{"id":8514,"date":"2023-09-08T17:46:31","date_gmt":"2023-09-08T17:46:31","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/2148402-06-04\/"},"modified":"2023-09-08T17:46:31","modified_gmt":"2023-09-08T17:46:31","slug":"2148402-06-04","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/2148402-06-04\/","title":{"rendered":"21484(02-06-04)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 21484 \u00a0<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA DE CASACION PENAL \u00a0<\/p>\n<p>Magistrado Ponente: \u00a0<\/p>\n<p>Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO \u00a0<\/p>\n<p>Aprobado Acta No. 046 \u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, \u00a0D.C., \u00a0dos (2) de junio de dos mil \u00a0cuatro (2004). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>VISTOS: \u00a0<\/p>\n<p>En sentencia dictada el 19 de julio de 2001, \u00a0el \u00a0Juzgado \u00a040 \u00a0Penal \u00a0del \u00a0Circuito \u00a0de \u00a0Bogot\u00e1, conden\u00f3 a JORGE ALBERTO GIL \u00a0FORERO \u00a0a \u00a0la \u00a0pena \u00a0principal \u00a0de \u00a016 \u00a0meses \u00a0de \u00a0prisi\u00f3n \u00a0y a la accesoria de \u00a0interdicci\u00f3n \u00a0de \u00a0derechos y funciones p\u00fablicas por el mismo lapso, como autor \u00a0del \u00a0delito \u00a0de fraude procesal. Tambi\u00e9n, le concedi\u00f3 el subrogado penal de la \u00a0condena \u00a0de \u00a0ejecuci\u00f3n condicional y se abstuvo de condenarlo en perjuicios. De \u00a0la \u00a0misma \u00a0manera, en relaci\u00f3n con el inmueble ubicado en la calle 68 No. 22-31 \u00a0y \u00a022-35 \u00a0orden\u00f3 \u00a0cancelar \u00a0los \u00a0registros \u00a0\u201cposteriores a la fecha en que el \u00a0se\u00f1or \u00a0Oscar \u00a0Antonio \u00a0Morales Beltr\u00e1n fue privado de su posesi\u00f3n\u201d. Con esa \u00a0finalidad \u00a0dispuso \u00a0librar \u00a0oficios, \u00a0con copia de la sentencia, a la Oficina de \u00a0Registro \u00a0y \u00a0a \u00a0la \u00a0Notar\u00eda \u00a020 \u00a0del C\u00edrculo de Bogot\u00e1. Asimismo, levant\u00f3 el \u00a0embargo \u00a0especial \u00a0decretado por la Fiscal\u00eda en auto del 22 de abril de 1998 en \u00a0relaci\u00f3n con el inmueble mencionado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0lo \u00a0que \u00a0concierne \u00a0a \u00a0los \u00a0bienes \u00a0del \u00a0sindicado \u00a0que \u00a0resultaron \u00a0afectados \u00a0con la prohibici\u00f3n de enajenar seg\u00fan lo \u00a0dispuesto \u00a0por la Fiscal\u00eda en la etapa de instrucci\u00f3n, el juzgado levant\u00f3 tal \u00a0medida, \u00a0al \u00a0tiempo \u00a0que \u00a0mand\u00f3 \u00a0compulsar \u00a0copias \u00a0a \u00a0la Fiscal\u00eda para que se \u00a0investigara \u00a0el \u00a0delito \u00a0en \u00a0que \u00a0hubiese podido incurrir GIL FORERO al promover \u00a0proceso de pertenencia ante el Juzgado Quinto Civil del Circuito. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Apelada la anterior decisi\u00f3n por el defensor \u00a0del \u00a0procesado \u00a0y el apoderado de la parte civil, en sentencia del 15 de octubre \u00a0de \u00a02002 \u00a0el \u00a0Tribunal Superior de Bogot\u00e1 revoc\u00f3 lo pertinente a la no condena \u00a0en \u00a0perjuicios, \u00a0para \u00a0en \u00a0su \u00a0lugar \u00a0tasar los ocasionados con el delito en 500 \u00a0gramos \u00a0oro, \u00a0pagaderos \u00a0en un lapso de 6 meses. Lo propio, tambi\u00e9n lo hizo con \u00a0la \u00a0expedici\u00f3n \u00a0de \u00a0copias \u00a0ordenadas \u00a0por \u00a0la \u00a0primera \u00a0instancia \u00a0para que se \u00a0investigara a GIL FORERO. En lo dem\u00e1s se imparti\u00f3 confirmaci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Recurrida \u00a0en \u00a0casaci\u00f3n \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0de \u00a0segundo \u00a0grado, \u00a0procede \u00a0la \u00a0Sala \u00a0a \u00a0pronunciarse sobre la admisibilidad de la \u00a0demanda sustentatoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HECHOS: \u00a0<\/p>\n<p>Los primeros fueron as\u00ed sintetizados por el \u00a0Tribunal: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cConforme se extracta del paginario, el 25 \u00a0de \u00a0agosto \u00a0de 1994, el procesado JORGE ALBERTO GIL FORERO instaur\u00f3 querella de \u00a0car\u00e1cter \u00a0policivo, \u00a0por \u00a0perturbaci\u00f3n \u00a0a la posesi\u00f3n por ocupaci\u00f3n de hecho \u00a0del \u00a0inmueble \u00a0ubicado \u00a0en \u00a0la \u00a0calle 68 No. 31-22 y 31-35, en contra del se\u00f1or \u00a0OSCAR \u00a0ANTONIO MORALES BELTR\u00c1N , bajo el argumento de haber tenido la posesi\u00f3n \u00a0continua, \u00a0pac\u00edfica \u00a0e ininterrumpida del descrito predio, con \u00e1nimo de se\u00f1or \u00a0y \u00a0due\u00f1o, \u00a0lo \u00a0que \u00a0pretendi\u00f3 \u00a0demostrar \u00a0mediante testigos juramentados extra \u00a0proceso \u00a0quienes, \u00a0ante el Notario Octavo de Bogot\u00e1, corroboraron dicho t\u00edtulo \u00a0de \u00a0 dominio; \u00a0adem\u00e1s, \u00a0ocultando \u00a0circunstancias \u00a0tales \u00a0como \u00a0el \u00a0proceso \u00a0de \u00a0sucesi\u00f3n \u00a0seguido \u00a0por \u00a0el \u00a0Juzgado Primero Civil del Circuito , por el cual se \u00a0reconoci\u00f3 \u00a0como \u00a0heredera \u00a0del mismo\u00a0 a la se\u00f1ora ELVIRA CARRASCO ROBAYO, \u00a0quien \u00a0luego \u00a0se lo vendi\u00f3 al denunciante OSCAR ANTONIO MORALES BELTR\u00c1N,\u00a0 \u00a0y \u00a0adem\u00e1s, \u00a0que \u00a0hab\u00eda sido condenado por el Juzgado 39 Penal Municipal por el \u00a0delito de invasi\u00f3n sobre el mismo bien. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0todo, \u00a0la \u00a0Inspectora 12 B Distrital de \u00a0Bogot\u00e1, \u00a0atendiendo \u00a0el \u00a0contenido \u00a0del \u00a0libelo \u00a0y \u00a0la \u00a0prueba \u00a0testimonial que \u00a0presentara \u00a0JORGE \u00a0ALBERTO GIL FORERO, y desconociendo las situaciones referidas \u00a0en \u00a0 precedencia, \u00a0 admiti\u00f3 \u00a0 la \u00a0 querella \u00a0por \u00a0ocupaci\u00f3n \u00a0de \u00a0hecho \u00a0y, \u00a0en \u00a0consecuencia, \u00a0con \u00a0fecha \u00a01\u00ba \u00a0de septiembre de 1994, orden\u00f3 el lanzamiento de \u00a0OSCAR \u00a0ANTONIO \u00a0MORALES \u00a0BELTR\u00c1N \u00a0del inmueble en comentario, diligencia que se \u00a0materializ\u00f3 el d\u00eda 8 del mismo calendario\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>LA DEMANDA: \u00a0<\/p>\n<p>Primer \u00a0Cargo \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0sustento \u00a0en \u00a0la \u00a0causal \u00a0tercera \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0acusa \u00a0el demandante el fallo de segundo grado de haberse dictado en \u00a0un \u00a0juicio viciado de nulidad por violaci\u00f3n al debido proceso y al derecho a la \u00a0defensa. \u00a0Se \u00a0quebrantaron \u00a0los art\u00edculos 4, 6, 28, inciso final, 29 y 58 de la \u00a0Carta \u00a0Pol\u00edtica; \u00a079, \u00a080, 83, 84 y 182 del Decreto 100 de 1980; 6, 8, 2-4, 83, \u00a084, \u00a086 \u00a0y \u00a0453 de la Ley 599 de 2000; 6, 8, 9, 13, 15, 23 y 24 de la Ley 600 de \u00a02000; \u00a015 \u00a0de \u00a0la \u00a0Ley \u00a057 \u00a0de 1905; y 351 y 407-11 del C\u00f3digo de Procedimiento \u00a0Civil. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Para el Tribunal, la decisi\u00f3n adoptada el 28 \u00a0de \u00a0septiembre \u00a0de \u00a02000, que resolvi\u00f3 lo concerniente a la prescripci\u00f3n de la \u00a0acci\u00f3n \u00a0penal \u00a0es \u00a0ley del proceso. All\u00ed precis\u00f3 que para el caso concreto el \u00a0referido \u00a0t\u00e9rmino \u00a0comienza a contarse desde el 21 de noviembre de 1997, puesto \u00a0que \u00a0en \u00a0esa \u00a0fecha \u00a0el \u00a0ofendido \u00a0fue \u00a0beneficiado \u00a0con la decisi\u00f3n de segunda \u00a0instancia \u00a0 mediante \u00a0 la \u00a0 cual \u00a0 se \u00a0 expidi\u00f3 \u00a0 la \u00a0 orden \u00a0 de \u00a0entrega \u00a0del \u00a0inmueble. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0este \u00a0proceso, \u00a0dice \u00a0el \u00a0censor, se han \u00a0fijado \u00a0tres \u00a0fechas diferentes para calcular el t\u00e9rmino de prescripci\u00f3n de la \u00a0acci\u00f3n \u00a0penal. \u00a0Por \u00a0eso, \u00a0le \u00a0corresponde \u00a0ahora \u00a0a \u00a0la Corte determinar desde \u00a0cu\u00e1ndo \u00a0se \u00a0debe \u00a0empezar a contarse ese tiempo. Obs\u00e9rvese, que las Fiscal\u00edas \u00a0de \u00a0primera \u00a0y \u00a0segunda \u00a0instancia, \u00a0as\u00ed \u00a0como \u00a0el \u00a0Juez 40 Penal del Circuito, \u00a0sostuvieron \u00a0que desde el 27 de diciembre de 1994; mientras que para el Tribunal \u00a0es \u00a0el \u00a021 \u00a0de \u00a0septiembre \u00a0de \u00a01999; \u00a0y \u00a0para la defensa el 8 de septiembre del \u00a0mismo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Hace \u00a0un extenso recuento del desarrollo que \u00a0ha \u00a0tenido \u00a0la \u00a0actuaci\u00f3n, \u00a0y \u00a0enfatiza \u00a0en las peticiones elevadas para que se \u00a0decrete \u00a0la \u00a0prescripci\u00f3n de la acci\u00f3n penal. Al respecto, explica que en este \u00a0caso \u00a0la \u00a0sindicaci\u00f3n consiste en inducir fraudulentamente a la Inspectora 12 B \u00a0de \u00a0Polic\u00eda \u00a0a proferir la resoluci\u00f3n del 8 de septiembre de 1994, mediante la \u00a0cual \u00a0se \u00a0orden\u00f3 \u00a0el \u00a0desalojo \u00a0de \u00a0Oscar Antonio Morales Beltr\u00e1n del inmueble \u00a0ubicado \u00a0en \u00a0la \u00a0calle 68 No. 22-31 y 22-35, como quiera que, de conformidad con \u00a0lo \u00a0regulado \u00a0en \u00a0la \u00a0Ley \u00a057 \u00a0de \u00a01905 esa clase de decisiones no son objeto de \u00a0recurso \u00a0alguno \u00a0y \u00a0en este caso, tal determinaci\u00f3n nunca se apel\u00f3. Adem\u00e1s el \u00a0decreto \u00a0que \u00a0autorizaba la impugnaci\u00f3n en esos procesos fue declarado nulo por \u00a0el Consejo de Estado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Las \u00a0 anteriores \u00a0 razones, \u00a0 le \u00a0permiten \u00a0cuestionar \u00a0las decisiones proferidas por la Fiscal\u00eda General de la Naci\u00f3n que \u00a0resolvieron \u00a0negativamente sus peticiones de declaratoria de prescripci\u00f3n de la \u00a0acci\u00f3n penal, y calificarlas, por el mismo motivo, de ilegales. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se \u00a0lesion\u00f3 el derecho a la defensa, porque \u00a0pese \u00a0a \u00a0que el sindicado design\u00f3 uno que se hiciera cargo de sus intereses, la \u00a0intervenci\u00f3n \u00a0del \u00a0profesional \u00a0de \u00a0nada \u00a0sirvi\u00f3 ya que no fueron acogidos sus \u00a0planteamientos \u00a0sobre \u00a0el tema objeto de discusi\u00f3n. Aqu\u00ed, la nulidad propuesta \u00a0por \u00a0el \u00a0querellante \u00a0en \u00a0contra de la decisi\u00f3n de desalojo no puede tenerse en \u00a0cuenta \u00a0porque \u00a0fue \u00a0inicialmente \u00a0rechazada por la inspectora, y posteriormente \u00a0apelada. \u00a0Se \u00a0trata, \u00a0por consiguiente, de un asunto que ninguna relaci\u00f3n tiene \u00a0con \u00a0el \u00a0delito \u00a0investigado \u00a0y \u00a0por \u00a0lo mismo, no puede servir de pretexto para \u00a0extender \u00a0la \u00a0fecha \u00a0a \u00a0partir \u00a0de la cual se debe considerar cometido el fraude \u00a0procesal imputado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Recuerda, \u00a0tambi\u00e9n, que el Juzgado 40 Penal \u00a0del \u00a0Circuito neg\u00f3 la nulidad pedida por la no declaratoria de prescripci\u00f3n de \u00a0la \u00a0acci\u00f3n \u00a0penal. Adujo el Juez que las decisiones adoptadas en su momento por \u00a0los \u00a0Fiscales \u00a0que \u00a0conocieron de esta investigaci\u00f3n se convirtieron en ley del \u00a0proceso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se \u00a0desconoci\u00f3 \u00a0que el momento a partir del \u00a0cual \u00a0comienza a contarse el t\u00e9rmino de prescripci\u00f3n no puede estar supeditado \u00a0al \u00a0capricho del funcionario, pues en este sentido la jurisprudencia de la Corte \u00a0Suprema \u00a0de \u00a0Justicia \u00a0ha \u00a0sostenido \u00a0que \u00a0el \u00a0limite \u00a0temporal \u00a0para ello es la \u00a0ejecutoria \u00a0de la decisi\u00f3n que se adopta con base en el error o con los efectos \u00a0necesarios \u00a0para \u00a0su \u00a0ejecuci\u00f3n. \u00a0Aqu\u00ed, \u00a0indudablemente \u00a0la \u00a0ejecutoria \u00a0de la \u00a0decisi\u00f3n \u00a0de desalojo tomada por la Inspecci\u00f3n 12 B de Polic\u00eda, ocurri\u00f3 el 8 \u00a0de \u00a0septiembre \u00a0de \u00a01994. \u00a0Por \u00a0ende, los 5 a\u00f1os de prescripci\u00f3n de la acci\u00f3n \u00a0penal \u00a0se cumplieron el 9 de septiembre de 1999. A\u00fan as\u00ed la Fiscal\u00eda se neg\u00f3 \u00a0a \u00a0decretarla \u00a0y \u00a0continu\u00f3 \u00a0conociendo \u00a0del asunto, pese a que para entonces el \u00a0Estado \u00a0hab\u00eda \u00a0perdido \u00a0la \u00a0facultad \u00a0de \u00a0ejercer \u00a0la \u00a0funci\u00f3n \u00a0punitiva. Esta \u00a0situaci\u00f3n, \u00a0seg\u00fan \u00a0lo \u00a0ha \u00a0sostenido \u00a0la jurisprudencia de la Corte Suprema de \u00a0Justicia, configura causal de nulidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Solicita, \u00a0por \u00a0tanto, \u00a0se \u00a0case \u00a0el \u00a0fallo \u00a0impugnado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Segundo \u00a0Cargo \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n \u00a0por \u00a0motivo \u00a0de nulidad postula el \u00a0casacionista \u00a0 esta \u00a0 censura, \u00a0 aduciendo \u00a0 la \u00a0 violaci\u00f3n \u00a0 de \u00a0los \u00a0derechos \u00a0fundamentales del procesado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se violaron los art\u00edculos 4 y 29 de la Carta \u00a0Pol\u00edtica, \u00a01 \u00a0y \u00a0172 del Decreto 100 de 1980; 6, 8 y 442 de la Ley 599 de 2000; \u00a06, \u00a07, \u00a08, 9, 13, 15, 16, 23, 24, 38, 39, 232 y 235 de la Ley 600 de 2000; 15 de \u00a0la \u00a0Ley \u00a057 \u00a0de \u00a01905; 126 del C\u00f3digo de Polic\u00eda; 1, 2, 3, 4, 5, 6, 9, 12, 13, \u00a014, 15 y ss. del Decreto Reglamentario No. 992 de 1930. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Precisa \u00a0en \u00a0primer t\u00e9rmino que la querella \u00a0por \u00a0ocupaci\u00f3n \u00a0de hecho est\u00e1 regulada en el art\u00edculo 57 de la Ley 57 de 1905 \u00a0y \u00a0el \u00a0Decreto \u00a0Reglametario \u00a0992 \u00a0de \u00a01930. Seg\u00fan esta normatividad la acci\u00f3n \u00a0administrativa \u00a0prescribe \u00a030 \u00a0d\u00edas \u00a0despu\u00e9s \u00a0de \u00a0ocurrido \u00a0el \u00a0primer acto de \u00a0ocupaci\u00f3n \u00a0o desde cuando se tuvo conocimiento de ello. En los hechos objeto de \u00a0esta \u00a0investigaci\u00f3n, \u00a0ese \u00a0acto \u00a0se \u00a0present\u00f3 \u00a0el \u00a023 \u00a0de \u00a0agosto de 1994 y la \u00a0correspondiente \u00a0acci\u00f3n \u00a0policiva \u00a0se inici\u00f3 el 25 del mismo mes y a\u00f1o, fecha \u00a0en \u00a0la \u00a0que \u00a0Oscar \u00a0Morales \u00a0Beltr\u00e1n \u00a0se \u00a0introdujo \u00a0de \u00a0manera \u00a0violenta en el \u00a0inmueble, \u00a0acompa\u00f1ado \u00a0de 20 personas m\u00e1s, y sin consentimiento alguno rompi\u00f3 \u00a0las \u00a0chapas, \u00a0candados, escalaron paredes, etc., y adem\u00e1s, construyeron un muro \u00a0internamente para dividir el lote. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Lo \u00a0anterior \u00a0significa \u00a0que la querella fue \u00a0presentada \u00a0en tiempo. Por eso, el 8 de septiembre de 1994, despu\u00e9s de escuchar \u00a0a \u00a0 los \u00a0oponentes, \u00a0quienes \u00a0no \u00a0justificaron \u00a0la \u00a0ocupaci\u00f3n, \u00a0la \u00a0Inspecci\u00f3n \u00a0Distrital \u00a012 B orden\u00f3 su desalojo, decisi\u00f3n contra la cual no procede recurso \u00a0alguno. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por el contrario, esto es, si la acci\u00f3n no \u00a0se \u00a0inicia \u00a0dentro \u00a0del \u00a0tiempo se\u00f1alado anteriormente, debe tramitarse ante el \u00a0Juez \u00a0Civil. \u00a0Sin embargo, acorde a lo estatuido en el art\u00edculo 126 del C\u00f3digo \u00a0de \u00a0Polic\u00eda, \u00a0en \u00a0los procesos de esta naturaleza no hay discusi\u00f3n del derecho \u00a0de \u00a0dominio, \u00a0ni \u00a0se \u00a0tienen \u00a0en \u00a0cuenta \u00a0las \u00a0pruebas \u00a0para \u00a0acreditarlo. Esto, \u00a0entonces, \u00a0permite \u00a0concluir \u00a0que las apreciaciones del Tribunal relativas a que \u00a0GIL \u00a0FORERO ocult\u00f3 toda la informaci\u00f3n desde 1946, 1951, 1988, 1989 y 1991, no \u00a0son \u00a0validas \u00a0porque \u00a0se \u00a0trata \u00a0de \u00a0fechas \u00a0muy anteriores y no se ajustan a lo \u00a0dispuesto \u00a0en \u00a0art\u00edculo \u00a015 \u00a0del Decreto 992 de 1930, ni son de competencia del \u00a0funcionario de polic\u00eda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En tales condiciones, no puede sostenerse que \u00a0tales \u00a0hechos \u00a0constituyan \u00a0\u201cel fundamento jur\u00eddico \u00a0de \u00a0la \u00a0comprobaci\u00f3n \u00a0de \u00a0manera \u00a0inequ\u00edvoca \u00a0de un juicio falso del que fuera \u00a0v\u00edctima \u00a0la \u00a0(sic) \u00a0Inspector \u00a012 \u00a0B \u00a0Distrital de Polic\u00eda, que la llev\u00f3 como \u00a0consecuencia \u00a0de \u00a0ello \u00a0a \u00a0ordenar \u00a0el \u00a08 de septiembre de 1994, el desalojo del \u00a0se\u00f1or \u00a0Antonio \u00a0Morales \u00a0del \u00a0predio\u201d.\u00a0 Si GIL \u00a0FORERO \u00a0hubiese \u00a0puesto en conocimiento la informaci\u00f3n a la que hace referencia \u00a0el \u00a0Tribunal, \u00a0\u201ccon seguridad que la funcionaria no \u00a0habr\u00eda \u00a0ordenado \u00a0el \u00a0desalojo \u00a0de \u00a0OSCAR \u00a0MORALES BELTR\u00c1N, dado que, la misma \u00a0funcionaria \u00a0judicial \u00a0hubiere \u00a0ordenado \u00a0oficiosamente \u00a0la \u00a0aplicaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0prescripci\u00f3n \u00a0de \u00a0la querella de lanzamiento por ocupaci\u00f3n de hecho presentada \u00a0por \u00a0el \u00a0se\u00f1or \u00a0GIL FORERO con fundamento en lo ordenado en el art\u00edculo 15 DEL \u00a0DECRETO 992 DE 1930\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0conclusi\u00f3n, los fundamentos f\u00e1cticos y \u00a0probatorios \u00a0en \u00a0los \u00a0que \u00a0se \u00a0apoy\u00f3 \u00a0el \u00a0Tribunal para condenar, no conducen a \u00a0demostrar \u00a0con certeza la ocurrencia del hecho punible ni la responsabilidad del \u00a0sindicado. \u00a0Adem\u00e1s, \u00a0al \u00a0no \u00a0tener \u00a0en \u00a0cuenta \u00a0el \u00a0fallador \u00a0las disposiciones \u00a0pertinentes \u00a0vigentes \u00a0al \u00a0momento \u00a0de \u00a0los hechos, sobre el tr\u00e1mite en asuntos \u00a0policivos \u00a0por \u00a0ocupaci\u00f3n \u00a0de \u00a0hecho, \u00a0se \u00a0quebrant\u00f3 \u00a0el \u00a0debido \u00a0proceso y se \u00a0desconoci\u00f3 \u00a0el \u00a0principio \u00a0de legalidad. Atent\u00f3 igualmente el fallo, contra el \u00a0principio \u00a0de \u00a0presunci\u00f3n \u00a0de \u00a0inocencia de su defendido y los de Dory Herminia \u00a0Montero \u00a0Serna \u00a0y \u00a0Arturo Valencia D\u00edaz, \u201ctoda vez, \u00a0que \u00a0 los \u00a0 mencionados \u00a0 fueron \u00a0 vinculados \u00a0jur\u00eddicamente \u00a0en \u00a0la \u00a0etapa \u00a0de \u00a0instrucci\u00f3n \u00a0 como \u00a0 autores \u00a0del \u00a0delito \u00a0de \u00a0falso \u00a0testimonio\u201d \u00a0atribuy\u00e9ndole \u00a0al \u00a0aqu\u00ed \u00a0sindicado \u00a0la calidad de determinador, \u00a0pues \u00a0se \u00a0estim\u00f3 \u00a0que \u00a0faltaron a la verdad en la declaraci\u00f3n rendida el 15 de \u00a0agosto \u00a0de 1994 ante el Notario octavo del C\u00edrculo de esta ciudad. No obstante, \u00a0la \u00a0Fiscal\u00eda \u00a076 Delegada ante los Juzgados del Circuito, en providencia del 15 \u00a0de \u00a0enero de 1998 precluy\u00f3 la investigaci\u00f3n a favor de Artruro Valencia D\u00edaz; \u00a0y \u00a0el \u00a014 \u00a0de \u00a0septiembre \u00a0de 1999 tom\u00f3 id\u00e9ntica decisi\u00f3n con respecto a Dory \u00a0Herminia \u00a0Serna \u00a0y \u00a0ALBERTO \u00a0GIL \u00a0FORERO. \u00a0Por \u00a0ello, \u00a0habi\u00e9ndose acreditado lo \u00a0anterior \u00a0en \u00a0el \u00a0proceso, \u00a0no \u00a0pod\u00eda \u00a0el Tribunal sostener que su representado \u00a0incurri\u00f3 \u00a0en \u00a0medio fraudulento en la acci\u00f3n policiva al presentar testimonios \u00a0contrarios a la verdad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00a0lo \u00a0anterior, \u00a0solicita \u00a0se \u00a0case \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0recurrida \u00a0por \u00a0haberse \u00a0dictado \u00a0en un juicio viciado de nulidad por \u00a0desconocimiento \u00a0del \u00a0derecho de defensa y el debido proceso. Se debe, entonces, \u00a0revocar la sentencia atacada. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Tercer \u00a0Cargo \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Nuevamente \u00a0se \u00a0apoya \u00a0el casacionista en la \u00a0causal \u00a0tercera \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n para demandar el fallo de segunda instancia, pero \u00a0en \u00a0esta \u00a0ocasi\u00f3n, \u00a0por \u00a0vulnerar \u00a0\u201cel derecho a la \u00a0propiedad \u00a0expresado \u00a0en \u00a0el \u00a0art\u00edculo \u00a058 \u00a0de \u00a0la \u00a0Constituci\u00f3n \u00a0Pol\u00edtica de \u00a0Colombia, \u00a0desconoce \u00a0en \u00a0v\u00eda \u00a0de hecho, arbitrariamente los efectos jur\u00eddicos \u00a0erga \u00a0omnes \u00a0(sic) \u00a0consagrados \u00a0en \u00a0la \u00a0norma expresada en el art\u00edculo 407 del \u00a0numeral \u00a011 \u00a0del C.P.C., en concordancia con lo expresado en el art\u00edculo 70 del \u00a0Decreto 1250 de 1970\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se violaron, entonces, los art\u00edculos 4, 29 y \u00a058 \u00a0de \u00a0la \u00a0Carta Pol\u00edtica; 6, 8, 13, 313 y 416 de la Ley 599 de 2000; 6, 7, 8, \u00a09, \u00a013, 15, 21, 24, 39, 66 y 138 de la Ley 600 de 2000; 15 de la Ley 57 de 1905; \u00a01, \u00a02, \u00a03, \u00a04, \u00a05, \u00a06, \u00a09, 12, 13, 14, 15 y ss. del Decreto Reglamentario 992 de \u00a01930; \u00a0407-11 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo de Procedimiento Civil; 70 del Decreto 1250 de 1970; \u00a073, 633, 669, 673, 762 y 2534 del C\u00f3digo Civil \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0orden impartida en la sentencia sobre la \u00a0cancelaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la totalidad de los registros o anotaciones del certificado de \u00a0tradici\u00f3n \u00a0del \u00a0inmueble \u00a0ubicado \u00a0en \u00a0la \u00a0calle \u00a068 \u00a0No. 22-31 y 22-35 de esta \u00a0ciudad, \u00a0efectuados \u00a0con \u00a0posterioridad \u00a0a \u00a0la diligencia del 8 de septiembre de \u00a01994, \u00a0es \u00a0desconocedora \u00a0del derecho a la propiedad del sindicado JORGE ALBERTO \u00a0GIL \u00a0FORERO, \u00a0quien \u00a0adquiri\u00f3 \u00a0el \u00a0inmueble \u00a0por \u00a0prescripci\u00f3n \u00a0extraordinaria \u00a0adquisitiva \u00a0de dominio, mediante declaraci\u00f3n que hiciera el Juez 5\u00ba Civil del \u00a0Circuito \u00a0en \u00a0sentencia del 14 de septiembre de 1995, la cual fue confirmada por \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0el 11 de junio de 1997, una vez surtido el grado jurisdiccional de \u00a0consulta. \u00a0Esta \u00a0decisi\u00f3n \u00a0se \u00a0encuentra \u00a0inscrita en la oficina de Registro de \u00a0Instrumentos P\u00fablicos desde el primero de diciembre de 1997. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Lo \u00a0anterior, \u00a0demuestra que al confirmar la \u00a0sentencia \u00a0condenatoria y la orden de cancelaci\u00f3n de los registros del inmueble \u00a0citado, \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0legisl\u00f3 \u00a0sin \u00a0tener \u00a0competencia para ello y de contera, \u00a0violent\u00f3 \u00a0el debido proceso. Se desconoci\u00f3, as\u00ed, lo dispuesto en el art\u00edculo \u00a0407-11 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo de Procedimiento Civil, seg\u00fan el cual una vez declarada la \u00a0prescripci\u00f3n \u00a0adquisitiva \u00a0de \u00a0dominio, \u00a0ese \u00a0derecho \u00a0queda otorgado de manera \u00a0absoluta, \u00a0pues \u00a0los efectos de una decisi\u00f3n de esa naturaleza son de car\u00e1cter \u00a0erga \u00a0ommes, \u00a0y \u00a0por \u00a0ende, no se puede volver a controvertir la titularidad del \u00a0bien. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La sentencia de segundo grado no se apoya en \u00a0pruebas \u00a0 legal \u00a0 y \u00a0 oportunamente \u00a0allegadas \u00a0a \u00a0la \u00a0actuaci\u00f3n, \u00a0\u201cy \u00a0por \u00a0el contrario se condena a mi defendido JORGE ALBERTO GIL \u00a0FORERO \u00a0afirmando hechos contrarios a la realidad cuando se afirma que el se\u00f1or \u00a0OSCAR \u00a0MORALES \u00a0BELTR\u00c1N, \u00a0es \u00a0propietario \u00a0del \u00a0inmueble \u00a0y que la sentencia de \u00a0pertenencia \u00a0de fecha 14 de septiembre de 1995 y su ejecutoria son posteriores a \u00a0lo \u00a0 ordenado \u00a0 por \u00a0 la \u00a0 Fiscal\u00eda \u00a0 por \u00a0 auto \u00a0de \u00a0fecha \u00a025 \u00a0de \u00a0agosto \u00a0de \u00a01997\u2026\u201d. \u00a0Tampoco son ciertas las afirmaciones con \u00a0respecto \u00a0a \u00a0que \u00a0el proceso de pertenencia presenta irregularidades, pues en la \u00a0actualidad \u00a0no \u00a0cursa ninguna acci\u00f3n al respecto, y menos es admisible sostener \u00a0que \u00a0en \u00a0ese \u00a0asunto \u00a0se \u00a0incurri\u00f3 \u00a0en delito de fraude procesal, pues la misma \u00a0Fiscal\u00eda \u00a076, mediante auto del 10 de abril de 2003 precluy\u00f3 la investigaci\u00f3n \u00a0en \u00a0el \u00a0proceso \u00a0No. \u00a0375414 \u00a0seguido \u00a0en \u00a0contra \u00a0de \u00a0JORGE \u00a0ALBERTO GIL FORERO \u00a0\u201cpor \u00a0el presunto delito \u00a0de \u00a0fraude \u00a0procesal \u00a0surgido en la tramitaci\u00f3n de (sic) proceso de pertenencia \u00a0tramitado \u00a0ante \u00a0el Juzgado Quinto Civil del Circuito de Bogot\u00e1 y vista a folio \u00a0257 del \u00faltimo cuaderno original\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se \u00a0refiere \u00a0a las consideraciones expuestas \u00a0por \u00a0el \u00a0Juzgado \u00a0y \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0sobre \u00a0los efectos erga ommes de la sentencia \u00a0dictada \u00a0en \u00a0el \u00a0proceso \u00a0de \u00a0pertenencia y agrega que el fallo de segundo grado \u00a0proferido \u00a0en \u00a0este \u00a0asunto \u00a0vulner\u00f3 \u00a0los \u00a0derechos \u00a0a \u00a0un debido proceso, a la \u00a0defensa, \u00a0a \u00a0la \u00a0contradicci\u00f3n \u00a0y el de acceso a la administraci\u00f3n de justicia \u00a0\u201ccuando sin orden leg\u00edtima de autoridad competente \u00a0contra \u00a0la \u00a0persona \u00a0jur\u00eddica \u00a0la \u00a0funcionaria \u00a0comisionada \u00a012 \u00a0C Distrital de \u00a0Polic\u00eda, \u00a0 en \u00a0 diligencia \u00a0efectuada \u00a0el \u00a024 \u00a0de \u00a0febrero \u00a0de \u00a01998, \u00a0desaloja \u00a0ilegalmente \u00a0y \u00a0sin \u00a0fundamento \u00a0jur\u00eddico \u00a0v\u00e1lido \u00a0con \u00a0desconocimiento de los \u00a0t\u00edtulos \u00a0de \u00a0propiedad \u00a0y posesi\u00f3n del inmueble de la calle 68 N\u00famero 22-31 y \u00a022-35 \u00a0de \u00a0esta \u00a0ciudad \u00a0a \u00a0su \u00a0propietario y poseedor\u00a0 MADERAS LA ESTACION \u00a0LTDA. \u00a0 MADERCION, \u00a0 persona \u00a0 jur\u00eddica, \u00a0 con \u00a0domicilio \u00a0en \u00a0esta \u00a0ciudad \u00a0de \u00a0Bogot\u00e1\u201d. \u00a0Adem\u00e1s, \u00a0las peticiones de restituci\u00f3n \u00a0del \u00a0inmueble \u00a0elevadas \u00a0en \u00a0este \u00a0proceso \u00a0a \u00a0nombre \u00a0de \u00a0la \u00a0precitada persona \u00a0jur\u00eddica \u00a0 fueron \u00a0desconocidas \u00a0por \u00a0la \u00a0Fiscal\u00eda \u00a0y \u00a0el \u00a0Tribunal, \u00a0pues \u00a0se \u00a0abstuvieron \u00a0de \u00a0pronunciarse \u00a0al respecto con el argumento de que la empresa en \u00a0menci\u00f3n no pod\u00eda considerarse como tercero incidental. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se confundi\u00f3 la persona del procesado con la \u00a0persona \u00a0jur\u00eddica. \u00a0Por \u00a0lo \u00a0mismo, \u00a0tambi\u00e9n \u00a0se \u00a0desconoci\u00f3 \u00a0que \u00a0MADERAS LA \u00a0ESTACI\u00d3N \u00a0LTDA. MADERCION si ten\u00eda un derecho econ\u00f3mico afectado dentro de la \u00a0actuaci\u00f3n \u00a0procesal \u00a0por \u00a0ser \u00a0la \u00a0que \u00a0ejerce \u00a0el dominio y posesi\u00f3n sobre el \u00a0inmueble \u00a0de \u00a0la \u00a0calle \u00a068 \u00a0Nos. \u00a022-31 \u00a0y \u00a022-35 \u00a0de \u00a0donde \u00a0fue \u00a0\u201cilegalmente\u201d desalojada, y adem\u00e1s, \u00a0no es la obligada a responder penalmente por la conducta punible. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A dicha empresa, entonces, se le conculcaron \u00a0los derechos al debido proceso y el de defensa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Pide, as\u00ed, se case la sentencia recurrida y \u00a0se \u00a0declare \u00a0su \u00a0nulidad \u00a0por \u00a0violaci\u00f3n \u00a0de \u00a0garant\u00edas del tercero incidental \u00a0MADERAS \u00a0LA \u00a0ESTACI\u00d3N LTDA. MADERCION y se revoquen la condena y los perjuicios \u00a0ordenados en contra de su defendido. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cuarto \u00a0Cargo \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Nuevamente \u00a0se \u00a0apoya \u00a0el casacionista en la \u00a0causal \u00a0tercera \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n para atacar el fallo de segundo grado acus\u00e1ndolo \u00a0de \u00a0haberse \u00a0dictado \u00a0en \u00a0un \u00a0juicio \u00a0viciado \u00a0de \u00a0nulidad, \u00a0por \u00a0ser violatorio \u00a0\u201cde \u00a0las \u00a0garant\u00edas al debido proceso por omisi\u00f3n \u00a0de \u00a0 \u00a0la \u00a0 \u00a0(sic) \u00a0 \u00a0formas \u00a0 propias \u00a0 del \u00a0 juicio, \u00a0 la \u00a0 necesidad \u00a0 de \u00a0 la \u00a0prueba\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0ese orden, cita como normas violadas los \u00a0art\u00edculos \u00a04, \u00a028 \u00a0inciso final, 29 y 58 de la Carta Pol\u00edtica; 107 del Decreto \u00a0100 \u00a0de \u00a01980; 6 inciso segundo y 97 de la Ley 599 de 2000; 6, 8, 9, 13, 15, 23, \u00a024 \u00a0y \u00a056 de la Ley 600 de 2000; 15 de la Ley 57 de 1905; 1, 2, 3, 4, 5, 69, 12, \u00a013, \u00a014, 15 y ss; 407-11 y 2534 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil; y 669, 762 y \u00a0768 del C\u00f3digo Ciivl. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Atent\u00f3 el Tribunal contra el debido proceso \u00a0al \u00a0condenar \u00a0oficiosamente a su defendido al pago de 500 gramos oro, pues se le \u00a0juzg\u00f3 \u00a0sin \u00a0existir \u00a0ley \u00a0previa \u00a0al \u00a0acto \u00a0que se le imputa. El desacierto del \u00a0fallador \u00a0radica \u00a0en considerar como propietario a OSCAR ANTONIO MORALES, cuando \u00a0nunca \u00a0lo \u00a0ha \u00a0sido, \u201ccon lo que se est\u00e1 vulnerando \u00a0el \u00a0principio \u00a0de \u00a0la \u00a0necesidad \u00a0de \u00a0la \u00a0prueba \u00a0en \u00a0que \u00a0se \u00a0debe \u00a0fundar toda \u00a0providencia judicial\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Incurri\u00f3 \u00a0el sentenciador en v\u00edas de hecho \u00a0al \u00a0desconocer \u00a0una \u00a0sentencia de efectos erga ommes, la dictada por la justicia \u00a0civil \u00a0en \u00a0el proceso de pertenencia adelantado por JORGE ALBERTO GIL FORERO, la \u00a0cual sirvi\u00f3 de t\u00edtulo para desalojar a Oscar Morales Beltr\u00e1n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se \u00a0conden\u00f3 a perjuicios materiales sin que \u00a0exista \u00a0prueba que los demuestre en el proceso. Adem\u00e1s el apoyo normativo, esto \u00a0es, \u00a0el art\u00edculo 107 del Decreto 100 de 1980, con base en el cual se estim\u00f3 la \u00a0cuant\u00eda, \u00a0para \u00a0el \u00a0momento \u00a0del \u00a0fallo \u00a0estaba \u00a0derogado \u00a0por \u00a0la \u00a0Ley \u00a0599 de \u00a02000. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Pide, \u00a0en consecuencia, se case la sentencia \u00a0demandada \u00a0 y \u00a0 se \u00a0 decrete \u00a0 la \u00a0 nulidad \u00a0por \u00a0violaci\u00f3n \u00a0a \u00a0las \u00a0garant\u00edas \u00a0fundamentales, y se revoque la condena en perjuicios. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES \u00a0DE \u00a0LA \u00a0SALA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Atendida la fecha en que fue proferido el \u00a0fallo \u00a0de \u00a0segundo \u00a0grado \u00a0y \u00a0la pena prevista para el delito objeto de condena, \u00a0fijada \u00a0de \u00a01 \u00a0a 5 a\u00f1os en el art\u00edculo 182 del Decreto 100 de 1980 (vigente al \u00a0momento \u00a0de \u00a0los \u00a0hechos), \u00a0no \u00a0cabe duda que en este evento la modalidad en que \u00a0procede \u00a0la impugnaci\u00f3n extraordinaria es la discrecional, como lo advirti\u00f3 el \u00a0propio \u00a0libelista, \u00a0pues \u00a0se \u00a0trata \u00a0de \u00a0un \u00a0fallo \u00a0dictado \u00a0por un Tribunal con \u00a0relaci\u00f3n \u00a0a \u00a0un \u00a0delito cuya sanci\u00f3n es la de prisi\u00f3n, inferior a 8 a\u00f1os. En \u00a0ese \u00a0orden, \u00a0los \u00a0par\u00e1metros a observar sobre el cumplimiento de los requisitos \u00a0formales \u00a0no son otros que los se\u00f1alados en el inciso tercero del art\u00edculo 205 \u00a0y 212 del C\u00f3digo de Procedimiento Penal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0En \u00a0esta \u00a0clase \u00a0de \u00a0fallos, \u00a0su \u00a0ataque \u00a0extraordinario \u00a0 est\u00e1 \u00a0condicionado \u00a0a \u00a0la \u00a0persecuci\u00f3n \u00a0de \u00a0los \u00a0espec\u00edficos \u00a0prop\u00f3sitos \u00a0se\u00f1alados \u00a0en \u00a0la \u00a0ley, \u00a0esto \u00a0es, \u00a0cuando a juicio de la Corte se \u00a0estime \u00a0 necesario \u00a0 \u201cpara \u00a0el \u00a0desarrollo \u00a0de \u00a0la \u00a0jurisprudencia \u00a0o la garant\u00eda de los derechos fundamentales, siempre que re\u00fana \u00a0los \u00a0dem\u00e1s \u00a0requisitos \u00a0se\u00f1alados \u00a0en la ley\u201d. Por \u00a0tal \u00a0motivo, \u00a0el alcance interpretativo de dicho requisito ha sido decantado por \u00a0la \u00a0Sala \u00a0bajo \u00a0el \u00a0entendido \u00a0de \u00a0que este presupuesto, supone que, previo a la \u00a0proposici\u00f3n \u00a0de los cargos propiamente dichos, es necesario que el casacionista \u00a0introduzca \u00a0en \u00a0el libelo un cap\u00edtulo o ac\u00e1pite introductorio mediante el cual \u00a0no \u00a0solo \u00a0precise \u00a0qu\u00e9 pretende a trav\u00e9s del recurso extraordinario, es decir, \u00a0si \u00a0 el \u00a0 restablecimiento \u00a0 de \u00a0 derechos \u00a0fundamentales \u00a0o \u00a0desarrollo \u00a0de \u00a0la \u00a0jurisprudencia, \u00a0y \u00a0consecuente \u00a0con \u00a0ello \u00a0exponga \u00a0las \u00a0razones por las cuales \u00a0considera \u00a0que en el caso concreto s\u00ed se justifica y amerita la admisi\u00f3n de la \u00a0demanda, de cara a la satisfacci\u00f3n de tales exigencias. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0Si \u00a0se aspira a lo primero, es necesario \u00a0explicar \u00a0por \u00a0qu\u00e9 \u00a0raz\u00f3n \u00a0las espec\u00edficas situaciones del asunto en concreto \u00a0lesionan \u00a0de \u00a0manera \u00a0grave \u00a0los \u00a0derechos \u00a0del sujeto procesal que cuestiona la \u00a0legalidad \u00a0de \u00a0la \u00a0sentencia, \u00a0y \u00a0por consiguiente, de qu\u00e9 manera atropellan la \u00a0estructura \u00a0del \u00a0proceso, \u00a0y\u00a0 \u00a0por \u00a0qu\u00e9 hacen imperativa la precisi\u00f3n del \u00a0criterio \u00a0de \u00a0la Corte al respecto, bien porque no hay postura definida frente a \u00a0las \u00a0consecuencias \u00a0que \u00a0de \u00a0una \u00a0tal \u00a0agresi\u00f3n \u00a0se \u00a0derivan, \u00a0o bien porque lo \u00a0sostenido \u00a0hasta \u00a0ese \u00a0momento \u00a0no ofrece claridad suficiente, o porque, ante la \u00a0actual \u00a0realidad \u00a0normativa \u00a0necesario \u00a0resulta \u00a0actualizar \u00a0los \u00a0mecanismos \u00a0de \u00a0defensa o de amparo de las formas procesales existentes. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. \u00a0Cuando \u00a0el \u00a0objeto \u00a0del \u00a0recurso \u00a0est\u00e1 \u00a0dirigido \u00a0a \u00a0procurar \u00a0lo segundo (desarrollo de la jurisprudencia), corresponde \u00a0exponer \u00a0los \u00a0motivos \u00a0por \u00a0los que se precisa, en el caso concreto, y atendidas \u00a0sus \u00a0particulares \u00a0circunstancias, \u00a0de \u00a0un \u00a0pronunciamiento \u00a0de la Corte que con \u00a0car\u00e1cter \u00a0de \u00a0autoridad \u00a0defina \u00a0un \u00a0determinado aspecto jur\u00eddico o aclare uno \u00a0cuyo \u00a0 \u00a0desarrollo \u00a0 \u00a0doctrinal \u00a0 \u00a0y \u00a0 jurisprudencial \u00a0 deviene \u00a0 de \u00a0 dif\u00edcil \u00a0interpretaci\u00f3n. \u00a0Igualmente, si de lo que se trata es propiciar la unificaci\u00f3n \u00a0de \u00a0posiciones \u00a0encontradas \u00a0sobre \u00a0temas \u00a0concretos, \u00a0o la actualizaci\u00f3n de la \u00a0doctrina \u00a0imperante \u00a0o el pronunciamiento sobre un tema no desarrollado, forzoso \u00a0resulta \u00a0 se\u00f1alar \u00a0 de \u00a0qu\u00e9 \u00a0manera \u00a0la \u00a0decisi\u00f3n \u00a0que \u00a0se \u00a0precisa \u00a0de \u00a0esta \u00a0Corporaci\u00f3n \u00a0cumplir\u00eda el doble cometido de solucionar adecuadamente el caso y \u00a0servir de criterio auxiliar de la actividad judicial. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. Ese ac\u00e1pite introductorio, o la exigencia \u00a0de \u00a0poner en conocimiento de la Corte los fines que se propone el demandante, no \u00a0significa \u00a0que por v\u00eda jurisprudencial se est\u00e9 creando un requisito adicional, \u00a0ni \u00a0que se requiera de f\u00f3rmulas sacramentales para su cumplimiento. Trat\u00e1ndose \u00a0de \u00a0violaci\u00f3n a garant\u00edas fundamentales, la exigencia es menos severa, pero no \u00a0por \u00a0ello \u00a0indiferente a la naturaleza de la impugnaci\u00f3n extraordinaria en esta \u00a0especial modalidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sobre \u00a0el \u00a0tema, bien vale la pena recordar, \u00a0que \u00a0en \u00a0reciente \u00a0jurisprudencia \u00a0esta \u00a0Sala \u00a0ha sostenido, que \u201cbastar\u00e1 \u00a0que del texto aparezcan claras las razones por las que la \u00a0demanda \u00a0 \u00a0deba \u00a0 \u00a0ser \u00a0 \u00a0admitida \u00a0 \u00a0por \u00a0 la \u00a0 Corporaci\u00f3n\u201d \u00a0 (Auto \u00a0del \u00a027 \u00a0de \u00a0mayo \u00a0de \u00a02003, M.P., Dr. \u00c1lvaro Orlando P\u00e9rez \u00a0Pinz\u00f3n). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. Por esa misma raz\u00f3n, cuando se exponen en \u00a0cap\u00edtulo \u00a0separado \u00a0los \u00a0argumentos \u00a0que, \u00a0a \u00a0juicio del demandante, imponen la \u00a0admisi\u00f3n \u00a0discrecional \u00a0de \u00a0la \u00a0demanda, \u00a0la \u00a0proposici\u00f3n \u00a0y desarrollo de los \u00a0reparos \u00a0habr\u00e1 \u00a0de \u00a0estar \u00a0en \u00a0consonancia \u00a0con \u00a0los \u00a0motivos \u00a0aducidos, \u00a0y por \u00a0supuesto, respetar los dem\u00e1s requisitos exigidos en la ley. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>6. \u00a0En \u00a0el \u00a0presente \u00a0asunto, \u00a0si \u00a0bien \u00a0el \u00a0demandante \u00a0pareciera \u00a0advertir \u00a0desde el inicio de la demanda que procurar\u00e1 el \u00a0restablecimiento \u00a0de \u00a0derechos fundamentales del procesado, omitiendo exponer de \u00a0manera \u00a0separada \u00a0las \u00a0razones \u00a0que \u00a0motivan \u00a0los \u00a0ataques, dice formular cuatro \u00a0cargos \u00a0con \u00a0sustento \u00a0en la causal tercera de casaci\u00f3n, esto es, por motivo de \u00a0nulidad. \u00a0A\u00fan \u00a0as\u00ed, \u00a0la \u00a0falta \u00a0de \u00a0claridad \u00a0tanto \u00a0en \u00a0su \u00a0proposici\u00f3n como \u00a0desarrollo, \u00a0dan \u00a0al \u00a0traste con las finalidades de la casaci\u00f3n discrecional y, \u00a0peor \u00a0a\u00fan, \u00a0incumple por completo la exigencia formal en cuanto a la precisi\u00f3n \u00a0y \u00a0claridad \u00a0en la formulaci\u00f3n de los reparos, sus fundamentos y las normas que \u00a0estima quebrantadas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>7. \u00a0En cuanto a lo primero, importa destacar \u00a0que \u00a0en \u00a0todos \u00a0los ataques postulados se afirma indistintamente la violaci\u00f3n a \u00a0garant\u00edas \u00a0y \u00a0derechos \u00a0fundamentales, \u00a0que \u00a0en \u00a0unos \u00a0casos \u00a0se \u00a0remiten \u00a0a la \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0sobre \u00a0la \u00a0existencia \u00a0de \u00a0irregularidades \u00a0que \u00a0afectan \u00a0el debido \u00a0proceso, \u00a0y \u00a0en \u00a0otros \u00a0al \u00a0desconocimiento \u00a0al \u00a0derecho de defensa, y en uno en \u00a0particular \u00a0(tercer cargo) a la afectaci\u00f3n del derecho a la propiedad. Aqu\u00ed la \u00a0independencia \u00a0que \u00a0aparenta \u00a0la \u00a0demanda \u00a0al \u00a0presentar \u00a0de manera separada los \u00a0reproches, \u00a0no contribuye a darle claridad al escrito, pues en uno y otro reparo \u00a0se \u00a0confunden \u00a0argumentos \u00a0tendientes \u00a0a propiciar la garant\u00eda de derechos y el \u00a0desarrollo \u00a0de \u00a0la \u00a0jurisprudencia, \u00a0sin \u00a0contar \u00a0la \u00a0falta \u00a0de legitimidad y de \u00a0inter\u00e9s en los dos \u00faltimos como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>8. \u00a0En \u00a0efecto, \u00a0en el primer cargo, hace el \u00a0defensor \u00a0una \u00a0serie \u00a0de planteamientos relacionados con el momento a partir del \u00a0cual, \u00a0en \u00a0este \u00a0caso \u00a0concreto, \u00a0deb\u00eda \u00a0comenzar \u00a0a \u00a0contarse \u00a0el \u00a0t\u00e9rmino de \u00a0prescripci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0acci\u00f3n penal durante la etapa de instrucci\u00f3n. Pareciera \u00a0que \u00a0la \u00a0problem\u00e1tica \u00a0planteada \u00a0apunta a discernir frente al delito de fraude \u00a0procesal, \u00a0cu\u00e1ndo \u00a0se \u00a0entiende cometido y consumado el mismo, lo que har\u00eda en \u00a0principio \u00a0colegir \u00a0que \u00a0pretende \u00a0el \u00a0desarrollo de la jurisprudencia sobre ese \u00a0punto \u00a0en \u00a0particular, \u00a0pues \u00a0afirma \u00a0que \u00a0es \u00a0la Corte la que debe definir este \u00a0aspecto. \u00a0 Sin \u00a0 embargo, \u00a0 tambi\u00e9n \u00a0 aduce \u00a0 la \u00a0 vulneraci\u00f3n \u00a0de \u00a0garant\u00edas \u00a0fundamentales. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>9. \u00a0Los \u00a0tres cargos restantes, se limitan a \u00a0afirmar \u00a0el \u00a0quebranto \u00a0de \u00a0garant\u00edas del procesado, como el debido proceso, el \u00a0derecho \u00a0a \u00a0la propiedad y las formas propias del juicio desde el punto de vista \u00a0de \u00a0la \u00a0necesidad \u00a0de \u00a0la \u00a0prueba, \u00a0sin que, de ninguno de ellos pueda deducirse \u00a0tampoco \u00a0 con \u00a0claridad, \u00a0frente \u00a0a \u00a0los \u00a0motivos \u00a0que \u00a0habilitan \u00a0la \u00a0casaci\u00f3n \u00a0discrecional qu\u00e9 es realmente lo que pretende. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>10. Y aunque lo anterior resultar\u00eda de suyo \u00a0m\u00e1s \u00a0que \u00a0suficiente para inadmitir la demanda, obligado es hacer referencia al \u00a0incumplimiento \u00a0total \u00a0de \u00a0los \u00a0m\u00ednimos y b\u00e1sicos presupuestos que orientan la \u00a0casaci\u00f3n \u00a0y \u00a0en \u00a0particular, \u00a0la \u00a0proposici\u00f3n \u00a0de \u00a0nulidades, pues a manera de \u00a0alegato \u00a0de \u00a0instancia, \u00a0cada \u00a0uno \u00a0de \u00a0los \u00a0reproches \u00a0se extiende en cr\u00edticas \u00a0reiterativas, \u00a0contradictorias \u00a0y confusas que lejos de proponer un juicio serio \u00a0a \u00a0la \u00a0legalidad \u00a0de \u00a0la \u00a0sentencia, \u00a0se \u00a0reducen a una serie de comentarios muy \u00a0personales \u00a0sobre \u00a0la \u00a0forma \u00a0en \u00a0que \u00a0el \u00a0demandante \u00a0concibe \u00a0los \u00a0hechos y la \u00a0normatividad \u00a0aplicable \u00a0al \u00a0caso, con los que, desde luego, no logra de ning\u00fan \u00a0modo \u00a0acreditar el desconocimiento de las bases fundamentales de la instrucci\u00f3n \u00a0o \u00a0el \u00a0juicio, \u00a0y mucho menos el desconocimiento de las garant\u00edas fundamentales \u00a0de su representado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>11. \u00a0Desconoce, \u00a0pues, \u00a0el \u00a0recurrente, \u00a0la \u00a0reiterada \u00a0jurisprudencia de esta Corporaci\u00f3n, en la que se ha sostenido que si \u00a0bien \u00a0la \u00a0causal \u00a0tercera \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0permite \u00a0una \u00a0mayor \u00a0amplitud \u00a0para su \u00a0desarrollo, \u00a0ello no equivale a relevar al demandante de respetar los principios \u00a0que \u00a0orientan \u00a0las \u00a0nulidades, \u00a0por \u00a0manera \u00a0que \u00a0no se puede omitir precisar el \u00a0motivo \u00a0legal \u00a0que \u00a0permite \u00a0la \u00a0invalidaci\u00f3n \u00a0de \u00a0lo \u00a0actuado. Adicionalmente, \u00a0corresponde, \u00a0como \u00a0debe ser, demostrar la trascendencia que el vicio denunciado \u00a0tuvo \u00a0en \u00a0el proceso, y la imposibilidad de remediarlo sin acudir a este extremo \u00a0mecanismo \u00a0procesal. Eso, adem\u00e1s, exige que se delimite el momento a partir del \u00a0cual es necesario rehacer lo actuado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>12. \u00a0La \u00a0nulidad, \u00a0no \u00a0es \u00a0pues, \u00a0un espacio \u00a0abierto \u00a0al \u00a0que \u00a0se \u00a0pueda \u00a0acudir \u00a0con \u00a0el \u00a0exclusivo \u00a0prop\u00f3sito \u00a0de \u00a0exponer \u00a0inconformidades \u00a0interpretativas \u00a0de \u00a0la \u00a0ley \u00a0o valorativas de los hechos y las \u00a0pruebas. \u00a0Eso \u00a0corresponde \u00a0a \u00a0otro \u00a0motivo \u00a0de ataque en casaci\u00f3n y responde a \u00a0otros \u00a0supuestos te\u00f3ricos y argumentativos (causal primera). Mucho menos, sirve \u00a0de \u00a0pretexto \u00a0para \u00a0propiciar \u00a0la \u00a0revisi\u00f3n \u00a0oficiosa \u00a0del \u00a0proceso a partir de \u00a0afirmaciones \u00a0 que \u00a0 no \u00a0 alcanzan \u00a0siquiera \u00a0a \u00a0poner \u00a0en \u00a0tela \u00a0de \u00a0juicio \u00a0su \u00a0legalidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>13. \u00a0Aqu\u00ed, los cuatro cargos propuestos por \u00a0el \u00a0demandante \u00a0al \u00a0amparo \u00a0de \u00a0la \u00a0causal tercera de casaci\u00f3n, lejos est\u00e1n de \u00a0responder \u00a0a \u00a0verdaderos \u00a0ataques \u00a0por \u00a0ese \u00a0motivo, pues en ninguno de ellos se \u00a0concreta \u00a0la pretensi\u00f3n casacional. El censor, se limita a reiterar que se debe \u00a0anular \u00a0el \u00a0proceso \u00a0por la raz\u00f3n que anunci\u00f3 como supuesto de cada uno de los \u00a0reparos, \u00a0m\u00e1s \u00a0no \u00a0indica \u00a0desde \u00a0qu\u00e9 \u00a0estadio \u00a0procesal \u00a0se \u00a0har\u00eda necesario \u00a0retrotraer \u00a0la \u00a0actuaci\u00f3n, \u00a0lo cual, bien puede explicarse, frente a la primera \u00a0censura, \u00a0en \u00a0el desacierto en de su desarrollo y en las dem\u00e1s, en el equ\u00edvoco \u00a0frente a la selecci\u00f3n de la causal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>14. \u00a0Al \u00a0respecto, \u00a0importa \u00a0precisar que el \u00a0primer \u00a0 ataque \u00a0a \u00a0la \u00a0sentencia, \u00a0como \u00a0se \u00a0mencion\u00f3 \u00a0en \u00a0precedencia, \u00a0est\u00e1 \u00a0relacionado \u00a0con \u00a0la \u00a0prescripci\u00f3n de la acci\u00f3n penal. Desde el punto de vista \u00a0de \u00a0la \u00a0selecci\u00f3n \u00a0de la causal, su postulaci\u00f3n al amparo de la causal tercera \u00a0resulta \u00a0correcta, \u00a0m\u00e1s \u00a0no el desordenado desarrollo que para su demostraci\u00f3n \u00a0hizo el libelista. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Dicha \u00a0 tem\u00e1tica, \u00a0 ha \u00a0 sostenido \u00a0 la \u00a0jurisprudencia \u00a0de \u00a0la \u00a0Sala corresponde postularse por motivo de nulidad cuando \u00a0el \u00a0fen\u00f3meno \u00a0se \u00a0consolida \u00a0antes \u00a0de \u00a0dictarse el fallo de segundo grado, por \u00a0cuanto \u00a0de \u00a0haberse \u00a0continuado \u00a0con \u00a0el ejercicio del poder punitivo del Estado \u00a0despu\u00e9s \u00a0de \u00a0que, \u00a0por \u00a0virtud \u00a0del \u00a0mero \u00a0transcurso \u00a0del tiempo perdi\u00f3 dicha \u00a0facultad, \u00a0la actuaci\u00f3n judicial posterior a ese momento deviene inv\u00e1lida. Sin \u00a0embargo, \u00a0su \u00a0demostraci\u00f3n \u00a0corresponde \u00a0hacerse \u00a0por los senderos de la causal \u00a0primera \u00a0en \u00a0cualquiera \u00a0de sus sentidos y modalidades. As\u00ed lo defini\u00f3 la Sala \u00a0en reciente oportunidad: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLa \u00a0extinci\u00f3n \u00a0de \u00a0la acci\u00f3n penal por \u00a0raz\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0prescripci\u00f3n \u00a0debe plantearse a trav\u00e9s de la causal tercera de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0por \u00a0violaci\u00f3n \u00a0del \u00a0debido \u00a0proceso, \u00a0no \u00a0obstante \u00a0que \u00a0se hubiera \u00a0admitido \u00a0en \u00a0providencia \u00a0del \u00a021 \u00a0de marzo de 2001 con ponencia del magistrado \u00a0Carlos \u00a0Eduardo \u00a0Mej\u00eda Escobar, Rdo. 17.106, que tambi\u00e9n pod\u00eda hacerse por la \u00a0primera. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed, \u00a0ha dicho la Sala que la prosecuci\u00f3n \u00a0de \u00a0una \u00a0actuaci\u00f3n \u00a0no empece haberse extinguido la acci\u00f3n penal constituye un \u00a0error \u00a0de \u00a0actividad \u00a0y \u00a0no de juicio, en cuanto al entrar a operar el fen\u00f3meno \u00a0prescriptivo \u00a0el Estado pierde la facultad de adelantar el proceso. Cuando \u00e9sto \u00a0ocurre, \u00a0lo pertinente es disponer la cesaci\u00f3n de todo procedimiento criminal y \u00a0no \u00a0dictar fallo de reemplazo, que ser\u00eda el resultado en el evento de prosperar \u00a0un \u00a0cargo \u00a0fundado \u00a0en la causal primera, atribuci\u00f3n de la cual carece la Corte \u00a0de \u00a0presentarse \u00a0el caso -Cfr. Sentencia del 29 de octubre de 2001, Rdo. 15.570, \u00a0M.P. \u00a0Jorge \u00a0E. \u00a0C\u00f3rdoba \u00a0Poveda, \u00a0reiterada \u00a0en la del 13 de enero del a\u00f1o en \u00a0curso, Rdo. 20200, M.P.\u00a0 \u00c1lvaro Orlando P\u00e9rez Pinz\u00f3n-. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De esta manera retom\u00f3 la Sala la tesis que \u00a0de \u00a0anta\u00f1o ven\u00eda pregonando, al sostener, entre otros pronunciamientos, el que \u00a0la \u00a0Delegada evoca, de que la alegaci\u00f3n de la prescripci\u00f3n de la acci\u00f3n penal \u00a0en \u00a0casaci\u00f3n \u00a0debe \u00a0encauzarse al auspicio de la causal tercera, por la v\u00eda de \u00a0la \u00a0nulidad, \u00a0&#8220;en \u00a0cuanto \u00a0proseguir \u00a0y culminar una causa sin que la respectiva \u00a0acci\u00f3n \u00a0penal se halle vigente constituye un quebrantamiento por parte del juez \u00a0de \u00a0las \u00a0normas y principios que rigen la legitimidad del juicio y el derecho de \u00a0defensa, \u00a0intereses \u00a0bajo \u00a0amparo constitucional.\u00a0 Por ello, &#8220;repugnar\u00eda a \u00a0un \u00a0sentimiento \u00a0general \u00a0de \u00a0justicia \u00a0que se considerara v\u00e1lida una sentencia \u00a0proferida \u00a0en \u00a0un proceso que no pod\u00eda adelantar el juez por haberse extinguido \u00a0en \u00e9l la facultad punitiva del Estado.&#8221; \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Por otros aspectos, pretender la alegaci\u00f3n \u00a0de \u00a0este vicio por la causal primera de casaci\u00f3n resultar\u00eda contradictorio con \u00a0la \u00a0naturaleza \u00a0de \u00a0esa \u00a0formulaci\u00f3n y el fin que en ese caso se persigue, pues \u00a0quien \u00a0alega \u00a0violaci\u00f3n directa o indirecta parte del presupuesto de la validez \u00a0del \u00a0proceso \u00a0centrando \u00a0su ataque en la ocurrencia de errores al interior de la \u00a0sentencia, \u00a0y \u00a0adem\u00e1s \u00a0persigue \u00a0la expedici\u00f3n de un fallo de sustituci\u00f3n que \u00a0obviamente \u00a0se \u00a0hace \u00a0de \u00a0imposible \u00a0proferimiento \u00a0a falta de una acci\u00f3n penal \u00a0vigente.&#8221; \u00a0-Sentencia \u00a0del \u00a013 \u00a0de \u00a0octubre de 1994, Rdo. 8690, M.P. Juan Manuel \u00a0Torres Fresneda-. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, lo que acontece con un planteamiento \u00a0de \u00a0esta \u00a0naturaleza es que no basta para la prosperidad de un cargo por nulidad \u00a0su \u00a0simple \u00a0enunciaci\u00f3n \u00a0y \u00a0el \u00a0se\u00f1alamiento \u00a0del \u00a0vicio, sino que es menester \u00a0acreditar \u00a0que \u00a0la \u00a0irregularidad \u00a0que la genera es sustancial por desquiciar la \u00a0estructura \u00a0del \u00a0proceso \u00a0o por afectar el derecho de defensa. Sin embargo, nada \u00a0obsta \u00a0para \u00a0que \u00a0en \u00a0la \u00a0sustentaci\u00f3n y desarrollo del reproche se acuda a los \u00a0lineamientos \u00a0de \u00a0la \u00a0causal \u00a0primera, por cuanto, como se sostuvo en el mentado \u00a0fallo \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n del 21 de marzo de 2001 citado por la Procuradora Delegada, \u00a0en \u00a0un \u00a0tal desatino bien puede incurrir el sentenciador como consecuencia de la \u00a0violaci\u00f3n \u00a0directa \u00a0de \u00a0la \u00a0ley \u00a0sustancial \u00a0por la aplicaci\u00f3n indebida de una \u00a0norma \u00a0y \u00a0la \u00a0falta de aplicaci\u00f3n de la que regula el caso, o por la v\u00eda de la \u00a0violaci\u00f3n \u00a0 \u00a0indirecta \u00a0 \u00a0a \u00a0 \u00a0trav\u00e9s \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0una \u00a0 equivocada \u00a0 apreciaci\u00f3n \u00a0probatoria.\u201d (fallo de casaci\u00f3n del 24 de marzo de \u00a02003, rad. 20.164, M.P., Dr. Jorge An\u00edbal G\u00f3mez Gallego). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0este \u00a0caso, \u00a0al \u00a0libelista \u00a0le resultaba \u00a0obligado \u00a0desarrollar \u00a0la \u00a0censura \u00a0siguiendo \u00a0los \u00a0derroteros de t\u00e9cnica de la \u00a0causal \u00a0primera \u00a0y concretar la pretensi\u00f3n, demandando la nulidad de lo actuado \u00a0a \u00a0partir \u00a0de \u00a0la \u00a0fecha \u00a0en \u00a0que \u00a0considera \u00a0se \u00a0concret\u00f3 \u00a0el \u00a0fen\u00f3meno de la \u00a0prescripci\u00f3n \u00a0y \u00a0se \u00a0hiciera \u00a0la \u00a0declaraci\u00f3n \u00a0en \u00a0tal \u00a0sentido, \u00a0ordenando la \u00a0cesaci\u00f3n \u00a0de \u00a0todo \u00a0procedimiento, \u00a0y \u00a0as\u00ed \u00a0no \u00a0procedi\u00f3. \u00a0No deslind\u00f3 en el \u00a0discurso \u00a0demostrativo \u00a0si el yerro que determin\u00f3 en este asunto la negativa de \u00a0la \u00a0declaratoria \u00a0de \u00a0la \u00a0prescripci\u00f3n \u00a0se origin\u00f3 en defectos de apreciaci\u00f3n \u00a0probatoria \u00a0(violaci\u00f3n \u00a0indirecta) o de aplicaci\u00f3n o interpretaci\u00f3n de la ley \u00a0(violaci\u00f3n \u00a0directa), \u00a0y \u00a0menos \u00a0la \u00a0modalidad \u00a0que \u00a0seg\u00fan el motivo escogido, \u00a0determin\u00f3 \u00a0el \u00a0desacierto \u00a0(errores de hecho o derecho; o falta de aplicaci\u00f3n, \u00a0aplicaci\u00f3n \u00a0indebida o interpretaci\u00f3n err\u00f3nea). Y Aunque cita diversas normas \u00a0como \u00a0 vulneradas, \u00a0 no \u00a0 diferenci\u00f3 \u00a0 las \u00a0 procesales \u00a0de \u00a0las \u00a0de \u00a0contenido \u00a0sustancial. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0el \u00a0mismo \u00a0ataque, \u00a0incurre el censor en \u00a0desaciertos \u00a0conceptuales como afirmar la vulneraci\u00f3n al derecho de defensa por \u00a0el \u00a0hecho de no haberse acogido por los funcionarios que conocieron del proceso, \u00a0la \u00a0tesis \u00a0planteada \u00a0por \u00a0\u00e9l \u00a0como \u00a0su \u00a0defensor \u00a0sobre la prescripci\u00f3n de la \u00a0acci\u00f3n \u00a0penal. \u00a0Esa \u00a0expresi\u00f3n \u00a0suelta, \u00a0ninguna \u00a0conexi\u00f3n \u00a0tiene con el tema \u00a0planteado \u00a0y, \u00a0por \u00a0supuesto, \u00a0tampoco \u00a0desde el punto de vista del concepto del \u00a0derecho \u00a0a \u00a0la \u00a0defensa, \u00a0podr\u00eda adecuarse como una circunstancia atentatoria o \u00a0desconocedora del mismo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>15. \u00a0El \u00a0segundo \u00a0cargo, \u00a0corresponde \u00a0a una \u00a0amplia \u00a0 y \u00a0gen\u00e9rica \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0de \u00a0violaci\u00f3n \u00a0de \u00a0derechos \u00a0fundamentales, \u00a0precedida \u00a0de \u00a0un \u00a0desarrollo \u00a0argumentativo \u00a0en \u00a0el que retoma en gran parte lo \u00a0expuesto \u00a0en \u00a0la censura anterior. Adem\u00e1s, los planteamientos est\u00e1n en un todo \u00a0referidos \u00a0a \u00a0aspectos \u00a0relativos \u00a0a la aplicaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de la ley, \u00a0incluida \u00a0aquella \u00a0que \u00a0regulaba \u00a0los \u00a0tr\u00e1mites \u00a0policivos \u00a0relacionados con la \u00a0querella \u00a0por \u00a0ocupaci\u00f3n de hecho. A partir de tales supuestos, el casacionista \u00a0pareciera \u00a0apuntar \u00a0a demostrar simult\u00e1nea y, desde luego, contradictoriamente, \u00a0la tipicidad del hecho y la responsabilidad del procesado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Siendo \u00a0ello \u00a0as\u00ed, \u00a0fuerza \u00a0colegir \u00a0que el \u00a0equ\u00edvoco \u00a0en \u00a0este \u00a0ac\u00e1pite \u00a0es \u00a0may\u00fasculo, \u00a0ya \u00a0que el tema objeto de debate \u00a0debi\u00f3 \u00a0postularlo al amparo de la causal primera y desarrollarlo conforme a los \u00a0fundamentos te\u00f3ricos que lo rigen. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>16. La nulidad por violaci\u00f3n al derecho a la \u00a0propiedad, \u00a0en que consiste la tercera censura, es tambi\u00e9n, desde todo punto de \u00a0vista \u00a0equivocada. \u00a0Su \u00a0fundamento \u00a0demostrativo \u00a0tiende \u00a0a \u00a0poner \u00a0de \u00a0presente \u00a0desaciertos \u00a0en \u00a0la \u00a0apreciaci\u00f3n de la prueba y eso, es motivo de casaci\u00f3n que \u00a0solo \u00a0 se \u00a0 puede \u00a0 aducir \u00a0 por \u00a0 la \u00a0 v\u00eda \u00a0 de \u00a0 la \u00a0causal \u00a0primera, \u00a0cuerpo \u00a0segundo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De otra parte, bien podr\u00eda concluirse que el \u00a0censor \u00a0 carece \u00a0 de \u00a0legitimidad \u00a0para \u00a0proponer \u00a0esta \u00a0censura, \u00a0pues \u00a0termina \u00a0sosteniendo \u00a0que \u00a0se violentaron los derechos de la empresa MADERAS LA ESTACI\u00d3N \u00a0LTDA. \u00a0MADERCI\u00d3N \u00a0a \u00a0la cual no se le permiti\u00f3 actuar como tercero incidental. \u00a0Esto \u00a0significa, \u00a0que en este espec\u00edfico caso est\u00e1 asumiendo la vocer\u00eda de la \u00a0persona jur\u00eddica. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0estas \u00a0condiciones, \u00a0y \u00a0siendo que es el \u00a0propio \u00a0demandante \u00a0el \u00a0que \u00a0manifiesta \u00a0en \u00a0el \u00a0cargo \u00a0que dicha empresa no fue \u00a0reconocida \u00a0en \u00a0el proceso en calidad de tercero incidental por ser de propiedad \u00a0del \u00a0sindicado, \u00a0es \u00a0decir, \u00a0no \u00a0tiene \u00a0la calidad de sujeto procesal, mal puede \u00a0ahora \u00a0introducir \u00a0un \u00a0reproche \u00a0con \u00a0la \u00a0supuesta \u00a0finalidad \u00a0de \u00a0demostrar \u00a0la \u00a0vulneraci\u00f3n \u00a0de \u00a0los \u00a0derechos \u00a0del \u00a0ente \u00a0jur\u00eddico, \u00a0por \u00a0cuanto \u00a0el \u00a0recurso \u00a0extraordinario \u00a0se \u00a0ejercit\u00f3 \u00a0exclusivamente \u00a0en \u00a0nombre \u00a0del procesado y en la \u00a0condici\u00f3n de defensor suyo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>17. \u00a0En \u00a0el \u00a0cuarto \u00a0cargo, \u00a0que \u00a0tambi\u00e9n \u00a0present\u00f3 \u00a0el \u00a0demandante \u00a0amparado \u00a0en la causal tercera de casaci\u00f3n, no tiene \u00a0inter\u00e9s, \u00a0por \u00a0cuanto \u00a0al \u00a0estar \u00a0referido \u00a0de manera exclusiva a la condena en \u00a0perjuicios, \u00a0le \u00a0era \u00a0menester \u00a0sujetarse \u00a0a la cuant\u00eda y causales establecidas \u00a0para recurrir en materia civil. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed, se tiene que para el momento en que se \u00a0dict\u00f3 \u00a0el \u00a0fallo \u00a0de \u00a0segundo \u00a0grado \u00a0(octubre \u00a015 \u00a0de \u00a02002), la cuant\u00eda para \u00a0recurrir \u00a0se \u00a0hallaba \u00a0fijada \u00a0en $ 131\u2019325.000. \u00a0En \u00a0esa \u00a0misma \u00a0fecha el valor del gramo oro \u2013para la venta- estaba certificado por \u00a0el \u00a0Banco \u00a0de \u00a0la \u00a0Rep\u00fablica \u00a0en \u00a0$ \u00a028.476,32, \u00a0valor que multiplicado por 500 \u00a0\u2013cantidad de dicho metal \u00a0en \u00a0que \u00a0se \u00a0tas\u00f3 \u00a0la \u00a0indemnizaci\u00f3n \u00a0de \u00a0perjuicios- \u00a0arroja \u00a0un \u00a0total \u00a0de $ \u00a0$14\u2019238.080, suma, desde \u00a0luego, \u00a0muy inferior a la rese\u00f1ada en precedencia para acudir a la impugnaci\u00f3n \u00a0extraordinaria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De \u00a0la \u00a0misma \u00a0manera, \u00a0le \u00a0era \u00a0exigible al \u00a0demandante \u00a0que \u00a0al \u00a0momento \u00a0de \u00a0la \u00a0interposici\u00f3n del recurso hiciera expresa \u00a0manifestaci\u00f3n \u00a0en \u00a0cuanto a la inconformidad en materia de perjuicios para que, \u00a0conforme \u00a0lo \u00a0manda \u00a0la \u00a0normatividad \u00a0de \u00a0la \u00a0materia, el Tribunal analizara lo \u00a0pertinente \u00a0a su procedencia. Esa omisi\u00f3n, sin embargo, no obsta para que ahora \u00a0la \u00a0Corte \u00a0adopte \u00a0la \u00a0decisi\u00f3n \u00a0que \u00a0corresponde sin necesidad de invalidar el \u00a0tr\u00e1mite \u00a0del recurso, por cuanto la pretensi\u00f3n de esta naturaleza se concret\u00f3 \u00a0en el libelo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema \u00a0de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Penal, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE: \u00a0<\/p>\n<p>Inadmitir la demanda de casaci\u00f3n presentada \u00a0a \u00a0nombre \u00a0de \u00a0JORGE \u00a0ALBERTO GIL FORERO, contra la sentencia proferida el 15 de \u00a0octubre de 2002 por el Tribunal Superior de Bogot\u00e1. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>C\u00f3piese, \u00a0notif\u00edquese, \u00a0devu\u00e9lvase \u00a0al \u00a0Tribunal de origen y c\u00famplase, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HERMAN GAL\u00c1N CASTELLANOS \u00a0<\/p>\n<p>JORGE \u00a0 \u00a0 \u00a0 AN\u00cdBAL \u00a0 \u00a0 \u00a0 G\u00d3MEZ \u00a0GALLEGO\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0ALFREDO G\u00d3MEZ \u00a0QUINTERO\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>EDGAR \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0LOMBANA \u00a0TRUJILLO\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00c1LVARO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0ORLANDO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0P\u00c9REZ \u00a0PINZ\u00d3N\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>MARINA \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0PULIDO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0DE \u00a0BAR\u00d3N\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0JORGE \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0LUIS \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 QUINTERO \u00a0MILAN\u00c9S\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>YESID \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 RAM\u00cdREZ \u00a0BASTIDAS\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0MAURO SOLARTE PORTILLA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Teresa Ruiz N\u00fa\u00f1ez \u00a0<\/p>\n<p>Secretaria \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 21484 \u00a0 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA DE CASACION PENAL \u00a0 Magistrado Ponente: \u00a0 Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO \u00a0 Aprobado Acta No. 046 \u00a0 Bogot\u00e1, \u00a0D.C., \u00a0dos (2) de junio de dos mil \u00a0cuatro (2004). \u00a0\u00a0 VISTOS: \u00a0 En sentencia dictada el 19 de julio de 2001, \u00a0el \u00a0Juzgado \u00a040 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-8514","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-12"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8514"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8514\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}