13024 (07-11-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    DETENCION   FISICA  /  DETENCION  JURIDICA/  LIBERTAD     PROVISIONAL-Art.     415     N.    5º  C.P.P.   

4   1.- La  detención   preventiva   representa   la   más  contundente  y  grave  de  las  intromisiones  de  la  autoridad  estatal  en  la  esfera  de  la libertad de la  persona,  no  obstante lo cual todos los ordenamientos jurídicos de los países  civilizados  la autorizan, por la necesidad de defenderse eficazmente del delito  y,   consecuencialmente,   de  evitar  su  impunidad,  señalándose  entre  sus  finalidades  la  de  garantizar  el  éxito  de  la investigación y asegurar la  presencia  del  procesado a la actuación y, particularmente, a la ejecución de  la sentencia, en el evento de que llegare a ser condenado.   

Pero  para  que  esa  detención  cautelar  o  preventiva  pueda  cumplir sus finalidades debe materializarse o efectivizarse a  través  de  la  detención  física  o  encarcelamiento, lo que ha llevado a la  doctrina  a  distinguir  entre la detención jurídica y la detención física o  captura.   

2.-  Como  los  objetivos  de  la  detención  jurídica  no  se  podrían cumplir si no se materializa, esto es, si la persona  no  es  encarcelada,  lo  normal  es  que  quien tenga resolución de detención  preventiva  vigente  esté  privado  de la libertad física. Pero por razones de  política  criminal,  la  ley  ha  previsto excepciones, esto es, eventos en que  aunque  el  procesado  continúe  jurídicamente  detenido  queda  excarcelado o  físicamente  en libertad. Tales casos se denominan de libertad provisional o de  libertad  caucionada  o  de excarcelación y están contemplados en el artículo  415 del Código de Procedimiento Penal.   

PROCESO  No. 13024            

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

         Magistrado Ponente:   

         Dr. JORGE E. CORDOBA POVEDA   

         Aprobado Acta Nº 137   

Santafé de Bogotá D.C., siete (7)  de  noviembre de mil novecientos noventa y siete (1997).   

V I S T O S  

Decide  la Sala la solicitud presentada por  el  defensor  de  los  procesados  Jorge  Lucas Tolosa Cañas y Nohora Esperanza  Zambrano  Camargo,  quienes  se encuentran acusados, el primero, por los delitos  de  prevaricato  por  acción  y  peculado  por  apropiación  y  la segunda por  receptación. Contra ellos pesa orden de captura vigente.   

LA   PETICION   

Demanda   el   defensor   se  decrete  la  “libertad  provisional” de Tolosa Cañas, no obstante no encontrarse privado  de  su  libertad, como quiera que en la actualidad han transcurrido más de seis  meses  contados  a partir de la fecha en que cobró ejecutoria la resolución de  acusación,   sin   que   se   hubiese   iniciado  la  diligencia  de  audiencia  pública.   

Fundamenta su pedimento en el numeral quinto  del  artículo  415 del Código de Procedimiento Penal y espera le sea concedida  con  el  propósito  de  finalizar  para  los  procesados    “… la  angustia  que  le  ha  causado  este  proceso  con las respectivas medidas a mis  mandantes  que  se  han  visto  perseguidos  y  alejados  de los familiares más  cercanos …”.   

Afirma que el citado precepto, subrogado por  el  artículo  55  de  la  ley  81  de  1993,  no  trae  en el numeral quinto la  expresión  atinente  a  que  la  privación  de  la  libertad  sea  efectiva, a  diferencia  del  decreto  2700  de  1991  que sí contenía tal  expresión  gramatical.     

Igualmente,  para  el caso particular de la  procesada  Zambrano  Camargo,  hace  alusión  a  la  presencia  de una supuesta  violación  del  principio  de  no  retroactividad  de  la  ley penal y a que en  determinación  emitida  en la fase instructiva se le hubiese negado el disfrute  de  la  libertad  provisional por haber consignado el equivalente a 700 salarios  mínimos  legales  diarios  cuando, según el criterio del Fiscal,   

eran          mensuales.   

         LA CORTE CONSIDERA   

La detención preventiva representa la más  contundente  y  grave  de las intromisiones de la autoridad estatal en la esfera  de  la  libertad  de  la  persona,  no  obstante lo cual todos los ordenamientos  jurídicos  de  los  países  civilizados  la  autorizan,  por  la  necesidad de  defenderse   eficazmente   del   delito  y,  consecuencialmente,  de  evitar  su  impunidad,  señalándose entre sus finalidades la de garantizar el éxito de la  investigación  y  asegurar  la  presencia  del  procesado  a  la  actuación y,  particularmente,  a la ejecución de la sentencia, en el evento de que llegare a  ser condenado.   

Pero  para  que  esa  detención cautelar o  preventiva  pueda  cumplir sus finalidades debe materializarse o efectivizarse a  través  de  la  detención  física  o  encarcelamiento, lo que ha llevado a la  doctrina  a  distinguir  entre la detención jurídica y la detención física o  captura.   

