{"id":9305,"date":"2023-09-08T18:25:24","date_gmt":"2023-09-08T18:25:24","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1835425-05-05\/"},"modified":"2023-09-08T18:25:24","modified_gmt":"2023-09-08T18:25:24","slug":"1835425-05-05","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1835425-05-05\/","title":{"rendered":"18354(25-05-05)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 18354 \u00a0<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Magistrado Ponente: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Dr. YESID RAM\u00cdREZ BASTIDAS \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0Aprobado \u00a0 Acta \u00a0 # \u00a041 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 \u00a0D.C., \u00a0mayo veinticinco (25) de dos \u00a0mil cinco (2005). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>VISTOS: \u00a0<\/p>\n<p>Resuelve \u00a0la \u00a0Sala \u00a0el \u00a0recurso de casaci\u00f3n \u00a0interpuesto \u00a0 por \u00a0 el \u00a0 Procurador \u00a0 Judicial \u00a0I \u00a0de \u00a0Bel\u00e9n \u00a0de \u00a0Umbr\u00eda\u00a0 \u00a0(Risaralda), \u00a0contra \u00a0la \u00a0sentencia condenatoria que le dict\u00f3 el Juzgado \u00danico \u00a0Promiscuo \u00a0del circuito de ese municipio al procesado SILVIO CARVAJAL CASTA\u00d1O y \u00a0que confirm\u00f3 el Tribunal Superior de Pereira. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HECHOS Y ACTUACI\u00d3N PROCESAL: \u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0Unos \u00a0minutos \u00a0despu\u00e9s \u00a0del \u00a0medio \u00a0d\u00eda \u00a0del \u00a09 \u00a0de septiembre de 1999, en la Finca Aventino, \u00a0ubicada \u00a0en \u00a0la Vereda Argentina de Bel\u00e9n de Umbr\u00eda, a ra\u00edz de que el primero \u00a0le \u00a0pidi\u00f3 \u00a0al \u00a0segundo \u00a0barnizar unos muebles, se suscit\u00f3 una discusi\u00f3n entre \u00a0Edilberto \u00a0Valencia \u00a0Ocampo, mayordomo o \u201cagregado\u201d del lugar desde hac\u00eda 5 \u00a0meses \u00a0y de 28 a\u00f1os de edad, y SILVIO CARVAJAL CASTA\u00d1O, de 50 a\u00f1os y quien se \u00a0encontraba \u00a0all\u00ed \u00a0pintando \u00a0la \u00a0casa. \u00a0Acto \u00a0seguido \u00a0la rivalidad pas\u00f3 de las \u00a0palabras \u00a0a \u00a0las \u00a0armas: \u00a0Valencia \u00a0fue \u00a0por \u00a0un \u00a0rev\u00f3lver \u00a0y \u00a0CARVAJAL por una \u00a0escopeta. \u00a0Se dispararon y el mayordomo recibi\u00f3 7 impactos que le produjeron la \u00a0muerte \u00a0inmediatamente.\u00a0\u00a0 \u00a0Su \u00a0oponente \u00a0s\u00f3lo qued\u00f3 con una peque\u00f1a \u00a0herida que le produjo una esquirla en su muslo izquierdo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0 CARVAJAL \u00a0CASTA\u00d1O, \u00a0que \u00a0huy\u00f3 \u00a0del lugar y se present\u00f3 voluntariamente a la justicia el \u00a015 \u00a0de \u00a0septiembre siguiente, fue vinculado al proceso a trav\u00e9s de indagatoria, \u00a0se \u00a0le \u00a0resolvi\u00f3 \u00a0la \u00a0situaci\u00f3n \u00a0jur\u00eddica \u00a0y \u00a0el \u00a07 de junio de 2000 result\u00f3 \u00a0acusado \u00a0como autor de las conductas punibles de homicidio simple y porte ilegal \u00a0de \u00a0 \u00a0arma \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0fuego \u00a0 de \u00a0 defensa \u00a0 personal1. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0Tramitado \u00a0el \u00a0juicio, \u00a0mediante \u00a0sentencia del 6 de octubre de 2000\u00a0 el Juzgado Promiscuo \u00a0del \u00a0Circuito \u00a0de \u00a0Bel\u00e9n \u00a0de \u00a0Umbr\u00eda \u00a0lo \u00a0conden\u00f3 \u00a0a \u00a0260 \u00a0meses de prisi\u00f3n, \u00a0interdicci\u00f3n \u00a0de \u00a0derechos \u00a0y funciones p\u00fablicas por el t\u00e9rmino de 10 a\u00f1os y \u00a0al \u00a0pago \u00a0de \u00a0300 gramos oro a favor de la compa\u00f1era permanente del occiso, por \u00a0concepto \u00a0 \u00a0 \u00a0 de \u00a0 \u00a0 \u00a0 perjuicios \u00a0 \u00a0 \u00a0 morales2. Y, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. El defensor y el \u00a0Agente \u00a0 del \u00a0 Ministerio \u00a0 P\u00fablico \u00a0\u2013cuya \u00a0 solicitud \u00a0 fue \u00a0que \u00a0se \u00a0absolviera \u00a0al \u00a0acusado\u2014, \u00a0apelaron \u00a0ese \u00a0pronunciamiento y el \u00a0Tribunal \u00a0Superior de Pereira lo confirm\u00f3 en su integridad, a trav\u00e9s del fallo \u00a0recurrido en casaci\u00f3n, expedido el 13 de diciembre de 2000. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>LA DEMANDA: \u00a0<\/p>\n<p>\u00danico cargo. \u00a0<\/p>\n<p>1. Con sustento en \u00a0la \u00a0segunda \u00a0parte \u00a0de \u00a0la \u00a0causal \u00a0primera \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0dice el actor que el \u00a0Tribunal \u00a0viol\u00f3 indirectamente el art\u00edculo 29-4 del C\u00f3digo Penal de 1980, por \u00a0distorsi\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0prueba \u00a0testimonial \u00a0y tergiversaci\u00f3n de la necropsia, del \u00a0dictamen de bal\u00edstica y de la confesi\u00f3n del procesado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0Las instancias \u00a0\u2013en \u00a0consideraci\u00f3n a que \u00a0los \u00a0fallos \u00a0de \u00a0primera \u00a0y \u00a0segunda \u00a0instancia \u00a0conforman \u00a0una unidad jur\u00eddica \u00a0inescindible \u00a0 cuando \u00a0 el \u00a0\u00faltimo \u00a0es \u00a0confirmatorio \u00a0del \u00a0inicial\u2014concluyeron \u00a0que \u00a0la \u00a0v\u00edctima \u00a0y \u00a0el \u00a0procesado \u00a0sostuvieron una discusi\u00f3n que acalor\u00f3 sus \u00e1nimos y desencaden\u00f3 el \u00a0cruce \u00a0de \u00a0disparos; \u00a0que se present\u00f3 una ri\u00f1a entre ellos y aceptaron, por lo \u00a0tanto, \u00a0los \u00a0resultados \u00a0del \u00a0enfrentamiento \u00a0y \u00a0sus \u00a0consecuencias \u00a0jur\u00eddicas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEl error cometido por la sentencia motivo \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0estriba en el sentido de que da por probado un hecho inexistente \u00a0en \u00a0el \u00a0proceso, \u00a0pues \u00a0una \u00a0cosa \u00a0fue \u00a0la discusi\u00f3n que se present\u00f3 previa al \u00a0enfrentamiento \u00a0y otra muy distinta la situaci\u00f3n ocurrida en el instante en que \u00a0empiezan a escucharse los disparos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cParten \u00a0los juzgadores de dar por probado \u00a0que \u00a0entre \u00a0la \u00a0discusi\u00f3n \u00a0y \u00a0los \u00a0disparos \u00a0no \u00a0medi\u00f3 \u00a0un intervalo de tiempo \u00a0importante \u00a0y \u00a0por \u00a0eso \u00a0llegan \u00a0a \u00a0la conclusi\u00f3n errada de dar por sentado que \u00a0\u00ednter \u00a0partes \u00a0se \u00a0present\u00f3 \u00a0un \u00a0ri\u00f1a, sin embargo, las pruebas se\u00f1alan cosa \u00a0bien distinta\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ninguno de los testigos fue interrogado sobre \u00a0cu\u00e1nto \u00a0tiempo transcurri\u00f3 entre la discusi\u00f3n y los disparos y de sus relatos \u00a0s\u00f3lo \u00a0es posible colegir que se trat\u00f3 de un lapso \u201cde alguna importancia\u201d. \u00a0Por \u00a0lo \u00a0tanto, \u00a0no pod\u00eda concluirse a partir de sus declaraciones \u2013en \u00a0 la \u00a0 cuales \u00a0 afirmaron \u00a0que \u00a0no \u00a0presenciaron \u00a0 \u00a0 el \u00a0 \u00a0 momento \u00a0 \u00a0 mismo \u00a0 \u00a0 de \u00a0 \u00a0 la \u00a0 \u00a0 balacera\u2014\u00a0 \u00a0que \u00a0los \u00a0rivales reaccionaron \u00a0airadamente \u00a0y \u00a0fueron a armarse, especialmente cuando ninguna expresi\u00f3n de las \u00a0que utilizaron sugiere una amenaza de muerte. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cSi no existe una prueba directa, de visu, \u00a0que \u00a0hubiese \u00a0conducido \u00a0a \u00a0los juzgadores a inferir que se present\u00f3 una ri\u00f1a, \u00a0entonces, \u00a0cuando \u00a0arribaron \u00a0a esa conclusi\u00f3n, lo hacen de manera caprichosa y \u00a0subjetiva \u00a0 y \u00a0es \u00a0all\u00ed \u00a0donde \u00a0se \u00a0presenta \u00a0la \u00a0violaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0normativa \u00a0se\u00f1alada\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. La ri\u00f1a tampoco \u00a0es \u00a0deducible \u00a0de \u00a0la \u00a0necropsia o del dictamen de bal\u00edstica y en la confesi\u00f3n \u00a0del \u00a0procesado, \u00a0que es la \u00fanica evidencia que resta y que podr\u00eda acreditarla, \u00a0no se alude en ning\u00fan momento a su ocurrencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0Tribunal \u00a0no crey\u00f3 su versi\u00f3n de haber \u00a0disparado \u00a0en \u00a0leg\u00edtima \u00a0defensa \u00a0porque adem\u00e1s de no resultar lesionado se le \u00a0hallaron \u00a0impactos \u00a0en la espalda a la v\u00edctima. T\u00e1citamente, al descartarse la \u00a0excluyente de responsabilidad, se dio por establecida la ri\u00f1a. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. Los disparos en \u00a0el \u00a0dorso \u00a0del \u00a0occiso \u00a0les \u00a0impon\u00eda \u00a0a \u00a0los \u00a0juzgadores analizar en detalle la \u00a0secuencia \u00a0de \u00a0los \u00a0siete \u00a0que \u00a0recibi\u00f3, \u00a0\u201cque necesariamente tuvieron que ir \u00a0encadenados y respetando un orden de tiempo y lugar\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De acuerdo con las trayectorias de los mismos \u00a0descritas \u00a0en \u00a0el \u00a0peritazgo \u00a0de bal\u00edstica qued\u00f3 establecido que tres de ellos \u00a0(T4, \u00a0T5 \u00a0y T6) se ubicaron en la espalda de Valencia Ocampo y obedecieron \u201cal \u00a0movimiento \u00a0flexionado \u00a0del \u00a0hemicuerpo \u00a0superior \u00a0hacia \u00a0delante\u201d, \u00a0luego \u00a0de \u00a0recibir tres disparos de frente y horizontales. