{"id":5929,"date":"2023-09-08T16:23:57","date_gmt":"2023-09-08T16:23:57","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1660313-06-02\/"},"modified":"2023-09-08T16:23:57","modified_gmt":"2023-09-08T16:23:57","slug":"1660313-06-02","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1660313-06-02\/","title":{"rendered":"16603(13-06-02)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 Rep\u00fablica de Colombia \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Corte Suprema de Justicia \u00a0<\/p>\n<p>Proceso No 16603 \u00a0<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0<\/p>\n<p>MAGISTRADO PONENTE \u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO ORLANDO P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0<\/p>\n<p>APROBADO \u00a0ACTA No. \u00a062 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, \u00a0D. \u00a0C., trece (13) de junio de dos \u00a0mil dos (2002). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>VISTOS \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Decide \u00a0la \u00a0Sala \u00a0si \u00a0es procedente admitir la demanda de casaci\u00f3n \u00a0presentada \u00a0por \u00a0el defensor de JOS\u00c9 ABUNDIO BAUTISTA \u00a0RUIZ. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HECHOS Y ACTUACI\u00d3N\u00a0 PROCESAL \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0En \u00a0la \u00a0noche \u00a0del \u00a08 de octubre de 1996, ANA LUC\u00cdA NI\u00d1O NI\u00d1O se \u00a0hallaba \u00a0en su residencia de la ciudad de Tunja determinando el monto del dinero \u00a0que \u00a0d\u00edas \u00a0antes \u00a0le \u00a0hab\u00eda sustra\u00eddo JOS\u00c9 ABUNDIO \u00a0BAUTISTA \u00a0RUIZ, cuando de improviso \u00e9ste se abalanz\u00f3 \u00a0sobre \u00a0ella \u00a0y \u00a0con \u00a0una \u00a0toalla \u00a0pretendi\u00f3 asfixiarla, prop\u00f3sito que tuvo que \u00a0abandonar \u00a0cuando \u00a0una \u00a0menor \u00a0que \u00a0viv\u00eda \u00a0con ANA LUC\u00cdA, hachuela en mano, lo \u00a0inst\u00f3 \u00a0a \u00a0que \u00a0la \u00a0soltara. \u00a0As\u00ed, lograron las dos mujeres resguardarse en una \u00a0habitaci\u00f3n \u00a0desde donde pidieron auxilio, llamado al que r\u00e1pidamente acudieron \u00a0agentes de la Polic\u00eda Nacional que lograron aprehender al agresor. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0En \u00a0desarrollo \u00a0de \u00a0la \u00a0instrucci\u00f3n, \u00a0y \u00a0clausurada, \u00a0la fiscal\u00eda \u00a0acus\u00f3 \u00a0a \u00a0BAUTISTA RUIZ por \u00a0tentativa \u00a0de \u00a0homicidio. \u00a0Absuelto \u00a0en \u00a0primera \u00a0instancia, fue condenado en la \u00a0segunda \u00a0el \u00a022 \u00a0de \u00a0julio \u00a0de \u00a01999, que le impuso 20 a\u00f1os de prisi\u00f3n y 10 de \u00a0interdicci\u00f3n del ejercicio de derechos y funciones p\u00fablicas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>LA DEMANDA \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Cuatro \u00a0cargos \u00a0formul\u00f3 el defensor contra la sentencia de segunda \u00a0instancia, \u00a0con \u00a0fundamento \u00a0en \u00a0la \u00a0legislaci\u00f3n procesal penal vigente para la \u00a0\u00e9poca\u00a0 \u00a0de \u00a0la \u00a0emisi\u00f3n del fallo impugnado, es decir, el Decreto 2700 de \u00a01991: \u00a0dos \u00a0por \u00a0violaci\u00f3n \u00a0indirecta \u00a0de la ley sustancial debido a errores de \u00a0hecho \u00a0cometidos \u00a0por \u00a0el \u00a0fallador \u00a0al \u00a0realizar \u00a0falsos \u00a0juicios \u00a0de identidad \u00a0respecto \u00a0de \u00a0un \u00a0dictamen \u00a0pericial \u00a0y del testimonio de la menor MAR\u00cdA ISABEL \u00a0MIGUEZ \u00a0RODR\u00cdGUEZ, \u00a0otro por violaci\u00f3n directa al deduc\u00edrsele al procesado la \u00a0circunstancia \u00a0agravante del numeral 2\u00ba. del art\u00edculo 324 del C\u00f3digo Penal de \u00a01980, \u00a0y \u00a0el \u00a0cuarto \u00a0por violaci\u00f3n indirecta de la ley sustancial por indebida \u00a0motivaci\u00f3n de la sentencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Con \u00a0relaci\u00f3n \u00a0a \u00a0la \u00a0primera \u00a0censura, \u00a0critica \u00a0que \u00a0el Tribunal \u00a0hubiera \u00a0afirmado la existencia en la v\u00edctima de secuelas de car\u00e1cter temporal \u00a0y \u00a0permanente \u00a0a \u00a0partir \u00a0de \u00a0la \u00a0experticia rendida por el perito HERNANDO LUNA \u00a0G\u00d3MEZ \u00a0para \u00a0concluir \u00a0que \u00a0se \u00a0emple\u00f3 contra aquella una gran fuerza f\u00edsica, \u00a0porque \u00a0este \u00a0dictamen \u00a0no \u00a0estaba \u00a0orientado \u00a0a \u00a0determinar \u00a0la gravedad de las \u00a0lesiones, \u00a0la \u00a0intenci\u00f3n \u00a0del autor ni su capacidad corporal, sino los da\u00f1os y \u00a0perjuicios \u00a0causados \u00a0con \u00a0la \u00a0infracci\u00f3n. \u00a0Dice que el Ad quem distorsion\u00f3 la \u00a0prueba \u00a0porque \u00a0no pod\u00eda descalificar con apoyo en ella el dictamen del m\u00e9dico \u00a0legista \u00a0que no alude a las secuelas; que el error condujo al Tribunal a deducir \u00a0tanto \u00a0el \u00a0prop\u00f3sito de matar como la responsabilidad del procesado, y concluye \u00a0que \u00a0si \u00a0hubiese \u00a0interpretado correctamente el aval\u00fao pericial en concordancia \u00a0con \u00a0 el \u00a0dictamen \u00a0m\u00e9dico, \u00a0el \u00a0resultado \u00a0hubiese \u00a0sido \u00a0la \u00a0absoluci\u00f3n \u00a0del \u00a0se\u00f1or \u00a0BAUTISTA RUIZ. Como \u00a0normas \u00a0violadas, \u00a0indica \u00a0la \u00a0totalidad de las contenidas en los cap\u00edtulos I y \u00a0III \u00a0del \u00a0t\u00edtulo \u00a0V del libro primero del C\u00f3digo de Procedimiento Penal; en el \u00a0libro \u00a0primero, \u00a0parte general, t\u00edtulo III, cap\u00edtulo II del C\u00f3digo Penal y en \u00a0el \u00a0libro \u00a0segundo, \u00a0parte \u00a0especial, \u00a0t\u00edtulo \u00a0XIII, \u00a0cap\u00edtulo \u00a0I \u00a0de la misma \u00a0obra. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0En \u00a0el \u00a0segundo \u00a0cargo \u00a0acusa \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0por contener un falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad \u00a0con \u00a0relaci\u00f3n \u00a0al \u00a0testimonio \u00a0de \u00a0MAR\u00cdA \u00a0ISABEL MIGUEZ \u00a0RODR\u00cdGUEZ \u00a0-del que se afirma fue recibido de manera irregular porque no estuvo \u00a0asistida \u00a0por \u00a0su representante legal pese a tener menos de 12 a\u00f1os de edad y a \u00a0que \u00a0la \u00a0mayor\u00eda de las preguntas es sugestiva- pues su an\u00e1lisis integral hace \u00a0concluir \u00a0que \u00a0no \u00a0presenci\u00f3 los hechos y por lo tanto no se le puede dar total \u00a0credibilidad \u00a0 como \u00a0 lo \u00a0hizo \u00a0el \u00a0Tribunal. \u00a0Sostiene \u00a0que \u00a0se \u00a0trata \u00a0de \u00a0una \u00a0declaraci\u00f3n \u00a0contradictoria \u00a0que no permite demostrar la intenci\u00f3n de matar ni \u00a0la \u00a0violencia \u00a0ejercida \u00a0sobre \u00a0la \u00a0v\u00edctima ni el tipo de ataque cometido ni la \u00a0raz\u00f3n \u00a0de su interrupci\u00f3n, pues ni siquiera