14519 (17-06-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    NOTIFICACION-Sentencia  

No  es argumento válido el que se afirme que  la  sentencia  debe  ser notificada personalmente al procesado, pues bien sabido  es  que,  de  conformidad con el artículo 188 del C. de P.P., esta modalidad es  exigida  respecto  del  sindicado  que se encuentra privado de la libertad y del  Ministerio Público.   

Sobre el tema la Sala ha sostenido:  

“Si  se hace un estudio sistemático de todas  las  normas  que  regulan las notificaciones dentro del Código de Procedimiento  Penal,  teniendo  en  cuenta, obviamente, las disposiciones de la ley 81 de 1993  que  las  modificaron, se llega a la conclusión de que por parte del Juzgado 49  Penal  del  Circuito  de Santafé de Bogotá no se incurrió en omisión alguna,  ya  que  “la diligencia de citación mediante telegrama” que ordena el artículo  190  del C. de P.P. (subrogado por el artículo 25 de la ley 81 de 1.993), sólo  es  exigible  cuando  se  trate  de  notificaciones  que  por  ley deben hacerse  personalmente”.   

“…”  

“Además  y  en este mismo orden de ideas, es  pertinente  destacar  que  de  conformidad  con el artículo 187 del C. de P.P.,  “las  notificaciones  pueden  ser personal, por estado, por edicto, por conducta  concluyente  y  por  estrados”, lo cual corrobora el aserto de la Sala de que no  todas  las  notificaciones  previstas en la ley hay que hacerlas personalmente a  todos  los sujetos procesales, pues de ello no ser así, sobraría la referencia  legal a otras formas de notificación distintas de ésta.   

“También  es  importante  destacar que si la  voluntad  del  legislador  hubiera  sido  la  de  que  todas  las notificaciones  tuvieran  que  hacerse  personalmente, no tendría sentido que excluyera de esta  forma   de   notificación   a   las  sentencias,  que  por  su  naturaleza  son  determinaciones  de  mayor  trascendencia  que  los autos. Y esta afirmación la  hace  la  Corte,  teniendo  en cuenta que el artículo 25 de la citada ley 81 se  refiere  sólo a la notificación por estado y no a la notificación por edicto,  forma  esta  última de enteramiento propia de las sentencias de conformidad con  el  artículo  323  (subrogado  por  el  decreto  2282  de  1989) del Código de  Procedimiento  Civil,  aplicable  al  proceso  penal  en virtud del principio de  integración (art. 21 C. de P.P.)”.   

“Partiendo  de esta inicial premisa, hay que  entender  que  el  artículo  25 de la citada ley 81 se refiere exclusivamente a  las   providencias   que   por  mandato  legal  expreso  deben  ser  notificadas  personalmente,  y no aquellas otras que por voluntad del legislador se notifican  por  estado  o por edicto. Así se desprende con claridad de la primera parte de  su  texto  “cuando  no  fuere  posible la notificación personal…”, pues éste  presupone,  necesariamente,  que  la  ley  ha  ordenado que la notificación sea  personal,  y  que  no  obstante  ello no resulte posible hacer este enteramiento  personal.  En  estos  casos y sólo en ellos, es cuando se impone la obligación  de  realizar  “la  diligencia  de  citación  mediante  telegrama  dirigido a la  dirección que aparezca registrada en el expediente””.   

“La  disposición  en  comento,  tiene  por  finalidad  impedir que por la no comparecencia de un sujeto procesal para que se  le  notifique personalmente lo que por ley debe comunicársele así, se paralice  la  actuación,  como sucedía antes de que existieran estas normas. Ahora basta  con  que  el  sujeto  procesal sea citado para la notificación personal y si no  comparece,  “se  hará  la  notificación  por  estado  que  se  fijará 3 días  después”  de la diligencia de citación, salvo que se trate de la notificación  de  la  resolución  de  acusación  que  tiene  previsto  un  régimen especial  diferente  (art.  59  de la ley 81 de 1.993), o de la notificación al sindicado  que  se encuentre privado de la libertad o al Ministerio Público, eventos estos  últimos expresamente exceptuados por la norma.   

“Más  cuando se trata de proveídos que por  ley  no  es  necesario  que  sean  notificados  de  manera  personal,  no existe  obligación  alguna  de  hacer  previamente  la  “diligencia de citación” a que  alude  el  ya  citado  artículo  25  de  la  ley  81.  En  esta  hipótesis, la  providencia  quedará  bien  notificada  con  la sola fijación del estado o del  edicto,  según el caso” (tutela del 29 de noviembre de 1994, M.P. Dr. Guillermo  Duque Ruiz).   

PROCESO No. 14519            

         CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

         SALA DE CASACION PENAL   

         Magistrado Ponente:   

         Dr. JORGE CORDOBA POVEDA   

         Aprobado      acta     N�  85   

Santafé  de Bogotá, D.C., diecisiete (17)  de junio de mil novecientos noventa y ocho (1998).   

