41772(11-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 302.  

         

Bogotá D.C., septiembre once (11) de dos mil  trece (2013).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado LUIS  ROBERTO DAGIL ROCHA  con el fin  de  sustentar el recurso de casación interpuesto contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior de Barranquilla el 6 de noviembre  de  2012,  mediante  la  cual  confirmó,  con modificaciones, la dictada por el  Juzgado  Penal  del Circuito de Descongestión de la misma ciudad el 31 de enero  del   año   anterior   que  condenó  al  mencionado,  junto  con  Naín   Ariza   Torregrosa  y  Camilo  Garzón  Torres,  como coautores  penalmente   responsables   de  los  delitos  de  extorsión  y  concierto  para  delinquir.   

   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Los  primeros  fueron  compendiados por el juzgador de primer nivel,  de la siguiente forma:   

“La  Fiscalía  inicia  Investigación  en  razón  de la denuncia penal formulada por el señor  Raúl  Antonio  Montes Flórez, jefe de seguridad de la empresa UNIAPUESTA S.A.,  según  la  cual  en Junio 6 de 2007, se presentaron dos sujetos a dicha empresa  preguntando  por  el  gerente,  pero  como  no  tenían  cita  con éste ni eran  conocidos  del  mismo, fueron atendidos por el citado jefe de seguridad, a quien  uno  de  aquellos  le  manifestó que era el feje de finanzas del nuevo grupo de  las  autodefensas  que  operan  en el departamento del Atlántico, que su nombre  era  Mauricio  y  que  quería  hablar  con  Enilse López o directamente con el  gerente,   porque  estaban  recolectando  cuotas  entre  los  comerciantes  para  sostenimiento  del  grupo  las  nuevas  Autodefensas  del Atlántico   y   prestación   del   servicio  de  seguridad,  que  debían entregar una cuota mensual de treinta cinco millones de  pesos,  petición  a  la que el denunciante se negó y los sujetos se retiraron.  El  6  de  Julio  del  mismo año llegó un sujeto distinto quien se indicó que  venía  de  parte  de  Mauricio,  pero  ante  la negativa del mencionado jefe de  seguridad,  el  sujeto  se marchó enojado dejando el recado a la señora Enilse  que  regresaría  a día siguiente como en efecto ocurrió, pero al notar que se  acercaba  una  patrulla  de  la  policía se retiraron y dejaron el vehículo de  placas  EUU  412  parqueado  en la calle 39 frente a UNIAPUESTAS y a las 6 horas  regresaron por él.   

Con  la  denuncia  se allega video donde se  grabaron los hechos objeto de denuncia.   

Como   resultado   de   las   labores  de  inteligencia    de    la    policía    judicial   la   fiscaliza   (sic)  logró identificar a los presuntos  autores   del  ilícito  señores  LUIS  CAMILO  (sic)  DAGIL  ROCHA,  Naín  Farid  Ariza Torregrosa, Camilo  Garzón  Torres  y  Manuel  Antonio  Cervantes,  a  quienes en la resolución de  acusación     se     le     (sic)     adecúa  el  tipo  penal de concierto para delinquir en actividades  extorsivas  y en concurso con extorsión”.   

Sirvieron  de  fundamento  los  anteriores  acontecimientos  para  disponer  la  apertura  formal  de  instrucción, en cuyo  desarrollo  fueron vinculados al proceso, entre otros,  LUIS     ROBERTO     DAGIL    ROCHA,    Naín    Ariza   Torregrosa,  Camilo  Garzón  Torres  y Manuel         Antonio         Viloria        Cervantes.      

Una  vez cerrada la instrucción, el sumario  se  calificó  el  12 de febrero de 2009 con resolución de acusación en contra  de  los mencionados “como coautores de provisionales  conductas  punibles  de  extorsión  en  concurso  homogéneo  y heterogéneo de  concierto  para delinquir en actividades extorsivas”,  decisión que fue confirmada el 24 de noviembre de 2009.    