la hachuela fue hallada en la sala \u00a0o \u00a0en \u00a0la \u00a0cocina \u00a0de la casa, como lo narra el sargento BLANCO ARAQUE. Recuerda \u00a0alguna \u00a0decisi\u00f3n \u00a0de la Sala en la que se previene sobre el cuidado que se debe \u00a0tener \u00a0en \u00a0la \u00a0valoraci\u00f3n de ciertos testimonios y se expresa que es al juez al \u00a0que \u00a0corresponde \u00a0apreciarlos \u00a0para \u00a0aceptarlos o rechazarlos de acuerdo con las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0sana \u00a0cr\u00edtica, \u00a0y concluye que dentro de este sistema, si no se \u00a0trata \u00a0de descalificar o tachar de falso el testimonio, por lo menos es bastante \u00a0sospechoso. \u00a0Este \u00a0error, agrega, le permiti\u00f3 al fallador suponer datos como la \u00a0existencia \u00a0de \u00a0una \u00a0toalla, la acci\u00f3n de asfixiar, el desarrollo de la acci\u00f3n \u00a0de \u00a0v\u00edctima \u00a0y victimario, la interrupci\u00f3n por motivos externos, la existencia \u00a0de \u00a0una \u00a0hachuela \u00a0y el auxilio brindado por la menor, lo que dio lugar a que el \u00a0hecho \u00a0se calificara como homicidio en grado de tentativa y a que se le dedujera \u00a0responsabilidad \u00a0al procesado. Como normas violadas, invoca las contenidas en el \u00a0libro \u00a0primero \u00a0del C\u00f3digo de Procedimiento Penal, cap\u00edtulos I y V del t\u00edtulo \u00a0V \u00a0y \u00a0el \u00a0cap\u00edtulo \u00a0IV \u00a0del \u00a0t\u00edtulo IV; las del libro segundo, parte especial, \u00a0t\u00edtulo \u00a0XIII, \u00a0cap\u00edtulo \u00a0I y libro primero, parte general, cap\u00edtulo II de los \u00a0t\u00edtulos \u00a0III \u00a0y \u00a0IV del C\u00f3digo Penal, as\u00ed como el art\u00edculo 1\u00ba. de la Ley 23 \u00a0de 1991 y la Ley 228 de 1996. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Apunta \u00a0 el \u00a0tercer \u00a0cargo \u00a0a \u00a0la \u00a0violaci\u00f3n \u00a0directa \u00a0de \u00a0la \u00a0ley \u00a0sustancial \u00a0por \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho \u00a0derivado \u00a0de un falso juicio de existencia al \u00a0suponer \u00a0la \u00a0circunstancia \u00a0agravante contenida en el numeral 2\u00ba. del art\u00edculo \u00a0324 \u00a0 del \u00a0 C\u00f3digo \u00a0 penal, \u00a0la \u00a0que \u00a0deduce \u00a0sin \u00a0respaldo \u00a0probatorio \u00a0alguno \u00a0limit\u00e1ndose \u00a0a \u00a0citar \u00a0lo \u00a0expuesto en la resoluci\u00f3n acusatoria. Si el Ad quem \u00a0afirma \u00a0que \u00a0la causal de agravaci\u00f3n est\u00e1 plenamente demostrada pero no indica \u00a0las \u00a0pruebas, \u00a0es \u00a0porque \u00a0\u00e9stas no existen. Relaciona como violadas las normas \u00a0del \u00a0libro I del C\u00f3digo de Procedimiento Penal, t\u00edtulo V cap\u00edtulo I y t\u00edtulo \u00a0IV \u00a0cap\u00edtulo IV, los art\u00edculos 22 y 324-2 del C\u00f3digo Penal y las Leyes 228 de \u00a01996 y 23 de 1991. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0El \u00a0\u00faltimo \u00a0cargo \u00a0consiste \u00a0en \u00a0la violaci\u00f3n indirecta de la ley \u00a0sustancial \u00a0por indebida motivaci\u00f3n de la sentencia, pues el fallador imagin\u00f3, \u00a0supuso \u00a0o \u00a0malinterpret\u00f3 \u00a0los \u00a0hechos \u00a0que \u00a0configuran \u00a0cada \u00a0uno de los cuatro \u00a0elementos \u00a0que \u00a0seg\u00fan \u00a0el \u00a0fallo \u00a0se \u00a0requieren para que se admita el homicidio \u00a0tentado. \u00a0Cita \u00a0como normas violadas las contenidas en el libro primero, t\u00edtulo \u00a0IV, \u00a0cap\u00edtulos \u00a0IV \u00a0y \u00a0VII, \u00a0libro \u00a0III, \u00a0t\u00edtulo I y libro primero, t\u00edtulo V, \u00a0cap\u00edtulo \u00a0I \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de Procedimiento Penal, y en el libro segundo, parte \u00a0especial, \u00a0t\u00edtulo \u00a0XIII, \u00a0cap\u00edtulo \u00a0I \u00a0y libro primero, parte general, t\u00edtulo \u00a0III, \u00a0cap\u00edtulo \u00a0II \u00a0y \u00a0t\u00edtulo IV, cap\u00edtulo II del C\u00f3digo Penal, lo mismo que \u00a0las leyes 23 de 1991 y 228 de 1996. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Pide \u00a0que \u00a0se \u00a0case \u00a0la \u00a0sentencia y en su lugar se dicte la que en \u00a0derecho corresponda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0La \u00a0Sala \u00a0inadmitir\u00e1 \u00a0la demanda y declarar\u00e1 desierto el recurso, \u00a0por las siguientes razones: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a01. \u00a0El \u00a0primer \u00a0cargo \u00a0carece \u00a0de fundamento, porque reprocharle al \u00a0fallador \u00a0haber \u00a0realizado \u00a0un \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad \u00a0sobre \u00a0el dictamen \u00a0relacionado \u00a0con \u00a0el \u00a0aval\u00fao \u00a0de \u00a0da\u00f1os \u00a0y perjuicios, implica acusarlo porque \u00a0distorsion\u00f3 \u00a0o \u00a0tergivers\u00f3 \u00a0la \u00a0prueba \u00a0haci\u00e9ndole decir algo que en realidad \u00a0ella \u00a0no revelaba. En cambio, lo que critica el censor es que se hubiera avalado \u00a0una \u00a0afirmaci\u00f3n contenida en el dictamen que nada ten\u00eda que ver con su objeto, \u00a0pues \u00a0si \u00a0se \u00a0trataba \u00a0de determinar los da\u00f1os causados a la v\u00edctima no ten\u00eda \u00a0que pronunciarse sobre las secuelas sufridas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a02. \u00a0Contraviene \u00a0igualmente \u00a0a \u00a0la \u00a0t\u00e9cnica \u00a0de \u00a0la \u00a0casaci\u00f3n \u00a0la \u00a0inmotivada \u00a0y \u00a0gen\u00e9rica \u00a0invocaci\u00f3n \u00a0de \u00a0las \u00a0normas violadas que en todos los \u00a0cargos \u00a0hace \u00a0el \u00a0demandante, pues un tal proceder le impide a la Corte efectuar \u00a0una \u00a0adecuada \u00a0confrontaci\u00f3n \u00a0en \u00a0tanto su actividad, y no la del casacionista, \u00a0ser\u00eda \u00a0 la \u00a0 que \u00a0 permitir\u00eda \u00a0 seleccionar \u00a0las \u00a0disposiciones \u00a0efectivamente \u00a0infringidas por el fallador. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Decir, \u00a0por \u00a0ejemplo, \u00a0que \u00a0con \u00a0el \u00a0inexistente \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad \u00a0a \u00a0que \u00a0se hizo alusi\u00f3n en el numeral anterior, se transgredi\u00f3 todo \u00a0el \u00a0cap\u00edtulo \u00a0tercero del t\u00edtulo quinto del estatuto procesal, que trata de la \u00a0prueba \u00a0pericial, \u00a0significar\u00eda \u00a0bien \u00a0que \u00a0los diez art\u00edculos que lo integran \u00a0fueron \u00a0desconocidos \u00a0por \u00a0el \u00a0Ad \u00a0quem, \u00a0o \u00a0bien \u00a0que \u00a0el \u00a0deber del demandante \u00a0contenido \u00a0en \u00a0el \u00a0numeral \u00a03\u00ba. \u00a0del \u00a0art\u00edculo \u00a0225 del mismo c\u00f3digo debe ser \u00a0asumido \u00a0por la Sala, lo que obviamente no es posible en virtud del principio de \u00a0limitaci\u00f3n \u00a0que rige el recurso. Lo mismo podr\u00eda decirse respecto de los otros \u00a0t\u00edtulos \u00a0y \u00a0cap\u00edtulos \u00a0mencionados \u00a0por \u00a0el \u00a0demandante \u00a0en los dem\u00e1s cargos, \u00a0raz\u00f3n \u00a0que por s\u00ed sola conducir\u00eda a la inadmisi\u00f3n de la demanda por falta de \u00a0requisitos formales. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a03. \u00a0Se \u00a0equivoca \u00a0tambi\u00e9n \u00a0el \u00a0libelista \u00a0en \u00a0la \u00a0formulaci\u00f3n del \u00a0segundo \u00a0cargo, \u00a0pues \u00a0si \u00a0lo \u00a0que \u00a0pretende \u00a0se\u00f1alar \u00a0es que se tergivers\u00f3 el \u00a0testimonio \u00a0de \u00a0la \u00a0menor \u00a0porque \u00a0se \u00a0le \u00a0atribuyeron como percibidos de manera \u00a0directa \u00a0ciertos \u00a0hechos \u00a0que \u00a0s\u00f3lo \u00a0conoci\u00f3 \u00a0de \u00a0o\u00eddas, el demandante debi\u00f3 \u00a0observar \u00a0 que \u00a0la \u00a0sentencia, \u00a0seg\u00fan \u00a0la \u00a0cita \u00a0que \u00a0transcribe, \u00a0admiti\u00f3 \u00a0que \u00a0de ambas maneras la menor \u00a0obtuvo \u00a0el \u00a0conocimiento. \u00a0Y \u00a0as\u00ed \u00a0fue \u00a0en realidad, al decir de la ni\u00f1a, como \u00a0qued\u00f3 \u00a0consignado \u00a0en \u00a0el \u00a0aparte \u00a0que \u00a0reproduce el \u00a0libelista \u00a0en \u00a0la \u00a0p\u00e1gina 13 de su escrito, en el que \u00a0la \u00a0testigo \u00a0se \u00a0ubica \u00a0como \u00a0protagonista de un hecho, pero reconoce que no vio \u00a0todo. El reproche, entonces, deviene infundado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Si \u00a0el \u00a0ataque \u00a0se \u00a0dirig\u00eda a cuestionar la legalidad de la prueba \u00a0que \u00a0el \u00a0actor \u00a0estima \u00a0viciada de nulidad, el cargo debi\u00f3 hacerse por error de \u00a0derecho. \u00a0Pero si apuntaba a la credibilidad que le dio el fallador a la testigo \u00a0de \u00a0o\u00eddas, \u00a0la \u00a0censura \u00a0se \u00a0deb\u00eda \u00a0formular desde la perspectiva del error de \u00a0raciocinio \u00a0porque \u00a0el \u00a0sentenciador hizo una indebida valoraci\u00f3n de los hechos \u00a0por desatender los principios de la sana cr\u00edtica. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a04. \u00a0Cuando \u00a0se \u00a0acusa \u00a0el \u00a0fallo \u00a0por \u00a0violaci\u00f3n directa de la ley \u00a0sustancial, \u00a0el casacionista debe aceptar la apreciaci\u00f3n de la prueba hecha por \u00a0el \u00a0juzgador \u00a0y \u00a0admitir que los hechos ocurrieron tal como \u00e9ste los plasm\u00f3 en \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0pues \u00a0el \u00a0estudio \u00a0que \u00a0de \u00a0ella \u00a0se \u00a0hace debe ser estrictamente \u00a0jur\u00eddico. \u00a0Por \u00a0esta raz\u00f3n, el demandante se aparta de la t\u00e9cnica del recurso \u00a0cuando \u00a0desarrolla \u00a0la censura en torno a la discusi\u00f3n de la real existencia de \u00a0la \u00a0circunstancia \u00a0f\u00e1ctica \u00a0que \u00a0le \u00a0permiti\u00f3 \u00a0al Ad quem aplicar la causal de \u00a0agravaci\u00f3n \u00a0prevista \u00a0en el numeral 2\u00ba. del art\u00edculo 324 del C\u00f3digo Penal de \u00a01980. \u00a0Como \u00a0el \u00a0ataque se dirig\u00eda a cuestionar la falta de prueba de ese hecho \u00a0admitido \u00a0por \u00a0el \u00a0Tribunal, \u00a0la censura debi\u00f3 realizarse con base en el cuerpo \u00a0segundo \u00a0 de \u00a0 la \u00a0causal \u00a0primera. \u00a0Se \u00a0equivoc\u00f3 \u00a0entonces \u00a0el \u00a0censor \u00a0en \u00a0la \u00a0formulaci\u00f3n de este tercer cargo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a05. \u00a0Tambi\u00e9n \u00a0utiliza una