{"id":6598,"date":"2023-09-08T17:00:18","date_gmt":"2023-09-08T17:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1231012-06-03\/"},"modified":"2023-09-08T17:00:18","modified_gmt":"2023-09-08T17:00:18","slug":"1231012-06-03","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1231012-06-03\/","title":{"rendered":"12310(12-06-03)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 12310 \u00a0<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Magistrado Ponente: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Dr. YESID RAM\u00cdREZ BASTIDAS \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Aprobado Acta # 066 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 D.C., junio doce (12) de dos mil tres \u00a0(2003). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>VISTOS: \u00a0<\/p>\n<p>Resuelve \u00a0la \u00a0Sala \u00a0el \u00a0recurso de casaci\u00f3n \u00a0interpuesto \u00a0por \u00a0el \u00a0defensor del procesado LUIS CARLOS CAMAYO YANDE, contra la \u00a0sentencia \u00a0de \u00a0mayo \u00a027 \u00a0de 1996, mediante la cual el Tribunal Superior de Neiva \u00a0confirm\u00f3 \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0condenatoria \u00a0que \u00a0le \u00a0dict\u00f3 el Juzgado 2\u00ba Penal del \u00a0Circuito de La Plata (Huila), por el cargo de homicidio. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HECHOS Y ACTUACI\u00d3N PROCESAL: \u00a0<\/p>\n<p>1. En la Escuela de \u00a0la \u00a0Vereda \u00a0San \u00a0Mateo, \u00a0Inspecci\u00f3n \u00a0de \u00a0San \u00a0Vicente, perteneciente a La Plata \u00a0(Huila), \u00a0ten\u00eda \u00a0lugar \u00a0un \u00a0bazar \u00a0el \u00a024 de junio de 1995, cuyo prop\u00f3sito era \u00a0recaudar \u00a0fondos \u00a0para \u00a0el establecimiento educativo.\u00a0\u00a0 Hacia la media \u00a0noche \u00a0se \u00a0suscit\u00f3 \u00a0un altercado entre LUIS CARLOS CAMAYO YANDE y C\u00e9sar Ulchur \u00a0Pechen\u00e9, \u00a0en \u00a0cuyo \u00a0desarrollo el primero mat\u00f3 al segundo de varias heridas de \u00a0cuchillo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0Al proceso fue \u00a0vinculado \u00a0CAMAYO \u00a0YANDE, a quien se le detuvo preventivamente el 26 de julio de \u00a01995 \u00a0y se le acus\u00f3 el 5 de diciembre del mismo a\u00f1o por el cargo de homicidio, \u00a0agravado \u00a0en \u00a0virtud \u00a0de \u00a0la \u00a0causal \u00a06\u00aa del art\u00edculo 324 del C\u00f3digo Penal de \u00a019801 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>. \u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0Tramitado \u00a0el \u00a0juicio, \u00a0el \u00a027 \u00a0de \u00a0marzo de 1996 el Juzgado 2\u00ba Penal del Circuito de La Plata \u00a0(Huila), \u00a0lo \u00a0conden\u00f3 por el delito de homicidio simple a 25 a\u00f1os de prisi\u00f3n, \u00a0interdicci\u00f3n \u00a0de \u00a0derechos y funciones p\u00fablicas por el t\u00e9rmino de 5 a\u00f1os y a \u00a0pagar \u00a01.300 gramos oro, por concepto de los da\u00f1os y perjuicios causados con la \u00a0infracci\u00f3n.\u00a0\u00a0 Y \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. \u00a0El \u00a0defensor \u00a0apel\u00f3 \u00a0esa \u00a0sentencia \u00a0y \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0Superior \u00a0de Neiva, a trav\u00e9s del fallo \u00a0recurrido en casaci\u00f3n, decidi\u00f3 confirmarla en su integridad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>LA DEMANDA: \u00a0<\/p>\n<p>\u201cEl Tribunal del Distrito Judicial de Neiva \u00a0\u2013es \u00a0como \u00a0se \u00a0encuentra \u00a0enunciado \u00a0el \u00a0\u00fanico \u00a0cargo \u00a0planteado\u2014incurri\u00f3 \u00a0en el fallo recurrido, en la causal primera de casaci\u00f3n, \u00a0cuerpo \u00a0segundo; del art\u00edculo 220 del C\u00f3digo de Procedimiento penal (de 1991); \u00a0por \u00a0 \u00a0errores \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0hecho \u00a0 \u00a0manifiestos, \u00a0 \u00a0por \u00a0 \u00a0desfiguraci\u00f3n \u00a0 de \u00a0 la \u00a0prueba\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Relaciona \u00a0 \u00a0 el \u00a0 \u00a0 defensor \u00a0 \u00a0 los \u00a0siguientes: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Primero. \u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0Tribunal, con fundamento en que siete de \u00a0las \u00a0heridas \u00a0que \u00a0presentaba el occiso fueron por la espalda de conformidad con \u00a0la \u00a0necropsia, \u00a0descart\u00f3 \u00a0la \u00a0posibilidad \u00a0de \u00a0que el sindicado haya actuado en \u00a0leg\u00edtima \u00a0defensa. \u00a0Seg\u00fan \u00a0el \u00a0censor, \u00a0esa \u00a0conclusi\u00f3n \u00a0obedeci\u00f3 \u00a0a \u00a0que se \u00a0cercen\u00f3 \u00a0el \u00a0peritazgo \u00a0al \u00a0no \u00a0tenerse \u00a0en \u00a0cuenta \u00a0las \u00a0dem\u00e1s lesiones all\u00ed \u00a0descritas \u00a0(seis) \u00a0y \u00a0en \u00a0especial \u00a0la \u00a0relacionada \u00a0como 3.1, que fractur\u00f3 las \u00a0costillas \u00a0tercera \u00a0y \u00a0cuarta \u00a0e \u00a0interes\u00f3 \u00a0la \u00a0pleura, el l\u00f3bulo superior del \u00a0pulm\u00f3n \u00a0 izquierdo \u00a0 y \u00a0 la \u00a0 aur\u00edcula \u00a0 izquierda \u00a0del \u00a0coraz\u00f3n.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Agrega \u00a0que de no haber tenido ocurrencia lo \u00a0anterior \u00a0se \u00a0le \u00a0habr\u00eda \u00a0reconocido \u00a0a su representado que actu\u00f3 en exceso de \u00a0leg\u00edtima \u00a0defensa, \u00a0porque \u00a0las consecuencias no mortales de las heridas que se \u00a0tuvieron \u00a0 en \u00a0 cuenta \u00a0 plantean \u00a0 las \u00a0siguientes \u00a0alternativas: \u00a0a) \u00a0Que \u00a0al \u00a0ser \u00a0por la espalda \u201cfueron \u00a0posteriores \u00a0a \u00a0las \u00a0consecuencias \u00a0descritas \u00a0en la herida 3.1.\u201d, pues ser\u00eda \u00a0imposible \u00a0que la v\u00edctima haya huido \u201ccon esa clase de lesi\u00f3n en el coraz\u00f3n \u00a0y \u00a0los \u00a0pulmones\u201d; y, b) Que \u00a0\u201csiendo \u00a0posterior \u00a0la \u00a0herida \u00a03.1.