{"id":6935,"date":"2023-09-08T17:00:38","date_gmt":"2023-09-08T17:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1680727-02-03\/"},"modified":"2023-09-08T17:00:38","modified_gmt":"2023-09-08T17:00:38","slug":"1680727-02-03","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1680727-02-03\/","title":{"rendered":"16807(27-02-03)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 16807 \u00a0<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA \u00a0 DE \u00a0 CASACI\u00d3N \u00a0PENAL \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Magistrado \u00a0Ponente \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Dr.\u00a0 EDGAR LOMBANA TRUJILLO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Aprobado Acta No. 28 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 \u00a0D. C., veintisiete (27) de febrero \u00a0de dos mil tres (2003). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>VISTOS \u00a0<\/p>\n<p>Mediante \u00a0sentencia \u00a0del \u00a026 \u00a0de febrero de \u00a01994, \u00a0el \u00a0Juzgado \u00a0Tercero Penal del Circuito de Neiva absolvi\u00f3 a los se\u00f1ores \u00a0NESTOR \u00a0EDGAR \u00a0VIGOYA \u00a0OLAYA \u00a0y \u00a0MAURICIO \u00a0OCAMPO \u00a0R\u00cdOS, a quienes la Fiscal\u00eda \u00a0Seccional \u00a0de \u00a0la \u00a0misma \u00a0ciudad \u00a0hab\u00eda \u00a0acusado por el delito de acceso carnal \u00a0abusivo \u00a0 con \u00a0menor \u00a0de \u00a0catorce \u00a0a\u00f1os, \u00a0en \u00a0calidad \u00a0de \u00a0autor \u00a0y \u00a0c\u00f3mplice, \u00a0respectivamente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Al desatar la apelaci\u00f3n interpuesta por el \u00a0apoderado \u00a0de \u00a0la \u00a0parte \u00a0civil, \u00a0el \u00a0Tribunal Superior del Distrito Judicial de \u00a0Neiva, \u00a0en \u00a0fallo \u00a0del \u00a025 \u00a0de \u00a0mayo de 1999, revoc\u00f3 \u00edntegramente la sentencia \u00a0absolutoria \u00a0y \u00a0en \u00a0su \u00a0lugar conden\u00f3 a NESTOR EDGAR VIGOYA OLAYA en calidad de \u00a0autor \u00a0del \u00a0il\u00edcito \u00a0de acceso carnal abusivo, a la pena principal de cinco (5) \u00a0a\u00f1os \u00a0m\u00e1s \u00a0ocho (8) meses de prisi\u00f3n, a interdicci\u00f3n de derechos y funciones \u00a0publicas \u00a0por \u00a0igual \u00a0lapso, \u00a0al \u00a0pago de los perjuicios morales causados con la \u00a0infracci\u00f3n, \u00a0y le neg\u00f3 el subrogado de la condena de ejecuci\u00f3n condicional; y \u00a0conden\u00f3 \u00a0a \u00a0MARIO \u00a0OCAMPO \u00a0R\u00cdOS, \u00a0como c\u00f3mplice en el mismo delito, a la pena \u00a0principal \u00a0de \u00a0dos (2) a\u00f1os m\u00e1s diez (10) meses de prisi\u00f3n; a la accesoria de \u00a0interdicci\u00f3n \u00a0de \u00a0derechos \u00a0y \u00a0funciones \u00a0p\u00fablicas \u00a0por \u00a0el \u00a0mismo t\u00e9rmino, a \u00a0indemnizar \u00a0los \u00a0perjuicios \u00a0morales \u00a0irrogados a la v\u00edctima, y le concedi\u00f3 el \u00a0subrogado de la condena de ejecuci\u00f3n condicional. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0esta \u00a0oportunidad \u00a0la \u00a0Corte Suprema de \u00a0Justicia \u00a0resuelve \u00a0de \u00a0fondo \u00a0sobre \u00a0el \u00a0recurso \u00a0extraordinario \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0interpuesto por el defensor com\u00fan de los procesados. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HECHOS \u00a0<\/p>\n<p>Fueron \u00a0relatados de la siguiente manera en \u00a0la sentencia de primera instancia: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cAl \u00a0iniciarse \u00a0el \u00a0a\u00f1o \u00a0de \u00a01997, Nelly \u00a0Esmeralda \u00a0Arce \u00a0Montoya \u00a0contaba \u00a0con \u00a0un \u00a0poco \u00a0m\u00e1s \u00a0de \u00a0once a\u00f1os de edad y \u00a0resid\u00eda \u00a0 \u00a0en \u00a0 \u00a0el \u00a0 \u00a0barrio \u00a0 \u00a0Timanco \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0esta \u00a0 \u00a0ciudad \u00a0 (Neiva), \u00a0circunstancia que le facilit\u00f3 \u00a0entablar \u00a0amistad \u00a0con \u00a0el \u00a0agente \u00a0de polic\u00eda Nestor Edgar Vigoya Olaya, quien \u00a0laboraba \u00a0en \u00a0el CAI de dicho sector. Fue as\u00ed como por el mes de abril de dicho \u00a0a\u00f1o, \u00a0previo \u00a0acuerdo \u00a0con \u00a0el \u00a0citado \u00a0agente, la menor abord\u00f3 la patrulla de \u00a0polic\u00eda \u00a0en \u00a0la que tambi\u00e9n iba el agente Mario OCAMPO, emprendiendo la marcha \u00a0con \u00a0direcci\u00f3n \u00a0hacia \u00a0el \u00a0barrio \u00a0Sim\u00f3n \u00a0Bol\u00edvar, \u00a0qued\u00e1ndose \u00a0la \u00a0menor en \u00a0compa\u00f1\u00eda \u00a0del \u00a0primero \u00a0nombrado, \u00a0en \u00a0una \u00a0casa abandonada, en donde \u00e9ste la \u00a0accedi\u00f3 \u00a0carnalmente, con su consentimiento, siendo recogidos poco despu\u00e9s por \u00a0el \u00a0agente \u00a0OCAMPO \u00a0R\u00edos. Estos encuentros tuvieron lugar en dos oportunidades, \u00a0con \u00a0 \u00a0una \u00a0 \u00a0diferencia \u00a0 de \u00a0 quince \u00a0 d\u00edas.\u201d1 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>ACTUACI\u00d3N \u00a0PROCESAL \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Con base en la denuncia instaurada por la \u00a0misma \u00a0menor \u00a0de \u00a0edad, \u00a0apoyada \u00a0por su madre y su hermano que se enteraron del \u00a0asunto, \u00a0la \u00a0Fiscal\u00eda Cuarta Seccional de Neiva adelant\u00f3 averiguaci\u00f3n previa. \u00a0Mas \u00a0adelante abri\u00f3 investigaci\u00f3n, vincul\u00f3 mediante indagatoria a los agentes \u00a0de \u00a0polic\u00eda NESTOR EDGAR VIGOYA OLAYA y MAURICIO OCAMPO R\u00cdOS, y al resolver su \u00a0situaci\u00f3n \u00a0jur\u00eddica \u00a0provisionalmente, \u00a0el \u00a020 de junio de 1997, se abstuvo de \u00a0afectarlos con medida de aseguramiento (folio 67 cdno. 1) \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0La experticia m\u00e9dico forense concluy\u00f3 \u00a0que \u00a0la \u00a0ni\u00f1a Nelly Esmeralda Arce Tovar ten\u00eda una edad cl\u00ednica aproximada de \u00a012 \u00a0a\u00f1os, seg\u00fan los hallazgos al examen f\u00edsico; y la valoraci\u00f3n psicol\u00f3gica \u00a0a \u00a0cargo \u00a0del \u00a0Instituto de Medicina Legal determin\u00f3 que \u201ca su edad, la menor \u00a0a\u00fan \u00a0no \u00a0tiene \u00a0madurez \u00a0ni \u00a0conocimiento claro de la sexualidad que le otorgue \u00a0consentimiento \u00a0 en \u00a0 asuntos \u00a0 que \u00a0 interesen \u00a0 al \u00a0 libre \u00a0desarrollo \u00a0de \u00a0la \u00a0sexualidad.\u201d (Folios 27 y 63 cdno. 1). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0El Personero Delegado ante la Fiscal\u00eda \u00a0Cuarta \u00a0Seccional de Neiva, solicit\u00f3 se revocara la resoluci\u00f3n a trav\u00e9s de la \u00a0cual \u00a0el \u00a0instructor \u00a0se \u00a0abstuvo \u00a0de \u00a0imponer \u00a0medida \u00a0de \u00a0aseguramiento \u00a0a los \u00a0implicados, \u00a0para \u00a0que \u00a0en \u00a0su lugar fueran afectados con detenci\u00f3n preventiva, \u00a0acorde con la evidencia probatoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0Fiscal\u00eda Cuarta Seccional de Neiva, en \u00a0prove\u00eddo \u00a0del \u00a01\u00b0 \u00a0de \u00a0octubre \u00a0de 1997, no modific\u00f3 su criterio, por lo cual \u00a0esta decisi\u00f3n fue apelada por el Personero. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. \u00a0Al \u00a0desatar \u00a0la \u00a0impugnaci\u00f3n, el 12 de \u00a0noviembre \u00a0de \u00a01997, la Unidad de Fiscal\u00edas Delegadas ante el Tribunal Superior \u00a0de \u00a0Neiva \u00a0revoc\u00f3 \u00a0en todas sus partes la resoluci\u00f3n materia del recurso, y en \u00a0su \u00a0lugar impuso a NESTOR EDGAR VIGOYA OLAYA medida de aseguramiento consistente \u00a0en \u00a0detenci\u00f3n \u00a0preventiva, \u00a0sin \u00a0excarcelaci\u00f3n, por el delito de acceso carnal \u00a0abusivo, y orden\u00f3 su captura. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, \u00a0decret\u00f3 \u00a0detenci\u00f3n \u00a0preventiva \u00a0contra \u00a0MARIO OCAMPO R\u00cdOS, por complicidad en dicho il\u00edcito, pero le concedi\u00f3 \u00a0libertad \u00a0 \u00a0provisional \u00a0 bajo \u00a0 cauci\u00f3n \u00a0 (folio \u00a0 3 \u00a0 cdno. \u00a0 Fiscal\u00eda \u00a0 2\u00aa \u00a0instancia). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cabe anotar que la privaci\u00f3n de la libertad \u00a0de \u00a0VIGOYA \u00a0OLAYA \u00a0se \u00a0hizo efectiva a partir del 26 de noviembre de 1997, en el \u00a0Cuartel Central de Polic\u00eda de Neiva. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. \u00a0Despu\u00e9s \u00a0de \u00a0recaudar \u00a0pluralidad \u00a0de \u00a0pruebas, \u00a0el \u00a05 \u00a0de \u00a0diciembre \u00a0de \u00a01997, \u00a0se declar\u00f3 cerrada la investigaci\u00f3n \u00a0(folio 115 cdno. 1). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>6. Atendiendo solicitud de la defensa, el 15 \u00a0de \u00a0diciembre \u00a0de \u00a01997, \u00a0la \u00a0Fiscal\u00eda \u00a0instructora \u00a0sustituy\u00f3 \u00a0la \u00a0detenci\u00f3n \u00a0preventiva \u00a0por \u00a0detenci\u00f3n domiciliaria, a favor del agente NESTOR EDGAR VIGOYA \u00a0OLAYA (folio 123 cdno. 1). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>7. \u00a0Al calificar el m\u00e9rito del sumario, el \u00a014 \u00a0de \u00a0noviembre \u00a0de \u00a01998, \u00a0la \u00a0Fiscal\u00eda \u00a0Cuarta Seccional de Neiva profiri\u00f3 \u00a0resoluci\u00f3n \u00a0de acusaci\u00f3n contra los se\u00f1ores NESTOR EDGAR VIGOYA OLAYA y MARIO \u00a0OCAMPO \u00a0R\u00cdOS, \u00a0como \u00a0de \u00a0autor \u00a0y \u00a0c\u00f3mplice, \u00a0respectivamente, \u00a0del \u00a0delito de \u00a0\u201cActos \u00a0Sexuales \u00a0Abusivos\u201d, \u00a0contemplado en la Ley 360 de 1997, en concurso \u00a0homog\u00e9neo, \u00a0con \u00a0la \u00a0circunstancia \u00a0de agravaci\u00f3n derivada de la confianza que \u00a0despertaba \u00a0en \u00a0la \u00a0menor \u00a0de \u00a0edad \u00a0la \u00a0calidad \u00a0de \u00a0agente \u00a0de la polic\u00eda que \u00a0ostentaba quien la accedi\u00f3 (folio 138 cdno. 1). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>8. El defensor de MARIO OCAMPO R\u00cdOS apel\u00f3 \u00a0la \u00a0resoluci\u00f3n \u00a0acusatoria; \u00a0y \u00a0fue \u00a0confirmada \u00a0por \u00a0la \u00a0Unidad \u00a0de \u00a0Fiscal\u00eda \u00a0Delegadas \u00a0ante \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0Superior de Neiva, el 3 de marzo de 1998 (folio 3 \u00a0cdno. Fiscal\u00eda 2\u00aa instancia 2). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>9. \u00a0La \u00a0causa fue adelantada por el Juzgado \u00a0Tercero \u00a0Penal del Circuito de Neiva, Despacho que, mediante sentencia del 26 de \u00a0febrero \u00a0 de \u00a0 1999, \u00a0 absolvi\u00f3 \u00a0a \u00a0los \u00a0procesados \u00a0argumentando \u00a0b\u00e1sicamente \u00a0que: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201ccuando \u00a0Nestor \u00a0Edgar \u00a0Vigoya \u00a0Olaya \u00a0accedi\u00f3 \u00a0carnalmente a Nelly Esmeralda Arce Montoya, lo hizo con la convicci\u00f3n \u00a0errada \u00a0e \u00a0invencible \u00a0de \u00a0que \u00a0ella aten\u00eda m\u00e1s de 14 a\u00f1os de edad, es decir, \u00a0actu\u00f3 \u00a0con \u00a0la \u00a0creencia \u00a0de \u00a0que \u00a0estaba \u00a0intimando \u00a0con una persona apta para \u00a0sostener \u00a0relaciones \u00a0sexuales, pues as\u00ed se lo suger\u00eda la apariencia f\u00edsica y \u00a0la sociabilidad y audacia de la adolescente.\u201d \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>10. \u00a0Despu\u00e9s \u00a0de proferida la sentencia de \u00a0primera \u00a0instancia, mientras corr\u00eda el t\u00e9rmino de notificaci\u00f3n por edicto, la \u00a0se\u00f1ora \u00a0madre \u00a0de \u00a0la \u00a0menor \u00a0afectada confiri\u00f3 poder a un abogado para que se \u00a0constituyera en parte civil e impugnara la decisi\u00f3n absolutoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por auto del 11 de marzo de 1999, el Juzgado \u00a0Tercero \u00a0Penal \u00a0del \u00a0Circuito \u00a0de \u00a0Neiva \u00a0acept\u00f3 la demanda de constituci\u00f3n en \u00a0parte \u00a0civil \u00a0y \u00a0reconoci\u00f3 \u00a0personer\u00eda \u00a0al \u00a0apoderado \u00a0(folio \u00a06 \u00a0cdno. \u00a0parte \u00a0civil). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>11. Posteriormente, el apoderado de la parte \u00a0civil \u00a0sustent\u00f3 \u00a0el \u00a0recurso \u00a0de \u00a0apelaci\u00f3n \u00a0contra \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0de primera \u00a0instancia, \u00a0y el Tribunal Superior de Neiva la revoc\u00f3 \u00edntegramente, para en su \u00a0lugar \u00a0condenar \u00a0a \u00a0los \u00a0procesados, como se indic\u00f3 en la parte inicial de esta \u00a0providencia (folio 5 cdno. Tribunal). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0 Ad-quem \u00a0descart\u00f3 \u00a0la \u00a0eximente \u00a0de \u00a0culpabilidad \u00a0por \u00a0error \u00a0de \u00a0tipo \u00a0relativo a la edad de la menor. Al respecto, \u00a0entre otras cosas, afirm\u00f3: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cDada la trayectoria del acusado, no puede \u00a0aceptarse \u00a0el equ\u00edvoco por \u00e9l (VIGOYA OLAYA) argumentado sobre la real edad de \u00a0NELLY \u00a0ESMERALDA, \u00a0de \u00a0creer \u00a0que \u00a0era \u00a0mayor de catorce a\u00f1os, precisamente por \u00a0tratarse \u00a0de \u00a0un agente de la Polic\u00eda Nacional en quien la sociedad deposita su \u00a0confianza, \u00a0por \u00a0ser \u00a0un \u00a0bachiller que trabaja en dicha instituci\u00f3n desde hace \u00a0m\u00e1s \u00a0de \u00a012 \u00a0a\u00f1os&#8230;en \u00a0donde lo han instruido sobre casos de delitos sexuales \u00a0como as\u00ed lo mencion\u00f3 en su indagatoria.\u201d \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>12. \u00a0El \u00a0defensor \u00a0com\u00fan \u00a0de \u00a0los se\u00f1ores \u00a0NESTOR \u00a0 EDGAR \u00a0 VIGOYA \u00a0 OLAYA \u00a0y \u00a0MARIO \u00a0OCAMPO \u00a0R\u00cdOS \u00a0interpuso \u00a0el \u00a0recurso \u00a0extraordinario \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0 \u00a0que \u00a0 \u00a0resuelve \u00a0 \u00a0la \u00a0 \u00a0Corte \u00a0 en \u00a0 este \u00a0prove\u00eddo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>LA \u00a0DEMANDA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Dos \u00a0cargos \u00a0propone \u00a0el \u00a0defensor \u00a0de \u00a0los \u00a0se\u00f1ores \u00a0NESTOR \u00a0EDGAR \u00a0VIGOYA \u00a0OLAYA \u00a0y MARIO OCAMPO R\u00cdOS contra el fallo del \u00a0Tribunal \u00a0Superior \u00a0de \u00a0Neiva. \u00a0Uno \u00a0con \u00a0fundamento \u00a0en \u00a0la \u00a0causal tercera del \u00a0art\u00edculo \u00a0220 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de Procedimiento Penal (Decreto 2700 de 1991), por \u00a0haberse \u00a0dictado \u00a0en \u00a0un \u00a0juicio viciado de nulidad; y el otro, con arreglo a la \u00a0causal \u00a0primera \u00a0ib\u00eddem, por violaci\u00f3n indirecta de la ley sustancial derivada \u00a0de \u00a0 errores \u00a0 de \u00a0 echo \u00a0 y \u00a0 de \u00a0 derecho \u00a0 en \u00a0 la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0de \u00a0algunas \u00a0pruebas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>PRIMER CARGO (Nulidad) \u00a0<\/p>\n<p>Asegura \u00a0el \u00a0libelista que en el curso del \u00a0proceso \u00a0se \u00a0cometi\u00f3 una irregularidad sustancial que conspira contra el debido \u00a0proceso, \u00a0con virtualidad para invalidar el tr\u00e1mite, puesto que se interpuso el \u00a0recurso \u00a0de \u00a0apelaci\u00f3n contra la sentencia absolutoria de primera instancia con \u00a0la \u00a0misma \u00a0demanda \u00a0de \u00a0constituci\u00f3n \u00a0en \u00a0parte civil, desconoci\u00e9ndose as\u00ed el \u00a0art\u00edculo \u00a048 \u00a0(admisi\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0demanda \u00a0y \u00a0facultades de la parte civil) del \u00a0C\u00f3digo de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Explica que el apoderado de la parte civil \u00a0interpuso \u00a0el \u00a0recurso de apelaci\u00f3n en la misma demanda de constituci\u00f3n en tal \u00a0calidad, \u00a0es \u00a0decir, \u00a0antes que se hubiese admitido y reconocido su personer\u00eda; \u00a0y, \u00a0pese \u00a0a \u00a0ello, \u00a0el \u00a0Juez \u00a0Tercero \u00a0Penal \u00a0del Circuito de Neiva concedi\u00f3 la \u00a0impugnaci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sostiene \u00a0que \u00a0el \u00a0derecho a impugnar nace \u00a0para \u00a0la \u00a0parte civil a partir del reconocimiento de su personer\u00eda para actuar, \u00a0y \u00a0no \u00a0antes, \u00a0por lo cual el recurso de apelaci\u00f3n debi\u00f3 interponerse despu\u00e9s \u00a0de \u00a0la \u00a0admisi\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0demanda, \u00a0cosa \u00a0que \u00a0no ocurri\u00f3, siendo vulnerado el \u00a0principio \u00a0de preclusi\u00f3n con el tr\u00e1mite subsiguiente impartido por el A-quo, y \u00a0alteradas las formas propias del juicio. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Destaca \u00a0que el error cometido por el Juez \u00a0de \u00a0primera \u00a0instancia \u00a0gener\u00f3 \u00a0un \u00a0perjuicio \u00a0evidente \u00a0contra los implicados, \u00a0puesto \u00a0que \u00a0permiti\u00f3, \u00a0desconociendo \u00a0el debido proceso, que se desvirtuara la \u00a0seguridad \u00a0jur\u00eddica \u00a0y \u00a0la \u00a0presunci\u00f3n \u00a0de inocencia declarada en la sentencia \u00a0absolutoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cita como preceptos violados los art\u00edculos \u00a01\u00b0 \u00a0(debido \u00a0proceso), \u00a03\u00b0 \u00a0(dignidad \u00a0humana), \u00a06\u00b0 \u00a0(imperio de la ley), 9\u00b0 \u00a0(finalidad \u00a0del \u00a0procedimiento) \u00a0y \u00a022 \u00a0(prevalencia de las normas rectoras), 48 \u00a0(facultades \u00a0de \u00a0la \u00a0parte \u00a0civil), \u00a0196 \u00a0(oportunidad \u00a0para interponer recursos \u00a0ordinarios), \u00a0204 \u00a0(providencias \u00a0apelables) \u00a0y \u00a0205 \u00a0(concesi\u00f3n del recurso de \u00a0apelaci\u00f3n) del C\u00f3digo de Procedimiento Penal anterior. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0base \u00a0en \u00a0ello \u00a0solicita \u00a0a \u00a0la Corte \u00a0declarar \u00a0la \u00a0nulidad \u00a0de \u00a0lo \u00a0actuado \u00a0a \u00a0partir del auto a trav\u00e9s del cual se \u00a0concedi\u00f3 \u00a0el \u00a0recurso \u00a0de \u00a0apelaci\u00f3n, interpuesto por el apoderado de la parte \u00a0civil, \u00a0y \u00a0declarar \u00a0en \u00a0firme \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0absolutoria \u00a0dictada \u00a0en \u00a0primera \u00a0instancia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>SEGUNDO \u00a0 \u00a0 \u00a0CARGO \u00a0 \u00a0 (Violaci\u00f3n \u00a0indirecta) \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0libelista \u00a0divide \u00a0esta censura en dos \u00a0cap\u00edtulos \u00a0debidamente \u00a0separados, \u00a0destinados \u00a0a \u00a0los errores de hecho y a los \u00a0errores de derecho que endilga al Tribunal Superior de Neiva. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Los errores de hecho \u00a0<\/p>\n<p>Asegura \u00a0que el Ad-quem dej\u00f3 de apreciar \u00a0dos \u00a0aspectos \u00a0trascendentes \u00a0que \u00a0se \u00a0observan \u00a0en la denuncia formulada por la \u00a0menor \u00a0Nelly \u00a0Esmeralda \u00a0Arce \u00a0Montoya, \u00a0consistentes \u00a0en que ella acept\u00f3 haber \u00a0tenido \u00a0relaciones \u00a0sexuales \u00a0anteriores \u00a0con un agente de apellido Castro, y en \u00a0que \u00a0ella \u00a0ten\u00eda \u00a0disponibilidad \u00a0sexual, \u00a0puesto \u00a0que \u00a0mientras \u00a0yac\u00eda con el \u00a0procesado \u00a0VIGOYA OLAYA, imaginaba que estaba con el agente Castro, quien era la \u00a0persona de sus afectos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed, \u00a0la experiencia sexual de la menor, \u00a0tanto \u00a0 en \u00a0lo \u00a0f\u00edsico \u00a0como \u00a0en \u00a0lo \u00a0afectivo, \u00a0su \u00a0desarrollo \u00a0corporal, \u00a0sus \u00a0expresiones \u00a0culturales, \u00a0su \u00a0madurez, \u00a0la libre disposici\u00f3n de sus acciones, y \u00a0sus \u00a0fantas\u00edas, \u00a0son \u00a0aspectos \u00a0relevantes que hicieron incurrir en el error al \u00a0agente \u00a0VIGOYA \u00a0OLAYA, \u00a0de \u00a0entender \u00a0que \u00a0ella \u00a0ten\u00eda por lo menos quince (15) \u00a0a\u00f1os; \u00a0 \u00a0y \u00a0 \u00a0sin \u00a0 \u00a0embargo, \u00a0 \u00a0no \u00a0 fueron \u00a0 apreciados \u00a0 por \u00a0 el \u00a0 Tribunal \u00a0Superior. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0cambio de apreciar tales factores, el \u00a0fallo \u00a0descart\u00f3 la existencia del error acudiendo simplemente a los dict\u00e1menes \u00a0de \u00a0medicina \u00a0y psiquiatr\u00eda forenses, que catalogaron a la ni\u00f1a en una edad de \u00a0doce (12) a\u00f1os. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De igual manera, dice el censor, no fueron \u00a0apreciadas \u00a0otras \u00a0circunstancias, \u00a0tales \u00a0como, \u00a0el \u00a0tiempo, el modo y el lugar \u00a0donde \u00a0ocurri\u00f3 la relaci\u00f3n sexual con VIGOYA OLAYA, es decir, a altas horas de \u00a0la \u00a0noche, \u00a0en \u00a0despoblado, sin inhibici\u00f3n moral y con pleno conocimiento de lo \u00a0que iba a ocurrir. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Asegura \u00a0que si el Juez colegiado hubiese \u00a0valorado \u00a0tales \u00a0aspectos, \u00a0quedaba \u00a0sin \u00a0alternativa \u00a0distinta \u00a0a \u00a0confirmar la \u00a0sentencia absolutoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.2 Los errores de derecho \u00a0<\/p>\n<p>Se\u00f1ala el defensor que en esta modalidad \u00a0de \u00a0yerro \u00a0incurri\u00f3 \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0Superior \u00a0de \u00a0Neiva, \u00a0al otorgar al dictamen \u00a0m\u00e9dico \u00a0sobre \u00a0la edad de la menor y a la experticia psicol\u00f3gica \u201cmucho m\u00e1s \u00a0que \u00a0el \u00a0valor de plena prueba\u201d, pese a que tales documentos no demuestran que \u00a0el \u00a0procesado \u00a0NESTOR \u00a0EDGAR \u00a0VIGOYA \u00a0OLAYA \u00a0supiera\u00a0 \u00a0que la menor de edad \u00a0ten\u00eda s\u00f3lo doce (12) a\u00f1os en el momento de la relaci\u00f3n sexual. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Acude al tratadista Cesar Augusto Giraldo, \u00a0quien \u00a0en su texto de Medicina Forense explica que los dict\u00e1menes sobre la edad \u00a0de \u00a0las \u00a0personas \u00a0ofrecen datos estimativos no exactos; por lo cual, si ello es \u00a0as\u00ed \u00a0para especialistas en la observaci\u00f3n del organismo humano, no era posible \u00a0que \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0exigiera \u00a0a VIGOYA OLAYA, s\u00f3lo por el hecho de ser polic\u00eda, \u00a0que \u00a0 acertara \u00a0en \u00a0la \u00a0edad \u00a0de \u00a0la \u00a0menor \u00a0accedida, \u00a0m\u00e1xime \u00a0que \u00a0todas \u00a0las \u00a0circunstancias \u00a0mencionadas \u00a0en el punto anterior le facilitaron una convicci\u00f3n \u00a0diferente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Agrega \u00a0que \u00a0el \u00a0mismo Tribunal, luego de \u00a0estudiar \u00a0tablas \u00a0de crecimiento, acept\u00f3 que la menor ten\u00eda una estatura de un \u00a0metro \u00a0 con \u00a0 cincuenta \u00a0cent\u00edmetros \u00a0(1.5 \u00a0m), \u00a0correspondiente \u00a0en \u00a0la \u00a0media \u00a0colombiana \u00a0a una mujer de 15 a\u00f1os. A\u00fan as\u00ed, por \u201cotorgar al dictamen sobre \u00a0la \u00a0edad, \u00a0un \u00a0valor \u00a0superior incluso, al otorgado por la ley\u201d, concluy\u00f3 que \u00a0ella \u00a0no \u00a0alcanzaba \u00a0los \u00a0doce \u00a0a\u00f1os cuando fue accedida, y por ello, sin bases \u00a0cient\u00edficas, \u00a0 descart\u00f3 \u00a0 el \u00a0 error \u00a0 insuperable \u00a0en \u00a0el \u00a0que \u00a0sucumbi\u00f3 \u00a0el \u00a0implicado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Entre \u00a0las normas infringidas en el fallo \u00a0menciona \u00a0los \u00a0art\u00edculos \u00a0246 \u00a0(necesidad \u00a0de \u00a0la \u00a0prueba), \u00a0247 \u00a0(prueba \u00a0para \u00a0condenar), \u00a0248 \u00a0(medios \u00a0probatorios), 249 (imparcialidad en la b\u00fasqueda de la \u00a0prueba), \u00a0251 \u00a0(contradicci\u00f3n \u00a0de \u00a0la prueba) y 254 (apreciaci\u00f3n de la prueba) \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991; y los art\u00edculos 2\u00b0 \u00a0(hecho \u00a0punible), \u00a05\u00b0 (culpabilidad), 35 (formas de culpabilidad) y 303 (acceso \u00a0carnal abusivo con menor) del C\u00f3digo Penal anterior. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Solicita \u00a0a \u00a0la \u00a0Corte \u00a0casar \u00a0el \u00a0fallo \u00a0impugnado y absolver a los procesados. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>INTERVENCI\u00d3N DE LOS NO \u00a0RECURRENTES \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0 Del \u00a0 apoderado \u00a0 de \u00a0 la \u00a0 parte \u00a0civil \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0representante \u00a0de \u00a0la \u00a0parte \u00a0civil, \u00a0constituida \u00a0por \u00a0la \u00a0progenitora \u00a0de \u00a0la \u00a0v\u00edctima \u00a0del il\u00edcito, se opone a la \u00a0prosperidad \u00a0de \u00a0los \u00a0cargos \u00a0afirmando \u00a0que \u00a0la \u00a0interposici\u00f3n \u00a0del recurso de \u00a0apelaci\u00f3n \u00a0con la presentaci\u00f3n de la demanda, no se opone a las facultades que \u00a0le \u00a0confer\u00eda \u00a0el \u00a0art\u00edculo \u00a048 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de Procedimiento Penal derogado, \u00a0m\u00e1xime \u00a0 si \u00a0debe \u00a0buscarse \u00a0la \u00a0prevalencia \u00a0del \u00a0derecho \u00a0material \u00a0sobre \u00a0la \u00a0formalidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0cuanto \u00a0a \u00a0la \u00a0violaci\u00f3n \u00a0indirecta, \u00a0asegura \u00a0que \u00a0no \u00a0son \u00a0admisibles \u00a0los supuestos errores endilgados al Tribunal, \u00a0puesto \u00a0que \u00a0bajo \u00a0el \u00a0pretexto \u00a0del \u00a0libre \u00a0desarrollo de la personalidad no es \u00a0posible \u00a0tolerar \u00a0que \u00a0se \u00a0acceda \u00a0a \u00a0una menor de edad, que es protegida por el \u00a0derecho; \u00a0y \u00a0asegura \u00a0que no puede excluirse de evaluaci\u00f3n el dictamen sobre la \u00a0edad \u00a0de \u00a0la \u00a0ni\u00f1a afectada, para dar paso a la teor\u00eda del error propuesto por \u00a0el casacionista. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0Del Procurador Judicial Delegado ante \u00a0el Tribunal Superior de Neiva \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Encuentra procedente la nulidad solicitada \u00a0por \u00a0el \u00a0defensor \u00a0de \u00a0los \u00a0procesados, toda vez que al momento de interponer el \u00a0recurso \u00a0de apelaci\u00f3n contra la sentencia absolutoria, el abogado representante \u00a0de \u00a0la \u00a0parte civil a\u00fan no hab\u00eda sido reconocido en condici\u00f3n de tal, de modo \u00a0que \u00a0carec\u00eda \u00a0de \u00a0legitimidad \u00a0para \u00a0actuar, \u00a0pues, \u00a0seg\u00fan el art\u00edculo 48 del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de \u00a0Procedimiento \u00a0Penal anterior, la habilitaci\u00f3n para interponer los \u00a0recursos ocurre a partir de la admisi\u00f3n de la demanda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n concede la raz\u00f3n al libelista en \u00a0cuanto \u00a0en \u00a0el \u00a0segundo \u00a0cargo \u00a0plantea \u00a0que \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0Superior \u00a0no hizo un \u00a0verdadero \u00a0an\u00e1lisis \u00a0de la prueba en su conjunto, ya que si se hubiere detenido \u00a0en \u00a0el \u00a0estudio \u00a0cient\u00edfico \u00a0del \u00a0asunto, \u00a0ten\u00eda \u00a0que \u00a0confirmar \u00a0la sentencia \u00a0absolutoria, \u00a0tras \u00a0reconocer \u00a0el \u00a0error \u00a0de \u00a0tipo \u00a0que \u00a0gobern\u00f3 \u00a0el actuar del \u00a0procesado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONCEPTO DEL MINISTERIO \u00a0P\u00daBLICO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0Procuradora \u00a0Cuarta \u00a0Delegada para la \u00a0Casaci\u00f3n \u00a0Penal \u00a0aborda el estudio de los cargos en el mismo orden al planteado \u00a0en \u00a0la \u00a0demanda, \u00a0y \u00a0en \u00a0los \u00a0dos \u00a0eventos \u00a0advierte que el libelista incurre en \u00a0falencias \u00a0t\u00e9cnicas \u00a0y \u00a0de \u00a0fondo \u00a0insalvables \u00a0que \u00a0conducen al fracaso de sus \u00a0pretensiones. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>SOBRE \u00a0 EL \u00a0 PRIMER \u00a0 CARGO \u00a0 (Nulidad) \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En criterio de la Delegada, este reproche \u00a0es \u00a0producto \u00a0de una equivocada apreciaci\u00f3n del demandante sobre las facultades \u00a0de \u00a0la \u00a0parte \u00a0civil. \u00a0Observa \u00a0inicialmente \u00a0que \u00a0el \u00a0libelista no integr\u00f3 una \u00a0proposici\u00f3n \u00a0jur\u00eddica \u00a0para plantear el tema a la Corte, ya que no especific\u00f3 \u00a0cu\u00e1les \u00a0eran \u00a0las \u00a0normas \u00a0medio, \u00a0ni \u00a0las normas sustantivas infringida, ni el \u00a0sentido de la vulneraci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Luego \u00a0de hacer un recuento acerca de las \u00a0actuaciones, \u00a0a \u00a0partir \u00a0de \u00a0la \u00a0expedici\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0sentencia de primer grado, \u00a0recuerda \u00a0que \u00a0el \u00a011 de marzo de 1999, cuando fue admitida la parte civil, a\u00fan \u00a0se \u00a0estaba \u00a0notificando \u00a0dicha providencia, por lo cual en ese momento surgieron \u00a0todos \u00a0los derechos y facultades del apoderado de la parte civil, entre ellos la \u00a0posibilidad \u00a0de \u00a0apelar, que hab\u00eda previsto y anunciado en el texto de la misma \u00a0demanda, resultando as\u00ed oportuna la impugnaci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0juicio \u00a0del \u00a0Ministerio \u00a0P\u00fablico, los \u00a0anteriores \u00a0 \u00a0reparos \u00a0 \u00a0son \u00a0 suficientes \u00a0 para \u00a0 desvirtuar \u00a0 las \u00a0 supuestas \u00a0irregularidades que el censor denuncia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>SOBRE \u00a0 EL \u00a0SEGUNDO \u00a0CARGO \u00a0(Violaci\u00f3n \u00a0indirecta de la ley) \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n \u00a0frente \u00a0a \u00a0este \u00a0reproche \u00a0la \u00a0Procuradora \u00a0Delegada \u00a0percibe \u00a0incompleta la proposici\u00f3n jur\u00eddica que intenta \u00a0presentar \u00a0el \u00a0libelista, \u00a0especialmente \u00a0porque \u00a0no \u00a0atin\u00f3 \u00a0en \u00a0indicar \u00a0si la \u00a0violaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0ley \u00a0sucedi\u00f3 \u00a0por \u00a0falta \u00a0de aplicaci\u00f3n, o por aplicaci\u00f3n \u00a0indebida de los preceptos sustantivos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Adicionalmente, apunta que al referirse a \u00a0los \u00a0errores de hecho, el cargo no explic\u00f3 ni desarrollo con claridad alguna de \u00a0las \u00a0especies \u00a0de esta modalidad, al punto que no es factible inferir si alegaba \u00a0un \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0existencia, \u00a0un \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad \u00a0o un falso \u00a0raciocinio, \u00a0pues \u00a0protesta por la falta de apreciaci\u00f3n de algunas pruebas y en \u00a0seguida \u00a0alude \u00a0a \u00a0la \u00a0inobservancia \u00a0de \u00a0apartes \u00a0de \u00a0las mismas, generando una \u00a0insalvable \u00a0 confusi\u00f3n \u00a0 entre \u00a0 los \u00a0 falsos \u00a0 juicios \u00a0 de \u00a0existencia \u00a0y \u00a0de \u00a0identidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Al \u00a0margen \u00a0de \u00a0lo anterior, opina que el \u00a0fallo \u00a0de \u00a0segunda \u00a0instancia \u00a0est\u00e1 \u00a0bien \u00a0fundado en cuanto al an\u00e1lisis de la \u00a0prueba, \u00a0sopesada en su conjunto, y que no es verdad que el Tribunal Superior la \u00a0hubiese \u00a0fraccionado \u00a0para \u00a0acomodarla \u00a0hasta \u00a0formase \u00a0una \u00a0convicci\u00f3n \u00a0que no \u00a0corresponda a la realidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Confirma el aserto anterior transcribiendo \u00a0un \u00a0aparte \u00a0de la sentencia impugnada donde para desechar el argumento del error \u00a0de \u00a0tipo \u00a0invencible \u00a0se\u00f1al\u00f3: \u00a0\u201c&#8230; \u00a0para \u00a0ello \u00a0se \u00a0tendr\u00e1n \u00a0en cuenta sus \u00a0condiciones \u00a0personales, \u00a0su \u00a0entorno, su capacidad para interpretar la ley, las \u00a0caracter\u00edsticas \u00a0f\u00edsicas, \u00a0psicol\u00f3gicas \u00a0de \u00a0la ofendida y el medio en que se \u00a0desenvuelve.\u201d \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a los errores de derecho, la \u00a0Procuradora \u00a0Delegada \u00a0ofrece los conceptos acerca de las especies en que pueden \u00a0presentarse, \u00a0 esto \u00a0 es \u00a0 falso \u00a0 juicio \u00a0de \u00a0convicci\u00f3n \u00a0y \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0legalidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, firma que el casacionista \u00a0postula \u00a0un \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0convicci\u00f3n \u00a0sobre \u00a0los \u00a0dict\u00e1menes \u00a0m\u00e9dico \u00a0y \u00a0psicol\u00f3gico, \u00a0pero \u00a0descarta \u00a0la \u00a0posibilidad \u00a0de \u00a0que tal yerro hubiese tenido \u00a0lugar, \u00a0debido \u00a0a \u00a0que \u00a0en \u00a0la \u00a0legislaci\u00f3n \u00a0colombiana, \u00a0para \u00a0la apreciaci\u00f3n \u00a0probatoria, \u00a0no \u00a0impera \u00a0el \u00a0sistema \u00a0de \u00a0tarifa \u00a0probatoria, sino el de la sana \u00a0cr\u00edtica. