34260(04-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34260  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 248  

Bogotá D.C., cuatro (4) de agosto de dos mil  diez (2010)   

V I S T O S  

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  James Pineda López contra la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior de Cali, el  1°  de  febrero  de  2010, mediante la cual confirmó la dictada por el Juzgado  Dieciséis  Penal   del  Circuito  adjunto  al Juzgado Dieciséis Penal del  Circuito  de  la  misma ciudad, el 2 de junio de 2009; y lo condenó a las penas  principales  de  6  años  de  prisión  y multa de 10 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el  mismo lapso de la privativa de la  libertad, como autor de la conducta punible de rebelión.   

H E C H O S  

El  juzgador  de  segunda   instancia   los   sintetizó   de   la  siguiente   manera:   

“…Génesis  de  la presente actuación la  constituyó  el  informe de Policía Judicial No. 208/CEAT REGI 4, fechado el 31  de  octubre  de  2007,  suscrito  por  el Subintendente HUMBERTO JAVIER GUERRERO  PERDOMO,  adscrito a la Policía Judicial del CUERPO ELITE ANTITERRORISTA, en el  que  dio  a conocer que varios ex integrantes del frente MANUEL CEPEDA VARGAS DE  LAS  FARC  deseaban  contribuir  a  judicializar  al señor JAMES PINEDA LÓPEZ,  alias       ‘DON  JAMES’, de quien se tenía  información  trabajaba para la organización subversiva en la incorporación de  personas  a la guerrilla, planeando atentados terroristas, ordenando ejecuciones  de   desmovilizados   y   dotaba   de   armas   de   fuego  y  municiones  a  la  organización.   

“…En  virtud  de  tal  información, el  despacho   ordenó   la   respectiva   investigación  previa  y  se  recibieron  declaraciones   a   los   desmovilizados   HENRY   CLAVIJO   alias  ‘TOBY’,  LUIS  CARLOS  RIVERA  MONTOYA, ALIAS  ‘RICARDO’         Ó         ‘NEGRETE’  y  LUIS  ALBERTO  RODRÍGUEZ,  alias  ‘PAQUITA’,    los    cuales   ratificaron   la  información  contra  el  sindicado a quien se identificó e individualizó, por  lo   que   se   dispuso   la  apertura  de  la  instrucción  y  se  ordenó  su  captura”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía  Veintiocho  Seccional  de  Cali,  el  26 de junio de 2006, acusó a James Pineda  López por la conducta punible de rebelión.   

2. La etapa del juicio la tramitó el Juzgado  Dieciséis  Penal  del Circuito adjunto al Juzgado Dieciséis Penal del Circuito  de  Cali,  el 2 de junio de 2009, que condenó a James Pineda López a las penas  principales  de  6  años  de  prisión  y multa de 10 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el  mismo lapso de la privativa de la  libertad, como autor de la conducta punible de rebelión.   

3.  Apelado  el  fallo  por  el  defensor, el  Tribunal   Superior   de  Cali,  el  1°  de  febrero  de  2010,  lo  confirmó.   

Contra  la anterior decisión, el defensor de  Pineda López interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A  N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

El defensor del acusado, con base en la causal  primera,  según  la  sistemática  reglada  en  la  Ley 600 de 2000, anuncia la  postulación  de  dos  cargos  contra  la  sentencia  de  segunda instancia. Sin  embargo,  del  escrito  sólo  se  avizora  la  sustentación  de  una  censura,  así:   

Primer cargo  

Manifiesta que el sentenciador al apreciar los  elementos  de juicio incurrió en un falso juicio de existencia por cuanto no se  estimaron  varias  pruebas  allegadas  al  proceso y que tenían la capacidad de  demostrar   circunstancias   que   eliminaban   o   modificaban   el   fallo  de  condena.   

Así las cosas, dice que el Tribunal vulneró  el  principio  de  in dubio pro reo, en la medida en que de la unidad probatoria  no  emergía  el  grado de conocimiento de certeza respecto de la existencia del  hecho y la responsabilidad del acusado.   