La  detención  física  es  una  medida de  policía  que  consiste  en la aprehensión material, es decir, en la privación  de  la  libertad  de  locomoción  de  la  persona, al ser recluida en un centro  carcelario.   Como  es  obvio en un Estado de Derecho, debe sujetarse a los  requisitos  que  señala  la  ley  (arts.  370,  371,  375,  378, etc, del C. de  P.P.).   

La  detención preventiva, en cambio,   es  una  medida  de  carácter  jurisdiccional  que comporta la privación de la  libertad  jurídica, que únicamente se puede disponer al interior de un proceso  penal,   por   la   autoridad  judicial  competente,  mediante  una  providencia  interlocutoria  que debe cumplir determinados requisitos sustanciales y formales  y   que   sólo   procede   en   determinados   casos  (arts.  388,  389  y  397  ibidem).   

Como   los  objetivos  de  la  detención  jurídica  no  se  podrían cumplir si no se materializa, esto es, si la persona  no  es  encarcelada,  lo  normal  es  que  quien tenga resolución de detención  preventiva  vigente  esté  privado  de la libertad física. Pero por razones de  política  criminal,  la  ley  ha  previsto excepciones, esto es, eventos en que  aunque  el  procesado  continúe  jurídicamente  detenido  queda  excarcelado o  físicamente  en libertad. Tales casos se denominan de libertad provisional o de  libertad  caucionada  o  de excarcelación y están contemplados en el artículo  415 del Código de Procedimiento Penal.   

De  todas  maneras,  para  que  proceda  la  libertad  es  preciso que se cumplan los presupuestos de la causal invocada, por  ejemplo  que  la  persona sea acreedora al subrogado de la condena de ejecución  condicional  ó  que  haya  cumplido  en  detención  preventiva  el  tiempo que  mereciera como pena privativa de la libertad, etc.   

En  el  caso de los numerales 4º y 5º del  citado  precepto  y  del parágrafo transitorio, la libertad se logra cuando han  transcurrido  ciertos términos desde la aprehensión física , sin que se hayan  llevando a cabo determinadas actuaciones.   

En  un  Estado  social  y  democrático  de  derecho  la  privación de la libertad física no puede ser indefinida, sino que  está  sometida a unos limites temporales, dentro de los cuales se deben cumplir  actuaciones  tendientes  al  pronto  adelantamiento  del proceso penal,  so  pena  de  que  la  persona, como consecuencia de esa morosidad, justificada o no  del  aparato  jurisdiccional, recobre su libertad. En los tres casos mencionados  ese  es  el  motivo.  Una  interpretación  sistemática de la norma citada, nos  lleva  a  esa conclusión. No es lógico pensar que en el evento del numeral 4º  o  del parágrafo transitorio sea necesaria la detención física durante cierto  lapso  para  que  proceda la excarcelación y que no lo sea en la hipótesis del  numeral  5º.  No  hay  motivo  razonable  que pueda explicar tal diferencia. Es  más,  una  consideración  de  carácter  histórico, refuerza el argumento. En  efecto,   como lo sostiene el recurrente, en el decreto 2700 de 1991 sí se  hacía  referencia   a que la persona estuviera efectivamente privada de la  libertad,  expresión  que  no  reprodujo  el artículo 55 de la ley 81 de 1993.  Pero  rastreando  los antecedentes de esta ley y la exposición de motivos en el  Congreso  de  la  República, ninguna acotación se hace  sobre la causa de  la supresión.   

Por otra parte, la razón por la cual se le  señaló   al  aparato  de  justicia  un  plazo  máximo  para calificar el  mérito  del  sumario,  cuando  hay procesado preso, se debió a la necesidad de  imponerle  un límite para evitar que las personas permanecieran indefinidamente  en  tal  estado  y en investigación, sin que se les formulara pliego de cargos,  lo  que  resultaba  atentatorio  no  sólo  del derecho a la libertad sino de la  presunción   de   inocencia.    Pero,   infortunadamente,  la  experiencia  demostró  que  fijado  ese plazo , el Estado se limitaba a formalizar el pliego  de  cargos,  pero  que  no  era  diligente  en  el adelantamiento de la etapa de  juzgamiento,   prolongándose  también  indefinidamente  la  privación  de  la  libertad  y  anulándose  la  finalidad  buscada  con  el  plazo  señalado para  calificar  el  mérito  del  sumario,  por lo cual hubo necesidad de señalar un  nuevo  término  para  que,  en  el  evento  anterior,  el  juez  verificara  la  audiencia,   so   pena   de   dejar   en   libertad   al   acusado   si   no  lo  cumplía.   

