36661(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 36661  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 382  

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de octubre de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre  la solicitud del Gobierno del Ecuador orientada a obtener la extradición  de     ANA    MARÍA    ACURIA    LEÓN1.   

ANTECEDENTES  

Mediante Nota Verbal No. 4-2-123/2011 del 28  de  marzo  de  la  presente  anualidad, la Embajada de la República del Ecuador  impetró    la   extradición   de   la   ciudadana   ecuatoriana   ANA   MARÍA  ACURIA  LEÓN,  requerida  para  ser  juzgada  por delitos de tráfico ilícito de  estupefacientes,  según  llamamiento  a  juicio  del  22 de febrero de 2006 del  Juzgado  Segundo de lo Penal del Guayas, confirmado el 10 de mayo de 2007 por la  Tercera  Sala  de  lo  Penal,  Colusorio  y  Tránsito  de  la Corte Superior de  Justicia de Guayaquil.   

Con  fundamento  en  esa petición, mediante  Resolución  del 10 de mayo de 2011, la Fiscalía General de la Nación decretó  la  captura  de  ANA MARÍA ACURIA LEÓN,  siendo  notificada  el  25  del  mismo  mes en la Cárcel del Buen  Pastor donde se encuentra recluida.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  No.  DIAJI  0743 del 30 de marzo de 2011 dirigido a la  Cartera  del Interior y de Justicia, conceptuó que la normatividad aplicable es  la  contenida  en el “Acuerdo sobre Extradición”,  suscrito  en  Caracas  el  18  de  julio  de 1911 y el  artículo  6  de  la  “Convención  de las Naciones  Unidas   contra   el   Tráfico   Ilícito   de   Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas”,  firmada en Viena el 20 de diciembre  de 1988.   

Por  su parte, el Viceministro de Justicia y  del  Derecho,  con  oficio  No.  OFI11-20916-DVJ-0300  del  24  de mayo de 2011,  remitió  a esta Corporación la solicitud de extradición con la documentación  reunida.   

La Sala, en decisión del 7 de junio último,  asumió   el   conocimiento   de   la   petición  y  requirió  a  ANA  MARÍA  ACURIA  LEÓN la designación  de  apoderado  que  la  asista  en  el  trámite; como no lo hizo, se le nombró  defensora  de  oficio adscrita a la Defensoría Pública con quien se surtió el  traslado previsto en el artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

El  9  de  agosto siguiente, la Corporación  resolvió  las  postulaciones probatorias, accediendo a una de ellas y denegando  las  restantes.  Por  último,  se surtió el traslado de 5 días para alegar de  conclusión.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

(i)   Tarjeta   índice   y   ficha   de  identificación   de   ANA   MARÍA   ACURIA   LEÓN  No.          090154758-8          .   

(ii)  Partes de aprehensión del 17 de julio  de  2005  de William Michael Briones Mite, Eddy Rafael  Tomala  Alvarado,  Geovannny  Agustín  Gonzaga  Córdova y Juan Carlos Quintana  Saavedra.   

(iii) Acta de verificación, pesaje y toma de  muestras   de   la   droga   incautada  realizada  por  la  Jefatura  Provincial  Antinarcóticos del Guayas el 17 de julio de 2005.   

(iv)  Parte  policial  de allanamiento a los  domicilios  de  Geovanny  Agustín  Gonzaga  Córdova y Juan Carlos Quintana por  parte   del   Fiscal   Cuarto   Antinarcóticos   del   Guayas   de   la   misma  fecha.   

(v)   Parte  informativo  de  la  Jefatura  Provincial  Antinarcóticos  del  Guayas  dentro  de  la  Indagación Previa No.  035-FDA-G-JSF-05.   

(vi)  Resoluciones  del  19 y 21 de julio de  2005  del  Fiscal  Cuarto  Antinarcóticos  del  Guayas por cuyo medio inicia la  instrucción  por  los delitos de tráfico ilícito de drogas, tenencia ilícita  de  droga,  enriquecimiento  ilícito  y  asociación  delictiva,  y  ordena  la  prisión preventiva de los referidos imputados.   

(vii)    Versiones    de    William  Michael  Briones Mite, Eddy Rafael Tomalá Alvarado y Juan  Carlos Quintana Saavedra.   

(viii) Solicitud del 22 de julio de 2005 del  Fiscal  Antinarcóticos  del Guayas de hacer extensiva la instrucción en contra  de  ANA MARÍA ACURIA LEÓN,  Julio  César  Córdova  Acuria y Shirley Vanesa Córdova Acuria; auto del 26 de  julio    siguiente    donde    se    extiende    la    investigación   a   esos  imputados.   

