33012(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 33012  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente  

YESID         RAMÍREZ BASTIDAS   

Aprobado  acta No.  353.   

Bogotá,        D.C.,        noviembre      once     (11) de dos mil nueve (2009).   

VISTOS:  

Define la Corte el  impedimento    conjunto  manifestado          por         los              doctores   Juan  Carlos  Conde  Serrano  y José Rafael Labrador  Buitrago,            Magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior  del     Distrito     Judicial    de    Cúcuta,  para  conocer  del  recurso de  apelación   interpuesto  contra  la  providencia  de  octubre  9 de 2009 proferida  por   el   Juez   Primero  Penal    del   Circuito  Especializado con funciones  de    conocimiento   de   ese   distrito   judicial,  por  medio de la cual negó  la  solicitud  de  nulidad elevada por la defensa de los procesados Jesús  Helí  Sanguino  López,  José Danilson Sanguino Sánchez,  José  Oliviani  Sanguino  Ovalles,  Diomar  Ortiz  y  Yuli  Alira  Robles Toro,  acusados      como     presuntos     coautores    de    los    delitos   de  fabricación,  tráfico  o  porte  de  estupefacientes, tráfico, fabricación o  porte  de  armas  de  fuego  de  las fuerzas militares y explosivos y rebelión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.   Los   primeros   se  consignaron  en  el escrito de acusación de  la siguiente manera:   

El  21  de  agosto de 2009, cuando personal  militar  se  desplazaba por la vereda La Fortuna, jurisdicción del Municipio de  San  Calixto  N.S.,  fueron  atacados  con  armas de fuego desde una vivienda en  donde  se  encontraron  a  cinco personas,  cuatro hombres y una mujer,  a  quienes se les halló 18 gramos de  pasta  de  base  de coca, tres granadas de mano, cinco minas antipersonales, una  subametralladora   con  un  proveedor,  una  escopeta  hechiza,  una  bolsa  con  $37.880.000,  material de intendencia, una billetera, un radio de comunicaciones  y  una  bolsa  plástica  con  cuadernos  y  CD,  siendo  las 09:00 horas fueron  capturadas al configurarse los delitos que hoy se investigan.   

2- Por los anteriores episodios, el 22 de  agosto  de  2009 ante el Juzgado Segundo Penal Municipal con función de control  de  garantías  de  los Patios se llevó a cabo la audiencia de legalización de  captura,  formulación  de  imputación e imposición de medida de aseguramiento  contra los sindicados por los delitos antes mencionados.   

3.  El  9  de  octubre  siguiente la Fiscal  Primera  Especializada  de  Cúcuta  ante  el Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  con  funciones de conocimiento de esa ciudad presentó escrito de  acusación  contra  los  imputados  como  presuntos  coautores de los delitos de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, tráfico, fabricación o  porte  de armas de fuego de las fuerzas militares y explosivos y rebelión, acto  procesal  en  el  cual  el  doctor  Miguel  Quintero  Quintero,  defensor de los  procesados  Jesús  Heli  Sanguino  López,  José  Dionisio Sanguino Sánchez y  José  Olivian  Sanguino  Ovalle,  interpuso  recurso  de  apelación  contra la  decisión  que  negó  la solicitud de nulidad por él elevada, postura procesal  que   en  el  mismo  sentido  asumió  el  defensor  de  los  otros  sindicados.   

4.   Enviado   el   proceso  al  Tribunal  correspondió  por  reparto  al Magistrado doctor Édgar Manuel Caicedo Barrera,  quien  mediante  auto del 22 de octubre siguiente ordenó pasarlo al despacho de  los  Magistrados  Juan  Carlos  Conde  Serrano y José Rafael Labrador Buitrago,  para  los  fines  que estimaran  pertinentes, en razón a que la Secretaria  de  esa  Corporación  le informó que tales Magistrados en reiteradas ocasiones  han  manifestado  impedimento  para  conocer de las actuaciones en las cuales es  parte el doctor Miguel Quintero Quintero.   

