{"id":5352,"date":"2023-09-08T16:23:20","date_gmt":"2023-09-08T16:23:20","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1194004-04-02\/"},"modified":"2023-09-08T16:23:20","modified_gmt":"2023-09-08T16:23:20","slug":"1194004-04-02","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/1194004-04-02\/","title":{"rendered":"11940(04-04-02)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 Rep\u00fablica de Colombia \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Corte Suprema de Justicia \u00a0<\/p>\n<p>Proceso No 11940 \u00a0<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0<\/p>\n<p>MAGISTRADO PONENTE \u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO ORLANDO P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0<\/p>\n<p>APROBADO ACTA No. 38 \u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, D. C., cuatro (04) de abril de dos \u00a0mil dos (2002). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>VISTOS \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Se \u00a0decide \u00a0el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por el defensor del \u00a0se\u00f1or \u00a0 GILDARDO \u00a0 RAM\u00cdREZ \u00a0 GIRALDO \u00a0contra \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0del \u00a026 \u00a0de \u00a0enero \u00a0de \u00a01996, dictada por el \u00a0Tribunal Superior de Pereira. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HECHOS \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0En \u00a0 la \u00a0 noche \u00a0 del \u00a0 24 \u00a0 de \u00a0noviembre \u00a0de \u00a01994, \u00a0GILDARDO \u00a0RAM\u00cdREZ GIRALDO le dispar\u00f3 en \u00a0la \u00a0cabeza \u00a0a \u00a0su \u00a0compa\u00f1ero \u00a0de \u00a0labores \u00a0en la finca Cortaderal del municipio \u00a0risaraldense \u00a0de Santa Rosa de Cabal, \u00c9DGAR QUINTERO HENAO, quien, sin embargo, \u00a0sobrevivi\u00f3. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>ACTUACI\u00d3N PROCESAL \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Despu\u00e9s \u00a0 de \u00a0 haber \u00a0sido \u00a0escuchado \u00a0en \u00a0indagatoria \u00a0el \u00a0se\u00f1or \u00a0RAM\u00cdREZ GIRALDO, un fiscal \u00a0seccional \u00a0de Santa Rosa de Cabal dict\u00f3 en su contra medida de aseguramiento de \u00a0detenci\u00f3n \u00a0preventiva por el delito de homicidio, en el grado de tentativa (fl. \u00a064). \u00a0Cuando a\u00fan no se hab\u00eda ejecutoriado la providencia que declaraba cerrada \u00a0la \u00a0investigaci\u00f3n, el procesado solicit\u00f3 que se le formularan cargos con fines \u00a0de \u00a0sentencia \u00a0anticipada, \u00a0lo \u00a0que \u00a0en \u00a0efecto hizo el instructor en diligencia \u00a0celebrada \u00a0el \u00a023 \u00a0de \u00a0noviembre \u00a0de \u00a01995 (fl. 152). Aceptada la acusaci\u00f3n, el \u00a0siguiente \u00a0d\u00eda \u00a030 el Juzgado Penal del Circuito lo conden\u00f3 por ese il\u00edcito a \u00a0la \u00a0pena \u00a0de diez a\u00f1os de prisi\u00f3n y a la interdicci\u00f3n de derechos y funciones \u00a0p\u00fablicas \u00a0por igual t\u00e9rmino (fl. 155), decisi\u00f3n que, apelada por el defensor, \u00a0fue \u00a0confirmada \u00a0en \u00a0su \u00a0integridad por el Tribunal Superior de Pereira el 26 de \u00a0enero de 1996. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>LA DEMANDA \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Con \u00a0apoyo \u00a0en la causal primera de casaci\u00f3n, el defensor reprocha \u00a0la \u00a0aplicaci\u00f3n \u00a0indebida \u00a0del \u00a0art\u00edculo \u00a061 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal para entonces \u00a0vigente \u00a0porque el A quo, en \u00a0decisi\u00f3n \u00a0avalada por el Tribunal, agrav\u00f3 la pena increment\u00e1ndola 2 a\u00f1os y 4 \u00a0meses \u00a0por los da\u00f1os causados y el grado de aproximaci\u00f3n a la consumaci\u00f3n del \u00a0delito, \u00a0sin \u00a0tener en cuenta que el primero de los conceptos no es criterio que \u00a0consagre la citada norma para fijar la pena. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0As\u00ed \u00a0mismo, \u00a0invocando id\u00e9ntica causal, ataca la sentencia porque \u00a0no \u00a0se \u00a0le \u00a0dio \u00a0a \u00a0la \u00a0confesi\u00f3n \u00a0del \u00a0procesado el m\u00e9rito que le asignan los \u00a0art\u00edculos \u00a0298 \u00a0y \u00a0299 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de \u00a0Procedimiento \u00a0Penal \u00a0de \u00a01991 con el \u00a0argumento \u00a0de \u00a0que \u00a0era \u00a0calificada \u00a0y \u00a0que, por lo tanto, no era fundamento del \u00a0fallo. \u00a0Tal afirmaci\u00f3n es desacertada, dice el demandante, porque ning\u00fan medio \u00a0de \u00a0prueba \u00a0es apto por s\u00ed solo para producir certeza en el funcionario, raz\u00f3n \u00a0por \u00a0la cual el art\u00edculo 254 de ese estatuto procesal obliga que las pruebas se \u00a0aprecien en su conjunto. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Si \u00a0la \u00a0confesi\u00f3n tuviera que ser la base de la sentencia, agrega, \u00a0no \u00a0tendr\u00eda \u00a0raz\u00f3n \u00a0de \u00a0ser \u00a0el art\u00edculo 297 del c\u00f3digo que exige, realizada \u00a0aqu\u00e9lla, \u00a0practicar \u00a0las diligencias pertinentes para determinar su veracidad y \u00a0las \u00a0circunstancias \u00a0del \u00a0hecho. Por lo dem\u00e1s, tampoco los art\u00edculos 298 y 299 \u00a0ej\u00fasdem \u00a0establecen \u00a0la \u00a0limitante de la cualificaci\u00f3n que se\u00f1alaron los falladores. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Solicita, \u00a0por lo tanto, que se case la sentencia impugnada y en su \u00a0lugar \u00a0se \u00a0dicte \u00a0el \u00a0fallo \u00a0que \u00a0corresponda, \u00a0de acuerdo con el criterio de la \u00a0Corte. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>EL MINISTERIO P\u00daBLICO \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Con \u00a0relaci\u00f3n \u00a0al \u00a0primer \u00a0cargo, \u00a0considera \u00a0el se\u00f1or Procurador \u00a0Delegado \u00a0que \u00a0si \u00a0la \u00a0magnitud \u00a0del \u00a0da\u00f1o \u00a0es \u00a0la \u00a0medida de la pena, tambi\u00e9n \u00a0constituye \u00a0uno \u00a0de \u00a0los \u00a0criterios \u00a0para \u00a0fijarla. \u00a0La \u00a0referencia \u00a0que hace el \u00a0art\u00edculo \u00a061 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal \u00a0de \u00a01980 \u00a0a \u201cla gravedad y modalidades del \u00a0hecho\u201d \u00a0incluye \u00a0el da\u00f1o ocasionado y su intensidad. La gravedad del injusto, \u00a0agrega, \u00a0se \u00a0inserta \u00a0primero \u00a0en el m\u00ednimo punitivo fijado por el legislador y \u00a0luego \u00a0entre \u00a0el \u00a0m\u00ednimo \u00a0y \u00a0el \u00a0m\u00e1ximo. \u00a0Si se tiene en cuenta que la lesi\u00f3n \u00a0ocasionada \u00a0por el procesado perturb\u00f3 \u00f3rganos de la visi\u00f3n, de la prensi\u00f3n y \u00a0de \u00a0la \u00a0locomoci\u00f3n, debe concluirse que el fallador no desbord\u00f3 esos l\u00edmites. \u00a0Por esta raz\u00f3n, el ataque no est\u00e1 llamado a prosperar. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Respecto \u00a0del \u00a0segundo cargo, aunque el censor no indica el sentido \u00a0de \u00a0la \u00a0violaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0ley sustancial, debe entenderse que la inconformidad \u00a0radica \u00a0en \u00a0la interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de los art\u00edculos 298 y 299 del anterior \u00a0C\u00f3digo \u00a0de Procedimiento Penal. No cometi\u00f3 el fallador tal yerro, sin embargo, \u00a0porque \u00a0los \u00a0otros \u00a0elementos \u00a0de \u00a0convicci\u00f3n \u00a0valorados permit\u00edan sostener la \u00a0condena \u00a0prescindiendo \u00a0de la confesi\u00f3n que, como diminuente, es confesi\u00f3n del \u00a0injusto \u00a0y \u00a0no del hecho con exclusi\u00f3n de culpabilidad. Como lo ha sostenido la \u00a0Corte, \u00a0para \u00a0que \u00a0la \u00a0confesi\u00f3n \u00a0permita \u00a0rebajar la pena debe implicar que se \u00a0asuma \u00a0la responsabilidad, as\u00ed sea disminuida. El cargo, por lo tanto, debe ser \u00a0desestimado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES DE LA CORTE \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>Primer cargo. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Dos \u00a0circunstancias \u00a0tuvo \u00a0en cuenta el A \u00a0quo \u00a0para \u00a0no \u00a0fijar \u00a0la \u00a0pena \u00a0a \u00a0partir del m\u00ednimo \u00a0permitido \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0por \u00a0los \u00a0art\u00edculos \u00a0323 y 22 del C\u00f3digo Penal de 1980 -que en su \u00a0orden \u00a0corresponden \u00a0a los art\u00edculos 103 y 27 de la Ley 599 de 2000- a pesar de \u00a0la \u00a0buena \u00a0conducta \u00a0anterior \u00a0del \u00a0procesado: los da\u00f1os causados y el grado de \u00a0aproximaci\u00f3n \u00a0al \u00a0delito \u00a0consumado. \u00a0Dijo \u00a0que \u00a0\u201cLa parte del cuerpo buscada \u00a0aseguraba \u00a0en \u00a0alto \u00a0grado \u00a0el \u00e9xito de su criminal designio; las consecuencias \u00a0que \u00a0dejara \u00a0el \u00a0reo \u00a0por \u00a0los da\u00f1os en sus centros vitales evidenciados en los \u00a0ex\u00e1menes \u00a0practicados \u00a0a \u00a0la \u00a0v\u00edctima \u00a0son \u00a0graves \u00a0y \u00a0mermaron enormemente la \u00a0calidad \u00a0de vida de don \u00c9dgar. Por ello, la pena base a imponer ser\u00e1 de quince \u00a0(15) a\u00f1os de prisi\u00f3n\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0El \u00a0Tribunal estim\u00f3 razonable el argumento y confirm\u00f3 la pena por \u00a0considerarla \u00a0adecuadamente \u00a0tasada \u00a0y acorde con las pautas establecidas por la \u00a0ley. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Definida \u00a0as\u00ed \u00a0la \u00a0inescindible unidad que cabe predicar entre las \u00a0sentencias \u00a0de \u00a0primera \u00a0y \u00a0segunda \u00a0instancias \u00a0cuando \u00a0las \u00a0dos se orientan en \u00a0id\u00e9ntico \u00a0sentido, \u00a0resulta \u00a0acertado \u00a0dirigir \u00a0el ataque contra la motivaci\u00f3n \u00a0consignada \u00a0en \u00a0la \u00a0de \u00a0primer grado, que para el censor entra\u00f1a la aplicaci\u00f3n \u00a0indebida \u00a0 del \u00a0 art\u00edculo \u00a061 \u00a0del \u00a0anterior \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal, \u00a0en \u00a0cuanto \u00a0esta \u00a0disposici\u00f3n \u00a0no \u00a0consagra \u00a0el \u00a0da\u00f1o \u00a0como \u00a0uno \u00a0de los criterios para fijar la \u00a0pena. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>Es evidente que al casacionista no le asiste \u00a0raz\u00f3n \u00a0pues \u00a0las \u00a0consecuencias \u00a0de \u00a0la \u00a0conducta \u00a0il\u00edcita \u00a0destacadas \u00a0por el \u00a0A \u00a0quo \u00a0se \u00a0enmarcan en el \u00a0concepto \u00a0de \u00a0\u201cgravedad y modalidades del hecho punible\u201d a que se refiere la \u00a0disposici\u00f3n cuestionada. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>Y \u00a0es \u00a0que, \u00a0aparejada \u00a0a \u00a0la \u00a0libertad \u00a0de \u00a0configuraci\u00f3n \u00a0de \u00a0que \u00a0dispone \u00a0el \u00a0legislador \u00a0para se\u00f1alarle a las diversas \u00a0especies \u00a0de \u00a0delitos diferentes consecuencias punitivas de acuerdo, entre otras \u00a0razones, \u00a0con la naturaleza del bien jur\u00eddicamente protegido, est\u00e1 la facultad \u00a0que \u00a0le \u00a0confiere \u00a0al \u00a0juzgador \u00a0para que en cada caso valore las circunstancias \u00a0concretas \u00a0que \u00a0rodean \u00a0el \u00a0hecho \u00a0espec\u00edfico, \u00a0atendiendo \u00a0por \u00a0ejemplo \u00a0a \u00a0la \u00a0intensidad \u00a0del \u00a0injusto, \u00a0que \u00a0bien puede medirse por los efectos nocivos de la \u00a0conducta \u00a0que \u00a0se reprime. En este sentido, como lo dijera la Corte en sentencia \u00a0del \u00a018 \u00a0de \u00a0febrero de 1958, \u201cDos hechos tipificados en la misma disposici\u00f3n \u00a0penal \u00a0pueden \u00a0acarrear \u00a0pena diferente a sus autores, seg\u00fan las modalidades de \u00a0cada \u00a0uno. \u00a0As\u00ed, las lesiones que ocasionan desfiguraci\u00f3n facial acarrean pena \u00a0de \u00a0uno \u00a0a \u00a0seis \u00a0a\u00f1os \u00a0de \u00a0prisi\u00f3n. \u00a0Pero \u00a0como \u00a0la manera de manifestarse la \u00a0actividad \u00a0delictuosa \u00a0en \u00a0estos casos no es siempre igual, es razonable y justo \u00a0sancionar \u00a0m\u00e1s \u00a0severamente, \u00a0dentro \u00a0de \u00a0los \u00a0l\u00edmites \u00a0legales, \u00a0a \u00a0quien \u00a0ha \u00a0desfigurado \u00a0totalmente el rostro de una persona, que a quien s\u00f3lo le ha dejado \u00a0una \u00a0cicatriz \u00a0que \u00a0afea \u00a0el \u00a0semblante. \u00a0De \u00a0la misma manera en el peculado, no \u00a0habr\u00eda \u00a0raz\u00f3n \u00a0justa \u00a0para sancionar con la misma pena a quien se ha apropiado \u00a0poco \u00a0m\u00e1s \u00a0de \u00a0tres mil pesos que a quien ha tomado cien mil, aunque para ambos \u00a0casos la disposici\u00f3n aplicable sea la misma\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0El reproche, en consecuencia, ser\u00e1 desestimado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Segundo cargo. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Si \u00a0bajo una misma causal el censor propone dos cargos y el primero \u00a0de \u00a0ellos \u00a0se \u00a0refiere inequ\u00edvocamente a una modalidad de violaci\u00f3n directa de \u00a0la \u00a0ley sustancial, habr\u00eda qu\u00e9 concluir que tambi\u00e9n el segundo se apoya en la \u00a0misma \u00a0especie. \u00a0Pero \u00a0darle \u00a0a la prueba un valor distinto del que le asigna la \u00a0ley \u00a0-como \u00a0describe \u00a0el \u00a0libelista \u00a0este \u00a0ataque- \u00a0no \u00a0configura \u00a0esa \u00a0clase de \u00a0quebranto \u00a0sino el mediato, por un error de derecho del tipo conocido como falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0convicci\u00f3n. Sin embargo, semejante yerro no es en general admisible \u00a0plantearlo \u00a0en \u00a0un \u00a0sistema \u00a0que \u00a0ha \u00a0abolido \u00a0la \u00a0tarifa \u00a0legal como m\u00e9todo de \u00a0valoraci\u00f3n probatoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Al \u00a0confuso \u00a0planteamiento \u00a0del \u00a0actor, \u00a0agr\u00e9gase \u00a0el hecho de que \u00a0tampoco \u00a0indica \u00a0cu\u00e1l es el valor que la ley le da a la confesi\u00f3n, como que su \u00a0cr\u00edtica \u00a0la \u00a0enmarca \u00a0en \u00a0una \u00a0norma \u00a0que permite deducir ciertas consecuencias \u00a0punitivas, \u00a0siempre \u00a0que \u00a0se \u00a0cumplan \u00a0otros requisitos adicionales. Y no pod\u00eda \u00a0hacerlo, \u00a0porque \u00a0en \u00a0nuestro sistema de an\u00e1lisis probatorio ese medio no tiene \u00a0asignado \u00a0ning\u00fan \u00a0valor, consecuencia obvia del m\u00e9todo de la sana cr\u00edtica que \u00a0rige en Colombia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Aparte \u00a0lo \u00a0dicho, \u00a0la \u00a0censura \u00a0no \u00a0pod\u00eda \u00a0prosperar, \u00a0pues \u00a0la rebaja de pena por confesi\u00f3n s\u00f3lo procede si ocurre en la \u00a0primera \u00a0versi\u00f3n \u00a0dada al funcionario judicial, si no ha sido calificada, si no \u00a0se \u00a0trata \u00a0de \u00a0captura \u00a0en \u00a0flagrancia \u00a0y \u00a0si ha constituido el fundamento de la \u00a0sentencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Limitada \u00a0la \u00a0acusaci\u00f3n a los dos primeros \u00a0requisitos \u00a0porque \u00a0fueron \u00a0exigidos por los falladores a pesar de que no est\u00e1n \u00a0contenidos \u00a0en \u00a0el art\u00edculo 299 del C\u00f3digo de Procedimiento Penal de 1991 -283 \u00a0del \u00a0actual-, debe repetirse: 1) \u201cSigue siendo indispensable que la confesi\u00f3n \u00a0sea \u00a0fundamento \u00a0de \u00a0la \u00a0condena, \u00a0as\u00ed \u00a0el \u00a0nuevo \u00a0texto legal (art. 299) no lo \u00a0mencione \u00a0expresamente, \u00a0porque \u00a0s\u00f3lo \u00a0de \u00a0esta manera es entendible y justa la \u00a0rebaja \u00a0de \u00a0pena \u00a0que \u00a0en \u00a0\u00e9l \u00a0se consagra. Interpretarlo de otra forma, ser\u00eda \u00a0otorgar \u00a0un \u00a0beneficio \u00a0gratuito, \u00a0s\u00f3lo \u00a0porque \u00a0se confes\u00f3 cuando ello no era \u00a0necesario, \u00a0 pues \u00a0obraban \u00a0otras \u00a0pruebas, \u00a0distintas \u00a0de \u00a0la \u00a0confesi\u00f3n, \u00a0que \u00a0permit\u00edan \u00a0afirmar, \u00a0sin \u00a0dudas, \u00a0la responsabilidad del procesado\u201d; 2) \u201cLa \u00a0misma \u00a0circunstancia \u00a0de \u00a0aceptar \u00a0la \u00a0autor\u00eda \u00a0del \u00a0hecho \u00a0pero calificando la \u00a0conducta, \u00a0con \u00a0lo \u00a0que \u00a0se \u00a0pretende \u00a0desde \u00a0luego exonerar de responsabilidad, \u00a0excluye \u00a0la \u00a0concesi\u00f3n del beneficio porque, seg\u00fan reiterada jurisprudencia de \u00a0la \u00a0Sala, \u00a0\u00e9ste ha sido consagrado por el legislador para aquellas personas que \u00a0facilitan \u00a0con \u00a0su \u00a0asunci\u00f3n \u00a0de \u00a0responsabilidad \u00a0la \u00a0acci\u00f3n de la justicia y \u00a0aceleran la tramitaci\u00f3n de