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Refiri\u00f3 \u00a0que \u00a0en \u00a0los \u00a0art\u00edculos \u00a0264 y \u00a0siguientes \u00a0 del \u00a0 C\u00f3digo \u00a0 de \u00a0Procedimiento \u00a0Penal, \u00a0Decreto \u00a02700 \u00a0de \u00a01991, \u00a0equivalentes \u00a0a \u00a0los \u00a0art\u00edculos \u00a0249 \u00a0y \u00a0siguientes \u00a0del r\u00e9gimen procedimental \u00a0vigente, \u00a0Ley \u00a0600 \u00a0de 2000, los dict\u00e1menes periciales tambi\u00e9n se aprecian con \u00a0acatamiento \u00a0a \u00a0las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0sana \u00a0cr\u00edtica \u00a0y \u00a0sin depender de un valor \u00a0probatorio preconcebido, porque la ley no lo asigna. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con todo, dice el Ministerio P\u00fablico, no \u00a0responde \u00a0a \u00a0la \u00a0realidad \u00a0la \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0seg\u00fan \u00a0la cual el Tribunal Superior \u00a0confiri\u00f3 \u00a0 excesiva \u00a0 fuerza \u00a0 de \u00a0persuasi\u00f3n \u00a0a \u00a0las \u00a0experticias \u00a0m\u00e9dica \u00a0y \u00a0psicol\u00f3gica, \u00a0puesto \u00a0que \u00a0al \u00a0leer \u00a0el \u00a0fallo se verifica que el error de tipo \u00a0invencible \u00a0siempre \u00a0alegado \u00a0por \u00a0la \u00a0defensa de NESTOR EDGAR VIGOYA OLAYA, fue \u00a0descartado \u00a0con \u00a0base \u00a0en \u00a0el \u00a0estudio \u00a0de \u00a0toda \u00a0la \u00a0prueba, constituida por la \u00a0denuncia, \u00a0los testimonios de los parientes de la ni\u00f1a, las indagatorias, etc., \u00a0y \u00a0en \u00a0especial, \u00a0analizando \u00a0la \u00a0posici\u00f3n \u00a0dominante de los implicados, por su \u00a0preparaci\u00f3n y conocimiento espec\u00edfico. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Concluye que tampoco en este evento en la \u00a0demanda \u00a0se \u00a0demuestra \u00a0el \u00a0error \u00a0que pregona, y solicita a la Sala no casar el \u00a0fallo materia del recurso extraordinario. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES \u00a0DE LA \u00a0CORTE \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Raz\u00f3n \u00a0asiste \u00a0a la Procuradora Delegada \u00a0cuando \u00a0advierte que el libelo fue estructurado de manera diversa a la que exige \u00a0la \u00a0t\u00e9cnica casacional, y que al desarrollar los cargos incurre en insuperables \u00a0desaciertos \u00a0de \u00a0t\u00e9cnica \u00a0y \u00a0de \u00a0fondo, \u00a0que \u00a0les \u00a0restan \u00a0toda \u00a0posibilidad de \u00a0prosperar, seg\u00fan pasa a demostrarse. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>I. \u00a0 \u00a0SOBRE \u00a0 \u00a0EL \u00a0 \u00a0PRIMER \u00a0 \u00a0CARGO \u00a0(Nulidad) \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0el \u00a0marco \u00a0de \u00a0la \u00a0causal \u00a0tercera de \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0pretende \u00a0el defensor que se declare sin validez lo actuado a partir \u00a0del \u00a0auto \u00a0a trav\u00e9s del cual fue concedido el recurso de apelaci\u00f3n interpuesto \u00a0por \u00a0la parte civil, por considerar que el apoderado a\u00fan no era sujeto procesal \u00a0cuando \u00a0 \u00a0 manifest\u00f3 \u00a0 \u00a0 su \u00a0 \u00a0 intenci\u00f3n \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0impugnar \u00a0 \u00a0la \u00a0 \u00a0sentencia \u00a0absolutoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Si bien la causal tercera de casaci\u00f3n, \u00a0vale \u00a0decir cuando la sentencia se haya dictado en un juicio viciado de nulidad, \u00a0aparentemente \u00a0no \u00a0exige \u00a0en \u00a0su \u00a0redacci\u00f3n \u00a0formas \u00a0espec\u00edficas \u00a0en cuanto su \u00a0proposici\u00f3n \u00a0y \u00a0desarrollo, \u00a0la \u00a0demanda no es un escrito de libre confecci\u00f3n, \u00a0pues, \u00a0igual \u00a0que \u00a0en \u00a0las \u00a0otras causales, debe ajustarse a ciertos par\u00e1metros \u00a0l\u00f3gicos \u00a0de \u00a0modo que se comprendan con claridad y precisi\u00f3n los motivos de la \u00a0nulidad, \u00a0 las \u00a0irregularidades \u00a0sustanciales \u00a0alegadas \u00a0y \u00a0la \u00a0manera \u00a0como \u00a0se \u00a0quebranta \u00a0la \u00a0estructura del proceso o se afectan las garant\u00edas de los sujetos \u00a0procesales. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0 particular, \u00a0cuando \u00a0se \u00a0alega \u00a0el \u00a0quebrantamiento \u00a0del debido proceso, como en el presente caso, es preciso que el \u00a0demandante \u00a0demuestre la presencia de defectos sustanciales que conspiren contra \u00a0la \u00a0estructura \u00a0del \u00a0sistema \u00a0procesal en uno de sus eslabones concatenados, por \u00a0ejemplo, \u00a0no \u00a0abrir \u00a0investigaci\u00f3n, \u00a0no \u00a0vincular \u00a0al \u00a0procesado, no definir la \u00a0situaci\u00f3n \u00a0jur\u00eddica cuando ello sea necesario, no clausurar la investigaci\u00f3n, \u00a0no \u00a0convocar \u00a0a \u00a0audiencia \u00a0preparatoria, \u00a0y, \u00a0en \u00a0fin \u00a0desconocer las etapas de \u00a0investigaci\u00f3n y juzgamiento. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0punto \u00a0de \u00a0esta \u00a0causal \u00a0corresponde \u00a0tambi\u00e9n \u00a0al \u00a0recurrente \u00a0demostrar \u00a0que \u00a0la \u00a0irregularidad, cometida durante el \u00a0desarrollo \u00a0del \u00a0proceso e inadvertida en el fallo, es francamente trascendental \u00a0e \u00a0incide \u00a0de \u00a0tal \u00a0manera, \u00a0que \u00a0para \u00a0remediarla \u00a0no queda ninguna alternativa \u00a0distinta \u00a0a \u00a0invalidar \u00a0las \u00a0diligencias, \u00a0ya \u00a0que \u00a0no \u00a0se \u00a0trata de discutir la \u00a0ocurrencia \u00a0de cualquier defecto insustancial; y por ello, quien as\u00ed alega debe \u00a0indicar \u00a0razonadamente \u00a0y \u00a0con \u00a0precisi\u00f3n \u00a0el \u00a0momento \u00a0procesal \u00a0al que han de \u00a0retrotraerse \u00a0 las \u00a0actuaciones, \u00a0una \u00a0vez \u00a0excluidas \u00a0las \u00a0alcanzadas \u00a0por \u00a0los \u00a0vicios. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. Aunque el cargo menciona la existencia \u00a0del \u00a0supuesto problema, consistente en la concesi\u00f3n de un recurso de apelaci\u00f3n \u00a0interpuesto \u00a0sin \u00a0legitimidad \u00a0activa, \u00a0el desarrollo se redujo a la exposici\u00f3n \u00a0del \u00a0pensamiento \u00a0particular \u00a0del libelista acerca del momento a partir del cual \u00a0nacen \u00a0los \u00a0derechos \u00a0de \u00a0la parte civil; de donde concluye que no es v\u00e1lida la \u00a0manifestaci\u00f3n \u00a0de \u00a0impugnar \u00a0la \u00a0sentencia absolutoria expresada en la demanda, \u00a0porque \u00a0\u00fanicamente \u00a0despu\u00e9s \u00a0del reconocimiento de su personer\u00eda nace pare el \u00a0apoderado la facultad de interponer recursos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0Se \u00a0estima \u00a0oportuno \u00a0recordar que la \u00a0sentencia \u00a0absolutoria \u00a0de primera instancia proferida el 26 de febrero de 1999, \u00a0se \u00a0notific\u00f3 \u00a0en el edicto que permaneci\u00f3 fijado hasta el lunes 8 de marzo del \u00a0mismo a\u00f1o. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Significa \u00a0lo anterior que los tres d\u00edas \u00a0h\u00e1biles \u00a0siguientes, \u00a0que \u00a0el art\u00edculo 196 del C\u00f3digo de Procedimiento Penal, \u00a0Decreto \u00a02700 \u00a0de \u00a01991 \u00a0(equivalente \u00a0al \u00a0art\u00edculo \u00a0186 del r\u00e9gimen vigente), \u00a0otorgaba \u00a0despu\u00e9s \u00a0de \u00a0la \u00a0\u00faltima \u00a0notificaci\u00f3n \u00a0para interponer los recursos \u00a0ordinarios, \u00a0corrieron \u00a0durante los d\u00edas martes 9, mi\u00e9rcoles 10 y jueves 11 de \u00a0marzo de 1999. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El 9 de marzo de ese a\u00f1o, es decir, a\u00fan \u00a0dentro \u00a0del \u00a0t\u00e9rmino \u00a0de \u00a0ejecutoria, \u00a0el \u00a0abogado \u00a0asesor \u00a0de la se\u00f1ora Nelly \u00a0Montoya \u00a0de \u00a0Arce, \u00a0madre \u00a0de \u00a0la ni\u00f1a afectada con el il\u00edcito, allego poder y \u00a0present\u00f3 \u00a0la demanda de constituci\u00f3n en parte civil, en la que hizo conocer su \u00a0intenci\u00f3n de apelar la sentencia absolutoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0Juzgado Tercero Penal del Circuito de \u00a0Neiva \u00a0admiti\u00f3 \u00a0la \u00a0demanda y reconoci\u00f3 personer\u00eda al apoderado, con auto del \u00a011 de marzo de 1999. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, la Secretar\u00eda de dicho \u00a0Despacho \u00a0empez\u00f3 \u00a0a \u00a0contar \u00a0el \u00a0t\u00e9rmino \u00a0de \u00a05 \u00a0d\u00edas \u00a0h\u00e1biles \u00a0para \u00a0que el \u00a0recurrente \u00a0sustentara \u00a0el \u00a0recurso. \u00a0El \u00a0apoderado de la parte civil alleg\u00f3 el \u00a0memorial \u00a0fundamentando \u00a0la alzada el 16 de marzo de 1999. Vencido el traslado a \u00a0los \u00a0no \u00a0recurrentes, por auto del 7 de abril del mismo a\u00f1o, el A-quo concedi\u00f3 \u00a0el recurso de apelaci\u00f3n en el efecto suspensivo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La anterior rese\u00f1a permite verificar que \u00a0la \u00a0demanda \u00a0de \u00a0constituci\u00f3n \u00a0en \u00a0parte \u00a0civil, \u00a0la \u00a0manifestaci\u00f3n \u00a0de querer \u00a0impugnar \u00a0la \u00a0sentencia absolutoria, la admisi\u00f3n del libelo y el reconocimiento \u00a0de \u00a0la \u00a0personer\u00eda \u00a0al \u00a0apoderado \u00a0se hicieron antes de que dicho fallo quedara \u00a0ejecutoriado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Entonces, \u00a0ning\u00fan \u00a0vicio \u00a0in \u00a0procedendo se constata hasta ahora, \u00a0al \u00a0ser \u00a0claro \u00a0que el art\u00edculo 45 del C\u00f3digo de Procedimiento Penal anterior, \u00a0establec\u00eda \u00a0que \u00a0\u201cla \u00a0constituci\u00f3n \u00a0en \u00a0parte \u00a0civil&#8230;podr\u00e1 \u00a0intentarse en \u00a0cualquier \u00a0momento, \u00a0a \u00a0partir \u00a0de \u00a0la resoluci\u00f3n de apertura de instrucci\u00f3n y \u00a0hasta \u00a0 antes \u00a0 de \u00a0 que \u00a0 se \u00a0 profiera \u00a0 la \u00a0sentencia \u00a0de \u00a0segunda \u00a0o \u00a0\u00fanica \u00a0instancia.\u201d \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. \u00a0Entonces, corresponde a continuaci\u00f3n \u00a0examinar \u00a0 si \u00a0tiene \u00a0validez \u00a0la \u00a0interposici\u00f3n \u00a0del \u00a0recurso \u00a0de \u00a0apelaci\u00f3n, \u00a0contenida \u00a0tal \u00a0manifestaci\u00f3n \u00a0en \u00a0la \u00a0demanda \u00a0de \u00a0parte \u00a0civil, \u00a0antes \u00a0de la \u00a0admisi\u00f3n \u00a0 \u00a0del \u00a0 \u00a0libelo \u00a0 \u00a0y \u00a0 \u00a0del \u00a0 \u00a0reconocimiento \u00a0 de \u00a0 personer\u00eda \u00a0 al \u00a0apoderado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Si \u00a0 se \u00a0piensa \u00a0en \u00a0el \u00a0asunto, \u00a0as\u00ed, \u00a0escuetamente \u00a0como \u00a0es \u00a0presentado \u00a0por \u00a0el casacionista es posible concluir que \u00a0antes \u00a0de \u00a0la \u00a0admisi\u00f3n \u00a0de la demanda y del reconocimiento de personer\u00eda, las \u00a0manifestaciones \u00a0que a bien tenga hacer el apoderado de la parte civil no pueden \u00a0producir \u00a0ning\u00fan \u00a0efecto jur\u00eddico, puesto que si ello todav\u00eda no ocurre, a\u00fan \u00a0no \u00a0alcanza \u00a0la \u00a0calidad \u00a0de \u00a0sujeto \u00a0procesal y por ende no tiene derechos sino \u00a0meras expectativas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Tal \u00a0el \u00a0sentido \u00a0del \u00a0art\u00edculo \u00a048 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de \u00a0Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991, equivalente al art\u00edculo \u00a050 \u00a0del \u00a0r\u00e9gimen \u00a0vigente \u00a0(Ley \u00a0600 de 2000), al establecer que \u201cAdmitida la \u00a0demanda \u00a0de parte civil, \u00e9sta quedar\u00e1 facultada para solicitar la pr\u00e1ctica de \u00a0pruebas&#8230;e interponer recursos contra las providencias&#8230;\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que importa observar en el \u00a0presente \u00a0caso \u00a0es \u00a0que \u00a0la \u00a0admisi\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0demanda \u00a0y \u00a0el reconocimiento de \u00a0personer\u00eda \u00a0al \u00a0apoderado \u00a0de \u00a0la \u00a0parte \u00a0civil se hicieron a tiempo, es decir, \u00a0antes \u00a0de \u00a0que \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0de \u00a0primera instancia quedara ejecutoriada, y por \u00a0ello, \u00a0la \u00a0interposici\u00f3n \u00a0del \u00a0recurso de apelaci\u00f3n empez\u00f3 a producir efectos \u00a0jur\u00eddicos \u00a0a partir de ese momento, con el auto del 11 de marzo de 1999, por el \u00a0cual \u00a0se \u00a0acept\u00f3 \u00a0el \u00a0libelo \u00a0y \u00a0se reconoci\u00f3 la calidad de sujeto procesal al \u00a0abogado, \u00a0 situaciones \u00a0que \u00a0ocurrieron \u00a0cuando \u00a0todav\u00eda \u00a0estaba \u00a0corriendo \u00a0el \u00a0t\u00e9rmino habilitado por la ley para impugnar. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De ah\u00ed que, no era exigible ni necesario \u00a0que \u00a0despu\u00e9s \u00a0de \u00a0la \u00a0aceptaci\u00f3n \u00a0de la demanda el apoderado de la parte civil \u00a0interpusiera \u00a0 otra \u00a0 vez \u00a0 el \u00a0recurso \u00a0de \u00a0apelaci\u00f3n, \u00a0como \u00a0lo \u00a0pretende \u00a0el \u00a0casacionista, \u00a0si \u00a0se \u00a0tiene en cuenta que la normatividad adjetiva no contempla \u00a0una obligaci\u00f3n de tal naturaleza. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. Quien argumentara en contrario podr\u00eda \u00a0aducir \u00a0que sin quedar ejecutoriado el auto que admite la demanda de parte civil \u00a0no \u00a0puede \u00a0darse \u00a0tr\u00e1mite \u00a0a \u00a0sus \u00a0solicitudes. \u00a0No obstante, tal inferencia es \u00a0igualmente \u00a0equivocada, \u00a0pues \u00a0basta \u00a0entender \u00a0que dicho auto es apelable en el \u00a0efecto \u00a0devolutivo, caso \u00a0en \u00a0el cual no se suspende el cumplimiento de la providencia apelada ni el curso \u00a0de \u00a0la \u00a0actuaci\u00f3n \u00a0procesal. (Art\u00edculos 203 y 204 del C\u00f3digo de Procedimiento \u00a0Penal \u00a0anterior, \u00a0Decreto \u00a02700 \u00a0de \u00a01991; \u00a0y \u00a0art\u00edculos \u00a0192 \u00a0y 193 del actual \u00a0r\u00e9gimen, Ley 600 de 2000). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0 tales \u00a0condiciones, \u00a0el \u00a0cargo \u00a0no \u00a0prospera, \u00a0toda \u00a0vez \u00a0que \u00a0el \u00a0planteamiento \u00a0se reduce al criterio personal del \u00a0defensor \u00a0sobre \u00a0la \u00a0oportunidad para interponer el recurso de apelaci\u00f3n contra \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0absolutoria, \u00a0pero en ning\u00fan caso constituye la demostraci\u00f3n de \u00a0la \u00a0presencia \u00a0de \u00a0una irregularidad sustancial, \u00fanicamente enmendable por v\u00eda \u00a0de nulidad en sede de casaci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>II-. \u00a0SOBRE \u00a0EL SEGUNDO CARGO (Violaci\u00f3n \u00a0indirecta de la ley sustancial) \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sobre los errores de hecho \u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0A \u00a0decir \u00a0del \u00a0libelista, el Tribunal \u00a0Superior \u00a0incurri\u00f3 \u00a0en \u00a0plurales \u00a0errores de hecho por omitir la valoraci\u00f3n de \u00a0aspectos \u00a0importantes \u00a0vertidos \u00a0en \u00a0la denuncia formulada por la menor afectada \u00a0con \u00a0el \u00a0il\u00edcito, \u00a0y por desconocimiento de circunstancias influyentes, como la \u00a0conducta \u00a0de \u00a0la \u00a0ni\u00f1a, \u00a0su \u00a0desarrollo \u00a0f\u00edsico \u00a0y \u00a0mental, \u00a0la \u00a0libertad y el \u00a0entendimiento \u00a0con los cuales dispon\u00eda de su sexualidad, su experiencia previa, \u00a0el \u00a0tiempo, \u00a0el modo y el lugar de las relaciones sexuales; conjunto de factores \u00a0que, \u00a0de \u00a0haberse sopesado, hubieran conducido al juzgador a aceptar el error de \u00a0tipo \u00a0invencible \u00a0en el que incurri\u00f3 el se\u00f1or NESTOR EDGAR VIGOYA OLAYA, quien \u00a0actu\u00f3 \u00a0 con \u00a0 la \u00a0 convicci\u00f3n \u00a0 de \u00a0 que \u00a0ella \u00a0ten\u00eda \u00a0por \u00a0lo \u00a0menos \u00a0quince \u00a0a\u00f1os. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0La \u00a0jurisprudencia \u00a0de \u00a0la \u00a0Sala \u00a0ha \u00a0reiterado \u00a0 en \u00a0 m\u00faltiples \u00a0 ocasiones \u00a0que \u00a0incurre \u00a0en \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho \u00a0por \u00a0falso \u00a0 \u00a0 juicio \u00a0 \u00a0 de \u00a0 \u00a0existencia \u00a0el \u00a0juez \u00a0que \u00a0omite \u00a0apreciar una prueba legalmente aportada al \u00a0proceso, \u00a0o \u00a0cuando, contrario sensu, infiere consecuencias valorativas a partir \u00a0de un medio de convicci\u00f3n que no forma parte del mismo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. En el caso que se examina es ostensible \u00a0el \u00a0alejamiento \u00a0de \u00a0la t\u00e9cnica casacional exhibida en esta parte del reproche, \u00a0pues \u00a0cual \u00a0si \u00a0se \u00a0tratara \u00a0de \u00a0un \u00a0alegato \u00a0de instancia, el censor dedic\u00f3 su \u00a0esfuerzo \u00a0a \u00a0destacar \u00a0la \u00a0importancia de la serie de aspectos que le interesan, \u00a0pero \u00a0no \u00a0tuvo \u00a0la \u00a0precauci\u00f3n \u00a0de demostrar que respecto de ellos nada dijo el \u00a0Tribunal \u00a0Superior, de modo que dej\u00f3 inacabada su tesis atinente a la omisi\u00f3n, \u00a0que \u00a0 habr\u00eda \u00a0 constituido \u00a0 un \u00a0 falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0existencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. \u00a0Como en otros p\u00e1rrafos del libelo la \u00a0queja \u00a0se \u00a0refiere \u00a0al \u00a0recorte \u00a0o \u00a0parcelaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0denuncia, \u00a0de \u00a0algunos \u00a0testimonios \u00a0y \u00a0otras \u00a0pruebas, \u00a0pareciera \u00a0que \u00a0el \u00a0censor \u00a0pasa \u00a0a postular un \u00a0falso \u00a0 \u00a0 juicio \u00a0 \u00a0 de \u00a0 \u00a0 identidad, \u00a0que se presenta cuando el juzgador s\u00ed tiene en cuenta un medio \u00a0probatorio \u00a0legal \u00a0y oportunamente practicado, pero al sopesarlo lo distorsiona, \u00a0tergiversa, recorta o adiciona en su contenido literal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No \u00a0obstante, \u00a0esta \u00a0tarea \u00a0tampoco \u00a0fue \u00a0desarrollada \u00a0cabalmente, \u00a0porque \u00a0no \u00a0cumpli\u00f3 \u00a0con el deber de identificar las \u00a0expresiones \u00a0objetivas \u00a0y literales de los testimonios sobre los que hace recaer \u00a0el \u00a0yerro, \u00a0y \u00a0frente a cada uno especificar lo que el Tribunal Superior ley\u00f3 o \u00a0entendi\u00f3 \u00a0que \u00a0dec\u00eda, \u00a0con \u00a0la \u00a0finalidad \u00a0de \u00a0ense\u00f1ar \u00a0a \u00a0la \u00a0Corte \u00a0en qu\u00e9 \u00a0consisti\u00f3 \u00a0la tergiversaci\u00f3n de la prueba, por recorte, adici\u00f3n o alteraci\u00f3n \u00a0de su contenido. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No \u00a0es \u00a0suficiente, entonces, en el marco \u00a0del \u00a0falso juicio de identidad, afirmar que el Tribunal se equivoc\u00f3 al apreciar \u00a0las \u00a0pruebas \u00a0que \u00a0interesan \u00a0al libelista, con base en deducciones subjetivas y \u00a0proclives, \u00a0ninguna \u00a0de \u00a0las \u00a0cuales \u00a0apunta hacia la verificaci\u00f3n t\u00e9cnica del \u00a0error de juicio endilgado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. \u00a0En \u00a0particular, \u00a0el Tribunal Superior \u00a0motiv\u00f3 \u00a0prolijamente \u00a0el \u00a0fallo \u00a0en \u00a0el \u00a0sentido de ofrecer las razones por las \u00a0cuales \u00a0todos \u00a0los \u00a0factores que el casacionista ahora reclama como omitidos, no \u00a0eran suficientes para declarar probado el error de tipo invencible. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Entonces, \u00a0 \u00a0habiendo \u00a0 ofrecido \u00a0 la \u00a0Corporaci\u00f3n \u00a0varias \u00a0razones \u00a0para \u00a0no aceptar la eximente de culpabilidad (hoy \u00a0causal \u00a0de \u00a0ausencia de responsabilidad), el censor \u00fanicamente sostiene que las \u00a0reflexiones \u00a0del \u00a0Tribunal \u00a0son erradas, sin exponer con la t\u00e9cnica del recurso \u00a0extraordinario \u00a0las \u00a0bases \u00a0de tal afirmaci\u00f3n, de suerte que su discurso carece \u00a0de \u00a0entidad para estructurar la causal de casaci\u00f3n alegada, porque se refiere a \u00a0aspectos cuyo criterio es de libre formaci\u00f3n del juzgador. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>6. \u00a0En ese orden de ideas, como lo que se \u00a0alcanza \u00a0a \u00a0inteligir \u00a0es una protesta abierta por las inferencias o deducciones \u00a0que \u00a0hizo \u00a0el Tribunal Superior de Neiva, en el marco del recurso extraordinario \u00a0correspond\u00eda \u00a0al \u00a0impugnante \u00a0acreditar \u00a0el desconocimiento de las reglas de la \u00a0sana \u00a0cr\u00edtica, \u00a0lo cual implicaba demostrar la divergencia que existe entre las \u00a0motivaciones \u00a0actuales \u00a0del \u00a0fallo, \u00a0y \u00a0las \u00a0declaraciones \u00a0que \u00a0hubiese \u00a0debido \u00a0contener \u00a0si \u00a0se hubieran acatado los postulados de la l\u00f3gica, las reglas de la \u00a0experiencia \u00a0o los aportes de las ciencias, tarea que tampoco fue asumida por el \u00a0libelista. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>7. \u00a0Esa \u00a0manera \u00a0de \u00a0postular el cargo le \u00a0hacer \u00a0perder consistencia jur\u00eddica, lo ubica en t\u00e9rminos enteramente ajenos a \u00a0la \u00a0t\u00e9cnica \u00a0que \u00a0requiere \u00a0el \u00a0recurso \u00a0extraordinario, \u00a0donde \u00a0lo exigible es \u00a0precisar \u00a0y \u00a0demostrar \u00a0el \u00a0error \u00a0del \u00a0juzgador con reflexiones que revistan la \u00a0suficiente \u00a0entidad \u00a0para \u00a0desquiciar \u00a0la solidez de un fallo, que ha cobrado la \u00a0doble \u00a0presunci\u00f3n \u00a0de \u00a0acierto \u00a0y \u00a0legalidad; \u00a0no \u00a0siendo \u00a0suficiente, \u00a0por \u00a0el \u00a0contrario, \u00a0la \u00a0simple \u00a0oposici\u00f3n \u00a0al \u00a0criterio \u00a0del juzgador con discrepancias \u00a0gen\u00e9ricas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sobre los errores de derecho \u00a0<\/p>\n<p>1. Cuando el libelista radica la queja en \u00a0el \u00a0otorgamiento \u00a0de \u00a0un \u00a0valor probatorio superior al otorgado por la ley a las \u00a0experticias \u00a0sobre \u00a0edad \u00a0y \u00a0madurez \u00a0psicol\u00f3gica \u00a0a \u00a0la \u00a0menor accedida, est\u00e1 \u00a0planteando \u00a0un \u00a0error \u00a0de derecho por falso juicio de \u00a0convicci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El juicio de convicci\u00f3n, que consiste en \u00a0una \u00a0actividad \u00a0de \u00a0pensamiento a trav\u00e9s de la cual se reconoce el valor que la \u00a0ley \u00a0asigna \u00a0a \u00a0determinadas \u00a0pruebas, \u00a0presupone la existencia de una \u201ctarifa \u00a0legal\u201d \u00a0en \u00a0la \u00a0cual por voluntad de la ley a las pruebas corresponde un valor \u00a0demostrativo \u00a0o \u00a0de \u00a0persuasi\u00f3n \u00a0\u00fanico, \u00a0predeterminado \u00a0y \u00a0que \u00a0no \u00a0puede ser \u00a0alterado por el interprete. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se \u00a0incurre \u00a0en \u00a0error \u00a0por \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de convicci\u00f3n cuando se \u00a0niega \u00a0a \u00a0la \u00a0prueba ese valor que la ley le atribuye, o se le hace corresponder \u00a0uno \u00a0distinto \u00a0al \u00a0que \u00a0la ley le otorga, modalidad que no puede plantearse como \u00a0causal \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0penal \u00a0porque \u00a0en \u00a0Colombia \u00a0rige \u00a0el \u00a0sistema de la sana \u00a0cr\u00edtica \u00a0 \u00a0o \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0libre \u00a0 \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0 y \u00a0 no \u00a0 el \u00a0 de \u00a0 tarifa \u00a0 legal \u00a0probatoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. Habida \u00a0cuenta \u00a0de la sustituci\u00f3n de la tarifa probatoria, por la \u00a0sana \u00a0cr\u00edtica \u00a0en materia procesal penal,\u00a0 es evidente que en principio no \u00a0es \u00a0posible \u00a0para \u00a0los \u00a0jueces \u00a0incurrir \u00a0en errores de derecho por falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0convicci\u00f3n, \u00a0en la \u00a0medida \u00a0en \u00a0que \u00a0la \u00a0normatividad \u00a0no \u00a0somete \u00a0por \u00a0lo \u00a0general \u00a0su raciocinio a \u00a0evaluaciones \u00a0probatorias obligadas dependientes de una tarifa legal probatoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ese \u00a0presupuesto \u00a0procesal \u00a0restringe \u00a0la \u00a0posibilidad \u00a0de que un sentenciador infrinja el ordenamiento por el simple hecho \u00a0de \u00a0conceder \u00a0o \u00a0negar \u00a0credibilidad a un dictamen pericial, dada la libertad de \u00a0que \u00a0goza \u00a0en \u00a0esa \u00a0materia, por ministerio de la ley para estimar su m\u00e9rito de \u00a0persuasi\u00f3n \u00a0dentro \u00a0de \u00a0los \u00a0m\u00e1rgenes \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia, \u00a0las ciencias y la \u00a0l\u00f3gica. \u00a0Todo \u00a0ello \u00a0significa \u00a0que, si no se demuestra la incursi\u00f3n en falsos \u00a0juicios \u00a0de existencia o identidad, o en falso raciocinio, la discrepancia de un \u00a0sujeto \u00a0procesal \u00a0con \u00a0la \u00a0valoraci\u00f3n \u00a0otorgada por el sentenciador a la prueba \u00a0pericial, \u00a0no \u00a0es \u00a0discutible \u00a0en \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0sencillamente porque no existe un \u00a0par\u00e1metro \u00a0legal \u00a0que \u00a0pueda \u00a0haber \u00a0sido \u00a0transgredido \u00a0en la sentencia que se \u00a0impugna. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0En \u00a0esta \u00a0fase \u00a0del \u00a0segundo \u00a0cargo, \u00a0relativa \u00a0a \u00a0los \u00a0errores \u00a0de \u00a0derecho, se constata el desacierto de intentar el \u00a0quebrantamiento \u00a0del \u00a0fallo, \u00a0atacando \u00a0la credibilidad, en el grado de \u201cplena \u00a0prueba\u201d, \u00a0que \u00a0a \u00a0decir del libelista el Tribunal Superior de Neiva le asign\u00f3 \u00a0al \u00a0dictamen \u00a0sobre \u00a0la edad de la menor accedida y a la experticia psicol\u00f3gica \u00a0relativa a la madurez de la misma. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sin \u00a0 embargo, \u00a0ese \u00a0enunciado \u00a0no \u00a0fue \u00a0desarrollado \u00a0dentro \u00a0del \u00a0\u00e1mbito \u00a0de \u00a0la \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0pues su fundamento no se \u00a0dirige \u00a0a \u00a0comprobar alguna tergiversaci\u00f3n de las experticias, deformaci\u00f3n que \u00a0de \u00a0darse \u00a0hubiese \u00a0extralimitado \u00a0o \u00a0recortado \u00a0su alcance probatorio, sino que \u00a0apunta \u00a0a \u00a0criticar el m\u00e9rito de cada uno, anteponiendo su particular manera de \u00a0entender \u00a0el asunto, con la esperanza de que su criterio prevalezca sobre el del \u00a0Ad-quem. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. \u00a0Ahora bien, si se propon\u00eda demostrar \u00a0que \u00a0al \u00a0apreciar \u00a0los dict\u00e1menes de medicina y psiquiatr\u00eda forense el Ad-quem \u00a0se \u00a0apart\u00f3 \u00a0de \u00a0los \u00a0postulados de la sana cr\u00edtica, es decir, las reglas de la \u00a0l\u00f3gica, \u00a0las \u00a0m\u00e1ximas \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia \u00a0y \u00a0los aportes de las ciencias, el \u00a0libelista \u00a0ha \u00a0debido \u00a0proponer \u00a0y \u00a0desarrollar \u00a0esta especie de error de hecho, \u00a0denominado \u00a0 \u00a0 en \u00a0 \u00a0la \u00a0 \u00a0jurisprudencia \u00a0 \u00a0falso \u00a0raciocinio, \u00a0hip\u00f3tesis \u00a0en \u00a0la \u00a0cual \u00a0al interesado \u00a0corresponde \u00a0la \u00a0carga \u00a0de \u00a0ense\u00f1ar \u00a0a \u00a0la Corte cu\u00e1l postulado cient\u00edfico, o \u00a0cu\u00e1l \u00a0 principio \u00a0de \u00a0la \u00a0l\u00f3gica, \u00a0o \u00a0cu\u00e1l \u00a0m\u00e1xima \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia \u00a0fue \u00a0desconocido \u00a0por \u00a0el juez, y c\u00f3mo ha debido aplicarse para esclarecer el asunto \u00a0debatido. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. En ese orden de ideas, es evidente que \u00a0el \u00a0casacionista \u00a0no \u00a0postula ni desarrolla en rigor t\u00e9cnico un cargo por error \u00a0de \u00a0derecho \u00a0factible \u00a0de demostrar en sede de casaci\u00f3n, sino que se explaya en \u00a0tratar \u00a0de \u00a0convencer \u00a0a la Corte de que su visi\u00f3n de los acontecimientos es la \u00a0acertada, \u00a0de \u00a0donde \u00a0se concluye que el problema subyace en la credibilidad, la \u00a0fuerza \u00a0de \u00a0convicci\u00f3n \u00a0o \u00a0el \u00a0poder \u00a0de \u00a0persuasi\u00f3n \u00a0que el Tribunal Superior \u00a0otorg\u00f3 \u00a0al \u00a0acopio \u00a0probatorio \u00a0en \u00a0su conjunto, pero en este tema prevalece el \u00a0criterio \u00a0de \u00a0la Corporaci\u00f3n, al punto que el fallo viene amparado con la doble \u00a0presunci\u00f3n de legalidad y acierto. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0definitiva, el cargo no estructura un \u00a0argumento \u00a0que \u00a0sustente \u00a0v\u00e1lidamente el yerro judicial que pregona, y por ello \u00a0no prospera. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>III-. CUESTIONES FINALES \u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0Con \u00a0la entrada en vigencia del nuevo \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal, \u00a0Ley 599 de 2000, eventualmente podr\u00eda surgir la posibilidad de \u00a0aplicar \u00a0las \u00a0disposiciones \u00a0que \u00a0\u00e9ste \u00a0r\u00e9gimen \u00a0contempla, \u00a0por favorabilidad \u00a0respecto de las anteriores, si a ello hubiere lugar. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No obstante, como los cargos no prosperan, \u00a0la \u00a0Sala \u00a0no adquiere competencia para decidir al respecto. En cambio, al quedar \u00a0ejecutoriada \u00a0la \u00a0sentencia, \u00a0la \u00a0competencia radica en el Juez de Ejecuci\u00f3n de \u00a0Penas \u00a0y \u00a0Medidas \u00a0de Seguridad, como lo dispone el numeral 7\u00b0 del art\u00edculo 79 \u00a0del \u00a0nuevo \u00a0C\u00f3digo \u00a0de \u00a0Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), soluci\u00f3n que se \u00a0ajusta \u00a0 \u00a0a \u00a0 \u00a0derecho \u00a0 \u00a0y \u00a0 que \u00a0 garantiza \u00a0 el \u00a0 principio \u00a0 de \u00a0 la \u00a0 doble \u00a0instancia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. Por disposici\u00f3n del art\u00edculo 187 del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de \u00a0Procedimiento \u00a0Penal (Ley 600 de 2000), la presente providencia, en \u00a0tanto \u00a0no \u00a0sustituye \u00a0a \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0materia \u00a0del \u00a0recurso \u00a0extraordinario de \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0queda \u00a0ejecutoriada \u00a0el \u00a0d\u00eda \u00a0en \u00a0que se suscribe, y contra ella no \u00a0procede ning\u00fan recurso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0m\u00e9rito \u00a0de \u00a0lo \u00a0expuesto, la Sala de \u00a0Casaci\u00f3n \u00a0Penal \u00a0de \u00a0la \u00a0Corte \u00a0Suprema \u00a0de Justicia, administrando justicia en \u00a0nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>NO \u00a0CASAR \u00a0el \u00a0fallo motivo del recurso extraordinario. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Contra \u00a0la \u00a0presente sentencia no procede \u00a0recurso alguno. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>C\u00f3piese, comun\u00edquese,\u00a0 devu\u00e9lvase \u00a0al Tribunal de origen y c\u00famplase. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>YESID RAM\u00cdREZ BASTIDAS \u00a0<\/p>\n<p>FERNANDO \u00a0E. \u00a0ARBOLEDA RIPOLL \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0HERMAN \u00a0 \u00a0 \u00a0GAL\u00c1N \u00a0CASTELLANOS \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CLAROS \u00a0A. \u00a0G\u00c1LVEZ \u00a0ARGOTE \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0JORGE A. G\u00d3MEZ GALLEGO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>EDGAR \u00a0 LOMBANA \u00a0 TRUJILLO \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00c1LVARO O. P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>MARINA PULIDO DE BAR\u00d3N \u00a0<\/p>\n<p>TERESA RUIZ N\u00da\u00d1EZ \u00a0<\/p>\n<p>Secretaria \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1 \u00a0Sentencia del 26 de febrero de 1999, folio 97 cdno. 4 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 16807 \u00a0 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA \u00a0 DE \u00a0 CASACI\u00d3N \u00a0PENAL \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Magistrado \u00a0Ponente \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Dr.\u00a0 EDGAR LOMBANA TRUJILLO \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Aprobado Acta No. 28 \u00a0\u00a0 Bogot\u00e1 \u00a0D. C., veintisiete (27) de febrero \u00a0de dos mil tres (2003). \u00a0\u00a0 VISTOS \u00a0 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-6935","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-11"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6935"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6935\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}