Sostiene que el error del juzgador consistió  en  confirmar  una  sentencia  condenatoria  sin que exista certeza. De ahí que  considere  que  se  quebrantó  el  artículo  29 de la Constitución Política,  puesto  que  no  se  aplicó  el  debido  proceso  probatorio  al valorarse tres  testimonios contradictorios.   

Respecto al deponente conocido con el alias de  “Toby”,  anota  que  es  contradictorio  y  falaz  según  se  desprende  de  la  confrontación con otra  versión  que rindió en proceso distinto, situación que genera inmensas dudas.  Acto  seguido informa que el investigador afirmó que a los desmovilizados no se  les  paga  por  información  o  delación y que éste no quiso declarar en otra  versión    precisamente    porque    no   se   le   había   pagado   la   suma  prometida.   

En  cuanto al deponente alias “Paquita”  informa que no pudo ejercer el  contradictorio  no  obstante  los  requerimientos  hechos,  habida cuenta que no  compareció  al  juicio, “donde desestima las pruebas  allegadas  de  otro  proceso donde fungió como testigo de cargo, situación que  lo hace decir en tres versiones diferentes quien lo reclutó”.   

Acusa  que  con  relación  a  este  testigo  también  se  vulneraron  los  principios de concentración e inmediación, toda  vez   que   incurre   en  plurales  contradicciones  que  generan  el  grado  de  conocimiento de duda.   

En otro acápite procede a transcribir algunos  fragmentos  de  las  consideraciones del sentenciador en torno a que si bien los  testigos  presentaban contradicciones, de todos modos no desdibujaban los cargos  hechos en contra del procesado.   

En  el capitulo que denominó “DEMOSTRACIÓN”,  anota que los juzgadores  de   instancia   omitieron   valorar   “de   manera  individual   y  en  conjunto  las  pruebas al omitir, sopesar, confrontar o  investigar,  lo  dicho por los testigos de cargo alias Toby, Paquita o Negrete o  Ricardo  allegadas  de otro proceso, que desvirtúan o generan duda con respecto  a quien lo reclutó para la subversión…”.   

Agrega  que a los folios 10 y 11 del cuaderno  original  obra  versión  de   Luis  Carlos  Rivera Montoya conocido con el  alias        de        Negrete       o        Ricardo,       persona  que  se  acogió  al  programa  de  reinsersión.  En  este  acápite  el  casacionista  procede a confrontar esta declaración con otras que  el   mentado   rindió   en   otros   procesos  a  fin  de  poner  en  evidencia  contradicciones  en  torno  a  la  persona que lo reclutó para la organización  insurgente y las actividades que desplegaban al margen de la ley.   

Seguidamente   el   actor   manifiesta  los  argumentos  que presentó en el acto de la audiencia pública, destacando que en  contra  de  alias  Negrete se  han proferido dos fallos de condena.   

Insiste en que este testigo no compareció al  acto  de  la  audiencia  pública   y que por esa razón no pudo ejercer el  derecho de contradicción.   

En  lo relativo a la versión de Luis Alberto  Rodríguez       conocido       con      el      alias      de      Paquita,  tampoco  pudo  controvertir  su  declaración,  por  cuanto no compareció a la citación que le hizo la justicia  en  virtud  a  una  petición  elevada por la defensa, situación que lo lleva a  predicar el grado de conocimiento de duda.   

Dice  que  al interior del proceso no se pudo  demostrar  las  afirmaciones  hechas  por  el  testigo,  lo  que también, en su  criterio,  emerge  la  duda,  en  especial  con  relación  al  año  en  que se  desmovilizó,  esto  es,  el  2005.  Además,   recalca  que  éste se hizo  acreedor a beneficios y remuneraciones.   

