{"id":5501,"date":"2023-09-08T16:23:30","date_gmt":"2023-09-08T16:23:30","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1339129-08-02\/"},"modified":"2023-09-08T16:23:30","modified_gmt":"2023-09-08T16:23:30","slug":"1339129-08-02","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1339129-08-02\/","title":{"rendered":"13391(29-08-02)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Rep\u00fablica de Colombia \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Corte Suprema de Justicia \u00a0<\/p>\n<p>Proceso No 13391 \u00a0<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0<\/p>\n<p>MAGISTRADO PONENTE \u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO ORLANDO P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0<\/p>\n<p>APROBADO ACTA No. 98 \u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, D. C., veintinueve (29) de agosto de \u00a0dos mil dos (2002) \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>ASUNTO \u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0Juzgado \u00a05\u00b0 Penal del Circuito de Santa \u00a0Marta \u00a0(Magdalena), \u00a0el 27 de noviembre de 1995, conden\u00f3 a Dules Mar\u00edn Bedoya, \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero \u00a0Blanco \u00a0y \u00a0a \u00a0Mart\u00edn \u00a0Emilio \u00a0Murillo \u00a0Lobo, \u00a0en calidad de \u00a0coautores, \u00a0por \u00a0el \u00a0delito \u00a0de \u00a0homicidio agravado en la persona de Sixto Jos\u00e9 \u00a0Sarmiento. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El Tribunal Superior del Distrito Judicial de \u00a0la \u00a0misma \u00a0ciudad, \u00a0el \u00a015 \u00a0de \u00a0marzo de 1.996, al conocer por apelaci\u00f3n de ese \u00a0fallo, \u00a0le \u00a0imparti\u00f3 \u00a0confirmaci\u00f3n. \u00a0En \u00a0esa \u00a0providencia, \u00a0la \u00a0pena principal \u00a0impuesta \u00a0en primera instancia, que ascendi\u00f3 a cuarenta (40) a\u00f1os de prisi\u00f3n, \u00a0as\u00ed \u00a0como \u00a0la \u00a0accesoria de interdicci\u00f3n de derechos y funciones p\u00fablicas por \u00a0espacio \u00a0 de \u00a0 diez \u00a0 (10) \u00a0a\u00f1os, \u00a0no \u00a0fue \u00a0modificada.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Contra \u00a0la \u00a0sentencia, \u00a0los \u00a0defensores \u00a0de \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero Blanco y Mart\u00edn Emilio Murillo Lobo interpusieron el recurso \u00a0extraordinario \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n. Corresponde ahora a la Corte, una vez admitido el \u00a0recurso, \u00a0pronunciarse \u00a0sobre \u00a0la \u00a0viabilidad \u00a0de \u00a0las censuras propuestas en la \u00a0demanda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HECHOS \u00a0<\/p>\n<p>El \u00a018 de julio de 1994, en un accidente de \u00a0tr\u00e1nsito, \u00a0falleci\u00f3 \u00a0la esposa de Ovidio D\u00edaz Fuentes. El hecho fue atribuido \u00a0a \u00a0Jos\u00e9 \u00a0del \u00a0Rosario \u00a0Sarmiento. \u00a0Cuando fue capturado, su hermano Sixto Jos\u00e9 \u00a0contrat\u00f3 \u00a0los \u00a0servicios \u00a0de \u00a0un \u00a0abogado para que lo defendiera. Este proceder \u00a0indispuso \u00a0 a \u00a0 Ovidio \u00a0 D\u00edaz \u00a0 Fuentes, \u00a0quien \u00a0manifest\u00f3 \u00a0su \u00a0intenci\u00f3n \u00a0de \u00a0vengarse. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El 9 de septiembre de 1994, a eso de la 6:45 \u00a0de \u00a0la \u00a0tarde, \u00a0Sixto \u00a0Jos\u00e9 Sarmiento transitaba en compa\u00f1\u00eda de su esposa por \u00a0una \u00a0de \u00a0las \u00a0calles del barrio \u201cMar\u00eda Eugenia\u201d de Santa Marta. Al paso, le \u00a0salieron \u00a0Dules \u00a0Antonio \u00a0Mar\u00edn \u00a0Bedoya, Mart\u00edn Emilio Murillo Lobo y Eli\u00e9cer \u00a0Quintero \u00a0Blanco. \u00a0Luego de separarlo de su mujer, lo emprendieron a tiros hasta \u00a0darle \u00a0muerte. \u00a0Los \u00a0homicidas huyeron. A poco, cuando se hallaban en la casa de \u00a0Ovidio \u00a0 D\u00edaz \u00a0 Fuentes, \u00a0 fueron \u00a0 aprehendidos.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>ANTECEDENTES PROCESALES \u00a0<\/p>\n<p>Las \u00a0siguientes \u00a0son \u00a0las \u00a0secuencias \u00a0que \u00a0conforman el proceso: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0La \u00a0Fiscal\u00eda 19 Previa y Permanente de \u00a0Santa \u00a0 Marta, \u00a0 el \u00a0 10 \u00a0 de \u00a0 septiembre \u00a0 de \u00a0 1994, \u00a0 declar\u00f3 \u00a0 abierta \u00a0la \u00a0investigaci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. El 19 de septiembre de 1994, la Fiscal\u00eda \u00a05\u00b0 \u00a0Especializada, Grupo Vida, al resolverles a Dules Mar\u00edn, Eli\u00e9cer Quintero \u00a0Blanco \u00a0y \u00a0a \u00a0Mart\u00edn \u00a0Emilio \u00a0Murillo \u00a0Lobo la situaci\u00f3n jur\u00eddica, les dict\u00f3 \u00a0medida \u00a0de aseguramiento, en su modalidad de detenci\u00f3n preventiva sin derecho a \u00a0excarcelaci\u00f3n, \u00a0por \u00a0el \u00a0delito \u00a0de \u00a0homicidio \u00a0en \u00a0la \u00a0persona \u00a0de Sixto Jos\u00e9 \u00a0Sarmiento. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0La \u00a0investigaci\u00f3n \u00a0fue cerrada el 3 de \u00a0enero\u00a0 de 1995. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>4. \u00a0El \u00a06 de marzo de 1995, se calific\u00f3 el \u00a0m\u00e9rito \u00a0del \u00a0sumario. \u00a0Mart\u00edn \u00a0Emilio Murillo Lobo, Eli\u00e9cer Quintero Blanco y \u00a0Dules \u00a0Mar\u00edn, \u00a0fueron acusados de incurrir en el delito de homicidio en calidad \u00a0de \u00a0coautores. \u00a0La \u00a0decisi\u00f3n \u00a0fue \u00a0impugnada por el defensor del segundo de los \u00a0nombrados. \u00a0La \u00a0Fiscal\u00eda \u00a0Delegada ante el Tribunal Superior de Santa Marta, el \u00a020 de abril de1995, la confirm\u00f3.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>5. \u00a0El 22 de junio de 1.995, el Juzgado 5\u00b0 \u00a0Penal \u00a0del \u00a0Circuito de Santa Marta, por competencia, avoc\u00f3 el conocimiento del \u00a0proceso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>6. El Juzgado 5\u00b0 Penal del Circuito, el 27 \u00a0de \u00a0noviembre \u00a0de \u00a01995, \u00a0dict\u00f3 \u00a0la \u00a0sentencia en el sentido y en los t\u00e9rminos \u00a0explicados l\u00edneas arriba. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>7. \u00a0El \u00a0fallo \u00a0fue \u00a0apelado. \u00a0El \u00a0Tribunal \u00a0Superior \u00a0de \u00a0Santa \u00a0Marta, \u00a0el \u00a015 \u00a0de \u00a0marzo \u00a0de \u00a01996, \u00a0lo \u00a0confirm\u00f3 \u00a0en \u00a0su \u00a0integridad.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>LAS DEMANDAS \u00a0<\/p>\n<p>Los \u00a0defensores \u00a0de \u00a0los \u00a0sentenciados, por \u00a0separado, \u00a0interpusieron \u00a0contra \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0el \u00a0recurso \u00a0extraordinario \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n. La Corte har\u00e1 una sinopsis de cada una de ellas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>I. \u00a0DEMANDA \u00a0EN NOMBRE DE ELI\u00c9CER QUINTERO \u00a0BLANCO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Tres \u00a0cargos \u00a0interpuso \u00a0el \u00a0recurrente: el \u00a0primero como principal y los dos restantes como subsidiarios. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cargo \u00fanico (principal). \u00a0<\/p>\n<p>Lo formula al cobijo de la causal tercera de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0(art\u00edculo \u00a0220, \u00a0numeral \u00a03\u00b0, del C\u00f3digo de Procedimiento Penal de \u00a01991). \u00a0 La \u00a0 sentencia, \u00a0 aduce, \u00a0 fue \u00a0proferida \u00a0en \u00a0un \u00a0proceso \u00a0viciado \u00a0de \u00a0nulidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0cargo \u00a0lo \u00a0sustenta \u00a0de \u00a0la \u00a0siguiente \u00a0manera: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0Fiscal\u00eda 5\u00b0 Seccional de Santa Marta, \u00a0el \u00a06 \u00a0de \u00a0marzo \u00a0de \u00a01995, \u00a0dict\u00f3 \u00a0la \u00a0resoluci\u00f3n acusatoria. La decisi\u00f3n se \u00a0notific\u00f3 \u00a0 personalmente \u00a0a \u00a0los \u00a0enjuiciados \u00a0Dules \u00a0Mar\u00edn \u00a0Bedoya, \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero \u00a0y \u00a0Mart\u00edn \u00a0Emilio Murillo Lobo. El 8 del mismo mes, a la Personer\u00eda. \u00a0Por estados, el 21 de marzo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a010 \u00a0y \u00a016 \u00a0de \u00a0marzo, los defensores de \u00a0Mart\u00edn \u00a0Emilio \u00a0Murillo \u00a0Lobo \u00a0y \u00a0Dules \u00a0Mar\u00edn \u00a0Bedoya, \u00a0renunciaron \u00a0al poder \u00a0concedido. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La fiscal\u00eda, ante esta situaci\u00f3n, el 27 de \u00a0marzo \u00a0solicit\u00f3 \u00a0a la Defensor\u00eda del Pueblo la designaci\u00f3n de dos defensores. \u00a0El \u00a031 \u00a0de \u00a0marzo \u00a0venc\u00eda \u00a0el \u00a0traslado \u00a0de \u00a05 \u00a0d\u00edas \u00a0para que los recurrentes \u00a0presentaran \u00a0el \u00a0recurso \u00a0interpuesto contra la providencia calificatoria. S\u00f3lo \u00a0el \u00a05 \u00a0de \u00a0marzo \u00a0se \u00a0anexaron al proceso los poderes otorgados a los defensores \u00a0p\u00fablicos.\u00a0 \u00a0Murillo \u00a0Lobo \u00a0y \u00a0Mar\u00edn, por carecer de defensor, no tuvieron \u00a0oportunidad \u00a0de \u00a0presentar \u00a0sus alegatos de instancia. No as\u00ed Eli\u00e9cer Quintero \u00a0Blanco. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ah\u00ed \u00a0radica, \u00a0sostiene el censor, el vicio \u00a0que \u00a0afecta \u00a0el \u00a0debido \u00a0proceso. \u00a0La \u00a0fiscal\u00eda, \u00a0sin \u00a0antes \u00a0posesionar \u00a0a los \u00a0defensores \u00a0p\u00fablicos de Murillo Lobo y Mar\u00edn Bedoya, no pod\u00eda correr traslado \u00a0ni \u00a0conceder \u00a0t\u00e9rmino \u00a0para \u00a0sustentar \u00a0la \u00a0apelaci\u00f3n \u00a0interpuesta \u00a0contra \u00a0la \u00a0resoluci\u00f3n acusatoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A Eli\u00e9cer Quintero Blanco, indirectamente, \u00a0tambi\u00e9n \u00a0lo \u00a0afect\u00f3 \u00a0esta falla procedimental. Por eso solicita a la Corte que \u00a0declare \u00a0la \u00a0nulidad \u00a0de \u00a0lo \u00a0actuado \u00a0desde \u00a0el \u00a0momento \u00a0en \u00a0que se produjo la \u00a0notificaci\u00f3n \u00a0de la resoluci\u00f3n acusatoria. Ello en aras de que se restablezcan \u00a0el \u00a0 \u00a0derecho \u00a0 de \u00a0 defensa \u00a0 y \u00a0 el \u00a0 debido \u00a0 proceso, \u00a0 vulnerados \u00a0 a \u00a0 los \u00a0procesados\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Primer cargo (subsidiario). \u00a0<\/p>\n<p>Invoca \u00a0la \u00a0causal \u00a0primera \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0(art\u00edculo \u00a0220, numeral 1\u00b0, cuerpo primero, del C\u00f3digo de Procedimiento Penal \u00a0de \u00a01991). \u00a0La \u00a0sentencia, \u00a0dice, \u00a0es \u00a0violatoria, \u00a0por \u00a0v\u00eda directa, de la ley \u00a0sustancial. \u00a0El \u00a0sentenciador, por error de selecci\u00f3n, aplic\u00f3 indebidamente el \u00a0art\u00edculo 30 de la Ley 40 de 1993.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed lo sustenta: \u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0Ley \u00a040 \u00a0de 1993, y espec\u00edficamente su \u00a0art\u00edculo \u00a030, \u00a0fue \u00a0dictada para combatir el secuestro. Es norma es inaplicable \u00a0al \u00a0homicidio \u00a0que \u00a0se \u00a0le \u00a0imput\u00f3 \u00a0a \u00a0su \u00a0defendido, \u00a0a pesar de que haya sido \u00a0declarada \u00a0exequible \u00a0por la Corte Constitucional mediante la sentencia C-565 de \u00a01993. \u00a0Su aplicaci\u00f3n introduce una violaci\u00f3n del principio de igualdad ante la \u00a0ley. \u00a0Una \u00a0ley \u00a0dise\u00f1ada y expedida para combatir el secuestro, no puede servir \u00a0para \u00a0reprimir \u00a0el homicidio. Si la Ley 40 de 1993 increment\u00f3 las penas para el \u00a0homicidio \u00a0simple \u00a0y \u00a0el \u00a0homicidio \u00a0agravado, \u00a0y \u00a0en \u00a0cambio no lo hizo para el \u00a0homicidio \u00a0militar, \u00a0debe \u00a0ser \u00a0inaplicada \u00a0porque \u00a0crea \u00a0un \u00a0trato \u00a0diferencial \u00a0violatorio \u00a0del \u00a0principio \u00a0de \u00a0igualdad \u00a0en \u00a0esta \u00a0materia. \u00a0Pide \u00a0a \u00a0la Corte, \u00a0entonces, \u00a0casar \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0y \u00a0proceder \u00a0a \u00a0dictar \u00a0una de sustituci\u00f3n con \u00a0fundamento en el art\u00edculo 4\u00b0 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Segundo cargo (subsidiario). \u00a0<\/p>\n<p>Recurre \u00a0a \u00a0la \u00a0causal primera de casaci\u00f3n \u00a0(art\u00edculo \u00a0220, numeral 1\u00b0, cuerpo segundo, del C\u00f3digo de Procedimiento Penal \u00a0de \u00a01991). \u00a0Esta \u00a0vez, \u00a0sostiene que el juzgador viol\u00f3 de modo indirecto la ley \u00a0sustancial \u00a0por aplicaci\u00f3n indebida de los art\u00edculos 29 de la Carta Pol\u00edtica; \u00a0247 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo de Procedimiento Penal de 1991; 23, 25, 323 y 324 de la Ley 40 \u00a0de 1993 y 81 de la Ley 190 de 1995. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed lo sustenta: \u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0 co-procesado \u00a0Dules \u00a0Mar\u00edn, \u00a0en \u00a0su \u00a0injurada, \u00a0lanz\u00f3 \u00a0cargos \u00a0contra Eli\u00e9cer Quintero Blanco. Pero cuando lo hizo, \u00a0no \u00a0se \u00a0le tom\u00f3 el juramento exigido por la ley. Por tanto, sin haber adquirido \u00a0la \u00a0entidad \u00a0de \u00a0testimonio, \u00a0sus \u00a0acusaciones \u00a0no \u00a0pod\u00edan convertirse, como lo \u00a0acept\u00f3 \u00a0 el \u00a0 sentenciador, \u00a0 en \u00a0 prueba \u00a0 completa \u00a0 para \u00a0 condenar \u00a0 a \u00a0 su \u00a0defendido. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0esposa de la v\u00edctima, en diligencia de \u00a0reconocimiento, \u00a0se\u00f1al\u00f3 \u00a0a \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero \u00a0como \u00a0uno \u00a0de \u00a0los autores del \u00a0homicidio. \u00a0Esta \u00a0prueba no se produjo legalmente. La testigo, el d\u00eda anterior, \u00a0hab\u00eda \u00a0visto \u00a0en \u00a0un \u00a0peri\u00f3dico local la fotograf\u00eda de los homicidas de Sixto \u00a0Jos\u00e9 \u00a0Sarmiento. \u00a0Dada \u00a0su \u00a0ilegalidad, \u00a0esa pieza procesal no pod\u00eda servir de \u00a0fundamento a la sentencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Las \u00a0pruebas \u00a0allegadas \u00a0al \u00a0proceso, \u00a0no \u00a0demuestran \u00a0que \u00a0su \u00a0defendido haya sido coautor del homicidio. Cuando sali\u00f3 de \u00a0una \u00a0tienda, \u00a0vio c\u00f3mo sus compa\u00f1eros corr\u00edan. Por eso \u00e9l tambi\u00e9n huy\u00f3. El \u00a0autor, \u00a0tal \u00a0como lo define el art\u00edculo 23 del C\u00f3digo Penal de 1980, es el que \u00a0realiza \u00a0el hecho punible. Eli\u00e9cer Quintero no actu\u00f3 directamente en la muerte \u00a0de \u00a0Sixto \u00a0Jos\u00e9 \u00a0Sarmiento. \u00a0Por \u00a0eso se aplic\u00f3 en forma indebida la norma que \u00a0define la autor\u00eda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No \u00a0existe \u00a0prueba \u00a0plena \u00a0que se\u00f1ale a su \u00a0defendido \u00a0como coautor. No se desvirtu\u00f3 a lo largo de la investigaci\u00f3n que el \u00a0sentenciado, \u00a0cuando \u00a0sucedieron \u00a0los \u00a0hechos, \u00a0se \u00a0encontraba \u00a0en \u00a0un sal\u00f3n de \u00a0billares \u00a0y \u00a0de \u00a0ah\u00ed \u00a0fue invitado a una fiesta. El sentenciador tergivers\u00f3 la \u00a0prueba \u00a0para \u00a0deducir \u00a0la \u00a0participaci\u00f3n \u00a0de \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero \u00a0en calidad de \u00a0coautor. \u00a0Por \u00a0eso \u00a0desconoci\u00f3 \u00a0el \u00a0in \u00a0dubio pro reo. El Tribunal incurri\u00f3 en \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho \u00a0en \u00a0la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0de \u00a0las \u00a0pruebas \u00a0y esto lo condujo a la \u00a0violaci\u00f3n de la ley sustancial por v\u00eda indirecta. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>II. DEMANDA EN NOMBRE DE \u00a0MART\u00cdN EMILIO MURILLO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cargo \u00fanico. \u00a0<\/p>\n<p>S\u00f3lo un cargo eleva el recurrente contra la \u00a0sentencia. \u00a0Lo \u00a0apoya \u00a0en la causal tercera de casaci\u00f3n (art\u00edculo 220, numeral \u00a03\u00b0, del C\u00f3digo de Procedimiento Penal de 1991). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed lo sustenta: \u00a0<\/p>\n<p>La sentencia se emiti\u00f3 en un juicio viciado \u00a0de \u00a0nulidad. \u00a0En \u00a0ella \u00a0se \u00a0viol\u00f3 el art\u00edculo 304, numeral 3\u00b0, del C\u00f3digo de \u00a0Procedimiento \u00a0Penal \u00a0de \u00a01991. \u00a0No \u00a0se \u00a0respet\u00f3 \u00a0el \u00a0derecho \u00a0de \u00a0defensa \u00a0del \u00a0procesado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0Mart\u00edn \u00a0Emilio \u00a0Murillo \u00a0Lobo \u00a0se \u00a0le \u00a0design\u00f3, \u00a0en \u00a0la \u00a0diligencia de indagatoria, un abogado defensor. Pero, dada la \u00a0mecanizaci\u00f3n \u00a0a \u00a0la \u00a0que ha sido sometido este acto, nada hizo el abogado en su \u00a0favor. \u00a0Tampoco la fiscal\u00eda cumpli\u00f3 con su deber. Nadie le indic\u00f3 al indagado \u00a0que \u00a0la \u00a0ley \u00a0lo \u00a0amparaba \u00a0con \u00a0algunos \u00a0beneficios \u00a0punitivos, si confesaba la \u00a0comisi\u00f3n \u00a0del \u00a0delito \u00a0y \u00a0se \u00a0somet\u00eda desde ese momento al procedimiento de la \u00a0sentencia \u00a0anticipada. \u00a0Por \u00a0eso, \u00a0en \u00a0lugar \u00a0de\u00a0 13 a\u00f1os y 4 meses, se le \u00a0impusieron \u00a040 \u00a0de prisi\u00f3n como pena principal. Otra ser\u00eda hoy su suerte si no \u00a0se le hubiera vulnerado, de ese modo, su derecho de defensa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A lo anterior ha de a\u00f1adirse, argumenta el \u00a0censor, \u00a0la \u00a0actitud pasiva de los apoderados que tuvo el sentenciado a lo largo \u00a0del \u00a0proceso. \u00a0Ninguno, \u00a0con \u00a0ostensible \u00a0abandono de sus deberes profesionales, \u00a0solicit\u00f3 \u00a0pr\u00e1ctica \u00a0de \u00a0pruebas ni controvirti\u00f3 las que se hab\u00edan recaudado. \u00a0Adem\u00e1s, \u00a0 equivocaron \u00a0su \u00a0estrategia \u00a0defensiva. \u00a0En \u00a0lugar \u00a0de \u00a0aconsejar \u00a0al \u00a0incriminado \u00a0para \u00a0que \u00a0se \u00a0acogiera \u00a0a la figura de la sentencia anticipada, se \u00a0desgastaron \u00a0en \u00a0la \u00a0b\u00fasqueda \u00a0de una preclusi\u00f3n imposible, dado el c\u00famulo de \u00a0pruebas \u00a0de \u00a0cargo \u00a0que \u00a0exist\u00edan, \u00a0o \u00a0en \u00a0la \u00a0consecuci\u00f3n \u00a0de \u00a0una \u00a0sentencia \u00a0absolutoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sobre \u00a0estas \u00a0bases, \u00a0solicita \u00a0a \u00a0la Corte \u00a0declarar \u00a0la nulidad de lo actuado, desde la indagatoria, inclusive, para que la \u00a0fiscal\u00eda, \u00a0en una nueva diligencia, proceda a restablecer el derecho de defensa \u00a0vulnerado \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0a \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0su \u00a0defendido.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El MINISTERIO P\u00daBLICO \u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0 las \u00a0l\u00edneas \u00a0que \u00a0siguen, \u00a0la \u00a0Sala \u00a0sintetizar\u00e1 \u00a0el \u00a0concepto \u00a0emitido \u00a0por \u00a0el \u00a0Procurador \u00a0Primero Delegado en lo \u00a0Penal, \u00a0en torno a las demandas presentadas por los defensores de los procesados \u00a0contra la sentencia objeto de impugnaci\u00f3n: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>I. DEMANDA DEL DEFENSOR DE ELI\u00c9CER QUINTERO \u00a0BLANCO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cargo \u00fanico (principal). \u00a0<\/p>\n<p>El actor carece de inter\u00e9s para recurrir. A \u00a0su \u00a0defendido, \u00a0como \u00a0\u00e9l \u00a0mismo \u00a0lo \u00a0reconoce, \u00a0no se le recort\u00f3 su derecho de \u00a0defensa \u00a0ni \u00a0en detrimento de sus intereses se transgredieron las formas propias \u00a0del \u00a0juicio. Los vicios de estructura que hipot\u00e9ticamente se hayan presentado a \u00a0lo \u00a0largo de la investigaci\u00f3n, afectaron a los procesados Murillo Lobo y Mar\u00edn \u00a0Bayona. \u00a0No \u00a0a \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero \u00a0Blanco, \u00a0a \u00a0quien se le respetaron todas sus \u00a0garant\u00edas \u00a0fundamentales \u00a0de \u00a0fondo y de forma. Este cargo, entonces, por falta \u00a0de inter\u00e9s para recurrir, no debe prosperar. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Primer cargo (subsidiario). \u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0Ley \u00a040 \u00a0de \u00a01993, \u00a0a \u00a0pesar \u00a0de que su \u00a0prop\u00f3sito \u00a0haya \u00a0sido \u00a0el \u00a0de \u00a0servir de instrumento para combatir el delito de \u00a0secuestro, \u00a0s\u00ed \u00a0era \u00a0aplicable \u00a0a \u00a0la \u00a0conducta \u00a0cometida por Eli\u00e9cer Quintero \u00a0Blanco. \u00a0Los \u00a0hechos \u00a0ocurrieron \u00a0el \u00a09 \u00a0de septiembre de 1994. Para esa \u00e9poca, \u00a0reg\u00eda \u00a0esa \u00a0normatividad. \u00a0La \u00a0Corte \u00a0Constitucional, \u00a0en \u00a0diciembre 7 de 1993, \u00a0declar\u00f3 \u00a0exequibles los art\u00edculos 1\u00b0, 28, 29, 30 y 31 de esa ley. De modo que \u00a0Quintero \u00a0Blanco \u00a0fue \u00a0procesado \u00a0y \u00a0sentenciado \u00a0de \u00a0conformidad con la ley que \u00a0reg\u00eda al momento de la comisi\u00f3n del hecho. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Mediante \u00a0la \u00a0aplicaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la Ley 40 de \u00a01993, \u00a0no \u00a0se \u00a0viola \u00a0el \u00a0derecho a la igualdad. En ella se hicieron las debidas \u00a0distinciones, \u00a0tal como lo ha puesto de resalto la Sala de Casaci\u00f3n de la Corte \u00a0Suprema \u00a0de \u00a0Justicia en varios de sus pronunciamientos, entre ellos el de enero \u00a021 \u00a0de \u00a01998, \u00a0con \u00a0ponencia \u00a0del \u00a0magistrado \u00a0Nilson Pinilla Pinilla. Las penas \u00a0previstas \u00a0para \u00a0el \u00a0homicidio en la ley en comento, no dependen de su conexidad \u00a0con \u00a0el \u00a0secuestro. \u00a0El \u00a0legislador \u00a0regul\u00f3 \u00a0en forma separada el homicidio que \u00a0sobreviene \u00a0 por \u00a0causa \u00a0del \u00a0secuestro \u00a0y \u00a0el \u00a0homicidio \u00a0cometido \u00a0bajo \u00a0otras \u00a0circunstancias.