35866(16-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 35866  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Bogotá,  D.  C., febrero dieciséis (16) de  dos mil once (2011).   

1. ASUNTO.  

Resuelve   el   Despacho  la  impugnación  presentada  por  Carlos  Antonio  González Guzmán contra la decisión de 28 de  enero  del  presente  año,  mediante la cual un Magistrado de la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de Neiva, declaró improcedente la solicitud de hábeas  corpus  formulada  a  favor  del  procesado  FRANCISCO  CASTRO VILLALBA, quien se encuentra privado de la libertad  a  partir  del  15  de  diciembre  de 2006 en el Establecimiento Penitenciario y  Carcelario  de  La  Plata, Huila, a consecuencia de la sentencia proferida en su  contra.   

2. ANTECEDENTES:  

1. Por hechos acaecidos el 10 de diciembre de  2006,  la  Fiscalía  General  de  la Nación acusó a  FRANCISCO  CASTRO VILLALBA como presunto autor del  delito de acceso carnal  abusivo  con  menor  de 14 años, y el Juzgado Segundo Promiscuo del Circuito de  La  Plata,  Huila,  el  13  de agosto de 2007 lo condenó a la pena principal de  sesenta y cuatro (64) meses de prisión.   

2.  El  Tribunal  Superior  de  ese Distrito  Judicial  el  16  de  noviembre de 2007 confirmó el fallo de primera instancia,  decisión  que  al  ser  recurrida  a  través  del  recurso  extraordinario  de  casación,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  esta  Corporación  el  2  de  julio  de  2008  inadmitió la demanda.   

3.  El sentenciado  solicitó  la  libertad  por pena cumplida y el Juzgado Segundo de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Neiva, el 15 de diciembre de 2010 negó su  petición   porque  hasta  ese  momento  solo  acreditó  cuatro  (4)  años  en  detención,  máxime  que conforme a las previsiones establecidas en la Ley 1098  de  2006  debía  cumplir  la  totalidad  de  la  pena impuesta en los fallos de  instancia, es decir, sesenta y cuatro (64) meses de reclusión.   

4.  Como  quiera  que  contra  la  anterior  decisión  el  procesado   interpuso recurso de apelación, las diligencias  fueron  remitidas  al  Tribunal  Superior,  y  está  pendiente que se decida la  alzada.   

3.    LA    SOLICITUD    DE    HÁBEAS  CORPUS:   

Por considerar que FRANCISCO CASTRO VILLALBA  ya  cumplió  con  la  pena  impuesta  en  el proceso que se le adelantó por el  delito  de acceso carnal abusivo con menor de 14 años, Carlos Antonio González  Guzmán   impetró   a   su   favor   la   acción   constitucional  de  hábeas  corpus.   

4.     DECISIÓN     DE     PRIMERA  INSTANCIA:   

1.  El  Magistrado  a quien correspondió la  acción  constitucional  después  de  agotar el procedimiento establecido en el  artículo  5° de la Ley 1095 de 2006, señaló que si bien es cierto la acción  de  hábeas  corpus  fue instituida en procura de amparo de la libertad personal  cuando  se  advierta su privación o prolongación ilegal, con violación de las  garantías  constitucionales  o  legales,  también  lo  es  que  no  puede  ser  utilizada  para  usurpar las funciones propias del juez de ejecución de penas y  medidas de seguridad.   

Agregó que frente a las solicitudes elevadas  por  CASTRO VILLALBA, atendiendo a la expresa prohibición de la Ley de Infancia  y   Adolescencia   el   funcionario   judicial  competente  resolvió  en  forma  desfavorable  sus  peticiones, al establecer que los hechos ocurrieron en el mes  de  diciembre  de  2006,  época  desde la cual rige la exclusión de beneficios  para  los  condenados  por  delitos  contra la integridad y formación sexual de  menores  de  edad,  además  la  decisión  a través de la cual abordó el tema  relacionado  con  la  libertad  por  pena  cumplida,  fue  objeto del recurso de  apelación,  el  cual  se  encuentra pendiente de resolverse, motivo por el cual  declaró  improcedente  la  acción  constitucional de hábeas corpus invocada a  favor del sentenciado.   

4. IMPUGNACIÓN  

En  forma  oportuna Carlos Antonio González  Guzmán   impugnó   la  anterior  providencia  a  nombre  de  FRANCISCO  CASTRO  VILLALBA,    por  considerar  que  éste  ya cumplió la pena impuesta  -sesenta  y cuatro (64) meses de prisión- en el proceso que cursó en su contra  por  el delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 años, agregando en esta  oportunidad  que se le debe tener en cuenta la pena redimida a partir del 1° de  enero de 2007.   

