14002 (03-02-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    SENTENCIA  

Es   pertinente  recordar  que  cuando  el  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal se  ocupa  de la redacción de la sentencia como pronunciamiento destinado a definir  de  fondo  la  causa,  regula tanto el contenido de la parte considerativa, como  ante  todo  la  esencia de la decisión, al precisar que en ella se fijarán “La  condena  a  las penas principal y accesorias que correspondan o la absolución”,  “La  condena  en  concreto al pago de perjuicios si a ello hubiere lugar”, y “La  suspensión  condicional  de la sentencia, si fuere procedente”, aspectos que de  ninguna  manera  pide  ni  aspira  la  sentenciada  a  que le sean reformados ni  modificados,  por  cuanto  su pretensión se fija y agota en la reducción de la  caución   prevista   como   garantía   para   la   efectividad   de   la  pena  principal.   

Por esta potísima razón, ya era de entender  que  el  pedimento no se orientaba a la obtención de una decisión inadoptable.  Pero  además  de  ello,  tal  conclusión  se  hace  evidente cuando se entra a  consultar   el  contenido  y  el  sentido  del  artículo  523  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  de  conformidad  con  el  cual  corresponde  al  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad o a quien haga sus veces entrar a  adoptar   las   decisiones   relacionadas   con  los  subrogados  penales  y  la  rehabilitación,  aspectos  operativos  de  la  ejecución de la sentencia a los  cuales  refiere  la  petición de la doctora (…), sin que el tema del monto de  la  caución  le  pueda  resultar  ajeno  al  funcionario,  pues  por  su  misma  naturaleza  se  trata  de  una  cuantía  susceptible  de  ajustes encaminados a  conciliar   los  intereses  de  la  administración  de  justicia  con  los  del  procesado,  en  orden  a la adopción de las decisiones más justas y efectivas,  conforme  se desprende del artículo 393 del Código de Procedimiento Penal, que  si  bien se refiere a la caución como medida de aseguramiento, no por ello deja  de  advertir,  con  repercusión  en los otros casos en que dicha medida resulta  operante,  en  qué  consisten  las  cauciones  prendaria  y  juratoria, cuándo  procede  una  u otra, y cuáles los factores que para su cuantificación, se han  de tener en cuenta por el funcionario competente.   

En  suma,  el  tema  de  la adecuación de la  garantía  que  ha  de  prestar la sentenciada para la efectividad del subrogado  que  le  fuera  otorgado en la sentencia, no hace parte esencial de la decisión  condenatoria,  en  términos  que  conlleven  con  las  decisiones  de fondo que  contiene,  su  inalterabilidad,  por  lo  que  la decisión materia de la alzada  habrá  de  revocarse, a fin de que asumiendo la competencia que le otorga el ya  citado  artículo  523 del Código de Procedimiento Penal, proceda el Tribunal a  decidir,  sobre  las  pruebas  allegadas y las demás que estime conducentes, la  viabilidad de lo pedido.   

PROCESO No.14002  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente:   

          Dr. JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

          Aprobado Acta No. 11   

Santafé de Bogotá D.C., tres (3) de febrero  de mil novecientos noventa y ocho (1998).   

          Por   vía  de  apelación  revisa  la  Sala  el  auto  de  octubre  veintiocho  último, mediante el cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Cali  negó a la condenada, doctora ADIELA GALVEZ SERNA, la readecuación de  la   caución  que  se  le  impuso  con  motivo  de  la  condena  de  ejecución  condicional.   

         ANTECEDENTES   

          1.-  Esta  Sala,  en  sentencia de agosto 27 de 1.997 (fl. 6. Cdno.  Corte),  revocó  la  de carácter absolutorio proferida por el Tribunal de Cali  y,  en su lugar, condenó a la acusada ex Juez 24 Penal Municipal de esa ciudad,  a  la  pena  principal  de  26  meses  de  prisión por el delito de prevaricato  activo.  Le concedió el sustituto penal previsto en el artículo 68 del Código  Penal y le impuso caución de 10 salarios mínimos mensuales.   

          2.-   Llegado   el  proceso  al  referido  Tribunal,  la  condenada  solicitó  “readecuar  el monto” de la caución impuesta (fl. 86) y aceptar como  tal la que prestó con ocasión de la libertad provisional.   

          Al  efecto  adujo  sus  precarias condiciones económicas, citó el  artículo  393  del  Código  de  Procedimiento  Penal  y  agregó que es “madre  soltera”,   sostiene  a  su  hijo,  tiene  pendientes  varias  obligaciones,  el  automotor  que  había  adquirido  le fue embargado y carece de vivienda propia,  por  todo  lo  cual  concluye  que  ha  perdido  su  capacidad de pago (fl. 87).   

          Adjunta  fotocopias  de  documentos  que apoyan sus afirmaciones, y  pide  la  práctica  de  varias  pruebas  para  demostrar  “la  conveniencia  de  modificar  la  caución  prendaria  impuesta, dada la imposibilidad de cubrirla”  (fl. 88).   

          3.-   El   Magistrado   ponente   en   el  Tribunal  le  respondió  inicialmente  a  la  solicitante  que no le era posible modificar el monto de la  caución  prendaria  “dado que quien la impuso fue la HONORABLE CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA  y  por  lo  tanto  no es dado modificar o revocar lo que en derecho ha  impuesto  nuestro  Superior Jerárquico (sic)”, Sin embargo, como la sentenciada  reiteró  su  petición,  por  auto  interlocutorio  la  Sala  de  Decisión del  Tribunal  le  respondió que el artículo 211 del Código de Procedimiento Penal  prohibe  revocar  o  modificar  el  fallo  proferido por el mismo Juez o Sala de  Decisión,  “máxime  que se trata de una sentencia dictada por nuestro Superior  Jerárquico  (sic)”,  y como consecuencia negó la petición, providencia que la  afectada somete al recurso de alzada.   

