{"id":7074,"date":"2023-09-08T17:00:48","date_gmt":"2023-09-08T17:00:48","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1800523-09-03\/"},"modified":"2023-09-08T17:00:48","modified_gmt":"2023-09-08T17:00:48","slug":"1800523-09-03","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1800523-09-03\/","title":{"rendered":"18005(23-09-03)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 18005 \u00a0<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA \u00a0 DE \u00a0 CASACI\u00d3N \u00a0PENAL \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0Magistrado \u00a0Ponente \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Aprobado Acta No. 106 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 \u00a0 D. \u00a0 C., \u00a0veintitr\u00e9s \u00a0(23) \u00a0de \u00a0septiembre de dos mil tres (2003). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>VISTOS \u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0el \u00a0fin \u00a0de \u00a0verificar \u00a0si \u00a0re\u00fane los \u00a0requisitos \u00a0formales que condicionan su admisi\u00f3n, examina la Sala la demanda de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0presentada \u00a0por \u00a0el defensor de ZULIMA NEDREY ZURELLI ROJAS GUILL\u00c9N, \u00a0contra \u00a0el \u00a0fallo del 13 de julio de 2000, mediante el cual el Tribunal Superior \u00a0de \u00a0Ibagu\u00e9 revoc\u00f3 \u00edntegramente la sentencia absolutoria de primera instancia, \u00a0dictada \u00a0el \u00a018 \u00a0de \u00a0marzo de 1999 por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de la \u00a0misma \u00a0ciudad, \u00a0y \u00a0en \u00a0su lugar conden\u00f3 a dicha se\u00f1ora, como determinadora del \u00a0delito \u00a0de \u00a0falsedad \u00a0ideol\u00f3gica \u00a0en documento p\u00fablico y autora de prevaricato \u00a0por \u00a0omisi\u00f3n, \u00a0a \u00a0la \u00a0pena \u00a0principal \u00a0de \u00a0cuatro \u00a0(4) \u00a0a\u00f1os \u00a0de \u00a0prisi\u00f3n, \u00a0a \u00a0interdicci\u00f3n \u00a0de \u00a0derechos y funciones p\u00fablicas por igual lapso; y le neg\u00f3 el \u00a0subrogado de la condena de ejecuci\u00f3n condicional. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>LA \u00a0DEMANDA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s \u00a0de relatar los \u201chechos\u201d desde \u00a0su \u00a0particular \u00f3ptica, tres cargos propone el defensor de ZULIMA ROJAS GUILL\u00c9N \u00a0contra \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0del \u00a0Tribunal \u00a0Superior \u00a0de Ibagu\u00e9, con fundamento en la \u00a0causal \u00a0primera \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0contemplada \u00a0en \u00a0el art\u00edculo 220 del C\u00f3digo de \u00a0Procedimiento \u00a0Penal, \u00a0Decreto \u00a02700 de 1991, modificado por la Ley 553 de 2000, \u00a0por violaci\u00f3n indirecta de la ley sustancial. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Separa la argumentaci\u00f3n en dos grupos; uno, \u00a0referente \u00a0al \u00a0delito \u00a0de \u00a0falsedad ideol\u00f3gica, y otro, relativo al prevaricato \u00a0por omisi\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>PRIMER CARGO \u00a0<\/p>\n<p>Lo \u00a0circunscribe \u00a0al \u00a0delito \u00a0de \u00a0falsedad \u00a0ideol\u00f3gica, \u00a0y \u00a0entonces protesta porque el Tribunal Superior conden\u00f3 a ZULIMA \u00a0ROJAS \u00a0 \u00a0por \u00a0 un \u00a0 delito \u00a0 de \u00a0 falsedad \u00a0 que \u00a0 jur\u00eddicamente \u00a0 no \u00a0 se \u00a0 ha \u00a0cometido. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0libelista \u00a0anticipa \u00a0que demostrar\u00e1 la \u00a0incursi\u00f3n \u00a0en \u00a0un \u00a0ostensible \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho, por falso juicio de identidad, \u00a0debido \u00a0 \u00a0a \u00a0 \u00a0lo \u00a0 cual \u00a0 se \u00a0 conden\u00f3 \u00a0 a \u00a0 una \u00a0 persona \u00a0 por \u00a0 un \u00a0 delito \u00a0inexistente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se refiere al concepto de determinaci\u00f3n en \u00a0materia \u00a0 penal, \u00a0 y \u00a0 concluye \u00a0 que \u00a0la \u00a0procesada \u00a0no \u00a0tiene \u00a0la \u00a0calidad \u00a0de \u00a0determinadora, \u00a0toda \u00a0vez que no se recaud\u00f3 prueba con aptitud para indicar que \u00a0ella \u00a0hizo surgir el prop\u00f3sito delictivo en el Teniente de Polic\u00eda que cambi\u00f3 \u00a0el \u00a0informe \u00a0inicial, ni instig\u00f3, ni reforz\u00f3 una tal intenci\u00f3n, sencillamente \u00a0porque \u00a0el \u00a0supuesto \u00a0delito \u00a0determinado, \u00a0es decir la falsedad ideol\u00f3gica, no \u00a0existi\u00f3. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Recuerda a la Corte que esa realidad ha sido \u00a0planteada \u00a0por \u00a0la \u00a0defensa \u00a0a \u00a0lo largo del proceso, y por ende aspira a que se \u00a0corrija tal yerro, absolviendo a ZULIMA ROJAS GUILL\u00c9N. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>SEGUNDO CARGO (Subsidiario) \u00a0<\/p>\n<p>Refiriendo, de igual manera, la postulaci\u00f3n \u00a0al \u00a0delito de falsedad ideol\u00f3gica en documento p\u00fablico, denuncia otro error de \u00a0hecho \u00a0consistente \u00a0en \u00a0que \u00a0\u201cla prueba testimonial \u00a0utilizada \u00a0(sic) \u00a0en \u00a0la \u00a0sentencia fue groseramente analizada y se concluy\u00f3 la \u00a0determinaci\u00f3n \u00a0 \u00a0en \u00a0 \u00a0una \u00a0 \u00a0falsedad, \u00a0 \u00a0cuando \u00a0 \u00a0la \u00a0 \u00a0realidad \u00a0 dice \u00a0 lo \u00a0contrario\u201d; \u00a0vale \u00a0decir, \u00a0que no fue la Inspectora \u00a0ZULIMA \u00a0ROJAS GUILL\u00c9N la persona que determin\u00f3 al teniente de Polic\u00eda William \u00a0Mahecha \u00a0Acosta \u00a0para que cambiara el informe donde dejaba a disposici\u00f3n a unos \u00a0retenidos, \u00a0sino \u00a0que \u00a0fue \u00a0el \u00a0mencionado teniente quien tom\u00f3 la iniciativa de \u00a0hacer \u00a0 la \u00a0 modificaci\u00f3n, \u00a0 y \u00a0 luego \u00a0 le \u00a0 plante\u00f3 \u00a0esa \u00a0posibilidad \u00a0a \u00a0la \u00a0Inspectora. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Transcribe \u00a0un \u00a0aparte \u00a0de \u00a0la sentencia de \u00a0segundo \u00a0grado, \u00a0donde \u00a0se \u00a0invocan \u00a0los \u00a0testimonios \u00a0de \u00a0los agentes Alexander \u00a0Malambo \u00a0y \u00a0Jos\u00e9 \u00a0Ramos \u00a0V\u00e1squez, y a partir de ah\u00ed el censor pasa a concluir \u00a0que \u00a0fue el teniente Mahecha quien presion\u00f3 a los agentes para que cambiaran el \u00a0informe \u00a0haci\u00e9ndolo \u00a0m\u00e1s \u00a0benigno \u00a0y \u00a0que \u00a0posteriormente \u00a0el mismo oficial le \u00a0pidi\u00f3 \u00a0a \u00a0la \u00a0Inspectora \u00a0que \u00a0aceptara \u00a0el \u00a0cambio, \u00a0debido \u00a0a que el original \u00a0perjudicaba \u00a0a \u00a0los \u00a0retenidos, \u00a0porque \u00a0inclu\u00eda \u00a0unas \u00a0lesiones personales que \u00a0trasladaban la competencia a la Fiscal\u00eda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Entonces, el demandante afirma que s\u00f3lo en \u00a0la \u00a0imaginaci\u00f3n \u00a0del Tribunal Superior cabe la