v\u00eda inadecuada para censurar la indebida \u00a0o \u00a0carente \u00a0motivaci\u00f3n del fallo pues, como lo tiene dicho la jurisprudencia de \u00a0la \u00a0Sala, \u00a0este es un vicio que afecta el debido proceso y por lo tanto el cargo \u00a0debe \u00a0proponerse \u00a0acudiendo \u00a0a \u00a0la \u00a0causal \u00a0tercera \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0como que su \u00a0prosperidad \u00a0no \u00a0conducir\u00eda \u00a0a \u00a0que la Corte sustituyera la sentencia porque se \u00a0pretermitir\u00eda \u00a0la \u00a0segunda \u00a0instancia, \u00a0sino a la nulidad de la actuaci\u00f3n para \u00a0que \u00a0el Ad quem adoptara nuevamente la decisi\u00f3n pero dentro de los cauces de la \u00a0legalidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0En \u00a0consecuencia, como la demanda no cumple los requisitos m\u00ednimos \u00a0exigidos \u00a0por \u00a0el \u00a0art\u00edculo 225 del C\u00f3digo de Procedimiento Penal vigente para \u00a0la \u00a0 fecha \u00a0en \u00a0que \u00a0fue \u00a0dictada \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0recurrida, \u00a0se \u00a0dispondr\u00e1 \u00a0su \u00a0inadmisi\u00f3n y se declarar\u00e1 desierto el recurso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0En \u00a0m\u00e9rito \u00a0de lo expuesto, la Sala de Casaci\u00f3n Penal de la Corte \u00a0Suprema de Justicia, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0INADMITIR \u00a0la \u00a0demanda \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0presentada por el defensor de JOS\u00c9 ABUNDIO \u00a0BAUTISTA \u00a0RUIZ. \u00a0En consecuencia, se declara desierto \u00a0el \u00a0 recurso \u00a0 y \u00a0 se \u00a0 ordena \u00a0 devolver \u00a0 el \u00a0 expediente \u00a0 al \u00a0 Tribunal \u00a0 de \u00a0origen. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Contra esta providencia no procede ning\u00fan recurso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>C\u00famplase \u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO ORLANDO P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0<\/p>\n<p>FERNANDO \u00a0E. \u00a0ARBOLEDA \u00a0RIPOLL \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0JORGE E. \u00a0C\u00d3RDOBA POVEDA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HERMAN \u00a0 GAL\u00c1N \u00a0 CASTELLANOS \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0CARLOS \u00a0 \u00a0A. \u00a0 \u00a0G\u00c1LVEZ \u00a0ARGOTE \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>JORGE \u00a0 A. \u00a0 G\u00d3MEZ \u00a0 GALLEGO \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00c9DGAR \u00a0 \u00a0 \u00a0LOMBANA \u00a0TRUJILLO \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CARLOS \u00a0 E. \u00a0 MEJ\u00cdA \u00a0ESCOBAR \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0NILSON \u00a0 \u00a0E. \u00a0 \u00a0PINILLA \u00a0PINILLA \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>TERESA RUIZ N\u00da\u00d1EZ \u00a0<\/p>\n<p>Secretaria \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 Rep\u00fablica de Colombia \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 Corte Suprema de Justicia \u00a0 Proceso No 16603 \u00a0 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0 MAGISTRADO PONENTE \u00a0 \u00c1LVARO ORLANDO P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0 APROBADO \u00a0ACTA No. \u00a062 \u00a0\u00a0 Bogot\u00e1, \u00a0D. \u00a0C., trece (13) de junio de dos \u00a0mil dos (2002). \u00a0\u00a0 VISTOS \u00a0 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