\u201d, las se\u00f1aladas por el Tribunal \u201cson \u00a0s\u00f3lo consecuencia de movimientos defensivos de la v\u00edctima\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Dice \u00a0enseguida \u00a0el \u00a0casacionista \u00a0que \u201cel \u00a0paralelismo \u00a0probatorio, \u00a0de \u00a0las \u00a0heridas \u00a0y sus consecuencias, nos llevan a la \u00a0demostraci\u00f3n \u00a0de \u00a0la presencia manifiesta del error de hecho alegado, que tiene \u00a0incidencia, \u00a0para \u00a0los \u00a0intereses \u00a0del \u00a0procesado, \u00a0porque \u00a0s\u00f3lo \u00a0cercenando su \u00a0probatorio \u00a0 contenido, \u00a0 se \u00a0puede \u00a0llegar \u00a0a \u00a0conclusiones \u00a0adversas \u00a0para \u00a0el \u00a0procesado\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLa \u00a0 antinomia \u00a0 n\u00edtida \u00a0 \u2013agrega\u2014entre las conclusiones del Tribunal, a \u00a0trav\u00e9s \u00a0de \u00a0las heridas descritas en los numeral 1, 2, 5, 6, 10, 11 y 12; y las \u00a0heridas \u00a0descritas, preferentemente, en la n\u00famero 3; es palmaria; tanto, que la \u00a0caracter\u00edstica \u00a0mortal \u00a0de \u00a0esta \u00a0\u00faltima \u00a0y \u00a0su \u00a0trayectoria antero-posterior, \u00a0permiten inferirlo, sin esfuerzo alguno\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Advierte, \u00a0adem\u00e1s, \u00a0que \u00a0seg\u00fan \u00a0el m\u00e9dico \u00a0legista \u00a0las \u00a0heridas \u00a0fueron \u00a0causadas \u00a0con \u00a0arma \u00a0cortopunzante \u00a0y \u00a0que \u00a0en la \u00a0sentencia \u00a0se \u00a0afirma \u00a0que \u00a0el \u00a0occiso fue agredido con arma contundente, \u201cpor \u00a0presentar \u00a0 un \u00a0 hematoma \u00a0 severo, \u00a0 a \u00a0 nivel \u00a0de \u00a0la \u00a0regi\u00f3n \u00a0para \u00a0esternal \u00a0derecha\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.1. \u00a0Se refiere el \u00a0recurrente, \u00a0de \u00a0otra \u00a0parte, al dictamen m\u00e9dico obrante a folio 57, de acuerdo \u00a0con \u00a0el \u00a0cual \u00a0el procesado presenta \u201cdesviaci\u00f3n del tabique nasal y cicatriz \u00a0antigua \u00a0normocr\u00f3mica \u00a0en regi\u00f3n interciliar\u201d, lesi\u00f3n causada con mecanismo \u00a0contundente.\u00a0 \u00a0La misma, a juicio del Tribunal, no es indudable que la haya \u00a0sufrido \u00a0la \u00a0noche \u00a0de \u00a0los \u00a0hechos, que fue lo sostenido por CAMAYO YANDE en su \u00a0indagatoria.\u00a0 \u00a0Para el censor se desfigura el contenido del peritazgo s\u00f3lo \u00a0porque \u00a0no \u00a0se \u00a0precisa \u00a0la \u00a0antig\u00fcedad \u00a0de la lesi\u00f3n y se pregunta qu\u00e9 es lo \u00a0dudoso \u00a0de \u00e9l, cuando el m\u00e9dico fue terminante en se\u00f1alar que el elemento que \u00a0origin\u00f3 la lesi\u00f3n fue contundente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Transcribe \u00a0la \u00a0siguiente \u00a0expresi\u00f3n \u00a0del \u00a0testigo Milciades Camayo: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201c\u2026como \u00a0yo \u00a0estaba \u00a0siempre \u00a0en la parte \u00a0oscura, \u00a0yo \u00a0no \u00a0le \u00a0mire \u00a0m\u00e1s, \u00a0si \u00a0tendr\u00eda \u00a0alguna otra parte con sangre\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Anota, \u00a0acto \u00a0seguido, \u00a0que \u201ccotejadas las \u00a0conclusiones \u00a0de \u00a0la \u00a0Sala \u00a0de decisi\u00f3n, en la sentencia impugnada, en cuanto a \u00a0las \u00a0lesiones \u00a0del \u00a0procesado, y el testimonio de Milciades Camayo, hallamos que \u00a0incurri\u00f3 \u00a0en error de hecho manifiesto al cercenar el contenido probatorio, del \u00a0reconocimiento \u00a0m\u00e9dico \u00a0legal, \u00a0teniendo \u00a0en cuenta un testimonio, que no niega \u00a0las \u00a0consecuencias \u00a0plasmadas \u00a0en \u00a0la pericia, porque s\u00f3lo se limita a afirmar, \u00a0que \u00a0 no \u00a0 vio \u00a0 m\u00e1s \u00a0 porque \u00a0 el \u00a0 procesado \u00a0 estaba \u00a0siempre \u00a0en \u00a0la \u00a0parte \u00a0oscura\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De \u00a0no \u00a0haberse cercenado el contenido de la \u00a0necropsia \u00a0 y \u00a0 \u201clas \u00a0 consecuencias \u00a0 del \u00a0reconocimiento \u00a0m\u00e9dico \u00a0legal \u00a0al \u00a0procesado\u201d, \u00a0a \u00a0partir \u00a0de \u00a0una \u00a0declaraci\u00f3n \u00a0que \u00a0no \u00a0pod\u00eda \u00a0infirmarlo, la \u00a0decisi\u00f3n \u00a0 tendr\u00eda \u00a0 que \u00a0 ser \u00a0 \u201cel \u00a0 reconocimiento \u00a0 del \u00a0 exceso \u00a0en \u00a0la \u00a0defensa\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. Segundo error de hecho. \u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0declarante Jos\u00e9 Alfredo Chantre Yalanda \u00a0se\u00f1al\u00f3 \u00a0que \u00a0debido a la oscuridad de la noche no sabe si LUIS CARLOS CAMAYO y \u00a0C\u00e9sar \u00a0Ulchur, \u00a0a \u00a0quienes \u00a0observ\u00f3 \u00a0como \u00a0adversarios, llevaban armas o no. A \u00a0juicio \u00a0del \u00a0casacionista \u00a0el \u00a0Tribunal desfigura el testimonio\u00a0 al afirmar \u00a0que \u00a0\u201cla \u00a0inobservancia \u00a0del \u00a0garrote, arma por lo general de regular tama\u00f1o, \u00a0pone \u00a0en \u00a0entredicho \u00a0en \u00a0grado \u00a0sumo su porte y uso por C\u00e9sar Ulchur\u201d. Y ese \u00a0error \u00a0altera \u00a0sustancialmente \u00a0\u201cel \u00a0reconocimiento \u00a0de \u00a0la \u00a0leg\u00edtima defensa \u00a0excedida\u201d, \u00a0porque si se ubica sin armas a la v\u00edctima , no es posible evaluar \u00a0el elemento proporcionalidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. Tercer error de hecho. \u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0testigo \u00a0Marcelino \u00a0Ulchur \u00a0dijo \u00a0que se \u00a0enter\u00f3, \u00a0por \u00a0comentarios \u00a0de Jorge Herrera, que hab\u00eda huellas de sangre en el \u00a0zagu\u00e1n \u00a0de la escuela, que continuaban hacia la cancha de baloncesto y segu\u00edan \u00a0hasta \u00a0el \u00a0lugar \u00a0donde \u00a0qued\u00f3 \u00a0el \u00a0occiso, \u00a0abajo \u00a0del \u00a0centro \u00a0educativo. Con \u00a0fundamento \u00a0en \u00a0este \u00a0medio \u00a0de \u00a0prueba \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0adujo \u00a0que es incierta la \u00a0iniciaci\u00f3n \u00a0 de \u00a0la \u00a0agresi\u00f3n \u00a0en \u00a0la \u00a0cancha \u00a0mencionada \u00a0y \u00a0\u201cen \u00a0contraste \u00a0absoluto\u201d \u00a0 con \u00a0 esa \u00a0conclusi\u00f3n \u00a0\u2013dice \u00a0 \u00a0 \u00a0el \u00a0 \u00a0 censor\u2014 \u00a0Jorge \u00a0Herrera Fl\u00f3rez nada manifest\u00f3 sobre el particular porque, \u00a0seg\u00fan expres\u00f3, no estaba all\u00ed. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed \u00a0las cosas, s\u00f3lo la desfiguraci\u00f3n del \u00a0\u00faltimo \u00a0testimonio permite la conclusi\u00f3n de la segunda instancia y m\u00e1s cuando \u00a0Pedro \u00a0Musse \u00a0confirma \u00a0que \u00a0la v\u00edctima y el victimario salieron de la escuela, \u00a0como en direcci\u00f3n a San Vicente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. Cuarto error de hecho. \u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0el \u00a0fallo \u00a0recurrido se concluy\u00f3 que el \u00a0provocador \u00a0fue \u00a0CAMAYO \u00a0YANDE, \u00a0con \u00a0sustento \u00a0en \u00a0los testimonios de Marcelino \u00a0Ulchur, \u00a0Milciades \u00a0Camayo, \u00a0Jorge \u00a0Enrique Tunubal\u00e1 y Arnoldo Perdomo Gugu. El \u00a0censor \u00a0transcribe \u00a0los \u00a0apartes \u00a0que estima pertinentes de esas declaraciones y \u00a0aduce \u00a0que \u00a0ninguna \u00a0de \u00a0ellas \u00a0corrobora \u00a0la \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0del Tribunal, siendo \u00a0evidente \u00a0que \u00a0las \u00a0desfigur\u00f3, \u00a0con \u00a0notorio \u00a0perjuicio \u00a0para los intereses del \u00a0procesado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4.1. \u00a0 Para \u00a0el \u00a0demandante \u00a0los \u00fanicos testigos presenciales de los hechos fueron Jos\u00e9 Alfredo \u00a0Chantre \u00a0Yalanda y Pedro Musse. Y aunque admite la existencia de contradicciones \u00a0entre \u00a0el \u00a0procesado \u00a0y \u00a0su \u00a0cu\u00f1ado \u00a0Musse, \u00a0quien \u00a0podr\u00eda resultar un testigo \u00a0interesado \u00a0y \u00a0parcial, advierte que al acusado nadie lo contradice y no lo hace \u00a0espec\u00edficamente Chantre Yalanda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0su \u00a0parecer, \u201csi recurrimos a la voz de \u00a0los \u00a0hechos, \u00a0s\u00f3lo \u00a0un \u00a0ataque \u00a0inicial, \u00a0y \u00a0sin \u00a0motivo \u00a0justificado ha podido \u00a0desencadenar, \u00a0la \u00a0defensa excesiva de LUIS CARLOS CAMAYO YANDE, pues de acuerdo \u00a0al \u00a0protocolo \u00a0de \u00a0necropsia \u00a0y \u00a0al \u00a0reconocimiento m\u00e9dico legal de LUIS CARLOS \u00a0CAMAYO \u00a0 \u00a0YANDE, \u00a0 \u00a0la \u00a0 \u00a0lesi\u00f3n \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00e9ste \u00a0 debi\u00f3 \u00a0 ocurrir \u00a0 en \u00a0 primer \u00a0t\u00e9rmino\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0suma, \u00a0la conclusi\u00f3n del Tribunal s\u00f3lo \u00a0pod\u00eda \u00a0surgir \u00a0de \u00a0la \u00a0desfiguraci\u00f3n de la indagatoria y de \u201cno consultar la \u00a0pericia \u00a0m\u00e9dica \u00a0y \u00a0el \u00a0reconocimiento \u00a0m\u00e9dico \u00a0legal\u201d. Si la primera no fue \u00a0contradicha \u00a0con \u00a0ning\u00fan \u00a0medio de prueba, se incurri\u00f3 en violaci\u00f3n indirecta \u00a0de \u00a0 \u00a0la \u00a0 ley \u00a0 sustancial \u00a0 al \u00a0 desconocerse \u00a0 la \u00a0 indivisibilidad \u00a0 de \u00a0 la \u00a0confesi\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. \u00a0Los errores de \u00a0hecho \u00a0denunciados, \u00a0se\u00f1ala \u00a0por \u00a0\u00faltimo \u00a0el \u00a0casacionista, \u00a0condujeron \u00a0a \u00a0la \u00a0violaci\u00f3n \u00a0de \u00a0los \u00a0art\u00edculos 21, 29, 30, 61 y 323 del C\u00f3digo Penal de 1980 e \u00a0igualmente \u00a0\u201cal \u00a0desconocimiento \u00a0de \u00a0la situaci\u00f3n f\u00e1ctica condicionante del \u00a0art\u00edculo \u00a0 445 \u00a0del \u00a0C. \u00a0de \u00a0P.P.\u201d.\u00a0 \u00a0Como \u00a0normas \u00a0medio \u00a0transgredidas \u00a0relaciona \u00a0los \u00a0art\u00edculos 3\u00ba, 253, 270, 294 y 298 del C\u00f3digo de Procedimiento \u00a0Penal de 1991. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Pide la defensa, en fin, que se case el fallo \u00a0y \u00a0 \u00a0se \u00a0 dicte \u00a0 el \u00a0 sustitutivo \u00a0 correspondiente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONCEPTO \u00a0DEL \u00a0PROCURADOR 3\u00ba DELEGADO EN LO \u00a0PENAL: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.\u00a0 Sobre el primer error. \u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0juicio \u00a0del Delegado el planteamiento del \u00a0recurrente \u00a0no es demostrativo de ninguna equivocaci\u00f3n del juzgador. Habla, sin \u00a0explicar \u00a0la \u00a0raz\u00f3n, \u00a0del \u00a0car\u00e1cter no mortal de las heridas localizadas en la \u00a0espalda \u00a0de \u00a0la \u00a0v\u00edctima, \u00a0cuando \u00a0en \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0se \u00a0hizo \u00a0referencia a la \u00a0incompatibilidad \u00a0de \u00a0las \u00a0mismas con la figura de la leg\u00edtima defensa. Plantea \u00a0dos \u00a0alternativas \u00a0en relaci\u00f3n con la herida distinguida con el n\u00famero 3.1., a \u00a0la \u00a0cual \u00a0le \u00a0asigna \u00a0la \u00a0condici\u00f3n \u00a0de \u00a0mortal \u00a0y \u00a0no expresa el origen de esa \u00a0calificaci\u00f3n, \u00a0que \u00a0resulta \u00a0ser \u00a0el \u00a0producto \u00a0de su propia deducci\u00f3n pues en \u00a0ninguna \u00a0 parte \u00a0de \u00a0la \u00a0necropsia \u00a0se \u00a0le \u00a0atribuye \u00a0esa \u00a0particularidad \u00a0a \u00a0la \u00a0lesi\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De otra parte, distinto a lo que sostiene el \u00a0demandante, \u00a0la \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0del \u00a0juzgador \u00a0relativa \u00a0a que la v\u00edctima sufri\u00f3 \u00a0lesiones \u00a0causadas \u00a0con \u00a0elemento \u00a0contundente \u00a0se \u00a0encuentra \u00a0respaldada con el \u00a0protocolo \u00a0de \u00a0necropsia.