Ejecutoriado  el proveído calificatorio, la  fase  del  juicio correspondió adelantarla al Juzgado Único Penal del Circuito  Especializado  de  Barranquilla,  despacho que profirió fallo el 31 de enero de  2011,  por  cuyo  medio  condenó  a los acusados LUIS  ROBERTO  DAGIL  ROCHA, Naín  Ariza  Torregrosa  y  Camilo  Garzón  Torres a la pena principal de ciento cincuenta  (150)  meses  de prisión y a la accesoria de inhabilitación en el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso, al encontrarlos coautores  penalmente  responsables de las conductas ilícitas por las que fueron acusados,  al  paso que les negó el subrogado de la condena de ejecución condicional y el  sustitutivo  de  la  prisión  domiciliaria. Así mismo, absolvió de los cargos  a   Manuel   Antonio  Viloria  Cervantes.   

La  decisión  anterior fue impugnada por la  defensa  de  los  procesados LUIS ROBERTO DAGIL ROCHA  y     Naín     Ariza  Torregrosa,  motivo  por  el  cual  se  pronunció  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  el  6  de noviembre de 2012 impartiéndole  confirmación  parcial,  en  sentido  de  modificar  la pena impuesta al segundo  prenombrado  a  ciento  cuarenta  y  ocho (148) meses de prisión. En lo demás,  dejó incólume la decisión.   

Contra  el  fallo  adverso  de segundo grado  interpusieron  recurso  extraordinario  de casación en el acto de notificación  personal  los  defensores  de LUIS ROBERTO DAGIL ROCHA  y     Naín     Ariza  Torregrosa,   pero  sólo  el  primero  lo  sustentó  mediante  demanda allegada oportunamente. La segunda impugnación, a su vez, fue  declarada  desierta  por  el  Tribunal  mediante  auto  de  mayo  20 del año en  curso.     

LA DEMANDA  

          La  defensa  del  procesado  LUIS ROBERTO  DAGIL   ROCHA   formula  un  cargo  contra  el  fallo  recurrido,  con sustento en la causal tercera de casación, por nulidad derivada  de  la  motivación  incompleta  del  fallo,  lo cual configuró vulneración de  debido  proceso, del derecho de defensa y del in dubio  pro  reo  “como  consecuencia  de la estructuración de errores de derecho por  falsos   juicios   de   identidad  (sic)  y   de   existencias   (sic)  por  omisión,  recayentes  unos  y  otros  en pruebas diversas e  independientes”.   

En sustento del reproche el defensor señala  que  en la sentencia se olvidó cualquier consideración probatoria en relación  con  el  fenómeno  de  la  coautoría,  bastándole  con presumirla, como igual  sucedió en torno del tipo subjetivo (dolo).   

Por  lo  expuesto,  depreca que “como  excepción al imperativo al que se contrae el articulo 217  N°  1  del  Código  de  procedimiento  penal,  según el cual, cuando la corte  encuentra  que se estructura la Violación de la Norma de Derecho Sustancial por  Error  de  Derecho Denunciada, debe casar la decisión y proceder a proferir una  sentencia  de  remplazo;  que  en  el  presente  caso  se  anula parcialmente la  actuación,  a  partir,  e  inclusive  de  la  sentencia de segundo grado en sus  apartes  relacionados  con  la  condena  impuesta  contra el Señor LUIS ROBERTO  DAGIL  ROCHA  y  se  ordene  retrotraerla  en  sus  efectos, a fin de que sea el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial De Barranquilla quien despliegue los  correctivos  de  Motivación  en  salva  guarda  de  las  garantías  del Debido  Proceso,  ahora sí, con fundamento y Motivación de la sentencia, conforme a lo  señalado  por  la jurisprudencia de la propia sala de casación penal, se sirva  Casar  la  Sentencia Proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla  Sala  Penal  calendada  el  06  de  Noviembre de 2012, para que se  disponga  lo  siguiente  como consecuencia del desconocimiento de las garantías  del  Debido  Proceso,  In Dubio Pro Reo y Derecho de Defensa denunciado mediante  la presente actuación”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