5. CONSIDERACIONES DEL DESPACHO:  

1.    Esta    Corporación1  recordó  la  reiterada  jurisprudencia  de la Corte Constitucional que ha dispuesto que en el  ordenamiento   constitucional   colombiano   la  institución  del  hábeas   corpus   es   (i)  un  derecho  constitucional  fundamental (art. 30 de la Const. Pol.) de aplicación inmediata  (art.             85,            ibídem)2  no susceptible de limitación  durante  los  estados  de excepción (arts 93 y 214-2 ídem y art. 4° de la Ley  Estatutaria  137  de  1994),  que  se  debe  interpretar  de conformidad con los  tratados  internacionales  sobre derechos humanos ratificados por Colombia (art.  93        de       la       Const.       Pol.)3,  que  su regulación debe ser  objeto  de una ley estatutaria (art. 152-a, ibídem)4,  que  también  es  (ii)  un  mecanismo  procesal  de  protección  de  la  libertad  personal,  por cuanto el  hábeas   corpus  es  una  acción  pública  constitucional  y  que  por  medio  de ella se trata de hacer  efectivo  el derecho de libertad individual y, por  tanto, se constituye en  una           garantía           procesal5.   

2.  Este  doble carácter fue expuesto en la  Asamblea  Nacional  Constituyente,  por  uno de sus miembros, el cual expuso que  «una de las garantías más importantes para tutelar  la  libertad, es la que disfruta toda persona que se creyere privada ilegalmente  de  ella  para invocar ante cualquier autoridad jurisdiccional y en todo tiempo,  por  sí  o  por  interpuesta  persona, el derecho de hábeas corpus, el cual no  podrá  ser  suspendido  ni  limitado  en ninguna circunstancia. La acción debe  resolverse  en  el  término  de  treinta  y  seis  horas,  lo  cual refuerza el  carácter  imperativo  de  la  norma  y le otorga a los posibles perjudicados la  posibilidad  de recuperar de inmediato su libertad»6.   

Por   lo   anterior,   la   dualidad   de  representación  que  tiene  la  norma  debe  aceptarse  por ser el hábeas  corpus  una institución de doble  carácter  constitucional,  es decir, que en el artículo primero de la Ley 1095  de  2006  se establezca que el citado mecanismo es un derecho fundamental y a la  vez  una  acción  constitucional  en nada contraría la Constitución, en tanto  denota  y es su doble misión jurídica, la de ser derecho fundamental y acción  constitucional.   

3.  La Ley estatutaria invocada establece en  su  artículo  1º  que  el hábeas corpus  tutela  la libertad personal cuando alguien es privado de ella (1)  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o legales o (2) ésta se  prolonga  ilegalmente.  Lo  anterior  se pudiera presentar en forma insuficiente  con  lo que ha expuesto la Corte Constitucional, porque en la sentencia T-260 de  1999 precisó que   

la  garantía de la libertad personal puede  ejercerse  mediante  la  acción  de  hábeas corpus en alguno de los siguientes  eventos:  (1)  siempre  que la vulneración de la libertad se produzca por orden  arbitraria  de  autoridad  no  judicial;  (2)  mientras  la persona se encuentre  ilegalmente  privada  de  la  libertad  por vencimiento de los términos legales  respectivos;  (3)  cuando, pese a existir una providencia judicial que ampara la  limitación  del  derecho a la libertad personal, la solicitud de hábeas corpus  se  formuló  durante  el  período  de  prolongación ilegal de la libertad, es  decir,  antes  de  proferida  la  decisión  judicial; (4) si la providencia que  ordena la detención es una auténtica vía de hecho judicial.   

Téngase  en  cuenta que la Constitución de  1991  en  un  claro  avance  en  relación  con  la  Carta  Política  anterior,  estableció  en  su artículo 28 una reserva legal y judicial para la privación  de  la  libertad,  tomando  en cuenta que la libertad personal es presupuesto de  todas  las  demás  libertades y derechos. Por ello el constituyente quiso darle  una  especial  protección  ante  las  actuaciones  ilegales de las autoridades,  mucho más expedita que la de los demás derechos fundamentales.   