         V I S T O S   

Decide  la  Corte  el  recurso ordinario de  hecho  interpuesto  contra  el auto del 29 de abril del año en curso, por medio  del  cual el Tribunal Superior de Santafé de Bogotá declaró improcedente, por  extemporáneo, el recurso extraordinario de casación.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.  El Juzgado 28 Penal del Circuito de  Santafé  de  Bogotá,  mediante  sentencia  del  2  de mayo de 1997, condenó a  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXa  la  pena principal de 12 meses de prisión y a las accesorias de  rigor,  como  autor  del delito de falsedad en documento privado. Así mismo, se  le concedió el subrogado de la condena de ejecución condicional.   

2.    Inconforme   con  la  anterior  decisión,  el  defensor  del  procesado  interpuso el recurso de apelación, el  cual  al ser desatado por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de la  misma    ciudad,    el   11   de   marzo   de   1998,   la   confirmó   en   lo  fundamental.   

3.   De  acuerdo  con  las  fotocopias  aportadas  a este diligenciamiento, se observa que el fallo de segunda instancia  se  notificó  por  edicto,  el cual duró fijado los días 24, 25 y 26 de marzo  del presente año.   

4.  El defensor del procesado, mediante  escrito  presentado ante la Secretaría del Tribunal el 27 de abril siguiente, a  las  4:10  de  la tarde, interpuso el recurso extraordinario de casación contra  la citada sentencia.   

5.   Mediante auto del 29 de abril del  mencionado    año,   el   Tribunal   Superior   declaró   “improcedente,   por  extemporáneo,  el  recurso”  interpuesto, por cuanto se presentó por fuera del  término   que   consagra   el   artículo  223  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

         SUSTENTACION DEL RECURSO DE HECHO   

El  defensor  del procesado sostiene que la  sentencia  de  segundo  grado  no  fue  notificada personalmente a su prohijado,  “librando  la  comunicación  a  mi  dirección  a Palmira para así intentar el  cumplimiento  del  mandato  de  la  norma  sobre  la  materia  en  el Código de  Procedimiento Penal”.   

A renglón seguido dice:  

         “No  sobra  recalcar,  que la norma sobre notificación enseña que  preferencialmente  se  debe  intentar  la  notificación  personal,  entre otras  providencias,  -de  la sentencia-, y si se fracasa en el intento hacerlo por los  otros  medios  legales  y  como  todo lo primeramente comentado no se hizo en el  caso  que  nos ocupa como consta en la actuación respectiva es por lo que surge  como necesario el recurso de hecho”.   

Estima  que la ausencia de la notificación  personal   conlleva  a  colegir  que  el  fallo  no  se  encuentra  ejecutoriado  formalmente,  razón  por  la  cual tiene derecho a que se le conceda el recurso  extraordinario de casación.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Teniendo   en   cuenta   las  constancias  procesales   que  obran  en  este  diligenciamiento  y  de  conformidad  con  lo  establecido  en  la  ley  procesal  penal, bien puede afirmarse que no le asiste  razón al recurrente.   

En  efecto,  proferida  el  11 de marzo del  presente  año  la  sentencia  de  segunda  instancia  y  luego  de  surtirse la  notificación  personal  al Ministerio Público, por Secretaría del Tribunal se  procedió  a  notificar  dicha  decisión  por  edicto, el cual duró fijado los  días 24, 25 y 26 del mes de marzo.   

Implica  ello  que  a  partir de la última  notificación  (26  de marzo), empezó a correr el término de quince (15) días  de  que  trata  el  artículo  223  del Código de Procedimiento Penal, quedando  ejecutoriada  la sentencia el 23 de abril, a las seis de la tarde, lapso durante  el   cual  ningún  sujeto  procesal  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación.   

Sólo  hasta  el  27 de abril siguiente, el  defensor  del procesado Parra Hamann, interpuso el citado recurso, razón por la  cual,    atinadamente,    el    Tribunal    lo    declaró    improcedente   por  extemporáneo.   

Vistas  así las cosas, no cabe duda que el  trámite  dado  por  el  Tribunal  a  la notificación y ejecutoria formal de la  sentencia, se ajusta a las previsiones legales.   

No es argumento válido el que se afirme que  la  sentencia  debe  ser notificada personalmente al procesado, pues bien sabido  es  que,  de  conformidad con el artículo 188 del C. de P.P., esta modalidad es  exigida  respecto  del  sindicado  que se encuentra privado de la libertad y del  Ministerio Público.   

Sobre    el    tema    la    Sala    ha  sostenido:   

         “Si  se  hace  un  estudio  sistemático  de  todas  las normas que  regulan  las  notificaciones dentro del Código de Procedimiento Penal, teniendo  en  cuenta,  obviamente,  las  disposiciones  de  la  ley  81  de  1993  que las  modificaron,  se  llega  a  la conclusión de que por parte del Juzgado 49 Penal  del  Circuito  de Santafé de Bogotá no se incurrió en omisión alguna, ya que  ‘la  diligencia de citación mediante telegrama’ que ordena el artículo 190 del  C.  de  P.P.  (subrogado  por  el  artículo 25 de la ley 81 de 1.993), sólo es  exigible   cuando   se  trate  de  notificaciones  que  por  ley  deben  hacerse  personalmente”.   