          Conforme  lo dispuesto en el numeral 3° del artículo 212 de la Ley  600   de   2000   la   demanda   de   casación   debe   contener   “La  enunciación  de  la  causal  y  la  formulación del cargo,  indicando  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas que el  demandante   estime   infringidas”.    En   el  siguiente  numeral  de  la  misma  preceptiva también se exige que “si  fueren  varios  los  cargos,  se  sustentarán en capítulos  separados”  y  que  “es  permitido       formular       cargos      excluyentes      de      manera   subsidiaria”.   

    

La presentación de la demanda de forma clara  y  precisa  en  los  términos  de esta normativa legal, ha dicho reiteradamente  esta  Colegiatura,  dice  relación  con  la  carga  para  quien la suscribe, en  atención  al  carácter  rogado del recurso extraordinario y no de mero alegato  de  instancia,  de esbozar una argumentación coherente, comprensible y lógica,  pues  no  le  corresponde  desentrañar confusos, ambivalentes y contradictorios  planteamientos.   

De tal forma se han de calificar los libelos  que  en  su seno desarrollan propuestas disímiles o conceptualmente contrarias,  pues    la    entremezcla   argumentativa   repercute   en   perjuicio   de   su  entendimiento.   

         

          Es  lo  que  sucede  con  la  única  censura contenida en el libelo  presentado  por  el  defensor  de  LUIS ROBERTO DAGIL  ROCHA,  pues  a  la  vez  que refiere a defectos en la  motivación  de  la  sentencia  -los  cuales  (ausencia absoluta de motivación,  motivación  incompleta  y  anfibológica),  por lo general y a excepción de la  llamada  motivación  falsa  o  sofística  que aquí no desarrolla el defensor,  configuran   un   yerro  in  procedendo  de  garantía  atentatorio  del  debido  proceso  y  del  derecho de  defensa-  alude  al  desconocimiento  del principio in  dubio  pro reo, cuya discusión en esta sede, según lo  tiene  discernido  esta  Sala,  en  cuanto  se  trata  de  un  auténtico  yerro  in iudicando o de juicio, se  ventila  por la causal primera de casación por violación de la ley sustancial,  ya  sea  por  la  senda  directa,  del  cuerpo  ídem  del  numeral  1°  del  artículo  207  del  estatuto  procesal  penal,  o  indirecta,  contenida  en el apartado siguiente de la misma  preceptiva.   

Si  se  trata  de  la primera opción, en el  desarrollo  y  acreditación del reparo le corresponde al actor demostrar que el  fallador  reconoció  en  las  consideraciones  de  la  providencia  atacada  la  existencia   de   dudas   trascendentes   de  imposible  eliminación  sobre  la  materialidad  de  la  conducta  o la responsabilidad del procesado y que, pese a  ello,  profirió  sentencia de condena con exclusión evidente de las normas que  regulan  el fenómeno del in dubio pro reo,  cuando  le  correspondía,  en  consonancia  con  su exposición,  absolver.   

Y,  si  es  la segunda, esto es, si el vicio  denunciado  se  fundaba  en  la  violación  indirecta  de la ley sustancial, es  necesario  señalar si el desconocimiento del in dubio  pro  reo  acaeció  a  consecuencia  de los errores de  apreciación   probatoria  con  entidad  de  derruir  el  fallo,  a  saber:  los  denominados  errores  de  hecho  por falso juicio de existencia, falso juicio de  identidad  o  falso  raciocinio,  o de derecho por falso juicio de convicción o  falso juicio de legalidad.   