Y,  por  último,  en cuanto al testimonio de  Henry      Clavijo     conocido     con     el     alias     de     Toby, luego de destacar algunos fragmentos  de  la  versión que rindió ante la Fiscalía Especializada, el 8 de septiembre  de  2006,  dice  que  incurre  en  contradicciones,  lo  cual  genera  una  duda  razonable,   en   la   medida  en  que  “los  hechos  indicadores   de   la  conducta  de  James  Pineda  no  quedan  probados  en  el  contrainterrogatorio,  es  decir,  que  ni  siquiera alcanzan para construir los  indicios  graves  que  exige la norma procesal penal para acusar …, menos para  que  constituya testimonios que ofrezcan serios motivos de credibilidad, por las  incoherencias  y  contradicciones que se observan en su contrainterrogatorio tal  como lo denotamos…”.    

En  otro acápite en torno a la confirmación  de  lo  narrado  por  los testigos de cargo, afirma que no se demostró lo dicho  por  los  deponentes  por  cuanto  no  fue  objeto  de  investigación. Sólo se  averiguó  los informes que tenían la inteligencia militar y la policial que no  obran  dentro  del  proceso,  puesto  que  no  se  sabe dónde se encuentran los  informantes.   

Después  de  referirse  a  las  reglas  para  valorar  al  testigo,  insiste  en  que en el trámite hubo falta de valoración  integral  de  los  temas anteriormente enunciados, esto es, que no se investigó  lo  dicho  por  los desmovilizados, máxime cuando sus relatos no son creíbles,  situación que lo lleva a predicar la existencia de la duda.   

De  ahí  que  considere que en el proceso no  obra     “prueba     incriminante    – Testimonios- contra mi representado es  absolutamente   falaz   o   que  carece  de  un  sustento  probatorio  eficaz  y  concluyente…”.   

Luego  de  conceptualizar  sobre lo anterior,  resaltando  el  postulado  de  presunción  de  inocencia  y  el derecho al buen  nombre,  asevera  que  el  juzgador  no  tuvo  en  cuenta  varios  testimonios y  documentos  que  demuestran  que “mi defendido es una  persona  con arraigo, laboral, social, comunitaria, núcleo familiar, que carece  de  bienes,  tales  como vivienda, que sufre una enfermedad coronaria desde 1996  que  le impide laborar normalmente, menos viajar largo y caminar, que debe estar  en  tratamiento periódico etc., que contraponen lo vertido por los informantes,  testigos  imparciales, coherentes y dignos de credibilidad, como lo podrá usted  analizar     su     señoría    al    momento    de    tomar    la    decisión  correspondiente…”,  para  lo  cual procede a hacer  una relación.   

En  consecuencia,  pide  a  la Corte casar la  sentencia    impugnada    y,    en   su   lugar,   dictar   una   de   carácter  absolutoria.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  Recuérdese que la demanda con la cual se  pretende  la  casación  de la sentencia debe ser un escrito lógico tendiente a  demostrar  el  yerro denunciado, razón por la cual debe contener la causal, sus  fundamentos  jurídicos  y,  por  supuesto, evidenciar la trascendencia frente a  las plurales decisiones adoptadas en el fallo.   

Como   quiera   que   esta   impugnación  extraordinaria  es  de naturaleza rogada, al libelista le compete que indique en  qué  consistió  el  yerro  y cómo el mismo incidió en el resultado final del  proceso.   

Ahora  bien,  en  cuanto  a  la  infracción  indirecta  de  la ley sustancial motivo de la causal primera de casación según  la  sistemática  de  la Ley 600 de 2000, el yerro que se le señala al juzgador  ocurre  de  manera  mediata,  es  decir,  en la elaboración del juicio de hecho  derivado  de  errores  en  la  apreciación  de  la  prueba,  falencia que se ve  reflejada en la aplicación del derecho.   

En  el plano de la postulación el demandante  debe  enseñar  a la Corte en qué consistió el error en la calificación de la  prueba,  es  decir,  si fue de hecho o de derecho, como también el falso juicio  que  lo  determinó, esto es, si de existencia, identidad, raciocinio, legalidad  o  convicción.  Y, por último, debe evidenciar cómo el mentado vicio incidió  en  la aplicación del derecho, en la medida en que se seleccionó una norma que  no  era  la  llamada  a gobernar el asunto o, se excluyó otra que sí resolvía  todos los extremos de la relación jurídico procesal.   