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Segundo cargo (subsidiario). \u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0 cargo \u00a0contrar\u00eda \u00a0el \u00a0principio \u00a0de \u00a0autonom\u00eda \u00a0de \u00a0las \u00a0causales \u00a0de casaci\u00f3n. El recurrente efect\u00faa una indebida \u00a0amalgama \u00a0que \u00a0impide \u00a0precisar cu\u00e1l es la v\u00eda de ataque escogida. Adem\u00e1s, no \u00a0hace \u00a0claridad en torno a si acusa la sentencia por error de hecho o de derecho. \u00a0Por \u00a0separado, \u00a0la \u00a0Delegada emite su concepto sobre cada uno de los motivos que \u00a0integran la acusaci\u00f3n: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0Uno \u00a0de \u00a0los \u00a0procesados, Dules Mar\u00edn, \u00a0mencion\u00f3 \u00a0en \u00a0su \u00a0indagatoria, \u00a0como \u00a0uno \u00a0de \u00a0los \u00a0part\u00edcipes \u00a0de la conducta \u00a0punible, \u00a0 a \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero. \u00a0Como \u00a0no \u00a0fue \u00a0juramentado \u00a0cuando \u00a0hizo \u00a0esa \u00a0referencia, \u00a0el censor es de la opini\u00f3n de que el Tribunal, cuando se apoy\u00f3 en \u00a0ese \u00a0relato, tuvo en cuenta una prueba ilegalmente producida. No tiene raz\u00f3n el \u00a0demandante. \u00a0 Ese \u00a0tipo \u00a0de \u00a0alusiones \u00a0acusatorias, \u00a0hechas \u00a0al \u00a0correr \u00a0de \u00a0la \u00a0exposici\u00f3n \u00a0del \u00a0indagado, \u00a0no \u00a0requieren ser reforzadas, para que adquieran la \u00a0entidad de elemento de juicio, con el juramento. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. El reconocimiento en fila de personas, no \u00a0existi\u00f3 \u00a0dentro \u00a0del \u00a0proceso. \u00a0Esa diligencia no se practic\u00f3. La esposa de la \u00a0v\u00edctima, \u00a0 simplemente, \u00a0sin \u00a0las \u00a0formalidades \u00a0de \u00a0ley, \u00a0identific\u00f3 \u00a0en \u00a0las \u00a0instalaciones \u00a0de \u00a0SIJIN, \u00a0sin \u00a0que \u00a0esa \u00a0prueba se hubiera decretado, a quienes \u00a0dieron \u00a0muerte \u00a0a Sixto Jos\u00e9 Sarmiento. Por esa raz\u00f3n, porque no se trataba de \u00a0una \u00a0prueba \u00a0legalmente producida, ese se\u00f1alamiento no fue tenido en cuenta por \u00a0el \u00a0 acusador \u00a0ni \u00a0por \u00a0el \u00a0juzgador. \u00a0No \u00a0tiene \u00a0fundamento, \u00a0por \u00a0tanto, \u00a0este \u00a0reproche. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. Se refiere tambi\u00e9n el actor al hecho de \u00a0que \u00a0en la sentencia no se aplic\u00f3 el principio de presunci\u00f3n de inocencia y se \u00a0tuvo \u00a0en \u00a0cuenta indebidamente la norma sustantiva que define la autor\u00eda. Estos \u00a0cargos, \u00a0que \u00a0apenas \u00a0fueron \u00a0enunciados, \u00a0y \u00a0adem\u00e1s presentados bajo una misma \u00a0causal, \u00a0en \u00a0su formulaci\u00f3n contravienen el principio de autonom\u00eda que rige en \u00a0materia \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0y \u00a0por \u00a0ese \u00a0motivo \u00a0no \u00a0ameritan \u00a0un pronunciamiento de \u00a0fondo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>II. \u00a0DEMANDA DEL DEFENSOR DE MART\u00cdN EMILIO \u00a0MURILLO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cargo \u00fanico. \u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0los dos cuestionamientos del recurrente, \u00a0ambos \u00a0formulados \u00a0al \u00a0amparo \u00a0de \u00a0la causal tercera de casaci\u00f3n, se refiere la \u00a0Delegada: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0El \u00a0\u00fanico \u00a0reproche propuesto no tiene \u00a0fundamento. \u00a0Al \u00a0sentenciado, \u00a0es \u00a0cierto, \u00a0no \u00a0se \u00a0le \u00a0ilustr\u00f3, \u00a0por parte del \u00a0funcionario \u00a0instructor, \u00a0acerca \u00a0de \u00a0los \u00a0beneficios \u00a0que \u00a0la \u00a0confesi\u00f3n \u00a0y el \u00a0sometimiento \u00a0a \u00a0la figura de la sentencia anticipada le reportar\u00edan en materia \u00a0punitiva. \u00a0Pero \u00a0esta \u00a0inadvertencia \u00a0no comporta la suficiente entidad para ser \u00a0erigida \u00a0en \u00a0causal \u00a0de \u00a0nulidad. Carece de trascendencia sobre la legalidad del \u00a0fallo. \u00a0Una \u00a0irregularidad \u00a0de \u00a0la \u00a0estirpe de la acusada por el impugnante, por \u00a0cuanto \u00a0apenas \u00a0tuvo \u00a0incidencia \u00a0en \u00a0la \u00a0graduaci\u00f3n de la pena, no afect\u00f3 las \u00a0garant\u00edas defensivas ni la estructura misma del proceso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. El procesado Murillo Lobo otorg\u00f3 poder, \u00a0en \u00a0distintas \u00a0etapas \u00a0del \u00a0proceso, \u00a0a \u00a0varios profesionales del derecho. Ellos \u00a0optaron \u00a0por asumir una actitud pasiva frente a su desarrollo. Un comportamiento \u00a0de \u00a0esa \u00a0naturaleza, no constituye causal de nulidad. Es optativo del defensor y \u00a0hace \u00a0parte \u00a0de \u00a0su \u00a0estrategia \u00a0en \u00a0favor \u00a0de los intereses de su protegido. Si \u00a0guarda \u00a0silencio, \u00a0no \u00a0obstante haber sido notificado de todas las secuencias de \u00a0la \u00a0investigaci\u00f3n, \u00a0como \u00a0ha \u00a0ocurrido \u00a0en \u00a0este \u00a0caso, \u00a0no \u00a0puede alegarse con \u00a0posterioridad violaci\u00f3n del derecho de defensa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El defensor de Murillo Lobo, hasta antes de \u00a0finalizar \u00a0la etapa instructiva, no utiliz\u00f3 ning\u00fan recurso de los previstos en \u00a0la \u00a0ley. \u00a0Reserv\u00f3 su intervenci\u00f3n para los momentos previos a la calificaci\u00f3n \u00a0del \u00a0 m\u00e9rito \u00a0probatorio. \u00a0Luego, \u00a0cuando \u00a0le \u00a0fue \u00a0notificada \u00a0la \u00a0resoluci\u00f3n \u00a0acusatoria, \u00a0 impugn\u00f3 \u00a0 la \u00a0decisi\u00f3n. \u00a0Por \u00a0eso \u00a0no \u00a0puede \u00a0afirmarse \u00a0que \u00a0el \u00a0sentenciado haya carecido de defensa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CASACI\u00d3N \u00a0OFICIOSA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0 Delegada \u00a0 discrepa \u00a0 del \u00a0grado \u00a0de \u00a0participaci\u00f3n \u00a0que \u00a0se \u00a0le dedujo a Eli\u00e9cer Quintero Blanco en la sentencia. A \u00a0su \u00a0juicio, \u00a0su \u00a0aporte \u00a0en la comisi\u00f3n del homicidio no puede calificarse como \u00a0coautor\u00eda. \u00a0Las pruebas demuestran que \u00e9l no dispar\u00f3 sobre el cuerpo de Sixto \u00a0Sarmiento. \u00a0De \u00a0igual \u00a0modo, \u00a0dejan \u00a0en \u00a0claro \u00a0que no actu\u00f3, al lado de Ovidio \u00a0D\u00edaz, \u00a0como \u00a0autor \u00a0intelectual. \u00a0Menos a\u00fan como instigador. Su colaboraci\u00f3n, \u00a0que \u00a0consisti\u00f3 \u00a0en \u00a0solidarizarse \u00a0con \u00a0la acci\u00f3n delictiva y acompa\u00f1ar a los \u00a0autores \u00a0materiales, \u00a0fue \u00a0completamente \u00a0secundaria. \u00a0El \u00a0dominio \u00a0del hecho no \u00a0estuvo a su cargo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Para \u00a0que se configure la coautor\u00eda, no es \u00a0suficiente \u00a0el \u00a0com\u00fan \u00a0prop\u00f3sito \u00a0y \u00a0el reparto del trabajo. Si la ayuda no es \u00a0imprescindible \u00a0para \u00a0que \u00a0se \u00a0d\u00e9 \u00a0el \u00a0resultado, \u00a0s\u00f3lo \u00a0habr\u00e1 participaci\u00f3n \u00a0(instigador \u00a0o \u00a0c\u00f3mplice). \u00a0La intervenci\u00f3n de Quintero Blanco, fue de segundo \u00a0orden. \u00a0Si \u00a0se hace abstracci\u00f3n de su aporte en la consumaci\u00f3n del delito, que \u00a0se \u00a0circunscribi\u00f3 \u00a0a \u00a0acompa\u00f1ar \u00a0a \u00a0los \u00a0autores \u00a0directos, de todas formas se \u00a0habr\u00eda \u00a0cometido \u00a0el \u00a0homicidio. \u00a0Por \u00a0eso, \u00a0en \u00a0opini\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0Delegada, el \u00a0sentenciado \u00a0 \u00a0no \u00a0 \u00a0puede \u00a0 \u00a0ser \u00a0 \u00a0catalogado \u00a0 \u00a0como \u00a0 \u00a0coautor \u00a0 sino \u00a0 como \u00a0c\u00f3mplice. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Solicita \u00a0a \u00a0la \u00a0Corte, \u00a0entonces, \u00a0casar \u00a0parcialmente \u00a0 la \u00a0 sentencia \u00a0 y, \u00a0como \u00a0consecuencia \u00a0de \u00a0ello, \u00a0readecuar \u00a0la \u00a0calificaci\u00f3n de la conducta y el qu\u00e1ntum punitivo.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES \u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0Corte abordar\u00e1 el examen de los cargos \u00a0formulados \u00a0 en \u00a0 las \u00a0dos \u00a0demandas \u00a0presentadas \u00a0por \u00a0los \u00a0defensores \u00a0de \u00a0los \u00a0sentenciados. \u00a0 El \u00a0 estudio, \u00a0para \u00a0mayor \u00a0claridad \u00a0y \u00a0por \u00a0razones \u00a0de \u00a0orden \u00a0metodol\u00f3gico, se har\u00e1 en cap\u00edtulos separados. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>I. DEMANDA DEL DEFENSOR DE ELI\u00c9CER QUINTERO \u00a0BLANCO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cargo \u00fanico (principal). \u00a0<\/p>\n<p>Varias \u00a0razones \u00a0conducen \u00a0al \u00a0fracaso \u00a0la \u00a0prosperidad de esta censura: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>a. El actor, ciertamente, carece de inter\u00e9s \u00a0para \u00a0formular \u00a0este \u00a0cargo. \u00a0En \u00a0un \u00a0proceso, \u00a0as\u00ed \u00a0sea \u00a0plural \u00a0el n\u00famero de \u00a0incriminados, \u00a0por \u00a0regla \u00a0general, \u00a0los \u00a0vicios \u00a0de \u00a0garant\u00eda \u00a0y las fallas de \u00a0estructura \u00a0que eventualmente puedan presentarse, producen efectos individuales. \u00a0Las \u00a0limitaciones \u00a0al derecho de defensa y las fisuras en las bases del proceso, \u00a0si \u00a0s\u00f3lo \u00a0inciden \u00a0sobre \u00a0uno de los procesados, no pueden hacerse extensivas a \u00a0los \u00a0dem\u00e1s. \u00a0Esta \u00a0es la raz\u00f3n de ser del ejercicio unipersonal del derecho de \u00a0defensa y de las nulidades parciales. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Quien \u00a0no \u00a0ha \u00a0sido \u00a0afectado \u00a0por \u00a0estas \u00a0irregularidades \u00a0esenciales, \u00a0no est\u00e1 facultado para abogar en favor de quienes \u00a0han \u00a0padecido \u00a0el \u00a0perjuicio. \u00a0Entre \u00a0el \u00a0menoscabo \u00a0al derecho fundamental y el \u00a0inter\u00e9s \u00a0para \u00a0recurrir, \u00a0debe \u00a0existir \u00a0un \u00a0evidente \u00a0nexo \u00a0causal. As\u00ed lo ha \u00a0definido la Corte en otro de sus pronunciamientos: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cSi \u00a0las \u00a0nulidades procesales pueden ser \u00a0parciales, \u00a0en vista de la regla de su car\u00e1cter de remedio extremo alternativo, \u00a0en \u00a0principio \u00a0el sujeto procesal, concretamente el defensor, carece de inter\u00e9s \u00a0para \u00a0reclamar \u00a0por \u00a0los vicios que aparentemente afectan a otro sujeto procesal \u00a0de \u00a0cometidos \u00a0diferentes \u00a0a los suyos dentro del proceso penal o a un procesado \u00a0que \u00a0no \u00a0es \u00a0su \u00a0defendido.\u201d \u00a0(Sentencia \u00a0del 3 de marzo de 1999, M.P.: Carlos \u00a0Augusto G\u00e1lvez). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0 el \u00a0 caso \u00a0 objeto \u00a0de \u00a0estudio, \u00a0es \u00a0indiscutible \u00a0que \u00a0sobre \u00a0los \u00a0derechos \u00a0de \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero \u00a0Blanco, como lo \u00a0reconoce \u00a0el recurrente, no incidi\u00f3 el hecho de que el instructor, s\u00f3lo cuando \u00a0se \u00a0venci\u00f3 \u00a0el \u00a0traslado \u00a0correspondiente \u00a0a \u00a0la \u00a0resoluci\u00f3n \u00a0acusatoria, haya \u00a0designado defensores para los dem\u00e1s procesados. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>b. \u00a0En \u00a0el hipot\u00e9tico caso de que no fuera \u00a0incausado \u00a0el \u00a0inter\u00e9s \u00a0del impugnante, una raz\u00f3n adicional torna improcedente \u00a0la censura: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El demandante apenas enuncia la causal. Pero \u00a0al \u00a0formular \u00a0el \u00a0cargo, \u00a0no \u00a0se ci\u00f1e a las reglas de la casaci\u00f3n. No encuadra \u00a0correctamente, \u00a0dentro \u00a0del \u00a0g\u00e9nero \u00a0de \u00a0la \u00a0nulidad, \u00a0la especie del vicio que \u00a0pretende \u00a0acusar. \u00a0Tres \u00a0son, en general, las fallas que originan las nulidades: \u00a0la \u00a0incompetencia \u00a0del \u00a0juez, \u00a0las \u00a0irregularidades \u00a0sustanciales que afectan el \u00a0debido \u00a0proceso \u00a0y la violaci\u00f3n del derecho de defensa. Cada una de ellas tiene \u00a0su espec\u00edfica forma de manifestarse. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El hecho de omitir el traslado a una de las \u00a0partes \u00a0de \u00a0una determinada providencia, por ejemplo, constituye una anormalidad \u00a0espec\u00edfica \u00a0que \u00a0incide, \u00a0prima \u00a0facie, \u00a0en \u00a0el \u00a0debido \u00a0proceso, \u00a0y \u00a0s\u00f3lo por \u00a0derivaci\u00f3n \u00a0 en \u00a0 el \u00a0 derecho \u00a0 de \u00a0defensa. \u00a0El \u00a0casacionista, \u00a0sin \u00a0embargo, \u00a0equivoc\u00e1ndose \u00a0en \u00a0su \u00a0formulaci\u00f3n, \u00a0la postul\u00f3 como un vicio de aquellos que \u00a0afectan el derecho de defensa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>c. \u00a0En \u00a0materia \u00a0de nulidades, por si fuere \u00a0necesario \u00a0abundar \u00a0en \u00a0razones \u00a0para \u00a0desestimar el cargo, rige el principio de \u00a0convalidaci\u00f3n. \u00a0Frente \u00a0a \u00a0la \u00a0deficiencia acusada por el actor, los defensores \u00a0designados \u00a0despu\u00e9s \u00a0de que se venci\u00f3 el traslado para sustentar el recurso de \u00a0apelaci\u00f3n \u00a0contra \u00a0el \u00a0auto \u00a0calificatorio, \u00a0no \u00a0replicaron. Su consentimiento, \u00a0entonces, \u00a0posibilit\u00f3 \u00a0la \u00a0convalidaci\u00f3n \u00a0de \u00a0ese \u00a0acto \u00a0irregular. Sobre este \u00a0aspecto, la Sala ha sentado su posici\u00f3n: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLa Corte ha sostenido que cuando el vicio \u00a0compromete \u00a0un acto de postulaci\u00f3n discrecional de los sujetos procesales, como \u00a0por \u00a0 ejemplo \u00a0 el \u00a0 derecho \u00a0 de \u00a0 impugnaci\u00f3n, \u00a0sus \u00a0efectos \u00a0convalidatorios \u00a0depender\u00e1n\u00a0 \u00a0no \u00a0s\u00f3lo de su trascendencia, sino de la circunstancia de no \u00a0haber \u00a0sido \u00a0saneado \u00a0con \u00a0motivo \u00a0de \u00a0la \u00a0actitud procesal asumida por la parte \u00a0afectada, \u00a0pues \u00a0si \u00a0guarda \u00a0silencio \u00a0frente \u00a0a \u00a0la \u00a0informalidad, o concita la \u00a0prosecuci\u00f3n \u00a0del \u00a0tr\u00e1mite \u00a0procesal \u00a0haciendo \u00a0caso \u00a0omiso \u00a0de ella, habr\u00e1 de \u00a0entenderse \u00a0que \u00a0dispone \u00a0del \u00a0derecho \u00a0que \u00a0le \u00a0fue \u00a0socavado, renunciando a su \u00a0eventual \u00a0 \u00a0ejercicio, \u00a0 \u00a0y \u00a0 \u00a0que \u00a0 \u00a0el \u00a0 \u00a0vicio, \u00a0 \u00a0por \u00a0 \u00a0tanto, \u00a0 \u00a0ha \u00a0 sido \u00a0convalidado.\u201d(Sentencia \u00a0del \u00a027 \u00a0de \u00a0abril \u00a0de \u00a02000, M.P.: Fernando Arboleda \u00a0Ripoll). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No \u00a0 \u00a0prospera, \u00a0 \u00a0por \u00a0 \u00a0tanto, \u00a0 \u00a0el \u00a0cargo.