         LA APELACION    

          Al  sustentar su recurso, dice la inconforme que la petición hecha  no  afecta partes sustanciales de la sentencia, por lo cual no podía negársele  con  base  en el artículo 211 del Código de Procedimiento Penal, aparte de que  al  momento  de  dictarse  por  la Corte el fallo condenatorio se desconocía su  situación económica (fl. 125).   

          Pide  que  la  Corte  revoque el auto combatido y, en su reemplazo,  “acceda  a  la  pretensión  de  readecuación  de  la  cuantía  de la caución  prendaria  señalada en la sentencia, al valor de la que oportunamente deposité  también  como  garantía para el cumplimiento de obligaciones en el proceso que  se me siguiera por el delito de Prevaricato por acción.   

         

C O N S I D E R A C I O N E S   D  E   L A  S A L A:   

                   No le asiste  razón  al  Tribunal  al  omitir  el trámite y decisión de la solicitud que le  formula  la  condenada  doctora ADIELA GALVEZ SERNA, para que le sea reducido el  monto  de  la  caución  impuesta  como  garantía  para  gozar de la condena de  ejecución condicional.   

                   Acudir, como  lo  hace  aquella  Sala  de  Decisión al texto del artículo 211 del Código de  Procedimiento  Penal,  no  constituye  más  que  una  interpretación meramente  literal,  que  además de obviar otros textos normativos expresos que con aquél  resultan  forzosamente complementarios, ignora que la sentencia bien puede tener  además   de   su   contenido   sustancial,   otras  decisiones  accidentales  o  complementarias,  que  no necesariamente participan de esa intangibilidad que le  pretende la primera instancia.   

                      En  este  orden  de  ideas  es pertinente recordar que cuando el artículo 180 del Código  de  Procedimiento  Penal  se  ocupa  de  la  redacción  de  la  sentencia  como  pronunciamiento  destinado  a  definir  de  fondo  la  causa,  regula  tanto  el  contenido  de la parte considerativa, como ante todo la esencia de la decisión,  al  precisar  que  en  ella  se  fijarán  “La  condena  a las penas principal y  accesorias  que  correspondan o la absolución”, “La condena en concreto al pago  de  perjuicios  si  a  ello  hubiere lugar”, y “La suspensión condicional de la  sentencia,  si  fuere procedente”, aspectos que de ninguna manera pide ni aspira  la  sentenciada  a  que  le  sean  reformados  ni  modificados,  por  cuanto  su  pretensión  se  fija  y  agota  en  la  reducción de la caución prevista como  garantía para la efectividad de la pena principal.   

                      Por esta  potísima  razón,  ya  era  de  entender  que el pedimento no se orientaba a la  obtención  de  una decisión inadoptable. Pero además de ello, tal conclusión  se  hace  evidente  cuando  se  entra  a consultar el contenido y el sentido del  artículo  523  del  Código  de Procedimiento Penal, de conformidad con el cual  corresponde  al  Juez  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad o a quien  haga  sus  veces entrar a adoptar las decisiones relacionadas con los subrogados  penales  y  la  rehabilitación,  aspectos  operativos  de  la  ejecución de la  sentencia  a los cuales refiere la petición de la doctora GALVEZ SERNA, sin que  el  tema  del  monto de la caución le pueda resultar ajeno al funcionario, pues  por  su  misma  naturaleza  se  trata  de  una  cuantía  susceptible de ajustes  encaminados  a conciliar los intereses de la administración de justicia con los  del  procesado,  en  orden  a  la  adopción  de  las  decisiones  más justas y  efectivas,  conforme se desprende del artículo 393 del Código de Procedimiento  Penal,  que  si  bien  se refiere a la caución como medida de aseguramiento, no  por  ello  deja  de  advertir,  con repercusión en los otros casos en que dicha  medida  resulta operante, en qué consisten las cauciones prendaria y juratoria,  cuándo  procede una u otra, y cuáles los factores que para su cuantificación,  se han de tener en cuenta por el funcionario competente.   

                    En suma, el  tema  de la adecuación de la garantía que ha de prestar la sentenciada para la  efectividad  del  subrogado que le fuera otorgado en la sentencia, no hace parte  esencial  de  la  decisión  condenatoria,  en  términos  que conlleven con las  decisiones  de  fondo  que contiene, su inalterabilidad, por lo que la decisión  materia  de la alzada habrá de revocarse, a fin de que asumiendo la competencia  que  le  otorga  el  ya citado artículo 523 del Código de Procedimiento Penal,  proceda  el  Tribunal  a  decidir,  sobre las pruebas allegadas y las demás que  estime conducentes, la viabilidad de lo pedido.   

                     En mérito  de   lo   expuesto,   la  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación  Penal,   

         R E S U E L V E :   

                   REVOCAR el  auto  recurrido, regresando la actuación al Tribunal de origen, a fin de que se  adopte  la  determinación  que  como se indica en la parte considerativa, tiene  expresamente   adscrita  a  su  competencia.                                

                   Cópiese,  notifíquese y cúmplase.   

        CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                         RICARDO  CALVETE  RANGEL                               

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                              JORGE   ANIBAL   GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS  E. MEJIA ESCOBAR                 DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON   PINILLA   PINILLA                                    JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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