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cSi \u00a0la experticia legista y el bal\u00edstico \u00a0forenses \u00a0ubican \u00a0disparos \u00a0frontales \u00a0en \u00a0la \u00a0v\u00edctima, \u00a0esto \u00a0nos \u00a0lleva \u00a0a la \u00a0conclusi\u00f3n \u00a0de que s\u00ed estuvieron de frente, que se dieron la cara, pero lo que \u00a0no \u00a0nos \u00a0pueden \u00a0indicar \u00a0esos \u00a0disparos \u00a0es que no tenga la raz\u00f3n el sindicado \u00a0cuando \u00a0afirma \u00a0que \u00a0dispar\u00f3 \u00a0porque le dispararon, pues en casos como estos la \u00a0investigaci\u00f3n \u00a0queda \u00a0pr\u00e1cticamente \u00a0en manos de lo que diga el \u00fanico testigo \u00a0de visu que, para el caso, no era otro que el sindicado mismo\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El argumento de los disparos en la espalda no \u00a0es \u00a0lo \u00a0suficientemente s\u00f3lido para descartar la leg\u00edtima defensa y afirmar la \u00a0ri\u00f1a \u00a0ya \u00a0que \u00a0si \u00a0se \u00a0sigue \u00a0la \u00a0secuencia \u00a0de \u00a0los \u00a0impactos se tiene que los \u00a0frontales \u00a0derribaron \u00a0a \u00a0la \u00a0v\u00edctima \u00a0y \u00a0al caer y girar es herida en la parte \u00a0posterior, \u00a0concluy\u00e9ndose \u00a0que \u00a0no \u00a0intentaba huir del lugar como lo se\u00f1alaron \u00a0las instancias. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Desvirtuada \u00a0la ri\u00f1a, entonces, se impon\u00eda \u00a0abordar \u00a0y \u00a0reconocer \u00a0la \u00a0circunstancia \u00a0excluyente de la responsabilidad\u00a0 \u00a0penal, \u00a0con \u00a0sustento \u00a0en \u00a0la \u00a0confesi\u00f3n \u00a0del acusado, la cual es merecedora de \u00a0credibilidad \u00a0seg\u00fan el an\u00e1lisis que del medio de prueba consign\u00f3 el censor en \u00a0el libelo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5.\u00a0 \u00a0Resalt\u00f3, \u00a0por \u00a0\u00faltimo, \u00a0que \u00a0en \u00a0el \u00a0fallo \u00a0de \u00a0primera \u00a0instancia \u00a0se \u00a0incurri\u00f3 \u00a0en una \u00a0contradicci\u00f3n \u00a0evidente: \u00a0ven\u00eda \u00a0el \u00a0Juez sosteniendo la existencia de ri\u00f1a y \u00a0por \u00a0esa \u00a0v\u00eda \u00a0descartando \u00a0la \u00a0posibilidad \u00a0de \u00a0leg\u00edtima \u00a0defensa, pero luego \u00a0admiti\u00f3 \u00a0ciertos \u00a0elementos \u00a0de \u00a0la \u00a0causal \u00a0de justificaci\u00f3n, qued\u00e1ndose sin \u00a0saber \u00a0en \u00a0definitiva \u00a0si hubo ri\u00f1a, o leg\u00edtima defensa, o exceso de leg\u00edtima \u00a0defensa. \u00a0Y \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0hizo \u00a0otro tanto: inicialmente admiti\u00f3 \u201cque \u00ednter \u00a0partes \u00a0se \u00a0trenzaron \u00a0en \u00a0ri\u00f1a, \u00a0para luego afirmar que el victimado hu\u00eda del \u00a0lugar, \u00a0lo que deduce por el s\u00f3lo hecho de aparecer con disparos en la espalda, \u00a0cuando \u00a0estos \u00a0pueden \u00a0producirse ya en ri\u00f1a, bien el leg\u00edtima defensa, ora en \u00a0ataque del victimario a sangre fr\u00eda por la espalda del occiso\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>6. \u00a0El fallador, en \u00a0fin, \u00a0incurri\u00f3 \u00a0en \u00a0errores \u00a0de hecho por falso juicio de identidad al apreciar \u00a0las \u00a0pruebas, \u00a0que \u00a0de \u00a0haber \u00a0examinado \u00a0correctamente \u00a0habr\u00edan \u00a0conducido \u00a0al \u00a0reconocimiento de la leg\u00edtima defensa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La petici\u00f3n del impugnante es, pues, que se \u00a0case \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0del \u00a0Tribunal \u00a0y \u00a0se \u00a0absuelva al procesado por el cargo de \u00a0homicidio. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>ALEGATO DEL FISCAL EN SU CONDICI\u00d3N DE SUJETO \u00a0PROCESAL NO RECURRENTE: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Sobre la base de \u00a0que \u00a0a \u00a0su \u00a0parecer \u00a0la demanda no re\u00fane las exigencias t\u00e9cnicas que deben ser \u00a0observadas \u00a0de \u00a0acuerdo \u00a0con \u00a0la \u00a0ley, \u00a0solicit\u00f3 \u00a0su inadmisi\u00f3n. Y, en caso de \u00a0declararse \u00a0ajustada, \u00a0sobre la base de que los medios de prueba se\u00f1alan que el \u00a0homicidio \u00a0se \u00a0produjo \u00a0como \u00a0consecuencia \u00a0de \u00a0una \u00a0ri\u00f1a, \u00a0como lo concluyeron \u00a0acertadamente \u00a0 las \u00a0 instancias, \u00a0 le \u00a0 pidi\u00f3 \u00a0 a \u00a0 la \u00a0 Corte \u00a0 no \u00a0casar \u00a0la \u00a0sentencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0Advierte, \u00a0sin \u00a0embargo, \u00a0que \u00a0transgredieron los juzgadores el debido proceso y el principio de \u00a0legalidad \u00a0al \u00a0reconocerle \u00a0al \u00a0procesado \u00a0la \u00a0rebaja \u00a0de pena por confesi\u00f3n en \u00a0relaci\u00f3n \u00a0con \u00a0el delito de homicidio, ya que s\u00f3lo pod\u00eda predicarse del porte \u00a0ilegal \u00a0de \u00a0armas. \u00a0Su \u00a0sugerencia \u00a0es, \u00a0entonces, que se anule la sentencia con \u00a0sustento \u00a0en \u00a0la \u00a0causal \u00a03\u00aa \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n\u00a0 \u00a0y \u00a0se corrija esa ostensible \u00a0irregularidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONCEPTO \u00a0 \u00a0 DEL \u00a0 \u00a0 PROCURADOR \u00a0 \u00a02\u00aa \u00a0DELEGADO: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0 Llama \u00a0 la \u00a0atenci\u00f3n, \u00a0en primer lugar, que el recurrente considere que s\u00f3lo con descartar \u00a0la \u00a0existencia \u00a0de \u00a0la \u00a0ri\u00f1a \u00a0que \u00a0declararon \u00a0probada \u00a0los juzgadores surja la \u00a0eximente \u00a0de \u00a0la \u00a0leg\u00edtima \u00a0defensa, \u00a0la \u00a0cual \u00a0requiere \u00a0de \u00a0la \u00a0demostraci\u00f3n \u00a0indubitable \u00a0de \u00a0todos \u00a0sus \u00a0elementos \u00a0constitutivos, \u00a0aspecto \u00a0en \u00a0el \u00a0cual no \u00a0incursion\u00f3 el casacionista. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por ende, aunque se admitiera que no existi\u00f3 \u00a0ri\u00f1a, \u00a0el \u00a0cargo \u00a0carecer\u00eda \u00a0de \u00a0trascendencia \u00a0para \u00a0variar \u00a0el sentido de la \u00a0sentencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. Si lo anterior ya \u00a0es \u00a0determinante \u00a0del \u00a0fracaso \u00a0de \u00a0la \u00a0demanda, \u00a0se afianza su improsperidad al \u00a0observar \u00a0que \u00a0el casacionista transgredi\u00f3 el principio de no contradicci\u00f3n al \u00a0denunciar \u00a0 respecto \u00a0 de \u00a0las \u00a0mismas \u00a0pruebas \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad \u00a0y \u00a0transgresi\u00f3n \u00a0de la sana cr\u00edtica (error de raciocinio). Pero m\u00e1s all\u00e1 de esa \u00a0falencia, \u00a0el \u00a0reproche constituye una disertaci\u00f3n personal sobre la forma como \u00a0debieron \u00a0apreciarse \u00a0los \u00a0medios \u00a0probatorios, \u00a0que \u00a0es \u00a0irrelevante de cara al \u00a0prop\u00f3sito de acreditar la ilegalidad del fallo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0La ri\u00f1a no fue \u00a0una \u00a0circunstancia \u00a0referida materialmente en las pruebas sino inferida de ellas \u00a0y \u00a0en \u00a0esa \u00a0medida \u00a0no \u00a0era posible una tergiversaci\u00f3n objetiva vinculada a ese \u00a0aspecto. \u00a0La \u00a0prueba \u00a0indiciaria, \u00a0entonces, \u00a0era \u00a0la \u00a0que \u00a0deb\u00eda \u00a0atacarse con \u00a0sujeci\u00f3n \u00a0a \u00a0las \u00a0pautas \u00a0trazadas por la jurisprudencia de la Sala, en ning\u00fan \u00a0momento \u00a0observadas \u00a0por el recurrente, quien simplemente dio por sentado que la \u00a0ri\u00f1a \u00a0no \u00a0era \u00a0deducible porque entre la discusi\u00f3n y los disparos transcurri\u00f3 \u00a0un \u00a0tiempo significativo, afirmaci\u00f3n que \u201cpor cierto\u201d no es concordante con \u00a0la \u00a0 realidad \u00a0probatoria \u00a0y \u00a0en \u00a0especial \u00a0con \u00a0lo \u00a0dicho \u00a0por \u00a0la \u00a0esposa \u00a0del \u00a0occiso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4.\u00a0 \u00a0 El \u00a0argumento \u00a0seg\u00fan el cual es caprichoso y subjetivo asegurar la existencia de la \u00a0ri\u00f1a \u00a0cuando no existe prueba directa para colegirla, es excluyente del indicio \u00a0y desconoce la libertad probatoria que rige en el proceso penal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Los medios de convicci\u00f3n que se indicaron en \u00a0las \u00a0sentencias de instancia permitieron inferir que se trat\u00f3 de una ri\u00f1a y no \u00a0de \u00a0una \u00a0agresi\u00f3n \u00a0unilateral \u00a0de \u00a0la \u00a0v\u00edctima. \u00a0Y \u00a0al \u00a0\u201ccriterio sopesado y \u00a0s\u00f3lido\u201d \u00a0de \u00a0los \u00a0juzgadores el casacionista opuso el personal, a trav\u00e9s del \u00a0cual \u00a0reivindica \u00a0como \u00a0verdad \u00a0lo sostenido por su representado a trav\u00e9s de un \u00a0discurso \u00a0t\u00edpico \u00a0de \u00a0un \u00a0alegato \u00a0de \u00a0instancia, \u00a0sin \u00a0demostrar ning\u00fan error \u00a0probatorio del Tribunal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a05. \u00a0 Las \u00a0contradicciones \u00a0denunciadas \u00a0al \u00a0final \u00a0del libelo no son compatibles con la causal invocada pues constituir\u00edan, \u00a0si \u00a0en \u00a0gracia \u00a0de discusi\u00f3n se admitieran, errores in procedendo originados en \u00a0una \u00a0motivaci\u00f3n \u00a0anfibol\u00f3gica de la sentencia, que deb\u00edan plantearse en cargo \u00a0separado \u00a0y \u00a0al amparo del art\u00edculo 207-3 del C\u00f3digo de Procedimiento Penal de \u00a02000. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>6. \u00a0No \u00a0est\u00e1 \u00a0de \u00a0acuerdo \u00a0el Delegado, por \u00faltimo, con la petici\u00f3n del no recurrente relativa a \u00a0que \u00a0se \u00a0revoque \u00a0el \u00a0reconocimiento \u00a0al \u00a0procesado \u00a0de \u00a0la \u00a0rebaja \u00a0de pena por \u00a0confesi\u00f3n. \u00a0En primer lugar porque el tema ha debido plantearse en el marco del \u00a0recurso \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0y \u00a0no \u00a0dentro \u00a0del \u00a0t\u00e9rmino \u00a0de \u00a0traslado a los sujetos \u00a0procesales \u00a0no \u00a0recurrentes, \u00a0reservado \u00a0exclusivamente \u00a0para \u00a0alegar \u00a0sobre \u00a0el \u00a0contenido \u00a0espec\u00edfico \u00a0de la demanda; y, en segundo, porque la medida demandada \u00a0representar\u00eda \u00a0una \u00a0afrenta \u00a0a \u00a0la prohibici\u00f3n constitucional de reformatio in \u00a0pejus, \u00a0dado \u00a0que \u00a0en \u00a0el \u00a0presente \u00a0caso, \u00a0as\u00ed \u00a0haya \u00a0recurrido \u00a0el Agente del \u00a0Ministerio P\u00fablico, lo hizo con fines defensivos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0La \u00a0solicitud \u00a0del \u00a0Delegado \u00a0es, \u00a0pues, que no se case la sentencia \u00a0impugnada. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES DE LA CORTE: \u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0Los argumentos \u00a0de \u00a0la \u00a0primera \u00a0instancia \u00a0para condenar al procesado por el cargo de homicidio \u00a0fueron los siguientes: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.1. Confes\u00f3 en su \u00a0indagatoria \u00a0ser \u00a0el \u00a0autor \u00a0de \u00a0los \u00a0siete disparos que le causaron la muerte a \u00a0Edilberto \u00a0Valencia \u00a0Ocampo \u00a0y \u00a0esa \u00a0conducta \u00a0no \u00a0la \u00a0realiz\u00f3 \u00a0cobijado por la \u00a0leg\u00edtima \u00a0defensa, como adujo que lo hizo al se\u00f1alar que la v\u00edctima lo atac\u00f3 \u00a0injustificadamente con un rev\u00f3lver. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.2. \u00a0Los testigos \u00a0Pablo \u00a0Emilio \u00a0Vargas \u00a0Hincapi\u00e9 \u00a0y \u00a0Sandra \u00a0Milena \u00a0Vel\u00e1squez, quienes merecen \u00a0completa \u00a0credibilidad, \u00a0escucharon \u00a0una \u00a0\u201cdiscusi\u00f3n \u00a0preliminar\u201d entre los \u00a0protagonistas \u00a0del \u00a0hecho, \u00a0que \u00a0con el \u00e1nimo exaltado por las ofensas verbales \u00a0aceptaron \u00a0combatir: cada uno march\u00f3 a buscar su arma y \u201cparapetados\u201d desde \u00a0las esquinas de sus viviendas se dispararon. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.4. Las voluntades \u00a0de \u00a0 los \u00a0 contendientes \u00a0estaban \u00a0dirigidas \u00a0a \u00a0agredirse \u00a0mutuamente \u00a0y \u00a0no \u00a0a \u00a0defenderse. \u00a0Aceptaron \u00a0voluntariamente \u00a0una \u00a0ri\u00f1a con sus consecuencias y ello \u00a0excluye la leg\u00edtima defensa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.5. El dictamen de \u00a0bal\u00edstica \u00a0desvirt\u00faa \u00a0la \u00a0causal \u00a0de \u00a0justificaci\u00f3n \u00a0porque las heridas all\u00ed \u00a0descritas \u00a0como \u00a0T6, T7 y T2 acreditan que el occiso dio la espalda \u2013para \u00a0huir \u00a0o \u00a0devolverse\u2014, \u00a0o \u00a0que fue rematado en el suelo: en \u00a0ambas \u00a0situaciones \u00a0se \u00a0descarta \u00a0la \u00a0actualidad \u00a0o \u00a0inminencia \u00a0de \u00a0un \u00a0posible \u00a0ataque. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.6. \u00a0 CARVAJAL \u00a0CASTA\u00d1O \u00a0 mat\u00f3 \u00a0 a \u00a0Valencia \u00a0Ocampo \u00a0con \u00a0intenci\u00f3n, \u00a0en \u00a0el \u00a0marco \u00a0de \u00a0una \u00a0confrontaci\u00f3n \u00a0armada \u00a0aceptada \u00a0por \u00a0ambos \u00a0que impide el reconocimiento de la \u00a0leg\u00edtima defensa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0En \u00a0segunda \u00a0instancia \u00a0se \u00a0sostuvo \u00a0la \u00a0condena con apoyo en las siguientes consideraciones, \u00a0que \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u2013por \u00a0breves\u2014 \u00a0 se \u00a0 plasman \u00a0textualmente: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2.1. \u201cLo que se \u00a0evidencia \u00a0en este caso es que, como lo dicen los disparos, la necropsia, es que \u00a0un \u00a0hombre \u00a0en \u00a0posici\u00f3n de ataque, no puede recibir un disparo por la espalda, \u00a0lo \u00a0que \u00a0indica \u00a0es huida. La experiencia se\u00f1ala que es m\u00e1s f\u00e1cil accionar un \u00a0rev\u00f3lver \u00a0que\u00a0 una escopeta, es m\u00e1s \u00e1gil aquel. Pero hay otros elementos \u00a0que \u00a0no \u00a0coadyuvan \u00a0en \u00a0nada a favorecer al acusado como su familiaridad con las \u00a0armas, \u00a0\u00e9l \u00a0es \u00a0quien \u00a0las \u00a0lleva \u00a0a la finca, ambas, pero adem\u00e1s despoja a la \u00a0v\u00edctima \u00a0del \u00a0rev\u00f3lver, \u00a0impide el auxilio oportuno, y luego se presenta, ocho \u00a0d\u00edas despu\u00e9s, con su abogado\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2.2. \u201cEs evidente \u00a0el \u00a0homicidio \u00a0simplemente voluntario como resultado de una mutua aceptaci\u00f3n de \u00a0unas \u00a0consecuencias obvias y que esa leg\u00edtima defensa no es posible acreditarse \u00a0con \u00a0la \u00a0debilidad \u00a0de \u00a0condiciones \u00a0presentadas. \u00a0No \u00a0tiene \u00a0la dimensi\u00f3n, las \u00a0caracter\u00edsticas \u00a0y \u00a0la trascendencia exigida por la ley y la jurisprudencia; se \u00a0ve \u00a0empa\u00f1ada \u00a0por \u00a0las \u00a0circunstancias anotadas, por lo expresado en decisiones \u00a0precedentes. \u00a0Existe certeza, plena prueba de la comisi\u00f3n de ambas conductas en \u00a0la forma como devienen\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2.3. \u00a0\u201cSe \u00a0ha \u00a0afirmado \u00a0que quien ataca y dispara primero, es la v\u00edctima y por ende, quien se \u00a0defiende \u00a0es el acusado. Empero, ocurre que un hombre armado de rev\u00f3lver, a una \u00a0distancia \u00a0como la que se dice exist\u00eda, enfurecido, frente a otro que porta una \u00a0escopeta \u00a0de \u00a0mayor dificultad para maniobrar y acertar, resulta ileso. Es aqu\u00ed \u00a0donde \u00a0se \u00a0le \u00a0pone \u00a0la \u00a0tapa \u00a0al pomo para concluir en que una evidencia de tal \u00a0entidad, \u00a0un \u00a0acontecer \u00a0objetivo, \u00a0cierto, \u00a0real, indubitable, da al traste con \u00a0toda \u00a0la \u00a0argumentaci\u00f3n \u00a0construida \u00a0para \u00a0levantar \u00a0sobre \u00a0ella \u00a0una leg\u00edtima \u00a0defensa \u00a0indefensable, \u00a0imposible \u00a0de \u00a0acreditarse \u00a0con los elementos que fueron \u00a0aducidos en el plenario\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. Queda claro que \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0no \u00a0creyeron la versi\u00f3n del procesado, seg\u00fan la cual dispar\u00f3 \u00a0porque \u00a0el \u00a0\u201cagregado\u201d \u00a0o administrador de la finca, quien momentos antes lo \u00a0hab\u00eda \u00a0insultado en respuesta a una solicitud suya de pintar unos camarotes, lo \u00a0atac\u00f3 \u00a0con \u00a0el \u00a0rev\u00f3lver \u00a0que \u00a0d\u00edas \u00a0antes \u00a0le hab\u00eda prestado para cuidar la \u00a0finca. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Es \u00a0la \u00a0explicaci\u00f3n \u00a0de lo sucedido que el \u00a0casacionista \u00a0aspira \u00a0a \u00a0que \u00a0sea \u00a0acogida por la Corte, aunque sin acreditar el \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho por falso juicio de identidad que denuncia y que conducir\u00eda al \u00a0\u00e9xito \u00a0de \u00a0su \u00a0pretensi\u00f3n \u00a0y \u00a0al \u00a0resquebrajamiento \u00a0de \u00a0los \u00a0t\u00e9rminos \u00a0de la \u00a0sentencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Esa \u00a0 equivocaci\u00f3n \u00a0en \u00a0la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0probatoria, \u00a0como \u00a0se \u00a0sabe, \u00a0ocurre \u00a0cuando \u00a0el \u00a0juzgador \u00a0adiciona, \u00a0cercena o \u00a0tergiversa \u00a0el \u00a0contenido \u00a0material \u00a0de un medio de prueba, haci\u00e9ndole producir \u00a0efectos \u00a0que \u00a0no \u00a0se \u00a0derivan \u00a0de \u00a0\u00e9l. Y demostrarlo en casaci\u00f3n le implica al \u00a0sujeto \u00a0 procesal \u00a0confrontar \u00a0el \u00a0hecho \u00a0que \u00a0objetivamente \u00a0revela \u00a0la \u00a0prueba \u00a0con\u00a0 \u00a0lo \u00a0que \u00a0de \u00a0ella \u00a0expres\u00f3 \u00a0el juzgador, pues es la \u00fanica manera de \u00a0determinar \u00a0que \u00a0no \u00a0existe la identidad debida entre aquello que dice y eso que \u00a0se le ha hecho decir. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. \u00a0El \u00a0cargo \u00a0no \u00a0plantea \u00a0 una \u00a0 irregularidad \u00a0 de \u00a0esa \u00a0naturaleza. \u00a0El \u00a0censor \u00a0aduce \u00a0que \u00a0se \u00a0tergiversaron \u00a0los \u00a0testimonios \u00a0de \u00a0los \u00a0hermanos \u00a0Pablo \u00a0Emilio y Jaime Vargas \u00a0Hincapi\u00e9, \u00a0y de la esposa del occiso Milena Vel\u00e1squez Rinc\u00f3n, lo mismo que la \u00a0necropsia, \u00a0el \u00a0dictamen \u00a0de bal\u00edstica y la indagatoria, es decir, la totalidad \u00a0de \u00a0medios probatorios allegados al proceso, pero en realidad no asocia\u00a0 el \u00a0cuestionamiento \u00a0a \u00a0la \u00a0fidelidad \u00a0de \u00a0los t\u00e9rminos que configuran su contenido \u00a0objetivo \u00a0sino al alcance que el juzgador les\u00a0 otorg\u00f3, s\u00f3lo discutible en \u00a0casaci\u00f3n \u00a0 \u00a0 \u00a0a \u00a0 \u00a0 \u00a0partir \u00a0 \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0 \u00a0la \u00a0 \u00a0 \u00a0acreditaci\u00f3n \u00a0 \u00a0 \u2013que \u00a0 \u00a0igualmente \u00a0 \u00a0se \u00a0 \u00a0echa \u00a0 de \u00a0menos\u2014 de que en su examen \u00a0se \u00a0desbordaron \u00a0los \u00a0lineamientos \u00a0de la sana cr\u00edtica porque al analizarlos se \u00a0introdujeron \u00a0criterios contrarios a las leyes cient\u00edficas, a los principios de \u00a0l\u00f3gica o a las reglas de la experiencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. No es cierto, de \u00a0todas \u00a0formas, \u00a0que \u00a0el \u00a0juzgador \u00a0haya \u00a0falseado los t\u00e9rminos de los medios de \u00a0prueba. \u00a0Simplemente, \u00a0pues ninguno de los testigos vio lo ocurrido, infiri\u00f3 de \u00a0la \u00a0discusi\u00f3n \u00a0que \u00a0escucharon \u00a0y \u00a0de \u00a0la \u00a0secuencia \u00a0de las circunstancias que \u00a0siguieron, \u00a0especialmente \u00a0narradas \u00a0por \u00a0Sandra \u00a0Milena \u00a0Vel\u00e1squez, \u00a0quien las \u00a0percibi\u00f3 \u00a0por \u00a0el \u00a0o\u00eddo, \u00a0que \u00a0una vez se caldearon los \u00e1nimos de los rivales \u00a0fueron \u00a0a \u00a0sus \u00a0viviendas \u00a0a \u00a0armarse \u00a0e \u00a0inmediatamente despu\u00e9s se dispararon. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Si es as\u00ed como se reconstruy\u00f3 el suceso y \u00a0no \u00a0se \u00a0demostr\u00f3 \u00a0ni \u00a0es \u00a0ostensible \u00a0que el an\u00e1lisis probatorio que condujo a \u00a0declarar \u00a0probada \u00a0esa \u00a0realidad pas\u00f3 por la transgresi\u00f3n de la sana cr\u00edtica, \u00a0la soluci\u00f3n que se dio al caso es acertada. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cuando dos personas deciden simult\u00e1neamente \u00a0y \u00a0de \u00a0manera \u00a0intempestiva \u00a0irse a las armas con la intenci\u00f3n de agredirse, en \u00a0efecto, \u00a0se \u00a0sit\u00faan \u00a0al margen de la ley\u00a0 y en el marco de una ri\u00f1a donde \u00a0no \u00a0hay lugar a alegar leg\u00edtima defensa, salvo cuando en su curso alguno de los \u00a0contrincantes rompe las condiciones de equilibrio del combate. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLo que en realidad diferencia la ri\u00f1a de \u00a0la \u00a0leg\u00edtima defensa \u2013dijo \u00a0la \u00a0Sala \u00a0en \u00a0otra \u00a0oportunidad \u00a0y \u00a0ahora \u00a0lo reitera3\u2014 \u00a0no \u00a0es \u00a0la \u00a0existencia \u00a0de actividad agresiva rec\u00edproca, ya que, es de obviedad \u00a0entender, \u00a0\u00e9sta \u00a0se \u00a0da \u00a0en ambas situaciones, sino adem\u00e1s la subjetividad con \u00a0que \u00a0act\u00faan \u00a0los \u00a0intervinientes \u00a0en \u00a0el\u00a0 \u00a0hecho, que en un caso, el de la \u00a0ri\u00f1a, \u00a0corresponde \u00a0a \u00a0la \u00a0mutua voluntariedad de los contendientes de causarse \u00a0da\u00f1o, \u00a0y \u00a0en \u00a0el \u00a0otro, \u00a0el \u00a0de \u00a0la \u00a0leg\u00edtima \u00a0defensa, obedece a la necesidad \u00a0individual \u00a0de \u00a0defenderse \u00a0de una agresi\u00f3n ajena, injusta, actual o inminente, \u00a0es decir, no propiciada voluntariamente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cDe \u00a0ah\u00ed \u00a0que \u00a0la Corte de antiguo tenga \u00a0establecida \u00a0dicha \u00a0diferenciaci\u00f3n \u00a0precisamente \u00a0en \u00a0el pronunciamiento que la \u00a0Delegada \u00a0evoca \u00a0en \u00a0su \u00a0concepto, \u00a0la \u00a0cual \u00a0se \u00a0conserva vigente a pesar de la \u00a0realidad jur\u00eddica actual: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201c&#8230;es \u00a0obvio que una cosa es aceptar una \u00a0pelea \u00a0o \u00a0buscar \u00a0la \u00a0ocasi\u00f3n \u00a0de \u00a0que \u00a0se desarrolle y otra muy distinta estar \u00a0apercibido \u00a0para \u00a0el caso en que la agresi\u00f3n se presente. Con lo primero pierde \u00a0la \u00a0defensa \u00a0una \u00a0caracter\u00edstica \u00a0esencial \u00a0para \u00a0su \u00a0legitimidad, \u00a0como \u00a0es la \u00a0inminencia \u00a0o \u00a0lo \u00a0inevitable \u00a0del \u00a0ataque; \u00a0pero ning\u00fan precepto de moral o de \u00a0derecho \u00a0prohibe estar listo para la propia tutela, es m\u00e1s, elemental prudencia \u00a0aconseja \u00a0a \u00a0quien \u00a0teme \u00a0peligros, \u00a0precaverse \u00a0a \u00a0tiempo \u00a0y eficazmente contra \u00a0ellos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLa \u00a0ri\u00f1a \u00a0es \u00a0un \u00a0combate \u00a0entre \u00a0dos \u00a0personas, \u00a0un \u00a0cambio \u00a0rec\u00edproco \u00a0de \u00a0golpes \u00a0efectuado \u00a0con \u00a0el \u00a0prop\u00f3sito de \u00a0causarse \u00a0da\u00f1o, \u00a0de \u00a0suerte que, como dice el Ministerio P\u00fablico, ni hay ri\u00f1a \u00a0sin \u00a0intenci\u00f3n \u00a0de \u00a0pelear, \u00a0ni \u00a0en \u00a0esa \u00a0pelea puede excluirse el prop\u00f3sito o \u00a0intenci\u00f3n dolosa de causar da\u00f1o al contrincante. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEn \u00a0cambio, la leg\u00edtima defensa, aunque \u00a0implica \u00a0tambi\u00e9n \u00a0pelea, combate, uno de los contrincantes lucha por su derecho \u00a0\u00fanicamente, \u00a0cumple \u00a0con un deber, obra de\u00a0 acuerdo con la ley al defender \u00a0las \u00a0condiciones \u00a0esenciales \u00a0de \u00a0su existencia personal y, las de la sociedad a \u00a0que \u00a0pertenece\u00a0 \u00a0(Sentencia\u00a0 \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n de junio 11 de 1946. M. P. \u00a0Dr. Agust\u00edn G\u00f3mez Prada)\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed \u00a0las \u00a0cosas, si en el presente caso la \u00a0v\u00edctima \u00a0y \u00a0el acusado intercambiaron disparos con el \u00e1nimo de agredirse, cada \u00a0uno \u00a0deb\u00eda \u00a0responder por los da\u00f1os que le causara al otro y eso significa que \u00a0el \u00a0fallo \u00a0debe \u00a0mantenerse y que la censura, en cuanto simple refutaci\u00f3n de la \u00a0apreciaci\u00f3n probatoria, no est\u00e1 llamada a prosperar. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>SOBRE \u00a0 LA \u00a0VIABILIDAD \u00a0DE \u00a0LA \u00a0CASACI\u00d3N \u00a0OFICIOSA: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. La protecci\u00f3n \u00a0del \u00a0principio \u00a0de \u00a0legalidad \u00a0que \u00a0plantea el Fiscal en su condici\u00f3n de sujeto \u00a0procesal \u00a0no \u00a0recurrente \u00a0entra\u00f1ar\u00eda, \u00a0de prosperar\u00a0 su proposici\u00f3n, una \u00a0desmejora \u00a0para \u00a0el \u00a0procesado \u00a0y \u00a0la \u00a0afectaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0prohibici\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0reformatio \u00a0in \u00a0pejus \u00a0consagrada \u00a0en \u00a0el art\u00edculo 31 Superior porque aunque no \u00a0recurri\u00f3 \u00a0en casaci\u00f3n, la pretensi\u00f3n del Ministerio P\u00fablico que lo hizo tuvo \u00a0como prop\u00f3sito su absoluci\u00f3n.