34627(13-09-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  34627   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 290.   

Bogotá, D.C., trece de septiembre de dos mil  diez.   

V I S T O S  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  defensor  del  sentenciado  LUIS  ALBERTO LOZANO VIUCHE  contra  el  fallo  del 7 de  mayo  de  2.002,  por  medio  del  cual  el  Tribunal  Superior  de  Medellín  confirmó el proferido por el Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  Bello  (Antioquia) el 30 de noviembre    de   2.001,   condenándolo  a  la pena principal de 23  años  de  prisión como autor penalmente responsable  de la comisión de un concurso de delitos de homicidio  y     hurto     calificado    agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Los  acontecimientos  que  dieron origen al  proceso    penal,   fueron   narrados   por   el   A  quo   en   los   siguientes   términos:   

“El día 25 de  marzo       del       año       en       curso1   el   señor   WILLIAM   DE   JESÚS  RAMÍREZ  ZULUAGA  partió  del  municipio  de  El  Santuario conduciendo el bus de placas TQA-024,  afiliado  a  TRANSORIENTE,  con  destino  a  la  ciudad  de  Medellín. Cerca al Barrio Zamora, comprensión  territorial  de  Bello,  dos  hombres  y  una  mujer,  que  habían  abordado el  vehículo  a  la  altura  del  peaje  instalado  en  el  municipio de Guarne, se  dedicaron  a  hurtar  las  pertenencias  de los pasajeros. Ante la oposición de  algunos  de  los  ofendidos, los latrocidas no dudaron en hacer uso de las armas  que  portaban  lesionando de muerte a FERNANDO ANTONIO  RÚA  HERRERA, quien fue trasladado a la Clínica del  Seguro  Social  de  Bello  a  causa  de las heridas que por arma de fuego y arma  blanca  presentaba,  produciéndose  su  deceso  antes  de  ingresar  al  centro  asistencial.  Otro  cuerpo  sin  vida,  el de JAIRO DE  JESÚS  ZULUAGA  SOTO  fue hallado en el interior del  bus asaltado. Presentaba igualmente heridas por arma de fuego.   

A su paso los proyectiles hicieron blanco en  la  humanidad  de  ALFREDO  DE  J.  BERRÍO  HIGUITA,  quien  resultó levemente  lesionado en el labio.   

El  pánico  y la sorpresa de los presentes  facilitó  la  huida de dos de los asaltantes cuando el vehículo se disponía a  enrutarse  por  la  autopista  norte.  En  tanto,  los presentes señalaban a un  sujeto   que   en   las   aguas   del   río   Medellín   se  había  sumergido  como  el  tercero  de  los  partícipes  en  el  luctuoso  hecho.  Allí  fue  capturado  por los agentes de  policía  e  identificado  como  LUIS  ALBERTO LOZANO  VIUCHE,  a  quien encontraron en su poder dos anillos  que  fueron  reconocidos  por  Nora Elizabeth Duque L. y Sergio Hernando Salazar  O.,  pasajeros  del vehículo asaltado, como aquellos de los cuales habían sido  despojados”.   

Por esos hechos, el Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  Bello  dictó  sentencia  el 30 de noviembre de 2001, condenando a  LUIS  ALBERTO LOZANO VIUCHE  como  autor  penalmente  responsable  del  concurso de  conductas  punibles  de  homicidio  simple  y  hurto calificado y agravado, y le  impuso la pena principal de 23 años de prisión.   

  El  fallo  de  primera  instancia  fue  confirmado por la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín,  con el suyo del 7 de mayo de 2002.   

LA   DEMANDA   

El   apoderado  especial  de  LUIS  ALBERTO LOZANO VIUCHE, presenta  demanda  de  revisión  con  fundamento  en  las  causales  tercera   y   sexta,   previstas   en   el  artículo  192  de  la  Ley  906  de  20042, contra las sentencias condenatorias de instancia.   

Al  respecto, señala el demandante que para  condenar  a  su  prohijado sólo se tuvo en cuenta que fue aprehendido cuando se  encontraba  sumergido  en  el  río  Medellín,  en  poder  de  dos  anillos que  reconocieron  sus  propietarios,  a  quienes  habían  despojado  de  esas joyas  durante  el asalto al bus de servicio público, sin que, a juicio del actor, las  instancias  advirtieran las contradicciones que presentaban tales declaraciones,  especialmente  lo  que se relacionaba con la descripción de los bienes hallados  en poder de su asistido.   

Además         –agrega   el   demandante–,  sólo  se allegó como evidencia la  declaración  de  estas dos personas, siendo sus testimonios vagos e imprecisos,  porque  no  precisaron  si  su  defendido fue la persona que disparó contra los  otros dos pasajeros, ocasionándoles la muerte.   

Argumenta  el  libelista  que  la  captura  ocurrió     cuando    LOZANO    VIUCHE   se  hallaba  en  las  aguas  del  río  Medellín,  ocultándose  porque  en  esos momentos de desató un balacera y él  sólo pretendía protegerse.   

