{"id":2923,"date":"2023-09-08T14:29:39","date_gmt":"2023-09-08T14:29:39","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/14095jun\/"},"modified":"2023-09-08T14:29:39","modified_gmt":"2023-09-08T14:29:39","slug":"14095jun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/14095jun\/","title":{"rendered":"14095jun"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 Proceso N\u00ba 14095 \u00a0<\/p>\n<p>SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA DE CASACION PENAL \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Aprobado acta No.110 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Magistrado Ponente: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Dr. FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Santa \u00a0Fe \u00a0de \u00a0Bogot\u00e1, \u00a0D. C., veintiocho de \u00a0junio del dos mil. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Resuelve la Corte el recurso extraordinario de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0interpuesto \u00a0contra \u00a0la sentencia de 5 de agosto de 1997, mediante la \u00a0cual \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0Superior \u00a0del \u00a0Distrito \u00a0Judicial \u00a0de \u00a0Antioquia conden\u00f3 al \u00a0procesado \u00a0 ROGELIO \u00a0 SERNA \u00a0 \u00f3 \u00a0CANO, \u00a0a \u00a0la \u00a0pena \u00a0principal de 40 a\u00f1os y 6 meses de prisi\u00f3n, como autor \u00a0responsable \u00a0de \u00a0los \u00a0delitos \u00a0de \u00a0homicidio agravado y porte ilegal de armas de \u00a0fuego de defensa personal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Hechos \u00a0y \u00a0actuaci\u00f3n \u00a0procesal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Entre \u00a0las \u00a02 \u00a0y \u00a03 \u00a0de \u00a0la ma\u00f1ana del\u00a0 \u00a0domingo \u00a026 \u00a0de \u00a0febrero \u00a0de 1995, en el barrio \u201cLa Habana\u201d del Municipio de \u00a0Salgar \u00a0(Antioquia), cuando Hernando de Jes\u00fas Bland\u00f3n S\u00e1nchez se aproximaba a \u00a0su \u00a0residencia, fue atacado con arma de fuego por un sujeto que se movilizaba en \u00a0un \u00a0 cami\u00f3n \u00a0nuevo, \u00a0color \u00a0rojo, \u00a0estacas,\u00a0 \u00a0marca \u00a0Ford, \u00a0l\u00ednea \u00a0F-350, \u00a0recibiendo \u00a0m\u00faltiples \u00a0heridas \u00a0en \u00a0el \u00a0cr\u00e1neo \u00a0y \u00a0otras partes del cuerpo que \u00a0determinaron \u00a0su \u00a0muerte \u00a0en forma instant\u00e1nea (fls.1, 4, 73, 74). Las primeras \u00a0averiguaciones \u00a0 policiales \u00a0establecieron \u00a0que \u00a0el \u00a0\u00fanico \u00a0veh\u00edculo \u00a0de \u00a0esas \u00a0caracter\u00edsticas \u00a0que \u00a0se \u00a0encontraba \u00a0en \u00a0Salgar \u00a0la noche de los hechos ten\u00eda \u00a0placas \u00a0BWU-327, \u00a0y \u00a0pertenec\u00eda a Rogelio Serna \u00f3 Cano, quien fue capturado el \u00a028 \u00a0siguiente \u00a0en la ciudad de Medell\u00edn, al presentarse voluntariamente ante la \u00a0Unidad \u00a0Segunda \u00a0de \u00a0Reacci\u00f3n \u00a0Inmediata \u00a0a \u00a0averiguar si era cierto que estaba \u00a0siendo \u00a0requerido \u00a0por \u00a0las \u00a0autoridades de Salgar por encontrarse sindicado del \u00a0delito de homicidio (fls.12, 13 y 15). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En indagatoria, el imputado manifest\u00f3 que el \u00a0d\u00eda \u00a0domingo, \u00a0siendo aproximadamente las dos de la ma\u00f1ana, sali\u00f3\u00a0 de su \u00a0casa \u00a0en compa\u00f1\u00eda de su esposa Alba Nelly Arredondo Holgu\u00edn con el prop\u00f3sito \u00a0de \u00a0guardar \u00a0el \u00a0veh\u00edculo \u00a0en el parqueadero, despu\u00e9s de haber regresado de un \u00a0paseo \u00a0por \u00a0el \u00a0Municipio \u00a0de \u00a0La \u00a0Pintada. \u00a0En \u00a0el trayecto, tres individuos se \u00a0subieron \u00a0al \u00a0cami\u00f3n, \u00a0permaneciendo \u201cpegados\u201d a la carrocer\u00eda por espacio \u00a0de \u00a0media \u00a0cuadra. \u00a0Cuando \u00a0se bajaron, continu\u00f3 la marcha hacia la plaza en la \u00a0idea \u00a0de \u00a0dejar \u00a0all\u00ed \u00a0el \u00a0veh\u00edculo, \u00a0pero \u00a0en vista de lo sucedido, resolvi\u00f3 \u00a0dirigirse \u00a0al \u00a0parqueadero. Al reiniciar el recorrido,\u00a0 fue sorprendido por \u00a0un \u00a0individuo \u00a0que \u00a0lo \u00a0amenaz\u00f3 con arma de fuego, y lo oblig\u00f3 a correrse a su \u00a0derecha, \u00a0haci\u00e9ndose al tim\u00f3n del automotor. En el mismo sitio se subi\u00f3\u00a0 \u00a0otro \u00a0sujeto \u00a0y \u00a0metros adelante recogieron uno m\u00e1s. Luego continuaron hacia el \u00a0barrio \u00a0La \u00a0Habana, \u00a0oblig\u00e1ndolo, en este trayecto, a ocupar la parte de atr\u00e1s \u00a0del \u00a0cami\u00f3n. Despu\u00e9s detuvieron la marcha, se escucharon varios disparos, y la \u00a0voz \u00a0de \u00a0una \u00a0persona \u00a0que \u00a0ped\u00eda \u00a0auxilio \u00a0y \u00a0llamaba \u00a0la mam\u00e1. Reiniciado el \u00a0recorrido \u00a0se \u00a0dirigieron \u00a0hacia \u00a0la \u00a0entrada \u00a0del pueblo, donde se bajaron y le \u00a0advirtieron \u00a0que \u00a0mantuviera \u00a0la \u00a0boca \u00a0cerrada \u00a0(fls.33, 54, 110). En t\u00e9rminos \u00a0parecidos \u00a0declara \u00a0su \u00a0compa\u00f1era \u00a0permanente \u00a0Alba \u00a0Nelly \u00a0Arredondo \u00a0Holgu\u00edn \u00a0(fls.40). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Dentro de las m\u00faltiples pruebas testimoniales \u00a0allegadas \u00a0al \u00a0proceso, \u00a0deben \u00a0ser \u00a0destacadas \u00a0las \u00a0versiones de Mariela Rodas \u00a0V\u00e9lez \u00a0(fls.22, 143), y sus hijos Luis Fernando Foronda Rodas (fls.24, 120 vto, \u00a0123 \u00a0vto) \u00a0y \u00a0Martha Cecilia Rodas V\u00e9lez (fls.128 vto), quienes viven muy cerca \u00a0del \u00a0lugar \u00a0donde \u00a0sucedieron \u00a0los \u00a0hechos. \u00a0Tambi\u00e9n \u00a0las versiones de Fabio de \u00a0Jes\u00fas \u00a0Rodr\u00edguez Vargas (fls.98 vto), y Martha Diony Castro Rodr\u00edguez (fls.89 \u00a0vto \u00a0y \u00a090), \u00a0residentes en el sector. Sobre las circunstancias que acompa\u00f1aron \u00a0los \u00a0hechos, \u00a0esta \u00a0\u00faltima \u00a0precis\u00f3:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201c\u2026eso \u00a0fue \u00a0como \u00a0a las dos y media de la \u00a0ma\u00f1ana \u00a0eso \u00a0fue \u00a0a todo el frente de mi casa, a mi me despert\u00f3 como dos tiros \u00a0al \u00a0aire \u00a0y eso me despert\u00f3, y escuch\u00e9 que Hernando llamaba a la mam\u00e1, dec\u00eda \u00a0\u00a1ay, \u00a0am\u00e1!, \u00a0como \u00a0con ese susto, uno le notaba el miedo en la voz, y tambi\u00e9n \u00a0dec\u00eda \u00a0que \u00a0no \u00a0lo \u00a0mataran \u00a0que \u00a0\u00e9l no ten\u00eda plata, que cu\u00e1l plata si yo no \u00a0tengo \u00a0plata, \u00a0al \u00a0rato en el transcurso de lo que Hernando dec\u00eda escuch\u00e9 como \u00a0otros \u00a0dos \u00a0tiros, \u00a0y volv\u00ed a escuchar la voz de Hernando llamando a la mam\u00e1 y \u00a0volv\u00eda \u00a0y dec\u00eda: de que no lo mataran que \u00e9l no ten\u00eda plata, no se si en ese \u00a0momento \u00a0lo \u00a0hiri\u00f3, \u00a0pero \u00a0hubo \u00a0otros dos tiros, eso fueron en total como seis \u00a0tiros, \u00a0de \u00a0ah\u00ed \u00a0escuch\u00e9 \u00a0que \u00a0cogieron \u00a0como para escalas para abajo, para mi \u00a0casa, \u00a0tal vez mientras cargaban la pistola, y escuchaba los pasos de Hernando y \u00a0del \u00a0que \u00a0lo \u00a0segu\u00eda, \u00a0escuch\u00e9 \u00a0que lo segu\u00eda uno solo y supe diferenciar los \u00a0pasos, \u00a0los \u00a0pasos \u00a0de \u00a0Hernando \u00a0era \u00a0como \u00a0corriendo, y los otros pasos que lo \u00a0segu\u00edan \u00a0iban \u00a0a \u00a0prisa \u00a0pero como a paso largo, y ya cuando Hernando empez\u00f3 a \u00a0bajar \u00a0las \u00a0escalas \u00a0de mi casa, las que dan al segundo patio de la casa, llam\u00f3 \u00a0otra \u00a0vez \u00a0a \u00a0la mam\u00e1: \u00a1ay, am\u00e1, ay am\u00e1!, gritaba duro ya lleg\u00f3 al patio de \u00a0mi \u00a0casa \u00a0y \u00a0sent\u00ed \u00a0los pasos detr\u00e1s, al llegar como a la puerta de mi casa al \u00a0frentecito, \u00a0\u00e9l \u00a0volvi\u00f3 y le dijo que no lo matara que \u00e9l no ten\u00eda plata que \u00a0cu\u00e1l \u00a0plata, \u00a0y \u00a0la respuesta fueron los tres tiros que escuch\u00e9, a Hernando no \u00a0lo \u00a0sent\u00ed \u00a0caer, \u00a0\u00e9l estaba para m\u00ed, yo no lo vi, arrodillado pidiendo que no \u00a0lo \u00a0mataran \u00a0ya \u00a0que no sent\u00ed ning\u00fan golpe al caer, inmediatamente sonaron los \u00a0tres \u00a0tiros, \u00a0escuch\u00e9 \u00a0los \u00a0pasos \u00a0del que lo mat\u00f3 que salieron en una carrera \u00a0horrible \u00a0y subi\u00f3 las escalas, prendi\u00f3 el carro y se fue, yo me qued\u00e9, no era \u00a0capaz de levantarme\u2026\u201d (fls.89 vto y 90). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Mariela Rodas V\u00e9lez, en declaraci\u00f3n rendida \u00a0el \u00a02 \u00a0de \u00a0marzo,\u00a0 \u00a0sostuvo \u00a0que \u00a0aproximadamente cinco minutos despu\u00e9s de \u00a0haber \u00a0llegado \u00a0su \u00a0hijo Luis Fernando a la casa, quien es conocido en el barrio \u00a0como \u00a0Sampedro, se escuch\u00f3 un alegato afuera. Hernando dec\u00eda que no lo mataran \u00a0que \u00a0\u00e9l \u00a0no \u00a0ten\u00eda nada, y llamaba la mam\u00e1; la otra persona le reclamaba pero \u00a0no \u00a0se \u00a0o\u00eda bien lo que dec\u00eda. Recuerda haber escuchado cinco tiros: Uno antes \u00a0del \u00a0alegato, \u00a0Hernando \u00a0gritaba \u00a0y llamaba la mam\u00e1;\u00a0 posteriormente otro, \u00a0Hernando \u00a0gritaba \u00a0m\u00e1s \u00a0duro;\u00a0 \u00a0y \u00a0finalmente \u00a0los \u00a0otros tres, y ya no se \u00a0volvieron \u00a0a \u00a0escuchar \u00a0detonaciones \u00a0ni \u00a0voces. Despu\u00e9s sintieron que un carro \u00a0subi\u00f3 \u00a0 y \u00a0 volvi\u00f3 \u00a0 a \u00a0 bajar \u00a0 de \u00a0inmediato. \u00a0Al \u00a0ser \u00a0preguntada \u00a0por \u00a0las \u00a0caracter\u00edsticas \u00a0del \u00a0veh\u00edculo \u00a0y la presencia de Rogelio Serna en el lugar de \u00a0los \u00a0hechos, \u00a0respondi\u00f3: \u00a0\u201cYo \u00a0no vi el carro pero lo sent\u00ed\u2026 escuch\u00e1bamos \u00a0adentro, \u00a0y \u00a0escuch\u00e1bamos, pero no hubo modo de rendijiar, eso fue m\u00e1s abajito \u00a0de \u00a0mi \u00a0casa. \u00a0Yo \u00a0no \u00a0me \u00a0enter\u00e9 \u00a0que Rogelio hubiera estado ah\u00ed\u201d (fls.22 y \u00a0vto.). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Luis \u00a0Fernando Foronda Rodas, en declaraci\u00f3n \u00a0rendida \u00a0en \u00a0la \u00a0misma \u00a0fecha, \u00a0inici\u00f3 \u00a0su \u00a0relato diciendo haber escuchado los \u00a0gritos \u00a0de \u00a0la \u00a0v\u00edctima \u00a0pidiendo \u00a0que no le hicieran nada, que no deb\u00eda nada, \u00a0as\u00ed \u00a0como \u00a0los \u00a0disparos, \u00a0y posteriormente el veh\u00edculo que subi\u00f3 y volvi\u00f3 a \u00a0bajar, \u00a0sin \u00a0saber \u00a0de \u00a0qui\u00e9n \u00a0se \u00a0trataba. Despu\u00e9s, en desarrollo de la misma \u00a0diligencia, \u00a0a \u00a0la pregunta \u201cD\u00edganos bajo juramento si usted vio qu\u00e9 persona \u00a0fue \u00a0la que dio muerte a Nando\u201d, respondi\u00f3: \u201cYo simplemente, yo voy a decir \u00a0la \u00a0verdad. \u00a0Cuando yo me entr\u00e9 abr\u00ed la puerta y despu\u00e9s de que se escucharon \u00a0los \u00a0tiros \u00a0hab\u00eda \u00a0un \u00a0carro cuadrado al frente del Hogar Juvenil de arriba, el \u00a0carro \u00a0era \u00a0rojo \u00a0era \u00a0un \u00a0cami\u00f3n \u00a0m\u00e1s \u00a0o menos grande un trescientos o tres y \u00a0medio, \u00a0y \u00a0yo \u00a0vi que una persona se tir\u00f3 al carro y dej\u00f3 abierta y se tiro al \u00a0carro \u00a0y \u00a0arranc\u00f3 \u00a0para \u00a0arriba \u00a0para \u00a0la \u00a0Habana \u00a0y \u00a0volvi\u00f3 y baj\u00f3 y sigui\u00f3 \u00a0derecho. \u00a0Ten\u00eda \u00a0un \u00a0sombrero \u00a0negro, \u00a0la ropa no se la vi, pero no recuerdo el \u00a0nombre \u00a0de \u00a0esa \u00a0persona, \u00a0pero \u00a0al comentarle a una persona de La Habana que se \u00a0llama \u00a0Fabio \u00a0Rodr\u00edguez \u00a0me dijo qui\u00e9n era el tipo. Yo le dije el se\u00f1or tiene \u00a0sombrero \u00a0negro \u00a0tiene \u00a0un \u00a0cami\u00f3n \u00a0rojo, \u00a0y \u00a0\u00e9l me dijo, Fabio, qui\u00e9n era el \u00a0se\u00f1or, \u00a0pero yo no recuerdo el nombre\u201d. Agrega que dentro del carro no hab\u00eda \u00a0nadie, \u00a0y \u00a0que \u00a0ese \u00a0se\u00f1or \u00a0fue \u00a0quien hizo los disparos porque sali\u00f3 de donde \u00a0ocurrieron \u00a0 los \u00a0hechos. \u00a0A \u00a0la \u00a0pregunta \u00a0de \u00a0si \u00a0conoc\u00eda \u00a0a \u00a0Rogelio \u00a0Serna, \u00a0manifest\u00f3: \u00a0\u201cEse \u00a0creo \u00a0que es el tipo ese, no se qu\u00e9 hace ese tipo no se si \u00a0es \u00a0de \u00a0ac\u00e1 \u00a0de \u00a0Salgar, \u00a0yo por ac\u00e1 no lo hab\u00eda visto\u201d (fls.24 y vto.). En \u00a0ampliaci\u00f3n \u00a0de declaraci\u00f3n, precis\u00f3 que al tipo no le vio la cara, pero si el \u00a0cuerpo \u00a0entero, \u00a0y \u00a0que el veh\u00edculo se encontraba a una distancia aproximada de \u00a012 \u00a0a 13 metros de su casa, con las luces apagadas y la puerta abierta (fls. 120 \u00a0vto. y 123 vto).\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Fabio \u00a0de \u00a0Jes\u00fas \u00a0Rodr\u00edguez \u00a0Vargas, al ser \u00a0preguntado \u00a0si \u00a0Mariela \u00a0Rodas \u00a0o \u00a0alguno de sus hijos hab\u00edan hecho comentarios \u00a0sobre \u00a0el autor del homicidio de Hernando de Jes\u00fas Bland\u00f3n S\u00e1nchez, precis\u00f3: \u00a0\u201cEl \u00a0que \u00a0nos \u00a0coment\u00f3 \u00a0que \u00a0sab\u00eda \u00a0qui\u00e9n era fue Luis Fernando, el hijo de \u00a0Mariela, \u00a0que \u00a0era \u00a0uno \u00a0que \u00a0ten\u00eda \u00a0una jaula muy bonita que trompiroja que la \u00a0jaula \u00a0hab\u00eda \u00a0subido \u00a0y voltiado (sic) en la tienda y hab\u00eda bajado r\u00e1pido. No \u00a0sab\u00eda \u00a0como \u00a0se \u00a0llamaba \u00a0el \u00a0se\u00f1or. El lo distingu\u00eda Luis Fernando porque el \u00a0se\u00f1or \u00a0ten\u00eda \u00a0un \u00a0negocio \u00a0all\u00e1 \u00a0donde le dije ahora, del banco cafetero para \u00a0abajito. \u00a0Entonces \u00a0ah\u00ed \u00a0no \u00a0me \u00a0acuerdo \u00a0quien \u00a0fue el que dijo que se llamaba \u00a0Rogelio. \u00a0Yo dije que se llamaba Rogelio, por tener el carro, se corrige, porque \u00a0Fernando \u00a0me \u00a0dio \u00a0comprender \u00a0(sic) \u00a0que ten\u00eda un negocio por all\u00e1 abajo y yo \u00a0supe \u00a0que \u00a0era \u00a0Rogelio Cano, por eso, por lo que dec\u00eda Fernando, ya que me dio \u00a0las explicaciones\u201d (fls.99). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Martha \u00a0Cecilia Rodas V\u00e9lez, en declaraci\u00f3n \u00a0rendida \u00a0el \u00a08 \u00a0de mayo, asegur\u00f3 haber escuchado cuando Hernando gritaba que no \u00a0lo \u00a0mataran, que no deb\u00eda nada, y llamaba la mam\u00e1, al igual que los disparos y \u00a0el \u00a0carro \u00a0que subi\u00f3 y volvi\u00f3 a bajar, pero no haber visto nada, puesto que la \u00a0casa \u00a0no \u00a0tiene \u00a0ventanas \u00a0y nadie se asom\u00f3. No sabe por qu\u00e9 raz\u00f3n su hermano \u00a0asegura \u00a0haber \u00a0visto \u00a0el \u00a0carro \u00a0en frente, si ella no lo vio asomarse (fls.128 \u00a0vto. y 129). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0ampliaci\u00f3n de declaraci\u00f3n, efectuada el \u00a016 \u00a0de \u00a0mayo, \u00a0Mariela de Jes\u00fas Rodas V\u00e9lez hizo las siguientes precisiones, a \u00a0la \u00a0pregunta \u00a0de \u00a0si \u00a0era \u00a0verdad \u00a0que ella hab\u00eda visto el veh\u00edculo en el cual \u00a0huy\u00f3 \u00a0el \u00a0homicida \u00a0de \u00a0Hernando \u00a0de \u00a0Jes\u00fas Bland\u00f3n S\u00e1nchez: \u201cYo les voy a \u00a0decir \u00a0la verdad pero no me metan en problemas y que no se vaya a dar cuenta ese \u00a0hombre \u00a0porque \u00a0me \u00a0mata y nada se le da o mata un hijo m\u00edo. Cuando yo escuch\u00e9 \u00a0los \u00a0\u00faltimos \u00a0disparos \u00a0entreabr\u00ed la puerta y medio me asom\u00e9 y vi el carro un \u00a0carro \u00a0rojo, \u00a0cuando \u00a0ah\u00ed \u00a0mismo \u00a0\u00e9l \u00a0se tir\u00f3 ese hombre el Rogelio, no se el \u00a0apellido, \u00a0y \u00a0se \u00a0tir\u00f3 \u00a0al \u00a0carro y arranc\u00f3 para arriba y cerramos la puerta y \u00a0pas\u00f3 \u00a0para \u00a0arriba r\u00e1pido y volvimos a abrir, y cuando sentimos que baj\u00f3 y ya \u00a0que \u00a0sentimos \u00a0que \u00a0hab\u00eda \u00a0dado \u00a0la \u00a0vuelta \u00a0del Liceo, ya sentimos que abr\u00edan \u00a0puertas \u00a0y \u00a0ya \u00a0salimos\u201d \u00a0(fls.143). \u00a0Agrega que en su primera declaraci\u00f3n no \u00a0hizo \u00a0alusi\u00f3n \u00a0a estos hechos por miedo, y que los \u00fanicos que se asomaron para \u00a0averiguar \u00a0lo \u00a0que \u00a0acontec\u00eda \u00a0fue ella y su hijo Sampedro, ya que Mar\u00eda Elena \u00a0estaba \u00a0hacia \u00a0adentro, \u00a0algo \u00a0dormida. \u00a0Ellos \u00a0la \u00a0llamaron \u00a0(fls.143 \u00a0y \u00a0ss.). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Del \u00a0 proceso \u00a0 hacen \u00a0tambi\u00e9n \u00a0parte \u00a0los \u00a0testimonios \u00a0 de \u00a0 Viley \u00a0Estrada \u00a0Castro, \u00a0administrador \u00a0de \u00a0varios \u00a0bares \u00a0en \u00a0Salgar, \u00a0quien sostiene que \u00a0cuando \u00a0Hernando \u00a0de \u00a0Jes\u00fas \u00a0Bland\u00f3n \u00a0S\u00e1nchez \u00a0tomaba licor \u201csiempre pon\u00eda \u00a0problemitas \u00a0por ah\u00ed, que no llegaban a nada\u201d, y que esa noche visit\u00f3 el bar \u00a0\u201cOasis\u201d \u00a0a \u00a0eso \u00a0de la una de la ma\u00f1ana en compa\u00f1\u00eda de unos amigos, entre \u00a0ellos \u00a0John \u00a0Fabio \u00a0Garc\u00eda \u00a0Ortiz (fls.91). John Fabio \u00a0Garc\u00eda \u00a0Ortiz, \u00a0quien \u00a0sostiene \u00a0que \u00a0la noche de los \u00a0hechos \u00a0se \u00a0encontr\u00f3 \u00a0con\u00a0 \u00a0Bland\u00f3n S\u00e1nchez en al bar \u201cOasis\u201d siendo \u00a0aproximadamente \u00a0las \u00a011:30 \u00a0y que se despidieron alrededor de la 1:30, despu\u00e9s \u00a0de \u00a0haber \u00a0estado \u00a0un \u00a0rato \u00a0en \u00a0el \u00a0parque \u00a0(fls.99 \u00a0vto \u00a0y \u00a0100). C\u00e9sar \u00a0Augusto \u00a0Moncada \u00a0Ospina, \u00a0quien se \u00a0refiere \u00a0a \u00a0un \u00a0enfrentamiento \u00a0que \u00a0sostuvo \u00a0con \u00a0Hernando \u00a0de \u00a0Jes\u00fas Bland\u00f3n \u00a0S\u00e1nchez \u00a0dos \u00a0a\u00f1os \u00a0atr\u00e1s, en cuyo desarrollo recibi\u00f3 de \u00e9ste una pu\u00f1alada \u00a0(fls.119). \u00a0 Dar\u00edo \u00a0de \u00a0Jes\u00fas \u00a0Arango, \u00a0quien \u00a0relata \u00a0un \u00a0incidente \u00a0que \u00a0tuvo \u00a0con \u00a0Rogelio \u00a0Serna un a\u00f1o \u00a0atr\u00e1s, \u00a0con \u00a0ocasi\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0lavada del carro. Dice que el procesado, para no \u00a0pagarle \u00a0el \u00a0servicio, \u00a0argument\u00f3 que hab\u00eda quedado sucio, y despu\u00e9s\u00a0 lo \u00a0llev\u00f3 \u00a0en \u00a0el \u00a0mismo \u00a0veh\u00edculo hacia un paraje desconocido, con intenciones no \u00a0claras,\u00a0 \u00a0vi\u00e9ndose en la obligaci\u00f3n de lanzarse en plena marcha (fls.97 y \u00a0vto).\u00a0 \u00a0 Y,\u00a0 \u00a0Mar\u00eda \u00a0Ang\u00e9lica \u00a0Herrera \u00a0de \u00a0Restrepo \u00a0(empleada \u00a0del \u00a0bar \u00a0Para\u00edso), Dar\u00edo \u00a0 de \u00a0 Jes\u00fas \u00a0 Serna \u00a0(hermano \u00a0de \u00a0Rogelio), \u00a0 \u00a0 \u00a0 Claudia \u00a0 \u00a0 \u00a0Enith \u00a0 \u00a0 \u00a0Arredondo \u00a0Holgu\u00edn\u00a0 \u00a0(cu\u00f1ada \u00a0de \u00a0Rogelio), \u00a0Mar\u00eda \u00a0Consuelo \u00a0Holgu\u00edn Londo\u00f1o (suegra \u00a0de \u00a0 \u00a0Rogelio), \u00a0 \u00a0y \u00a0 William \u00a0 de \u00a0 Jes\u00fas \u00a0 Torres \u00a0Vasco \u00a0 (comerciante), \u00a0quienes \u00a0aluden \u00a0a \u00a0la \u00a0buena \u00a0conducta \u00a0anterior \u00a0del \u00a0procesado \u00a0(fls.147 \u00a0y vto. y 148 y vto, 223, 225 y 226 \u00a0vto.).\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Resuelta la situaci\u00f3n jur\u00eddica del procesado \u00a0y \u00a0clausurada la investigaci\u00f3n, la Fiscal\u00eda, mediante pronunciamiento de 26 de \u00a0junio \u00a0de \u00a01995, formul\u00f3 resoluci\u00f3n de acusaci\u00f3n en su contra por los delitos \u00a0de \u00a0homicidio \u00a0agravado \u00a0y \u00a0porte \u00a0ilegal de armas de fuego de defensa personal, \u00a0conforme \u00a0a \u00a0lo \u00a0previsto \u00a0en \u00a0los \u00a0art\u00edculos \u00a0323 y 324 numerales 4\u00ba y 7\u00badel \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal, \u00a0modificados \u00a0por los art\u00edculos 29 y 30 de la ley 40 de 1993; y \u00a0art\u00edculo \u00a0 1\u00ba \u00a0del \u00a0Decreto \u00a03664 \u00a0de \u00a01986, \u00a0incorporado \u00a0a \u00a0la \u00a0legislaci\u00f3n \u00a0permanente \u00a0por \u00a0el \u00a0Decreto \u00a02266 de 1991 (fls.182 y ss). Esta decisi\u00f3n caus\u00f3 \u00a0ejecutoria \u00a0 el \u00a0 6 \u00a0 de \u00a0 julio \u00a0 siguiente \u00a0(fls.197).