(ix) Dictamen fiscal que declara concluida la  etapa  de  la instrucción y acusa a ANA MARÍA ACURIA  LEÓN  de  ser autora del punible de tráfico ilícito  de  droga  del  artículo  60  y  62  de  la Ley de Sustancias Estupefacientes y  Psicotrópicas.   

(x)  Auto  de llamamiento a juicio del 22 de  febrero  de  2006  en  contra  de  ANA  MARÍA ACURIA  LEÓN  y  otros, dictado por el Juez Segundo del Penal  del  Guayas  y  su  confirmación  por  parte  de  la  Tercera Sala de lo Penal,  Colusorio  y Tránsito de la Corte Superior de Justicia de Guayaquil, de mayo de  2007, donde, además, se ordena su detención.   

(xi)   Oficios   del  Juzgado  Segundo  de  Garantías  Penales  del  Guayas  en  los  que  solicita  a  las  autoridades de  policía,   la   detención   de  ANA  MARÍA  ACURIA  LEÓN.   

(xii) Providencia del 16 de diciembre de 2010  dictada  por  el  Juez Segundo de Garantías Penales del Guayas mediante el cual  solicita la extradición de la mencionada ciudadana.   

(xiii)  Texto  de las disposiciones legales,  así:  a)  artículos  60,  62  y  88  de la Ley de Sustancias Estupefacientes y  Psicotrópicas;  b)  reglas  101,  107  y  108 del Código Penal, relativas a la  prescripción de la acción y de la pena.   

(xiv)   Solicitud   de   extradición  del  Presidente  de  la  Corte  Nacional  de Justicia de la República del Ecuador en  relación   a  ANA  MARÍA  ACURIA  LEÓN,  dirigida  al  Ministerio  de Relaciones Exteriores de esa nación  para  que,  por  los  conductos  diplomáticos,  la  radique  ante  el  gobierno  colombiano.   

Alegatos de conclusión  

El    Ministerio    Público,  representado por el Procurador Segundo Delegado para la Casación  Penal,  realiza  un  recuento  de  la  actuación  adelantada y precisa cómo la  normatividad  aplicable,  según  lo conceptuado por el Ministerio de Relaciones  Exteriores,  es la contenida en el Acuerdo Bolivariano  sobre  Extradición  suscrito en Caracas el 18 de julio  de 1911.   

A  continuación  aborda  el  estudio  de la  validez  formal de la documentación allegada, señalando que la misma satisface  las   exigencias  de  autenticidad  previstas  en  la  preceptiva  aplicable  al  caso.   

La   información  suministrada  sobre  la  requerida,  considera, permite establecer su plena identidad, razón por la cual  se  cumple  este  presupuesto,  así  como  el de equivalencia de la providencia  proferida  en  el extranjero por cuanto el tratado aplicable exige la existencia  de  un  auto  de detención, el cual fue proferido el 16 de julio de 2005 por el  Juez  Segundo  de  Garantías  Penales  del  Guayas, providencia aportada por el  país requirente.   

Sobre  el principio de doble incriminación  destaca  cómo  los  hechos atribuidos al requerido en la República del Ecuador  también  son  punibles  en Colombia bajo el título de tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes.  Igualmente  refiere el cumplimiento de la exigencia  contenida  en  el artículo 1 del Convenio Bolivariano  sobre  Extradición  porque los elementos probatorios  tenidos  en  cuenta  por la autoridad ecuatoriana también hubiesen servido a la  Fiscalía   General  de  la  Nación  para  radicar  acusación  por  ese  hecho  punible.   

A  continuación  señala  que  las  demás  exigencias  del tratado se cumplen porque no se procede por delito político, la  pena  mínima  prevista para la conducta punible base de la solicitud supera los  seis  meses  de  prisión  y la acción no se encuentra prescrita, razón por la  cual  considera  reunidos  los  presupuestos para emitir concepto favorable a la  solicitud  de  extradición.  Con  todo,  solicita  a la Corporación sugerir al  gobierno   nacional   efectuar   los  condicionamientos  sobre  los  derechos  y  garantías que le asisten a la requerida.   

Por  último, afirma que ante la existencia  de  dos  solicitudes  de  extradición  radicadas por países diversos, será el  gobierno  nacional  quien deberá decidir a qué Estado la entrega, tendiendo en  cuenta,  además,  que  la  requerida  actualmente  está cumpliendo una condena  proferida     por     las     autoridades    colombianas    por    delitos    de  narcotráfico.   