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0 En\u00a0 \u00a0pronunciamientos \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0mayo \u00a0 \u00a018 \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a020054 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>la \u00a0 Sala \u00a0 recogi\u00f3 \u00a0 el \u00a0 criterio \u00a0jurisprudencial \u00a0a \u00a0trav\u00e9s \u00a0del cual resolv\u00eda la tensi\u00f3n entre los principios \u00a0de \u00a0legalidad \u00a0de \u00a0las penas y de prohibici\u00f3n de la reformatio in pejus a favor \u00a0del \u00a0primero, optando por darle plena aplicaci\u00f3n al \u00faltimo, sin consideraci\u00f3n \u00a0a la legalidad o ilegalidad de la decisi\u00f3n judicial respectiva. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0Consecuencialmente, \u00a0sin \u00a0que \u00a0sea \u00a0necesario \u00a0en \u00a0el \u00a0caso \u00a0examinado entrar en \u00a0disquisiciones \u00a0sobre \u00a0la \u00a0legitimidad \u00a0del \u00a0sujeto \u00a0procesal no recurrente para \u00a0proponerle \u00a0 a \u00a0la \u00a0Corte \u00a0casar \u00a0de \u00a0oficio \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0porque \u00a0se \u00a0rebaj\u00f3 \u00a0indebidamente \u00a0la \u00a0pena \u00a0por \u00a0confesi\u00f3n, \u00a0ni \u00a0examinar \u00a0si \u00a0los requisitos para \u00a0hacerlo \u00a0concurr\u00edan, \u00a0es \u00a0manifiesta \u00a0la \u00a0improcedencia \u00a0del \u00a0ejercicio \u00a0de \u00a0la \u00a0facultad \u00a0oficiosa \u00a0prevista \u00a0en \u00a0el \u00a0art\u00edculo 216 del C\u00f3digo de Procedimiento \u00a0Penal \u00a0de \u00a02000 \u00a0pues \u00a0de \u00a0concluir \u00a0que en el aspecto se\u00f1alado la sentencia es \u00a0ilegal, \u00a0terminar\u00eda \u00a0la \u00a0Sala \u00a0agrav\u00e1ndole \u00a0la \u00a0situaci\u00f3n \u00a0al \u00a0procesado \u00a0con \u00a0desbordamiento de su competencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed, \u00a0pues, \u00a0no se casar\u00e1 el fallo objeto \u00a0del recurso extraordinario. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0m\u00e9rito \u00a0de \u00a0lo \u00a0expuesto, \u00a0la \u00a0Sala \u00a0de \u00a0Casaci\u00f3n \u00a0 Penal \u00a0 de \u00a0 la \u00a0 Corte\u00a0 \u00a0 Suprema\u00a0 \u00a0 de\u00a0 \u00a0 Justicia, \u00a0administrando justicia en nombre de\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>la \u00a0Rep\u00fablica \u00a0y \u00a0por \u00a0autoridad \u00a0de \u00a0la \u00a0ley, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE: \u00a0<\/p>\n<p>NO \u00a0 CASAR \u00a0 la \u00a0sentencia impugnada. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0contra \u00a0de \u00a0la \u00a0presente \u00a0decisi\u00f3n \u00a0no \u00a0proceden recursos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE Y C\u00daMPLASE. \u00a0<\/p>\n<p>MARINA \u00a0 PULIDO \u00a0DE \u00a0BAR\u00d3N \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>SIGIFREDO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 ESPINOSA \u00a0P\u00c9REZ\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0HERMAN GAL\u00c1N CASTELLANOS \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>ALFREDO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 G\u00d3MEZ \u00a0QUINTERO\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00c9DGAR LOMBANA \u00a0TRUJILLO\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Comisi\u00f3n de servicio \u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO \u00a0 \u00a0 \u00a0ORLANDO \u00a0 \u00a0 \u00a0P\u00c9REZ \u00a0PINZ\u00d3N\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0JORGE \u00a0 \u00a0 LUIS \u00a0 \u00a0QUINTERO \u00a0 \u00a0MILAN\u00c9S\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>YESID \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 RAM\u00cdREZ \u00a0BASTIDAS\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0MAURO SOLARTE \u00a0PORTILLA\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>TERESA RUIZ N\u00da\u00d1EZ \u00a0<\/p>\n<p>Secretaria \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1 \u00a0. \u00a0Folios 26, 60, 92 y 128. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2 \u00a0. \u00a0Folio 166. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0CORTE \u00a0 \u00a0SUPREMA \u00a0 \u00a0DE \u00a0 \u00a0JUSTICIA. \u00a0 \u00a0Sent. &#8211; Casaci\u00f3n 11.679, junio 26\/2002, \u00a0M.P., Dr. FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4 \u00a0CORTE \u00a0 \u00a0SUPREMA \u00a0 \u00a0DE \u00a0 \u00a0JUSTICIA. \u00a0 \u00a0Sent. \u00a0&#8211; \u00a0Casaci\u00f3n \u00a022.323,\u00a0 M.P., \u00a0Dr. \u00a0 ALFREDO \u00a0 G\u00d3MEZ \u00a0 QUINTERO; \u00a0Sent. \u00a0 \u00a0&#8211; \u00a0 \u00a0Casaci\u00f3n \u00a0 \u00a022.150,\u00a0 \u00a0 M.P., \u00a0 Dr. \u00a0 MAURO \u00a0 SOLARTE \u00a0PORTILLA. \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 18354 \u00a0 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Magistrado Ponente: \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Dr. YESID RAM\u00cdREZ BASTIDAS \u00a0\u00a0 \u00a0 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