5.  En  proveído  del  23 de octubre del  presente  año,  el  doctor  Conde Serrano se declaró impedido para conocer del  presente  asunto,  con  base  en  la casual 11 del artículo 56 de la ley 906 de  2004,  por  cuanto  en  el  año  de 1994 fue vinculado a través de indagatoria  cuando  fungía  como  Fiscal  Delegado ante esa misma Corporación por denuncia  formulada  por  el  doctor  Miguel Quintero Quintero, quien actúa como defensor  dentro     de     este     proceso     y    desde    entonces    “históricamente   me   he   venido  declarando  impedido  con  este  abogado.”   

Por su parte, el doctor Labrador Buitrago se  declaró  impedido  por la causal 5° del “artículo  99  del  C.P.P”,  por  enemistad  grave para con el  doctor   Quintero  Quintero,  surgida  a  raíz  de  las  denuncias  y  escritos  difamatorios  presentados por el mencionado abogado contra los Magistrados de la  Sala Penal de entonces.   

Por lo anterior solicitaron se les acepte el  impedimento y se surta el trámite previsto en la ley 906 de 2004.   

6.  En  auto del 26 de octubre del presente  año   el   Magistrado   Ponente  dispuso  el  envío  del  proceso a esta Sala de  la   Corte   para  que  se  resuelva  los  impedimentos  planteados.   

CONSIDERACIONES DE  LA SALA:   

1.-  De  acuerdo  con lo previsto en los artículos 57 y 341 de la ley  906  de  2004,  esta  Corporación  es  competente  para  resolver los        impedimentos          propuestos  por  versar en un proceso adelantado  bajo   el   trámite   del  sistema  penal  acusatorio  y  por  tratarse  de  la  manifestación    que    hacen   dos   Magistrados  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  de manera conjunta aunque por  causales y razones diferentes como adelante se analizará.   

2.- Las instituciones de los impedimentos y  las   recusaciones   están   fijadas   constitucional   y  legalmente  para  la  preservación  y defensa del derecho a ser juzgado por funcionarios imparciales,  alcanzando  la categoría de derecho fundamental porque hace parte del derecho a  un  proceso con todas las garantías y previsto así mismo en el artículo 10 de  la  Declaración  Universal  de  Derechos  Humanos como en el artículo 14.1 del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos de New York1.   

3.-  En  esta materia rige el principio de  taxatividad  según el cual solo integra motivo de excusa o de recusación aquel  que  de  manera  expresa  se  señala  en  la  ley, lo que hace exclusión de la  analogía,  además  que  a  los jueces les está vedado separarse por su propia  voluntad  de  sus  funciones  jurisdiccionales y a los sujetos procesales no les  está  permitido  escoger  a  su arbitrio la persona del juez, de manera que las  causas  que  dan  lugar a separar del conocimiento de un determinado asunto a un  funcionario  judicial  no  pueden  deducirse  por  similitud  ni  ser  objeto de  interpretaciones  subjetivas,  en  tanto  se  trata de reglas de garantía de la  independencia  judicial  y  de vigencia del principio de imparcialidad del juez.   

4.-   Este   axioma   o   derecho  a  un  tribunal  desprevenido  o  imparcial,  derivado de los artículos 209 y 13 de la Constitución Política en  cuanto  la  función  pública de administrar justicia así lo reclama, lo mismo  que  el  trato  igual para todas las personas de parte de las autoridades, se ha  concebido  como esencial del debido proceso en el sentido que junto a dos partes  parciales,  tiene  que existir un tercero imparcial,  extraño a la causa y  ajeno  a  las  posiciones  de intereses de ellas -el juez-, principio de alcance  general  puesto  que  tiene  aplicación  en  todos  los  tipos  de  procesos  y  sistemáticas               procesales2   

.  