   

Pues bien, haciendo abstracción absoluta de  la  diversidad conceptual de los dos yerros planteados (motivación incompleta e  in  dubio pro reo), el actor  opta  impropiamente por formularlos coetáneamente, sin reparar que tal forma de  concebir  el  ataque configura quebranto de principios basilares de la actividad  casacional  en  procura  de  conseguir  demandas  que  satisfagan las exigencias  argumentativas   propias   de  este  medio  extraordinario  de  impugnación  de  naturaleza  rogada,  como los de sustentación suficiente, limitación, crítica  vinculante,   autonomía  de  las  causales,  coherencia,  no  exclusión  y  no  contradicción.                 

          Los    dos   primeros   principios   (sustentación   suficiente   y  limitación),  consecuentes  con  el carácter dispositivo del recurso, implican  que  la  demanda  debe  bastarse a sí misma para propiciar la invalidación del  fallo  al  paso que la Corte no puede entrar a suplir sus vacíos, ni a corregir  sus deficiencias.   

          El  de  crítica  vinculante,  por  su  parte,  exige  de la censura  fundarse  en  las  causales  previstas  taxativamente y someterse a determinados  requisitos  de  forma y contenido dependiendo del motivo invocado. Y, conforme a  los  de  autonomía,  coherencia,  no  exclusión y no contradicción, sobre los  cuales  mucho  ha  insistido  la  Sala,  se  proyectan  en  el sentido de que el  discurso  debe  mantener  identidad  temática  y ajustarse a los requerimientos  básicos de la lógica.   

Contrario  a  lo  que  se persigue con estos  postulados,   se  insiste,  en  el  reparo  formulado  no  sólo  se  involucran  propuestas   disímiles,   sino  que  además  resultan  antagónicas,  pues  en  tratándose  de  la  violación  de la ley sustancial se acepta la validez de la  actuación  procesal  por  cuanto  el ataque se circunscribe, como ya se dijo, a  errores   de   juicio  o  in  iudicando  en  los  que  incurre el sentenciador al momento de fallar, mientras  que  la  motivación  incompleta  conduce  a  la anulación del proceso, típico  vicio  in  procedendo  o de  procedimiento,  con  el  objeto de que se retorne al funcionario competente para  que   provea   la   fundamentación   correspondiente  que  se  echa  de  menos.   

Esa  forma  de  concebir  las  censuras, por  introducir  confusión y ambigüedad hasta el punto de impedir la determinación  clara  de  la  causal  bajo  cuya égida se pretende el derrocamiento del fallo,  basta  para sustentar la decisión de inadmitir la censura, pero a ello se suman  otras razones que confluyen en el mismo sentido.   

Así, por ejemplo, en tanto ninguna razón se  aporta  en  sustento  de los dos planteamientos que confusamente se instauran al  interior  del  mismo  reparo.  Es  más,  en  relación  con  los  “errores de  derecho”  de  apreciación  probatoria  que  a  juicio del actor produjeron el  defecto  de  motivación argüido, también se muestra desacertado, pues refiere  a  la  comisión  de  “falsos  juicios de identidad  (sic)   y  de  existencias  (sic)   por   omisión,  recayentes  unos  y  otros  en  pruebas diversas e independientes”,  dejando  de  lado que tales yerros no se corresponden con errores  de tal naturaleza sino de hecho, como ya atrás se adujo.   

Ahora,  lo más reprochable de la censura es  que  en el planteamiento de motivación incompleta del fallo en relación con el  análisis   probatorio   que   sustenta   la   responsabilidad  de  LUIS  ROBERTO DAGIL ROCHA como coautor y a  título   doloso   de   las   ilicitudes   atribuidas,   punto   central  de  su  discurso,   ni  siquiera se satisface la exigencia de corrección material,  según  la  cual  “entre las piezas procesales sobre  las  que se fundamenten los cargos y la presentación que se haga de ellas en la  demanda,  debe  existir  una  relación  de correspondencia objetiva, respetando  siempre           su           realidad”1   

.       