En  consecuencia, si la demanda no cumple con  los  anteriores  parámetros de lógica y debida fundamentación, la decisión a  adoptar es la inadmisión de la misma.   

2.  La  Sala advierte que el cargo presentado  por  el  libelista  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  no reúne los  requisitos de claridad y precisión. Veamos:   

En  lo atinente al primer cargo que el censor  postula  por  la  vía  de  la  infracción indirecta de la ley sustancial   derivado  de  errores  de  hecho  por  falsos  juicio  de  existencia, en vez de  demostrar  que  efectivamente  los  elementos  de  juicio  a que alude no fueron  objeto  de  valoración,  como si se tratara de una tercera instancia, procede a  increpar  al  sentenciador  por haber concluido en la existencia del delito y en  la responsabilidad de Pineda López.   

El  punto  central  de  la  discusión  del  libelista   consiste   en  sostener  que  de  la  unidad probatoria no  emerge  el  grado de conocimiento de certeza sino el de duda, motivo por el cual  su  procurado  debió  ser  absuelto  del  cargo  atribuido en la resolución de  acusación.  Para  ahondar  en  su  premisa  critica  los  testimonios de cargo,  argumentando  que  son  contradictorios  y  falaces  pero en modo alguno pone en  evidencia el enunciado error en la actividad probatoria.   

Dentro  de  esas hipótesis argumentativa, el  actor  pasa por alto que de acuerdo con la sistemática reglada en la Ley 600 de  2000,  el  derecho  de  contradicción  no  solo  se  protege con que las partes  participen  en  el  proceso  de  producción  e  incorporación  del elemento de  juicio,  sino  que el mismo se puede ejercitar criticando la prueba en sí misma  y   con   relación  a  los  demás  medios  de  convicción  allegados  al  proceso.   

Ahora  bien,  como  lo  destaca  el  propio  sentenciador  y  lo reconoce el libelista, si bien es cierto que los testigos en  que   se  soporta  la  acusación  contra  Pineda  López  incurren  en  ciertas  contradicciones,   también   lo   es   que   no   significa   que   hayan   “faltado a la verdad, pues en el análisis es apenas  natural  que el juzgador esté facultado para tomar de un determinado testimonio  los  aspectos  verosímiles  y  desechar  los  que  no lo sean, o de acoger unas  versiones  y desestimar otras, pues ha de entenderse que los testigos no siempre  dicen  la  verdad  y  que  es  tarea  del juzgador establecer cuándo lo hacen y  cuándo  no  lo  hacen,  siendo  consecuencia  obligada la desestimación de las  afirmaciones que considere falaces”.   

“Además,  no podemos decir que faltó a la  verdad,   sino  que  pudo  incurrir  en  algunas  impresiciones  al  rendir  sus  deposiciones  por lo tanto es un testimonio digno de credibilidad al realizar un  señalamiento    responsivo,    serio    y   directo   en   contra   del   aquí  implicado”.   

De  tal  manera  que  esa  discrepancia  de  criterios  no  constituye fundamento para ser postulado en casación a menos que  se  demuestre  que  se  trastocaron  las reglas que informan a la sana crítica,  evento  en  el cual sí procede la impugnación extraordinaria por la vía de la  infracción  indirecta  por  error de hecho por falso raciocinio, situación que  aquí no sucede.   

En tales condiciones, se impone la inadmisión  del libelo.    

Por  último, se advierte que del estudio del  proceso  no  se  vislumbra  violación de derechos fundamentales o garantías de  los  sujetos  procesales  que  determine el ejercicio de la facultad oficiosa de  índole  legal  que  al  respecto  le  asiste  a la Sala en punto de asegurar su  salvaguarda.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de James  Pineda   López,   por  lo  anotado en la motivación de este proveído.     

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese,    notifíquese     y  cúmplase.   

MARIA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                        AUGUSTO  J. IBAÑEZ GUZMÁN            

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                         

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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