La   defensa  solicita  acceder  al  requerimiento de extradición formulado por la República  del   Ecuador   por   cuanto   ANA   MARÍA   ACURIA  LEÓN  es  ciudadana de ese país, el cual la reclama  para  juzgarla  por delitos de narcotráfico, más aún cuando ha manifestado su  deseo de repatriarse.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De  conformidad  con  el  artículo    35    de    la    Constitución  Política,   modificado   por   el   1º  del  Acto  Legislativo No. 01 de 1997, la extradición  se solicitará, concederá   u   ofrecerá  de  acuerdo  con  los  tratados    públicos  y,      en      su  defecto,    con    la  ley.   

En  este  orden,  en  el  caso bajo examen,  el    Ministerio    de    Relaciones    Exteriores  precisó que   

“En atención a lo establecido en nuestra  legislación  procesal  penal  interna, me permito manifestar que el instrumento  aplicable  al  presente caso es el “Acuerdo sobre Extradición”, suscrito en  Caracas,  el18  de  julio  de  1911  y el artículo 6 de la “Convención de la  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas”,  firmada  en  Viena  el 20 de diciembre de 1988”2.   

Por esta razón, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  en  este  asunto  debe  ceñirse  a  las condiciones de la  precitada  normativa internacional vigente entre Ecuador y Colombia, aprobada en  nuestro país mediante Ley 26 de 1913.   

         El       artículo      I  del Acuerdo  sobre         Extradición,   también  conocido    como    Acuerdo    Bolivariano    sobre  Extradición,           celebrado    entre    la    República    de    Colombia    y    varios  países americanos, entre ellos, la República  del  Ecuador,  prevé   que   cada   uno   de   los       Estados      signatarios   

“…convienen  en  entregarse  mutuamente,  de  acuerdo  con  lo que se  estipula  en  este  Acuerdo,  los individuos que procesados o condenados por las  autoridades  judiciales de cada uno cualquiera de los Estados contratantes, como  autores,      cómplices     o     encubridores   de   alguno   o   algunos   de   los  crímenes    o    delitos   especificados   en   el   artículo  2,  dentro  de  la jurisdicción de  una  de  las  partes  contratantes,  busquen  asilo  o  se encuentren dentro del  territorio  de  una de ellas. Para que la extradición  se  efectúe es   preciso   que   las   pruebas   de   la   infracción  sean  tales,  que  las  leyes  del  lugar donde se encuentren el  prófugo   o   enjuiciado   justificaría  su detención o sometimiento a juicio,  si  la  comisión, tentativa o frustración   del   crimen  o  delito  se  hubiese  verificado  en            él”.   

        Por    su    parte,    el   artículo  IV    prevé      que      “no    se    acordará    la    extradición”  por  delitos  políticos y el canon V  preceptúa  que  tampoco  se  acordará  la  extradición  en  los siguientes  casos   

“a)  Si  con  arreglo  a  las  leyes  de  uno  u  otro  Estado  no  excede  de  seis  meses  de privación de libertad el  máximum    de    la    pena    aplicable   a   la  participación que se imputa a la persona reclamada,  en   el   hecho   por   el   cual   se   solicita   la   extradición.   

b) Cuando según  las  leyes  del  Estado  al cual se dirige la solicitud, hubiere prescrito  la  acción  o  la  pena a que  estaba sujeto el enjuiciado o condenado.   

c)    Si    el    individuo    cuya  extradición se solicita ha sido ya juzgado y puesto  en  libertad o ha cumplido su pena, o si los hechos imputados han sido objeto de  una    amnistía    o   de   un   indulto”.   

       A  su  vez,  el  artículo VI    dispone    que    la    solicitud    de    extradición  “deberá  hacerse  precisamente  por  la  vía  diplomática”  y  el  canon  VIII  regula  lo concerniente a los requisitos  de   la   solicitud  de  extradición  y  al  efecto  señala   

“La solicitud  de     extradición  deberá estar acompañada  de  la  sentencia condenatoria si el prófugo hubiese  sido  juzgado  y  condenado; o del auto de detención  dictado   por   el   Tribunal   competente,   con   la   designación  exacta  del  delito o crimen que lo motivaren, y de la fecha de  su                  perpetración,       así  como  de  las  declaraciones  u  otras  pruebas en virtud de las  cuales   se   hubiere   dictado   dicho   auto,  en  caso  de  que  el  fugitivo  sólo estuviere procesado.   