En  correlación  con que la jurisdicción  juzga  sobre  asuntos de otros, la primera exigencia respecto del juez es la que  éste  no  puede  ser, al mismo tiempo, parte en el conflicto que se somete a su  decisión.  La  llamada  impartialidad,  el que juzga no puede ser parte, es una  exigencia  elemental  que  hace  más  a la noción de jurisdicción que a la de  proceso,  aunque  éste  implique  siempre  también la existencia de dos partes  parciales   enfrentadas   entre   sí  que  acuden  a  un  tercero  impartial, esto es, que no es parte, y  que  es  el  titular de la potestad jurisdiccional. Por lo mismo la impartialidad  es  algo  objetivo  que  atiende,  más  que  a la imparcialidad y al ánimo del juez, a la misma esencia  de  la  función  jurisdiccional, al reparto de funciones en la actuación de la  misma.  En  el  drama  que  es el proceso no se pueden representar por una misma  persona  el  papel de juez y el papel de parte. Es que si el juez fuera también  parte  no  implicaría principalmente negar la imparcialidad, sino desconocer la  esencia  misma  de  lo  que  es  la  actuación  del  derecho  objetivo  por  la  jurisdicción     en     un     caso    concreto3   

.  

5.-  Para asegurar ese apotegma con el fin  que  las  decisiones que se adopten durante el curso de los procesos que conocen  respondan  a  la  independencia  de  la administración de justicia y el derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un tribunal  imparcial,  se  han instituido los mecanismos del impedimento y las recusaciones  en  virtud  de  los  cuales  el juez debe separarse del conocimiento de aquellos  casos  en  donde  por entrar en conflicto sus propios intereses o haber conocido  en  el  fondo  del  asunto,  se  pierde  el  fin  de la recta administración de  justicia.   

6.-  La  ley  906  de  2004 ha establecido  causales  impeditivas  que  se refieren con precisión a posibles relaciones del  funcionario  judicial  y  el  objeto  del  proceso4   como   la  del  juez  que  cumpliendo  funciones de control de garantía quedará impedido para conocer del  fondo  del  asunto (arts. 39 y 56, numeral 13, ley 906 de 2004) o cuando el juez  haya  conocido  de  la  solicitud de preclusión formulada por la Fiscalía y la  haya  negado,  caso  en  el cual quedará impedido para conocer del juicio (art.  56,  numeral  14, y art. 335) o la de los Magistrados para conocer la acción de  revisión   cuando  hayan  suscrito  la  decisión  objeto  de  la  misma  (art.  197)5.  Como  dice Montero Aroca,   

        Se  trata  de  una  lista  cerrada  de situaciones objetivadas que  convierten  al  operador  judicial en sospechoso, de modo que la concurrencia de  una  de  ellas  obliga  al  juez a abstenerse de conocer el asunto en aras de la  imparcialidad  que  debe  imperar  en  las decisiones de la justicia6.   

7.- La    causal    de    impedimento   invocada   en   el  presente  caso por el Magistrado del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  doctor  Juan Carlos  Conde   Serrano,  está  prevista  en  el  artículo 56 numeral 11    de  la  ley  906  de  2004,  en los siguientes términos:   

Que  antes  de  formular la imputación el  funcionario  judicial  haya  estado  vinculado  legalmente  a una investigación  penal,  o  disciplinaria  en  la  que  le hayan formulado cargos, por denuncia o  queja  instaurada  por  alguno  de los intervinientes. Si la denuncia o la queja  fuere  presentada  con  posterioridad  a  la  formulación  de  la  imputación,  procederá  el  impedimento  cuando  se  vincule  jurídicamente  al funcionario  judicial.   

