  señor   Alberto     R.    González,    Procurador    de    los  Estados    Unidos,   quien   según   su   propia   afirmación   escrita,   ordenó   que  se   estampara   el    sello    del   Departamento   de   Justicia   de   los   Estados  Unidos,  siendo  atestada  la   firma     de     aquél     por    el    Director   Adjunto      de     la      Oficina     de     Asuntos   Internacionales,   División   de   lo  Penal,  y   el   sello  del   Departamento   de   Estado  fue   ordenado     por     la     Secretaria    de   Estado,   señora   Condoleezza   Rice,   de   cuyo  nombre   dio   fe   la   Auxiliar  de Autenticaciones de la misma oficina.   

Finalmente,   dichos   documentos   fueron  presentados  para  su  autenticación  ante la Cónsul de Colombia en Washington  D.C.,  señora  María  de  los  Ángeles  Barraza,  como así lo constató y lo  avaló  la  Oficina  de  Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D. E. 2282 de 1989 que dice:   “Los       documentos       públicos  otorgados       en      país      extranjero      por   funcionario       de      éste      o      con      su  intervención,   deberán  presentarse debidamente autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por  el de   una     nación     amiga,     lo    cual    hace   presumir   que   se   otorgaron  conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos  25  y  495,  último  inciso,  del Código de Procedimiento  Penal.   

Además,  el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores  certificó  que  la  documentación  de  los  expedientes  procedentes  de la Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “traducida y  legalizada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en  cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Humberto Ortiz Jaimes  se  hizo  por  la  vía  diplomática  y  que  en  la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.   La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No    hay    duda   que   el   ciudadano  colombiano    Humberto    Ortiz   Jaimes,  a  quien  se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en  extradición  por  el Gobierno de los Estados Unidos de América, aspecto que la  defensa no ha puesto en duda.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía   diplomática  se  colige  claramente,  como  lo  destaca  la  Procuradora  Delegada,   que   se   trata   de,   Humberto   Ortiz  Jaimes,    pues  basta  observar  que  el número de cédula de ciudadanía que  suministró  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos de América, a través de la  Notas  verbales  números  2299  del  6  de  septiembre  de   2006  y  2979  del  17  de  noviembre  siguiente,  mediante  las que solicita la  detención   provisional   y   extradición,  respectivamente,  concuerdan   con    el    que    aparece   en   el   acta   de    notificación    personal   de  la   providencia   por    medio   de   la   cual   se   dispuso   su   captura  y en  la diligencia mediante la cual se le comunicó sus  derechos de capturado por razón de este trámite.   

Igualmente,  todos  los  datos suministrados  coinciden   con   los   que   obran  en  la  documentación,  como  se  señaló  inicialmente.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona  detenida  es Humberto Ortiz Jaimes,    “también   conocido   como   ‘Humberto  Ortiz-James’, es ciudadano  de  Colombia,  nacido  el  7  de  septiembre  de  1940, en Cúcuta, Colombia. Es  portador   de   la   cédula   colombiana   N°   5.397.106”   y es el ciudadano requerido en extradición por el Gobierno de los  Estados Unidos.   

3.   El   principio  de  la  doble  incriminación   

31.  Dice el defensor del requerido que  no  se  satisface  este  principio,  toda vez que en Colombia sólo es delito el  concierto para delinquir y no el de importar o transferir dinero.   

El  argumento de la defensa no sólo resulta  segado  sino  también  desacertado,  pues desconoce el contenido del inciso 2°  del  artículo  340  de la Ley 599 de 2000, modificado por el artículo 19 de la  Ley  1121  de  2006,  el  cual prevé como tipo penal, entre otros, el concierto  para  cometer  lavado  de activos o testaferrato y conexos, disposición que, en  concordancia  con el artículo 323 del Código Penal, también modificado por el  artículo  17  la  Ley  1121  de  2006,  consagra  la  conducta  punible  en los  siguientes  términos:  “El que adquiera, resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  custodie  o administre bienes que tengan su  origen  mediato  o  inmediato en actividades de … tráfico de drogas tóxicas,  estupefacientes   o   sustancias  sicotrópicas…”,  siendo  indiscutible  que,  contrario  a lo indicado por el memorialista, dichos  verbos   rectores   recogen   el   comportamiento   imputado  al  solicitado  en  extradición  y,  por lo mismo, éste otro aspecto se cumple satisfactoriamente,  como a continuación la Sala lo precisa.   

Recuérdese  que,  de  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo 493 del Código de Procedimiento Penal, para que la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la  acusación número  06-20344-CR-Huck  del 6 de junio de 2006, dictada por el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Sur  de  Florida,  se  sabe  que a Humberto   Ortiz   Jaimes  se  le  acusó  de    concierto           “para           importar  cinco  o  más  kilogramos  de  una  sustancia controlada  (cocaína)   a  los  Estados  Unidos”   (cargo  1)   y   “para  transferir  dinero  a  los  Estados  Unidos  para promover la  realización   de   una   actividad  ilegal,  específicamente  el  tráfico  de  sustancias      controladas”      (cargo            2).   