\u00a0 En la descripci\u00f3n de la herida 10.3, en efecto, \u00a0se \u00a0hace menci\u00f3n de un hematoma severo en la regi\u00f3n para esternal derecha, que \u00a0es \u00a0compatible con el indicado origen.\u00a0 En consecuencia, no existe falta de \u00a0identidad \u00a0entre \u00a0el peritazgo y la rese\u00f1a del mismo realizada por el Tribunal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Y tampoco le asiste raz\u00f3n al defensor en la \u00a0cr\u00edtica \u00a0que \u00a0le hace al fallador por no haber aceptado que las lesiones que se \u00a0le \u00a0reconocieron \u00a0m\u00e9dicamente \u00a0al procesado hayan tenido ocurrencia la noche de \u00a0los \u00a0hechos, \u00a0pues se trata de una conclusi\u00f3n que no ri\u00f1e con el contenido del \u00a0dictamen \u00a0m\u00e9dico \u00a0legal \u00a0y que se fundamenta en varias razones, que el Delegado \u00a0relaciona y no considera desatinadas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. Sobre el segundo error. \u00a0<\/p>\n<p>Aunque \u00a0el \u00a0Procurador \u00a0admite \u00a0que \u00a0en \u00a0la \u00a0descripci\u00f3n \u00a0que \u00a0hace \u00a0el \u00a0testigo \u00a0Jos\u00e9 \u00a0Alfredo \u00a0Chantre del enfrentamiento \u00a0suscitado \u00a0entre \u00a0C\u00e9sar \u00a0Ulchur y LUIS CARLOS CAMAYO no puntualiza si ten\u00edan o \u00a0no \u00a0armas, \u00a0con otros medios de prueba qued\u00f3 establecido que el \u00faltimo portaba \u00a0un \u00a0pu\u00f1al; \u00a0y las motivaciones del fallo para concluir que el segundo no ten\u00eda \u00a0consigo \u00a0un \u00a0arma \u00a0contundente, \u00a0las \u00a0encuentra \u00a0el Delegado ajustadas a la sana \u00a0cr\u00edtica \u00a0porque \u00a0a la distancia que se encontraba el testigo no era posible que \u00a0pasara \u00a0inadvertido \u00a0un \u00a0instrumento \u00a0de las dimensiones de un garrote. As\u00ed las \u00a0cosas, \u00a0 la \u00a0deducci\u00f3n \u00a0de \u00a0que \u00a0la \u00a0v\u00edctima \u00a0estaba \u00a0indefensa \u00a0\u201cobedece \u00a0a \u00a0par\u00e1metros \u00a0l\u00f3gicos \u00a0con \u00a0suficiente respaldo probatorio\u201d y no a un capricho \u00a0del sentenciador. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Pero \u00a0a\u00fan bajo la hip\u00f3tesis de que C\u00e9sar \u00a0Ulchur \u00a0estuviera armado, como lo demostr\u00f3 el Tribunal, tampoco prosperar\u00eda el \u00a0planteamiento \u00a0del \u00a0censor, \u00a0carente de solidez para sustentar un error de hecho \u00a0por \u00a0tergiversaci\u00f3n \u00a0probatoria, \u00a0\u201cpor \u00a0cuanto \u00a0el postulado no forzar\u00eda una \u00a0relaci\u00f3n \u00a0de \u00a0causalidad \u00a0entre \u00a0el \u00a0estar \u00a0dotado \u00a0de un arma y la de tomar la \u00a0iniciativa de una agresi\u00f3n, grave e injusta\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. Sobre el tercer error. \u00a0<\/p>\n<p>El testigo Marcelino Ulchur, de acuerdo con \u00a0lo \u00a0que \u00a0le \u00a0coment\u00f3 \u00a0Jorge \u00a0Herrera, \u00a0indic\u00f3 que el lugar donde se inici\u00f3 la \u00a0agresi\u00f3n \u00a0en \u00a0contra \u00a0de \u00a0la \u00a0v\u00edctima fue el corredor de la escuela veredal. Y \u00a0aunque \u00a0Herrera \u00a0no \u00a0lo \u00a0corrobor\u00f3 en su declaraci\u00f3n, esa informaci\u00f3n resulta \u00a0compatible \u00a0con \u00a0la \u00a0versi\u00f3n \u00a0de \u00a0Jos\u00e9 \u00a0Alfredo \u00a0Chantre, \u00a0quien \u00a0expres\u00f3 que \u00a0\u201cCARLOS \u00a0y \u00a0C\u00e9sar \u00a0salieron de la escuela como para el lado de salir para San \u00a0Vicente, \u00a0salieron \u00a0como \u00a0discutiendo, \u00a0los \u00a0vi que salieron hasta por ah\u00ed unos \u00a0siete ocho metros, yo estaba en la escuela\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Dice \u00a0el \u00a0Delegado \u00a0que \u00a0el testigo no hace \u00a0referencia \u00a0a \u00a0la cancha de baloncesto sino a la escuela, que fue el lugar \u201cde \u00a0donde \u00a0surgieron \u00a0las dos figuras que intercambiaban movimientos con las manos y \u00a0brazos, \u00a0sin \u00a0precisar \u00a0el \u00a0empleo de alguna clase de arma en particular\u201d. Esa \u00a0percepci\u00f3n \u00a0permite deducir que el enfrentamiento comenz\u00f3 \u201cen el interior de \u00a0la \u00a0construcci\u00f3n\u201d y simplemente se prolong\u00f3 en el exterior, lo cual respalda \u00a0la \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0del \u00a0testigo \u00a0Ulchur \u00a0que \u00a0le \u00a0sirvi\u00f3 de base al Tribunal para \u00a0desvirtuar \u00a0las \u00a0explicaciones \u00a0del procesado sobre el sitio donde se inici\u00f3 la \u00a0disputa. \u00a0No \u00a0es \u00a0verdad, \u00a0entonces, \u00a0que la segunda instancia, con origen en la \u00a0distorsi\u00f3n \u00a0de un determinado medio de prueba, haya dado por cierto un hecho no \u00a0comprobado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4.