En  consecuencia,  la  posibilidad  de  la  violación  de  las garantías constitucionales y legales en materia del derecho  a  la  libertad  no  se  refiere exclusivamente al momento de la captura, porque  ellas  pueden  vulnerarse  en  cualquier momento en que dure la privación de la  libertad   y   dar   por   tanto   lugar   a  la  invocación  del  hábeas   corpus.   En   cuanto   a   la  prolongación  ilegal  de  la  privación  de  la libertad, a título de ejemplo  igualmente,  cabe  señalar  el  caso  en  que la autoridad que en los términos  del   artículo  32  de  la Constitución Política detiene en flagrancia a  una  persona  y  no  la  pone  a  disposición del juez competente dentro de las  treinta  y  seis  horas siguientes, o cuando retiene a una persona cuya libertad  ha  sido  ordenada  legalmente  por  la autoridad judicial, o cuando es la   autoridad   judicial   la  que  tarda  en  resolver  la  petición  de  libertad  provisional  que  le formula quien tiene derecho a ella según la ley, porque se  ha  configurado  alguna  de las causales señaladas en la normatividad de la que  se  viene  hablando  y  a pesar de la petición ésta no se resuelve. Así pues,  las  hipótesis  a  que  alude  el  artículo  1º  de  la Ley 1095  han de  entenderse  como  teorías  genéricas  dentro  de  las cuales cabe toda posible  violación por las autoridades del derecho a la libertad.   

4.  La  Corte Constitucional en la sentencia  C-187  de  2006,  mediante  la  cual  examinó  la  constitucionalidad de la ley  estatutaria  reglamentaria  de  dicha  figura,  ha  precisado  que el mencionado  mecanismo ha sido estatuido:   

(…)  no  solo en defensa del derecho a la  libertad  personal  sino  que  permite controlar además, el respeto a la vida e  integridad  de  las  personas,  así  como  impedir su desaparición forzada, su  tortura  y  otros tratos o penas crueles, con lo cual, ha de considerarse que el  cumple  una  finalidad  de  protección  integral  de  la  persona privada de la  libertad.   

Sobre  el  carácter  de la referida acción  pública la Sala ha expresado:   

(…)  no  es  un  mecanismo  alternativo,  supletorio  o  sustitutivo para debatir los extremos que son propios al trámite  de  los procesos en que se investigan y juzgan conductas punibles, sino que, por  el  contrario, se trata de una acción excepcional de protección de la libertad  y  de  los  eventuales derechos fundamentales que por conducto de su afectación  puedan  llegar  a  vulnerarse,  como la vida, la integridad personal y el no ser  sometido   a  desaparecimiento,  o  a  tratos  crueles  y  torturas,  según  lo  determinó  la  Corte  Constitucional  en  el  ya citado fallo de control previo  C-187             de             2006…7   

Y,  

Posteriormente,  recordó  otros precedentes  suyos, así:   

El núcleo del hábeas corpus responde a la  necesidad  de  proteger  el  derecho a la libertad. Pero cuando la misma ha sido  afectada  por  definición de quien tiene la facultad para hacerlo y ante él se  dan   por   el  legislador  diferentes  medios  de  reacción  que  conjuren  el  desacierto,    nadie    duda    que    el    hábeas  corpus  está  por fuera de éste ámbito y pretender  aplicarlo  es  invadir  órbitas funcionales ajenas.8   

(…)  

A  partir  del  momento en que se impone la  medida  de aseguramiento, todas las peticiones que se relacionan con la libertad  del  procesado,  deben  elevarse al interior del proceso penal, no a través del  mecanismo  constitucional del hábeas corpus, pues esta acción no está llamada  a    sustituir    el   trámite   del   proceso   penal   ordinario.9   

5.  Colorario de lo expuesto, la providencia  impugnada será confirmada, por las siguientes razones:   

5.1.  El  Juzgado  Segundo  de Ejecución de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Neiva vigila la ejecución de la pena -sesenta  y  cuatro  (64)  meses  de  prisión- impuesta a FRANCISCO CASTRO VILLALBA en el  proceso  que  cursó  en  su  contra  por el delito de acceso carnal abusivo con  menor  de  14  años,  es  decir,  la  privación de la libertad del sentenciado  obedeció   a   mandato  escrito  de  autoridad  judicial  competente,  con  las  formalidades  legales  y por motivo previamente definido en la ley (Const. Polt.  art. 28).   

5.2.  Si  como  lo  plantea  Carlos  Antonio  González  Guzmán  el  condenado  FRANCISCO CASTRO VILLALBA ya cumplió la pena  impuesta  en  el  proceso que cursó en su contra por el delito de acceso carnal  abusivo  con  menor  de  14  años, es al interior del mismo donde debe plantear  dicha  circunstancia,  y  si  bien  el  condenado con el fin de sacar avante sus  pretensiones  recurrió  al  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Neiva,  sus peticiones han sido despachadas desfavorablemente con  fundamento  en  la normatividad aplicable al caso, esto es, la Ley de Infancia y  Adolescencia,  es  decir,  el  tema  ya  fue  resuelto  en        primera        instancia,  pronunciamiento frente al cual el  sentenciado  interpuso  los  recursos de ley, y está pendiente que se decida el  de apelación.   