8.- El  doctor  Conde  Serrano sustentó  su  impedimento en que en  el  año  de  1994  en su calidad de Fiscal Delegado ante la Corporación que se  acaba  de mencionar, fue vinculado a través de indagatoria a una investigación  penal,   por   virtud   de   denuncia   formulada  por  el  doctor  Miguel   Quintero   Quintero,   quien  actúa   como  defensor  en  este  proceso  y  que desde entonces ha venido  expresando  su  inhibición  en  relación  con  el  mencionado  profesional del  derecho.   

9.- La causal de  impedimento    invocada   por   el   doctor   Conde  Serrano  guarda  identidad  con la establecida en el  numeral  10  del  artículo  99  de la ley 600 de 2000, motivo frente al cual la  jurisprudencia  de  la Sala ha considerado, y aquí reitera, que cuando se trata  de  proceso  penal  iniciado  por  denuncia instaurada antes de que se inicie el  asunto,  el  impedimento  será  procedente  si  contra  el funcionario judicial  denunciado  se  han  formulado  cargos,  esto  es,  se ha proferido en su contra  resolución de acusación.   

Frente  al  tema  en  pasada  ocasión  se  precisó:   

(…)  Como  quiera  que  la  disposición  invocada  (art.  99-10  cpp  de  2000,  art.  56-11 ley 906 de 2004) prevé como  causal  de  impedimento  “que  el  funcionario  judicial haya estado vinculado  legalmente  a  una  investigación  penal  o disciplinaria en la que se le hayan  formulado  cargos,  por  denuncia instaurada, antes de que se inicie el proceso,  por  alguno de los sujetos procesales”, precisando que “si la denuncia fuere  formulada  con  posterioridad  a  la  iniciación del proceso procederá el  impedimento   cuando  se  vincule  jurídicamente  al  funcionario  judicial”,  resulta  claro  que,  según  el momento en que se instaure la queja, querella o  denuncia,  se  consagran  así dos situaciones diversas con supuestos igualmente  diferentes,  pues,  si  aquella  se  presenta  antes de que se inicie el proceso  penal,  el impedimento será viable sólo si, en contra del funcionario judicial  denunciado  se  han formulado cargos, vale decir, se ha proferido resolución de  acusación,  si  se asunto penal se trata, o se le ha dictado auto contentivo de  pliego  de  cargos,  si  de  asunto disciplinario se refiere.   

Empero, cuando la denuncia se ha presentado  luego  de  iniciado  el  proceso  penal, la situación impeditiva se materializa  sólo  en  la medida en que el funcionario judicial sujeto de aquella, haya sido  jurídicamente  vinculado  al  proceso penal o disciplinario, entendiendo que en  el  primero  tal  acto se surte, de conformidad con el artículo 332 del Código  de  Procedimiento  Penal,  una vez el imputado “sea escuchado en indagatoria o  declarado persona ausente”.   

10.- De conformidad con lo expresado por el  Magistrado    doctor    Conde   Serrano,  la  denuncia  penal  instaurada  en  su  contra  por  el doctor  Miguel  Quintero Quintero  lo  fue en el año de 1994, esto es, antes de la iniciación de este proceso, de  manera  que  para  que la causal de impedimento invocada pudiera tener vocación  de  prosperidad se le ha debido formular resolución de acusación, información  a  la  cual no alude el funcionario que a más de desconocer la actualidad de la  situación  omitió  fundamentar la excusa en el sentido de indicar cuál fue el  resultado     de     ese    asunto    penal  iniciado en su contra hace más  de 15 años.   

Por lo anterior, se declarará infundada la  manifestación  de impedimento del doctor Juan Carlos  Conde Serrano.   

11.-   En  relación   con  el  doctor  José  Rafael  Labrador  Buitrago,   la   causal   de  impedimento  por  él  planteada,      está     prevista     en     el  artículo          56          numeral      5°     de             la  ley 906 de 2004 que es el estatuto  penal  que  gobierna  este asunto seguido bajo el imperio del sistema acusatorio  colombiano, en los siguientes términos:   

Que exista … enemistad grave entre alguna  de  las  partes,  denunciante, víctima o perjudicado y el funcionario judicial.   