Estos       documentos       se  presentarán  originales  o  en  copia,  debidamente  autenticada,  y  a  ellos  se  agregará  una copia del texto de la ley aplicable al caso, y en cuanto sea  posible,     las     señas    de    la    persona  reclamada.   

La extradición  de  los prófugos, en virtud de las estipulaciones de  este  Tratado,  se verificará de conformidad con las  leyes  de extradición del  Estado al cual se haga la demanda.   

En ningún caso  tendrá    efecto    la    extradición   si   el  hecho  similar  no  es  punible  por  la  ley  de  la  Nación requerida”.   

De esta manera, los aspectos que la Corte  debe  constatar en punto  de  emitir  concepto sobre  la     solicitud    de    extradición   presentada   por   la   República  del  Ecuador en    relación   con   ANA   MARÍA  ACURIA  LEÓN  son los  siguientes:   

a.  Que  el  pedido   de   extradición  se  haya  formulado  por  vía  diplomática  y se  haya  acompañado, en el caso de personas procesadas,  de  copia  auténtica del  auto  de detención emanado de juez competente con la  designación  exacta  del  delito que lo motiva y su  fecha  de perpetración, de las declaraciones u otras  pruebas   en   virtud   de  las  cuales  se  hubiere  dictado,  así   como   las  señas  de  la  persona  reclamada y de las normas  sobre prescripción;   

b.   Que  las  pruebas consideradas  por  la  autoridad  judicial  del  Estado  requirente  para  dictar  el  auto de  detención  o la sentencia condenatoria en el estado  requerido     también    pudiesen    justificar           similares  medidas,    si    la  comisión     del  punible  se  hubiese  verificado  en  él;   

c. Que el hecho  por   el  que  se  solicita  la  extradición  tenga  carácter  delictivo  y  una  pena  mínima    superior    a    seis   meses   de   privación   de   la   libertad   en  el  país  requirente   y   en   el   requerido  (principio  de  doble            incriminación);   

d.  Que  no  esté     prescrita     la     acción    o    la    pena,    conforme   a   las   leyes   del   Estado  requerido;   

e.  Que  el  individuo  no  haya cumplido su condena o haya sido amnistiado o indultado en el  país del delito;   

f.  Que no se  trate   de   un   delito   político   o  conexo  a  él.   

       Conducto  diplomático y documentación       necesaria   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en el  artículo    V   del   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición,  la  solicitud  debe efectuarse por vía  diplomática  aportando  copia auténtica del auto de  detención  emanado  de  juez  competente,  con  la  designación  exacta del  delito  que  lo motiva, de su fecha de perpetración,  de  las  declaraciones  u  otras  pruebas  en  virtud  de  las cuales se hubiere  dictado,  de  las señas de la persona reclamada y de  las       normas      sobre      prescripción.   

Siendo     ello    así,   la   Corte   constata  el  cumplimiento  de  tal  exigencia  toda  vez  que  la  solicitud  fue  presentada  por  la  vía               diplomática,   esto  es,  fue  radicada  por  conducto  de la Embajada de la República del Ecuador  en   Colombia   ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores.   

La  petición  fue  acompañada  de  copia  certificada  del  auto de  llamamiento  a  juicio  del  22  de  febrero  de  2006 en contra de ANA  MARÍA  ACURIA LEÓN y otros, dictado  por  el  Juez  Segundo  del  Penal del Guayas y su confirmación por parte de la  Tercera  Sala  de  lo  Penal,  Colusorio  y  Tránsito  de  la Corte Superior de  justicia  de  Guayaquil, de mayo de 2007, determinación  que  contiene  una  relación  sucinta de los hechos  imputados,   del  delito  atribuido  y  su  fecha  de  realización,  así  como  los  datos personales que  permiten  identificar  a  la  reclamada  y la orden de detención   de   esa  ciudadana.  De  igual  forma,  se  aportaron  copias  de  las  leyes  aplicables  y  de las relativas a la  prescripción     de     la    acción y de la pena.   

Esta pieza procesal, pilar del requerimiento  según    el   Acuerdo  Bolivariano    sobre  Extradición,  fue  aportada en copia autenticada y  apostillada  por  el  Estado requirente, con lo cual se satisface el presupuesto  analizado.   