5.3.   Estando  pendiente  de  evacuar  la  impugnación  interpuesta  por  FRANCISCO CASTRO VILLALBA, es al interior de esa  actuación  donde  se  debe  resolver la solicitud de libertad por pena cumplida  elevada  por  el  sentenciado,  o  insistir  en la misma, de manera que no es la  acción  de  hábeas  corpus el mecanismo procedente para esa finalidad, como lo  pretende  González  Guzmán,  medio  que no se puede soslayar a través de esta  acción  constitucional  porque el amparo a la garantía de la libertad no está  llamado a sustituir el trámite del proceso penal.   

Sobre  este  particular,  esta  Corporación  expresó:   

En síntesis, … cuenta con los mecanismos  procesales  comunes  dentro  de  los cuales puede solicitar su libertad, de ahí  que  no  resulta procedente que a través de la acción pública de hábeas  corpus  pretenda reemplazar los  recursos   ordinarios   de  reposición  y  apelación  establecidos   como  procedimientos  legales idóneos para impugnar las decisiones que interfieren el  derecho  a  la  libertad  personal  y,  de  esa manera, desplazar al funcionario  judicial  competente  llamado  a  resolver  lo  atinente  a  la  libertad de las  personas.   

Significa lo anterior, que si la persona es  privada  de  su  libertad  por  decisión  de  la autoridad competente, adoptada  dentro  de  un proceso judicial en curso, las solicitudes de libertad tienen que  ser  formuladas  inicialmente  ante la misma autoridad; y que contra su negativa  deben  interponerse  los  recursos  ordinarios,  antes  de  promover una acción  pública     de     hábeas     corpus.10    

5.4.  Resulta  pertinente  señalar  que  en  el  inciso primero del artículo 199 de la Ley 1098 de  200611,  el  legislador dejó en claro su manifiesta voluntad de que a las  personas  procesadas por los delitos allí señalados, que tengan como víctimas  a  menores  de  edad,  de ninguna manera se les otorgará beneficio, subrogado o  prebenda  de  cualquier tipo, a menos que se trate de un asunto de colaboración  eficaz  con  la  administración  de  justicia,  situación ésta última que no  concurre  en  el  proceso  que  cursó  contra  CASTRO  VILLADA, de ahí que mal  podría   sostenerse   -como   lo  señaló  el  recurrente  en  el  escrito  de  impugnación-  que a éste se le pueda reconocer redención de pena alguna, toda  vez  que  fue  condenado  por  la  conducta punible de acceso carnal abusivo con  menor  de 14 años,  cometida en vigencia de la prohibición contemplada en  la disposición ya referenciada.   

                  De  manera que, contrario a lo   que   pregona   el  interviniente  a  nombre  del  sentenciado,  la negativa de concederle   la   libertad   por   pena  cumplida  lejos   está   de   ser   considerada           una  decisión  arbitraria  o  injusta,  sino  que  respeta  la  libertad  de  configuración  legislativa, así como los  intereses  prevalentes  de  los  menores  de  edad,  víctimas  de abuso sexual.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  el  Suscrito  Magistrado de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.  CONFIRMAR  la  decisión  impugnada por medio de la cual un Magistrado del Tribunal Superior de  Neiva   declaró  improcedente  la  acción  constitucional  de  hábeas  corpus  impetrada a favor de FRANCISCO CASTRO VILLALBA.   

2.           DISPONER  la  devolución del expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, Auto  mayo 2 de 2007, radicado 27.417.   

2 CORTE  CONSTITUCIONAL,    Sent.  C-620/01.   

3 CORTE  CONSTITUCIONAL, Sent. C- 496/94.   

4 CORTE  CONSTITUCIONAL,    Sent.  C-301/93, y C-620/01.   

5 CORTE  CONSTITUCIONAL,    Sent.  C-557/92,  salvamento  de  voto  de los Magistrados Ciro Angarita Barón y   Alejandro Martínez Caballero.   

6 CORTE  CONSTITUCIONAL,    Sent.  C-620/01.   

7 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    Auto  de tutela de segunda instancia del  13 de marzo de 2007, radicado 27069.   

8 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    Sentencia.     segunda     instancia,  radicación 14153 de septiembre 27 de 2000.   

9  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto    de   25   de   enero   de   2007,   radicado  26810.   

10  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   auto  noviembre  7  de 2008, radicación  30772.   

11  homicidio   o  lesiones  personales  bajo  modalidad  dolosa,  delitos  contra  la  libertad,  integridad  y  formación  sexuales,  o  secuestro.     

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