         “…”   

         “Además  y  en  este  mismo orden de ideas, es pertinente destacar  que  de  conformidad  con  el  artículo 187 del C. de P.P., ‘las notificaciones  pueden  ser  personal,  por  estado,  por edicto, por conducta concluyente y por  estrados’,  lo  cual  corrobora  el  aserto  de  la  Sala  de  que  no todas las  notificaciones  previstas  en  la ley hay que hacerlas personalmente a todos los  sujetos  procesales,  pues  de ello no ser así, sobraría la referencia legal a  otras formas de notificación distintas de ésta.   

         “También  es importante destacar que si la voluntad del legislador  hubiera   sido   la  de  que  todas  las  notificaciones  tuvieran  que  hacerse  personalmente,  no tendría sentido que excluyera de esta forma de notificación  a   las   sentencias,  que  por  su  naturaleza  son  determinaciones  de  mayor  trascendencia  que  los  autos. Y esta afirmación la hace la Corte, teniendo en  cuenta  que  el  artículo  25  de  la  citada  ley  81  se  refiere  sólo a la  notificación  por estado y no a la notificación por edicto, forma esta última  de  enteramiento  propia  de  las sentencias de conformidad con el artículo 323  (subrogado  por  el  decreto  2282  de 1989) del Código de Procedimiento Civil,  aplicable  al  proceso penal en virtud del principio de integración (art. 21 C.  de P.P.)”.   

         “Partiendo  de  esta  inicial  premisa,  hay  que  entender  que el  artículo  25  de  la citada ley 81 se refiere exclusivamente a las providencias  que  por  mandato  legal  expreso  deben  ser  notificadas  personalmente,  y no  aquellas  otras  que  por  voluntad del legislador se notifican por estado o por  edicto.  Así  se desprende con claridad de la primera parte de su texto ‘cuando  no   fuere   posible   la  notificación  personal…’,  pues  éste  presupone,  necesariamente,  que la ley ha ordenado que la notificación sea personal, y que  no  obstante  ello no resulte posible hacer este enteramiento personal. En estos  casos  y  sólo  en  ellos,  es  cuando se impone la obligación de realizar ‘la  diligencia  de  citación  mediante  telegrama  dirigido  a  la  dirección  que  aparezca registrada en el expediente'”.   

         “La  disposición  en comento, tiene por finalidad impedir que por  la   no   comparecencia   de  un  sujeto  procesal  para  que  se  le  notifique  personalmente   lo  que  por  ley  debe  comunicársele  así,  se  paralice  la  actuación,  como sucedía antes de que existieran estas normas. Ahora basta con  que  el  sujeto  procesal  sea  citado  para  la  notificación personal y si no  comparece,  ‘se  hará  la  notificación  por  estado  que  se  fijará 3 días  después’  de la diligencia de citación, salvo que se trate de la notificación  de  la  resolución  de  acusación  que  tiene  previsto  un  régimen especial  diferente  (art.  59  de la ley 81 de 1.993), o de la notificación al sindicado  que  se encuentre privado de la libertad o al Ministerio Público, eventos estos  últimos expresamente exceptuados por la norma.   

        “Más  cuando  se  trata de proveídos que por ley no es necesario  que  sean  notificados de manera personal, no existe obligación alguna de hacer  previamente  la  ‘diligencia de citación’ a que alude el ya citado artículo 25  de  la  ley  81. En esta hipótesis, la providencia quedará bien notificada con  la  sola  fijación  del  estado o del edicto, según el caso” (tutela del 29 de  noviembre de 1994, M.P. Dr. Guillermo Duque Ruiz).   

De  manera  que  teniendo  presente que la  actuación  surtida  alrededor de la notificación del citado fallo se sujetó a  los  parámetros legales, bien puede afirmarse que la impugnación planteada por  la defensa fue extemporánea.   

Finalmente,  cabe advertir que es deber de  los  sujetos  procesales  estar pendientes de los términos que se surtan dentro  de  una  determinada  actuación,  sin  que se limiten exclusivamente a que sean  avisados  por  parte  de los despachos judiciales, como sucedió en este asunto.   

Por  lo  anteriormente  expuesto,  no  se  concederá    el    recurso   extraordinario   de   casación.      

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

NO  CONCEDER el  recurso  extraordinario de casación interpuesto por el defensor del sentenciado  XXXXXXXXXXXXXXXX.   

Cópiese,      devuélvase      y  cúmplase.   

JORGE  E.  CORDOBA  POVEDA                             FERNANDO   E.   ARBOLEDA  RIPOLL   

RICARDO   CALVETE   RANGEL                           CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE           

JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR                                    

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON     PINILLA     PINILLA                                           

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                              PATRICIA     SALAZAR  CUELLAR   

                                                                                  Secretaria     

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