         

       Identificación     del requerido en extradición.   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada o condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma  sometida al trámite de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera identidad, por lo tanto, el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo  solicitado y aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

Confrontada la información contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte  la  Corte  que  la reclamada responde al  nombre   de   ANA  MARÍA  ACURIA  LEÓN,   identificada   con   cédula   de  ciudadanía  ecuatoriana  No.  090154758-8,  nacida  el  29 de abril de 1959 en Guayas, datos que coinciden con  los  suministrados  por  la  requerida al notificársele la orden de captura con  fines  de  extradición  en  la  Cárcel  “El  Buen  Pastor”  de  la  ciudad  de  Bogotá,  y  los cuales  permiten   su   individualización,   sin   que   se   haya   formulado  ningún  cuestionamiento  en  relación  a la misma. Por ende,  también se cumple este requisito.   

Principio      de      la     doble  incriminación   

Frente  a  esta  exigencia  la Corporación  examina  si  los  comportamientos atribuidos a la reclamada como ilícitos en el  país  extranjero  tienen  en  Colombia  la misma connotación, es decir, si son  considerados  delitos  y, de ser así, si conllevan la pena mínima señalada en  el   tratado   o   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal,  según  sea  el  caso.   

En    tal    sentido,    el      artículo     I      del      Acuerdo   sobre   Extradición  prevé  la  extradición  para  los  eventos  en que el requerido  ha   sido   procesado3  o condenado por un hecho de  connotación  delictual  tanto  en  el  estado  requirente como en el requerido,  sancionado con privación de la libertad superior a seis meses.   

Los          sucesos          imputados    por   las   autoridades   ecuatorianas   a  ANA  MARÍA ACURIA LEÓN, son los siguientes   

“2.  Según    consta    de    la   versión  de  EDDY RAFAEL TOMALA ALVARADO, él  había  descubierto  que  ANA  MARÍA ACURIA LEÓN y  JULIO  CÉSAR CORDOVA ACURIA estaban en el negocio de  la  droga cuando le habían contratado como mensajero  para    realizar    diferentes    diligencias   como   pago   de   servicios   y  similares;…Pero como al tercer mes de este trabajo  lo  mandan  entregar  un  sobre  de manila a un desconocido y al tacto TOMALA se da cuenta que al interior  del  sobre  había  un  polvo  y  al preguntar a ANA  MARÍA ACURIA LEÓN, ella  le  dice  que  se trata de cocaína. Así  se  demuestra  que  ANA MARÍA ACURIA  LEÓN   que  ya  había  cumplido  una  sentencia  por  tráfico ilícito de  drogas,  continuaba  en  el  cometimiento  de estas actividades ilícitas.   

3.  También  dice   EDDY  RAFAEL  TOMALA  ALVARADO  que  al  sentirse  descubierta  en  estas  ilícitas   actividades,   ANA   MARÍA       ACURIA       LEÓN      le  encomendó        buscar       personas   que   tengan  los  documentos  que  le  permitan  ingresar  libremente   a  los  Estados  Unidos,  para  que  viajen  como  correos  humanos  transportando                droga…4.   

Con  fundamento  en  esos y otros hechos,  el Juez Segundo del Penal del Guayas, el 22 de febrero  de   2006,  llamó  a  juicio  a  ANA  MARÍA  ACURIA  LEÓN, en los siguientes términos   

“Del análisis  de  las  piezas  procesales  se  determina  que  se  existen  presunciones de la  existencia  material  de  la infracción y de la presunta responsabilidad de los  imputados,   por  lo  que  de  conformidad  con  el  art.  232  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  dicto  AUTO  DE  LLAMAMIENTO  A JUICIO EN CONTRA DE…ANA  MARÍA    ACURIA   LEÓN   ecuatoriana,   con   cédula   de   ciudadanía   No.  0901547588…por  considerarlos  presuntos  autores  del  delito  que tipifica y  reprime   los  Arts.  60  y  62  de  la  Ley  de  Sustancias  Estupefacientes  y  Psicotrópicas       codificado…”5.   

Conforme  al  requerimiento,  tales  hechos  encuentran  adecuación  típica  en  los  artículos  60  y  62  de  la  Ley de  Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas, así   

“Artículo  60.  Sanciones  para  el  tráfico  ilícito.  Quienes  compren,  vendan  o entreguen a cualquier título,  distribuyan,   comercialicen,   importen,  exporten  o,  en  general,  efectúen  tráfico  ilícito  de   sustancias estupefacientes, psicotrópicas y otras  sujetas  a fiscalización, serán reprimidos con reclusión mayor extraordinaria  de  doce  a  diez  y  seis  años y multa de sesenta a ocho mil salarios vitales  generales.   

Se    entenderá    por    tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes,   psicotrópicas   u   otras   sujetas  a  fiscalización  toda  transacción   mercantil   o  toda  entrega,  a  cualquier  título,  de  dichas  sustancias,    realizada   en   contravención   a   los   preceptos   de   esta  Ley.   

