34245(19-09-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

Magistrado Ponente  

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 348   

Bogotá, D. C., diecinueve (19) de septiembre  de dos mil doce (2012).   

ASUNTO  

Decide  la  Sala  acerca de la posibilidad de  admitir  la  demanda  de  casación  interpuesta  por el apoderado de JHON JAIRO  MONTOYA  IPÍA  contra  el  fallo de segunda instancia proferido por el Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Popayán, en el cual confirmó la pena de 60  meses  de  prisión que le impuso a la referida persona el Juzgado Promiscuo del  Circuito   de   Caloto   (Cauca)  como  autor  responsable  de  los  delitos  de  actos sexuales con menor de catorce años e incesto.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  El  8  de  abril de 2006, Marta Chapeño  Casamachín  denunció  a  su  compañero  permanente, JHON JAIRO MONTOYA IPÍA,  por      realizar  acciones    de   índole   sexual   con  las hijas de  ambos    (Viviana    Alejandra    Montoya   Chapeño,   nacida   el   27   de  sep-tiembre  de  1990,  y  Catherine   Montoya   Chapeño,  nacida  el  22  de  abril  de  19941),    de  manera  reiterada  durante  los  últimos seis años,  aproximadamente.   

2.   Por   lo  anterior,   la  Fiscalía  General     de    la    Nación    ordenó    la    apertura    del    proceso  y   vinculó   mediante  indagatoria a JHON JAIRO MONTOYA IPÍA. Concluida   la  instrucción,  calificó  el  mérito  del  sumario  el    24   de   octubre   de   2007,  acusándolo por las conductas punibles  de  actos  sexuales con menor de 14 años,       en       concurso      homogéneo,      e      incesto,  de conformidad con  lo  dispuesto  en  los artículos 209 y  237    de    la    Ley   599   de   2000,   actual   Código   Penal.   

3.  Ejecutoriada  la resolución  acusatoria,  conoció   de  la  etapa  siguiente   el   Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de  Caloto,             despa-cho   que  condenó al procesado por los delitos en comento a 60  meses  de  prisión,  así  como  a la inhabilitación  para   el   ejercicio   de   derechos   y   funciones   públicas   por  idéntico  término  al  de  la sanción principal.  Igualmente,  lo  condenó  al pago de  perjuicios  morales  y  le negó los mecanismos sustitutivos de ejecución de la  pena privativa de la libertad.   

4.  Apelada   la   decisión   por     la    defensa,    el    Tribunal    Superior  del  Distrito  Judicial de    Popayán   la   confirmó   en   su  integridad    

5.  Contra  el  fallo  de segundo      grado,     interpuso     el  apoderado  de  JHON JAIRO  MONTOYA    IPÍA   el  recurso  extraordinario      de     casación.   

LA DEMANDA  

Propuso   el  recurrente   un  cargo  único,  con  fundamento  en  el  numeral  1º  del  artículo   207   del  Código  de  Procedimiento  Pe-nal,  por  violación  del  preámbulo    y    del  artículo   29   de   la   Consti-tución   Política,   así   como  de los artículos 5, 7, 20 y 32 de la  Ley 600 de 2000.   

Sostuvo   al   respecto   que  los  funcionarios  que  conocieron del asunto no practicaron las  pruebas   ordenadas   en   la   instrucción,  como  un   examen   psicológico  a  las  víctimas  para  establecer  su  inclinación  a mentir; por  consiguiente,  fue  violado  el  principio  de  investigación  integral.  Agregó  que  las  versiones  de  las menores fueron desvirtuadas por  ellas  mismas  cuando  dijeron  que todo había sido  inventado;  de ahí que la  actuación    está  sembrada de dudas.   

En    consecuencia,    solicitó   a   la   Corte  casar   el   fallo   impugnado   y   revocar  la  decisión  allí  proferida.   

NO RECURRENTE  

El  representante  del Ministerio Público,  durante  el término de traslado correspondiente, pidió a la Sala no admitir el  escrito  de  demanda, por cuanto no se ajustó a los requisitos, tanto de la ley  como de la jurisprudencia, para la casación discrecional.   