12. En relación  con  esta  causal  impeditiva  la Corte ha  precisado  que  para  que se pueda reconocer el impedimento con  fundamento  en  el  concepto  de  enemistad  grave,  deben  obrar  en el proceso  elementos  de  valoración  objetiva suficientes para afirmar su existencia, por  ser   indicativos  de  un  mutuo  y  recíproco  sentimiento  de  aversión,  de  ostensible  repudio entre el funcionario judicial y una cualquiera de las partes  que intervienen en el proceso.   

No  obstante el criterio de reciprocidad ha  sido   variado   desde   antaño,  en  reiteradas  oportunidades,  para  admitir  excepciones, cuando   

sea el propio funcionario quien la declare  o  acepte  respecto  de  una  de  las  partes intervinientes en el proceso, pues  reconoce  por  dicho  modo  que  carece, respecto de ese caso, de la serenidad e  imparcialidad  que  requiere  el  juzgador,  y  sitúa  a  la  parte afectada en  posición  de  dudar  razonablemente acerca de la tutela de sus derechos y de la  observancia  de  los  elevados  principios  que  deben  regir toda la actuación  procesal.7     

13. El doctor Labrador Buitrago expresó que  concurre  en  él la causal de impedimento estudiada de enemistad grave para con  el  doctor Miguel Quintero Quintero, surgida a raíz de las denuncias y escritos  difamatorios  hechos  por  el  mencionado  abogado  contra  los  “Magistrados    de    la    Sala   Penal   de   entonces”,  y  si bien no precisa que esas querellas o manifestaciones le  han  quebrantado  su  serenidad  y  juicio,  situaciones  que se espera del juez  sobreponga  a  estas  debilidades.  Pero  si exterioriza su falta de control, no  puede  quien  valora su declaración, desconocerla, porque ello comportaría que  a  sabiendas  se  encomienda  la justicia en quien ha manifestado su incapacidad  para impartirla con independencia e imparcialidad.   

De  manera  que  si el funcionario judicial  expresa  que  tiene  indignación contra el abogado que litiga en su despacho, y  asegura  como ha ocurrido en el presente caso que le profesa enemistad grave, es  razonable  inferir  que  está impedido para conocer de los asuntos en que aquel  tenga  interés,  porque aquellos sentimientos definitivamente son opuestos a la  serenidad,  equilibrio  e  imparcialidad que deben presidir todas las decisiones  judiciales8.   

Así  entonces es indudable que, en procura  de   una   recta  y  pulcra  administración  de  justicia,  debe  aceptarse  el  impedimento  que,  por  enemistad  grave,  declaró  el  Magistrado doctor José  Rafael    Labrador    Buitrago    para    separarse    del    conocimiento   del  proceso.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.-  Declarar  infundado   el   impedimento   manifestado  por  el  Magistrado    del    Tribunal    Superior   de   Cúcuta   doctor   Juan Carlos Conde Serrano.   

2.- Declarar       fundado  el  impedimento  manifestado  por  el  Magistrado   del   Tribunal   Superior   de  Cúcuta  doctor   José  Rafael  Labrador   Buitrago  para  conocer  del  recurso  de  apelación   interpuesto   contra   la   providencia  de    octubre    9    de   2009,  mediante  la      cual     el     Juzgado     Primero  Penal del Circuito    Especializado   con   función   de   conocimiento  de  esa  ciudad negó la solicitud de  nulidad    elevada    por    la   defensa   de   los   procesados   Jesús  Helí  Sanguino  López, José Danilson Sanguino Sánchez,  José  Oliviani  Sanguino  Ovalles, Diomar Ortiz y Yuli Alira Robles Toro.    

3.- Advertir   que   contra  la  presente  providencia no proceden recursos.   