Art.  62.  Sanciones  para  la tenencia y  posesión  ilícitas.  Quienes  sin  autorización  legal  o  despacho de receta  médica  previa,  posean  o  tengan,  con  su  consentimiento expreso o tácito,  deducible   de   una   o   más  circunstancias,  sustancias  estupefacientes  o  psicotrópicas,  en  sus  personas,  ropas,  valijas,  muebles, en su domicilio,  lugar   de   trabajo   o   cualquier  otro  sitio  del  que  sean  propietarios,  arrendatarios,  tenedores  u  ocupantes a cualquier título, o que esté bajo su  dependencia  o  control,  serán  sancionados  con la pena de doce a diez y seis  años  de reclusión mayor extraordinaria y multa de sesenta o ocho mil salarios  mínimos vitales generales”.   

El  supuesto  fáctico  referido  en  la  decisión   judicial   proferida   por   las  autoridades  ecuatorianas,  atrás  consignado,  comporta  la  actualización  en  el tipo  penal  descrito  en  el  376  del  Código  Penal  colombiano, modificado por el  artículo  11  de  la  Ley  1453  de 2011, que tipifica el delito de  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes y  lo  sanciona  con  pena  de prisión de ciento veintiocho (128) a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y  multa de mil trescientos treinta y cuatro  (1.334)  a  cincuenta  mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes   

Se  colige,  entonces,  que  la  conducta  delictiva  atribuida a ANA  MARÍA     ACURIA     LEÓN    en    la            República  del  Ecuador está tipificada  penalmente  en  nuestro país y sancionada con pena privativa de la libertad que  supera  ampliamente el término de seis meses, razón  por  la  cual se colma este requisito contenido en el  Acuerdo Bolivariano sobre  Extradición.   

Exigencia    del    artículo    I    del    Acuerdo    Bolivariano    sobre   Extradición   

Según  el  aparte   final  del  canon  I  del  Acuerdo   sobre   Extradición,  “para  que    la   extradición   se   efectúe   es  preciso  que  las  pruebas  de  la  infracción  sean  tales,  que  las  leyes  del  lugar donde se encuentre el  prófugo   o   enjuiciado  justificaría   su  detención  o  sometimiento  a  juicio,   si   la   comisión,  tentativa  o  frustración del crimen o delito  se   hubiese   verificado   en   él”,   situación   que   impone   a  la  Corporación  examinar  las pruebas consideradas por  la  autoridad  judicial  de la República del Ecuador  para  proferir  el auto de detención en contra de la  requerida.   

De     conformidad     con     la  documentación  aportada  con  la solicitud, el Juez  Segundo  de  lo  Penal  del Guayas analizó la prueba  presentada   por   la   fiscalía  encargada  de  la  investigación,  a  partir  de la cual dedujo que la  prisión      preventiva     de     ANA   MARÍA  ACURIA  LEÓN  era  necesaria  para  garantizar su  comparecencia  al  proceso, dada la existencia de indicios que la relacionan con  el caso investigado.   

Tal        señalamiento  se  funda  primordialmente  en  la  versión  suministrada  por Eddy Rafael Tomala  Alvarado   y   en   la   prueba  pericial    y    documental   recaudada   en   el   transcurso   de   la  investigación.   

El   testigo  indica  que  ANA   MARÍA  ACURIA  LEÓN   se   dedicaba   al   negocio   de  narcotráfico,    pues    le   ordenó   entregar  paquetes  que  contenían  cocaína   a   otras   personas;   así     mismo    solicitó    contactar  personas que tuvieran los documentos necesarios para  ingresar  a  los  Estados Unidos con el objetivo de usarlos como correos humanos  para    transportar    sustancias    estupefacientes,   lo   que   efectivamente  ocurrió.   

Dichos  elementos probatorios, dentro del  sistema    de    procesamiento   penal   acusatorio  contemplado   en   la   Ley  906  de  2004,  serían  suficientes  para  que  la  Fiscalía  General de la  Nación,  en la audiencia respectiva ante el juez de  control   de   garantías,   hubiese   imputado  la  comisión    del   punible   de   tráfico,      fabricación  o  porte  de  estupefacintes  y,  consecuentemente, impetrado la  imposición  de medida de aseguramiento privativa de  la   libertad   y   la   expedición  de  orden  de  detención.   