los procesos\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Como \u00a0en este evento el se\u00f1or RAM\u00cdREZ \u00a0GIRALDO acept\u00f3 haber accionado \u00a0un \u00a0arma \u00a0de \u00a0fuego \u00a0cuando \u00a0se hallaba en compa\u00f1\u00eda de \u00c9DGAR QUINTERO pero no \u00a0reconoci\u00f3 \u00a0la \u00a0realizaci\u00f3n \u00a0de \u00a0una \u00a0conducta \u00a0il\u00edcita \u00a0sino \u00a0que simplemente \u00a0dispar\u00f3 \u00a0al \u00a0aire, \u00a0esa manifestaci\u00f3n no constituye confesi\u00f3n y bien denegada \u00a0estuvo, por lo tanto, la disminuci\u00f3n punitiva. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0El cargo no prospera. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>Del principio de favorabilidad. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Por \u00a0\u00faltimo, \u00a0en \u00a0cuanto se refiere a la aplicaci\u00f3n del principio \u00a0de \u00a0favorabilidad \u00a0en raz\u00f3n de la vigencia de la Ley 599 de 2000, como la Corte \u00a0no \u00a0casar\u00e1 el fallo impugnado y, por lo tanto, no puede actuar como tribunal de \u00a0instancia, \u00a0su examen le corresponder\u00e1 al juez de ejecuci\u00f3n de penas y medidas \u00a0de \u00a0seguridad, \u00a0de \u00a0acuerdo \u00a0con el numeral 7\u00ba. del art\u00edculo 79 del C\u00f3digo de \u00a0Procedimiento Penal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0En \u00a0m\u00e9rito \u00a0de lo expuesto, la Sala de Casaci\u00f3n Penal de la Corte \u00a0Suprema \u00a0de \u00a0Justicia, \u00a0administrando \u00a0justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por \u00a0autoridad de la ley, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>No casar la sentencia impugnada. \u00a0<\/p>\n<p>Contra \u00a0esta \u00a0decisi\u00f3n \u00a0no procede recurso \u00a0alguno. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>C\u00f3piese \u00a0y \u00a0devu\u00e9lvase \u00a0al \u00a0Tribunal \u00a0de \u00a0origen. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO ORLANDO P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0<\/p>\n<p>FERNANDO \u00a0E. \u00a0ARBOLEDA \u00a0RIPOLL \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0JORGE E. \u00a0C\u00d3RDOBA POVEDA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HERMAN \u00a0 GAL\u00c1N \u00a0 CASTELLANOS \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0CARLOS \u00a0 \u00a0A. \u00a0 \u00a0G\u00c1LVEZ \u00a0ARGOTE \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No hay firma \u00a0<\/p>\n<p>JORGE \u00a0AN\u00cdBAL \u00a0G\u00d3MEZ \u00a0GALLEGO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00c9DGAR \u00a0LOMBANA TRUJILLO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CARLOS \u00a0EDUARDO \u00a0MEJ\u00cdA ESCOBAR \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0NILSON E. \u00a0PINILLA PINILLA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0No hay firma \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>TERESA RUIZ N\u00da\u00d1EZ \u00a0<\/p>\n<p>Secretaria \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 Rep\u00fablica de Colombia \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 Corte Suprema de Justicia \u00a0 Proceso No 11940 \u00a0 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0 MAGISTRADO PONENTE \u00a0 \u00c1LVARO ORLANDO P\u00c9REZ PINZ\u00d3N \u00a0 APROBADO ACTA No. 38 \u00a0 Bogot\u00e1, D. 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