{"id":1042,"date":"2023-09-07T21:00:06","date_gmt":"2023-09-07T21:00:06","guid":{"rendered":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/07\/10192-10-06-98\/"},"modified":"2023-09-07T21:00:06","modified_gmt":"2023-09-07T21:00:06","slug":"10192-10-06-98","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salapenalcronologico20230723\/2023\/09\/07\/10192-10-06-98\/","title":{"rendered":"10192 (10-06-98)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0 \u00a0 IRA \u00a0E \u00a0INTENSO \u00a0DOLOR-Error \u00a0frente \u00a0a \u00a0la \u00a0atenuante \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Importa \u00a0ab \u00a0initio \u00a0destacar, \u00a0que \u00a0el error \u00a0reca\u00eddo \u00a0en \u00a0los \u00a0elementos \u00a0que \u00a0dan \u00a0lugar \u00a0a \u00a0un tipo privilegiado, v.g., la \u00a0atenuante \u00a0por la ira e intenso dolor, ha sido plenamente aceptado por un sector \u00a0de \u00a0 la \u00a0 doctrina \u00a0extranjera \u00a0y \u00a0por \u00a0la \u00a0nacional \u00a0de \u00a0manera \u00a0pr\u00e1cticamente \u00a0un\u00e1nime. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Basta \u00a0con recordar c\u00f3mo, ya en su &#8220;Programa \u00a0de \u00a0Derecho \u00a0Criminal&#8221; Francesco Carrara dedicara especial ac\u00e1pite a dicho tema \u00a0-que \u00a0es \u00a0objeto de menci\u00f3n en la cita jurisprudencial referida adelante- hasta \u00a0las \u00a0obras \u00a0de \u00a0m\u00e1s \u00a0reciente \u00a0aparici\u00f3n \u00a0sobre \u00a0la \u00a0materia, aun cuando ya no \u00a0sustentados \u00a0en \u00a0el \u00a0mismo \u00a0fundamento \u00a0justificador de su pensamiento cl\u00e1sico, \u00a0sino \u00a0 recogiendo \u00a0 los \u00a0 nuevos \u00a0 contenidos \u00a0 y \u00a0alcances \u00a0dogm\u00e1ticos \u00a0de \u00a0la \u00a0culpabilidad.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed \u00a0 mismo, \u00a0 que \u00a0 desde \u00a0 anta\u00f1o \u00a0 la \u00a0jurisprudencia \u00a0de \u00a0la Corte se ha pronunciado sobre el particular, en decisi\u00f3n \u00a0que \u00a0merece \u00a0recordarse, \u00a0si \u00a0se \u00a0tiene \u00a0en \u00a0cuenta que los aspectos te\u00f3ricos y \u00a0jur\u00eddico-sustanciales \u00a0que \u00a0le \u00a0sirvieran \u00a0de \u00a0fundamento, \u00a0no obstante haberse \u00a0emitido \u00a0en \u00a0vigencia \u00a0del \u00a0C\u00f3digo Penal de 1.936, conservan validez en la hora \u00a0actual. \u00a0En \u00a0efecto, con ponencia del Magistrado Luis Carlos P\u00e9rez en casaci\u00f3n \u00a0del 8 de junio de 1.972, dijo la Corte: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;El concepto de provocaci\u00f3n tiene en rigor el \u00a0sentido \u00a0 de \u00a0 conducta \u00a0inadecuada \u00a0y \u00a0deliberada \u00a0para \u00a0suscitar \u00a0protestas \u00a0o \u00a0inconformidad \u00a0en una persona determinada, esto es, que en ese acto se ha venido \u00a0reconociendo \u00a0tanto \u00a0la \u00a0voluntad \u00a0de producirlo como el \u00e1nimo mortificante. De \u00a0este \u00a0modo, la provocaci\u00f3n debe ser realmente ocurrida y efectivamente injusta. \u00a0Pero \u00a0pueden \u00a0presentarse \u00a0situaciones \u00a0en las que, sin propon\u00e9rselo el agente, \u00a0afecta \u00a0a \u00a0otro \u00a0que, \u00a0a \u00a0su turno, se siente agraviado injustamente y reacciona \u00a0como \u00a0si \u00a0el \u00a0est\u00edmulo \u00a0se \u00a0le \u00a0hubiera dirigido de manera expresa. Tr\u00e1tase de \u00a0hip\u00f3tesis \u00a0en \u00a0las \u00a0que \u00a0sin \u00a0existir \u00a0la provocaci\u00f3n objetiva, pueden generar \u00a0estados \u00a0de \u00a0ira \u00a0con \u00a0virtualidad \u00a0jur\u00eddica \u00a0atenuante. \u00a0Son \u00a0casos \u00a0en que lo \u00a0putativo \u00a0equivale \u00a0a \u00a0lo real. es decir, en que lo pensado o supuesto se valora \u00a0como \u00a0si \u00a0hubiera \u00a0ocurrido. \u00a0Y si aquel juicio equivocado es base de la defensa \u00a0putativa \u00a0inculpable \u00a0por \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho, \u00a0seg\u00fan el art\u00edculo 23 del C\u00f3digo \u00a0Penal, \u00a0tambi\u00e9n \u00a0puede \u00a0serlo \u00a0de \u00a0la \u00a0atenuante \u00a0descrita \u00a0en el art\u00edculo 28. \u00a0Nuestra \u00a0ley \u00a0no \u00a0impide \u00a0favorecer con este instituto a quien reacciona con ira \u00a0por \u00a0err\u00f3nea \u00a0suposici\u00f3n del hecho ajeno, de su naturaleza provocadora o de su \u00a0injusticia, \u00a0o \u00a0de \u00a0todos \u00a0estos \u00a0factores \u00a0unidos. \u00a0Con todo, es preciso que el \u00a0supuestamente \u00a0 provocado \u00a0 haya \u00a0 procedido \u00a0 con \u00a0 explicable \u00a0 error \u00a0 en \u00a0la \u00a0interpretaci\u00f3n de la realidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Desde \u00a0el \u00a0punto \u00a0de \u00a0vista \u00a0doctrinario esta \u00a0posici\u00f3n \u00a0jur\u00eddica, que ampl\u00eda el elemento b\u00e1sico de la atenuante, encuentra \u00a0respaldo, \u00a0entre \u00a0otros, en Carrara, quien situ\u00f3 la provocaci\u00f3n no dirigida en \u00a0el \u00a0campo \u00a0de \u00a0las \u00a0razonables apreciaciones del acusado, as\u00ed: &#8220;Es constante el \u00a0principio \u00a0de \u00a0que \u00a0al \u00a0hombre \u00a0no \u00a0se \u00a0le \u00a0pueden poner a cargo los errores del \u00a0intelecto, \u00a0si \u00a0no es (en los casos congruentes) en raz\u00f3n de culpa. Pero cuando \u00a0el \u00a0error \u00a0ha \u00a0inducido al hombre a la conciencia de no delinquir o de delinquir \u00a0menos, \u00a0su \u00a0dolo \u00a0se debe juzgar seg\u00fan el estado de su intelecto y no seg\u00fan la \u00a0verdad \u00a0de las cosas, ignorada por \u00e9l en el momento de la acci\u00f3n. Esto lleva a \u00a0la \u00a0regla \u00a0de \u00a0que, \u00a0tanto en la coacci\u00f3n como en la provocaci\u00f3n y en el justo \u00a0dolor, \u00a0no \u00a0debe \u00a0buscarse la justicia de la ira o del temor en la verdad de los \u00a0casos \u00a0cual \u00a0se \u00a0ha \u00a0revelado \u00a0a \u00a0la \u00a0fr\u00eda \u00a0investigaci\u00f3n \u00a0del Juez, sino a la \u00a0razonable \u00a0opini\u00f3n \u00a0del \u00a0acusado. \u00a0Si \u00a0(a \u00a0modo de ejemplo) alguno apale\u00f3 a un \u00a0hombre \u00a0que \u00a0encontr\u00f3 \u00a0de \u00a0noche \u00a0en \u00a0su casa, porque lo crey\u00f3 un amante de su \u00a0mujer, \u00a0siendo \u00a0que era el amante de la sirvienta, in rei veritate, y dolor y su \u00a0enojo \u00a0fueron \u00a0injustos. \u00a0Pero, \u00a0sin \u00a0embargo, \u00a0ser\u00eda injusto negarle la excusa \u00a0cuando \u00a0el \u00a0tuvo \u00a0causa \u00a0razonable \u00a0para \u00a0enga\u00f1arse \u00a0en \u00a0su \u00a0falsa \u00a0credulidad&#8221; \u00a0(Programa del Curso de Derecho Criminal, n\u00famero 331). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La restricci\u00f3n de la atenuante del art\u00edculo \u00a028 \u00a0(art. \u00a060 vigente) s\u00f3lo a los casos de provocaci\u00f3n real tiene su origen en \u00a0los \u00a0int\u00e9rpretes \u00a0del C\u00f3digo Penal Italiano de 1930, que rechazan expresamente \u00a0el \u00a0aspecto \u00a0putativo \u00a0o \u00a0err\u00f3neo \u00a0de \u00a0la \u00a0misma, \u00a0y \u00a0lo \u00a0hacen en virtud de lo \u00a0dispuesto \u00a0en el inciso 1o. del art\u00edculo 59 de dicho cuerpo legal, que dispone: \u00a0&#8220;Si \u00a0el \u00a0agente \u00a0considera \u00a0por \u00a0error \u00a0que \u00a0existen circunstancias agravantes o \u00a0atenuantes, \u00a0\u00e9stas \u00a0no \u00a0son \u00a0valoradas \u00a0contra o a favor de \u00e9l&#8221;. Pero mientras \u00a0existi\u00f3 \u00a0el C\u00f3digo de 1890 en Italia, la jurisprudencia de la Corte Suprema de \u00a0ese \u00a0pa\u00eds admiti\u00f3 permanentemente la provocaci\u00f3n putativa cuando la reacci\u00f3n \u00a0del \u00a0 provocado \u00a0 no \u00a0 era \u00a0 culposa \u00a0 ni \u00a0 estaba \u00a0 fundada \u00a0 en \u00a0apreciaciones \u00a0irrazonables. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0 jurisprudencia \u00a0 colombiana \u00a0sobre \u00a0el \u00a0art\u00edculo \u00a028 \u00a0ha \u00a0tratado \u00a0muchas \u00a0veces \u00a0la \u00a0provocaci\u00f3n objetiva o real, que \u00a0consiste, \u00a0seg\u00fan \u00a0ella, \u00a0en &#8220;irritar o estimular a alguien con palabras u obras \u00a0para \u00a0que \u00a0se \u00a0enoje&#8221;, \u00a0pero \u00a0no se hab\u00eda pronunciado a\u00fan, como lo hace ahora, \u00a0respecto \u00a0de \u00a0la provocaci\u00f3n subjetiva, que, como est\u00e1 expuesto, no debe dejar \u00a0de \u00a0reconocerse \u00a0ya \u00a0que \u00a0las \u00a0normas \u00a0rectoras de la culpabilidad no solo no lo \u00a0impiden sino que permiten aceptarla&#8221;. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En efecto, si de conformidad con el art\u00edculo \u00a040.3 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal, la realizaci\u00f3n del hecho con la convicci\u00f3n errada e \u00a0invencible \u00a0de \u00a0que \u00a0se \u00a0est\u00e1 \u00a0amparado por una causal de justificaci\u00f3n, sirve \u00a0como \u00a0base \u00a0para \u00a0aceptar \u00a0el tipo permisivo que da lugar a la leg\u00edtima defensa \u00a0excluyente \u00a0del \u00a0juicio de responsabilidad, con igual raz\u00f3n y l\u00f3gica jur\u00eddica \u00a0debe \u00a0sostenerse \u00a0como \u00a0condici\u00f3n \u00a0fundamentadora \u00a0v\u00e1lida \u00a0para \u00a0disminuir \u00a0la \u00a0reprochabilidad de la conducta.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sin \u00a0embargo, \u00a0lo \u00a0que verdaderamente importa \u00a0precisar, \u00a0es \u00a0que \u00a0no \u00a0cualquier \u00a0error posibilita aceptar la atenuante. A este \u00a0prop\u00f3sito \u00a0es \u00a0determinante \u00a0analizar \u00a0la subjetividad del agente, es decir, lo \u00a0que \u00a0se \u00a0representa \u00a0condicionado \u00a0por \u00a0sus \u00a0circunstancias personales, debiendo \u00a0obrar \u00a0prueba \u00a0suficiente \u00a0que \u00a0permita \u00a0reconocer \u00a0la existencia de un motivo o \u00a0causa \u00a0objetiva \u00a0que \u00a0conduce \u00a0a \u00a0deformar el conocimiento de la realidad.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Es \u00a0clara, \u00a0entonces, \u00a0la \u00a0exigencia \u00a0de este \u00a0elemento \u00a0objetivo-racional. \u00a0Por \u00a0un \u00a0lado, \u00a0permite \u00a0aceptar \u00a0que \u00a0en \u00a0un caso \u00a0concreto, \u00a0el \u00a0hecho \u00a0ha de ser juzgado con arreglo a la situaci\u00f3n supuesta por \u00a0el \u00a0agente \u00a0y \u00a0no \u00a0conforme \u00a0a \u00a0la \u00a0situaci\u00f3n \u00a0real. \u00a0Es decir, que no se puede \u00a0analizar \u00a0la \u00a0conducta \u00a0desde \u00a0la \u00a0perspectiva \u00a0de un observador imparcial, sino \u00a0atendiendo \u00a0a la raz\u00f3n del sujeto; por el otro, impone al juzgador la necesidad \u00a0de \u00a0verificar \u00a0el \u00a0fundamento objetivo en que se soporta la aprehensi\u00f3n fallida \u00a0de la realidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>PROCESO No. 10192 \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0CORTE SUPREMA DE JUSTICIA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0SALA DE CASACION PENAL \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Magistrado Ponente: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Dr.: CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Aprobado Acta No.82 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Santaf\u00e9 \u00a0 de \u00a0Bogot\u00e1, \u00a0 D.C., \u00a0 diez \u00a0(10) \u00a0de \u00a0junio \u00a0de \u00a0mil \u00a0novecientos \u00a0noventa \u00a0y \u00a0ocho \u00a0(1.998). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0VISTOS: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Decide la Sala el \u00a0recurso \u00a0extraordinario \u00a0de casaci\u00f3n interpuesto por el Procurador Judicial 166 \u00a0ante \u00a0el \u00a0Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo, contra la sentencia de esa \u00a0Corporaci\u00f3n \u00a0que \u00a0confirm\u00f3, \u00a0con \u00a0algunas \u00a0modificaciones, \u00a0la \u00a0dictada por el \u00a0Juzgado \u00a0Promiscuo \u00a0del \u00a0Circuito \u00a0de \u00a0Orocu\u00e9 \u00a0(Casanare), \u00a0que conden\u00f3 a JOSE \u00a0EUDALDO ALBARRACIN SILVA por el delito de homicidio. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0HECHOS: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Sucedieron \u00a0al \u00a0finalizar \u00a0la ma\u00f1ana del d\u00eda 4 de abril de 1.993 en el corregimiento Bocas del \u00a0Pauto, \u00a0del \u00a0municipio \u00a0de \u00a0Trinidad \u00a0(Casanare), cuando JOSE EUDALDO ALBARRACIN \u00a0SILVA \u00a0penetr\u00f3 \u00a0al almac\u00e9n de propiedad de Jorge Garc\u00eda Riveros, de quien era \u00a0empleado \u00a0y \u00a0despu\u00e9s \u00a0de \u00a0increparle \u00a0el \u00a0haber tomado parte en la muerte de un \u00a0hermano \u00a0suyo, \u00a0le dispar\u00f3 haciendo blanco en la regi\u00f3n frontal a la altura de \u00a0la \u00a0ceja \u00a0derecha, \u00a0produci\u00e9ndole \u00a0laceraci\u00f3n \u00a0encef\u00e1lica \u00a0determinante de su \u00a0muerte inmediata. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0ACTUACION PROCESAL: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Con \u00a0base \u00a0en \u00a0la \u00a0diligencia \u00a0 de \u00a0 levantamiento \u00a0 del \u00a0cad\u00e1ver \u00a0practicada \u00a0por \u00a0el \u00a0Corregidor \u00a0Departamental \u00a0de \u00a0Casanare \u00a0(fl.3) y la denuncia que por estos hechos present\u00f3 \u00a0Juliana \u00a0Teresa \u00a0Sanabria \u00a0Torres (fl.5), donde diera cuenta de que el inculpado \u00a0habr\u00eda \u00a0penetrado \u00a0al \u00a0establecimiento de su esposo dispar\u00e1ndole al tiempo que \u00a0le \u00a0dec\u00eda &#8220;por haberlo mandado a matar o porque lo mando a matar&#8221;, el Fiscal 16 \u00a0Seccional \u00a0de \u00a0Orocu\u00e9, mediante resoluci\u00f3n del 6 de abril de 1.993, orden\u00f3 la \u00a0apertura investigativa (fl.9). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una vez aprehendido \u00a0por \u00a0las \u00a0autoridades \u00a0del \u00a0DAS, \u00a0fue \u00a0escuchado \u00a0en \u00a0indagatoria \u00a0JOSE \u00a0EUDALDO \u00a0ALBARRACIN \u00a0SILVA. \u00a0En \u00a0desarrollo \u00a0de esta diligencia, reconoci\u00f3 en principio, \u00a0haber \u00a0disparado \u00a0en \u00a0contra \u00a0de Garc\u00eda Riveros &#8220;con ira&#8221;, en raz\u00f3n de saberlo \u00a0comprometido \u00a0en \u00a0la muerte de su hermano Alvaro Albarrac\u00edn, no obstante aducir \u00a0luego, \u00a0haber \u00a0obrado \u00a0de esta manera &#8220;cuando \u00e9l intent\u00f3 sacar el rev\u00f3lver de \u00a0la c\u00f3moda que ten\u00eda&#8221; (fl.15). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Por \u00a0el delito de \u00a0homicidio \u00a0voluntario, \u00a0mediante \u00a0resoluci\u00f3n \u00a0del \u00a012 de abril de 1.993, le fue \u00a0resuelta \u00a0su \u00a0situaci\u00f3n \u00a0jur\u00eddica \u00a0con \u00a0medida \u00a0de aseguramiento de detenci\u00f3n \u00a0preventiva (fl.18). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Escuchado \u00a0 el \u00a0testimonio \u00a0de \u00a0Jairo \u00a0Carmona, \u00a0amigo del JOSE EUDALDO ALBARRACIN, refiri\u00f3 que \u00a0minutos \u00a0antes \u00a0de los hechos se encontr\u00f3 con \u00e9ste pudiendo notar el estado de \u00a0nervios \u00a0que \u00a0lo dominaba, precisando de otra parte, que algunos d\u00edas antes del \u00a0secuestro \u00a0del \u00a0hermano de aqu\u00e9l, Alberto Albarrac\u00edn, \u00e9ste le confi\u00f3 haberse \u00a0enterado \u00a0que \u00a0Garc\u00eda Riveros lo &#8220;hab\u00eda mandado matar&#8221;, adem\u00e1s que a ra\u00edz de \u00a0ello \u00a0&#8220;por \u00a0comentarios \u00a0ya \u00a0generalizados \u00a0de la gente dicen que el se\u00f1or JOSE \u00a0ALBARRACIN lo hizo en bengansa (sic) del hermano&#8221; (fl.46). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Carlos Olmedo Coba, \u00a0a \u00a0la saz\u00f3n empleado del establecimiento comercial del interfecto, declar\u00f3 que \u00a0en \u00a0la \u00a0ma\u00f1ana \u00a0de \u00a0los \u00a0sucesos, JOSE EUDALDO ALBARRACIN penetr\u00f3 al lugar muy \u00a0r\u00e1pidamente \u00a0y \u00a0al \u00a0tiempo \u00a0que \u00a0le \u00a0dec\u00eda \u00a0a Jorge Garc\u00eda Riveros &#8220;por usted \u00a0mataron a mi hermano&#8221;, le hizo varios disparos (fl.53). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 A \u00a0 su \u00a0turno, \u00a0expres\u00f3 \u00a0bajo juramento Jos\u00e9 Eduardo Cort\u00e9s, que al contrario de otros d\u00edas, \u00a0en \u00a0el de autos, su amigo y tocayo JOSE EUDALDO no quiso responderle al saludo y \u00a0por \u00a0el contrario, precis\u00f3: &#8220;me dijo no me joda y me retir\u00f3 con la mano y dijo \u00a0algo \u00a0as\u00ed \u00a0como \u00a0voy \u00a0a \u00a0joder pero no supe a quien ven\u00eda como disgustado&#8230;&#8221;, \u00a0escuchando enseguida los disparos (fl.68). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Aunada \u00a0 a \u00a0la \u00a0anterior \u00a0nueva \u00a0prueba \u00a0testimonial \u00a0y \u00a0recibida \u00a0ampliaci\u00f3n de indagatoria al \u00a0procesado \u00a0(fl.81), \u00a0dentro de la cual ahond\u00f3 en las razones que dice tuvo para \u00a0vincular \u00a0a \u00a0Garc\u00eda \u00a0Riveros \u00a0con \u00a0la \u00a0muerte \u00a0de \u00a0su \u00a0hermano, \u00a0y \u00a0allegada la \u00a0respectiva \u00a0 acta \u00a0de \u00a0necropsia \u00a0(fl.83), \u00a0la \u00a0investigaci\u00f3n \u00a0fue \u00a0clausurada, \u00a0calific\u00e1ndose \u00a0su \u00a0m\u00e9rito \u00a0el \u00a019 \u00a0de \u00a0agosto \u00a0de \u00a01.993 \u00a0mediante resoluci\u00f3n \u00a0acusatoria por el delito de homicidio (fl.112). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tramitada la etapa \u00a0del \u00a0juicio y celebrada la audiencia p\u00fablica, el Juzgado Promiscuo del Circuito \u00a0de \u00a0Orocu\u00e9 \u00a0dict\u00f3 \u00a0sentencia negando la atenuante consagrada en el art. 60 del \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal, \u00a0pero \u00a0reconociendo \u00a0la \u00a0rebaja \u00a0punitiva \u00a0por \u00a0confesi\u00f3n, para \u00a0imponer \u00a0como \u00a0pena \u00a0principal \u00a0198 \u00a0meses \u00a0y \u00a06 d\u00edas de prisi\u00f3n. Apelada esta \u00a0decisi\u00f3n \u00a0por \u00a0el procesado y su defensor el Tribunal reconoci\u00f3 con base en el \u00a0error \u00a0la \u00a0ira putativa, procediendo en consecuencia a rebajar la pena privativa \u00a0de la libertad para fijarla en 66 meses y 20 d\u00edas. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0DEMANDA: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En un \u00fanico cargo \u00a0y \u00a0sin \u00a0especificar \u00a0con \u00a0la \u00a0nomenclatura \u00a0que \u00a0corresponde la causal en que se \u00a0apoya, \u00a0el \u00a0Procurador \u00a0Judicial \u00a0Penal \u00a0166 ataca la sentencia del Tribunal por \u00a0violaci\u00f3n \u00a0indirecta \u00a0de \u00a0los art\u00edculos 60 y 40.3 del C\u00f3digo Penal, por haber \u00a0pretermitido \u00a0&#8220;los \u00a0medios \u00a0probatorios&#8221; necesarios para reconocer la diminuente \u00a0declarada \u00a0en \u00a0el \u00a0fallo, \u00a0bajo \u00a0&#8220;la \u00a0creencia de que el sindicado obr\u00f3 ante un \u00a0estado \u00a0de \u00a0ira \u00a0e \u00a0intenso \u00a0dolor \u00a0causado \u00a0por \u00a0grave e injusta conducta de un \u00a0tercero, \u00a0 \u00a0que \u00a0 en \u00a0 este \u00a0 caso \u00a0 era \u00a0 HIPOTETICAMENTE \u00a0 el \u00a0 se\u00f1or \u00a0 Jorge \u00a0Garc\u00eda&#8221;. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0El error de hecho \u00a0demandado \u00a0lo \u00a0hace \u00a0consistir \u00a0el censor en un &#8220;falso juicio de existencia&#8221;, ya \u00a0que \u00a0si \u00a0se \u00a0revisa \u00a0el \u00a0proceso no es posible encontrar entre las m\u00e1s de &#8220;doce \u00a0declaraciones \u00a0 recibidas&#8221;, \u00a0 salvo \u00a0lo \u00a0expuesto \u00a0de \u00a0manera \u00a0&#8220;parcial \u00a0y \u00a0poco \u00a0convincente&#8221; \u00a0por \u00a0el \u00a0testigo \u00a0Jairo \u00a0Carmona, prueba contundente que induzca a \u00a0creer \u00a0con \u00a0justificado \u00a0criterio, &#8220;que Jorge Garc\u00eda Riveros haya sido el autor \u00a0del \u00a0INTENSO \u00a0DOLOR \u00a0(sic), \u00a0experimentado por JOSE EUDALDO ALBARRACIN SILVA, al \u00a0haber \u00a0encontrado \u00a0muerto \u00a0a su hermano y en estado de descomposici\u00f3n&#8221;, m\u00e1xime \u00a0cuando \u00a0la \u00a0justicia \u00a0no \u00a0adelant\u00f3 ninguna averiguaci\u00f3n tendiente a establecer \u00a0las \u00a0 \u00a0circunstancias \u00a0 \u00a0en \u00a0 \u00a0que \u00a0 \u00a0se \u00a0 \u00a0produjo \u00a0 \u00a0la \u00a0 muerte \u00a0 de \u00a0 Alvaro \u00a0Albarrac\u00edn. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Refiere \u00a0adem\u00e1s, \u00a0que \u00a0el \u00a0testigo \u00a0citado por el propio Albarrac\u00edn, Daniel P\u00e9rez Garc\u00eda, niega \u00a0haberle \u00a0comentado \u00a0a \u00a0\u00e9ste \u00a0que \u00a0Garc\u00eda habr\u00eda contratado a algunas personas \u00a0para \u00a0darle \u00a0muerte a su hermano, lo cual explicar\u00eda la raz\u00f3n por la cual el a \u00a0quo \u00a0neg\u00f3 \u00a0la \u00a0leg\u00edtima \u00a0defensa \u00a0y \u00a0la \u00a0ira, \u00a0al \u00a0no \u00a0encontrar \u00a0relaci\u00f3n de \u00a0causalidad \u00a0&#8220;entre el intenso dolor y la ira que este hecho pod\u00eda producir y la \u00a0v\u00edctima o sea don Jorge Garc\u00eda&#8221;. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Concretamente sobre \u00a0las \u00a0razones \u00a0que \u00a0sirvieran \u00a0de \u00a0fundamento al Tribunal para reconocer la ira a \u00a0pesar \u00a0de \u00a0no \u00a0establecerse la participaci\u00f3n de Garc\u00eda Riveros en la muerte de \u00a0Alvaro \u00a0Albarrac\u00edn, \u00a0esto \u00a0es \u00a0en \u00a0que fundada y razonablemente el procesado se \u00a0form\u00f3 \u00a0dicho convencimiento, replica el actor confusamente que esta aceptaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0atenuante, \u00a0se \u00a0justific\u00f3 para el Tribunal por el supuesto conocimiento \u00a0que \u00a0JOSE \u00a0ALBARRACIN \u00a0ten\u00eda \u00a0del \u00a0compromiso \u00a0de \u00a0aqu\u00e9l \u00a0en \u00a0la \u00a0muerte de su \u00a0consangu\u00edneo, \u00a0lo \u00a0que \u00a0entiende \u00a0configura un error de hecho ya que esto se da \u00a0por sentado &#8220;sin los elementos de juicio suficientes&#8221;. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;En \u00a0otras palabras -agrega-, hay VIOLACION \u00a0INDIRECTA \u00a0de \u00a0la \u00a0norma \u00a0cuando \u00a0se \u00a0da \u00a0por \u00a0sentado \u00a0un \u00a0hecho, \u00a0sin tener el \u00a0suficiente \u00a0respaldo. \u00a0Es \u00a0decir, se esta frente a un error de hecho respecto de \u00a0una \u00a0prueba \u00a0que se crey\u00f3 fundamental para proferir la sentencia. Se parti\u00f3 de \u00a0un \u00a0falso juicio sobre la existencia de la justificaci\u00f3n de la ira y el intenso \u00a0dolor. \u00a0 Se \u00a0 sentenci\u00f3 \u00a0 con \u00a0 una \u00a0prueba \u00a0imaginaria, \u00a0respecto \u00a0del \u00a0factor \u00a0justificaci\u00f3n \u00a0 de \u00a0la \u00a0ira \u00a0y \u00a0la \u00a0relaci\u00f3n \u00a0de \u00a0causalidad \u00a0entre \u00a0el \u00a0dolor \u00a0experimentado \u00a0por \u00a0Jos\u00e9 \u00a0Eudaldo \u00a0y \u00a0la \u00a0participaci\u00f3n de Jorge Garc\u00eda en la \u00a0muerte de Alvaro Albarrac\u00edn&#8221; (fl. 45 C.T.). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Adiciona \u00a0a \u00a0la \u00a0anterior \u00a0alegaci\u00f3n, el hecho de que el propio procesado en su primera versi\u00f3n \u00a0no \u00a0adujera \u00a0haber actuado en estado de ira, sino de leg\u00edtima defensa putativa; \u00a0as\u00ed \u00a0mismo, \u00a0que \u00a0en \u00a0el informe policivo obra c\u00f3mo ALBARRACIN manifest\u00f3 a la \u00a0autoridad \u00a0que \u00a0obr\u00f3 \u00a0en \u00a0venganza \u00a0por \u00a0la \u00a0muerte de su hermano, lo que igual \u00a0refiriera en su exposici\u00f3n Jairo Carmona. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Considera as\u00ed el \u00a0actor, \u00a0que \u00a0el \u00a0Tribunal incurri\u00f3 en &#8220;juicios falsos sobre la existencia de la \u00a0prueba, \u00a0sobre la justificaci\u00f3n de la ira&#8221;, lo que deriv\u00f3 en la violaci\u00f3n del \u00a0art. \u00a060 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo \u00a0Penal al conceder la diminuente y el 40 idem, al aceptar \u00a0que &#8220;la ira se cometi\u00f3 por error&#8221;. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Finalmente, admite \u00a0el \u00a0demandante \u00a0como \u00a0posible que el procesado hubiera actuado en estado de ira, \u00a0pero \u00a0no \u00a0encuentra \u00a0demostrado el nexo de causalidad entre esta condici\u00f3n y la \u00a0muerte \u00a0de Garc\u00eda, pues no existe ning\u00fan medio probatorio en el expediente que \u00a0comprometa \u00a0a \u00a0este \u00a0\u00faltimo \u00a0con \u00a0la muerte de Alvaro. Tampoco, en su criterio, \u00a0ten\u00eda \u00a0el \u00a0procesado \u00a0&#8220;los \u00a0elementos de prueba necesarios y contundentes&#8221; para \u00a0creer que Garc\u00eda lo hubiese agredido injustamente. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Solicita, \u00a0 en \u00a0consecuencia, \u00a0se \u00a0case \u00a0el \u00a0fallo \u00a0impugnado por haber incurrido el fallador de \u00a0segunda \u00a0 \u00a0 \u00a0instancia \u00a0 \u00a0 en \u00a0 \u00a0 violaci\u00f3n \u00a0 \u00a0 indirecta \u00a0 \u00a0 de \u00a0 \u00a0 la \u00a0 \u00a0 ley \u00a0sustancial.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 CONCEPTO \u00a0 \u00a0 DEL \u00a0 \u00a0 PROCURADOR \u00a0 \u00a0 PRIMERO \u00a0 \u00a0DELEGADO \u00a0 \u00a0EN \u00a0 \u00a0LO \u00a0PENAL:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0La \u00a0demanda \u00a0es \u00a0antit\u00e9cnica, \u00a0en criterio del Procurador Delegado, ya que plantea la violaci\u00f3n \u00a0indirecta \u00a0de \u00a0la ley sustancial por falso juicio de existencia, pero no precisa \u00a0si \u00a0es por omisi\u00f3n o suposici\u00f3n de prueba; a la postre lo que desarrolla es un \u00a0t\u00edpico \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0convicci\u00f3n, \u00a0como \u00a0se \u00a0desprende \u00a0de las m\u00faltiples \u00a0transcripciones \u00a0que \u00a0de \u00a0ella \u00a0hace y que en su concepto demuestran que todo se \u00a0reduce \u00a0a \u00a0un \u00a0diverso \u00a0criterio \u00a0valorativo \u00a0de \u00a0las \u00a0pruebas que frenta al del \u00a0Tribunal, \u00a0siendo \u00a0ello \u00a0suficiente \u00a0para \u00a0solicitar a la Sala no casar el fallo \u00a0recurrido. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0CONSIDERACIONES: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Impugna \u00a0 la \u00a0sentencia \u00a0proferida \u00a0por \u00a0el \u00a0Tribunal \u00a0Superior \u00a0de \u00a0Santa \u00a0Rosa de Viterbo el \u00a0Procurador \u00a0Judicial \u00a0166 ante esta Corporaci\u00f3n, por violaci\u00f3n indirecta de la \u00a0ley \u00a0sustancial, \u00a0acusando, en un comienzo, la presencia de errores de hecho por \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0de \u00a0existencia, \u00a0en raz\u00f3n de haberse pretermitido algunos medios \u00a0probatorios. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0No \u00a0obstante \u00a0la \u00a0formulaci\u00f3n \u00a0del \u00a0cargo \u00a0bajo este supuesto, en ning\u00fan momento el actor cumple \u00a0con \u00a0el \u00a0imperativo \u00a0de \u00a0discriminar las pruebas cuyo material contenido habr\u00eda \u00a0desconocido \u00a0el \u00a0fallador y mucho menos, desde luego, demuestra la trascendencia \u00a0que las mismas habr\u00edan podido tener para modificar la sentencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 El \u00a0 global \u00a0e \u00a0impreciso \u00a0se\u00f1alamiento \u00a0que al respecto hace de la prueba testimonial allegada \u00a0a \u00a0la \u00a0investigaci\u00f3n, \u00a0impide \u00a0a \u00a0la \u00a0Sala \u00a0reconocer \u00a0cuales \u00a0son \u00a0los \u00a0medios \u00a0probatorios \u00a0concretos \u00a0sobre los cuales recae la censura, como que al efecto se \u00a0aducen \u00a0la \u00a0totalidad \u00a0de elementos probatorios &#8220;establecidos en el C. de P.P.&#8221;, \u00a0dedic\u00e1ndose \u00a0el demandante a controvertir la decisi\u00f3n del Tribunal Superior de \u00a0conceder \u00a0a \u00a0JOSE \u00a0EUDALDO ALBARRACIN SILVA la diminuente punitiva consagrada en \u00a0el \u00a0art. \u00a060 del C\u00f3digo Penal, mediante un alegato libre sin atinencia alguna a \u00a0la v\u00eda de ataque escogida. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed, afirmaciones \u00a0tales \u00a0c\u00f3mo \u00a0que \u00a0&#8220;existen \u00a0mas de doce declaraciones recibidas&#8221;, de las cuales \u00a0s\u00f3lo \u00a0una \u00a0respalda \u00a0al \u00a0procesado \u00a0en \u00a0su \u00a0dicho, \u00a0pero \u00a0es \u00a0&#8220;parcial \u00a0y \u00a0poco \u00a0convincente&#8221;; \u00a0o que &#8220;la muerte de Alvaro Albarrac\u00edn&#8221; no fue investigada; o que \u00a0los \u00a0testigos \u00a0por \u00a0\u00e9l \u00a0citados \u00a0nada \u00a0aportan \u00a0en \u00a0cuanto \u00a0a la existencia del \u00a0presunto \u00a0agravio \u00a0de \u00a0Garc\u00eda \u00a0Riveros \u00a0hacia \u00a0el procesado; o que el deponente \u00a0Daniel \u00a0P\u00e9rez \u00a0Garc\u00eda \u00a0desminti\u00f3 a JOSE EUDALDO ALBARRACIN, como conocedor de \u00a0la \u00a0participaci\u00f3n \u00a0del mismo Garc\u00eda en la muerte de su consagu\u00edneo, son todas \u00a0ellas \u00a0deshilvanadas apreciaciones vistas desde su personal \u00f3ptica que, como ya \u00a0se \u00a0advirtiera, \u00a0resultan \u00a0ausentes \u00a0de \u00a0la \u00a0debida \u00a0demostraci\u00f3n \u00a0frente \u00a0a la \u00a0hip\u00f3tesis casacional esgrimida. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Es \u00a0m\u00e1s, \u00a0tal \u00a0resulta \u00a0la \u00a0confusi\u00f3n \u00a0argumentativa del actor, que al pretender desestimar la \u00a0existencia \u00a0de \u00a0la \u00a0atenuaci\u00f3n punitiva, acude a explicaciones relacionadas con \u00a0la \u00a0posible \u00a0exteriorizaci\u00f3n \u00a0del \u00a0\u00e1nimo \u00a0vindicativo \u00a0del \u00a0procesado hacia el \u00a0occiso, \u00a0o \u00a0el \u00a0hecho \u00a0de \u00a0haber aducido en su indagatoria una leg\u00edtima defensa \u00a0subjetiva, \u00a0abandonando la concurrencia de la ira, para finalmente no descartar, \u00a0en \u00a0contrav\u00eda de su inicial postura, que &#8220;el sindicado haya padecido un intenso \u00a0dolor \u00a0capaz \u00a0de \u00a0producir \u00a0en \u00a0su \u00a0comportamiento la emoci\u00f3n insuperable de la \u00a0ira&#8221;, \u00a0pero \u00a0cuestionando \u00a0entonces \u00a0el \u00a0nexo \u00a0causal entre \u00e9sta y la muerte de \u00a0Jorge Garc\u00eda.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De otra parte, la \u00a0aseveraci\u00f3n \u00a0seg\u00fan \u00a0la \u00a0cual \u00a0el \u00a0falso \u00a0juicio \u00a0es \u00a0predicable respecto de la \u00a0existencia \u00a0misma \u00a0de \u00a0la \u00a0ira, no hace otra cosa que aumentar la confusi\u00f3n del \u00a0escrito, \u00a0pues \u00a0bien \u00a0sabido \u00a0es que los yerros de existencia, por suposici\u00f3n u \u00a0omisi\u00f3n, \u00a0recaen \u00a0de \u00a0manera \u00a0inmediata \u00a0sobre \u00a0los medios probatorios, sin que \u00a0puedan \u00a0reputarse \u00a0de \u00a0modo \u00a0directo, \u00a0como \u00a0lo \u00a0hace \u00a0el actor, sobre la propia \u00a0atenuante punitiva. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y si a lo anterior \u00a0se \u00a0agrega \u00a0que \u00a0para \u00a0el \u00a0actor los elementos integrantes de esta atenuante, se \u00a0establecieron \u00a0en \u00a0el \u00a0presente \u00a0caso \u00a0con \u00a0base \u00a0en \u00a0una \u00a0prueba \u00a0que \u00a0denomina \u00a0&#8220;imaginaria&#8221;, \u00a0expresi\u00f3n \u00a0que \u00a0entonces \u00a0sugerir\u00eda la presencia de un error de \u00a0hecho \u00a0por \u00a0suposici\u00f3n \u00a0probatoria, \u00a0tampoco se logra con este nuevo giro de la \u00a0censura \u00a0ninguna mejor\u00eda, en la medida en que aparece por completo hu\u00e9rfano de \u00a0sustento y \u00a0desarrollo.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 A \u00a0su \u00a0turno, \u00a0sostener \u00a0como \u00a0vulnerados \u00a0los \u00a0art\u00edculos \u00a060 \u00a0y \u00a040.3 \u00a0del \u00a0C\u00f3digo Penal sin \u00a0explicaci\u00f3n \u00a0alguna \u00a0conlleva \u00a0una proposici\u00f3n antag\u00f3nica, pues el primero de \u00a0ellos \u00a0consagra una circunstancia personal atenuante de la pena, en tanto que el \u00a0segundo \u00a0regula una causal excluyente de la culpabilidad. Es decir, que mientras \u00a0aqu\u00e9l \u00a0supone \u00a0una sentencia condenatoria atenuada, este trae como consecuencia \u00a0jur\u00eddica la absoluci\u00f3n. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0No \u00a0obstante, si \u00a0bien \u00a0el \u00a0equ\u00edvoco \u00a0del \u00a0censor a este respecto puede explicarse en el hecho de \u00a0que \u00a0para el Tribunal, independientemente de que haya o no existido por parte de \u00a0Garc\u00eda \u00a0Riveros \u00a0un \u00a0comportamiento \u00a0con \u00a0las \u00a0caracter\u00edsticas \u00a0de \u00a0gravedad e \u00a0injusticia \u00a0exigidas \u00a0por \u00a0la ley, &#8220;a\u00fan por error y en forma putativa&#8221;, resulta \u00a0procedente \u00a0el \u00a0reconocimiento \u00a0de la atenuante, habida cuenta de que &#8220;fundada y \u00a0razonablemente \u00a0el \u00a0procesado \u00a0se \u00a0form\u00f3 \u00a0ese \u00a0convencimiento de comportamiento \u00a0ajeno \u00a0grave \u00a0e \u00a0injusto&#8221;, \u00a0de \u00a0este \u00a0planteamiento \u00a0no puede colegirse, como es \u00a0claro, \u00a0que se haya reconocido la causal de inculpabilidad consagrada en el art. \u00a040 referido, por el contrasentido jur\u00eddico ya destacado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Bien \u00a0 puede \u00a0entonces \u00a0afirmarse \u00a0que si de cuestionar el contenido y alcance que el Tribunal \u00a0diera \u00a0al \u00a0precepto \u00a0regulador \u00a0de \u00a0la ira atenuante, en \u00faltimas se trataba, el \u00a0actor \u00a0habr\u00eda \u00a0equivocado la v\u00eda escogida, como quiera los vicios referentes a \u00a0la \u00a0labor hermen\u00e9utica de las normas que traen como consecuencia su aplicaci\u00f3n \u00a0a \u00a0un \u00a0caso, son censurables por la causal primera, cuerpo primero de casaci\u00f3n, \u00a0es \u00a0decir, \u00a0por \u00a0violaci\u00f3n \u00a0directa \u00a0de \u00a0la \u00a0ley \u00a0y \u00a0no \u00a0la indirecta que se ha \u00a0postulado. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pese a destacarse \u00a0en \u00a0sus \u00a0particularidades \u00a0y \u00a0en \u00a0su \u00a0conjunto, los desaciertos t\u00e9cnicos que se \u00a0observan \u00a0en \u00a0el \u00a0escrito \u00a0de \u00a0demanda y que se valen por s\u00ed mismos para que el \u00a0cargo \u00a0propuesto \u00a0deba \u00a0desecharse, \u00a0entiende \u00a0la \u00a0Sala necesario hacer claridad \u00a0sobre \u00a0el \u00a0tema puntual que respecto de la sentencia impugnada cuestiona como de \u00a0evidente \u00a0ilegalidad \u00a0el \u00a0Ministerio P\u00fablico, relacionado con la posibilidad de \u00a0reconocer \u00a0la \u00a0atenuante \u00a0de la ira e intenso dolor del art\u00edculo 60 del C\u00f3digo \u00a0Penal, \u00a0con \u00a0base \u00a0en \u00a0error \u00a0sobre \u00a0algunos \u00a0de sus elementos estructurales. En \u00a0efecto: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Importa ab initio \u00a0destacar, \u00a0que \u00a0el \u00a0error \u00a0reca\u00eddo \u00a0en \u00a0los \u00a0elementos \u00a0que dan lugar a un tipo \u00a0privilegiado, \u00a0v.g., la atenuante por la ira e intenso dolor, ha sido plenamente \u00a0aceptado \u00a0por \u00a0un \u00a0sector \u00a0de la doctrina extranjera y por la nacional de manera \u00a0pr\u00e1cticamente un\u00e1nime. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Basta con recordar \u00a0c\u00f3mo, \u00a0ya \u00a0en \u00a0su \u00a0&#8220;Programa \u00a0de \u00a0Derecho \u00a0Criminal&#8221; Francesco Carrara dedicara \u00a0especial \u00a0ac\u00e1pite \u00a0a \u00a0dicho \u00a0tema \u00a0-que \u00a0es \u00a0objeto \u00a0de \u00a0menci\u00f3n \u00a0en \u00a0la \u00a0cita \u00a0jurisprudencial \u00a0referida \u00a0adelante- hasta las obras de m\u00e1s reciente aparici\u00f3n \u00a0sobre \u00a0la \u00a0materia, \u00a0aun \u00a0cuando \u00a0ya \u00a0no \u00a0sustentados \u00a0en \u00a0el \u00a0mismo \u00a0fundamento \u00a0justificador \u00a0de \u00a0su pensamiento cl\u00e1sico, sino recogiendo los nuevos contenidos \u00a0y \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0alcances \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0dogm\u00e1ticos \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0de \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0la \u00a0culpabilidad.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0As\u00ed \u00a0mismo, que \u00a0desde \u00a0anta\u00f1o \u00a0la \u00a0jurisprudencia \u00a0de \u00a0la \u00a0Corte \u00a0se \u00a0ha \u00a0pronunciado \u00a0sobre el \u00a0particular, \u00a0en \u00a0decisi\u00f3n \u00a0que merece recordarse, si se tiene en cuenta que los \u00a0aspectos \u00a0te\u00f3ricos \u00a0y jur\u00eddico-sustanciales que le sirvieran de fundamento, no \u00a0obstante \u00a0haberse \u00a0emitido \u00a0en \u00a0vigencia \u00a0del \u00a0C\u00f3digo Penal de 1.936, conservan \u00a0validez \u00a0en \u00a0la \u00a0hora actual. En efecto, con ponencia del Magistrado Luis Carlos \u00a0P\u00e9rez en casaci\u00f3n del 8 de junio de 1.972, dijo la Corte: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;El concepto de provocaci\u00f3n tiene en rigor \u00a0el \u00a0sentido \u00a0de \u00a0conducta \u00a0inadecuada \u00a0y \u00a0deliberada \u00a0para \u00a0suscitar protestas o \u00a0inconformidad \u00a0en una persona determinada, esto es, que en ese acto se ha venido \u00a0reconociendo \u00a0tanto \u00a0la \u00a0voluntad \u00a0de producirlo como el \u00e1nimo mortificante. De \u00a0este \u00a0modo, la provocaci\u00f3n debe ser realmente ocurrida y efectivamente injusta. \u00a0Pero \u00a0pueden \u00a0presentarse \u00a0situaciones \u00a0en las que, sin propon\u00e9rselo el agente, \u00a0afecta \u00a0a \u00a0otro \u00a0que, \u00a0a \u00a0su turno, se siente agraviado injustamente y reacciona \u00a0como \u00a0si \u00a0el \u00a0est\u00edmulo \u00a0se \u00a0le \u00a0hubiera dirigido de manera expresa. Tr\u00e1tase de \u00a0hip\u00f3tesis \u00a0en \u00a0las \u00a0que \u00a0sin \u00a0existir \u00a0la provocaci\u00f3n objetiva, pueden generar \u00a0estados \u00a0de \u00a0ira \u00a0con \u00a0virtualidad \u00a0jur\u00eddica \u00a0atenuante. \u00a0Son \u00a0casos \u00a0en que lo \u00a0putativo \u00a0equivale \u00a0a \u00a0lo real. es decir, en que lo pensado o supuesto se valora \u00a0como \u00a0si \u00a0hubiera \u00a0ocurrido. \u00a0Y si aquel juicio equivocado es base de la defensa \u00a0putativa \u00a0inculpable \u00a0por \u00a0error \u00a0de \u00a0hecho, \u00a0seg\u00fan el art\u00edculo 23 del C\u00f3digo \u00a0Penal, \u00a0tambi\u00e9n \u00a0puede \u00a0serlo \u00a0de \u00a0la \u00a0atenuante \u00a0descrita \u00a0en el art\u00edculo 28. \u00a0Nuestra \u00a0ley \u00a0no \u00a0impide \u00a0favorecer con este instituto a quien reacciona con ira \u00a0por \u00a0err\u00f3nea \u00a0suposici\u00f3n del hecho ajeno, de su naturaleza provocadora o de su \u00a0injusticia, \u00a0o \u00a0de \u00a0todos \u00a0estos \u00a0factores \u00a0unidos. \u00a0Con todo, es preciso que el \u00a0supuestamente \u00a0 provocado \u00a0 haya \u00a0 procedido \u00a0 con \u00a0 explicable \u00a0 error \u00a0 en \u00a0la \u00a0interpretaci\u00f3n de la realidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Desde \u00a0el \u00a0punto de vista doctrinario esta \u00a0posici\u00f3n \u00a0jur\u00eddica, que ampl\u00eda el elemento b\u00e1sico de la atenuante, encuentra \u00a0respaldo, \u00a0entre \u00a0otros, en Carrara, quien situ\u00f3 la provocaci\u00f3n no dirigida en \u00a0el \u00a0campo \u00a0de \u00a0las \u00a0razonables apreciaciones del acusado, as\u00ed: &#8216;Es constante el \u00a0principio \u00a0de \u00a0que \u00a0al \u00a0hombre \u00a0no \u00a0se \u00a0le \u00a0pueden poner a cargo los errores del \u00a0intelecto, \u00a0si \u00a0no es (en los casos congruentes) en raz\u00f3n de culpa. Pero cuando \u00a0el \u00a0error \u00a0ha \u00a0inducido al hombre a la conciencia de no delinquir o de delinquir \u00a0menos, \u00a0su \u00a0dolo \u00a0se debe juzgar seg\u00fan el estado de su intelecto y no seg\u00fan la \u00a0verdad \u00a0de las cosas, ignorada por \u00e9l en el momento de la acci\u00f3n. Esto lleva a \u00a0la \u00a0regla \u00a0de \u00a0que, \u00a0tanto en la coacci\u00f3n como en la provocaci\u00f3n y en el justo \u00a0dolor, \u00a0no \u00a0debe \u00a0buscarse la justicia de la ira o del temor en la verdad de los \u00a0casos \u00a0cual \u00a0se \u00a0ha \u00a0revelado \u00a0a \u00a0la \u00a0fr\u00eda \u00a0investigaci\u00f3n \u00a0del Juez, sino a la \u00a0razonable \u00a0opini\u00f3n \u00a0del \u00a0acusado. \u00a0Si \u00a0(a \u00a0modo de ejemplo) alguno apale\u00f3 a un \u00a0hombre \u00a0que \u00a0encontr\u00f3 \u00a0de \u00a0noche \u00a0en \u00a0su casa, porque lo crey\u00f3 un amante de su \u00a0mujer, \u00a0siendo \u00a0que era el amante de la sirvienta, in rei veritate, y dolor y su \u00a0enojo \u00a0fueron \u00a0injustos. \u00a0Pero, \u00a0sin \u00a0embargo, \u00a0ser\u00eda injusto negarle la excusa \u00a0cuando \u00a0el \u00a0tuvo \u00a0causa \u00a0razonable \u00a0para \u00a0enga\u00f1arse \u00a0en \u00a0su \u00a0falsa \u00a0credulidad&#8217; \u00a0(Programa del Curso de Derecho Criminal, n\u00famero 331). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0restricci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0atenuante \u00a0del \u00a0art\u00edculo \u00a028 \u00a0(art. 60 vigente) s\u00f3lo a los casos de provocaci\u00f3n real tiene su \u00a0origen \u00a0en \u00a0los \u00a0int\u00e9rpretes \u00a0del \u00a0C\u00f3digo Penal Italiano de 1930, que rechazan \u00a0expresamente \u00a0el \u00a0aspecto \u00a0putativo o err\u00f3neo de la misma, y lo hacen en virtud \u00a0de \u00a0lo \u00a0dispuesto \u00a0en \u00a0el inciso 1o. del art\u00edculo 59 de dicho cuerpo legal, que \u00a0dispone: \u00a0 &#8216;Si \u00a0 el \u00a0agente \u00a0considera \u00a0por \u00a0error \u00a0que \u00a0existen \u00a0circunstancias \u00a0agravantes \u00a0o atenuantes, \u00e9stas no son valoradas contra o a favor de \u00e9l&#8217;. Pero \u00a0mientras \u00a0existi\u00f3 \u00a0el \u00a0C\u00f3digo de 1890 en Italia, la jurisprudencia de la Corte \u00a0Suprema \u00a0de \u00a0ese \u00a0pa\u00eds admiti\u00f3 permanentemente la provocaci\u00f3n putativa cuando \u00a0la \u00a0reacci\u00f3n \u00a0del \u00a0provocado \u00a0no era culposa ni estaba fundada en apreciaciones \u00a0irrazonables. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La \u00a0jurisprudencia \u00a0colombiana \u00a0sobre \u00a0el \u00a0art\u00edculo \u00a028 \u00a0ha \u00a0tratado \u00a0muchas \u00a0veces \u00a0la \u00a0provocaci\u00f3n objetiva o real, que \u00a0consiste, \u00a0seg\u00fan \u00a0ella, \u00a0en &#8216;irritar o estimular a alguien con palabras u obras \u00a0para \u00a0que \u00a0se \u00a0enoje&#8217;, \u00a0pero \u00a0no se hab\u00eda pronunciado a\u00fan, como lo hace ahora, \u00a0respecto \u00a0de \u00a0la provocaci\u00f3n subjetiva, que, como est\u00e1 expuesto, no debe dejar \u00a0de \u00a0reconocerse \u00a0ya \u00a0que \u00a0las \u00a0normas \u00a0rectoras de la culpabilidad no solo no lo \u00a0impiden sino que permiten aceptarla&#8221;. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0En efecto, si de \u00a0conformidad \u00a0con \u00a0el art\u00edculo 40.3 del C\u00f3digo Penal, la realizaci\u00f3n del hecho \u00a0con \u00a0la \u00a0convicci\u00f3n errada e invencible de que se est\u00e1 amparado por una causal \u00a0de \u00a0justificaci\u00f3n, \u00a0sirve como base para aceptar el tipo permisivo que da lugar \u00a0a \u00a0la \u00a0leg\u00edtima \u00a0defensa \u00a0excluyente \u00a0del \u00a0juicio de responsabilidad, con igual \u00a0raz\u00f3n \u00a0y \u00a0l\u00f3gica \u00a0jur\u00eddica \u00a0debe \u00a0sostenerse \u00a0como \u00a0condici\u00f3n fundamentadora \u00a0v\u00e1lida \u00a0 para \u00a0 disminuir \u00a0 la \u00a0 reprochabilidad \u00a0de \u00a0la \u00a0conducta.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Sin \u00a0embargo, lo \u00a0que \u00a0verdaderamente \u00a0importa \u00a0precisar, \u00a0es \u00a0que \u00a0no \u00a0cualquier error posibilita \u00a0aceptar \u00a0 la \u00a0 atenuante. \u00a0 A \u00a0 este \u00a0prop\u00f3sito \u00a0es \u00a0determinante \u00a0analizar \u00a0la \u00a0subjetividad \u00a0del \u00a0agente, \u00a0es \u00a0decir, lo que se representa condicionado por sus \u00a0circunstancias \u00a0 personales, \u00a0 debiendo \u00a0obrar \u00a0prueba \u00a0suficiente \u00a0que \u00a0permita \u00a0reconocer \u00a0la existencia de un motivo o causa objetiva que conduce a deformar el \u00a0conocimiento de la realidad.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Es \u00a0 clara, \u00a0entonces, \u00a0la exigencia de este elemento objetivo-racional. Por un lado, permite \u00a0aceptar \u00a0que \u00a0en \u00a0un \u00a0caso concreto, el hecho ha de ser juzgado con arreglo a la \u00a0situaci\u00f3n \u00a0supuesta por el agente y no conforme a la situaci\u00f3n real. Es decir, \u00a0que \u00a0no \u00a0se \u00a0puede \u00a0analizar \u00a0la \u00a0conducta desde la perspectiva de un observador \u00a0imparcial, \u00a0sino \u00a0atendiendo \u00a0a \u00a0la \u00a0raz\u00f3n \u00a0del \u00a0sujeto; por el otro, impone al \u00a0juzgador \u00a0la \u00a0necesidad de verificar el fundamento objetivo en que se soporta la \u00a0aprehensi\u00f3n fallida de la realidad. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 En \u00a0 el \u00a0caso \u00a0concreto, \u00a0como \u00a0debe \u00a0recordarse, \u00a0resulta \u00a0claro \u00a0en \u00a0primer lugar, que Alvaro \u00a0Albarrac\u00edn \u00a0Silva, \u00a0hermano \u00a0del \u00a0procesado, \u00a0le \u00a0habr\u00eda comentado a \u00e9ste, al \u00a0igual \u00a0que \u00a0lo \u00a0hiciera \u00a0a \u00a0su \u00a0amigo \u00a0Jairo \u00a0Carmona, \u00a0que \u00a0tem\u00eda por su vida, \u00a0conocidas \u00a0 como \u00a0 le \u00a0 eran \u00a0 las \u00a0 intenciones \u00a0 homicidas \u00a0de \u00a0Jorge \u00a0Garc\u00eda \u00a0Riveros. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con posterioridad \u00a0a \u00a0 dicha \u00a0macabra \u00a0revelaci\u00f3n, \u00a0Alvaro \u00a0fue \u00a0desaparecido, \u00a0siendo \u00a0su \u00a0cuerpo \u00a0encontrado \u00a0algunos \u00a0d\u00edas \u00a0despu\u00e9s \u00a0enterrado y en gran parte devorado por las \u00a0aves. \u00a0Informado \u00a0del \u00a0deprimente hallazgo, JOSE EUDALDO se dedic\u00f3 a la ingesta \u00a0alcoh\u00f3lica, \u00a0y \u00a0al \u00a0d\u00eda siguiente, el 4 de abril de 1.993, se hizo presente en \u00a0la \u00a0 diligencia \u00a0 de \u00a0levantamiento \u00a0del \u00a0cad\u00e1ver, \u00a0para \u00a0posteriormente \u00a0darle \u00a0sepultura, \u00a0dirigi\u00e9ndose \u00a0de \u00a0inmediato \u00a0al almac\u00e9n de propiedad de su patr\u00f3n \u00a0para \u00a0dispararle, al tiempo que le reprochaba el haber tomado parte en la muerte \u00a0de su consagu\u00edneo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0Para \u00a0 \u00a0el \u00a0sentenciador \u00a0ad \u00a0quem, \u00a0es \u00a0irrebatible \u00a0que si bien dentro del proceso no obra \u00a0prueba \u00a0que \u00a0conduzca \u00a0a \u00a0la \u00a0certeza en cuanto al hecho de que en verdad, Jorge \u00a0Garc\u00eda \u00a0Riveros \u00a0efectivamente \u00a0hubiera \u00a0participado \u00a0a cualquier t\u00edtulo en la \u00a0muerte \u00a0de \u00a0Alvaro \u00a0Albarrac\u00edn, \u00a0esta \u00a0circunstancia \u00a0no \u00a0impide \u00a0aceptar \u00a0como \u00a0cre\u00edbles \u00a0las \u00a0afirmaciones del propio inculpado en torno al convencimiento que \u00a0ten\u00eda \u00a0de \u00a0ser esto cierto, m\u00e1xime cuando el proceso contaba con el testimonio \u00a0de Jairo Carmona, que lo respalda. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0En \u00a0efecto, \u00a0el \u00a0Tribunal se expresa en la sentencia, as\u00ed: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Pero \u00a0as\u00ed \u00a0no \u00a0hubiera \u00a0sido \u00a0cierta esa \u00a0participaci\u00f3n \u00a0de \u00a0Garc\u00eda \u00a0en el crimen, a\u00fan por error y en forma putativa es \u00a0viable \u00a0el \u00a0reconocimiento \u00a0de la ira o del intenso dolor, si se tiene en cuenta \u00a0que \u00a0fundada \u00a0y \u00a0razonablemente \u00a0el \u00a0acusado \u00a0se \u00a0form\u00f3 \u00a0ese \u00a0convencimiento de \u00a0comportamiento \u00a0ajeno \u00a0grave e injusto de parte del hoy occiso hacia el tambi\u00e9n \u00a0interfecto Alvaro Albarrac\u00edn&#8221; (fl. 20 C.T.). \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Ahora \u00a0 bien, \u00a0conocidos \u00a0dentro \u00a0del proceso los problemas de vecindad existentes entre Alvaro \u00a0Albarrac\u00edn \u00a0 y \u00a0 Jorge \u00a0 Garc\u00eda, \u00a0 as\u00ed \u00a0 como \u00a0la \u00a0informaci\u00f3n \u00a0suministrada \u00a0directamente \u00a0al \u00a0procesado \u00a0por \u00a0su \u00a0hermano \u00a0sobre \u00a0las amenazas que a su vida \u00a0hiciera \u00a0aqu\u00e9l \u00a0y \u00a0que \u00a0fuera \u00a0reiterada por el testigo Jairo Carmona, y habida \u00a0cuenta \u00a0de la alteraci\u00f3n emocional que ten\u00eda JOSE EUDALDO ALBARRACIN, motivada \u00a0entre \u00a0otras \u00a0razones \u00a0por \u00a0las \u00a0circunstancias \u00a0que estaba viviendo frente a la \u00a0muerte \u00a0de \u00a0su familiar, seg\u00fan diera cuenta Jos\u00e9 Eduardo Cort\u00e9s, cabe afirmar \u00a0que \u00a0obr\u00f3 \u00a0persuadido \u00a0de \u00a0que \u00a0la muerte de aqu\u00e9l deb\u00eda atribuirse a Garc\u00eda \u00a0Riveros, \u00a0lo \u00a0que \u00a0adem\u00e1s encuentra elocuente comprobaci\u00f3n con las expresiones \u00a0inequ\u00edvocas \u00a0de \u00a0JOSE \u00a0EUDALDO \u00a0al \u00a0momento de disparar: &#8220;por haberlo mandado a \u00a0matar&#8221;, seg\u00fan refiriera la propia esposa del interfecto. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Sopesada \u00a0 la \u00a0situaci\u00f3n \u00a0concreta \u00a0que condujo al procesado a disparar contra Garc\u00eda Riveros \u00a0y \u00a0debi\u00e9ndose \u00a0considerar probadas las motivaciones que lo determinaron a obrar \u00a0de \u00a0esa \u00a0manera, \u00a0como \u00a0que para \u00e9l ten\u00edan fundamento en un conocimiento real, \u00a0proced\u00eda, \u00a0como \u00a0en efecto lo estim\u00f3 el Tribunal, atenuar la condena privativa \u00a0de \u00a0 \u00a0la \u00a0 \u00a0libertad, \u00a0 de \u00a0 conformidad \u00a0 con \u00a0 el \u00a0 art. \u00a0 60 \u00a0 del \u00a0 Estatuto \u00a0Punitivo. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0En m\u00e9rito de lo \u00a0expuesto, \u00a0la \u00a0Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Penal, administrando \u00a0justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0RESUELVE: \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 NO \u00a0 \u00a0 \u00a0CASAR \u00a0 \u00a0 la \u00a0 \u00a0 sentencia \u00a0recurrida. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0C\u00f3piese, \u00a0c\u00famplase y devu\u00e9lvase el expediente al Tribunal de origen. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>FERNANDO \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0ARBOLEDA \u00a0RIPOLL\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 RICARDO CALVETE RANGEL \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CARLOS \u00a0AUGUSTO \u00a0GALVEZ ARGOTE\u00a0\u00a0 \u00a0 JORGE \u00a0 ANIBAL \u00a0 GOMEZ \u00a0GALLEGO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>CARLOS \u00a0EDUARDO MEJIA ESCOBAR\u00a0 DIDIMO \u00a0PAEZ VELANDIA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>NILSON \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 PINILLA \u00a0PINILLA\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 JUAN \u00a0 \u00a0 \u00a0 MANUEL \u00a0 \u00a0 \u00a0 TORRES \u00a0FRESNEDA \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0NO \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0PATRICIA SALAZAR CUELLAR \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0Secretaria \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 IRA \u00a0E \u00a0INTENSO \u00a0DOLOR-Error \u00a0frente \u00a0a \u00a0la \u00a0atenuante \u00a0\u00a0 Importa \u00a0ab \u00a0initio \u00a0destacar, \u00a0que \u00a0el error \u00a0reca\u00eddo \u00a0en \u00a0los \u00a0elementos \u00a0que \u00a0dan \u00a0lugar \u00a0a \u00a0un tipo privilegiado, v.g., la \u00a0atenuante \u00a0por la ira e intenso dolor, ha sido plenamente aceptado por un sector \u00a0de \u00a0 la \u00a0 doctrina \u00a0extranjera \u00a0y \u00a0por \u00a0la \u00a0nacional 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