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Rituada \u00a0la \u00a0causa, \u00a0el \u00a0Juzgado \u00a0Penal \u00a0del \u00a0Circuito \u00a0de \u00a0Ciudad \u00a0Bol\u00edvar, \u00a0en sentencia de 22 de enero de 1996, conden\u00f3 a \u00a0Rogelio \u00a0Serna \u00a0\u00f3 Cano a la pena principal de 40 a\u00f1os y 6 meses de prisi\u00f3n, y \u00a0las \u00a0accesorias \u00a0de \u00a0interdicci\u00f3n \u00a0de \u00a0derechos \u00a0y \u00a0funciones \u00a0p\u00fablicas por el \u00a0t\u00e9rmino \u00a0de \u00a010 \u00a0a\u00f1os, \u00a0como \u00a0autor responsable de los delitos imputados en la \u00a0resoluci\u00f3n \u00a0de \u00a0acusaci\u00f3n, \u00a0con exclusi\u00f3n de la agravante del numeral 4\u00ba del \u00a0art\u00edculo \u00a0324 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal \u00a0(fls.287 \u00a0y \u00a0ss). Apelado este fallo por el \u00a0procesado \u00a0y \u00a0su \u00a0defensor (fls.316), el Tribunal Superior del Distrito Judicial \u00a0de \u00a0Antioquia, \u00a0mediante el suyo de 5 de agosto de 1997, que ahora es objeto del \u00a0recurso \u00a0extraordinario, \u00a0lo \u00a0confirm\u00f3 \u00a0en \u00a0todas \u00a0sus \u00a0partes \u00a0(fls.332, 397). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 demanda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0fundamento \u00a0en \u00a0la \u00a0causal \u00a0primera \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0cuerpo \u00a0segundo, \u00a0el \u00a0recurrente acusa la sentencia impugnada de ser \u00a0violatoria \u00a0de \u00a0la ley sustancial, por la v\u00eda indirecta, producto de errores de \u00a0hecho \u00a0por \u00a0falsos \u00a0juicios \u00a0de \u00a0existencia \u00a0y falsos juicios de identidad en la \u00a0apreciaci\u00f3n de las pruebas, as\u00ed: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Falsos juicios de existencia. \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.1. Pretermisi\u00f3n de los testimonios de Viley \u00a0Estrada \u00a0Castro \u00a0(fls.91), \u00a0William de Jes\u00fas Torres Vasco (fls.226 vto), Mar\u00eda \u00a0Consuelo \u00a0 Holgu\u00edn \u00a0 Londo\u00f1o \u00a0 (fls.225), \u00a0Claudia \u00a0Enith \u00a0Arredondo \u00a0Holgu\u00edn \u00a0(fls.223), \u00a0Mar\u00eda \u00a0Ang\u00e9lica \u00a0Herrera \u00a0de \u00a0Restrepo (fls.147), Dar\u00edo de Jes\u00fas \u00a0Serna \u00a0(fls.148 \u00a0vto) \u00a0y \u00a0Cesar \u00a0Augusto \u00a0Moncada \u00a0Ospina \u00a0(fs.119 \u00a0del cuaderno \u00a0principal). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s \u00a0 de \u00a0 transcribir \u00a0 los \u00a0 apartes \u00a0pertinentes \u00a0de \u00a0cada \u00a0uno de estos testimonios, sostiene que todos ellos fueron \u00a0ignorados \u00a0en \u00a0los \u00a0fallos \u00a0de \u00a0instancia, y por consiguiente desconocidos en su \u00a0expresi\u00f3n \u00a0f\u00e1ctica \u00a0y \u00a0valor \u00a0probatorio, no obstante acreditar los siguientes \u00a0hechos: \u00a0a) \u00a0Que \u00a0Rogelio \u00a0Serna es persona seria, trabajadora, y sin problemas, \u00a0lo\u00a0 \u00a0cual contrasta con lo expresado en los fallos sobre su conducta social \u00a0con \u00a0fundamento \u00a0en \u00a0el\u00a0 dicho de Dar\u00edo de Jes\u00fas Arango, quien es enemigo \u00a0potencial \u00a0suyo. b) Que\u00a0 Hernando de Jes\u00fas Bland\u00f3n S\u00e1nchez, en vida, fue \u00a0persona \u00a0problem\u00e1tica, \u00a0y \u00a0ello hab\u00eda dado lugar a resentimientos en su contra \u00a0c) \u00a0Que \u00a0el \u00a0testimonio \u00a0de \u00a0Viley \u00a0Estrada Castro conrtradice al deponente John \u00a0Fabio \u00a0Garc\u00eda \u00a0Ortiz, en cuanto a las circunstancias de tiempo que acompa\u00f1aron \u00a0la \u00a0 llegada \u00a0y \u00a0salida \u00a0de \u00a0la \u00a0v\u00edctima \u00a0del\u00a0 \u00a0establecimiento \u00a0comercial \u00a0\u201cOasis\u201d \u00a0la \u00a0noche \u00a0de los hechos, que no fueron valoradas en las sentencias \u00a0de instancia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo incidi\u00f3 este error en la sentencia de \u00a0condena? \u00a0En \u00a0tres \u00a0aspectos: \u00a01) \u00a0En \u00a0el \u00a0desconocimiento \u00a0de la buena conducta \u00a0anterior \u00a0 del \u00a0 procesado, \u00a0circunstancia \u00a0gen\u00e9rica \u00a0de \u00a0atenuaci\u00f3n \u00a0punitiva \u00a0prevista \u00a0en \u00a0el \u00a0art\u00edculo 64, numeral 1\u00ba del C\u00f3digo Penal, lo cual permiti\u00f3 \u00a0la \u00a0deducci\u00f3n en su contra\u00a0 del indicio de proclividad al delito, inferido \u00a0de \u00a0la \u00a0versi\u00f3n \u00a0de \u00a0Dar\u00edo de Jes\u00fas Arango.\u00a0 2) En el reconocimiento del \u00a0principio \u00a0in \u00a0dubio \u00a0pro \u00a0reo, \u00a0pues \u00a0de \u00a0haber \u00a0sido valoradas dichas pruebas, \u00a0cualquier \u00a0incertidumbre \u00a0sobre \u00a0su \u00a0conducta \u00a0habr\u00eda \u00a0sido \u00a0resuelta \u00a0en favor \u00a0suyo,\u00a0 \u00a0conforme \u00a0a \u00a0lo \u00a0establecido \u00a0en \u00a0el \u00a0art\u00edculo \u00a0445 \u00a0del \u00a0estatuto \u00a0procesal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.2. Suposici\u00f3n de la existencia material de \u00a0los \u00a0indicios \u00a0de \u00a0presencia \u00a0en \u00a0el \u00a0lugar \u00a0de \u00a0los acontecimientos, y de\u00a0 \u00a0\u201ccomentarios \u00a0generalizados\u201d \u00a0en \u00a0el sentido de que el procesado hab\u00eda sido \u00a0el autor de los hechos.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sostiene, \u00a0despu\u00e9s \u00a0de transcribir conceptos \u00a0doctrinales \u00a0sobre \u00a0lo \u00a0que debe ser entendido por prueba indiciaria,\u00a0 y de \u00a0citar \u00a0jurisprudencia \u00a0de \u00a0la \u00a0Corte \u00a0acerca de la forma como corresponde atacar \u00a0este \u00a0medio \u00a0de \u00a0prueba \u00a0en \u00a0casaci\u00f3n, \u00a0que los dos referidos \u201cindicios\u201d no \u00a0tienen \u00a0dicho \u00a0car\u00e1cter, \u00a0puesto \u00a0que \u00a0carecen \u00a0de \u00a0estructura \u00a0l\u00f3gica, siendo \u00a0situaciones \u00a0que \u00a0emanan \u00a0de \u00a0la propia indagatoria, sin que haya sido necesaria \u00a0ninguna \u00a0inferencia \u00a0l\u00f3gica \u00a0para llegar a la conclusi\u00f3n de la\u00a0 presencia \u00a0de \u00a0Rogelio \u00a0Serna \u00a0en \u00a0el \u00a0lugar \u00a0de \u00a0los \u00a0hechos, \u00a0como los comentarios que se \u00a0generalizaron. \u00a0El \u00a0primero, \u00a0es \u00a0objeto de explicaci\u00f3n y justificaci\u00f3n por el \u00a0propio \u00a0procesado, y el segundo, deviene de conjeturas y comentarios de testigos \u00a0de \u00a0o\u00eddas, \u00a0constitutivas \u00a0de simples sospechas, que no pueden ser tenidos como \u00a0indicios por carecer de estructura l\u00f3gica. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Las \u00a0 manifestaciones \u00a0de \u00a0dichos \u00a0testigos \u00a0(Suboficial \u00a0Carlos \u00a0Edisson Marmolejo Perea, Arbey de Jes\u00fas Angarita Corrales, \u00a0Mar\u00eda \u00a0Roc\u00edo \u00a0S\u00e1nchez \u00a0Hern\u00e1ndez, \u00a0Luz \u00a0Elena \u00a0Cano \u00a0Vel\u00e1squez, Mar\u00eda Lucy \u00a0Vel\u00e1squez, \u00a0Dar\u00edo de Jes\u00fas Arango, entre otros), sobre las cuales el Tribunal \u00a0construye \u00a0el \u00a0segundo \u00a0indicio, son adem\u00e1s objeto de cuestionamiento por parte \u00a0de \u00a0Rogelio Serna y Alba Nelly Arredondo, pues, como ya se dijo, su presencia en \u00a0el \u00a0lugar \u00a0de los hechos es aceptada por ellos, y la versi\u00f3n generalizada sobre \u00a0su \u00a0 responsabilidad \u00a0 est\u00e1 \u00a0 relacionada \u00a0 con \u00a0 las\u00a0 \u00a0explicaciones \u00a0que \u00a0suministra. \u00a0Y \u00a0el indicio, como medio de prueba, no puede ser confundido con la \u00a0prueba \u00a0testimonial \u00a0misma \u00a0(testimonios \u00a0de \u00a0o\u00eddas), \u00a0puesto \u00a0que ser\u00eda darle \u00a0existencia a lo que no tiene estructura. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Argumenta que los testigos de o\u00eddas lo \u00fanico \u00a0que \u00a0hacen \u00a0es reproducir el comentario generalizado en la regi\u00f3n, originado en \u00a0el \u00a0desconocimiento \u00a0de las razones por las cuales el cami\u00f3n de Rogelio Serna y \u00a0su \u00a0esposa \u00a0se \u00a0encontraba \u00a0en \u00a0el \u00a0sitio \u00a0de \u00a0los \u00a0luctuosos \u00a0hechos, \u00a0y que la \u00a0discrepancia \u00a0con \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0radica en el hecho de hab\u00e9rsele dado a dichas \u00a0declaraciones \u00a0el car\u00e1cter de prueba indiciaria, lo cual equivale a admitir que \u00a0existen \u00a0indicios \u00a0sin la exigente relaci\u00f3n estructural requerida para que esta \u00a0prueba se configure. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Al \u00a0referirse a la incidencia del error en la \u00a0decisi\u00f3n \u00a0de \u00a0condena \u00a0sostiene \u00a0que \u00a0entre \u00a0los elementos de prueba tenidos en \u00a0cuenta \u00a0por \u00a0el \u00a0Tribunal para afirmar la responsabilidad penal del procesado en \u00a0los \u00a0hechos, fueron incluidos los mencionados indicios, habiendo sido analizados \u00a0en \u00a0conjunto, y que ello condujo a la aplicaci\u00f3n indebida de los art\u00edculos 323 \u00a0y \u00a0324.7 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo Penal, al igual que del art\u00edculo 1\u00ba del Decreto 2266 de \u00a01991, \u00a0y \u00a0la inaplicaci\u00f3n del art\u00edculo 445 del C\u00f3digo de Procedimiento Penal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Falsos juicios de identidad. \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2.1. Tergiversaci\u00f3n del contenido material de \u00a0los \u00a0testimonios \u00a0de \u00a0Martha \u00a0Cecilia Rodas V\u00e9lez, Mariela Rodas V\u00e9lez\u00a0 y \u00a0Luis Fernando Foronda Rodas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Afirma \u00a0 que \u00a0estos \u00a0testimonios \u00a0contienen \u00a0contradicciones \u00a0sustanciales:\u00a0 \u00a0Martha \u00a0Cecilia \u00a0Rodas \u00a0sostiene que nadie \u00a0abri\u00f3 \u00a0la \u00a0puerta. \u00a0Luis \u00a0Fernando Foronda Rodas, afirma todo lo contrario, que \u00a0\u00e9l \u00a0s\u00ed \u00a0la \u00a0abri\u00f3, \u00a0y agrega que Fabio de Jes\u00fas Rodr\u00edguez le suministr\u00f3 el \u00a0nombre \u00a0de \u00a0\u201cRogelio\u201d. Pero Fabio de Jes\u00fas lo contradice al precisar que no \u00a0recuerda \u00a0qui\u00e9n \u00a0fue la persona que dijo que el due\u00f1o del veh\u00edculo se llamaba \u00a0Rogelio. \u00a0Muy \u00a0a \u00a0pesar \u00a0de estas contradicciones, el Tribunal les da un alcance \u00a0\u201cque \u00a0ni \u00a0real, \u00a0ni objetivamente tienen, incurriendo en tergiversaci\u00f3n total \u00a0de la mencionada prueba\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Frente \u00a0a las dos declaraciones de la se\u00f1ora \u00a0Mariela \u00a0Rodas \u00a0V\u00e9lez, se tiene lo siguiente. En la primera de ellas contradice \u00a0a \u00a0su hijo Luis Fernando, pues mientras ella sostiene que no pudieron rendijiar, \u00a0y \u00a0que \u00a0por \u00a0tanto \u00a0no \u00a0supieron si Rogelio se hallaba presente, su hijo asegura \u00a0haber \u00a0abierto \u00a0la \u00a0puerta, \u00a0y \u00a0haberse \u00a0\u201cdado \u00a0cuenta de las caracter\u00edsticas \u00a0f\u00edsicas \u00a0de \u00a0Rogelio, \u00a0de su carro, para despu\u00e9s hacerle el comentario a Fabio \u00a0de \u00a0Jes\u00fas Rodr\u00edguez.