\u00a0 Sobre el cuarto error. \u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0juicio del Procurador en esta censura el \u00a0casacionista \u00a0\u201cconfunde \u00a0la \u00a0actitud \u00a0d\u00edscola \u00a0que \u00a0se \u00a0observ\u00f3 \u00a0durante \u00a0el \u00a0desarrollo \u00a0del \u00a0encuentro veredal, la cual trata de establecer el sentenciador, \u00a0con \u00a0el \u00a0incidente mismo en que se vio envuelta la v\u00edctima antes de ser atacada \u00a0por el procesado LUIS CARLOS CAMAYO\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0Tribunal, \u00a0con \u00a0sustento \u00a0en \u00a0la prueba \u00a0testimonial, \u00a0concluy\u00f3 \u00a0que durante la mayor parte de la fiesta el procesado se \u00a0comport\u00f3 \u00a0 de \u00a0 manera \u00a0 conflictiva, \u00a0 rasgo \u00a0 \u00e9ste \u00a0 caracter\u00edstico \u00a0de \u00a0su \u00a0personalidad. \u00a0Lo \u00a0que \u00a0quiso \u00a0establecer, entonces, fue la capacidad de agredir \u00a0que \u00a0posee \u00a0el \u00a0procesado, \u00a0reconocida \u00a0por \u00a0los \u00a0declarantes \u00a0Marcelino Ulchur, \u00a0Milciades \u00a0Camayo, \u00a0Jorge Enrique Tunubal\u00e1 y Arnoldo Perdomo, que unida a otros \u00a0elementos \u00a0de \u00a0juicio \u00a0sirvieron de base para eliminar la probabilidad de que el \u00a0agresor \u00a0inicial \u00a0haya \u00a0sido \u00a0la \u00a0v\u00edctima. Este sentido no fue entendido por el \u00a0censor, \u00a0quien \u00a0trae \u00a0a \u00a0colaci\u00f3n \u00a0unas citas que distan diametralmente de \u00e9l. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Para \u00a0el \u00a0Delegado, \u00a0en \u00a0suma, \u00a0no \u00a0existe \u00a0distorsi\u00f3n \u00a0probatoria \u00a0alguna \u00a0en \u00a0los \u00a0medios \u00a0de \u00a0prueba \u00a0que \u00a0relaciona \u00a0el \u00a0recurrente y, en consecuencia, el cargo debe desestimarse. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES DE LA CORTE: \u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0El \u00a0procesado \u00a0se\u00f1al\u00f3 \u00a0en \u00a0sus \u00a0intervenciones \u00a0procesales que hacia la media noche del 24 de \u00a0junio \u00a0de \u00a01995, \u00a0cuando \u00a0se encontraba en la cancha de baloncesto de la escuela \u00a0donde \u00a0ten\u00eda \u00a0lugar el bazar y se dispon\u00eda a marcharse, C\u00e9sar Ulchur Pechen\u00e9 \u00a0lo \u00a0golpe\u00f3 \u00a0en \u00a0cuatro oportunidades con un garrote, una de ellas en el rostro, \u00a0luego \u00a0de \u00a0negarse \u00a0a entregarle un dinero que le exigi\u00f3. Logr\u00f3 ponerse en pie \u00a0luego \u00a0del \u00a0ataque y se defendi\u00f3 con un pu\u00f1al que llevaba consigo, con el cual \u00a0\u201cle \u00a0tir\u00f3\u201d \u00a0en \u00a0dos \u00a0oportunidades a su agresor, sin saber si lo alcanz\u00f3 a \u00a0herir \u00a0o \u00a0no \u00a0debido \u00a0a que el lugar se encontraba oscuro y a que inmediatamente \u00a0huy\u00f3.\u00a0 \u00a0El \u00a0cad\u00e1ver de Ulchur no qued\u00f3 en el lugar donde tuvo ocurrencia \u00a0la \u00a0agresi\u00f3n, \u00a0sino \u00a0unos \u00a0metros \u00a0abajo \u00a0de la escuela. Su cu\u00f1ado Pedro Musse \u00a0Tunja \u00a0le \u00a0coment\u00f3 \u00a0despu\u00e9s \u00a0que \u00a0lo hab\u00eda seguido hasta \u00e9ste \u00faltimo sitio, \u00a0\u201ccon \u00a0 \u00a0 cuchillo \u00a0 \u00a0 y \u00a0 \u00a0 peinilla\u201d, \u00a0 \u00a0 y \u00a0 \u00a0 seguramente \u00a0 \u00a0\u2013seg\u00fan \u00a0 \u00a0el \u00a0 \u00a0acusado\u2014\u201c\u00e9l \u00a0 fue \u00a0 el \u00a0 que \u00a0 remat\u00f3 \u00a0al \u00a0finado\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0La \u00a0defensa, \u00a0apoyada \u00a0en \u00a0el \u00a0anterior relato, plante\u00f3 ante las instancias, que CAMAYO YANDE \u00a0fue \u00a0objeto \u00a0de \u00a0una \u00a0agresi\u00f3n \u00a0injusta \u00a0y \u00a0que se defendi\u00f3 de ella, aunque se \u00a0excedi\u00f3.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2.1. \u00a0En el fallo \u00a0impugnado \u00a0se \u00a0descart\u00f3 \u00a0que ese ataque hubiera tenido lugar. Primero porque la \u00a0causa \u00a0que \u00a0se\u00f1al\u00f3 \u00a0CAMAYO para ello, negativa a entregarle dinero al agresor, \u00a0no \u00a0coincide \u00a0con \u00a0la \u00a0expuesta \u00a0por \u00a0Musse, quien asegura como tal el enojo que \u00a0sent\u00eda \u00a0con \u00a0ellos \u00a0C\u00e9sar \u00a0Ulchur, \u00a0quien \u00a0les atribu\u00eda ser los autores de un \u00a0disparo \u00a0que \u00a0acababa \u00a0de \u00a0escucharse \u00a0por \u00a0la \u00a0parte de arriba de la escuela. Y \u00a0segundo, \u00a0por \u00a0la \u00a0ausencia \u00a0de \u00a0raz\u00f3n para la exigencia econ\u00f3mica, pues en el \u00a0transcurso \u00a0de \u00a0la \u00a0fiesta \u00a0\u201cquien \u00a0mostraba \u00a0falta de dinero era precisamente \u00a0CAMAYO \u00a0YANDE\u201d, \u00a0quien le ofreci\u00f3 en venta a varias personas la pu\u00f1aleta que \u00a0portaba. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2.2. \u00a0El Tribunal, \u00a0de \u00a0otra \u00a0parte, \u00a0con \u00a0sustento \u00a0en \u00a0el \u00a0testimonio \u00a0de \u00a0Marcelino Ulchur, quien \u00a0expres\u00f3 \u00a0que Jorge Herrera le coment\u00f3 sobre la existencia de huellas de sangre \u00a0en \u00a0el zagu\u00e1n de la escuela, que continuaban \u201ccomo chorros\u201d hacia la cancha \u00a0de \u00a0baloncesto, \u00a0consider\u00f3 \u00a0\u201cincierto\u201d \u00a0que \u00a0en este \u00faltimo lugar, como lo \u00a0indic\u00f3 el procesado, haya tenido comienzo la agresi\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2.3. \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Adicionalmente, \u00a0 en \u00a0 la \u00a0sentencia, \u00a0se \u00a0expresan \u00a0los \u00a0siguientes \u00a0argumentos: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>a) La v\u00edctima s\u00ed \u00a0fue \u00a0agredida \u00a0con \u00a0arma \u00a0contundente \u00a0porque \u00a0en \u00a0el \u00a0protocolo de necropsia se \u00a0rese\u00f1a \u00a0 \u00a0un \u00a0 hematoma \u00a0 severo \u00a0 a \u00a0 nivel \u00a0 de \u00a0 la \u00a0 regi\u00f3n \u00a0 paraesternal \u00a0derecha. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>b) La sangre\u00a0 \u00a0observada\u00a0 \u00a0\u201cen varios palos\u201d de la cancha de la escuela por el testigo \u00a0Jorge \u00a0 Eli\u00e9cer \u00a0 Herrera, \u00a0guarda \u00a0correspondencia \u00a0con \u00a0las \u00a012 \u00a0heridas \u00a0que \u00a0presentaba el occiso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>c) No es indudable \u00a0que \u00a0la \u00a0cicatriz \u00a0antigua \u00a0visible \u00a0en \u00a0la \u00a0cara \u00a0del \u00a0procesado \u00a0y dictaminada \u00a0m\u00e9dicamente \u00a0a trav\u00e9s del peritazgo obrante a folio 57, haya tenido como causa \u00a0el \u00a0\u201cgarrotazo\u201d \u00a0que, \u00a0seg\u00fan \u00a0dijo \u00a0en \u00a0la \u00a0indagatoria, le propin\u00f3 C\u00e9sar \u00a0Ulchur. \u00a0 Si \u00a0 as\u00ed \u00a0hubiera \u00a0pasado \u00a0\u2013dice \u00a0 \u00a0 el \u00a0 \u00a0 juzgador\u2014 \u00a0el testigo Milciades Camayo, quien hace alusi\u00f3n a que le observ\u00f3 \u00a0sangre \u00a0en \u00a0una \u00a0de \u00a0las \u00a0mangas \u00a0de su camisa cuando LUIS CARLOS CAMAYO le dijo \u00a0desde \u00a0la \u00a0puerta \u00a0de \u00a0la cocina que acababa de matar a Ulchur Pechen\u00e9, habr\u00eda \u00a0percibido las \u201chuellas ostensibles\u201d de sangre en su rostro. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0 cicatriz, \u00a0 de \u00a0otro \u00a0lado, \u00a0podr\u00eda \u00a0corresponder \u00a0a \u00a0la \u00a0secuela \u00a0de \u00a0un trauma fuerte que recibi\u00f3 el procesado dos \u00a0a\u00f1os \u00a0atr\u00e1s \u00a0cuando constru\u00eda su casa, que le produjo la fractura de la nariz \u00a0y al cual hizo expresa referencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>d) El testigo Jos\u00e9 \u00a0Alfredo \u00a0Chantre \u00a0Yalanda \u00a0vio \u00a0a los protagonistas \u201cque se tiraban\u201d (Ulchur \u00a0\u201cmanotiaba\u201d), \u00a0pero \u00a0no \u00a0les observ\u00f3 armas. Para la segunda instancia \u201cla \u00a0inobservancia \u00a0de \u00a0garrote, \u00a0arma \u00a0por lo general de tama\u00f1o apreciable, pone en \u00a0entredicho, \u00a0en \u00a0grado \u00a0sumo, \u00a0su porte y uso por C\u00e9sar Ulchur; si as\u00ed hubiera \u00a0sido, \u00a0la \u00a0gesticulaci\u00f3n \u00a0del occiso habr\u00eda sido bien diferente; el movimiento \u00a0de \u00a0los \u00a0brazos es bien distinto y diferenciable cuando se asestan garrotazos, a \u00a0cuando \u00a0 \u00a0 se \u00a0 \u00a0manotea, \u00a0 \u00a0compatible \u00a0 \u00a0este \u00a0 \u00a0\u00faltimo \u00a0 \u00a0con \u00a0 \u00a0un \u00a0 \u00a0gesto \u00a0defensivo\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CAMAYO \u00a0YANDE, \u00a0por \u00a0su \u00a0parte, \u00a0desde \u00a0el \u00a0comienzo \u00a0 llevaba \u00a0consigo \u00a0un \u00a0pu\u00f1al, \u00a0que \u00a0por \u00a0su \u00a0tama\u00f1o \u00a0peque\u00f1o \u00a0pas\u00f3 \u00a0inadvertido \u00a0para \u00a0el \u00a0testigo \u00a0Chantre. \u00a0Adem\u00e1s, \u00a0seg\u00fan \u00a0declararon Marcelino \u00a0Ulchur, \u00a0Milciades \u00a0Camayo, \u00a0Jorge \u00a0Enrique Tunubal\u00e1 y Arnoldo Perdomo Gugu, el \u00a0sindicado \u00a0era \u00a0\u201cconflictivo y buscarruidos\u201d. A los dos \u00faltimos, encargados \u00a0del bar, los amenaz\u00f3 esa noche porque no le fiaban licor. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>e) \u00a0Las numerosas \u00a0heridas \u00a0que \u00a0le \u00a0asest\u00f3 \u00a0el \u00a0procesado \u00a0a \u00a0Ulchur, \u00a0finalmente, \u00a0menoscaban la \u00a0supuesta \u00a0agresi\u00f3n llevada a efecto por el occiso y la leg\u00edtima defensa. Siete \u00a0de \u00a0ellas fueron por la espalda, muy seguramente durante la huida de la v\u00edctima \u00a0y no en desarrollo del enfrentamiento. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEn \u00a0este \u00a0orden \u00a0de \u00a0ideas \u00a0\u2013es \u00a0 \u00a0 \u00a0la \u00a0 \u00a0 conclusi\u00f3n \u00a0 \u00a0 del \u00a0juzgador\u2014al no encontrarse \u00a0establecida \u00a0a \u00a0plenitud \u00a0la \u00a0justificante que pregonan defensor y procesado, el \u00a0fallo \u00a0de \u00a0primera \u00a0instancia que por homicidio simple se profiri\u00f3 en contra de \u00a0LUIS \u00a0 CARLOS \u00a0 CAMAYO \u00a0 YANDE \u00a0se \u00a0ajusta \u00a0a \u00a0derecho \u00a0y \u00a0por \u00a0ende \u00a0habr\u00e1 \u00a0de \u00a0confirmarse\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. La s\u00edntesis de \u00a0las \u00a0motivaciones \u00a0del \u00a0pronunciamiento impugnado deja en claro que a trav\u00e9s de \u00a0cada \u00a0error de hecho planteado el casacionista se opone\u00a0 a un argumento del \u00a0fallador, \u00a0siendo \u00a0su prop\u00f3sito evidente sacar avante la explicaci\u00f3n que sobre \u00a0lo \u00a0 ocurrido \u00a0suministr\u00f3 \u00a0su \u00a0representado \u00a0en \u00a0sus \u00a0distintas \u00a0intervenciones \u00a0procesales.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No \u00a0obstante, \u00a0como se ver\u00e1 enseguida, las \u00a0supuestas \u00a0tergiversaciones \u00a0probatorias \u00a0que \u00a0denuncia \u00a0no tuvieron ocurrencia, \u00a0sino \u00a0que \u00a0se \u00a0trata \u00a0solamente \u00a0de \u00a0su \u00a0lectura personal\u00a0 de los medios de \u00a0prueba. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. El Tribunal, en \u00a0primer \u00a0lugar, \u00a0no \u00a0cercen\u00f3 el contenido de la necropsia y espec\u00edficamente del \u00a0documento \u00a0anexo \u00a0en \u00a0el \u00a0cual \u00a0se \u00a0describen las doce heridas que presentaba el \u00a0occiso. \u00a0Simplemente, \u00a0en \u00a0perjuicio de la posibilidad de que \u00e9ste haya sido el \u00a0agresor \u00a0inicial \u00a0como lo afirm\u00f3 el procesado, consider\u00f3 que esa significativa \u00a0cantidad \u00a0de \u00a0lesiones \u00a0hubiera \u00a0sido \u00a0dif\u00edcil \u00a0de \u00a0lograr de llevar consigo un \u00a0garrote \u00a0 \u00a0y \u00a0 que \u00a0 las \u00a0 siete \u00a0 con \u00a0 trayectoria \u00a0 \u201cpostero \u00a0 \u2013 \u00a0anterior\u201d, es decir propinadas por \u00a0la \u00a0espalda, \u00a0se\u00f1alaban \u00a0que\u00a0 \u00a0\u201cmuy seguramente\u201d le fueron ocasionadas \u00a0mientras hu\u00eda y no como producto de un enfrentamiento. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se \u00a0 trata \u00a0 de \u00a0conclusiones \u00a0razonables \u00a0\u2013que se ven afianzadas con \u00a0la \u00a0circunstancia \u00a0de \u00a0que \u00a0el \u00a0juzgador no crey\u00f3 que la cicatriz visible en el \u00a0rostro \u00a0del procesado tuviera como origen el acto agresivo que \u00e9ste le atribuye \u00a0a \u00a0C\u00e9sar \u00a0Ulchur\u2014\u00a0 a \u00a0las \u00a0cuales \u00a0el \u00a0censor \u00a0se \u00a0opone \u00a0planteando \u00a0dos \u00a0alternativas en el orden de \u00a0producci\u00f3n \u00a0de \u00a0las heridas, sin que ello traduzca la demostraci\u00f3n de un error \u00a0de juicio del fallador. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0l\u00f3gica \u00a0del \u00a0casacionista \u00a0es \u00a0que las \u00a0heridas \u00a0tenidas en cuenta por el Tribunal no eran mortales y s\u00ed la relacionada \u00a0con \u00a0el \u00a0n\u00famero 3.1.\u00a0 Entonces las primeras, al ser por la espalda, fueron \u00a0posteriores \u00a0a \u00a0la \u00a0mortal, \u00a0pues \u00a0era \u00a0imposible que la v\u00edctima huyera con una \u00a0herida \u00a0como \u00a0esta. \u00a0La otra opci\u00f3n es que la herida 3.1. fuera posterior y, en \u00a0tal \u00a0caso, \u00a0las \u00a0tenidas \u00a0en cuenta por el Tribunal \u201cson s\u00f3lo consecuencia de \u00a0movimientos defensivos de la v\u00edctima\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Son inferencias del censor que no dicen nada \u00a0sobre \u00a0el \u00a0error \u00a0que \u00a0le \u00a0quiere \u00a0atribuir \u00a0a \u00a0la sentencia. La v\u00edctima, es lo \u00a0cierto, \u00a0fue \u00a0sometida \u00a0a \u00a0un feroz ataque que se materializ\u00f3 en las m\u00faltiples \u00a0heridas \u00a0que \u00a0recibi\u00f3 y no se ve c\u00f3mo un cierto orden en la producci\u00f3n de las \u00a0mismas, permita afirmar la estructuraci\u00f3n de la leg\u00edtima defensa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No \u00a0entiende \u00a0la \u00a0Sala, de otra parte, qu\u00e9 \u00a0sentido \u00a0tiene \u00a0el \u00a0planteamiento \u00a0relativo \u00a0a \u00a0la supuesta desfiguraci\u00f3n de la \u00a0necropsia, \u00a0 relacionado \u00a0 con \u00a0 el \u00a0 hecho \u00a0 de \u00a0 que \u00a0el \u00a0occiso \u00a0\u2013seg\u00fan \u00a0 \u00a0 el \u00a0 \u00a0 fallo\u2014fue \u00a0lesionado \u00a0con \u00a0arma contundente, \u00a0cuando \u00a0en \u00a0el \u00a0peritazgo se dictamin\u00f3 que las heridas fueron causadas con arma \u00a0cortopunzante. \u00a0As\u00ed \u00a0el \u00a0defensor \u00a0tuviese raz\u00f3n, no se ve la trascendencia de \u00a0esa \u00a0discusi\u00f3n. \u00a0Aunque la verdad es que no le asiste. El forense, al describir \u00a0la \u00a0herida 10, registr\u00f3 \u201cun hematoma severo\u201d, que ciertamente es compatible \u00a0con el empleo de un elemento contundente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4.1. \u00a0La supuesta \u00a0\u201cdesfiguraci\u00f3n\u201d \u00a0del \u00a0contenido \u00a0de \u00a0la \u00a0pericia \u00a0m\u00e9dico \u00a0legal \u00a0que se le \u00a0practic\u00f3 \u00a0al \u00a0procesado, \u00a0de \u00a0acuerdo con la cual presentaba \u201cdesviaci\u00f3n del \u00a0tabique \u00a0nasal y cicatriz antigua normocr\u00f3mica en regi\u00f3n interciliar\u201d, no es \u00a0m\u00e1s \u00a0que \u00a0la \u00a0insatisfacci\u00f3n \u00a0del libelista con el hecho de que el juzgador no \u00a0crey\u00f3 \u00a0que \u00a0se \u00a0tratara de la huella dejada por la supuesta agresi\u00f3n de C\u00e9sar \u00a0Ulchur, \u00a0sin \u00a0la \u00a0cual \u00a0el \u00a0planteamiento de leg\u00edtima defensa queda sin ning\u00fan \u00a0soporte. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. Sobre el segundo error. \u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho \u00a0por \u00a0falso \u00a0juicio de \u00a0identidad \u00a0que \u00a0aqu\u00ed \u00a0plantea \u00a0la defensa est\u00e1 referido al testimonio de Jos\u00e9 \u00a0Alfredo \u00a0Chantre Yalanda. Pero es manifiesto que no tuvo ocurrencia. El Tribunal \u00a0respet\u00f3 \u00a0el \u00a0contenido \u00a0de \u00a0su \u00a0dicho hasta el punto, como es constatable en el \u00a0fallo, \u00a0que \u00a0cit\u00f3 \u00a0textualmente varios de sus apartes, de los cuales resalta la \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0de que no les vio \u00a0armas a los protagonistas, y no, que no las tuvieran. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Si en el fallo se concluye, a partir de ese \u00a0testimonio, \u00a0que \u00a0\u201cse \u00a0pone \u00a0en \u00a0entredicho\u201d \u00a0que \u00a0C\u00e9sar \u00a0Ulchur portara un \u00a0garrote, \u00a0es \u00a0por \u00a0la \u00a0falta \u00a0de \u00a0coincidencia \u00a0de \u00a0sus movimientos \u2013de \u00a0 la \u00a0manera \u00a0como \u00a0los \u00a0percibi\u00f3 \u00a0Chantre \u00a0Yalanda\u2014 con los \u00a0que \u00a0se \u00a0realizan \u00a0\u201ccuando \u00a0se \u00a0asestan \u00a0garrotazos\u201d y porque si en realidad \u00a0hubiese \u00a0estado \u00a0as\u00ed \u00a0armado, \u00a0era \u00a0de esperarse, por el tama\u00f1o apreciable del \u00a0elemento, que el declarante lo hubiera observado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Es \u00a0perfectamente \u00a0claro, \u00a0otra vez, que la \u00a0inconformidad \u00a0 del \u00a0 casacionista \u00a0es \u00a0con \u00a0los \u00a0alcances \u00a0otorgados \u00a0al \u00a0medio \u00a0probatorio, que la Corte encuentra razonables. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>6. Sobre el tercer error. \u00a0<\/p>\n<p>Ya se avanz\u00f3 que no tuvo \u00a0ocurrencia. \u00a0El \u00a0que aqu\u00ed plantea el censor, aunque no lo diga expresamente, es \u00a0un \u00a0problema atinente exclusivamente a la credibilidad del testimonio de o\u00eddas. \u00a0Cuestiona, \u00a0en efecto, que se haya considerado \u201cincierta\u201d la iniciaci\u00f3n del \u00a0conflicto \u00a0en \u00a0la \u00a0cancha \u00a0de \u00a0baloncesto \u00a0por \u00a0el \u00a0hecho de que\u00a0 Marcelino \u00a0Ulchur, \u00a0quien cit\u00f3 como fuente a Jorge Herrera, afirmara que hab\u00eda huellas de \u00a0sangre \u00a0en \u00a0el \u00a0Zagu\u00e1n \u00a0de \u00a0la \u00a0escuela, cuando Herrera nada mencion\u00f3 sobre el \u00a0particular en su declaraci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ninguna desfiguraci\u00f3n probatoria, entonces, \u00a0tuvo \u00a0lugar. \u00a0Otra \u00a0cosa \u00a0es \u00a0la \u00a0hip\u00f3tesis \u00a0de \u00a0que \u00a0no se haya considerado la \u00a0declaraci\u00f3n \u00a0de Jorge Herrera. Sin embargo, ninguna alusi\u00f3n al punto fue hecha \u00a0por el impugnante. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>7. Sobre el cuarto error. \u00a0<\/p>\n<p>No \u00a0es \u00a0cierta, por \u00faltimo, la afirmaci\u00f3n \u00a0del \u00a0recurrente \u00a0relativa \u00a0a \u00a0que \u00a0en \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0se \u00a0haya expresado que los \u00a0testigos \u00a0Marcelino \u00a0Ulchur, Milciades Camayo, Jorge Enrique Tunubal\u00e1 y Arnoldo \u00a0Perdomo \u00a0Gugu, \u00a0se\u00f1alaran \u00a0al \u00a0procesado \u00a0como \u00a0el provocador.\u00a0 Los mismos \u00a0fueron \u00a0coincidentes \u00a0en referirse a \u00e9l como \u201cconflictivo y buscarruidos\u201d y \u00a0exactamente \u00a0eso \u00a0fue lo que dijo el Tribunal que sostuvieron, como un argumento \u00a0adicional \u00a0para \u00a0desechar \u00a0la \u00a0posibilidad \u00a0que \u00a0el \u00a0occiso haya sido el agresor \u00a0inicial. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, el falso juicio de identidad \u00a0que \u00a0predica \u00a0el \u00a0demandante \u00a0en \u00a0relaci\u00f3n con esos medios de convicci\u00f3n no se \u00a0estructur\u00f3. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El segmento restante del \u00a0reproche, \u00a0que \u00a0en \u00a0absoluto cambia la situaci\u00f3n, est\u00e1 destinado a reivindicar \u00a0como \u00a0verdad \u00a0de \u00a0lo \u00a0ocurrido \u00a0el contenido de la indagatoria y a se\u00f1alar como \u00a0error \u00a0de \u00a0juicio \u00a0del \u00a0fallador \u00a0el desconocimiento de la indivisibilidad de la \u00a0confesi\u00f3n \u00a0del \u00a0procesado, \u00a0que \u00a0a \u00a0su \u00a0juicio \u00a0no se encuentra contradicha por \u00a0ning\u00fan medio de prueba. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>8. \u00a0Es \u00a0claro, en \u00a0resumen, \u00a0que \u00a0las \u00a0equivocaciones \u00a0planteadas \u00a0por \u00a0el casacionista no tuvieron \u00a0ocurrencia \u00a0y \u00a0que, \u00a0fruto de desconocer la l\u00f3gica del recurso de casaci\u00f3n, lo \u00a0que \u00a0identifica \u00a0como \u00a0errores \u00a0de juicio del juzgador es haberle otorgado a los \u00a0medios \u00a0de \u00a0prueba unos alcances que no comparte, pero respecto de los cuales no \u00a0demuestra \u00a0la transgresi\u00f3n de la sana cr\u00edtica, que es la \u00fanica posibilidad de \u00a0discutir en casaci\u00f3n la apreciaci\u00f3n probatoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La Corte, por lo tanto, no casar\u00e1 el fallo \u00a0objeto de la impugnaci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>9. \u00a0La \u00a0eventual \u00a0aplicaci\u00f3n \u00a0del \u00a0principio \u00a0de \u00a0favorabilidad \u00a0por \u00a0la \u00a0entrada en vigencia del \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal de 2000, es competencia del Juez de Ejecuci\u00f3n de Penas y Medidas \u00a0de Seguridad respectivo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0m\u00e9rito \u00a0de \u00a0lo \u00a0expuesto, \u00a0la \u00a0Sala \u00a0de \u00a0Casaci\u00f3n \u00a0Penal \u00a0de \u00a0la \u00a0Corte \u00a0Suprema \u00a0de Justicia, administrando justicia en \u00a0nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE: \u00a0<\/p>\n<p>NO \u00a0 CASAR \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0impugnada, \u00a0expedida \u00a0por el Tribunal Superior de Neiva el 27 de mayo \u00a0de 1996. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se advierte que contra la presente decisi\u00f3n \u00a0no procede recurso alguno. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE \u00a0 Y \u00a0 C\u00daMPLASE. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>YESID RAM\u00cdREZ BASTIDAS \u00a0<\/p>\n<p>HERMAN \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 GAL\u00c1N \u00a0CASTELLANOS\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 CARLOS \u00a0AUGUSTO G\u00c1LVEZ ARGOTE\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>JORGE \u00a0 \u00a0 \u00a0 AN\u00cdBAL \u00a0 \u00a0 \u00a0 G\u00d3MEZ \u00a0GALLEGO\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00c9DGAR LOMBANA \u00a0TRUJILLO\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Comisi\u00f3n de servicio \u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO \u00a0 \u00a0 \u00a0ORLANDO \u00a0 \u00a0 \u00a0P\u00c9REZ \u00a0PINZ\u00d3N\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0MARINA \u00a0 \u00a0 \u00a0PULIDO \u00a0 \u00a0 \u00a0DE \u00a0 \u00a0 BAR\u00d3N\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>JORGE \u00a0LUIS \u00a0QUINTERO \u00a0MILAN\u00c9S\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0MAURO SOLARTE PORTILLA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>TERESA RUIZ N\u00da\u00d1EZ \u00a0<\/p>\n<p>Secretaria \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>1 \u00a0. \u00a0Folios 41,46 y 96. \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 12310 \u00a0 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Magistrado Ponente: \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 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