Lo     anterior     considerando,  además,  que  se  satisfacen  los  presupuestos del  artículo  308  de  ese  estatuto  procesal,  según  los cuales la medida de  aseguramiento  se  decretará cuando de los elementos  materiales   probatorios   y   evidencia   física,  obtenidos  legalmente,  se pueda inferir razonablemente que el imputado pudo ser  autor   o   partícipe  de  la  conducta  delictiva, siempre y cuando se cumpla  alguno de los siguientes requisitos:   

i)  Que  sea necesaria para evitar que el  imputado obstruya el debido ejercicio de la justicia;   

ii) Que el imputado constituya un peligro  para    la    seguridad    de    la    sociedad    o    de    la   víctima y,   

iii) Que resulte probable que el imputado  no comparecerá al proceso.   

Con     fundamento     en     esa  disposición  la  Sala colige el cumplimiento de los  fines  constitucionales  de  la  medida de aseguramiento por cuanto la requerida  puede  constituir  un  peligro para la comunidad y es  probable  que  no  comparezca voluntariamente al proceso, dada la gravedad de la  conducta atribuida.   

Prescripción  de la acción y de la pena   

De   acuerdo  con  el  literal  b)  del  artículo  V  del Acuerdo  Bolivariano     sobre     Extradición,    el    Estado    requerido    no  estará      obligado      a     conceder     la  extradición   

“b)  Cuando  según  las  leyes  del  Estado al cual se dirige la  solicitud,  hubiere  prescrito la acción o la pena a  que estaba sujeto el enjuiciado o condenado”.   

       La    anterior    exigencia    impone    a    la    Corte  examinar  la configuración de esa  categoría  jurídica en  Colombia,    con   la   salvedad   que   sólo   se  revisará      la      prescripción   de   la   acción  por  cuanto  el  requerimiento   tiene  como  propósito  obtener  la  entrega   del   requerido   para   procesarlo,   no  existiendo  aún  sentencia  condenatoria.   

       De   acuerdo   al   artículo  83  del  Código     Penal     nacional,     la  acción  penal         prescribe        “…en    un    tiempo    igual    al  máximo  de  la  pena  fijada  en  la  ley, si fuere  privativa  de  la  libertad,  pero  en  ningún caso  será    inferior    a    cinco    años,     ni    excederá       de      veinte…”.          Siendo  ello  así, no ha prescrito la  acción según las normas  colombianas    por    cuanto   desde   la  fecha de la comisión de los hechos  (julio   de           2005) no ha transcurrido un lapso superior  a  veinte  años,  periodo  fijado en la ley para el  fenecimiento     de     la     acción en esa clase de delitos.   

         Naturaleza    jurídica    de    los    hechos   fundantes   de   la  solicitud   

       El   artículo  IV  del  Acuerdo          Bolivariano            sobre  Extradición proscribe la  extradición   de   personas  acusadas  de  delitos  políticos   y   conexos,   prohibición  que  para  este evento no aplica por  cuanto    el    delito    objeto    del    requerimiento    no    ostenta    tal  connotación,     por     tratarse     de     una  infracción     penal    ordinaria    o    delito  común.   

Las   restantes   limitantes   de   la  extradición,   relativas  al  cumplimiento  de  la  condena   u   otorgamiento  de  amnistía  o indulto en el país del delito, no  se   configuran,   pues   no   se   deducen   de   la  documentación  aportada  ni han sido reseñadas por  el  país  requirente,  por  la  requerida  o por su  defensa.   

         Sobre el artículo VII del Acuerdo sobre Extradición   

         Según  el  artículo  VII,  “Cuando la  persona  reclamada  se hallare procesada o condenada por el Estado requerido, la  entrega,  cuando  a  esto  procediere, no se efectuará sino cuando el reclamado  sea  absuelto  o  indultado  o  haya cumplido la condena o cuando de algún modo  queda terminado el juicio”.   

         En  el  evento  bajo  examen, a través de la prueba ordenada por la  Sala se pudo establecer lo siguiente:   

         a)  El Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Pasto, el  10   de  junio  de  2010,  condenó  a  la  ciudadana  ecuatoriana  CARLA  RAQUEL OLAYA MEJÍA como autora del  delito  de  tráfico  de  estupefacientes agravado de los artículos 376 y 384-3  del  Código  Penal,  a  la  pena  de  once  años  de  prisión  y multa de mil  quinientos  salarios  mínimos  mensuales legales vigentes, por hechos acaecidos  el  26  de  febrero  de  2010  en  la vía Aldana- Ipiales en el departamento de  Nariño.   

         b)  El  28  de  octubre  de 2010 el abogado defensor de OLAYA  MEJÍA  pidió  al Juez Primero de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Pasto, corregir la sentencia  porque  el  nombre  verdadero  de  la condenada es ANA  MARÍA ACURIA LEÓN.   