\u201d. Adem\u00e1s, no se explica por qu\u00e9 motivos Luis Fernando \u00a0omiti\u00f3 \u00a0informar \u00a0a \u00a0su \u201cquerida madrecita\u201d que el homicida era Rogelio, si \u00a0desde \u00a0esa \u00a0noche \u00a0ten\u00eda \u00a0conocimiento \u00a0de \u00a0lo \u00a0realmente \u00a0acontecido. \u00a0Y si la \u00a0portadora \u00a0del \u00a0secreto \u00a0era \u00a0Mariela, \u00a0no \u00a0se entiende por qu\u00e9 raz\u00f3n no se lo \u00a0comunic\u00f3 \u00a0a \u00a0su \u00a0hijo, \u00a0quien \u00a0al \u00a0no \u00a0saberlo, debi\u00f3 acudir a Fabio de Jes\u00fas \u00a0Rodr\u00edguez \u00a0Vargas. \u00a0Otra \u00a0contradicci\u00f3n \u00a0guarda \u00a0relaci\u00f3n \u00a0con la persona que \u00a0abri\u00f3 \u00a0la \u00a0puerta, \u00a0pues \u00a0mientras Mariela afirma haber sido ella, su hijo Luis \u00a0Fernando sostiene\u00a0 que lo hizo \u00e9l. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El Tribunal atribuye a las precitadas pruebas \u00a0motivos \u00a0de \u00a0credibilidad, \u00a0no \u00a0obstante \u00a0las\u00a0 \u00a0contradicciones \u00a0en que los \u00a0testigos \u00a0incurren, \u00a0d\u00e1ndoles, \u00a0por \u00a0este \u00a0modo, \u00a0un alcance que no tienen, con \u00a0desconocimiento \u00a0de \u00a0lo expuesto por la doctrina y la jurisprudencia de la Corte \u00a0sobre \u00a0la \u00a0valoraci\u00f3n \u00a0de la prueba testimonial, y su credibilidad frente a las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0sana \u00a0cr\u00edtica. \u00a0Por \u00a0eso, \u00a0decide \u00a0tener a los declarantes como \u00a0testigos \u00a0 presenciales \u00a0 de \u00a0 los \u00a0 hechos, \u00a0 incurriendo \u00a0de \u00a0esta \u00a0manera \u00a0en \u00a0tergiversaci\u00f3n \u00a0total \u00a0del \u00a0contenido \u00a0de \u00a0sus \u00a0dichos, \u00a0muy \u00a0a \u00a0pesar \u00a0de \u00a0que \u00a0connotados \u00a0tratadistas \u00a0de \u00a0derecho \u00a0probatorio, \u00a0cuyas ense\u00f1anzas transcribe, \u00a0sostienen \u00a0que \u00a0las \u00a0contradicciones \u00a0sustanciales \u00a0hacen \u00a0perder a la prueba su \u00a0presunci\u00f3n de credibilidad.\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Analizados \u00a0dichos \u00a0testimonios \u00a0frente \u00a0a la \u00a0dial\u00e9ctica \u00a0de \u00a0la \u00a0raz\u00f3n, \u00a0la \u00a0experiencia \u00a0y \u00a0la \u00a0ciencia, y en la relaci\u00f3n \u00a0sujeto-objeto, \u00a0se \u00a0concluye que no se tiene certeza de si efectivamente Mariela \u00a0Rodas \u00a0(madre) \u00a0y \u00a0Luis Hernando Foronda Rodas (hijo) son testigos presenciales, \u00a0en \u00a0raz\u00f3n \u00a0a \u00a0la \u00a0duda \u00a0que \u00a0introduce \u00a0la declaraci\u00f3n de\u00a0 Martha Cecilia \u00a0Rodas. \u00a0Aparte \u00a0de \u00a0ello, \u00a0las \u00a0imprecisiones advertidas en las declaraciones de \u00a0estos \u00a0deponentes, \u00a0no \u00a0producen \u00a0sino \u00a0desconcierto, \u00a0pues \u00a0no \u00a0obstante ser en \u00a0apariencia \u00a0testigos \u00a0mentalmente \u00a0sanos, \u00a0y \u00a0no \u00a0tener razones para declarar en \u00a0contra \u00a0de \u00a0Rogelio \u00a0Serna, \u00a0la \u00a0estructura \u00a0de sus dichos presenta sustanciales \u00a0inconsistencias, que recomiendan su rechazo.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Concluye diciendo que tanto el Juzgado como el \u00a0Tribunal \u00a0acogi\u00f3 \u00a0los \u00a0referidos \u00a0testimonios, y que esto los llev\u00f3 a la\u00a0 \u00a0inaplicaci\u00f3n \u00a0del \u00a0art\u00edculo \u00a0445 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0de \u00a0Procedimiento \u00a0Penal, y la \u00a0aplicaci\u00f3n \u00a0indebida \u00a0de \u00a0los \u00a0injustos \u00a0t\u00edpicos de homicidio agravado y porte \u00a0ilegal \u00a0de \u00a0armas, \u00a0siendo \u00a0de \u00a0esta \u00a0manera clara la incidencia del yerro en la \u00a0decisi\u00f3n impugnada.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2.2. \u00a0 Tergiversaci\u00f3n \u00a0 material \u00a0 en \u00a0 la \u00a0valoraci\u00f3n \u00a0del \u00a0indicio de mentira y mala justificaci\u00f3n imputado al procesado \u00a0en la connotaci\u00f3n de grave o vehemente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sostiene \u00a0que el error surge de la equivocada \u00a0postura \u00a0de \u00a0los \u00a0juzgadores de instancia de calificar como grave dicho indicio, \u00a0desconociendo \u00a0su \u00a0levedad, \u00a0y \u00a0de \u00a0suponer \u00a0que la \u201cmala justificaci\u00f3n\u201d es \u00a0presupuesto \u00a0\u201cde \u00a0la \u00a0existencia de una conciencia y voluntad en Rogelio Serna \u00a0de \u00a0querer \u00a0producir \u00a0la muerte, raz\u00f3n (sic) de su presencia en el lugar de los \u00a0hechos y de su temprana ausencia de la regi\u00f3n\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0an\u00e1lisis \u00a0indiciario \u00a0del \u00a0Tribunal \u00a0se \u00a0fundamenta \u00a0en \u00a0las \u00a0siguientes \u00a0premisas: \u00a0Mayor: En el lugar de la Habana, fue \u00a0muerto \u00a0el se\u00f1or Bland\u00f3n S\u00e1nchez. Menor: En aquel lugar fue visto conduciendo \u00a0su \u00a0veh\u00edculo \u00a0rojo \u00a0el \u00a0se\u00f1or \u00a0Regelio \u00a0Serna, \u00a0con \u00a0o sin intenci\u00f3n homicida \u00a0(objeto \u00a0de \u00a0prueba). \u00a0Conclusi\u00f3n: \u00a0Luego \u00a0el \u00a0autor del homicidio es el se\u00f1or \u00a0Regelio Serna. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sabido \u00a0es \u00a0que \u00a0en \u00a0trat\u00e1ndose \u00a0de \u00a0prueba \u00a0indiciaria, \u00a0el \u00a0hecho \u00a0indicador \u00a0o \u00a0premisa \u00a0menor \u00a0debe \u00a0aparecer debidamente \u00a0acreditado \u00a0en \u00a0el proceso, pues de lo contrario la conclusi\u00f3n no tiene validez \u00a0alguna. \u00a0Ello \u00a0quiere \u00a0decir que en el presente caso, la afirmaci\u00f3n \u201cen dicho \u00a0lugar \u00a0fue visto Regelio Serna conduciendo su veh\u00edculo rojo\u201d (premisa menor), \u00a0debe \u00a0estar \u00a0probada \u00a0para poder llegar a la conclusi\u00f3n de que el procesado fue \u00a0el \u00a0autor \u00a0del \u00a0hecho (art\u00edculo 302 C. P. P.). De suerte que para la deducci\u00f3n \u00a0del \u00a0indicio \u00a0deben aparecer probados dos aspectos: a) Que existe realmente mala \u00a0justificaci\u00f3n; \u00a0 b) \u00a0Que \u00a0esa \u00a0mala \u00a0justificaci\u00f3n \u00a0es \u00a0el \u00a0resultado \u00a0de \u00a0las \u00a0intenciones homicidas del se\u00f1or Serna. Y agrega: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cCuando el Honorable Tribunal de Justicia de \u00a0Antioquia\u2026 \u00a0valora el indicio de mala justificaci\u00f3n (tanto de presencia, como \u00a0de \u00a0ausencia \u00a0y \u00a0las \u00a0contradicciones \u00a0con \u00a0el \u00a0dicho \u00a0de \u00a0Alba Nelly Arredondo) \u00a0deduciendo \u00a0de \u00a0ella \u00a0que \u00a0\u2026 en aquel lugar fue visto conduciendo un veh\u00edculo \u00a0rojo \u00a0(el \u00a0\u00fanico \u00a0en \u00a0el \u00a0pueblo) el se\u00f1or Rogelio Serna, con o sin intenci\u00f3n \u00a0homicida \u00a0(objeto \u00a0de \u00a0prueba)\u201d, para llegar a la afirmaci\u00f3n de la intenci\u00f3n \u00a0homicida, \u00a0y consecuencialmente de la autor\u00eda del hecho, no est\u00e1 haciendo cosa \u00a0distinta \u00a0de \u00a0darle \u00a0a \u00a0las \u00a0versiones del procesado y su esposa alcances que no \u00a0tienen, \u00a0\u201cconvirtiendo \u00a0aquel indicio \u2018de \u00a0 mala \u00a0 justificaci\u00f3n\u2019 \u00a0de \u00a0leve en grave y de plena prueba; lo que constituye un error de \u00a0hecho, \u00a0en \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad, \u00a0por \u00a0tergiversaci\u00f3n \u00a0total del medio \u00a0probatorio \u00a0en \u00a0que \u00a0se \u00a0sustenta el indicio, terminando en convertir a \u00e9ste de \u00a0leve en grave\u201d (fls.452). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Como ya se dej\u00f3 dicho, para la deducci\u00f3n de \u00a0un \u00a0indicio \u00a0es necesario que la premisa menor aparezca probada en el proceso. Y \u00a0las \u00a0 imprecisiones \u00a0 de \u00a0 Rogelio \u00a0 Serna \u00a0 y \u00a0 Alba \u00a0Nely \u00a0Arredondo, \u00a0ni \u00a0sus \u00a0contradicciones, \u00a0ni la posterior ausencia del procesado, constituyen fundamento \u00a0de \u00a0culpabilidad, \u00a0sobre \u00a0todo \u00a0si \u00a0se toma en cuenta que los supuestos testigos \u00a0presenciales \u00a0no \u00a0merecen \u00a0credibilidad, \u00a0observ\u00e1ndose, \u00a0por \u00a0tanto, \u00a0c\u00f3mo \u00a0el \u00a0Tribunal, \u00a0al \u00a0valorar \u00a0las \u00a0versiones \u00a0de la pareja Serna Arredondo, \u201ctermina \u00a0d\u00e1ndoles \u00a0unos \u00a0alcances \u00a0que \u00a0no \u00a0tienen \u00a0y por esa v\u00eda convierten en indicio \u00a0leve; \u00a0como \u00a0lo \u00a0es \u00a0el \u00a0aqu\u00ed \u00a0llamado de mala justificaci\u00f3n en indicio grave; \u00a0fundamento \u00a0tambi\u00e9n \u00a0de \u00a0la \u00a0sentencia de condena impugnada\u201d (fls.453).\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0 s\u00edntesis, \u00a0 la \u00a0 pretendida \u00a0 mala \u00a0justificaci\u00f3n, \u00a0y \u00a0las \u00a0contradicciones entre ellos, no son prueba plena de que \u00a0conforme \u00a0al \u00a0art\u00edculo \u00a05\u00ba \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal, \u00a0el \u00a0procesado sea penalmente \u00a0culpable. \u00a0Dicha \u00a0falta \u00a0de \u00a0coherencia \u00a0explicativa \u00a0y justificativa, puede ser \u00a0atribuida \u00a0a otros factores, mas no a la conciencia y voluntad de matar y querer \u00a0dicho \u00a0resultado. No obstante esta deficiencia probatoria, se termina edificando \u00a0la \u00a0condena por los delitos investigados, aplicando indebidamente los art\u00edculos \u00a0323 \u00a0y 324.7 del C\u00f3digo Penal, y 1\u00ba del Decreto 2266 de 1991, e inaplicando el \u00a0445 del estatuto procesal penal. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Consecuente con sus planteamientos solicita a \u00a0la \u00a0Corte reconocer la existencia de duda sobre la responsabilidad del procesado \u00a0en \u00a0los \u00a0hechos, \u00a0y \u00a0casar \u00a0en fallo impugnado para dictar en su lugar decisi\u00f3n \u00a0absolutoria. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Concepto del Ministerio P\u00fablico. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0Procurador \u00a0Segundo \u00a0Delegado en lo Penal \u00a0inicia \u00a0su concepto recordando al libelista que en trat\u00e1ndose del planteamiento \u00a0y \u00a0consecuente \u00a0demostraci\u00f3n de errores de existencia e identidad, no basta con \u00a0individualizar \u00a0el \u00a0sentido \u00a0y \u00a0modalidad de la infracci\u00f3n, ni con precisar las \u00a0normas \u00a0sustanciales \u00a0vulneradas, \u00a0ni \u00a0con definir lo que debe ser entendido por \u00a0dichas \u00a0modalidades \u00a0de \u00a0error, \u00a0sino que adem\u00e1s se exige demostrar su efectiva \u00a0configuraci\u00f3n, \u00a0y \u00a0su trascendencia de cara a las proyecciones de la sentencia, \u00a0prescindiendo, \u00a0en \u00a0todo \u00a0caso, \u00a0de \u00a0las controversias eminentemente subjetivas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Advierte \u00a0tambi\u00e9n que cuando la impugnaci\u00f3n \u00a0compromete \u00a0la \u00a0prueba \u00a0indiciaria, \u00a0el \u00a0ataque \u00a0debe \u00a0cumplirse \u00a0seg\u00fan \u00a0guarde \u00a0relaci\u00f3n \u00a0con la demostraci\u00f3n del hecho indicador, la inferencia l\u00f3gica, o la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0de \u00a0su m\u00e9rito probatorio, porque en cada caso, el contenido de la \u00a0censura \u00a0ser\u00e1 \u00a0distinto, \u00a0como \u00a0lo \u00a0tiene \u00a0establecido \u00a0la jurisprudencia de la \u00a0Corte, \u00a0sin \u00a0que \u00a0sea \u00a0viable la mixtura de reparos coet\u00e1neos en punto de estas \u00a0tres facetas del proceso indiciario. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Argumenta \u00a0que \u00a0en el presente caso,\u00a0 el \u00a0censor \u00a0individualiza \u00a0los \u00a0sentidos \u00a0y \u00a0motivos \u00a0de la casaci\u00f3n, y se\u00f1ala las \u00a0normas \u00a0sustanciales violadas, pero no logra demostrar la estructuraci\u00f3n de los \u00a0errores \u00a0de \u00a0hecho \u00a0por falsos juicios de existencia e identidad que le enrostra \u00a0al \u00a0ad \u00a0quem, \u00a0ni \u00a0acredita desacierto alguno en la construcci\u00f3n del \u201cquantum \u00a0indiciario\u201d \u00a0que sirve de sustento al fallo impugnado.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Del estudio de las sentencias se advierte, por \u00a0ejemplo, \u00a0que \u00a0el error de hecho por falso juicio de existencia, resultado de la \u00a0no \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0de \u00a0los testimonios de Viley Estrada, William de Jes\u00fas Torres \u00a0Vasco, \u00a0Mar\u00eda \u00a0Consuelo Holgu\u00edn, Claudia E. Arredondo Holgu\u00edn, Mar\u00eda Herrera \u00a0de \u00a0Restrepo, \u00a0Dar\u00edo \u00a0de \u00a0Jes\u00fas \u00a0Serna \u00a0y \u00a0C\u00e9sar \u00a0Augusto \u00a0Moncada Ospina, no \u00a0existi\u00f3, \u00a0como \u00a0quiera que en el fallo de primer grado, que conforma una unidad \u00a0inescindible \u00a0con \u00a0el \u00a0de \u00a0segunda \u00a0instancia, el Juez desestim\u00f3 la mayor\u00eda de \u00a0estas \u00a0declaraciones, circunstancia que permite colegir que el motivo de censura \u00a0se \u00a0 circunscribe \u00a0 a \u00a0una \u00a0discrepancia \u00a0en \u00a0torno \u00a0a \u00a0su \u00a0m\u00e9rito \u00a0persuasivo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De \u00a0este \u00a0conjunto probatorio se sustraen los \u00a0testimonios \u00a0de \u00a0Dar\u00edo de Jes\u00fas Serna, C\u00e9sar Augusto Moncada Ospina y William \u00a0de \u00a0Jes\u00fas Torres Vasco, ya que es claro que los juzgadores no hicieron alusi\u00f3n \u00a0alguna \u00a0a \u00a0ellos \u00a0en \u00a0el \u00a0devenir valorativo del fallo, pero esta omisi\u00f3n no se \u00a0muestra \u00a0trascendente, \u00a0dado que tales elementos de prueba aluden exclusivamente \u00a0a \u00a0los \u00a0rasgos \u00a0comportamentales \u00a0de \u00a0Rogelio \u00a0Serna, \u00a0y esta circunstancia solo \u00a0podr\u00eda \u00a0llegar a tener incidencia en la dosificaci\u00f3n punitiva, en virtud de la \u00a0atenuante \u00a0gen\u00e9rica \u00a0establecida \u00a0en \u00a0el \u00a0art\u00edculo 64.1 del C\u00f3digo Penal. Mas \u00a0como \u00a0quiera \u00a0que \u00a0en \u00a0el \u00a0presente caso se parti\u00f3 del m\u00ednimo de pena previsto \u00a0para \u00a0el \u00a0homicidio \u00a0agravado \u00a0(40 \u00a0a\u00f1os), debe concluirse que el error ninguna \u00a0implicaci\u00f3n tuvo en el fallo de condena.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Los cuestionamientos que el censor presenta en \u00a0relaci\u00f3n \u00a0con \u00a0las \u00a0construcciones indiciarias, bajo premisas de falsos juicios \u00a0de \u00a0existencia \u00a0e \u00a0identidad \u00a0respectivamente, \u00a0se apartan, por su parte, de los \u00a0imperativos \u00a0casacionales \u00a0que \u00a0rigen \u00a0un \u00a0tal ejercicio de impugnaci\u00f3n en esta \u00a0sede, \u00a0en \u00a0cuanto se proyectan indistintamente sobre el contenido de las pruebas \u00a0que \u00a0sirven de soporte a los hechos indicadores, en los ejercicios de inferencia \u00a0l\u00f3gica, \u00a0y \u00a0a\u00fan en el grado de persuasi\u00f3n otorgado en los fallos, todo dentro \u00a0de \u00a0un \u00a0inequ\u00edvoco \u00a0marco \u00a0de \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0subjetiva, en aras que se acoja su \u00a0personal \u00a0criterio \u00a0de \u00a0evaluaci\u00f3n probatoria, olvidando que una tal postura de \u00a0alegaci\u00f3n \u00a0se \u00a0sustrae \u00a0en \u00a0un \u00a0todo \u00a0de las exigencias t\u00e9cnico &#8211; conceptuales \u00a0inherentes al recurso extraordinario. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A partir de un personal cotejo probatorio, el \u00a0actor \u00a0elabora \u00a0unas \u00a0hip\u00f3tesis \u00a0indiciarias \u00a0acudiendo \u00a0al \u00a0esquema de premisa \u00a0mayor, \u00a0menor \u00a0y \u00a0conclusi\u00f3n o inferencia l\u00f3gica, en el cometido que se acepte \u00a0que \u00a0el \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de existencia surge como resultado de haberse catalogado \u00a0como \u00a0indicios de presencia en el lugar de los hechos y oportunidad para cometer \u00a0el \u00a0delito, \u00a0circunstancias \u00a0que \u00a0no \u00a0lo \u00a0son, incurriendo en una entremezcla de \u00a0censuras \u00a0que \u00a0hacen que el cargo deba desestimarse, con mayor raz\u00f3n si se toma \u00a0en \u00a0cuenta \u00a0que las declaraciones demostrativas de los hechos indicadores fueron \u00a0objeto \u00a0de evaluaci\u00f3n por los juzgadores de instancia, y esto descarta el yerro \u00a0de existencia denunciado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Este \u00a0desacierto t\u00e9cnico conceptual se erige \u00a0como \u00a0constante \u00a0en \u00a0el \u00a0decurso \u00a0de los pasajes donde el recurrente denuncia la \u00a0configuraci\u00f3n \u00a0de \u00a0un \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad por \u201chaberse incurrido en \u00a0tergiversaci\u00f3n \u00a0 material \u00a0 \u2026 \u00a0al \u00a0valorar \u00a0el \u00a0indicio \u00a0de \u00a0mentira \u00a0y \u00a0mala \u00a0justificaci\u00f3n\u201d, \u00a0a \u00a0partir \u00a0de la consideraci\u00f3n de que se le otorg\u00f3 a dicho \u00a0indicio \u00a0el\u00a0 \u00a0car\u00e1cter \u00a0de grave sin tenerlo, planteamiento que sugiere la \u00a0postulaci\u00f3n \u00a0de \u00a0un ataque respecto de su fuerza conclusiva. Sin embargo, dicha \u00a0precisi\u00f3n \u00a0sucumbe \u00a0a \u00a0rengl\u00f3n seguido, al entrar a cuestionar el \u201ccontenido \u00a0valorativo\u201d \u00a0de \u00a0las \u00a0declaraciones \u00a0de \u00a0Rogelio Serna y Alba Nelly Arredondo, \u00a0para \u00a0finalmente \u00a0cifrar la alegaci\u00f3n en la inferencia l\u00f3gica, al sostener que \u00a0estos \u00a0hechos \u00a0no \u00a0permiten \u00a0predicar \u00a0la \u00a0intenci\u00f3n \u00a0homicida y autor\u00eda en el \u00a0homicidio. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Aparte \u00a0de \u00a0que \u00a0el \u00a0actor \u00a0no \u00a0comprueba \u00a0la \u00a0tergiversaci\u00f3n \u00a0objetiva \u00a0de \u00a0las \u00a0pruebas \u00a0se\u00f1aladas, \u00a0y que la alegaci\u00f3n se \u00a0reduce \u00a0a \u00a0la \u00a0presentaci\u00f3n \u00a0de \u00a0un criterio evaluativo personal en punto de la \u00a0construcci\u00f3n \u00a0indiciaria \u00a0objeto \u00a0de \u00a0disenso, \u00a0apart\u00e1ndose in integrum de las \u00a0pautas \u00a0casacionales, \u00a0olvida \u00a0que \u00a0la apreciaci\u00f3n de la prueba indiciaria debe \u00a0hacerse \u00a0integralmente, \u00a0y \u00a0no \u00a0de \u00a0manera \u00a0insular como lo hizo, so pretexto de \u00a0cuestionar su proceso evaluativo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00a0contera, \u00a0cuando \u00a0desestima \u00a0el \u00a0acopio \u00a0indiciario, \u00a0acudiendo \u00a0a su cr\u00edtica insular,\u00a0 desecha el grado conclusivo \u00a0inherente \u00a0a \u00a0cada \u00a0uno \u00a0de \u00a0los \u00a0indicios \u00a0que se le dedujeron a Rogelio Serna, \u00a0empero, \u00a0una \u00a0vez \u00a0que \u00a0ellos \u00a0se \u00a0unen \u00a0a \u00a0la \u00a0generalidad \u00a0de la construcci\u00f3n \u00a0indiciaria, \u00a0es claro que adoptan el grado de convicci\u00f3n que se le arroga en el \u00a0fallo, posibilitando as\u00ed la decisi\u00f3n de condena. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0cuanto \u00a0al otro reparo,\u00a0 relacionado \u00a0con\u00a0 \u00a0la configuraci\u00f3n de un error de hecho por falso juicio de identidad, \u00a0derivado \u00a0de \u00a0la tergiversaci\u00f3n material de las declaraciones de Martha Cecilia \u00a0Rodas, \u00a0Mariela \u00a0Rodas V\u00e9lez y Luis Fernando Foronda Rodas, debe decirse que si \u00a0bien \u00a0es \u00a0cierto el ad quem aludi\u00f3 a las contradicciones que evidenciaban estos \u00a0testimonios, \u00a0dichas \u00a0inconsistencias fueron resueltas en sana l\u00f3gica, al punto \u00a0de \u00a0establecerse \u00a0que \u00a0las \u00a0imprecisiones de la inicial intervenci\u00f3n de Mariela \u00a0Rodas, \u00a0obedecieron \u00a0a \u00a0causa por dem\u00e1s justificada (el miedo que despertaba el \u00a0procesado), \u00a0y \u00a0que \u00a0al testigo Luis Fernando Foronda Rodas no le asist\u00eda\u00a0 \u00a0inter\u00e9s \u00a0alguno en perjudicar al procesado, siendo claro que estas dos personas \u00a0declaraban \u00a0apegadas \u00a0a \u00a0la realidad de los hechos, y no su hija Martha Cecilia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En las anotadas condiciones refulge claro que \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0no \u00a0incurri\u00f3 \u00a0en \u00a0el error de hecho por falso juicio de identidad \u00a0invocado, \u00a0ya \u00a0que \u00a0en ejercicio de la facultad evaluadora de las pruebas que la \u00a0ley \u00a0le \u00a0otorga, \u00a0y\u00a0 \u00a0con fundamento en los postulados de la sana cr\u00edtica, \u00a0demerit\u00f3 \u00a0 el \u00a0 dicho \u00a0de \u00a0Martha \u00a0Cecilia, \u00a0acogiendo \u00a0el \u00a0de \u00a0los \u00a0otros \u00a0dos \u00a0declarantes, \u00a0y \u00a0este \u00a0ejercicio \u00a0de \u00a0valoraci\u00f3n \u00a0probatoria \u00a0, \u00a0no \u00a0puede \u00a0ser \u00a0catalogada \u00a0 de \u00a0 tergiversaci\u00f3n \u00a0 material \u00a0 del \u00a0contenido \u00a0objetivo \u00a0de \u00a0los \u00a0mencionados testimonios. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Apoyado en estas consideraciones solicita a la \u00a0Corte no casar la sentencia impugnada. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>SE \u00a0 CONSIDERA: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Falsos juicios de existencia. \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1.1. \u00a0Omisi\u00f3n \u00a0de \u00a0los \u00a0testimonios de Viley \u00a0Estrada \u00a0Castro \u00a0(administrador \u00a0de \u00a0varios \u00a0bares \u00a0en \u00a0el Municipio de Salgar), \u00a0William \u00a0de Jes\u00fas Torres Vasco (comerciante), Mar\u00eda Consuelo Holgu\u00edn Londo\u00f1o \u00a0(suegra \u00a0 del \u00a0 procesado), \u00a0 Claudia \u00a0Enith \u00a0Arredondo \u00a0Holgu\u00edn \u00a0(cu\u00f1ada \u00a0del \u00a0procesado), \u00a0Mar\u00eda \u00a0Ang\u00e9lica \u00a0Herrera de Restrepo (empleada del bar Para\u00edso), \u00a0Dar\u00edo \u00a0de \u00a0Jes\u00fas Serna (hermano del procesado) y C\u00e9sar Augusto Moncada Ospina \u00a0(persona \u00a0que \u00a0result\u00f3 \u00a0herida \u00a0en \u00a0un \u00a0enfrentamiento \u00a0con \u00a0Hernando de Jes\u00fas \u00a0Bland\u00f3n). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0primera \u00a0afirmaci\u00f3n \u00a0que debe hacerse en \u00a0relaci\u00f3n \u00a0con \u00a0esta \u00a0censura es que varios de los testimonios que el impugnante \u00a0relaciona \u00a0como \u00a0no \u00a0apreciados \u00a0fueron \u00a0tenidos en cuenta por los juzgadores de \u00a0instancia, \u00a0y que ello descarta ab initio la estructuraci\u00f3n del error invocado. \u00a0Es \u00a0lo \u00a0que \u00a0ocurre \u00a0con las declaraciones de Claudia Enith Arredondo Holgu\u00edn , \u00a0Mar\u00eda \u00a0Consuelo \u00a0Holgu\u00edn \u00a0Londo\u00f1o, \u00a0Viley \u00a0Estrada \u00a0Castro y Mar\u00eda Ang\u00e9lica \u00a0Herrera \u00a0de \u00a0Restrepo, a las cuales el Juzgador de primera instancia se refiri\u00f3 \u00a0de \u00a0manera expresa, para sostener que ninguno de ellos hab\u00eda estado presente en \u00a0el \u00a0lugar \u00a0de los acontecimientos, y que sus dichos no ten\u00edan la virtualidad de \u00a0infirmar \u00a0la \u00a0prueba \u00a0que \u00a0se\u00f1alaba \u00a0al \u00a0procesado \u00a0como \u00a0autor \u00a0de \u00a0los hechos \u00a0(fls.302). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Preciso es recordar que los fallos de primera \u00a0y \u00a0segunda instancia forman una unidad jur\u00eddica en los aspectos rec\u00edprocamente \u00a0compatibles, \u00a0y \u00a0que para los efectos del recurso de casaci\u00f3n deben ser tenidos \u00a0en \u00a0cuenta, \u00a0por \u00a0tanto,\u00a0 los fundamentos probatorios y jur\u00eddicos de ambas \u00a0decisiones, \u00a0cuando ellos son coincidentes, como acontece en el caso sub judice, \u00a0donde \u00a0el\u00a0 \u00a0Tribunal \u00a0acogi\u00f3 integralmente las consideraciones probatorias \u00a0del \u00a0Juez \u00a0a quo:\u00a0 \u201cDe otro lado, el Tribunal participa de los juiciosos, \u00a0serios \u00a0y \u00a0objetivos \u00a0an\u00e1lisis \u00a0y valoraci\u00f3n de las pruebas consignadas por el \u00a0Juzgado \u00a0en \u00a0el \u00a0fallo objeto de revisi\u00f3n, razones por las cuales le impartir\u00e1 \u00a0confirmaci\u00f3n \u00edntegra\u201d (fls.393).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con los testimonios de William de \u00a0Jes\u00fas \u00a0Torres \u00a0Vasco \u00a0(fls.226 vto.), Dar\u00edo de Jes\u00fas Serna (fls.148) y C\u00e9sar \u00a0Augusto \u00a0Moncada \u00a0Ospina \u00a0(fls.119), \u00a0debe \u00a0reconocerse que los fallos omitieron \u00a0hacer \u00a0referencia \u00a0expresa \u00a0a \u00a0estos \u00a0elementos \u00a0de \u00a0juicio \u00a0en \u00a0el \u00a0proceso \u00a0de \u00a0valoraci\u00f3n \u00a0probatoria, \u00a0pero \u00a0este \u00a0error, \u00a0como \u00a0acertadamente lo sostiene el \u00a0Procurador \u00a0Delegado en su concepto, ser\u00eda intrascendente, toda vez que William \u00a0de \u00a0Jes\u00fas \u00a0Torres \u00a0Vasco \u00a0y \u00a0Dar\u00edo de Jes\u00fas Serna testifican fundamentalmente \u00a0sobre \u00a0la \u00a0buena conducta anterior del procesado, y esta circunstancia, conforme \u00a0a \u00a0lo \u00a0establecido \u00a0en \u00a0los \u00a0art\u00edculos \u00a061 y 64.1 del C\u00f3digo Penal,\u00a0 solo \u00a0podr\u00eda \u00a0tener incidencia en la dosificaci\u00f3n de la pena. Mas como quiera que el \u00a0Juez, \u00a0al \u00a0tasar \u00a0la \u00a0pena, \u00a0parti\u00f3 \u00a0del \u00a0m\u00ednimo \u00a0previsto \u00a0para \u00a0el delito de \u00a0homicidio \u00a0(40 a\u00f1os), debe concluirse que el error ninguna implicaci\u00f3n tuvo en \u00a0su tasaci\u00f3n.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0testigo \u00a0C\u00e9sar \u00a0Augusto \u00a0Moncada \u00a0Ospina \u00a0alude, \u00a0por \u00a0su \u00a0parte, \u00a0a \u00a0una \u00a0ri\u00f1a \u00a0que sostuvo meses atr\u00e1s con Hernando de \u00a0Jes\u00fas \u00a0Bland\u00f3n \u00a0S\u00e1nchez, y a\u00fan cuando el casacionista pareciera insinuar que \u00a0a \u00a0trav\u00e9s \u00a0de esta prueba se demuestra el car\u00e1cter pendenciero de la v\u00edctima, \u00a0no \u00a0explica \u00a0la incidencia que su pretermisi\u00f3n tuvo en la decisi\u00f3n de condena, \u00a0o \u00a0en \u00a0la \u00a0aplicaci\u00f3n \u00a0de \u00a0las \u00a0consecuencias \u00a0punitivas, \u00a0y \u00a0de su texto, y el \u00a0contenido \u00a0del \u00a0conjunto probatorio en general, no logra establecerse su virtual \u00a0trascendencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>El cargo no prospera. \u00a0<\/p>\n<p>1.2. Suposici\u00f3n de la existencia material de \u00a0los \u00a0 indicios \u00a0 de \u00a0 presencia \u00a0en \u00a0el \u00a0lugar \u00a0de \u00a0los \u00a0acontecimientos, \u00a0y \u00a0de \u00a0\u201ccomentarios \u00a0generalizados\u201d \u00a0en \u00a0el sentido de que el procesado hab\u00eda sido \u00a0el autor de los hechos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No obstante las referencias jurisprudenciales \u00a0que \u00a0sirven \u00a0de \u00a0proemio a esta censura, relacionadas con la forma como debe ser \u00a0abordado \u00a0en sede extraordinaria el ataque de la prueba indiciaria, es claro que \u00a0el \u00a0casacionista se aparta de dichas directrices, para en su lugar presentar una \u00a0cr\u00edtica \u00a0 orientada \u00a0a \u00a0rebatir \u00a0la \u00a0prueba \u00a0de \u00a0los \u00a0hechos \u00a0indicadores, \u00a0las \u00a0inferencias \u00a0l\u00f3gicas, \u00a0y \u00a0el valor demostrativo otorgado a los indicios, en una \u00a0mezcla \u00a0inaceptable \u00a0de \u00a0propuestas que hacen del cargo una alegaci\u00f3n propia de \u00a0instancia.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De otra parte, no es cierto que los juzgadores \u00a0hayan \u00a0supuesto \u00a0la \u00a0existencia material de los referidos indicios, o que \u00e9stos \u00a0carezcan\u00a0 \u00a0de \u00a0estructura \u00a0l\u00f3gica \u00a0por emanar de la propia indagatoria del \u00a0procesado. \u00a0La \u00a0prueba \u00a0del indicio de presencia en el lugar de los hechos surge \u00a0de \u00a0las \u00a0versiones \u00a0de \u00a0Mariela \u00a0Rodas \u00a0V\u00e9lez \u00a0y Luis Fernando Foronda Rodas, a \u00a0quienes \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0de \u00a0instancia \u00a0otorgaron \u00a0amplia credibilidad, y de la \u00a0aceptaci\u00f3n \u00a0que \u00a0de \u00a0esta \u00a0circunstancia \u00a0hace \u00a0el \u00a0imputado \u00a0en indagatoria. Y \u00a0m\u00faltiples \u00a0son \u00a0los \u00a0testimonios \u00a0aportados \u00a0al \u00a0proceso \u00a0que informan sobre la \u00a0existencia \u00a0de \u00a0los comentarios generalizados en el sentido de que Rogelio Serna \u00a0\u00f3 \u00a0Cano \u00a0hab\u00eda sido el autor de los hechos. De suerte que, en ambos casos, las \u00a0circunstancias \u00a0constitutivas \u00a0de \u00a0los \u00a0hechos indicadores se soportan en prueba \u00a0materialmente \u00a0producida en el proceso, no en elementos de juicio producto de la \u00a0imaginaci\u00f3n \u00a0o \u00a0la \u00a0invenci\u00f3n \u00a0de \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0de \u00a0instancia, como parece \u00a0sugerirlo \u00a0el \u00a0casacionista \u00a0al \u00a0poner \u00a0en \u00a0duda \u00a0el \u00a0fundamento f\u00e1ctico de los \u00a0mismos.\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Tampoco \u00a0es cierto que carezcan de estructura \u00a0l\u00f3gica. \u00a0Lo \u00a0que \u00a0acontece \u00a0es \u00a0que \u00a0el \u00a0casacionista \u00a0trastoca el razonamiento \u00a0indiciario \u00a0(hecho \u00a0indicador, \u00a0inferencia \u00a0l\u00f3gica, \u00a0hecho \u00a0indicado), \u00a0y \u00a0esta \u00a0confusi\u00f3n \u00a0lo \u00a0lleva \u00a0a \u00a0considerar,\u00a0 \u00a0equivocadamente,\u00a0 que\u00a0 la \u00a0presencia \u00a0en \u00a0el \u00a0lugar \u00a0de \u00a0los \u00a0hechos \u00a0y \u00a0la \u00a0existencia \u00a0de los comentarios \u00a0callejeros \u00a0 (que \u00a0 para \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0constituyen \u00a0hechos \u00a0indicadores \u00a0de \u00a0la \u00a0responsabilidad \u00a0del \u00a0procesado) \u00a0carecen \u00a0estructuralmente \u00a0de la condici\u00f3n de \u00a0indicios \u00a0porque \u00a0a \u00a0su \u00a0conocimiento \u00a0no \u00a0se \u00a0lleg\u00f3 \u00a0a \u00a0trav\u00e9s de inferencias \u00a0l\u00f3gicas,\u00a0\u00a0 \u00a0anteponiendo \u00a0de \u00a0esta forma el razonamiento deductivo al \u00a0hecho \u00a0indicador, \u00a0y \u00a0asumiendo \u00a0como \u00a0hecho \u00a0indicado \u00a0o desconocido lo que los \u00a0fallos \u00a0apreciaron \u00a0como circunstancia indicativa de la responsabilidad de\u00a0 \u00a0Rogelio Serna en la muerte de Bland\u00f3n S\u00e1nchez. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Finalmente \u00a0el \u00a0demandante \u00a0sostiene \u00a0que \u00a0la \u00a0presencia \u00a0en el lugar de los hechos fue justificada por el procesado, y que los \u00a0comentarios \u00a0generalizados \u00a0sobre \u00a0su condici\u00f3n de autor, adem\u00e1s de constituir \u00a0simples \u00a0conjeturas, \u00a0surgieron \u00a0por \u00a0el \u00a0desconocimiento \u00a0que \u00a0se ten\u00eda de los \u00a0verdaderos \u00a0motivos \u00a0de \u00a0su presencia en el lugar, trasladando de esta manera el \u00a0ataque \u00a0al \u00a0\u00e1mbito \u00a0de \u00a0la apreciaci\u00f3n del valor demostrativo de los indicios, \u00a0cuyo \u00a0poder \u00a0incriminatorio \u00a0procura \u00a0derruir \u00a0a \u00a0partir \u00a0de \u00a0la \u00a0consideraci\u00f3n \u00a0personal \u00a0de \u00a0que \u00a0la presencia en el sitio fue explicada satisfactoriamente por \u00a0el \u00a0procesado, \u00a0con total desconocimiento de lo expuesto sobre el particular por \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0de \u00a0instancia, \u00a0para quienes su versi\u00f3n no merece credibilidad \u00a0por \u00a0contradictoria, \u00a0inveros\u00edmil, \u00a0y \u00a0haber \u00a0sido \u00a0en \u00a0parte \u00a0desvirtuada \u00a0por \u00a0elementos de prueba legalmente incorporados al proceso.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>A \u00a0esta \u00a0cadena \u00a0de \u00a0desaciertos \u00a0t\u00e9cnicos e \u00a0imprecisiones, \u00a0se \u00a0suma \u00a0uno \u00a0m\u00e1s, \u00a0relacionado \u00a0con \u00a0la \u00a0demostraci\u00f3n \u00a0de la \u00a0trascendencia \u00a0del \u00a0yerro, \u00a0pues el casacionista se limita a precisar que dichos \u00a0indicios \u00a0fueron \u00a0tenidos en cuenta para proferir la decisi\u00f3n de condena, en el \u00a0entendido \u00a0de que esta afirmaci\u00f3n satisface la exigencia de la demostraci\u00f3n de \u00a0su \u00a0incidencia, \u00a0sin aludir para nada al resto de las pruebas que comprometen la \u00a0responsabilidad \u00a0del \u00a0procesado \u00a0en \u00a0los \u00a0hechos, ni explicar porqu\u00e9 raz\u00f3n, de \u00a0presentarse \u00a0la \u00a0exclusi\u00f3n \u00a0de \u00a0estos \u00a0elementos \u00a0de juicio, el fallo ser\u00eda de \u00a0car\u00e1cter absolutorio. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El cargo no prospera. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. Falsos juicios de identidad. \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2.1. Tergiversaci\u00f3n del contenido material de \u00a0los \u00a0testimonios \u00a0de Martha Cecilia V\u00e9lez, Mariela Rodas V\u00e9lez y Luis Fernando \u00a0Foronda Rodas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0el \u00a0fin \u00a0de \u00a0comprender \u00a0los desaciertos \u00a0t\u00e9cnicos \u00a0de este reparo resulta imperioso precisar\u00a0 que el error de hecho \u00a0por \u00a0 falso \u00a0 juicio \u00a0 de \u00a0 identidad \u00a0 difiere \u00a0 del \u00a0error \u00a0que \u00a0proviene \u00a0del \u00a0desconocimiento \u00a0de las reglas de la sana cr\u00edtica en la valoraci\u00f3n del m\u00e9rito \u00a0de \u00a0las \u00a0pruebas, \u00a0que \u00a0la \u00a0jurisprudencia \u00a0de la Corte ha venido nominando como \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho por falso raciocinio. Mientras el primero se presenta cuando el \u00a0juzgador \u00a0pone \u00a0a \u00a0decir a la prueba lo que objetivamente no dice, por omisi\u00f3n, \u00a0suposici\u00f3n, \u00a0o \u00a0modificaci\u00f3n \u00a0en parte de su verdadero texto,\u00a0 el segundo \u00a0surge \u00a0cuando el juez, en el proceso de determinaci\u00f3n del valor de la prueba, o \u00a0de \u00a0aplicaci\u00f3n \u00a0en \u00a0general \u00a0de \u00a0razonamientos l\u00f3gicos, se aparta de los\u00a0 \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la experiencia, los postulados de la l\u00f3gica, o los conocimientos de \u00a0la ciencia.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Su acreditaci\u00f3n, por tanto, debe fundarse en \u00a0consideraciones \u00a0distintas. \u00a0En \u00a0tanto \u00a0el \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho por falso juicio de \u00a0identidad \u00a0 impone \u00a0contrastar \u00a0el \u00a0contenido \u00a0material \u00a0de \u00a0la \u00a0prueba \u00a0con \u00a0la \u00a0aprehensi\u00f3n \u00a0f\u00e1ctica \u00a0que \u00a0de ella recogen los fallos de instancia, en orden a \u00a0demostrar \u00a0su \u00a0falta \u00a0de correspondencia, el error de hecho por falso raciocinio \u00a0impone \u00a0evidenciar \u00a0que \u00a0la valoraci\u00f3n realizada por los juzgadores del m\u00e9rito \u00a0de \u00a0 la \u00a0 prueba, \u00a0 o \u00a0 las \u00a0conclusiones \u00a0obtenidas \u00a0a \u00a0trav\u00e9s \u00a0de \u00a0ejercicios \u00a0inferenciales, \u00a0 contradice \u00a0 de \u00a0 manera \u00a0manifiesta \u00a0las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0sana \u00a0cr\u00edtica.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>En el caso sub judice, el demandante sustenta \u00a0la \u00a0propuesta \u00a0de \u00a0ataque en la consideraci\u00f3n de que los testimonios de Mariela \u00a0Rodas \u00a0 V\u00e9lez \u00a0 y \u00a0 su \u00a0hijo \u00a0Luis \u00a0Fernando \u00a0Foronda \u00a0Rodas\u00a0 \u00a0no \u00a0merecen \u00a0credibilidad \u00a0por \u00a0ser \u00a0contradictorios, \u00a0y \u00a0haber \u00a0sido desvirtuados por Martha \u00a0Cecilia \u00a0Rodas \u00a0V\u00e9lez, \u00a0situaci\u00f3n que ninguna relaci\u00f3n guarda con el error de \u00a0hecho \u00a0por \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad \u00a0denunciado, \u00a0que, como se dej\u00f3 visto, \u00a0presupone \u00a0la \u00a0tergiversaci\u00f3n \u00a0del \u00a0contenido \u00a0material \u00a0de \u00a0la \u00a0prueba, \u00a0no el \u00a0desconocimiento \u00a0de las reglas de la sana cr\u00edtica, que es el aspecto en el cual \u00a0termina apoy\u00e1ndose la propuesta de ataque. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Aparte \u00a0de \u00a0este desacierto, se tiene que las \u00a0argumentaciones \u00a0del \u00a0demandante en torno al valor probatorio de estos elementos \u00a0de \u00a0juicio \u00a0se \u00a0fundan \u00a0en \u00a0criterios \u00a0personales \u00a0de apreciaci\u00f3n, incapaces de \u00a0comprometer \u00a0la valoraci\u00f3n realizada por los juzgadores de instancia, en raz\u00f3n \u00a0a \u00a0la \u00a0doble \u00a0presunci\u00f3n \u00a0de \u00a0acierto \u00a0y \u00a0legalidad de que est\u00e1n amparadas sus \u00a0decisiones,\u00a0 \u00a0y \u00a0la \u00a0libertad \u00a0de que gozan en la valoraci\u00f3n de la prueba, \u00a0limitada solo por las reglas de la sana cr\u00edtica.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cierto es, como lo sostiene el demandante, que \u00a0la \u00a0testigo \u00a0Mariela \u00a0Rodas neg\u00f3 inicialmente haber visto lo que suced\u00eda en la \u00a0calle, \u00a0y que despu\u00e9s afirm\u00f3 lo contrario, al sostener que en compa\u00f1\u00eda de su \u00a0hijo \u00a0abrieron \u00a0la \u00a0puerta \u00a0y pudieron observar a Rogelio Serna cuando sub\u00eda al \u00a0veh\u00edculo \u00a0de su propiedad, pero esta retractaci\u00f3n o rectificaci\u00f3n no torna el \u00a0testimonio \u00a0ineficaz. \u00a0En \u00a0estos \u00a0casos, \u00a0ha \u00a0sido \u00a0dicho \u00a0por \u00a0la \u00a0Corte, \u00a0debe \u00a0emprenderse \u00a0un \u00a0trabajo anal\u00edtico de comparaci\u00f3n y nunca de eliminaci\u00f3n, con \u00a0el \u00a0fin \u00a0de \u00a0establecer \u00a0en \u00a0cu\u00e1l \u00a0de las versiones opuestas el testigo dice la \u00a0verdad, \u00a0labor \u00a0que \u00a0fue \u00a0realizada \u00a0con criterio razonado por los juzgadores de \u00a0instancia, \u00a0quienes \u00a0terminaron \u00a0d\u00e1ndole \u00a0cr\u00e9dito \u00a0al \u00a0segundo relato, no solo \u00a0porque \u00a0sus \u00a0explicaciones \u00a0sobre los motivos que la llevaron a guardar silencio \u00a0resultaban \u00a0atendibles, \u00a0sino \u00a0porque \u00a0su \u00a0hijo ya hab\u00eda declarado en id\u00e9ntico \u00a0sentido, \u00a0y \u00a0porque \u00a0sus \u00a0versiones, en cierta forma, encontraban respaldo en la \u00a0propia \u00a0versi\u00f3n \u00a0del procesado, quien ante la evidencia de los hechos, termin\u00f3 \u00a0aceptando \u00a0haber \u00a0estado \u00a0presente \u00a0en \u00a0el \u00a0lugar \u00a0de \u00a0los hechos, a la hora del \u00a0crimen. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Las \u00a0 contradicciones \u00a0 que \u00a0el \u00a0demandante \u00a0paralelamente \u00a0predica \u00a0del \u00a0testimonio \u00a0de \u00a0Luis \u00a0Fernando \u00a0Foronda, no guardan \u00a0relaci\u00f3n \u00a0 con \u00a0 su \u00a0 contenido \u00a0 intr\u00ednseco, \u00a0 sino \u00a0que \u00a0las \u00a0deduce \u00a0de \u00a0la \u00a0confrontaci\u00f3n \u00a0de \u00a0su \u00a0dicho \u00a0con las versiones de Fabio de Jes\u00fas Rodr\u00edguez y \u00a0Martha \u00a0Cecilia \u00a0Rodas, \u00a0pues sostiene que el primero neg\u00f3 haberle suministrado \u00a0el \u00a0nombre \u00a0de \u00a0\u201cRogelio\u201d, \u00a0y \u00a0que \u00a0la segunda asegur\u00f3 que en la casa nadie \u00a0abri\u00f3 la puerta. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La primera afirmaci\u00f3n no es cierta. Del texto \u00a0de \u00a0la \u00a0declaraci\u00f3n de Fabio de Jes\u00fas Rodr\u00edguez se establece que este testigo \u00a0coincide \u00a0con \u00a0lo \u00a0afirmado \u00a0por \u00a0Luis Fernando Foronda, en el sentido de que el \u00a0nombre \u00a0del \u00a0sospechoso \u00a0fue \u00a0suministrado por el primero, con fundamento en los \u00a0comentarios \u00a0y \u00a0datos suministrados\u00a0 por el testigo inmediatamente despu\u00e9s \u00a0de \u00a0los \u00a0hechos: \u201cYo dije que se llamaba Rogelio, por \u00a0tener \u00a0el \u00a0carro, se corrige, porque Fernando me dio comprender (sic) que ten\u00eda \u00a0un \u00a0negocio \u00a0por all\u00e1 abajo y yo supe que era Rogelio Cano, por eso, por lo que \u00a0dec\u00eda \u00a0 Fernando, \u00a0 ya \u00a0 que \u00a0 me \u00a0 dio \u00a0 las \u00a0 explicaciones\u201d \u00a0 (fls.99).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0otro \u00a0cuestionamiento, relacionado con la \u00a0contradicci\u00f3n \u00a0existente \u00a0con \u00a0la \u00a0versi\u00f3n \u00a0suministrada por su hermana Martha \u00a0Cecilia, \u00a0se \u00a0sustenta \u00a0en un planteamiento totalmente equivocado, pues frente a \u00a0dos \u00a0versiones \u00a0encontradas, \u00a0el \u00a0demandante \u00a0pretende \u00a0que \u00a0se acoja la que fue \u00a0motivo \u00a0de \u00a0desestimaci\u00f3n \u00a0por \u00a0parte \u00a0de \u00a0los \u00a0juzgadores, \u00a0solo \u00a0porque en su \u00a0criterio \u00a0es \u00a0la que recoge la verdad, sin demostrar de qu\u00e9 manera el an\u00e1lisis \u00a0cr\u00edtico \u00a0realizado en los fallos de instancia para desecharlas, contraviene las \u00a0reglas de la apreciaci\u00f3n racional de la prueba. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Se desestima la censura. \u00a0<\/p>\n<p>2.2. \u00a0 Falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad \u00a0\u201cpor \u00a0tergiversaci\u00f3n \u00a0material con distorsi\u00f3n total en la valoraci\u00f3n del indicio de \u00a0mentira \u00a0y \u00a0mala \u00a0justificaci\u00f3n\u201d. Haber sido calificado este indicio de grave \u00a0sin serlo.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0censura, \u00a0en los t\u00e9rminos en que ha sido \u00a0planteada, \u00a0resulta ab initio contradictoria, ya que se enuncia como un error de \u00a0hecho \u00a0por \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0identidad, \u00a0que \u00a0presupone \u00a0equivocaciones \u00a0en la \u00a0contemplaci\u00f3n \u00a0material de la prueba, pero a continuaci\u00f3n se propone un ataque \u00a0a \u00a0la \u00a0valoraci\u00f3n del m\u00e9rito persuasivo del medio,\u00a0 que implica acreditar \u00a0que \u00a0las \u00a0conclusiones \u00a0de \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0se apartan de las reglas de la sana \u00a0cr\u00edtica, \u00a0tarea \u00a0que \u00a0tampoco cumple el casacionista, al menos no dentro de los \u00a0marcos \u00a0t\u00e9cnicos \u00a0que \u00a0impone en casaci\u00f3n toda censura a la apreciaci\u00f3n de la \u00a0prueba indiciaria.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0indicio \u00a0de mentira y mala justificaci\u00f3n \u00a0imputado \u00a0al procesado se hace derivar, en el presente caso, de dos aspectos. En \u00a0primer \u00a0lugar, \u00a0de \u00a0las explicaciones\u00a0 suministradas por Rogelio Serna para \u00a0justificar \u00a0su \u00a0presencia \u00a0en \u00a0el \u00a0lugar \u00a0de \u00a0los acontecimientos, a la hora del \u00a0crimen, \u00a0hecho \u00a0que \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0declararon \u00a0demostrado \u00a0a \u00a0trav\u00e9s \u00a0de los \u00a0testimonios \u00a0de \u00a0Mariela Rodas V\u00e9lez y Luis Fernando Foronda Rodas, y la propia \u00a0versi\u00f3n \u00a0del imputado, quien como ya se dej\u00f3 expresado, decidi\u00f3 aceptar dicha \u00a0circunstancia \u00a0(presencia \u00a0suya \u00a0y del veh\u00edculo de su propiedad en el lugar del \u00a0homicidio) \u00a0ante \u00a0la contundencia de la prueba incriminatoria.\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Para explicar este hecho, Rogelio Serna y Alba \u00a0Nelly \u00a0Arredondo \u00a0introdujeron \u00a0al \u00a0proceso \u00a0la historia del asalto, la cual fue \u00a0desestimada \u00a0 por \u00a0 los \u00a0 juzgadores \u00a0de \u00a0instancia \u00a0despu\u00e9s \u00a0de \u00a0analizar \u00a0las \u00a0imprecisiones \u00a0intr\u00ednsecas \u00a0y \u00a0extr\u00ednsecas \u00a0de su relato, y de ser confrontado \u00a0con \u00a0el \u00a0conjunto probatorio, estudio que les permiti\u00f3 llegar a la conclusi\u00f3n, \u00a0ampliamente \u00a0sustentada, \u00a0de \u00a0que ment\u00edan, y que las razones de su presencia en \u00a0el \u00a0lugar \u00a0de los hechos, a la hora del crimen, obedec\u00eda a motivos distintos de \u00a0los alegados en sus intervenciones procesales.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0 otra \u00a0fuente \u00a0de \u00a0este \u00a0indicio \u00a0est\u00e1 \u00a0constituida \u00a0 por \u00a0 las \u00a0 explicaciones \u00a0suministradas \u00a0por \u00a0el \u00a0procesado \u00a0para \u00a0justificar \u00a0su \u00a0decisi\u00f3n de abandonar la ciudad despu\u00e9s del homicidio, y de no \u00a0acudir \u00a0inmediatamente \u00a0a \u00a0las \u00a0autoridades a denunciar los hechos de los cuales \u00a0habr\u00eda \u00a0sido \u00a0v\u00edctima \u00a0y \u00a0testigo \u00a0esa \u00a0noche, \u00a0desechadas \u00a0igualmente por los \u00a0juzgadores \u00a0por \u00a0mendaces, \u00a0y \u00a0por \u00a0no \u00a0consultar \u00a0el ordinario discurrir de las \u00a0cosas, \u00a0despu\u00e9s \u00a0de \u00a0un \u00a0amplio \u00a0y ponderado an\u00e1lisis de su versi\u00f3n frente al \u00a0acervo probatorio y\u00a0 las reglas de la experiencia.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Este \u00a0indicio \u00a0fue catalogado por el Tribunal \u00a0como \u00a0\u201cgrave\u201d, por las circunstancias mismas de los hechos, y los efectos de \u00a0su \u00a0declaraci\u00f3n, \u00a0pues \u00a0implicaba, en el fondo, desechar la coartada presentada \u00a0por \u00a0el procesado, y dejar sin justificaci\u00f3n atendible su presencia en el sitio \u00a0de \u00a0los \u00a0acontecimientos, \u00a0circunstancia que sumada al hecho de haber sido visto \u00a0en \u00a0 actitud \u00a0 presurosa \u00a0 cuando \u00a0 abordaba \u00a0 el \u00a0 veh\u00edculo \u00a0de \u00a0su \u00a0propiedad \u00a0inmediatamente \u00a0despu\u00e9s \u00a0de haberse escuchado los \u00faltimos disparos, y de haber \u00a0desaparecido \u00a0de la ciudad sin justificaci\u00f3n v\u00e1lida, llevaron a los juzgadores \u00a0a la certeza de su responsabilidad en los hechos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Pues \u00a0bien. \u00a0Si \u00a0el \u00a0demandante \u00a0pretend\u00eda \u00a0demostrar \u00a0que el referido indicio ostentaba el car\u00e1cter de leve, y no de grave \u00a0como \u00a0lo \u00a0declararon \u00a0los \u00a0fallos \u00a0de \u00a0instancia, \u00a0le \u00a0era \u00a0imperioso aceptar la \u00a0demostraci\u00f3n \u00a0del \u00a0hecho \u00a0indicador, y la correcci\u00f3n de la inferencia l\u00f3gica, \u00a0puesto \u00a0que \u00a0solo \u00a0a \u00a0partir \u00a0de \u00a0la \u00a0superaci\u00f3n de estas dos fases de la\u00a0 \u00a0construcci\u00f3n \u00a0indiciaria, tiene sentido entrar a cuestionar el valor probatorio \u00a0otorgado \u00a0al \u00a0medio. \u00a0Adem\u00e1s, \u00a0deb\u00eda entrar a explicar\u00a0 por qu\u00e9 motivos, \u00a0dentro \u00a0del \u00a0\u00e1mbito \u00a0de \u00a0apreciaci\u00f3n racional de la prueba indiciaria, una tal \u00a0circunstancia \u00a0deb\u00eda \u00a0ser \u00a0catalogada \u00a0de leve, y no de grave, y de qu\u00e9 manera \u00a0este desacierto\u00a0 incidi\u00f3 en la decisi\u00f3n de condena. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ninguna \u00a0de estas pautas\u00a0 es acatada por \u00a0el \u00a0casacionista. \u00a0Un \u00a0primer \u00a0desacierto \u00a0consiste \u00a0en \u00a0atacar, \u00a0al \u00a0tiempo, la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0que \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0hicieron del\u00a0 m\u00e9rito probatorio de los \u00a0testimonios \u00a0de \u00a0Mariela \u00a0Rodas \u00a0y Luis Fernando Foronda Rodas, las conclusiones \u00a0respecto \u00a0del\u00a0 \u00a0relato \u00a0justificativo \u00a0presentado \u00a0por Rogelio Serna y Alba \u00a0Nelly \u00a0Arredondo, \u00a0y \u00a0la \u00a0fuerza \u00a0conclusiva \u00a0del \u00a0indicio, \u00a0incurriendo \u00a0en una \u00a0entremezcla \u00a0de \u00a0alegaciones que impiden determinar si lo realmente planteado es \u00a0un \u00a0ataque \u00a0por \u00a0errores \u00a0cometidos \u00a0en la acreditaci\u00f3n del hecho indicador, la \u00a0obtenci\u00f3n \u00a0 de \u00a0la \u00a0inferencia \u00a0l\u00f3gica, \u00a0o \u00a0la \u00a0determinaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0fuerza \u00a0conclusiva del indicio. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Tampoco se esfuerza en demostrar la existencia \u00a0del \u00a0error \u00a0de \u00a0valoraci\u00f3n probatoria invocado, ni explica por qu\u00e9 motivos, ni \u00a0en \u00a0qu\u00e9 \u00a0sentido el fallo sufrir\u00eda modificaciones de llegar a aceptarse que el \u00a0indicio \u00a0de mentira y mala justificaci\u00f3n tiene la connotaci\u00f3n de leve, y no de \u00a0grave, \u00a0como \u00a0lo declararon los juzgadores de instancia. Aparte de ello, incurre \u00a0en \u00a0el \u00a0error \u00a0de \u00a0tasar \u00a0su \u00a0fuerza \u00a0demostrativa \u00a0a \u00a0partir \u00a0de \u00a0criterios \u00a0de \u00a0valoraci\u00f3n \u00a0personal, \u00a0y \u00a0con prescindencia absoluta de los restantes elementos \u00a0de \u00a0juicio \u00a0que \u00a0sirvieron \u00a0de \u00a0fundamento \u00a0a \u00a0los \u00a0juzgadores de instancia para \u00a0declarar la responsabilidad del procesado en los hechos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00a0total \u00a0ausencia \u00a0de \u00a0demostraci\u00f3n, \u00a0y \u00a0adolecer \u00a0de inconsistencias t\u00e9cnicas insuperables, se desestimar\u00e1 entonces la \u00a0censura. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En m\u00e9rito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE \u00a0JUSTICIA, \u00a0SALA \u00a0DE \u00a0CASACION \u00a0PENAL, \u00a0o\u00eddo \u00a0el concepto del Procurador Segundo \u00a0Delegado, \u00a0administrando \u00a0justicia en nombre de la rep\u00fablica y por autoridad de \u00a0la ley, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>R \u00a0 E \u00a0 S \u00a0 U \u00a0 E \u00a0 L \u00a0 V \u00a0 E: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>NO CASAR la sentencia \u00a0impugnada. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Devu\u00e9lvase \u00a0al Tribunal de origen. CUMPLASE. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>EDGAR LOMBANA TRUJILLO \u00a0<\/p>\n<p>FERNANDO \u00a0 \u00a0 \u00a0 E. \u00a0 \u00a0 \u00a0 ARBOLEDA \u00a0RIPOLL\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0JORGE CORDOBA POVEDA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CARLOS \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0GALVEZ \u00a0ARGOTE\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0JORGE A. GOMEZ GALLEGO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>MARIO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 MANTILLA \u00a0NOUGUES\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0CARLOS E. MEJIA ESCOBAR \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>No hay firma \u00a0<\/p>\n<p>ALVARO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 O. \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0PEREZ \u00a0PINZON\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0NILSON PINILLA PINILLA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0Teresa Ruiz\u00a0 Nu\u00f1ez \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 SECRETARIA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 Proceso N\u00ba 14095 \u00a0 SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA DE CASACION PENAL \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Aprobado acta No.110 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Magistrado Ponente: \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-2923","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-8"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2923"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2923\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}