{"id":11764,"date":"2023-09-08T19:54:16","date_gmt":"2023-09-08T19:54:16","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/2552710-08-06-1\/"},"modified":"2023-09-08T19:54:16","modified_gmt":"2023-09-08T19:54:16","slug":"2552710-08-06-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/08\/2552710-08-06-1\/","title":{"rendered":"25527(10-08-06)-1"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 25527 \u00a0<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0<\/p>\n<p>SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Magistrados Ponentes: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Dr. SIGIFREDO ESPINOSA P\u00c9REZ \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Dr. ALFREDO G\u00d3MEZ QUINTERO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Aprobado Acta n.\u00b0 84 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, \u00a0D. \u00a0C., \u00a0diez de agosto de dos mil \u00a0seis. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>VISTOS \u00a0<\/p>\n<p>Con \u00a0el \u00a0fin \u00a0de establecer si satisface las \u00a0exigencias \u00a0previstas \u00a0en \u00a0el \u00a0art\u00edculo \u00a0212 \u00a0de \u00a0la \u00a0Ley 600 de 2000, la Corte \u00a0examina \u00a0la \u00a0demanda \u00a0de \u00a0casaci\u00f3n \u00a0presentada \u00a0en \u00a0nombre del procesado ALIRIO \u00a0ORTEGA \u00a0TARAZONA, \u00a0contra \u00a0la \u00a0sentencia de segunda instancia proferida el 13 de \u00a0septiembre \u00a0de \u00a02005 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pamplona, \u00a0la \u00a0cual \u00a0confirm\u00f3 la que el Juzgado Penal del Circuito de esa ciudad dict\u00f3 el \u00a030 \u00a0de \u00a0marzo del mismo a\u00f1o condenando a ALIRIO ORTEGA, Trinidad Jaimes Urbina, \u00a0Jorge \u00a0Ortega \u00a0Tarazona y Lusv\u00edn Atuesta Parada a la pena principal de 27 a\u00f1os \u00a0de \u00a0prisi\u00f3n y a la accesoria de inhabilitaci\u00f3n para el ejercicio de derechos y \u00a0funciones \u00a0p\u00fablicas \u00a0por \u00a0el \u00a0mismo \u00a0lapso de la privativa de la libertad, como \u00a0coautores del delito de homicidio agravado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>HECHOS \u00a0<\/p>\n<p>Las \u00a0 sentencias \u00a0de \u00a0las \u00a0instancias \u00a0los \u00a0resumieron de la siguiente manera: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u201cDe autos se sabe que tuvieron ocurrencia \u00a0el \u00a021 \u00a0de \u00a0diciembre \u00a0de \u00a02003, \u00a0a eso de las cinco y treinta de la tarde (5:30 \u00a0p.m.) \u00a0aproximadamente \u00a0en la fracci\u00f3n Aguadas Bajo del Municipio de Cucutilla, \u00a0en \u00a0momentos \u00a0en \u00a0que \u00a0JOSE \u00a0JORGE \u00a0RUBIO \u00a0JAIMES, \u00a0se dirig\u00eda hacia su casa en \u00a0compa\u00f1\u00eda \u00a0de \u00a0PEDRO \u00a0LUIS \u00a0y URBANO TORRES ALBARRACIN, y fueron alcanzados por \u00a0TRINIDAD \u00a0JAIMES \u00a0y \u00a0JORGE ORTEGA, quienes lo sorprendieron y sin mediar palabra \u00a0alguna, \u00a0el \u00a0primero lo sujet\u00f3 por la espalda y JORGE lo atac\u00f3 con arma blanca \u00a0(cuchillo) \u00a0y \u00a0el (sic) propin\u00f3 varias heridas, seguidamente persiguieron a los \u00a0testigos \u00a0y \u00a0acompa\u00f1antes \u00a0de la v\u00edctima, instante en el que aparecieron en el \u00a0lugar \u00a0ALIRIO ORTEGA TARAZONA, LUSVIN ATUESTA PARADA y otra persona conocida por \u00a0los \u00a0hermanos \u00a0TORRES \u00a0ALBARRACIN a quien no le saben el nombre, quienes armados \u00a0con \u00a0 cuchillos \u00a0 tambi\u00e9n \u00a0 agredieron \u00a0a \u00a0JOSE \u00a0JORGE \u00a0RUBIO \u00a0JAIMES \u00a0quien \u00a0a \u00a0consecuencia \u00a0 \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0 las \u00a0 \u00a0 lesiones \u00a0 \u00a0 sufridas \u00a0 \u00a0 falleci\u00f3 \u00a0 \u00a0 momento \u00a0despu\u00e9s.\u201d \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>S\u00cdNTESIS DE LA DEMANDA \u00a0<\/p>\n<p>Con invocaci\u00f3n de la causal consagrada en el \u00a0art\u00edculo \u00a0207-1, \u00a0cuerpo \u00a02\u00ba \u00a0de \u00a0la Ley 600 de 2000, el demandante formula un \u00a0cargo \u00a0contra \u00a0la \u00a0sentencia de segunda instancia, por considerar que a causa de \u00a0varios \u00a0errores \u00a0de hecho \u00e9sta viol\u00f3 de manera indirecta la ley sustancial, en \u00a0concreto, el art\u00edculo 232 ib\u00eddem. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. El primer error de hecho est\u00e1 motivado en \u00a0un \u00a0falso raciocinio, al apreciarse los testimonios de los hermanos Pedro Luis y \u00a0Urbano \u00a0Torres \u00a0Albarrac\u00edn, \u00a0j\u00f3venes de 19 y 13 a\u00f1os de edad, campesinos, sin \u00a0ning\u00fan \u00a0grado \u00a0de \u00a0instrucci\u00f3n, \u00a0amigos \u00a0o \u00a0allegados \u00a0de \u00a0la v\u00edctima. En las \u00a0sentencias \u00a0se \u00a0consider\u00f3 que eran testigos de absoluto cr\u00e9dito, presenciales, \u00a0directos, \u00a0\u00fanicos, \u00a0espont\u00e1neos, \u00a0incontrovertibles, por la estrecha e \u00edntima \u00a0relaci\u00f3n \u00a0en \u00a0sus \u00a0descripciones \u00a0y \u00a0con \u00a0las \u00a0dem\u00e1s pruebas analizadas por el \u00a0juzgador. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Al \u00a0respecto, \u00a0el casacionista trascribe los \u00a0segmentos \u00a0 de \u00a0 tales \u00a0declaraciones, \u00a0cuando \u00a0los \u00a0testigos \u00a0narran \u00a0el \u00a0punto \u00a0culminante \u00a0de \u00a0los \u00a0sucesos \u00a0en relaci\u00f3n con la forma en que Jos\u00e9 Jorge Rubio \u00a0fue \u00a0atacado \u00a0por \u00a0los procesados. Para el juzgador, agrega, esa prueba ofreci\u00f3 \u00a0certeza \u00a0sobre la existencia del hecho y de la responsabilidad de ALIRIO ORTEGA, \u00a0lo que no corresponde a la verdad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Como \u00a0para \u00a0emitir \u00a0juicio \u00a0de \u00a0reproche \u00a0es \u00a0indispensable \u00a0que \u00a0obre \u00a0prueba que conduzca a la certeza sobre la realizaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0conducta \u00a0punible \u00a0y \u00a0la \u00a0responsabilidad del procesado, en este caso ha \u00a0debido \u00a0considerarse el informe n.\u00b0 0169 del 26 de mayo de 2004, rendido por el \u00a0C.T.I \u00a0de \u00a0Pamplona, en el que aparecen las fotograf\u00edas del sitio de los hechos \u00a0que \u00a0fijan \u00a0una distancia en l\u00ednea recta en relaci\u00f3n con el r\u00edo de 40 metros, \u00a0y \u00a0del mismo afluente con el carreteable de 180 metros, sin que haya visibilidad \u00a0entre los puntos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La prueba t\u00e9cnica desvirt\u00faa lo que dijeron \u00a0los \u00a0testigos, \u00a0porque \u00a0no \u00a0es \u00a0posible \u00a0que \u00a0vieran \u00a0que \u00a0despu\u00e9s \u00a0del \u00a0ataque \u00a0desplegado \u00a0por \u00a0Jorge Ortega y Trinidad Jaimes llegara otro grupo de personas a \u00a0rematar \u00a0a \u00a0la \u00a0v\u00edctima. \u00a0As\u00ed \u00a0lo \u00a0determinan \u00a0las \u00a0reglas \u00a0de la experiencia. \u00a0Adem\u00e1s, \u00a0frente \u00a0a \u00a0la \u00a0percepci\u00f3n \u00a0del \u00a0hecho \u00a0se present\u00f3 una circunstancia \u00a0anormal, \u00a0de \u00a0fuerte \u00a0impacto, \u00a0por \u00a0el miedo, la ira o el dolor que les produjo \u00a0presenciar \u00a0la \u00a0muerte \u00a0de \u00a0su \u00a0patr\u00f3n \u00a0y \u00a0adem\u00e1s fueron objeto de agresi\u00f3n y \u00a0persecuci\u00f3n, \u00a0vieron \u00a0amenazadas \u00a0sus \u00a0vidas \u00a0por \u00a0lo que huyeron del lugar. Al \u00a0respecto \u00a0las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia \u00a0y \u00a0la l\u00f3gica ense\u00f1an que se pueden \u00a0perturbar \u00a0de \u00a0manera \u00a0grave los procesos sensoriales e intelectivos propios del \u00a0conocimiento. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00a0esa \u00a0raz\u00f3n, \u00a0la l\u00f3gica indica que los \u00a0declarantes \u00a0no \u00a0pudieron ver, f\u00edsica ni moralmente, lo que afirman respecto de \u00a0la \u00a0responsabilidad \u00a0de \u00a0ALIRIO. Tampoco se puede decir que sus afirmaciones son \u00a0contundentes \u00a0e \u00a0incontrovertibles \u00a0porque \u00a0no \u00a0se \u00a0apreciaron \u00a0en conjunto y se \u00a0desconocieron \u00a0las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia que dicen que es imposible haber \u00a0visto \u00a0un segundo ataque con arma blanca, desplegado por otros individuos, desde \u00a0el \u00a0sitio \u00a0donde manifiestan haber observado el hecho, como lo resalta la prueba \u00a0t\u00e9cnica. \u00a0La \u00a0certeza \u00a0declarada \u00a0por el fallador se ciment\u00f3, entonces, en una \u00a0base probatoria d\u00e9bil. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. \u00a0Tambi\u00e9n \u00a0incurrieron \u00a0los juzgadores en \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho por falso raciocinio al apreciar los mencionados testimonios de \u00a0los \u00a0hermanos \u00a0Torres \u00a0Albarrac\u00edn, \u00a0quienes \u00a0ubican \u00a0al procesado ALIRIO ORTEGA \u00a0TARAZONA \u00a0en \u00a0el \u00a0lugar de los hechos. Tal afirmaci\u00f3n no es convincente y est\u00e1 \u00a0acomodada a los familiares del occiso. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Bajo \u00a0la \u00a0gravedad \u00a0del \u00a0juramento \u00a0declar\u00f3 \u00a0Carlos \u00a0 Ariel \u00a0 Contreras \u00a0 Prieto \u00a0 \u2013conocido \u00a0como \u00a0Carlos \u00a0Moya-, \u00a0quien \u00a0afirma \u00a0que \u00a0ALIRIO y Lusv\u00edn \u00a0Atuesta \u00a0estuvieron \u00a0jugando billar y tomando cerveza en su establecimiento, del \u00a0cual \u00a0salieron \u00a0a \u00a0las 6 de la tarde del d\u00eda de los hechos. Tal declaraci\u00f3n es \u00a0corroborada \u00a0por \u00a0Nelson \u00a0Lizcano. \u00a0Por \u00a0tanto, \u00a0de acuerdo con las reglas de la \u00a0experiencia, \u00a0ALIRIO \u00a0y Lusv\u00edn no pudieron estar en dos lugares diferentes a la \u00a0misma \u00a0hora, \u00a0sobre todo si del billar al sitio donde ocurri\u00f3 el suceso hay una \u00a0distancia entre 20 y 25 minutos a caballo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00a0 tanto, \u00a0 no \u00a0es \u00a0posible \u00a0que \u00a0hayan \u00a0participado \u00a0como \u00a0coautores \u00a0en \u00a0el \u00a0homicidio \u00a0de Rubio Jaimes, ni que hubiese \u00a0habido \u00a0acuerdo \u00a0previo \u00a0o concomitante con los verdaderos protagonistas, ni que \u00a0existiera \u00a0en \u00a0ALIRIO \u00a0un \u00a0m\u00f3vil \u00a0para \u00a0matar \u00a0a Rubio. Todo esto no lo tuvo en \u00a0cuenta \u00a0el \u00a0juzgador \u00a0\u201cpues nadie llega de buenas a \u00a0primeras, \u00a0se \u00a0baja \u00a0de \u00a0su \u00a0caballo \u00a0y \u00a0sin \u00a0mediar \u00a0palabra alguna, ni odio ni \u00a0enemistad, \u00a0ataca \u00a0a \u00a0una \u00a0persona \u00a0herida \u00a0de \u00a0muerte \u00a0quien se encuentra en el \u00a0piso.\u201d \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0Otro error de hecho por falso raciocinio \u00a0descansa, \u00a0sostiene \u00a0el \u00a0casacionista, \u00a0en \u00a0la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0del \u00a0protocolo \u00a0de \u00a0necropsia \u00a0del \u00a0Instituto \u00a0de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Pamplona. El \u00a0documento \u00a0describe siete heridas con arma blanca en brazo izquierdo, ocho en el \u00a0pecho \u00a0y \u00a0una \u00a0en el abdomen. Advierte que causa de la muerte fueron dos de esas \u00a0heridas \u00a0profundas, \u00a0en \u00a0hemitorax \u00a0izquierdo \u00a0con \u00a0penetraci\u00f3n al pulm\u00f3n, que \u00a0ocasion\u00f3 \u00a0hemot\u00f3rax \u00a0de \u00a0500 \u00a0cc \u00a0que produjo shock hipovol\u00e9mico. A partir de \u00a0ese\u00a0 \u00a0dictamen los juzgadores concluyeron que la muerte de Rubio Jaimes fue \u00a0ocasionada por varias personas, entre ellas ALIRIO ORTEGA. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Esa \u00a0deducci\u00f3n, afirma el censor, ri\u00f1e con \u00a0las \u00a0 reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia, \u00a0pues \u00a0la \u00a0mayor\u00eda \u00a0de \u00a0las \u00a0heridas \u00a0fueron \u00a0superficiales \u00a0y \u00a0s\u00f3lo dos profundas y mortales. Por eso recuerda que RUBIO fue \u00a0atacado \u00a0por dos individuos, Jorge Ortega y Trinidad Jaimes, quienes siempre han \u00a0alegado \u00a0una \u00a0defensa \u00a0leg\u00edtima \u00a0y nunca han comprometido a ALIRIO. Por eso, el \u00a0protocolo \u00a0es \u00a0compatible \u00a0con \u00a0la \u00a0coautor\u00eda \u00a0de esos hombres, mientras que la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0del \u00a0fallador \u00a0de \u00a0ese elemento probatorio y de la declaraci\u00f3n