CONSIDERACIONES  

1. De conformidad con  lo  señalado  en  el  inciso 1º del artículo 205 del Código de Procedimiento  Penal,  la  casación  procede  de  manera  regular contra los fallos de segunda  instancia  que  sean  emitidos  por  los  tribunales superiores de los distritos  judiciales  del  país,  así como por el Tribunal Penal Militar, y que a su vez  se  trate  de procesos adelantados por delitos con pena privativa de la libertad  cuyo   máximo   señalado   en   la   ley   exceda   de   los   ocho  años  de  prisión.   

Si  la decisión de segundo grado proviene de  un  juzgado de circuito, o si el tope legal de la pena de prisión es ocho años  o  menos,  la casación sólo será viable de manera excepcional o discrecional.  Es  decir,  en  la  medida en que la Corte lo estime necesario para respetar las  garantías  de  quienes  intervienen  en  la  actuación  o  para desarrollar la  jurisprudencia,   tal   como   lo   consagra   el   inciso  final  de  la  norma  señalada.   

En  tales eventos, la Sala tiene dicho que al  demandante  le  asiste  la  carga de presentar en forma racional y coherente las  razones  por  las  cuales  esta Corporación debería conocer de un asunto en el  cual  no  concurrieron  los presupuestos de la casación común, bien sea porque  el  pronunciamiento  resulta  necesario para el progreso de la jurisprudencia, o  bien porque hubo vulneración de garantías fundamentales.   

Pero,  adicionalmente,  la  demanda tiene que  elaborarse  con el debido acatamiento a los requisitos formales establecidos por  la  ley y la jurisprudencia. Esto es, respetando los parámetros de formulación  y  sustentación  de  los  cargos  previstos  en  el  artículo 207 del estatuto  procesal,  que  por  obvias razones deben ser consonantes con los argumentos por  los   cuales   el   recurrente   fundó  la  solicitud  a  través  de  la  vía  discrecional.   

De  ahí  que la demanda de casación nunca  podrá  equipararse a un alegato de instancia, máxime cuando los artículos 212  y   213   de   la   Ley  600  de  2000  (Código  de  Procedimiento  Penal  aplicable  para  este  asunto)  exigen  una  presentación  lógica  y  adecuada  a  cada  una  de  las causales  establecidas  en el artículo 207 ibídem, así como el desarrollo de los cargos  que  por  los  yerros de mero trámite (in        procedendo)    o    de   juicio   (in        iudicando)  haya  propuesto  el  recurrente,  con  la  demostración  de  su  trascendencia para la decisión adoptada.   

2. En este asunto, la  pena  de  los  delitos  de  actos sexuales con menor de  catorce        años        e       incesto por los cuales fueron emitidas las  decisiones  de  condena  contra  JHON  JAIRO  MONTOYA  IPÍA alcanza, en materia  privativa  de  la  libertad,  unos máximos de cinco y cuatro años de prisión,  respectiva-mente  (artículos 208 y 237 de la Ley 599 de 2000). Por lo tanto, el  demandante  tenía  el deber de circunscribirse a las obligaciones propias de la  casación discrecional, de acuerdo con lo analizado en precedencia.   

El  profesional  del derecho, sin embargo, no  hizo  alusión  en su escrito al cumplimiento de esta carga procesal. Y, como si  lo  anterior  fuese  poco,  planteó  un  único  cargo que de ninguna manera se  compadece  con  las  causales de procedencia previstas en el artículo 207 de la  Ley 600 de 2000.   

En efecto, en el mismo reproche, aludió a la  vulneración   del   derecho   a   la   prueba,  en  especial  al  principio  de  investigación  integral (es decir, a un asunto de trámite), pero luego aludió  a  una  deficiente  valoración  de  la  prueba debido a la retractación de las  víctimas (esto es, a un asunto de juicio).   