En tal dirección ha de tenerse en cuenta que  los    dos    fallos    de    instancia    en    este    caso    conforman   una  unidad           -principio   de  unidad  inescindible-  por  coincidir  en lo decidido y complementarse en lo argumentado  para  soportar la determinación, evidenciándose que ambos explayaron sobre los  aspectos echados de menos por el libelista.   

Así,  en la sentencia de primera instancia,  se precisó:   

“Respecto  de LUIS ROBERTO DAGIL ROCHA la  fiscalía  aduce  como  elementos  de  convicción la prueba fonoespectográfica  llevada  a  cabo  con  base  en  muestra  de  voz  del  mismo e interceptaciones  telefónicas,  donde  se pone de presente el tipo de relación que manejan estos  sujetos  con  los  otros  coautores  del  ilícito.  A  lo  que  debe sumarse la  declaración   jurada   del   señor   Carlos  Mario  Alcázar  Espuia,  celador  comunitario   de   “La   Chinita”  que  da  fe  del  actuar  delictivos  de  los  enjuiciados.   

La defensa por su parte afirma que dentro de  la  investigación no existe indicio alguno ni prueba suficiente para cobijar al  señor  LUIS  ROBERTO  DAGIL con sentencia condenatoria en tanto las pruebas que  obran  en  el  proceso  no  demuestran que éste haya recibido dinero alguno por  concepto  de  delito  de  extorsión  y que en la providencia de Diciembre 18 de  2007,  donde  se resolvió la situación jurídica del aquí procesado, se tomó  como  medio probatorio la denuncia formulada por el señor Raúl Antonio Montes,  lo  cual  no  constituye prueba alguna y antes por el contrario, lo dicho por el  denunciante  debía  ser demostrado mediante medios probatorios señalados en el  artículo 233 del C.P.   

Como  elementos  materiales probatorios que  comprometen  la  responsabilidad  del  señor LUIS ROBERTO DAGIL ROCHA se tienen  los  productos  obtenidos  de  la  interceptación  a  los  abonados  teléfonos  interceptados  cuyas  transliteraciones  son visibles a folios 123 a 144 y 207 a  244  del  cuaderno  número uno, el video filmado por la cámara C02, recepción  2007-06-15,  hora  8:45:08  tomado  de las cámaras de seguridad de UNIAPUESTAS,  así  obra  dentro  del  plenario  el  informe  de William Cárdenas Del Villar,  investigador   del   grupo  GAULA,  quien  dejó  sentado  en  que  ‘a   través   de   las   labores  de  Inteligencia,  se  obtuvo información sobre los posibles lugares de reunión de  los     sujetos     con    los    ´’alias   el  Papo,  El  Óscar,  El  Eduardo,  El  Mocho’, los cuales están ubicados sobre la  calle  17  entre  carreras 12,11, 10 y 9 barrio la Chinita, y corresponden a los  establecimientos  públicos:  Cantina  y  Billares  el Cacique, Cantina El Mono,  Kiosco  Billares  El  Solista,  Kiosco  Estadero  la 3 D y otro ubicado sobre la  calle  17  entre  carrera  12  y  13  de  razón  social Kiosco Almuerzos Elena;  lugares  donde  se  reúnen  para  entregar el dinero  recolectado  durante  el  día,  reparten  licor, entrega el dinero ‘Alias     El     Mocho’  quien  a  su vez lo entrega a alias  Ramiro…  que estas personas se reúnen los fines de  semana  en  horas  de  la  noche  y  la  madrugada,  con fin de distribuirse las  victimas   a   las   cuales   van  a  ejecutar  los  cobros  ilícitos,  reciben  instrucciones    enviadas    por    ‘alias        Ramiro’,  e ingieren licor… se obtuvo conocimiento de ajustes de cuentas  a    algunas    víctimas    que    se    niegan   a   pagar   la   ‘cuota’.  ( folio 102 Cuad N°1); el informe  N°  722 del Grupo Antisecuestro y Extorsión – Avanzada GAULA DE LA POLICIA, en  el  que  se  indicó  que  una  vez  realizadas  las labores de investigación e  identificación   de   las   personas  que  realizaron  exigencias  económicas,  exactamente  $25’000.000,  al  jefe  de  seguridad de UNIAPUESTAS, en base en el  video  filmado  por  la cámara C02, recepción 2007- 06-15, hora 8:45:08, de la  mencionada  empresa,  el  cual  fue  aportado  por  el  denunciante,  se  logró  identificar  al  sujeto  de contextura gruesa, estatura normal, tez trigueña de  aproximadamente  38  a  42  años,  cara  redonda, nariz fileña, cabello corto,  orejas  grandes,  con  gorra  tipo beisbolera, reloj de pulso y vestía camisa a  cuadros  fondo  blanco,  como  LUIS  ROBERTO  DAGIL ROCHA, conocido dentro de la  organización  criminal como RAMIRO, quien es el encargado de las finanzas de la  banda;  en  el mismo informe se indica que luego de la captura de Enrique Rojas,  quien  estuvo inicialmente vinculado a la investigación, el señor LUIS ROBERTO  DAGIL  ROCHA, asumió el liderazgo del grupo exigiendo dinero a los comerciantes  de  empresas como la agencias de apuestas, almacenes, empresas del trasportes de  carga  pesada,  tiendas,  celadores,  billares, si bien los informes de policía  inicialmente  no  constituyen prueba, sin embargo los mismos ha sido ratificados  en  su  contenido  con las pruebas fílmicas aludidas y por las declaraciones de  personas  afectadas por las extorsiones y la tentativa de la misma en el caso de  la empresa Uniapuestas.   