En  esas  condiciones,  advierte la Sala que  los  dos  cargos, de acuerdo  con  los  hechos  que  se imputan y las normas allegadas, encuentran adecuación  típica  en  nuestro  sistema  penal  en  lo reglado en el artículo 340, inciso  segundo,  modificado  por el artículo 8° de la Ley 733 del 29 de enero de 2002  y  por  el  artículo  19  de  la  Ley 1121 del 29 de diciembre de 2006, el cual  prevé  el  concierto para delinquir relacionado con el  tráfico   de   estupefacientes   o   sustancias   sicotrópicas   y  lavado  de  activos,   habida  cuenta  que,  como  quedó  visto,  Humberto  Ortiz  Jaimes, con  conocimiento,     se     concertó     con  otras  personas  para  importar cocaína a los Estados Unidos y  para   transmitir y transferir un instrumento monetario y fondos a un lugar  en los Estados Unidos.   

Cabe  agregar  que  el  citado  delito  de  concierto  para  delinquir  tienen señalada pena privativa de la libertad   que    oscila   entre  ocho  (8)  y   dieciocho   (18)   años  de  prisión.     

Así las cosas, contrario a lo planteado por  la   defensa,   claro   es   que   se  cumple  con  el  principio  de  la  doble  incriminación.   

4.    Equivalencia   de   la   providencia            proferida            en           el   extranjero   

Advierte  la  Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En   efecto, el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Sur  de  Florida,  acusó  a  Humberto   Ortiz   Jaimes   por  las  conductas   punibles  señaladas en precedencia, mediante acto procesal que  en  nuestra  legislación  equivale  a  la  acusación, como emerge de las   siguientes similitudes, que las tornan equivalentes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra de la acusada para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por lo tanto, se observa que las acusaciones  emitidas  por  el  Tribunal extranjero son equivalentes y tienen la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se satisface.   

Acotación  final   

Teniendo  en cuenta la sugerencia hecha por  el  Ministerio Público, se pone de presente al Gobierno Nacional que en caso de  concederse  la  extradición,  de   Humberto Ortiz  Jaimes  debe condicionar la entrega en el sentido  de  que  no  será  juzgado  por  hechos  distintos  a  los  que  originaron  la  reclamación,  ni  sometido  a tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le  impondrá  la pena capital o perpetua, al tenor del artículo 494 del Código de  Procedimiento Penal.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  el  señor  Presidente  como  supremo  director de la política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición  y  determinar  las consecuencias que se derivarían de su eventual  incumplimiento,  al tenor de lo señalado en el ordinal 2° del artículo 189 de  la Carta Política.   

De  otra  parte,  se  pide  al  ejecutivo  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal   se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Sala  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América,  respecto  del  ciudadano  colombiano  HUMBERTO  ORTIZ  JAIMES y en cuanto tiene  que  ver  con  los  dos cargos  que  le fueron imputados en la acusación número 06-20344CR-HUCK del 6 de junio  de  2006,  dictada  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito  Sur de Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,    HUMBERTO   ORTIZ   JAIMES,  quien  se encuentra recluido en el Establecimiento Penitenciario y  Carcelario  de  Alta  y Mediana Seguridad de Combita, a su defensor, a la Agente  del  Ministerio  Público  y  al  Fiscal General de la Nación, para lo de   su  cargo.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                      Aclaración de voto   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA           

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre   ellos   el  fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos y deberes consagrados en la  Carta;  defender  la  independencia  nacional  y  proteger  a todas las personas  residentes  en  Colombia  en  su  vida,  honra,  bienes,  creencias,  derechos y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así  las cosas, siendo el marco esencial  de  la  figura  de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35 de la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes4   para   que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos  que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo  508  y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito  de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal  mínimo  en  el  exterior  –artículo  510 y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro, prisión  perpetua      y      confiscación’,  a  las  cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas,  no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica  que  igualmente  en  ese  sentido  habrá  de condicionarse la exequibilidad del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”5   

Sin  embargo,  esas  no  son  las únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El  gobierno  podrá subordinar el ofrecimiento o  la   concesión   de   la   extradición   a   las   condiciones  que  considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce6,  y  con  los  derechos y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten   al   extraditado   –como  a  cualquier  otro nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente,  el gobierno debe condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre  la   materia,   le  ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para  que  el  extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con  sus familiares más cercanos,  habida  cuenta  que  la Constitución de 1991, en su artículo 42, reconoce a la  familia  como  núcleo  esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su protección y  reconoce  su honra, dignidad e intimidad, lo cual se refuerza con la protección  adicional  que  a ese núcleo le otorgan la Convención Americana sobre Derechos  Humanos   (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado  mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Concepto de 223 de noviembre de 2006, radicado 25643   

2  Concepto de junio 4 de 2002, radicado 18544   

3 Ver  entre otros auto del 10 de octubre de 2006, radicado 25170   

4 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

5  Sentencia C-1106/00.   

6 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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