Adicionalmente,  al  no  ir más allá de las  simples  afirmaciones,  no  sustentó  ni desarrolló en el escrito algún error  atinente  a los temas enunciados. Y, en relación con el primer aspecto, la Sala  ha  señalado  que  en  casación,  cuando se propone la nulidad por omisión de  práctica  de  pruebas,  quien  la solicita tiene la obligación de demostrar la  trascendencia  de  la aludida pretermisión, la cual no se deriva de las pruebas  en  sí  mismas  consideradas, sino del análisis lógico en función de las que  fueron   tenidas   en   cuenta  por  las  instancias  como  soporte  del  fallo,  “para  a  partir  de su contraste evidenciar que las  extrañadas,  de  haberse  practicado,  derrumbarían la decisión, erigiéndose  entonces  como  único  remedio  procesal  la  invalidación  de  la  actuación  censurada  a  fin de que esos elementos que se echan de menos puedan ser tenidos  en     cuenta     en    el    proceso”2.   

Y, frente al segundo, la Corte ha dicho que la  retractación  en  el testimonio “no es por sí misma  una  causal  que  destruya  de  inmediato  lo  sostenido  por  el testigo en sus  afirmaciones         precedentes”3,  de  suerte  que  al  funcionario  le  corresponde  “emprender un  trabajo  analítico,  de comparación, a fin de establecer en cuál momento dijo  el    declarante    la    verdad    en    sus   opuestas   versiones”4.   

De  la  sola  lectura  del  fallo  materia de  impugnación,  la Sala advierte que el problema de la retractación fue abordado  en  este  caso  por  el  Tribunal,  cuerpo  colegiado que, después de un juicio  racional  de  los  medios  de prueba, concluyó, junto con el funcionario a quo,  que    las    modificaciones   en   el   relato   no   estaban   “inspiradas   en  el  deseo  de  hacer  prevalecer  la  verdad,  sino  encaminadas  por  razones  diferentes  a  favorecer  la situación jurídica del  procesado   JHON  JAIRO  MONTOYA  IPÍA  y  beneficiar  a  su  madre  [..:],pues  es  su padre quien brinda el  sustento   económico   de  la  familia”5.   

En  este orden de ideas, la demanda carece de  fundamentos.   

3. Con  base  en  lo  anterior,  la  Corte  concluye   que   el   abogado   se  apartó  en  el  escrito  de  los  principios  de  no contradicción,  sustentación  suficiente,  crítica  vinculante  y coherencia, de los cuales se  desprende  que  los  argumentos  deben  bastarse  por sí mismos para propiciar,  desde  una  óptica  de  lo  razonable,  la  existencia  de  un error  capaz  de  deslegitimar la sentencia  de  segunda  instancia.  Y  como la Sala,  una vez examinado el expediente, tampoco encuentra vulneración  de       las       garantías      judiciales,    no    admitirá    la  demanda     contra    la    decisión dictada por el juez plural.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTI-CIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada      por      el     apoderado  de  JHON JAIRO MONTOYA IPÍA  contra   el   fallo  de  segunda instancia emitido  por  el Tribunal Superior  del  Distrito Judicial de  Popayán.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO      FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA     DEL     ROSARIO     GONZÁLEZ     MUÑOZ          LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                       

       

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  La  Corte  considera  que,  en  este  asunto,  no debe aplicar el  numeral  8  del artículo 47 de la Ley 1098 de 2006, Código de la Infancia y la  Adolescencia,   que   obliga  a  los  responsables  de  los  medios  masivos  de  comunicación  a  abstenerse  de  revelar  datos que conduzcan a identificar, en  comportamientos  delictivos,  a  las  víctimas,  autores  o testigos menores de  edad.  La  razón de ser de esta disposición es proteger la intimidad del niño  y,  en  términos  más  generales, propender por el respeto de su dignidad como  persona.  Como las sujetos pasivos eran menores de 18 años que en la actualidad  ya  han  alcanzado  la  mayoría  de  edad,  la  Sala no advierte de qué manera  podría  mancillar  su  honor o menoscabar cualquier otro derecho fundamental de  los   cuales   sean   titulares  si  ahora  precisa  información  que  lleve  a  individualizarlas.   

2  Cf., entre otras, sentencia de 16 de octubre de 2003, radicación  18004.   

3  Sentencia  de  9  de  noviembre  de 1994, radicación 8878. En el mismo sentido,  fallo de 28 de mayo de 2008, radicación 27004.   

4 Ibídem.   

5 Folio  22 del cuaderno del Tribunal.     

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