Estima  el abogado que no podría asegurarse  que  el  sentenciado  fuera  el  autor  del  delito  de  homicidio,  porque  las  declaraciones  ya mencionadas no establecen que hubiese agredido a alguien y los  mismos  testigos  lo  señalan  como la persona que apenas se dedicaba a recoger  los bienes hurtados.   

Culmina    sosteniendo   el   libelista:  “Por  lo  tanto  las consideraciones presentadas en  todo  el  proceso;  con  las pruebas aportadas; se debe cumplir todos los fallos  legales  del  proceso  otorgando el fallo profesional del proceso cumpliendo, en  lo  obtenido  por  el procesado de los jueces legales donde ha demostrado, la no  competencia  y  la no realización de efectos legales que tendrían que llevar a  la condena del procesado”.   

Al  escrito  accionario allegó el apoderado  del  condenado, además del poder suscrito por éste, copia de las sentencias de  primera y segunda instancias.    

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Como quiera que el apoderado del condenado ya  en  ocasión  anterior  presentó  demanda de revisión sustentada en los mismos  hechos,  la  Sala  precisa  traer  a  colación  las  razones  que soportaron su  decisión           de          inadmitirla3,  dado  que  sustentan similar  postura para el asunto que ahora se examina:   

“Acorde  con  esa  naturaleza,  para  la  admisibilidad  de  la  demanda  se exige el cumplimiento de rigurosas y precisas  exigencias,  que  no  son otras que las señaladas en el artículo 222 de la Ley  600 de 2000.   

En  atención  a  que  esta acción procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  inicial  del  actor  allegar  copia  o  fotocopia  de las providencias de  primera  y  segunda  instancias,  con  su  respectiva  constancia de ejecutoria,  proferidas en la actuación cuya revisión se demanda.   

Sin  embargo,  examinada  la  actuación se  observa  que  el  accionante  apenas  si  anexó  una parte del fallo emitido en  primera   instancia   por  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Bello  (Antioquia)  y  omitió  aportar  copia o fotocopia de la sentencia proferida en  segunda  instancia  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Antioquia y  tampoco  allegó las constancias de ejecutoria, documentos necesarios para tener  certeza  de  que la decisión está amparada por el fenómeno de la res iudicata  o  firmeza  material,  pues  esta  acción  tiene como presupuesto ineludible el  agotamiento   de   cualquier   otra   alternativa   procesal   o   mecanismo  de  impugnación.   

Así  las  cosas,  dado  que  la acción de  revisión  no  constituye  una  prolongación  del  juicio y el escrito incumple  básicamente  las exigencias formales que para su admisión establece el numeral  4º  del  artículo 222 de la Ley 600 del 2000, resulta imperiosa su inadmisión  de   conformidad   con   lo   indicado   en   el   artículo   223   del   mismo  estatuto.”   

Está claro, acorde con lo transcrito, que la  decisión  de  inadmitir  la  anterior  demanda se fundó en la imposibilidad de  demostrar  que  efectivamente  la  condena  proferida  en  contra  del procesado  constituye  cosa  juzgada,  requiriéndose  para  el  efecto  de  los documentos  obviados  presentar por el accionante, vale decir, las copias de los fallos y la  constancia  de  ejecutoria  de  los  mismos,  de  conformidad con los requisitos  formales contemplados en el artículo 222 de la Ley 600 de 2000.   

Empero, en al nueva demanda presentada por el  apoderado  de  LUIS  ALBERTO LOZANO VIUCHE, persiste la omisión, pues, si bien,  se  anexó  copia  completa  de  los fallos proferidos por los jueces unitario y  colegiado,  igual  no  ocurrió  con  la constancia de ejecutoria, persistiendo,  entonces,   la   duda   acerca   de  si  ya  hicieron  o  no  tránsito  a  cosa  juzgada.   

Acorde,  entonces,  con  lo  dispuesto en el  artículo  223  de  la  Ley  600  de  2000,  la  Sala, inadmitirá la demanda de  revisión  presentada  de  nuevo  por  el profesional del derecho que asiste los  intereses de LOZANO VIUCHE.    

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

  R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el apoderado especial de LUIS ALBERTO  LOZANO    VIUCHE,    de  conformidad  con  las razones consignadas en la anterior motivación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                                                                                               I m p e d i d o   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Aclara la Sala que se refiere al año 2001.   

2     ARTÍCULO  192. PROCEDENCIA. La acción de revisión procede  contra   sentencias   ejecutoriadas,   en   los   siguientes   casos: (…)   

3.   Cuando   después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los  debates,  que establezcan la inocencia del condenado, o su inimputabilidad.  (…)   

6.  Cuando se demuestre que el fallo objeto  de  pedimento  de  revisión se fundamentó, en todo o en parte, en prueba falsa  fundante para sus conclusiones. (…).   

3 Auto  del 17 de junio de 2010, radicado 34025     

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