{"id":55511,"date":"2023-12-21T21:29:22","date_gmt":"2023-12-21T21:29:22","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/12\/21\/ap1616-202155380\/"},"modified":"2023-12-21T21:29:22","modified_gmt":"2023-12-21T21:29:22","slug":"ap1616-202155380","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/12\/21\/ap1616-202155380\/","title":{"rendered":"AP1616-2021(55380)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HUGO QUINTERO \u00a0BERNATE \u00a0<\/p>\n<p>Magistrado \u00a0Ponente \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>AP1616-2021 \u00a0<\/p>\n<p>Radicado 55380 \u00a0<\/p>\n<p>(Aprobado Acta \u00a0Nro.98) \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 \u00a0D.C., veintiocho (28) de abril de dos mil veintiuno (2021) \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>I. ASUNTO \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Estudia la Sala \u00a0los presupuestos de la admisibilidad de la demanda de casaci\u00f3n \u00a0presentada por el defensor de IV\u00c1N \u00a0DE JES\u00daS ARANGO OSORIO, \u00a0en contra del fallo proferido el 26 de febrero de 2019 por la Sala \u00a0Penal de Decisi\u00f3n del Tribunal Superior de Monter\u00eda, \u00a0que confirm\u00f3 la condena emitida el 3 de diciembre de 2018 por \u00a0el Juzgado Promiscuo del Circuito de Planeta Rica, C\u00f3rdoba, \u00a0por el delito de actos sexuales con menor de 14 a\u00f1os. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>II. HECHOS \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Fueron \u00a0establecidos en las sentencias de primera y segunda instancia de la \u00a0siguiente forma: \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cSeg\u00fan \u00a0el ente acusador, el d\u00eda 10 de noviembre de 2015, se recibe \u00a0informe del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, donde se pone \u00a0en conocimiento unos posibles actos sexuales, rendidos por la \u00a0psicoorientadora de la Instituci\u00f3n Educativa Sim\u00f3n \u00a0Bol\u00edvar, quien manifest\u00f3 que la menor S.E.G. afirma que \u00a0est\u00e1 siendo objeto de abuso sexual por parte de un se\u00f1or \u00a0llamado IVAN en repetidas ocasiones y que la familia le dice que \u00a0guarde silencio para evitar problemas; la ni\u00f1a referenciada \u00a0qued\u00f3 bajo protecci\u00f3n consistente en hogar sustituto \u00a0desde el 9 de noviembre de 2015. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Luego de las \u00a0investigaciones del caso, se llega a la inferencia razonable de \u00a0autor\u00eda del se\u00f1or IVAN DE JESUS ARANGO OSORIO, por lo \u00a0que el d\u00eda 30 de noviembre de 2015 la Fiscal\u00eda solicita \u00a0orden de captura, la cual fue expedida por el Juzgado de control de \u00a0garant\u00edas, \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Una vez \u00a0capturado, fue puesto a disposici\u00f3n del Juzgado Primero \u00a0Promiscuo Municipal de control de garant\u00eda, donde no acept\u00f3 \u00a0los cargos.\u201d \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>III. ACTUACI\u00d3N RELEVANTE \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3.1. \u00a0 \u00a0El d\u00eda 4 de diciembre de 2015 se llevaron a cabo las \u00a0audiencias preliminares de legalizaci\u00f3n de captura, \u00a0formulaci\u00f3n de imputaci\u00f3n e imposici\u00f3n de medida \u00a0de aseguramiento, ante el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de \u00a0Planeta Rica, C\u00f3rdoba1. \u00a0Se le imput\u00f3 el delito de actos sexuales abusivos (Art\u00edculo \u00a0209 C\u00f3digo Penal). \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3.2. \u00a0El d\u00eda 4 de febrero de 2016 se present\u00f3 escrito de \u00a0acusaci\u00f3n2, \u00a0y el d\u00eda 4 de abril de 2016 se llev\u00f3 cabo audiencia de \u00a0formulaci\u00f3n de acusaci\u00f3n, en donde se acus\u00f3 al \u00a0se\u00f1or IV\u00c1N DE JES\u00daS ARANGO OSORIO como autor del \u00a0delito de actos sexuales con menor de 14 a\u00f1os3. \u00a0El 17 de abril de 20174 \u00a0se celebr\u00f3 la audiencia preparatoria y el juicio oral tuvo \u00a0lugar durante los d\u00edas 28 de septiembre5, \u00a020 de noviembre de 20176 \u00a0y 29 de mayo de 20187. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3.3. \u00a0 El 3 de diciembre de 2018, el Juzgado Promiscuo del Circuito de \u00a0Planeta Rica, C\u00f3rdoba, conden\u00f3 al procesado en calidad \u00a0de autor del delito de actos sexuales con menor de 14 a\u00f1os, a \u00a0la pena principal de 9 a\u00f1os y 6 meses de prisi\u00f3n8. \u00a0La defensa inconforme con la decisi\u00f3n present\u00f3 recurso \u00a0de apelaci\u00f3n. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3.4. \u00a0 El Tribunal Superior de Monter\u00eda confirm\u00f3 la condena \u00a0mediante prove\u00eddo del 26 de febrero de 20199. \u00a0Esta decisi\u00f3n fue objeto del recurso de casaci\u00f3n \u00a0interpuesto por el mismo sujeto procesal. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>IV. LA DEMANDA DE CASACI\u00d3N \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0memorialista formul\u00f3 dos cargos. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>1. Cargo primero \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>Al amparo de la \u00a0causal de casaci\u00f3n prevista en el numeral 3\u00ba del art\u00edculo \u00a0181 de la Ley 906 de 2004, consider\u00f3 que la sentencia viola de \u00a0manera indirecta la ley sustancial por haber incurrido en error de \u00a0hecho por falso raciocinio, vulnerado los art\u00edculos 380 y 381 \u00a0del C\u00f3digo Penal. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Indic\u00f3 que \u00a0el Tribunal Superior de Monter\u00eda determin\u00f3 que exist\u00eda \u00a0certeza sobre la responsabilidad del condenado con fundamento en las \u00a0declaraciones de la menor v\u00edctima, su abuela Mar\u00eda \u00a0Bernarda Estrada Guzm\u00e1n y la psicoorientadora Judith del \u00a0Carmen Negrete Montes. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Consider\u00f3 \u00a0que el Tribunal frente a la declaraci\u00f3n de la menor solamente \u00a0recoge extractos, peque\u00f1as partes, sin valorar en conjunto las \u00a0dem\u00e1s declaraciones de los testigos. Tampoco tuvo en cuenta el \u00a0tipo de lenguaje que utiliz\u00f3, el cual fue preparado, \u00a0estudiado, dramatizado y exagerado; que se desconoci\u00f3 que la \u00a0menor no recordaba las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las \u00a0que supuestamente ocurr\u00edan los actos, e ignorando tambi\u00e9n \u00a0que dej\u00f3 entrever que alguien le hab\u00eda dicho que \u00a0declarara en contra de su poderdante. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Refiri\u00f3 que \u00a0no se tuvo en cuenta que, seg\u00fan el testimonio de Mar\u00eda \u00a0Bernarda Estrada Guzm\u00e1n, abuela de la menor, la ni\u00f1a \u00a0nunca estaba sola en la casa, que el procesado siempre iba a buscar \u00a0madera, que nunca vio nada raro, que su trato era igual con todos los \u00a0ni\u00f1os y que les regalaba plata, una costumbre muy com\u00fan \u00a0en la zona. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Manifest\u00f3 \u00a0que el Tribunal pas\u00f3 por alto que la psicoorientadora Judith \u00a0del Carmen Negrete Montes afirm\u00f3 que la menor era fantasiosa. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Expuso que no \u00a0entiende la raz\u00f3n que tuvo la fiscal\u00eda para renunciar \u00a0al testigo de medicina legal, el cual podr\u00eda establecer si es \u00a0cierto que la menor fue v\u00edctima de unos tocamientos, ya que al \u00a0ser tan sensible el cuerpo humano, especialmente en las partes \u00a0\u00edntimas, se dejan rastros o huellas al ser manipuladas. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Asegur\u00f3 que \u00a0el error planteado tuvo incidencia en el fallo, ya que el Tribunal \u00a0tom\u00f3 extractos o peque\u00f1as partes de las declaraciones y \u00a0fund\u00f3 su sentencia incurriendo en un falso raciocinio, ya que \u00a0deb\u00eda estudiarse todo el contenido de las declaraciones. \u00a0Aunado a que el ente acusador no tuvo ning\u00fan soporte \u00a0probatorio que diera fuerza al testimonio de la menor, ni siquiera un \u00a0examen m\u00e9dico legal. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Refiere adem\u00e1s \u00a0que el testimonio de la menor debi\u00f3 valorarse en conjunto con \u00a0la declaraci\u00f3n de la perito Margarita Cabarcas, quien dej\u00f3 \u00a0entrever que la ni\u00f1a se encontraba en una etapa del \u00a0pensamiento evolutivo en donde son imaginativos, recreativos, \u00a0vol\u00e1tiles y susceptibles a creer en fantas\u00edas. Y que \u00a0Dayana Michel Mu\u00f1oz Pe\u00f1a, quien pasaba la mayor parte \u00a0del tiempo con la menor, manifest\u00f3 que aquella ten\u00eda \u00a0tendencia a mentir. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>2. Segundo Cargo. \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Invocando la \u00a0causal de casaci\u00f3n prevista en el numeral 1\u00ba del art\u00edculo \u00a0181 de la Ley 906 de 2004, denunci\u00f3 un error de hecho por la \u00a0falta de aplicaci\u00f3n, interpretaci\u00f3n err\u00f3nea o \u00a0aplicaci\u00f3n indebida de los art\u00edculos 7 inciso 2, 380, \u00a0381, 382, 383 y 404 de la Ley 906 de 2004 y el 209 del C\u00f3digo \u00a0Penal. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Consider\u00f3 \u00a0que el Tribunal afirm\u00f3 categ\u00f3ricamente que exist\u00eda \u00a0certeza sobre la responsabilidad del condenado, con fundamento en las \u00a0declaraciones de la v\u00edctima, su abuela y la psicoorientadora \u00a0del colegio de la menor, sin tener en cuenta que no exist\u00eda \u00a0ninguna prueba que confirme los dichos de las declarantes, existiendo \u00a0una duda probatoria ya que no se indica con precisi\u00f3n las \u00a0fechas, hora y lugar de los hechos, y tampoco se tuvieron en cuenta \u00a0los testimonios solicitados por la defensa. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Solicit\u00f3 a \u00a0la Corte casar el fallo impugnado y, en su lugar, absolver a IV\u00c1N \u00a0DE JES\u00daS ARANGO OSORIO. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>V. CONSIDERACIONES \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5.1. \u00a0La casaci\u00f3n es un medio extraordinario de impugnaci\u00f3n \u00a0y, por tanto, no constituye sede adicional para prolongar el debate \u00a0probatorio y jur\u00eddico cumplido en las instancias ordinarias y \u00a0concluido con el fallo de segundo grado. Por el contrario, exige el \u00a0cumplimiento de espec\u00edficos requisitos formales orientados a \u00a0demostrar a trav\u00e9s de un juicio t\u00e9cnico jur\u00eddico \u00a0que en la declaraci\u00f3n de justicia all\u00ed contenida \u2013la \u00a0cual llega a esta sede amparada de la dual presunci\u00f3n de \u00a0legalidad y acierto\u2013, se incurri\u00f3 en errores de hecho o \u00a0de derecho ostensibles y relevantes o, se profiri\u00f3 en un \u00a0juicio viciado, ocurrencias, una y otra, que reclaman para s\u00ed \u00a0el necesario correctivo. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Para la \u00a0elaboraci\u00f3n del libelo han de tenerse en cuenta las reglas \u00a0establecidas en la ley procesal penal que haya regido la actuaci\u00f3n, \u00a0las cuales son de ineludible cumplimiento, por tanto, cuando se \u00a0soslayan aqu\u00e9llas relacionadas con la adecuada formulaci\u00f3n \u00a0de los cargos y se omite indicar con la claridad y precisi\u00f3n \u00a0debidas sus fundamentos, la consecuencia procesal inmediata no puede \u00a0ser otra que su inadmisi\u00f3n. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5.2. \u00a0El primer cargo propuesto por el libelista se funda en la violaci\u00f3n \u00a0indirecta de la ley sustancial, \u00a0causal prevista en el art\u00edculo 181.3 del C\u00f3digo de \u00a0Procedimiento Penal de 2004, consistente en \u00abel \u00a0manifiesto desconocimiento de las reglas de producci\u00f3n y \u00a0apreciaci\u00f3n de la prueba sobre la cual se ha fundado la \u00a0sentencia\u00bb. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0demandante manifiesta que en la sentencia proferida por el Tribunal \u00a0se incurri\u00f3 en un error de hecho por falso raciocinio. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Si se ataca la \u00a0sentencia de segunda instancia por considerar que se present\u00f3 \u00a0un falso raciocinio el recurrente est\u00e1 obligado a demostrar, \u00a0de manera independiente, (i) cu\u00e1les \u00a0fueron los principios de la l\u00f3gica que se dejaron de aplicar y \u00a0cu\u00e1l era el llamado a regular el caso (identidad, no \u00a0contradicci\u00f3n, tercero excluido, raz\u00f3n suficiente); \u00a0(ii) en d\u00f3nde estuvo el error al valorar la prueba \u00a0t\u00e9cnico-cient\u00edfica que llev\u00f3 a vulnerar los \u00a0postulados de la ciencia (no \u00a0desconocer la prueba cient\u00edfica como medio probatorio en su \u00a0integridad para dejarlo de valorar por cuanto ello implicar\u00eda \u00a0un error de hecho por falso juicio de existencia por omisi\u00f3n), \u00a0y (iii) determinar qu\u00e9 m\u00e1xima de la experiencia aplic\u00f3 \u00a0erradamente la segunda instancia para demostrar que no es regla de la \u00a0experiencia o que no era la llamada a regular el caso. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Posteriormente, se \u00a0debe demostrar (no \u00a0simplemente enunciar) \u00a0la trascendencia del error, lo que implica hacer ver de manera \u00a0concreta que la conclusi\u00f3n a la que arrib\u00f3 el \u00a0sentenciador por medio de la inferencia habr\u00eda sido otra de no \u00a0haberse presentado el yerro, o que valorado en conjunto y en debida \u00a0forma el acervo probatorio las conclusiones del fallo ser\u00edan \u00a0completamente diferentes. Valga decir desde ya que el defensor en el \u00a0primer cargo, no present\u00f3 argumento alguno tendiente a \u00a0demostrar el principio de trascendencia. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Frente \u00a0a las censuras que el demandante realiza a la valoraci\u00f3n de \u00a0los testimonios de la menor v\u00edctima S.E.G., su abuela Mar\u00eda \u00a0Bernarda Estrada Guzm\u00e1n, la \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 psicoorientadora del colegio Judith \u00a0del Carmen Negrete Montes, la perito Margarita Cabarcas y la testigo \u00a0Dayana Michel Mu\u00f1oz Pe\u00f1a, no \u00a0encuentra la Sala cumplida la metodolog\u00eda de acreditaci\u00f3n \u00a0del cargo, en la forma previamente se\u00f1alada frente a la sana \u00a0cr\u00edtica. Se limit\u00f3 a sostener que se incurri\u00f3 en \u00a0un falso raciocinio sin explicar por qu\u00e9 raz\u00f3n el \u00a0Tribunal vulner\u00f3 las reglas de la experiencia, o los \u00a0postulados de la ciencia o los principios de la l\u00f3gica \u00a0jur\u00eddica argumentativa. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0Corte advierte que el libelista \u00a0manifest\u00f3 su oposici\u00f3n de criterio frente al m\u00e9rito \u00a0que los juzgadores confirieron a la prueba testimonial, desconociendo \u00a0que el recurso extraordinario de casaci\u00f3n no tiene el alcance \u00a0de una instancia adicional y, por lo tanto, no es viable disentir del \u00a0fallo de segundo nivel, a trav\u00e9s de un alegato que no tiene \u00a0otro fin que exponer su particular criterio. \u00a0<\/p>\n<p>No le era \u00a0suficiente al \u00a0recurrente con \u00a0afirmar, de modo gen\u00e9rico, \u00a0que el fallador actu\u00f3 de forma err\u00e1tica al momento de \u00a0otorgar credibilidad al dicho de la v\u00edctima y pasar por alto \u00a0aquellos testimonios que restaban su credibilidad. Advierte \u00a0la Corte que con tal proceder el recurrente intenta revivir el debate \u00a0probatorio ya concluido, sin tener en cuenta que en este estadio \u00a0procesal se discute la legalidad del fallo recurrido, motivo por el \u00a0cual las censuras que tenga las debe invocar a trav\u00e9s de las \u00a0causales dispuestas para ello, sin que sea suficiente su mera \u00a0enunciaci\u00f3n, pues se repite, debe desarrollar su cargo \u00a0se\u00f1alando qu\u00e9 principio de la l\u00f3gica, cual \u00a0m\u00e1xima de la experiencia o qu\u00e9 postulado cient\u00edfico \u00a0fue quebrantado. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En la demanda \u00a0escasamente se indic\u00f3 que la menor tend\u00eda a mentir, que \u00a0us\u00f3 un vocabulario que no era propio de su edad, que \u00a0era fantasiosa, que dej\u00f3 entrever que alguien la hab\u00eda \u00a0inducido a declarar en contra de su prohijado, as\u00ed como que \u00a0era sospechoso que no refiriera las circunstancias de tiempo, modo y \u00a0lugar en que ocurrieron los hechos y que no se tuvo en cuenta la \u00a0dem\u00e1s prueba testimonial recaudada. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El recurrente se \u00a0sustrajo de probar que la valoraci\u00f3n probatoria del Tribunal \u00a0contraviene los par\u00e1metros de la sana critica, ya que no hizo \u00a0otra cosa que examinar el asunto desde su personal entendimiento, en \u00a0el marco de una alegaci\u00f3n generalizada que traduce su \u00a0desacuerdo con lo resuelto en el fallo. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Aunado a ello se \u00a0advierte que el censor vulnera los principios de autonom\u00eda de \u00a0las causales y de no contradicci\u00f3n al manifestar \u00a0que el Tribunal tom\u00f3 extractos o peque\u00f1as partes en la \u00a0declaraci\u00f3n de la menor. Censura que debi\u00f3 encaminar \u00a0por la senda del falso juicio de identidad por cercenamiento. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Finalmente, en \u00a0cuanto al cargo primero se refiere, se observan argumentos inid\u00f3neos \u00a0para sustentar el mismo, como aquel donde el censor expone que le \u00a0parece muy extra\u00f1o que la Fiscal\u00eda renunciara al \u00a0testimonio del m\u00e9dico legista porque podr\u00eda perjudicar \u00a0su teor\u00eda del caso. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En este punto \u00a0desconoce el defensor que, en el Sistema Penal Acusatorio, aplicable \u00a0al caso, las partes est\u00e1n en igualdad de armas y las \u00a0evidencias o los elementos probatorios son piezas de su estrategia, \u00a0de modo que cada Sujeto Procesal es aut\u00f3nomo para disponer de \u00a0su pr\u00e1ctica final, pues no hacen parte del proceso sino hasta \u00a0cuando se practiquen en la fase de juzgamiento (no como en la Ley 600 \u00a0de 2000 donde existe el principio de comunidad de la prueba). Si la \u00a0fiscal\u00eda (o la defensa) decide desistir o renunciar a su \u00a0testigo es bajo su propio riesgo, sin que la contraparte pueda alegar \u00a0tal situaci\u00f3n en su favor o argumentar que le parece muy \u00a0extra\u00f1a la situaci\u00f3n. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el \u00a0testigo m\u00e9dico legal y los resultados de su examen fueron \u00a0relacionados desde la presentaci\u00f3n del escrito de acusaci\u00f3n10, \u00a0por lo que la defensa en la audiencia preparatoria, de haber \u00a0considerado que el testimonio del m\u00e9dico forense daba luces \u00a0frente al tema, bien pudo haber solicitado para que se practicara \u00a0como prueba suya en caso de que la Fiscal\u00eda no lo requiriera. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En suma, el \u00a0libelista desarroll\u00f3 una propuesta adversa al marco de \u00a0discusi\u00f3n del recurso y, obviamente, a la demostraci\u00f3n \u00a0de un yerro por falso raciocinio. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5.3. \u00a0El segundo cargo propuesto por el demandante lo fundament\u00f3 al \u00a0amparo de la causal de casaci\u00f3n prevista en el numeral 1\u00ba \u00a0del art\u00edculo 181 de la Ley 906 de 2004; denuncia la falta de \u00a0aplicaci\u00f3n, interpretaci\u00f3n err\u00f3nea o aplicaci\u00f3n \u00a0indebida de los art\u00edculos 7 inciso 2, 380, 381, 382, 383 y 404 \u00a0de la ley 906 de 2004 y el 209 del C\u00f3digo Penal. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Bas\u00f3 su \u00a0argumento en la falta de pruebas que confirmara las declaraciones de \u00a0la menor v\u00edctima, su abuela y la psicoorientadora tenidas en \u00a0cuenta por el Tribunal; reclama entonces la existencia de una duda \u00a0probatoria ya que no se indic\u00f3 con precisi\u00f3n la fecha, \u00a0la hora y el lugar de los hechos, y tampoco se tuvieron en cuenta los \u00a0testimonios solicitados por la defensa. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0causal mencionada impone la obligaci\u00f3n de precisar si se est\u00e1 \u00a0censurando (i) la exclusi\u00f3n \u00a0evidente \u2013no aplicaci\u00f3n de la norma que debe regular el \u00a0caso concreto\u2014, (ii) la \u00a0aplicaci\u00f3n indebida \u2013error al momento de elegir la norma \u00a0que contiene los supuestos f\u00e1cticos del caso\u2014, o (iii) \u00a0la \u00a0interpretaci\u00f3n err\u00f3nea \u2013se le da un alcance a la \u00a0norma que no tiene\u2014 equivocando su hermen\u00e9utica. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Desconoce el \u00a0libelista que la exclusi\u00f3n evidente, la indebida aplicaci\u00f3n \u00a0o la interpretaci\u00f3n err\u00f3nea tienen alcances propios y \u00a0diferenciados, y atendiendo al principio l\u00f3gico de no \u00a0contradicci\u00f3n, no es viable invocarlos de manera conjunta, ni \u00a0sustentarlos como si de uno solo se tratara, so pena de generar la \u00a0inadmisi\u00f3n de la demanda. Y es precisamente lo que ocurre en \u00a0el caso de marras ya que el libelista expone de manera general la \u00a0violaci\u00f3n directa a la ley sustancial sin indicar, siquiera de \u00a0manera somera respecto a qu\u00e9 defecto se refiere, lo que a su \u00a0vez torna la sustentaci\u00f3n en confusa y gen\u00e9rica. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En el sub examine, \u00a0es evidente que el casacionista de forma totalmente equivocada, \u00a0incluye reparos propios de la violaci\u00f3n indirecta de la ley \u00a0sustancial, discutiendo situaciones f\u00e1cticas y elementos de \u00a0prueba, ajenos a la causal primera de casaci\u00f3n. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed las \u00a0cosas, con \u00a0respecto al segundo cargo no podr\u00e1 admitirse la demanda. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, \u00a0de la revisi\u00f3n del expediente no se advierte la vulneraci\u00f3n \u00a0de alguna garant\u00eda fundamental que amerite el ejercicio de las \u00a0facultades oficiosas que tiene la Corte Suprema de Justicia y la \u00a0lleve a pronunciarse en aras de su protecci\u00f3n. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De conformidad \u00a0con el art\u00edculo 184 de la Ley 906 de 2004, contra el presente \u00a0auto procede el mecanismo \u00a0especial de insistencia, \u00a0dentro de los t\u00e9rminos desarrollados por la jurisprudencia de \u00a0esta Sala. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En m\u00e9rito \u00a0de lo expuesto, la SALA \u00a0DE CASACI\u00d3N PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>INADMITIR \u00a0la demanda de casaci\u00f3n presentada por el defensor de IV\u00c1N \u00a0DE JES\u00daS ARANGO OSORIO. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Conforme a lo \u00a0preceptuado en el art\u00edculo 184 de la Ley 906 de 2004, contra \u00a0la decisi\u00f3n procede el mecanismo de insistencia de cumplirse \u00a0sus requisitos. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Notif\u00edquese \u00a0y c\u00famplase. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>GERSON \u00a0CHAVERRA CASTRO \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>JOS\u00c9 \u00a0FRANCISCO ACU\u00d1A VIZCAYA \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>EUGENIO \u00a0FERN\u00c1NDEZ CARLIER \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>LUIS \u00a0ANTONIO HERN\u00c1NDEZ BARBOSA \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>FABIO \u00a0OSPITIA GARZ\u00d3N \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>EYDER \u00a0PATI\u00d1O CABRERA \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HUGO \u00a0QUINTERO BERNATE \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>PATRICIA \u00a0SALAZAR CU\u00c9LLAR \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>NUBIA \u00a0YOLANDA NOVA GARC\u00cdA \u00a0<\/p>\n<p>Secretaria \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fl. 5 C. Juzgado \u00a0<\/p>\n<p>2 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fls. 13 a 18 \u00eddem \u00a0<\/p>\n<p>3 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fl. 37 \u00eddem \u00a0<\/p>\n<p>4 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fls. 46 a 48 \u00eddem \u00a0<\/p>\n<p>5 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fls. 90 a 91 \u00eddem \u00a0<\/p>\n<p>6 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fls. 109 a 117 \u00eddem \u00a0<\/p>\n<p>7 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fls. 131 a 132 \u00eddem \u00a0<\/p>\n<p>8 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fls. 157 a 166 \u00eddem. \u00a0<\/p>\n<p>9 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fls. 10 a 20 C. Tribunal \u00a0<\/p>\n<p>10 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Fl. 17 C. \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Juzgado \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 HUGO QUINTERO \u00a0BERNATE \u00a0 Magistrado \u00a0Ponente \u00a0 \u00a0\u00a0 AP1616-2021 \u00a0 Radicado 55380 \u00a0 (Aprobado Acta \u00a0Nro.98) \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 Bogot\u00e1 \u00a0D.C., veintiocho (28) de abril de dos mil veintiuno (2021) \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 I. 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