Durante  el transcurso de la investigación  se  reveló  que  algunas empresas del sector de la salida a Santa Marta les era  cobrado   el   dinero   mediante  un  ‘recibo      o     vale’,  que era entregado dentro de un restaurante del sector denominado  ‘LA  ANTIOQUENITA’” propiedad  del  señor  Emilio  Vásquez,  quien  amenazado  de  muerte pagaba una cuota al  señor  LUIS  ROBERTO  DAGIL  ROCHA,  y  que  la  persona  que se escucha en los  teléfonos  interceptados ordenando que se cambien las SIMCAR, que los mantenía  en  comunicación,  es  el  señor  DAGIL ROCHA, de quien en las grabaciones del  celular  3013892525  se  deduce  era  la  persona encargada de recibir el dinero  obtenido por las extorsiones.   

También  reza  dentro  del  expediente  la  declaración  del  señor  Jorge  Vásquez  Molina,  hijo  del  propietario  del  restaurante     ‘LA  ANTIOQUEÑITA’,  quien  manifestó    que    solo    conoce    el    nombre    o    alias   ‘Ramiro’,  que  ellos  iban  a  su  negocio a  cambiar  los  cheques o vales que les daban las otras empresas, que en lo que el  respecta   pagaba  doscientos  mil  pesos,  pero  cuando  se  negaba  a  hacerlo  ‘Ramiro’  le  cobraba personalmente, de quien  escuchó  era  el  líder  en  el cobro de la vacuna y que pertenecen a un grupo  denominado las AUC (Folios 162 y 163 cuad N° 1).   