Como  se ve claramente, la finalidad de los  dos  numerales  fue  la  misma,  esto  es,  evitar  que  a los procesados se les  prolongara  indefinidamente  la  privación  de  su  libertad física sin que el  Estado  cumpliera  con el deber de administrar una justicia pronta y eficaz, por  lo  cual  la  interpretación  que  pretende hacer el recurrente, con base en la  pura  exégesis  o  literalidad del precepto es inaceptable. La no referencia en  el  numeral  analizado  a la expresión “privación efectiva de la libertad”  se  debe atribuir a que no se consideró necesario incluirla, ya que teniendo en  cuenta  la  integridad del precepto, su fundamento y su finalidad, claramente se  entiende  que  sería  inane  tal   inclusión,  pues  si  hubiera  querido  suprimirla  con  la  intención  de  que  produjera  efectos jurídicos, así lo  hubiera  expresado,  pues en un Estado social y democrático de derecho, que por  esencia  debe  ser transparente, el legislador no puede cambiar la norma sin dar  la razón, como no la dió en este caso.   

Así  mismo,  otorgarle  un  entendimiento  distinto  conduciría  a  una  innegable injusticia, desconocedora del principio  constitucional  de  igualdad,  pues  no  se  podría entender que a quien apenas  está  sumariado y que, por lo mismo, aún no tiene un serio compromiso procesal  se  le  exija  para  recobrar  su libertad física que esté encarcelado durante  varios  meses  sin que se califique el mérito del sumario y, en cambio, a quien  ya  tiene  una  seria  imputación penal, pues se le ha proferido resolución de  acusación, no se le señale tal presupuesto.   

Del   mismo   modo,   para  sancionar  la  negligencia  del Estado no se puede equiparar la situación de quien está preso  con  la  de  quien  apenas  tiene una orden de captura vigente. Entiende la Sala  mayoritaria  que  un  mandamiento de tal naturaleza le restringe en cierta forma  su  libertad  de  locomoción  y  lo  aleja de su familia, pero en manera alguna  puede  compararse tal caso con el de quien se encuentra encarcelado, por lo cual  sólo   en   este  último  la  dilación  en  el  adelantamiento  del  trámite  procesal   trae  como  consecuencia  el  restablecimiento  del derecho a la  libertad  de locomoción. Así también, si los dos estados fueran equiparables,  a  quien  tiene  orden de captura vigente y ha eludido su presentación, debiera  contabilizársele  tal  término como parte de la pena privativa de la libertad,  lo cual sería inaceptable.   

Por  lo demás, tampoco es exacto que se le  esté  agregando  a  la norma analizada algo que no dice, sino que, simplemente,  la  Sala  mayoritaria  se  ha  limitado  a  desentrañar  su sentido, tomando en  cuenta,  para  establecer  su  finalidad,   que  no  se trata de un numeral  aislado  sino  que está necesariamente conectado con el 4º y con el parágrafo  transitorio del mismo artículo 415.   

En  conclusión, en el caso del numeral 5º  del  artículo  415  del  C.  de  P.P, la Sala precisa que el requisito para que  proceda   el  desencarcelamiento  es  que  hayan  pasado  seis  meses  desde  la  privación  efectiva  de  la  libertad, contados a partir de la ejecutoria de la  resolución  de  acusación,  sin  que  se  hubiere celebrado la correspondiente  audiencia  pública,  salvo  los casos de excepción contemplados en los incisos  siguientes.   

Con  relación a las inquietudes planteadas  por  el  defensor  en  torno  a  la  supuesta aplicación de una norma posterior  desfavorable  y  de la inconformidad con el hecho de no haberse aceptado el pago  de  una  caución  en  salarios  mínimos diarios, para el particular caso de la  procesada   Nohora   Esperanza  Camargo  Zambrano,  ningún  pronunciamiento  se  emitirá  como  quiera  que  ello  no  constituye  pedido  alguno y si lo fuera,  tampoco podría ser resuelto en este momento.   

Por  consiguiente,  y  en  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA en SALA DE  CASACION   PENAL,   NIEGA  a  los  procesados  Jorge  Lucas   Tolosa   Cañas   y   Nohora   Esperanza   Zambrano  Camargo, la libertad provisional solicitada.   

                   Notifíquese  y cúmplase.   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE           FERNANDO  E. ARBOLEDA RIPOLL   

RICARDO    CALVETE   RANGEL                             JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

SALVAMENTO DE VOTO  

JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

                                                                       SALVAMENTO  DE VOTO   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        MARIO MANTILLA NOUGUÉS   

         NO   FIRMO                                                                    NO FIRMO   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA           PATRICIA  SALAZAR CUELLAR   

                                                                                               Secretaria   

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SALVAMENTO  DE  VOTO  DEL  DOCTOR  RICARDO  CALVETE RANGEL NO SE ENCUENTRA EN COMPUTADOR   

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Salvamento de Voto 13024  

SALVAMENTO DE VOTO  

Por  estar  totalmente  de  acuerdo con las  consideraciones  expuestas  en  el  anterior  salvamento  de  voto, me adhiero a  el.   

CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

     

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