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Primer cargo (subsidiario). \u00a0<\/p>\n<p>Sostiene el impugnante que el sentenciador, \u00a0por \u00a0aplicar \u00a0indebidamente \u00a0el art\u00edculo 30 de la Ley 40 de 1993, viol\u00f3 la ley \u00a0sustancial de modo directo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No alcanza a demostrar el demandante, porque \u00a0hacia \u00a0ese \u00a0objetivo \u00a0no encamina su argumentaci\u00f3n, que el Tribunal, a pesar de \u00a0haber \u00a0centrado \u00a0la motivaci\u00f3n de su fallo en la conducta definida en una norma \u00a0determinada, \u00a0en \u00a0la \u00a0parte \u00a0resolutiva \u00a0se \u00a0pronunci\u00f3 \u00a0sobre \u00a0una distinta. No \u00a0prob\u00f3, \u00a0en \u00a0s\u00edntesis, \u00a0para \u00a0que \u00a0pudiera \u00a0darse por configurada la violaci\u00f3n \u00a0directa \u00a0de \u00a0la \u00a0ley \u00a0por \u00a0aplicaci\u00f3n indebida, que entre la parte motiva de la \u00a0sentencia \u00a0y su parte resolutiva, por haber incurrido el juzgador en un error de \u00a0selecci\u00f3n \u00a0de los preceptos contenidos en un mismo cap\u00edtulo del C\u00f3digo Penal, \u00a0existe \u00a0 contradicci\u00f3n. \u00a0Por \u00a0esa \u00a0raz\u00f3n, \u00a0el \u00a0cargo \u00a0no \u00a0acusa \u00a0una \u00a0correcta \u00a0formulaci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El casacionista ha querido significar, pero \u00a0sin \u00a0probarlo \u00a0de \u00a0conformidad \u00a0con \u00a0el \u00a0esquema l\u00f3gico de la casaci\u00f3n, que el \u00a0art\u00edculo \u00a030 \u00a0de \u00a0la \u00a0Ley 40 de 1993 fue aplicado indebidamente en la sentencia \u00a0objeto \u00a0del \u00a0recurso. \u00a0En \u00a0su criterio, esa norma s\u00f3lo encuadra en los casos en \u00a0que \u00a0el \u00a0homicidio \u00a0guarde \u00a0alg\u00fan \u00a0nexo \u00a0con \u00a0el \u00a0delito de secuestro. No tiene \u00a0fundamento \u00a0su \u00a0cr\u00edtica. Desde su enunciado, la mencionada ley establece que se \u00a0trata \u00a0de \u00a0regular, \u00a0no \u00a0s\u00f3lo \u00a0lo \u00a0relativo \u00a0al secuestro, sino otras materias. \u00a0Luego, \u00a0del \u00a0cuerpo de disposiciones que la conforman, no surge ninguna duda, al \u00a0contrario \u00a0de \u00a0lo \u00a0que considera el censor, respecto de que esas normas sobre el \u00a0homicidio \u00a0simple \u00a0y \u00a0agravado \u00a0son \u00a0aplicables \u00a0tambi\u00e9n en el caso de que esas \u00a0conductas \u00a0no \u00a0concurran con el delito de secuestro. Al decir que los art\u00edculos \u00a0323, \u00a0 324 \u00a0y \u00a0355 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal \u00a0de \u00a02000 \u00a0\u201cquedar\u00e1n \u00a0as\u00ed\u201d, \u00a0est\u00e1 \u00a0significando \u00a0 su \u00a0 sustituci\u00f3n \u00a0 o \u00a0 subrogaci\u00f3n. \u00a0 La \u00a0 Corte, \u00a0en \u00a0diversos \u00a0pronunciamientos, \u00a0ha \u00a0aclarado \u00a0este \u00a0equ\u00edvoco. \u00a0De \u00a0uno \u00a0de ellos, para mayor \u00a0ilustraci\u00f3n, se transcribir\u00e1 su aparte pertinente: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cUn \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 estudio \u00a0sistem\u00e1tico-teleol\u00f3gico\u00a0 \u00a0 del \u00a0 citado \u00a0estatuto \u00a0devela \u00a0igualmente \u00a0la \u00a0inconsistencia \u00a0de \u00a0la \u00a0tesis \u00a0que \u00a0propugna por una aplicaci\u00f3n limitada de los \u00a0art\u00edculos \u00a029, \u00a030 \u00a0y \u00a032, pues el numeral 11 del art\u00edculo 3\u00b0 ejusdem, recoge \u00a0como \u00a0circunstancia \u00a0de \u00a0agravaci\u00f3n punitiva para\u00a0 el secuestro extorsivo, \u00a0la \u00a0hip\u00f3tesis \u00a0del \u00a0concurso con los delitos de homicidio y lesiones, no siendo \u00a0por \u00a0tanto \u00a0de \u00a0recibo \u00a0la \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0de \u00a0que la pena prevista en los citados \u00a0art\u00edculos \u00a0s\u00f3lo \u00a0puede \u00a0ser aplicada en casos de conexidad. Absurdo ser\u00eda, ha \u00a0dicho \u00a0la \u00a0Sala, \u00a0considerar que, en un mismo estatuto legal, el legislador fije \u00a0dos \u00a0penas \u00a0bien diversas para unos mismos hechos, \u00e9sta que acaba de se\u00f1alarse \u00a0de \u00a0un \u00a0m\u00e1ximo de 60 a\u00f1os, y la otra de un tope de 40 del art\u00edculo 29, lo que \u00a0por \u00a0fuerza de la raz\u00f3n conduce, fatalmente, a la certidumbre de que la pena en \u00a0este \u00a0\u00faltimo \u00a0art\u00edculo \u00a0erigida, \u00a0para \u00a0nada \u00a0demanda \u00a0la \u00a0correlaci\u00f3n con el \u00a0secuestro, \u00a0sino \u00a0que \u00a0es \u00a0definitivamente independiente de la circunstancia.\u201d \u00a0(Sentencia de julio 16 de 2001. Radicado: 10.600). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Satisfecha la inquietud del censor, el cargo \u00a0no prospera. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Segundo cargo (subsidiario). \u00a0<\/p>\n<p>El reproche es ajeno a la metodolog\u00eda de la \u00a0t\u00e9cnica \u00a0de casaci\u00f3n. Sostiene el recurrente que la sentencia es violatoria de \u00a0la \u00a0 ley \u00a0 sustancial \u00a0por \u00a0v\u00eda \u00a0indirecta, \u00a0dado \u00a0que \u00a0en \u00a0ella \u00a0fue \u00a0aplicada \u00a0indebidamente una serie de normas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed formulado, el cargo, por las siguientes \u00a0razones, no tiene vocaci\u00f3n de prosperidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>a. Quien acusa una sentencia por esta v\u00eda, \u00a0est\u00e1 \u00a0obligado \u00a0no \u00a0s\u00f3lo \u00a0a enunciar con precisi\u00f3n la causal invocada, sino a \u00a0determinar, \u00a0como \u00a0presupuesto b\u00e1sico de su demanda, el g\u00e9nero de error que ha \u00a0detectado. \u00a0El censor omiti\u00f3 ambas premisas. Ni enunci\u00f3 expresamente la causal \u00a0ni \u00a0defini\u00f3 \u00a0si los errores detectados eran de hecho o de derecho. Al censor se \u00a0le escap\u00f3 precisar estas primeras hip\u00f3tesis de trabajo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>b. Si consideraba que el error era de hecho, \u00a0debi\u00f3 \u00a0expresar, \u00a0previamente, \u00a0que acud\u00eda a la causal primera de casaci\u00f3n y, \u00a0luego, \u00a0delimitar \u00a0la \u00a0especie de ese error. Esto es, se le impon\u00eda se\u00f1alar si \u00a0se \u00a0trataba \u00a0de un error de hecho por falso juicio de existencia por suposici\u00f3n \u00a0o \u00a0por \u00a0omisi\u00f3n \u00a0material de prueba; o si, de modo distinto, se estaba frente a \u00a0un \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho \u00a0por \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad \u00a0por tergiversaci\u00f3n, en \u00a0cualquiera \u00a0de \u00a0sus \u00a0modalidades, de una determinada probanza, o si, finalmente, \u00a0se \u00a0estaba \u00a0ante \u00a0un error de hecho por falso raciocinio, por desconocimiento de \u00a0las reglas de la sana cr\u00edtica en la valoraci\u00f3n probatoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>c. \u00a0El \u00a0casacionista agrupa, bajo una misma \u00a0causal, \u00a0diversos \u00a0motivos de ataque a la sentencia. El Tribunal, afirma, viol\u00f3 \u00a0la \u00a0ley sustancial de modo indirecto porque, adem\u00e1s de equivocarse al calificar \u00a0como \u00a0coautor a quien s\u00f3lo pod\u00eda ser catalogado como c\u00f3mplice, le dio entidad \u00a0de \u00a0prueba \u00a0plena, \u00a0sin \u00a0reconocer \u00a0el \u00a0in \u00a0dubio \u00a0pro \u00a0reo, \u00a0a \u00a0dos diligencias \u00a0ilegalmente \u00a0practicadas: el se\u00f1alamiento que la esposa de la v\u00edctima hizo del \u00a0procesado \u00a0en las instalaciones de la SIJIN y los cargos sin juramente que Dules \u00a0Mar\u00edn, \u00a0a lo largo de la indagatoria, le hizo a Eli\u00e9cer Quintero Blanco.