idea de que la Inspectora ZULIMA \u00a0ROJAS \u00a0GUILL\u00c9N \u00a0determin\u00f3 \u00a0al \u00a0teniente \u00a0Mahecha \u00a0para que cambiara el informe \u00a0original; \u00a0y todo ese error, acota, se present\u00f3 porque el Juez plural concedi\u00f3 \u00a0credibilidad \u00a0al \u00a0agente \u00a0Alexander Malambo, en cuanto a que entre dicho oficial \u00a0de polic\u00eda y la Inspectora exist\u00eda una relaci\u00f3n de noviazgo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Como en el caso anterior, sugiere a la Corte \u00a0casar el fallo impugnado y en su lugar absolver a la procesada. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>TERCER CARGO \u00a0<\/p>\n<p>Se \u00a0refiere \u00a0exclusivamente \u00a0al \u00a0delito \u00a0de \u00a0prevaricato \u00a0por \u00a0omisi\u00f3n, \u00a0el \u00a0cual, \u00a0en \u00a0criterio del censor, fue endilgado a \u00a0ZULIMA \u00a0ROJAS GUILL\u00c9N debido a que el Tribunal Superior de Ibagu\u00e9 incurri\u00f3 en \u00a0error \u00a0de hecho, en cuanto asegura que la procesada se sustrajo a la obligaci\u00f3n \u00a0de \u00a0dar \u00a0tramite \u00a0al \u00a0informe \u00a0originalmente \u00a0presentado \u00a0por \u00a0los agentes de la \u00a0Polic\u00eda \u00a0 Nacional, \u00a0 sin \u00a0 estar \u00a0 demostrada \u00a0 la \u00a0 falsedad \u00a0 respecto \u00a0 del \u00a0mismo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Afirma \u00a0que \u00a0en \u00a0el \u00a0fallo \u00a0se \u00a0explica \u00a0el \u00a0tr\u00e1mite \u00a0que \u00a0supuestamente \u00a0ha \u00a0debido \u00a0adelantar la Inspectora con base en el \u00a0informe \u00a0original, \u00a0lo \u00a0cual \u00a0parece \u00a0absurdo \u00a0al \u00a0libelista, toda vez que si el \u00a0informe \u00a0original \u00a0fue \u00a0retirado, mal podr\u00eda adelantar gestiones con fundamento \u00a0en \u00a0\u00e9l; \u00a0y \u00a0adem\u00e1s, \u00a0las \u00a0referencias a la manera c\u00f3mo ten\u00eda que proceder la \u00a0implicada \u00a0se \u00a0tienen \u201capenas como consejos&#8230;que no \u00a0obligan a la Inspectora\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Antes \u00a0de finalizar, apunta que la versi\u00f3n \u00a0de la implicada no se apreci\u00f3, y solicita su absoluci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES \u00a0DE \u00a0LA \u00a0SALA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0demanda \u00a0presentada \u00a0por el defensor de \u00a0ZULIMA \u00a0ROJAS \u00a0GUILL\u00c9N \u00a0no satisface los requisitos formales establecidos en el \u00a0art\u00edculo \u00a0225 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de \u00a0procedimiento \u00a0Penal, \u00a0Decreto \u00a02700 \u00a0de 1991, \u00a0modificado \u00a0por \u00a0la \u00a0Ley \u00a0553 \u00a0de 2000, vigente al tiempo en que fue presentada. \u00a0Debido \u00a0 a \u00a0 ello, \u00a0 ser\u00e1 \u00a0inadmitida \u00a0y \u00a0se \u00a0declarar\u00e1 \u00a0desierto \u00a0el \u00a0recurso \u00a0extraordinario \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0como \u00a0lo \u00a0dispon\u00eda \u00a0el \u00a0art\u00edculo \u00a0226 ib\u00eddem, \u00a0aplicable a este asunto. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0La admisi\u00f3n de la demanda de casaci\u00f3n \u00a0est\u00e1 \u00a0condicionada al cumplimiento de las exigencias impuestas por el art\u00edculo \u00a0225 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de \u00a0Procedimiento \u00a0Penal, \u00a0equivalente \u00a0al \u00a0art\u00edculo 212 del \u00a0r\u00e9gimen \u00a0vigente. \u00a0Tal disposici\u00f3n establece requisitos meramente enunciativos \u00a0y otros inherentes a la esencia de la impugnaci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Dado \u00a0que \u00a0el \u00a0recurso \u00a0extraordinario \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0se \u00a0rige por el principio dispositivo, las pretensiones de la demanda \u00a0delimitan \u00a0la \u00a0competencia \u00a0de \u00a0la Sala de Casaci\u00f3n Penal, con excepci\u00f3n de la \u00a0nulidad \u00a0que \u00a0puede ser decretada oficiosamente en aras de la protecci\u00f3n de las \u00a0garant\u00edas fundamentales. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00a0tanto, \u00a0no \u00a0constituye \u00a0una especie de \u00a0tercera \u00a0instancia; no consiste en someter a un nuevo juicio al procesado, ni en \u00a0sede \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0puede \u00a0postularse \u00a0un \u00a0debate probatorio generalizado y sin \u00a0acatamiento \u00a0de \u00a0la \u00a0t\u00e9cnica \u00a0que \u00a0le \u00a0es \u00a0inherente, \u00a0puesto \u00a0que \u00a0el \u00a0recurso \u00a0extraordinario \u00a0no fue concebido como un medio adicional para litigar libremente \u00a0igual \u00a0que \u00a0en \u00a0las \u00a0instancias, \u00a0sino \u00a0como \u00a0una excepcional manera de llevar a \u00a0conocimiento \u00a0del \u00a0m\u00e1ximo \u00a0tribunal \u00a0de \u00a0la \u00a0jurisdicci\u00f3n \u00a0ordinaria \u00a0el fallo \u00a0proferido \u00a0por \u00a0el Ad-quem, por las causales taxativamente se\u00f1aladas en la ley, \u00a0que \u00a0 hubiesen \u00a0 sido \u00a0 seleccionadas \u00a0 y \u00a0 adecuadamente \u00a0desarrolladas \u00a0en \u00a0la \u00a0demanda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Entonces, el recurso de casaci\u00f3n se concibe \u00a0como \u00a0un \u00a0instituto \u00a0procesal extraordinario que busca remediar o poner fin a la \u00a0violaci\u00f3n \u00a0de la ley que hubiese ocurrido en la sentencia de segunda instancia, \u00a0por \u00a0errores de juicio o de actividad, y como tal comporta la elaboraci\u00f3n de un \u00a0juicio \u00a0l\u00f3gico \u00a0jur\u00eddico \u00a0sobre \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0misma, \u00a0siguiendo el derrotero \u00a0trazado en las causales invocadas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0En \u00a0el \u00a0presente asunto el libelista se \u00a0distanci\u00f3 \u00a0de \u00a0la \u00a0t\u00e9cnica \u00a0casacional desde el inicio, puesto que se dio a la \u00a0tarea \u00a0de presentar los acontecimientos sometidos a investigaci\u00f3n y juzgamiento \u00a0de \u00a0modo \u00a0que se acomodaran a sus intereses, lo cual se verifica cada vez que se \u00a0empe\u00f1a \u00a0en \u00a0hacer \u00a0entender, \u00a0desde \u00a0el ac\u00e1pite destinado a la \u201crese\u00f1a \u00a0 de \u00a0 los \u00a0 hechos\u201d \u00a0que \u00a0la \u00a0procesada nada tiene que ver en los il\u00edcitos que se le endilgan. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. En los tres cargos postulados, con apoyo \u00a0en \u00a0el \u00a0cuerpo segundo de la causal primera de casaci\u00f3n, a decir del libelista, \u00a0el \u00a0 Tribunal \u00a0 Superior \u00a0 incurri\u00f3 \u00a0 en \u00a0 error \u00a0de \u00a0hecho en la apreciaci\u00f3n de las pruebas; no obstante, \u00a0el \u00a0libelo \u00a0se \u00a0reduce \u00a0pr\u00e1cticamente \u00a0a \u00a0dicha \u00a0afirmaci\u00f3n conclusiva, siendo \u00a0imposible \u00a0comprender \u00a0en d\u00f3nde radica el supuesto desatino del Ad-quem, puesto \u00a0que \u00a0ni \u00a0siquiera acometi\u00f3 la labor de identificar textualmente cu\u00e1les son las \u00a0pruebas cuya valoraci\u00f3n se afect\u00f3 por los yerros. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. La jurisprudencia de la Sala ha reiterado \u00a0en \u00a0m\u00faltiples \u00a0ocasiones \u00a0que \u00a0puede \u00a0demandarse \u00a0la \u00a0casaci\u00f3n \u00a0del \u00a0fallo con \u00a0fundamento \u00a0en la causal primera, por violaci\u00f3n indirecta de la ley sustancial, \u00a0cuando \u00a0el Tribunal en el ejercicio de la apreciaci\u00f3n probatoria haya incurrido \u00a0en errores de hecho o de derecho \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0 error \u00a0de \u00a0hecho, \u00a0camino \u00a0seguido \u00a0por \u00a0el \u00a0casacionista, puede \u00a0estar \u00a0determinado \u00a0por: falso juicio de existencia, falso juicio de identidad y \u00a0falso raciocinio. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El falso juicio de \u00a0identidad, \u00a0al \u00a0que alude el libelista en cada uno de \u00a0los \u00a0cargos, \u00a0supone que el juzgador tiene en cuenta un medio probatorio legal y \u00a0oportunamente \u00a0practicado; no obstante, al sopesarlo lo distorsiona, tergiversa, \u00a0recorta o adiciona en su contenido literal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0ese evento, el censor tiene la carga de \u00a0confrontar \u00a0por \u00a0separado \u00a0el \u00a0tenor \u00a0literal \u00a0de \u00a0cada prueba sobre la que hace \u00a0recaer \u00a0el \u00a0yerro, \u00a0con \u00a0lo \u00a0que \u00a0el Ad-quem pens\u00f3 que ellas dec\u00edan; y una vez \u00a0demostrado \u00a0el \u00a0desfase, \u00a0debe \u00a0continuar \u00a0hacia \u00a0la \u00a0trascendencia \u00a0de \u00a0aquella \u00a0impropiedad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0otras \u00a0palabras, \u00a0quien as\u00ed alega debe \u00a0comparar \u00a0puntualmente \u00a0lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas \u00a0de \u00a0otras \u00a0especies, \u00a0con lo que el Tribunal Superior ley\u00f3 en esas espec\u00edficas \u00a0versiones \u00a0testimoniales, \u00a0o \u00a0con \u00a0lo \u00a0que entendi\u00f3 que indicaban las restantes \u00a0pruebas; \u00a0todo \u00a0con \u00a0el \u00a0fin \u00a0de \u00a0demostrar que el fallo se ha distanciado de la \u00a0realidad \u00a0objetivamente \u00a0declarada \u00a0por \u00a0el \u00a0acopio probatorio, por distorsi\u00f3n, \u00a0recorte o adici\u00f3n en su contenido material. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, demostrada la presencia del yerro y \u00a0su \u00a0trascendencia \u00a0en el sentido del fallo, en operaci\u00f3n de causa a efecto, tal \u00a0argumentaci\u00f3n \u00a0debe \u00a0enlazarse con la violaci\u00f3n de determinada ley sustancial, \u00a0en \u00a0procura \u00a0de \u00a0verificar que el fallo impugnado es manifiestamente contrario a \u00a0derecho. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. \u00a0En el caso que se examina es ostensible \u00a0el \u00a0alejamiento \u00a0de la t\u00e9cnica casacional exhibida en el libelo, pues similar a \u00a0un \u00a0alegato \u00a0de instancia, en cada uno de los cargos, el casacionista manifest\u00f3 \u00a0lo \u00a0que \u00a0a bien tuvo acerca de las motivaciones del fallo, en forma deshilvanada \u00a0y \u00a0sin \u00a0referencia \u00a0a \u00a0la \u00a0tergiversaci\u00f3n, \u00a0adici\u00f3n \u00a0o cercenamiento de alguna \u00a0prueba \u00a0que \u00a0hubiese sido defectuosamente apreciada por el Ad-quem, al punto que \u00a0se \u00a0pierde \u00a0en comentarios generales, pero sin concentrarse en demostrar en qu\u00e9 \u00a0consisten los errores de hecho que le atribuye. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0todo, en cuanto la queja se refiere al \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de identidad \u00a0en \u00a0la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0de \u00a0algunos testimonios, era de esperarse que el libelista \u00a0desarrollara \u00a0su postulaci\u00f3n a cabalidad, pero no lo hizo, porque incumpli\u00f3 el \u00a0deber \u00a0de \u00a0identificar \u00a0las \u00a0expresiones \u00a0objetivas y literales de las versiones \u00a0sobre \u00a0las \u00a0que \u00a0hace recaer el yerro, y frente a cada una especificar lo que el \u00a0Tribunal \u00a0Superior ley\u00f3 o entendi\u00f3 que dec\u00edan, con la finalidad de ense\u00f1ar a \u00a0la \u00a0Corte \u00a0en \u00a0qu\u00e9 \u00a0consisti\u00f3 \u00a0la \u00a0tergiversaci\u00f3n \u00a0de la prueba, por recorte, \u00a0adici\u00f3n o alteraci\u00f3n de su contenido. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No es suficiente, entonces, en el marco del \u00a0falso \u00a0juicio de identidad, afirmar que el Tribunal se equivoc\u00f3 al apreciar las \u00a0pruebas \u00a0que interesan al libelista, con base en deducciones subjetivas, ninguna \u00a0de \u00a0las \u00a0cuales \u00a0apunta \u00a0hacia \u00a0la \u00a0verificaci\u00f3n \u00a0t\u00e9cnica \u00a0del error de juicio \u00a0endilgado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>6. \u00a0Es claro que el libelista inicia con la \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0seg\u00fan \u00a0la \u00a0cual \u00a0la \u00a0falsedad ideol\u00f3gica en documento p\u00fablico no \u00a0existi\u00f3, \u00a0y \u00a0que \u00a0si \u00a0ello \u00a0era \u00a0as\u00ed, \u00a0entonces \u00a0tampoco \u00a0pod\u00eda predicarse la \u00a0incursi\u00f3n \u00a0en \u00a0el \u00a0delito \u00a0de \u00a0prevaricato por omisi\u00f3n. Pero tales asertos, en \u00a0lugar \u00a0de \u00a0ser \u00a0una \u00a0conclusi\u00f3n \u00a0que el censor obtuviera luego de demostrar los \u00a0errores \u00a0de \u00a0hecho \u00a0que \u00a0pregona, se constituyen en su punto de partida, para en \u00a0adelante \u00a0forzar \u00a0sus argumentos hacia la verificaci\u00f3n de su dicho, tratando de \u00a0endilgar \u00a0 al \u00a0 Tribunal \u00a0 Superior \u00a0 los \u00a0 falsos \u00a0juicios \u00a0de \u00a0identidad \u00a0cuyo \u00a0planteamiento \u00a0acorde \u00a0con la esencia del recurso extraordinario no se intent\u00f3, \u00a0ni siquiera sumariamente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>7. \u00a0En \u00a0ese \u00a0orden de ideas, como lo que se \u00a0alcanza \u00a0a \u00a0inteligir \u00a0es una radical protesta por las inferencias o deducciones \u00a0que \u00a0 hizo \u00a0 el \u00a0 Tribunal \u00a0 Superior \u00a0de \u00a0Ibagu\u00e9, \u00a0en \u00a0el \u00a0marco \u00a0del \u00a0recurso \u00a0extraordinario \u00a0correspond\u00eda \u00a0al impugnante acreditar el desconocimiento de las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0sana \u00a0cr\u00edtica, \u00a0lo \u00a0cual implicaba demostrar la divergencia que \u00a0existe \u00a0entre \u00a0las \u00a0motivaciones \u00a0actuales \u00a0del \u00a0fallo, \u00a0y las declaraciones que \u00a0hubiese \u00a0debido \u00a0contener \u00a0si \u00a0se hubieran acatado los postulados de la l\u00f3gica, \u00a0las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la experiencia o los aportes de las ciencias, tarea que tampoco \u00a0fue asumida por el libelista. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>8. Esa manera de postular el cargo le hacer \u00a0perder \u00a0consistencia \u00a0jur\u00eddica, \u00a0lo \u00a0ubica en t\u00e9rminos enteramente ajenos a la \u00a0t\u00e9cnica \u00a0que \u00a0requiere el recurso extraordinario, donde lo exigible es precisar \u00a0y \u00a0demostrar \u00a0el \u00a0error \u00a0del juzgador con reflexiones que revistan la suficiente \u00a0entidad \u00a0para \u00a0desquiciar \u00a0la \u00a0solidez \u00a0de \u00a0un \u00a0fallo, \u00a0que \u00a0ha cobrado la doble \u00a0presunci\u00f3n \u00a0de \u00a0acierto y legalidad; no siendo suficiente, por el contrario, la \u00a0simple \u00a0 \u00a0oposici\u00f3n \u00a0 \u00a0al \u00a0 \u00a0criterio \u00a0 \u00a0del \u00a0 \u00a0juzgador \u00a0 \u00a0con \u00a0 discrepancias \u00a0gen\u00e9ricas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0virtud del principio de limitaci\u00f3n que \u00a0gobierna \u00a0el \u00a0recurso \u00a0extraordinario, \u00a0la \u00a0Sala \u00a0de \u00a0Casaci\u00f3n \u00a0Penal \u00a0no puede \u00a0complementar \u00a0la \u00a0demanda \u00a0en \u00a0ning\u00fan \u00a0aspecto, ni mejorar el planteamiento, ni \u00a0acomodarlo hasta tornarlo comprensible. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0ese \u00a0orden \u00a0de \u00a0ideas, \u00a0la \u00a0demanda de \u00a0casaci\u00f3n no ser\u00e1 admitida. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0m\u00e9rito \u00a0de \u00a0lo \u00a0expuesto, \u00a0la Sala de \u00a0Casaci\u00f3n Penal de la Corte Suprema de Justicia, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>INADMITIR \u00a0la \u00a0demanda \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0presentada \u00a0a nombre de ZULIMA \u00a0NEDREY \u00a0ZURELLI \u00a0ROJAS \u00a0GUILL\u00c9N \u00a0y, en consecuencia, \u00a0declarar desierto el recurso extraordinario. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Contra \u00a0la presente providencia no procede \u00a0recurso alguno. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>C\u00f3piese, \u00a0notif\u00edquese, \u00a0devu\u00e9lvase \u00a0al \u00a0Tribunal de origen y c\u00famplase. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>YESID RAM\u00cdREZ BASTIDAS \u00a0<\/p>\n<p>HERMAN \u00a0 GAL\u00c1N \u00a0CASTELLANOS \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0CARLOS \u00a0 \u00a0A. \u00a0 \u00a0G\u00c1LVEZ \u00a0ARGOTE \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>JORGE \u00a0 A. \u00a0 G\u00d3MEZ \u00a0GALLEGO \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0EDGAR LOMBANA TRUJILLO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO \u00a0O. \u00a0P\u00c9REZ \u00a0PINZ\u00d3N \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0MARINA PULIDO DE BAR\u00d3N \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>JORGE \u00a0LUIS \u00a0QUINTERO MILAN\u00c9S \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0MAURO \u00a0 \u00a0 \u00a0SOLARTE \u00a0PORTILLA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>TERESA RUIZ N\u00da\u00d1EZ \u00a0<\/p>\n<p>Secretaria \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 18005 \u00a0 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA \u00a0 DE \u00a0 CASACI\u00d3N \u00a0PENAL \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0Magistrado \u00a0Ponente \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Aprobado Acta No. 106 \u00a0\u00a0 Bogot\u00e1 \u00a0 D. \u00a0 C., \u00a0veintitr\u00e9s \u00a0(23) \u00a0de \u00a0septiembre de dos mil tres (2003). \u00a0\u00a0 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