Cópiese,  devuélvase  la  actuación  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JULIO E. SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

                 Licencia no remunerada   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO         MARIA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS                          

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.   

    

1  Por  ejemplo,  María del  Carmen  Calvo  Sánchez, «Imparcialidad: abstención  y  recusación  en la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero»,  Responsa    iurisperitorum    digesta,  volumen  II,  Salamanca,  Ediciones  Universidad  de Salamanca,  2001, p. 90.   

2  Art.  73,  Ley  94  de 1938; art. 78, Decreto 409 de  1971;   art.   103,   Decreto   050   de   1987;   art.   103,  

Decreto  2700  de  1991, modificado por el art. 15 de la Ley 81 de  1993;  art.  99,  Ley  600  de 2000; y art. 56, Ley 906 de 2004. Y, providencias,    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  Sala de Casación Penal, 20 de agosto de 1992, rad. 5044, 23 de marzo  de  2000,  rad.  14536,  8  de noviembre de 2000, rad. 14078, 7 de mayo de 2002,  rad.  19300, 18 de febrero de 2004, rad. 21921, 16 de marzo de 2005, rad. 23374,  30 de noviembre de 2006, rad. 26453, entre otras.   

3  “Es  evidente  que  si  un juez puede ser también  parte  en  un  proceso  que  ha  de  tramitar y decidir, aquél no actuaría con  imparcialidad,  pero  con todo lo que resultaría vulnerado, en primer lugar, no  sería  la  imparcialidad,  sino  el  requisito  de  la  jurisdicción que ha de  conocer  de  asuntos  de   otros.  Naturalmente  no  es lo mismo referir la  alinieta  a la jurisdicción, como función del Estado, que al juez, considerado  éste  como  persona,  pero también en este segundo supuesto lo que  entra  en  juego  no  es  tanto  la parcialidad como la negación de algo que hace a la  esencia  de  la   jurisdicción,  la  denominada  parcialidad. La verdadera  imparcialidad,  en  tanto  que desinterés  subjetivo, no puede simplemente  suponer  que  el  titular de la potestad jurisdiccional no puede ser parte en el  proceso  de  que  está   conociendo,  sino que implica, sobre todo, que el  juez  no  sirve  a la finalidad subjetiva de alguna de las partes en un proceso,  esto  es,  que  su  juicio  ha  de  estar  determinado  sólo  por  el  correcto  cumplimiento  de  la función que tiene encomendada, es decir, por la actuación  del  derecho objetivo en el caso concreto, sin que circunstancia alguna ajena al  ejercicio   de   esa   función   influya   en   su  decisión”.  Juan   Montero   Aroca,  Sobre   la   imparcialidad  del  juez  y  la  incompatibilidad  de  funciones  procesales, Valencia, Editorial Tirant lo  blanch,  1999,  págs.  186-188.   “Desde luego la imparcialidad no puede  asimilarse  a  neutralidad,  porque   al  contrario  de otras actividades o  disciplinas,  la del juez exige un compromiso con la verdad y la justicia, que a  la  postre  se  expresa  en  juicio  de  valor que cuestionan o controvierten la  posición  de  las partes”. José Fernando Ramírez  Gómez,    Principios  Constitucionales  del  Derecho  Procesal  colombiano,  Medellín, Señal Editora, pág. 130.   

4  Otras  causales  de  impedimento  tienen que ver con las relaciones del juez con  las   partes  del  proceso  (art.  56-1-2-3-4-5-9-10-11-15  de  la  Ley  906  de  2004).   

5  Esta  causal se refiere a la posibilidad de error judicial y a la inconveniencia  de  que  un  mismo asunto sea examinado por el juez que profirió la decisión a  revisar.   

6  Juan       Montero      Aroca,      Principios    del    proceso   penal,  Valencia, Editorial Tirant lo blanch, 1997, p. 88.   

7  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  auto   junio   17   de  1981.   

8  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  auto   agosto   29  de  1990.     

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