de \u00a0los hermanos Torres no puede ser de recibo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De lo contrario, en el cuerpo de Rubio Jaimes \u00a0se \u00a0 habr\u00edan \u00a0evidenciado \u00a0m\u00e1s \u00a0heridas \u00a0profundas \u00a0por \u00a0la \u00a0imposibilidad \u00a0de \u00a0defenderse, \u00a0pues estaba herido de muerte. Las descritas en el protocolo, seg\u00fan \u00a0las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia, \u00a0por lo superficiales demuestran resistencia o \u00a0defensa \u00a0de \u00a0la \u00a0victima \u00a0cuando \u00a0era \u00a0agredida\u00a0 por Jorge y Trinidad. Esto \u00a0constituye, \u00a0de \u00a0esa \u00a0forma, \u00a0otro \u00a0yerro \u00a0en \u00a0la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0plasmada en las \u00a0sentencias. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s se reiterar cu\u00e1l fue el fundamento \u00a0de \u00a0las \u00a0sentencias \u00a0de \u00a0primera \u00a0y segunda instancias, el casacionista tambi\u00e9n \u00a0repite \u00a0que \u00a0a \u00a0causa de esos errores de hecho por falsos raciocinios se produjo \u00a0la \u00a0violaci\u00f3n del art\u00edculo 232 de la Ley 600. Luego, consigna unas reflexiones \u00a0sobre \u00a0la \u00a0certeza \u00a0para \u00a0se\u00f1alar \u00a0que \u00a0la \u00a0declarada \u00a0en este caso es fruto de \u00a0juicios \u00a0de valor y apreciaci\u00f3n probatoria que desconocen reglas de experiencia \u00a0y \u00a0 las \u00a0 pautas \u00a0 de \u00a0la \u00a0sana \u00a0cr\u00edtica \u00a0\u201cque \u00a0se \u00a0caracterizan \u00a0porque \u00a0se \u00a0examina \u00a0cr\u00edticamente \u00a0el \u00a0proceso \u00a0de \u00a0formaci\u00f3n de \u00a0convicci\u00f3n \u00a0en \u00a0donde \u00a0deben \u00a0tenerse \u00a0en cuenta las fases del conocimiento, el \u00a0control \u00a0de \u00a0los \u00a0factores \u00a0objetivos \u00a0externos \u00a0y el proceso de reconstrucci\u00f3n \u00a0intelectual \u00a0o \u00a0l\u00f3gico \u00a0de \u00a0los \u00a0hechos, \u00a0que forma as\u00ed la idea y el estado de \u00a0certeza frente a la responsabilidad\u201d. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Esos \u00a0errores \u00a0son ostensibles y relevantes, \u00a0porque \u00a0en el fallo se dej\u00f3 de lado la valoraci\u00f3n de la prueba testimonial que \u00a0ubican \u00a0al \u00a0procesado \u00a0ALIRIO \u00a0en un sitio diferente a la hora en que ocurrieron \u00a0los hechos. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00a0eso \u00a0no se le dio aplicaci\u00f3n al inciso \u00a02\u00ba \u00a0del \u00a0citado \u00a0art\u00edculo \u00a0232 \u00a0ni al 7\u00ba de la Ley 600, ya que se declar\u00f3 la \u00a0certeza \u00a0con \u00a0base \u00a0en \u00a0errores manifiestos de apreciaci\u00f3n probatoria por falso \u00a0raciocinio, \u00a0que \u00a0condujeron \u00a0al quebranto inmediato, adem\u00e1s, de los art\u00edculos \u00a0233, 238, 286 y 287 ib\u00eddem. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En virtud de esas consideraciones, solicita a \u00a0la \u00a0Corte \u00a0casar \u00a0totalmente la sentencia impugnada y en su lugar proferir fallo \u00a0absolutorio respecto de ALIRIO ORTEGA TARAZONA. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES DE LA CORTE \u00a0<\/p>\n<p>1. \u00a0Respecto \u00a0a \u00a0la \u00a0causal \u00a0aducida \u00a0por el \u00a0demandante \u00a0para \u00a0atacar la sentencia de segunda instancia, violaci\u00f3n indirecta \u00a0de \u00a0la \u00a0ley \u00a0sustancial \u00a0determinada \u00a0por \u00a0errores \u00a0de hecho generados en falsos \u00a0raciocinios, \u00a0la \u00a0Corte \u00a0ha dicho en muchas ocasiones que esta forma de error de \u00a0hecho \u00a0en \u00a0la \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0de \u00a0las \u00a0pruebas \u00a0se \u00a0produce porque el juzgador al \u00a0contemplar \u00a0el \u00a0elemento \u00a0de convicci\u00f3n sobre el cual va a fundar la sentencia, \u00a0le \u00a0asigna \u00a0un \u00a0m\u00e9rito \u00a0persuasivo que contradice las pautas de la l\u00f3gica, las \u00a0leyes de la ciencia o las m\u00e1ximas de la experiencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Su demostraci\u00f3n impone, entonces, tener que \u00a0confrontar \u00a0la \u00a0forma \u00a0como \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0apreciaron la prueba que se afirma \u00a0indebidamente \u00a0valorada, y demostrar -que no criticar, disentir, o discutir- que \u00a0sus \u00a0apreciaciones \u00a0son arbitrarias o irrazonables por desconocer los derroteros \u00a0de \u00a0la \u00a0sana \u00a0cr\u00edtica \u2013los \u00a0dictados \u00a0de \u00a0la \u00a0l\u00f3gica, \u00a0las \u00a0m\u00e1ximas \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia, \u00a0las leyes de la \u00a0ciencia, \u00a0se \u00a0reitera-, \u00a0y \u00a0que el desacierto tuvo incidencia trascendente en el \u00a0contenido \u00a0o sentido del fallo, luego de dejar establecido que \u00e9ste no se puede \u00a0mantener \u00a0con las restantes premisas de la sentencia, para lo cual el demandante \u00a0tiene \u00a0la \u00a0correlativa \u00a0carga de explicar por qu\u00e9 la apreciaci\u00f3n de los dem\u00e1s \u00a0elementos probatorios es insuficiente para sostenerla. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De \u00a0no \u00a0hacerse as\u00ed, el cargo ser\u00e1 inocuo, \u00a0porque \u00a0la \u00a0sentencia \u00a0de \u00a0segundo \u00a0grado \u00a0se \u00a0encuentra \u00a0amparada \u00a0de \u00a0la doble \u00a0presunci\u00f3n \u00a0de \u00a0acierto \u00a0y \u00a0legalidad, \u00a0y \u00a0por \u00a0tanto, \u00a0el \u00a0an\u00e1lisis \u00a0que \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0hayan \u00a0hecho \u00a0de \u00a0los medios de prueba, tendr\u00e1 prevalencia sobre la \u00a0valoraci\u00f3n que realicen los sujetos procesales. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00a0libelista, \u00a0aunque \u00a0enuncia \u00a0la \u00a0censura \u00a0correctamente, \u00a0no \u00a0desarrolla el cargo con la precisi\u00f3n y claridad exigida por \u00a0el \u00a0art\u00edculo \u00a0212-3 \u00a0de \u00a0la \u00a0Ley \u00a0600, \u00a0ni conforme a los indicados par\u00e1metros \u00a0demostrativos de la especie de yerro denunciado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0los \u00a0tres \u00a0errores \u00a0que \u00a0trata, \u00a0bajo la \u00a0mampara \u00a0 de \u00a0 postular \u00a0falsos \u00a0raciocinios \u00a0y \u00a0hacer \u00a0menci\u00f3n \u00a0indistinta \u00a0al \u00a0desconocimiento \u00a0de \u00a0las reglas de la experiencia o de la l\u00f3gica, se adentra en \u00a0abierta \u00a0disparidad con el m\u00e9rito persuasivo que los falladores les asignaron a \u00a0los medios de prueba que el censor menciona en el libelo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed \u00a0 aparece \u00a0cuando \u00a0reprocha \u00a0que \u00a0los \u00a0juzgadores \u00a0le \u00a0hayan \u00a0dado \u00a0cr\u00e9dito \u00a0a \u00a0los testimonios de Pedro Luis y Urbano \u00a0Torres \u00a0 Albarrac\u00edn \u00a0 por \u00a0 estimarlos \u00a0 espont\u00e1neos, \u00a0 directos, \u00a0 \u00fanicos \u00a0e \u00a0incontrovertibles. \u00a0En cambio, para el actor la credibilidad de los mismos se ve \u00a0menguada \u00a0por \u00a0un \u00a0informe \u00a0del \u00a0C.T.I. \u00a0de \u00a0Pamplona \u00a0en \u00a0el que se aporta unas \u00a0fotograf\u00edas \u00a0del \u00a0lugar \u00a0de \u00a0los hechos y de unos puntos espec\u00edficos desde los \u00a0cuales, \u00a0se\u00f1ala el libelista, no es posible que los declarantes hayan vistos lo \u00a0que \u00a0dicen \u00a0observaron \u00a0y, porque, adem\u00e1s, su percepci\u00f3n pod\u00eda estar alterada \u00a0por \u00a0el \u00a0miedo, \u00a0la ira, el dolor al ser objeto de persecuci\u00f3n, como lo ense\u00f1a \u00a0la experiencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Como tiene sentado la Corte, las reglas de la \u00a0experiencia \u00a0 tienen \u00a0 pretensi\u00f3n \u00a0 de \u00a0universalidad \u00a0cuando \u00a0en \u00a0determinados \u00a0contextos \u00a0y circunstancias es razonable esperar que se produzca un patr\u00f3n m\u00e1s \u00a0o \u00a0menos \u00a0homog\u00e9neo de comportamientos de todos o la mayor\u00eda de individuos que \u00a0integran \u00a0una \u00a0comunidad. De esta manera, para sostener que ante una espec\u00edfica \u00a0clase \u00a0de \u00a0peligro \u00a0siempre o casi siempre las personas reaccionan huyendo y que \u00a0eso \u00a0les \u00a0impide \u00a0percibir \u00a0lo \u00a0que sucede a su alrededor, se tiene que se\u00f1alar \u00a0que, \u00a0en \u00a0efecto, \u00a0todas o casi todas las personas no pueden darse cuenta de los \u00a0fen\u00f3menos que se desatan en la situaci\u00f3n peligrosa. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Esos \u00a0sentimientos \u00a0que \u00a0puede \u00a0experimentar \u00a0alguien \u00a0ante \u00a0una situaci\u00f3n de tensi\u00f3n peligrosa, como el miedo, el dolor, la \u00a0ira, \u00a0no \u00a0pueden \u00a0ser \u00a0generalizados \u00a0porque \u00a0dependen \u00a0de \u00a0las \u00a0condiciones muy \u00a0particulares \u00a0de \u00a0cada \u00a0cual, de la estructura de su personalidad, por lo que es \u00a0preciso \u00a0 penetrar \u00a0 cada \u00a0 caso \u00a0espec\u00edfico \u00a0para \u00a0evaluar \u00a0cu\u00e1les \u00a0son \u00a0esas \u00a0condiciones \u00a0de \u00a0la personalidad y de qu\u00e9 manera pudo afectar las posibilidades \u00a0de percepci\u00f3n el enfrentar alguna clase de riesgo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Expresado \u00a0de otro modo, no ser\u00eda a trav\u00e9s \u00a0de \u00a0las \u00a0m\u00e1ximas \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia \u00a0que \u00a0se podr\u00eda valorar el testimonio de \u00a0alguien \u00a0que se enfrent\u00f3 a un peligro para saber si su capacidad de percepci\u00f3n \u00a0fue \u00a0alterada, \u00a0sino \u00a0con el auxilio de otros criterios, como los relativos a la \u00a0naturaleza \u00a0del \u00a0objeto \u00a0percibido, \u00a0el estado de sanidad del sentido o sentidos \u00a0por \u00a0los \u00a0cuales \u00a0se \u00a0tuvo \u00a0la percepci\u00f3n, las circunstancias de tiempo, modo y \u00a0lugar \u00a0en \u00a0que \u00a0se \u00a0percibi\u00f3, a la personalidad del declarante, a la forma como \u00a0declar\u00f3 \u00a0y \u00a0a \u00a0las \u00a0singularidades \u00a0que \u00a0se \u00a0pueda observar del testimonio, los \u00a0cuales \u00a0consagra \u00a0el \u00a0art\u00edculo 277 de la Ley 600 de 2000, en torno a lo cual el \u00a0casacionista \u00a0no hace ning\u00fan desarrollo que permita detectar que los juzgadores \u00a0incurrieron en error de apreciaci\u00f3n ostensible. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, \u00a0el \u00a0casacionista \u00a0opina \u00a0que tampoco \u00a0pod\u00eda \u00a0 sostenerse \u00a0que \u00a0las \u00a0afirmaciones \u00a0de \u00a0los \u00a0mencionados \u00a0testigos \u00a0son \u00a0incontrovertibles, \u00a0 porque \u00a0las \u00a0reglas \u00a0de \u00a0la \u00a0experiencia \u00a0ense\u00f1an \u00a0que \u00a0es \u00a0imposible \u00a0ver \u00a0un \u00a0segundo \u00a0ataque de arma blanca desde el sitio en que dijeron \u00a0haberlo \u00a0visto, \u00a0como \u00a0lo \u00a0se\u00f1ala \u00a0la \u00a0prueba \u00a0t\u00e9cnica. \u00a0Al respecto, de bulto \u00a0aparece \u00a0que \u00a0lo \u00a0planteado \u00a0no \u00a0es \u00a0susceptible \u00a0de \u00a0constatarse \u00a0a ra\u00edz de la \u00a0experiencia, \u00a0por \u00a0tratarse \u00a0de \u00a0una \u00a0situaci\u00f3n concreta, espec\u00edfica, que tuvo \u00a0ocurrencia \u00a0una \u00a0sola vez y que involucra, por el contrario, el poder persuasivo \u00a0de \u00a0dos \u00a0clases \u00a0de \u00a0prueba, \u00a0pues \u00a0mientras \u00a0que los juzgadores creyeron en las \u00a0afirmaciones \u00a0de \u00a0los declarantes, el censor se apega a la que de acuerdo con su \u00a0perspectiva \u00a0 se\u00f1ala \u00a0 que \u00a0 \u00e9stos \u00a0 no \u00a0 pudieron \u00a0percibir, \u00a0para \u00a0restarles \u00a0credibilidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En cuanto al reparo sustentado en otro falso \u00a0raciocinio \u00a0por \u00a0d\u00e1rseles \u00a0credibilidad \u00a0a lo declarado por los testigos Torres \u00a0Albarrac\u00edn \u00a0en \u00a0cuanto \u00a0a \u00a0la \u00a0presencia \u00a0de \u00a0ALIRIO ORTEGA en la escena de los \u00a0hechos, \u00a0el \u00a0censor \u00a0cae \u00a0de \u00a0nuevo \u00a0en la simple confrontaci\u00f3n de criterios de \u00a0valoraci\u00f3n, \u00a0porque \u00a0sobre el punto evoca los testimonios de otras personas que \u00a0lo \u00a0sit\u00faan \u00a0en \u00a0otro lugar para el momento de los hechos, de donde se tiene que \u00a0prefiere \u00a0que \u00a0se \u00a0les \u00a0d\u00e9 \u00a0cr\u00e9dito \u00a0a \u00a0\u00e9stas \u00a0y \u00a0no a aqu\u00e9llos. Dirimir esa \u00a0disparidad \u00a0de opiniones no es la tarea de la Corte en esta sede extraordinaria, \u00a0puesto \u00a0que \u00a0no \u00a0se \u00a0hace \u00a0evidente \u00a0con \u00a0esa dial\u00e9ctica un manifiesto error de \u00a0apreciaci\u00f3n \u00a0probatoria \u00a0que haya conducido al quebranto de la ley material, de \u00a0modo que en esas condiciones prevalecen las de la judicatura. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Al tratar el tercer error de hecho por falso \u00a0raciocinio, \u00a0el \u00a0casacionista \u00a0evoca \u00a0el contenido del protocolo de la necropsia \u00a0practicada \u00a0a \u00a0la \u00a0v\u00edctima, precisa el n\u00famero de heridas que se encontraron en \u00a0el \u00a0cuerpo \u00a0de \u00e9sta, su ubicaci\u00f3n y los efectos que causaron algunas de ellas, \u00a0para \u00a0sostener \u00a0que \u00a0a \u00a0partir \u00a0de ese elemento no se pod\u00eda concluir que ALIRIO \u00a0tuvo \u00a0participaci\u00f3n \u00a0en \u00a0el \u00a0homicidio y que, por el contrario, la necropsia es \u00a0compatible \u00a0con \u00a0la conclusi\u00f3n consistente en que fueron s\u00f3lo dos los autores, \u00a0Ortega \u00a0y \u00a0Jaimes, \u00a0porque \u00a0la experiencia ense\u00f1a que las heridas superficiales \u00a0demuestran que la v\u00edctima ofreci\u00f3 resistencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0este punto, el casacionista menciona una \u00a0regla \u00a0de \u00a0experiencia \u00a0que \u00a0no \u00a0se \u00a0compadece \u00a0con \u00a0la \u00a0realidad, en cuanto tan \u00a0diferentes \u00a0son las formas de matar a un semejante como distintas las reacciones \u00a0de \u00a0las \u00a0v\u00edctimas, \u00a0por \u00a0manera \u00a0que sobre el particular no es posible fijar un \u00a0patr\u00f3n \u00a0de \u00a0comportamiento, \u00a0mucho menos deducir con la sola base del protocolo \u00a0el \u00a0n\u00famero \u00a0mayor \u00a0o \u00a0menor \u00a0n\u00famero \u00a0de personas que pudieron intervenir en el \u00a0hecho \u00a0de \u00a0sangre, m\u00e1xime cuando el actor ni siquiera consigna el tenor literal \u00a0de \u00a0la \u00a0prueba \u00a0ni \u00a0los \u00a0fidedignos \u00a0razonamientos \u00a0de \u00a0los \u00a0falladores sobre el \u00a0particular. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Como \u00a0quiera, \u00a0entonces, \u00a0que \u00a0el \u00a0libelo no \u00a0satisface \u00a0las \u00a0exigencias \u00a0de \u00a0precisi\u00f3n \u00a0y claridad que consagra el art\u00edculo \u00a0212-3 de la Ley 600 de 2000, ser\u00e1 inadmitido. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. Contra el fallo de segundo grado tambi\u00e9n \u00a0interpusieron \u00a0el recurso extraordinario de casaci\u00f3n los defensores de Trinidad \u00a0Jaimes \u00a0Urbina, \u00a0Jorge \u00a0Ortega \u00a0Tarazona \u00a0y \u00a0Lusv\u00edn Atuesta Parada, que les fue \u00a0concedido \u00a0por \u00a0el \u00a0tribunal, sin que dentro del t\u00e9rmino de traslado que a cada \u00a0uno \u00a0de \u00a0ellos \u00a0se \u00a0les \u00a0corri\u00f3 \u00a0en la secretar\u00eda del tribunal presentaran las \u00a0correspondientes demandas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El ad quem, a su turno, envi\u00f3 la actuaci\u00f3n \u00a0a \u00a0la \u00a0Corte \u00a0sin \u00a0pronunciarse \u00a0sobre esa situaci\u00f3n, como ha debido hacerlo de \u00a0conformidad \u00a0con \u00a0el \u00a0art\u00edculo 224 del Decreto 2700 de 2001. Esta circunstancia \u00a0no \u00a0es \u00f3bice, sin embargo, para que la Corte enmiende esa deficiencia como as\u00ed \u00a0se \u00a0har\u00e1 \u00a0en \u00a0la \u00a0parte \u00a0resolutiva \u00a0del presente auto, declarando desierto los \u00a0recursos interpuestos por los defensores de los procesados en cita. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. \u00a0En \u00a0la introducci\u00f3n de esta providencia \u00a0qued\u00f3 \u00a0especificado que los procesados fueron condenados a la pena principal de \u00a027 \u00a0a\u00f1os \u00a0de \u00a0prisi\u00f3n \u00a0y \u00a0a la accesoria de inhabilitaci\u00f3n en el ejercicio de \u00a0derechos \u00a0y \u00a0funciones \u00a0p\u00fablicas \u00a0por \u00a0el \u00a0mismo \u00a0lapso. \u00a0Como quiera que en la \u00a0imposici\u00f3n \u00a0de \u00a0esta \u00faltima clase de sanci\u00f3n pudo vulnerarse una garant\u00eda de \u00a0los \u00a0acusados \u00a0por \u00a0aplicarse \u00a0por \u00a0fuera \u00a0de \u00a0los \u00a0l\u00edmites \u00a0de \u00a0la \u00a0legalidad, \u00a0aparecer\u00eda \u00a0un \u00a0motivo \u00a0para que la Corte entrara a examinar el punto de manera \u00a0oficiosa, \u00a0conforme \u00a0a la facultad que le difiere el art\u00edculo 216 de la Ley 600 \u00a0de \u00a02000, se dispondr\u00e1 correr traslado al Procurador Delegado para la Casaci\u00f3n \u00a0Penal \u00a0 por \u00a0 el \u00a0 t\u00e9rmino \u00a0 de \u00a0veinte, \u00a0d\u00edas \u00a0para \u00a0que \u00a0emita \u00a0concepto \u00a0al \u00a0respecto. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En \u00a0m\u00e9rito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA \u00a0DE JUSTICIA, SALA DE CASACI\u00d3N PENAL, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>RESUELVE \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>1. INADMITIR \u00a0 la \u00a0 demanda \u00a0 de \u00a0 casaci\u00f3n \u00a0presentada \u00a0en \u00a0nombre \u00a0del \u00a0procesado \u00a0ALIRIO \u00a0ORTEGA TARAZONA, por las razones \u00a0mencionadas en esta providencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>2. DECLARAR \u00a0desierto el recurso de casaci\u00f3n \u00a0interpuesto \u00a0por \u00a0los defensores de los procesados Trinidad Jaimes Urbina, Jorge \u00a0Ortega Tarazona y Lusv\u00edn Atuesta Parada. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>3. CORRER \u00a0traslado por el t\u00e9rmino de veinte \u00a0d\u00edas \u00a0al \u00a0se\u00f1or \u00a0Procurador \u00a0Delegado \u00a0para la Casaci\u00f3n Penal, para que emita \u00a0concepto \u00a0 sobre \u00a0la \u00a0materia \u00a0mencionada \u00a0en \u00a0el \u00a0punto \u00a03 \u00a0de \u00a0las \u00a0anteriores \u00a0consideraciones. \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Contra \u00a0esta \u00a0decisi\u00f3n \u00a0no \u00a0procede recurso \u00a0alguno \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>C\u00f3piese, notif\u00edquese y c\u00famplase \u00a0<\/p>\n<p>MAURO \u00a0 \u00a0SOLARTE \u00a0 PORTILLA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>SIGIFREDO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0ESPINOSA \u00a0P\u00c9REZ\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0ALFREDO G\u00d3MEZ QUINTERO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Aclaraci\u00f3n de voto \u00a0<\/p>\n<p>\u00c1LVARO \u00a0 \u00a0 \u00a0 ORLANDO \u00a0 \u00a0 \u00a0P\u00c9REZ \u00a0PINZ\u00d3N\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0MARINA PULIDO DE BAR\u00d3N\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Salvamento de voto \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 JORGE \u00a0 \u00a0 LUIS \u00a0 \u00a0QUINTERO \u00a0MILAN\u00c9S\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0YESID RAM\u00cdREZ BASTIDAS\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>JULIO \u00a0 \u00a0 \u00a0 ENRIQUE \u00a0 \u00a0 \u00a0 SOCHA \u00a0SALAMANCA\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0JAVIER ZAPATA ORTIZ \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0TERESA RUIZ N\u00da\u00d1EZ \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Secretaria \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 Proceso No 25527 \u00a0 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0 SALA DE CASACI\u00d3N PENAL \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Magistrados Ponentes: \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Dr. SIGIFREDO ESPINOSA P\u00c9REZ \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-11764","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-14"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11764","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11764"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11764\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11764"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11764"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11764"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}