En la investigación se llamó a declarar al  señor  Jorge  Luis  Iglesias  Visbal,  funcionario  del  GAULA,  agente  de  la  policía,  que  adelantó  labores investigativas plasmadas en el informe 722 de  Octubre  24  del  año 2007, y quien afirmó que a las empresas de trasportes de  carga  pesada localizadas en la Chinita y la salida a Santa Marta, dos sujetos a  quienes       les      dicen      ‘Mocho’  y  ‘Eduardo’  cobran  semanalmente  una  cuota de  $50.000,    que    dichos    sujetos    se   comunican   con   alias‘Ramiro’,  quien  realizó una reunión en el  Hotel  Universo,  donde  le dijo a los administradores de empresas de trasportes  de  carga,  que  ellos venían de Santa Marta y tenían que colaborarles con una  cuota  mensual, que se encontraban armados y en caso de no pagar se encargarían  de  hacer  presión  de  otra  forma     (Folios 164-168 Cuad N°  1).   

El acusado al rendir indagatoria manifestó  no  conocer  a  ninguno de los presuntos implicados salvo a Jarlin, quien presta  seguridad  a  las mulas y al ser del mismo gremio es lógico que lo conozca, que  si  dicen tener un video no es posible que aparezca en él, pues nunca ha estado  con  nadie  en  las  instalaciones  de UNIAPUESTAS, que si ha cambiado dinero en  local  del señor Vásquez, pero no es dinero proveniente de extorsiones (Folios  259-268 Cuad N° 1).   

De lo anterior y teniendo en cuenta el valor  de  los  informes  de  policía ratificados por quienes lo rindieron, Jorge Luis  Iglesias  Visbal  y  William  Cárdenas del Villar, y la corroboración de tales  hechos  con  las  declaraciones  juradas del señor Jorge Vásquez Molina, Raúl  Montes  Flórez  Román  Ramírez  Fausto Cabrales y Jorge Vásquez son  muy  claras  en  señalar  a este procesado como miembro de la  organización  que  cobraba  el  producto de las extorsiones a las que se veían  avocados  varios  comerciantes,  y  si  bien  algunos de ellos con posterioridad  dieron   otras   versiones,  para  el  despacho  no  son  de  recibo  ya  que está demostrado que si existió el acercamiento para una  hipotética  prestación  de  un servicio de seguridad y eso no lo niega ninguno  de   los   declarantes   ni  el  procesado,  lo  cual  aunado  a  las  primarias  declaraciones  de  los  afectados  nos genera certeza  sobre  la  responsabilidad penal de LUIS ROBERTO DAGIL ROCHA quien actuando como  partícipe  de  una  empresa  que planea a quienes y como exigir dinero, lo cual  hacia  mediante  amenazas  de  muerte  y llevando un control de cuanto dinero se  recoge  semanalmente, se concluye que son notorios, claros y evidentes los actos  predatorios  y  consumativos  del delito de concierto para delinquir en concurso  con   extorsión   del   que   es   acusado   el   señor   LUIS  ROBERTO  DAGIL  ROCHA,  estas  razones  nos permiten apartarnos de la  posición  de  la defensa, no es cierto lo que afirma la defensa respecto de que  no  existan  declaraciones  que  comprometan la responsabilidad de su defendido,  pues  tal  como  lo señalamos fueron varias las personas afectadas por el andar  delictivo  de  este procesado y quienes lo manifestaron de manera abierta dentro  de  la  actuación procesal, razones por las cuales coincidimos con la posición  asumida  por  la  fiscalía  la cual tiene como fundamento las pruebas a que nos  hemos referido con anterioridad.   

En  razón  de  lo  anterior,  habrá  de  condenarse  a  LUIS  ROBERTO  DAGIL ROCHA  como coautor  de  los  delitos  antes mencionados” (subrayas fuera  de texto).   

