31894(14-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31894   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 216.  

Bogotá  D.C.,  julio catorce (14) de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

La   Sala  acomete  el  análisis  de  los  requisitos  de  crítica  lógica  y  suficiente  sustentación  de  la  demanda  casacional    allegada    por    el    defensor   del   procesado   JOSÉ  OMAR  GORDILLO  NUÑEZ,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Ibagué el  19  de  diciembre  de  2008,  a  través de la cual revocó el fallo absolutorio  dictado  a  favor  del mencionado ciudadano por el Juzgado Penal del Circuito de  Lérida  el  23  de  junio  de  2004,  para  en  su  lugar condenarlo como autor  penalmente  responsable  del  delito  de  tentativa de homicidio en Antonio Arnulfo Gómez Gómez.   

HECHOS  

Aproximadamente a las diez de la noche del 21  de  junio  de  1998,  cuando  Antonio  Arnulfo  Gómez  Gómez  se  encontraba  frente  a  su residencia en el  área  urbana  del  municipio  de  Venadillo  en compañía de su hermano y tres  personas    más,   arribó   JOSÉ   OMAR   GORDILLO  NUÑEZ,  quien  procedió  a  dispararle  en repetidas  ocasiones  con  un  arma de fuego, hasta que Jhon Elver  Cruz  lo  golpeó  con  una  silla  y  le arrebató el  revólver.  El  agresor  hirió  a la víctima en el segundo espacio intercostal  con  línea  media  clavicular  izquierda y en el antebrazo izquierdo, pese a lo  cual,  con  la  adecuada  asistencia  médica  fue posible salvar su vida. Entre  GORDILLO   y  Gómez se había presentado una discusión  media hora antes en una heladería de la localidad.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  base  en  la  denuncia formulada por el  agredido,  la  Fiscalía  Seccional de Lérida declaró abierta la instrucción,  en   desarrollo   de  la  cual  vinculó  mediante  indagatoria  a  JOSÉ  OMAR GORDILLO NUÑEZ, resolviéndole  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva  sin  derecho  a libertad provisional, como posible autor del delito de tentativa  de homicidio.   

          Una  vez  cerrada  la  instrucción,  el  mérito  del  sumario  fue  calificado  el  6  de abril del 2000 con resolución de acusación en contra del  procesado   como   posible   autor  del  punible  que  sustentó  la  medida  de  aseguramiento.   

          La  etapa  del juicio correspondió adelantarla al Juzgado Penal del  Circuito  de  Lérida, despacho que una vez surtido el rito pertinente profirió  fallo  el  23  de  junio  de  2004,  mediante  el  cual absolvió a GORDILLO  NUÑEZ  por  el  cargo objeto de  acusación.   

Impugnada  la  sentencia  por  el Ministerio  Público,  el  Tribunal  Superior de Ibagué la revocó mediante fallo del 19 de  diciembre  de  2008,  para en su lugar condenar al procesado a la pena principal  de  setenta y dos (72) meses de prisión, a la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso y al pago de  la  correspondiente  indemnización  de  perjuicios,  como  autor  del delito de  tentativa  de  homicidio. En la misma providencia le fue negada tanto la condena  de  ejecución  condicional  como  la  prisión  domiciliaria  sustitutiva de la  intramural.   

Contra   el   fallo   del   ad   quem  la  defensa  interpuso  recurso  extraordinario   de   casación   y   allegó   en   oportunidad   procesal   la  correspondiente demanda.   

EL LIBELO  

          Al  amparo  de  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo segundo,  establecida  en  la  Ley  600  de  2000,  el  demandante  denuncia la violación  indirecta   de   la  ley  sustancial  derivada  de  error  de  hecho  por  falso  raciocinio.   