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Esta \u00a0amalgama \u00a0de \u00a0censuras \u00a0formuladas al \u00a0tenor \u00a0de una misma causal, viola el principio de autonom\u00eda que rige en materia \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n. \u00a0Si consideraba que la identificaci\u00f3n realizada por la esposa de \u00a0la \u00a0v\u00edctima \u00a0en \u00a0la SIJIN y la omisi\u00f3n de la toma del juramento a Dules Mar\u00edn \u00a0eran \u00a0pruebas \u00a0ilegales, \u00a0debi\u00f3 demandarlas, en cap\u00edtulos separados, al amparo \u00a0de \u00a0la \u00a0causal primera de casaci\u00f3n, cuerpo segundo, por violaci\u00f3n indirecta de \u00a0la \u00a0ley \u00a0sustancial fundada en error de derecho por falso juicio de legalidad, y \u00a0no \u00a0por \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho,\u00a0 como lo hizo. Y si estimaba que el juzgador, al \u00a0considerar \u00a0que \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero ten\u00eda la calidad de coautor, le hab\u00eda dado \u00a0un \u00a0alcance \u00a0distinto \u00a0a \u00a0la \u00a0norma \u00a0que \u00a0la \u00a0define, \u00a0debi\u00f3 \u00a0postular el cargo \u00a0\u2013tambi\u00e9n \u00a0en \u00a0cap\u00edtulo \u00a0separado-, \u00a0no por violaci\u00f3n indirecta de la ley sustancial sino por violaci\u00f3n \u00a0directa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien; si el cargo hubiera estado bien \u00a0formulado, \u00a0por simple labor de confrontaci\u00f3n entre lo expuesto en la demanda y \u00a0el \u00a0contenido \u00a0del \u00a0proceso, puede constatarse que ninguno de los motivos que lo \u00a0conforman tiene asidero: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El relato hecho por Dules Mar\u00edn, en el que \u00a0refiere \u00a0que \u00a0a \u00a0\u00e9l, \u00a0a \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0Quintero \u00a0y \u00a0a \u00a0Mart\u00edn \u00a0Emilio \u00a0Murillo los \u00a0contrataron \u00a0para \u00a0que \u00a0dieran \u00a0muerte a Sixto Jos\u00e9 Sarmiento, asumido como una \u00a0unidad, \u00a0no \u00a0pod\u00eda \u00a0estar \u00a0precedido, \u00a0por \u00a0tratarse \u00a0de una indagatoria, de la \u00a0f\u00f3rmula del juramento. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Si \u00a0a \u00a0lo \u00a0largo \u00a0de \u00a0la exposici\u00f3n, y de \u00a0manera \u00a0natural \u00a0y \u00a0espont\u00e1nea, \u00a0el \u00a0indagado \u00a0revela los nombres de quienes le \u00a0hac\u00edan \u00a0compa\u00f1\u00eda \u00a0en \u00a0esa \u00a0acci\u00f3n \u00a0delictiva, \u00a0su \u00a0\u201cconfesi\u00f3n\u201d no puede \u00a0asumirse \u00a0como \u00a0una \u00a0formulaci\u00f3n \u00a0de \u00a0cargos a terceros. S\u00f3lo cuando puntual y \u00a0espec\u00edficamente \u00a0el \u00a0emisor \u00a0compromete \u00a0a otros, vali\u00e9ndose de ese medio para \u00a0poner \u00a0a \u00a0salvo \u00a0su \u00a0propia \u00a0responsabilidad, \u00a0o \u00a0en \u00a0los \u00a0eventos \u00a0en que de la \u00a0narraci\u00f3n \u00a0surge \u00a0s\u00fabitamente \u00a0una \u00a0acusaci\u00f3n \u00a0contra \u00a0una \u00a0persona, \u00a0se hace \u00a0necesario \u00a0que \u00a0el \u00a0indagado le imprima responsabilidad y solidez a sus palabras \u00a0mediante el rito del juramento. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0reconocimiento \u00a0en \u00a0fila \u00a0de personas, \u00a0desde \u00a0el \u00a0punto \u00a0de \u00a0vista \u00a0formal, \u00a0no constituye prueba dentro del proceso ni \u00a0fundamento \u00a0de \u00a0la sentencia. La c\u00f3nyuge del occiso, en las instalaciones de la \u00a0SIJIN, \u00a0vio \u00a0a \u00a0trav\u00e9s \u00a0de un vidrio, sin la presencia del instructor y sin que \u00a0este \u00a0funcionario \u00a0hubiera \u00a0ordenado \u00a0la pr\u00e1ctica de esta diligencia, a quienes \u00a0segaron \u00a0la \u00a0vida \u00a0de \u00a0su \u00a0esposo. \u00a0Ese \u00a0se\u00f1alamiento, \u00a0por \u00a0cuanto \u00a0se produjo \u00a0informalmente, \u00a0no \u00a0ostenta \u00a0los \u00a0ribetes de una diligencia de reconocimiento en \u00a0fila \u00a0de \u00a0personas. \u00a0Por \u00a0eso \u00a0ni el juez de primera instancia ni el Tribunal le \u00a0otorgaron ese valor. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0estas \u00a0condiciones, \u00a0el \u00a0cargo \u00a0debe \u00a0desestimarse.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>II. DEMANDA DEL DEFENSOR DE MART\u00cdN EMILIO \u00a0MURILLO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cargo \u00fanico. \u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0juicio \u00a0del \u00a0censor, dos circunstancias \u00a0violatorias \u00a0 del \u00a0 derecho \u00a0 de \u00a0defensa \u00a0ameritan \u00a0que \u00a0la \u00a0Corte \u00a0declare \u00a0la \u00a0nulidad\u00a0 \u00a0del \u00a0proceso: \u00a0una, que al sindicado, en la indagatoria, no se le \u00a0ilustr\u00f3 \u00a0sobre \u00a0los beneficios punitivos que le reportar\u00edan la confesi\u00f3n y el \u00a0hecho \u00a0de \u00a0allanarse \u00a0al \u00a0mecanismo \u00a0de \u00a0la \u00a0sentencia anticipada; otro, que sus \u00a0defensores, \u00a0 durante \u00a0 el \u00a0 transcurso \u00a0 del \u00a0proceso, \u00a0no \u00a0ejercieron \u00a0real \u00a0y \u00a0materialmente ning\u00fan acto en favor de sus intereses. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Al amparo de una misma causal \u2013la \u00a0 tercera \u00a0 de \u00a0 casaci\u00f3n-, \u00a0 el \u00a0impugnante \u00a0formula \u00a0dos \u00a0motivos \u00a0de \u00a0nulidad. \u00a0Esta\u00a0 falta de rigor en la \u00a0presentaci\u00f3n \u00a0de las censuras, por s\u00ed sola, puesto que transgrede el principio \u00a0de \u00a0autonom\u00eda \u00a0de \u00a0los \u00a0cargos \u00a0que \u00a0disciplina este recurso extraordinario, da \u00a0lugar a desechar la censura. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0todo, si se ahonda en el contenido de \u00a0la \u00a0acusaci\u00f3n, \u00a0puede \u00a0verificarse su carencia de fundamento. El hecho de que a \u00a0Mart\u00edn \u00a0Emilio Murillo no se le haya advertido sobre los efectos favorables que \u00a0la \u00a0confesi\u00f3n \u00a0y \u00a0la \u00a0figura \u00a0de \u00a0la sentencia anticipada le producir\u00edan en la \u00a0tasaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0pena, no constituye causal de nulidad. Esa omisi\u00f3n no incide \u00a0en \u00a0las \u00a0garant\u00edas \u00a0fundamentales \u00a0del \u00a0incriminado \u00a0ni \u00a0en \u00a0la \u00a0estructura del \u00a0proceso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0ilustraci\u00f3n \u00a0sobre \u00a0esos \u00a0beneficios \u00a0punitivos, \u00a0presupone \u00a0la \u00a0disposici\u00f3n \u00a0del \u00a0sindicado \u00a0a \u00a0confesar la conducta \u00a0punible \u00a0y \u00a0a \u00a0acogerse \u00a0al \u00a0procedimiento \u00a0abreviado. \u00a0Si \u00a0se \u00a0prescinde de esa \u00a0indicaci\u00f3n, \u00a0ello \u00a0no \u00a0incide en la prueba de su autor\u00eda y su culpabilidad, es \u00a0decir, \u00a0en \u00a0sus \u00a0garant\u00edas defensivas fundamentales, ni menos a\u00fan en las bases \u00a0del \u00a0juzgamiento, por cuanto esa inadvertencia no constituye menoscabo de alguno \u00a0de \u00a0los pilares esenciales del debido proceso. Su efecto recae \u00fanicamente sobre \u00a0la \u00a0punibilidad. \u00a0Y \u00a0esta \u00a0consecuencia, \u00a0as\u00ed \u00a0sea adversa al procesado, y cuya \u00a0causa \u00a0no \u00a0es por disposici\u00f3n legal atribuible al instructor, est\u00e1 desprovista \u00a0de trascendencia sobre los derechos esenciales del procesado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0segundo \u00a0motivo \u00a0de reproche, tambi\u00e9n \u00a0est\u00e1 \u00a0privado \u00a0de \u00a0sustento. El incriminado no estuvo falto de defensa. Durante \u00a0todas \u00a0las \u00a0actuaciones \u00a0procesales, \u00a0cont\u00f3 \u00a0con el apoyo de un profesional del \u00a0derecho. \u00a0Antes \u00a0del \u00a0auto \u00a0calificatorio, \u00a0present\u00f3 \u00a0alegatos \u00a0de conclusi\u00f3n. \u00a0Notificado \u00a0de \u00a0la \u00a0resoluci\u00f3n acusatoria, su defensor del momento la impugn\u00f3. \u00a0En \u00a0la \u00a0audiencia \u00a0p\u00fablica, \u00a0intervino \u00a0en \u00a0favor \u00a0del \u00a0acusado. \u00a0La sentencia, \u00a0igualmente, fue recurrida. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El hecho de que frente a algunas decisiones \u00a0haya \u00a0guardado silencio o no le haya aconsejado a Murillo Lobo que se acogiera a \u00a0la \u00a0 sentencia \u00a0anticipada, \u00a0no \u00a0constituye, \u00a0per \u00a0se, \u00a0motivo \u00a0de \u00a0nulidad. \u00a0La \u00a0estrategia \u00a0defensiva, por constituir una actitud de la \u00f3rbita privada de quien \u00a0ejerce \u00a0como \u00a0protector de los derechos de una persona, s\u00f3lo en casos extremos, \u00a0cuando \u00a0la \u00a0desidia \u00a0y \u00a0el abandono de las funciones discernidas son evidentes y \u00a0groseros, \u00a0puede \u00a0ser \u00a0intervenida, para efectos de fundar en su cuestionamiento \u00a0una causal de nulidad, por quien tiene la facultad de hacerlo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Esa \u00a0situaci\u00f3n \u00a0de \u00a0completo y voluntario \u00a0desamparo \u00a0en \u00a0disfavor \u00a0de \u00a0Mart\u00edn \u00a0Emilio \u00a0Murillo, no salta de bulto en este \u00a0proceso. \u00a0A \u00a0juzgar \u00a0por \u00a0las \u00a0ejecutorias \u00a0de los defensores que actuaron en su \u00a0favor, \u00a0su \u00a0silencio frente a determinadas decisiones tomadas dentro del proceso \u00a0es dable calificarlo de estrat\u00e9gico. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00a0falta \u00a0de \u00a0fundamento, \u00a0el \u00a0cargo \u00a0no \u00a0prospera. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CASACI\u00d3N OFICIOSA \u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0Sala \u00a0discrepa, \u00a0por \u00a0las \u00a0razones que \u00a0enseguida \u00a0 se \u00a0 expondr\u00e1n, \u00a0 del \u00a0criterio \u00a0de \u00a0la \u00a0Delegada \u00a0en \u00a0torno \u00a0a \u00a0la \u00a0configuraci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0complicidad \u00a0en \u00a0el \u00a0caso materia de juzgamiento, con lo \u00a0cual, \u00a0dicho sea de paso, alarga su competencia, que en principio est\u00e1 regulada \u00a0por \u00a0las \u00a0postulaciones \u00a0de \u00a0la \u00a0demanda, al punto que casi termina construyendo \u00a0otro cargo a la sentencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Del proceso surge con nitidez que las tres \u00a0personas \u00a0vinculadas \u00a0al proceso, estimuladas por una remuneraci\u00f3n, se pusieron \u00a0de \u00a0acuerdo \u00a0para \u00a0dar muerte, como en efecto ocurri\u00f3, a Sixto Jos\u00e9 Sarmiento. \u00a0Aunque \u00a0los \u00a0tres \u00a0abordaron a la v\u00edctima, s\u00f3lo dos le dispararon. El tercero, \u00a0Eli\u00e9cer \u00a0 Quintero \u00a0Blanco, \u00a0no \u00a0lo \u00a0hizo. \u00a0Entre \u00a0los \u00a0tres, \u00a0ligados \u00a0por \u00a0la \u00a0remuneraci\u00f3n \u00a0recibida, \u00a0hab\u00eda \u00a0acuerdo \u00a0de \u00a0voluntades \u00a0y \u00a0unanimidad \u00a0en \u00a0el \u00a0prop\u00f3sito homicida. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Esta \u00a0unidad de fines, aunque s\u00f3lo dos de \u00a0ellos \u00a0hubieran \u00a0ejecutado \u00a0materialmente \u00a0la \u00a0acci\u00f3n,\u00a0 \u00a0es \u00a0lo que impide \u00a0sustraer \u00a0al \u00a0tercero \u00a0de \u00a0su \u00a0condici\u00f3n de coautor. El sustento de este aserto \u00a0radica \u00a0en \u00a0que \u00a0este tercero, as\u00ed no hubiera disparado, dentro de la divisi\u00f3n \u00a0de \u00a0funciones cumpl\u00eda de hecho el rol, derivado del acuerdo com\u00fan y previo, de \u00a0factor \u00a0humano \u00a0orientado \u00a0a \u00a0neutralizar, \u00a0por un efecto grupal intimidante, la \u00a0eventual reacci\u00f3n de la v\u00edctima. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Dada la naturaleza colectiva de ese influjo \u00a0sobre \u00a0el \u00a0\u00e1nimo \u00a0defensivo \u00a0del \u00a0agraviado, resulta inaceptable desligar, para \u00a0convertirla \u00a0en \u00a0tarea \u00a0accesoria, \u00a0la \u00a0intervenci\u00f3n \u00a0trascendente \u00a0de quien no \u00a0ejecut\u00f3 \u00a0la \u00a0espec\u00edfica \u00a0acci\u00f3n \u00a0de \u00a0disparar. \u00a0Dentro \u00a0de \u00a0la \u00a0divisi\u00f3n del \u00a0trabajo, \u00a0su \u00a0participaci\u00f3n \u00a0intangible, \u00a0por \u00a0cuanto ella no introdujo ning\u00fan \u00a0tipo \u00a0de \u00a0ruptura \u00a0en \u00a0la \u00a0unidad \u00a0de causa y fines, fue tan esencial, aunque su \u00a0manifestaci\u00f3n \u00a0al \u00a0mundo \u00a0exterior \u00a0hubiera \u00a0sido \u00a0distinta, \u00a0como \u00a0la \u00a0de \u00a0sus \u00a0compa\u00f1eros de empresa delictiva. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la postura de la Delegada, por \u00a0cuanto \u00a0reduce \u00a0la \u00a0acci\u00f3n \u00a0del coautor a su fase objetiva, que confunde con el \u00a0acto \u00a0de \u00a0disparar, \u00a0y \u00a0soslaya \u00a0el \u00a0car\u00e1cter \u00a0integrador \u00a0de la participaci\u00f3n \u00a0intangible \u00a0en \u00a0la \u00a0empresa delictiva, no se compadece con el criterio extensivo \u00a0que \u00a0la \u00a0Sala, \u00a0en \u00a0materia de coautor\u00eda, considera acorde con el sentido de la \u00a0norma que la consagra. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00a0estas \u00a0razones, \u00a0a la petici\u00f3n de la \u00a0Delegada, \u00a0en \u00a0el \u00a0sentido de juzgar en calidad de c\u00f3mplice a Eli\u00e9cer Quintero \u00a0Blanco, \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0no \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0puede \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0ofrec\u00e9rsele \u00a0receptividad.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Finalmente, \u00a0 teniendo \u00a0 en \u00a0 cuenta \u00a0 la \u00a0 vigencia \u00a0de \u00a0un \u00a0nuevo \u00a0ordenamiento \u00a0penal, d\u00edgase que el estudio de la eventual favorabilidad compete \u00a0al Juez de Ejecuci\u00f3n de Penas y Medidas de Seguridad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0base en lo expuesto, la Sala Penal de \u00a0la \u00a0Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica \u00a0y por autoridad de la ley, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE \u00a0<\/p>\n<p>No casar la sentencia. \u00a0<\/p>\n<p>C\u00f3piese \u00a0y \u00a0devu\u00e9lvase \u00a0al \u00a0Tribunal \u00a0de \u00a0origen. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO ORLANDO P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0<\/p>\n<p>FERNANDO \u00a0E. \u00a0ARBOLEDA \u00a0RIPOLL \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0JORGE E. \u00a0C\u00d3RDOBA \u00a0 \u00a0POVEDA \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HERMAN \u00a0 GAL\u00c1N \u00a0 CASTELLANOS \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0CARLOS A. \u00a0G\u00c1LVEZ ARGOTE \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>JORGE \u00a0AN\u00cdBAL \u00a0G\u00d3MEZ \u00a0GALLEGO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00c9DGAR \u00a0LOMBANA TRUJILLO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CARLOS \u00a0 E. \u00a0 MEJ\u00cdA \u00a0 ESCOBAR \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0NILSON \u00a0 \u00a0E. \u00a0 \u00a0PINILLA \u00a0PINILLA \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0TERESA RUIZ N\u00da\u00d1EZ \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Secretaria \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Rep\u00fablica de Colombia \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 Corte Suprema de Justicia \u00a0 Proceso No 13391 \u00a0 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0 MAGISTRADO PONENTE \u00a0 \u00c1LVARO ORLANDO P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0 APROBADO ACTA No. 98 \u00a0 Bogot\u00e1, D. 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