          Al  efecto  aportó  registro  civil  y  registro  de  cedulación  a  ese nombre expedidos por autoridades ecuatorianas.  Así   mismo,  solicitó  diferir  la  entrega  con  fines  de  extradición  de  ACURIA  LEÓN  a los Estados  Unidos   donde   es   reclamada,   hasta   tanto   no   cumpliera   su  pena  en  Colombia.   

         c)  Al  momento  de emitir este concepto, aún no se ha realizado la  audiencia de corrección del mencionado fallo.   

         En  ese  orden,  si  bien  la  sentencia  emitida  por  la autoridad  judicial  colombiana,  mencionada  en  el  literal a), se refiere a CARLA RAQUEL  OLAYA  MEJÍA,  razonablemente  se  puede  inferir  que  la decisión vincula en  realidad   a   ANA  MARÍA  ACURIA  LEÓN.   

         Por  tanto,  en  relación  con  la solicitud de extradición de las  autoridades  ecuatorianas,  resultaría  aplicable  la  regla  contenida  en  el  artículo      VII      del      Acuerdo     sobre  Extradición, según el cual la reclamada tendría que  cumplir  la  pena impuesta en Colombia, antes de ser entregada a las autoridades  del país vecino.   

         Precisión final   

         En  este  caso  corresponde  señalar  que  respecto  de  la señora  ACURIA  LEÓN  se radicaron  dos  solicitudes  de extradición, una por parte de los Estados Unidos y otra de  la  República  del  Ecuador.  Por  ello, el gobierno nacional, facultado por el  artículo  505  de  la  Ley  906 de 2004, mediante Resolución No. 323 del 29 de  agosto  de  2011,  previo  concepto  favorable  de esta Corporación6, concedió la  extradición  de  la  referida ciudadana al país norteamericano, por considerar  que   tal   requerimiento   se   formalizó   con  antelación  al  ecuatoriano.   

         Tal  circunstancia  no impide a la Corte pronunciarse respecto de la  solicitud  de  la  República  del  Ecuador,  por  cuanto  ostenta  la legítima  expectativa  de  obtener  una  respuesta  a  su  petición,  más aún cuando su  nacional  puede  regresar a Colombia, una vez aclare su situación jurídica con  las autoridades norteamericanas.   

         

Conclusión  

Como  se comparte la postura del Ministerio  Público  y  la defensa no se opone al requerimiento, sobra cualquier comentario  al respecto.   

En         mérito   de   lo   expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN    PENAL,    CONCEPTÚA      FAVORABLEMENTE     a     la  extradición   de   la  ciudadana    ecuatoriana    ANA   MARÍA      ACURIA     LEÓN,  solicitada  al  Gobierno  de  Colombia  por  el  del           Ecuador,  para  ser procesada por las conductas  punibles   de  “tráfico  ilícito”  y  “tenencia  ilícita”  de  sustancias  estupefacientes, según auto de llamamiento a juicio  del  22  de  febrero de 2006 dictado por el Juez Segundo de lo Penal del Guayas,  confirmado  por  la  Tercera Sala de lo Penal, Colusorio y Tránsito de la Corte  Superior de Justicia de Guayaquil, el 10 de mayo de 2007.   

         La  Secretaría  de  la  Sala  comunicará  esta  determinación  al  requerido,  a  su  defensor,  al Agente del Ministerio Público y a la Fiscalía  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo  y devolverá el expediente al  Ministerio    del    Interior    y    de    Justicia    para    los    trámites  subsiguientes.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                      SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ           MUÑOZ                     AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                   JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 En el  presente  caso  se siguen las pautas de la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos  que  sustentan  la  petición  de  extradición  acaecieron  en  vigencia de esa  normatividad.   Así   mismo,  se  consultan  las  exigencias  previstas  en  el  Acuerdo  sobre Extradición  suscrito  en  Caracas  el  18  de julio de 1911, por ser el tratado aplicable al  caso, según lo conceptuó el Ministerio de Relaciones Exteriores.   

2  Folio 1 carpeta anexa.   

3  Evento  en  el  cual  debe  haberse  proferido  auto  de detención, conforme al  artículo      VIII      del     Acuerdo     sobre  Extradición.   

4 Ver  páginas 147 y ss de la carpeta anexa.   

5 Cfr.  Folio 165 carpeta anexa.   

6  Concepto del 27 de julio de 2011, Rad. No.      

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