Por su parte, el ad  quem,  luego  de  aludir  a  algunos  defectos  de  la  sustentación  del  recurso de apelación incoado por la defensa de DAGIL    ROCHA,   advirtió   sobre   la  responsabilidad de este último lo siguiente:   

“…existen  evidencias que nada dicen de  conductas  delictuales  en  cabeza  de  los  defendidos,  pero  contrario a ello  también  hay otras que sí los comprometen con los hechos investigados, es así  como  en  principio  se  cuenta  con  la  denuncia formulada por el señor Raúl  Antonio  Montes  Flórez,  el  cual surte a la justicia de datos verificados por  esta  misma,  que dan cuenta de la presencia en las dependencias de Uniapuestas,  de  personas  que  tenían  como  móvil  la  extorsión, las cuales son las que  aparecen  en  las fotos obtenidas del circuito cerrado de televisión, ver folio  75  y  subsiguientes del Cuaderno de Copias N° I, estableciéndose también que  el   procesado  LUIS  ROBERTO  DAGIL  ROCHA,  se  le  conoce  con  el  alias  de  ‘Ramiro’         o        ‘Rami’,  reconocido también por el testigo  Raúl   Antonio   Montes   Flórez,  cuando  se  le  ponen  de  presente  varias  fotografías  y  asegura  que  la  imagen de la cuarta fotografía corresponde a  alias  ‘Ramiro’,  que es circunstancia que corrobora  el  testigo  Jorge  Emigdio  Vásquez  Molina  y el miembro del Gaula Jorge Luis  Iglesia  Visbal,  como  puede  verificarse en el folio I64 y ss, del cuaderno de  copias No. 1.   

En   esa   inercia   averiguativa   y  de  establecimiento  de  compromiso criminal en los hechos por parte de LUIS ROBERTO  DAGIL   ROCHA,   se   destaca  que  este  fue  perfectamente  individualizado  e  identificado  según el informe del Gaula, de fecha octubre 24 de 2007, mientras  que,  tal como se dijo, si hizo presencia en Uniapuestas, para hacer  exacción  de dinero en cuantía de 35  millones  de  pesos,  como  lo  manifestó  el investigador del Gaula y el mismo  Fausto   Aníbal   Cabrales   Sánchez,  representante  de  la  firma  Impocoma.  Adicionando  que  a  las grabaciones telefónicas que guardan relación con este  procesado  se  le practicó el correspondiente cotejo de voces en el laboratorio  de  investigación  científica  –  LAB  1CI-  Área  de Acústica Forense de la  ciudad  de  Medellín,  donde se constató correspondencia con las voces de LUIS  ROBERTO  DAGIL  ROCHA,  con  cédula  72142897  de Chiriguaná- César, y Camilo  Garzón    Torres    con   cédula   72IG8382   de   Barranquilla   – Atlántico”.   

Visto  ello  así,  se  advierte  cómo  el  planteamiento  del libelista acerca de la motivación incompleta respecto de los  puntos  indicados  a  más  de ser meramente enunciativo tampoco consulta con la  realidad  de  las  decisiones de instancia donde de forma amplia se abordan esas  temáticas  al ocuparse de la responsabilidad de DAGIL  ROCHA,  descartando,  como  erradamente lo sostiene el  libelista, que se hayan simplemente presumido.   

   

          Las  falencias reseñadas determinan la inadmisión de la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   LUIS  ROBERTO  DAGIL  ROCHA, por incumplir  los  presupuestos  de argumentación y lógica establecidos en la norma referida  al  inicio  de este acápite considerativo.  En consecuencia, se dispondrá  la  devolución  del  expediente  al  despacho  de  origen,  como  lo  indica el  artículo      213      del      mismo     ordenamiento     procesal.   Adicionalmente,  porque  no  se  advierte  que  se  haya  incurrido en violación de garantías fundamentales que  reclame la intervención oficiosa de la Sala.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  presentada  por el defensor del procesado LUIS ROBERTO  DAGIL   ROCHA,  por  las  razones  consignadas  en  la  anterior motivación.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.           

Notifíquese y cúmplase,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ    MUÑOZ                     GUSTAVO           ENRIQUE           MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS GUILLERMO SALAZAR  OTERO                    JAVIER             ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Auto  de 28 de febrero de 200, rad. 24783.     

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