En el desarrollo del reproche expresa que el  Tribunal  desconoció  los  postulados de la sana crítica, pues para revocar la  absolución  se  basó  en  el testimonio de Jhon Elver  Cruz   López,  “a  quien  atiende  equivocadamente  como  testigo  único,  aduciendo que éste declarante  tomó  parte  activa  en  los  acontecimientos  y  fue  el  único personaje que  intervino  entre  la  acción  ejecutada  por  GORDILLO de esgrimir el arma y el  despojo  de  ella, ‘lo cual  demuestra  la mendacidad de JOSÉ OMAR GORDILLO NUÑEZ cuando afirma que hubo un  agarrón  y  fue  cuando  uno  de  esos señores me agarró el revólver y me lo  sacó  de  la  cintura… y fue cuando se salieron varios tiros, como tres tiros  se               salieron’”.   

Añade que el Tribunal no tuvo en cuenta las  inconsistencias  presentes  entre  las  declaraciones  de los testigos de cargo,  especialmente  en  cuanto se refiere al número de proyectiles que hirieron a la  víctima  o  el  número de veces en que el agresor disparó, amén de que si el  arma  fue  accionada  a  un metro de distancia de su objetivo no era posible que  Gómez  Gómez  eludiera  el  ataque al estar en el suelo.   

Asevera  que “las  reglas  de  la  experiencia  no  permiten aceptar que los hechos en cuanto a los  disparos   ocurrieron  como  lo  afirman  aquellos  mendaces  y  contradictorios  declarantes.  Las  circunstancias modales, temporales y espaciales referidas por  estos  declarantes  no  fueron  analizadas y valoradas por la segunda instancia,  quien  profiere un fallo equivocado, con yerro fáctico, salido de las reglas de  la   lógica   jurídica,   la   experiencia   y  la  sana  crítica”.   

          También  dice  que “no es cierto como lo  aduce  el  Tribunal que JUAN TORRES BAZAN no se hubiera percatado de lo ocurrido  sobre  el  momento  en  que  los hechos se desarrollaban, pues se encontraba muy  cerca  de  dicho  lugar. Diferente es que hubiere desconocido en ese desconocido  momento    los    nombres   y   apellidos   de   los   contrincantes”,  de  modo  que  el ad quem  acudió  “a conjeturas y suposiciones,  para  que  un  falso  raciocinio  destruya  esta  prueba testimonial, legalmente  aportada  y  con  el  valor  jurídico  de  verdad  que  le corresponde y le fue  asignado en el fallo de primer grado”.   

          De  otra parte, el libelista dice que fue desconocida la ampliación  del    testimonio    rendido    por    Juan   Torres  Bazan,  en  la  cual  explica por qué inicialmente no  realizó  una  exposición  detallada  de los hechos, recortando “el    derecho    a   la   ampliación   de   la   prueba”,  amén  de  otorgar  valor  únicamente a lo expuesto de manera  inicial,  contrariando  con  ello las reglas de la experiencia, la doctrina y la  jurisprudencia.   

          Indica   que   el   ad   quem   dio   por  sentado  que  la  molestia  sufrida  por  Juan   Torres  Bazan  en  su  visión,  le  impidió  observar los hechos, cuando la verdad es que el testigo sólo dijo que  debía  usar  gafas  en  horas del día, no así durante la noche, momento en el  cual  ocurrieron  los sucesos investigados, de manera que la deducción judicial  no se aviene con las reglas de la experiencia.   

          También  dice que si su asistido huyó de la localidad o no se hizo  presente  ante las autoridades, tal proceder no puede tenerse como elemento para  demostrar  su  responsabilidad,  pues  bien  puede  pensarse  que  huyó  de una  “detención            injusta”.   

Para  concluir  destaca  que el a  quo si realizó un adecuado análisis de  las    pruebas   para   concluir   que   JOSÉ   OMAR  GORDILLO  debía  ser  absuelto,  proceder  diverso al  adoptado  por el Tribunal al “no confrontar el acervo  probatorio  para  establecer  la  forma  como  en  verdad sucedieron los hechos,  dejando  de  lado  las reglas de la lógica, como también de la ciencia y de la  experiencia   frente   a   los   postulados   generales  del  razonamiento,  las  transformaciones  materiales  y la vida social y formal, entre otros”.   

          A  partir  de  los argumentos precedentes, el defensor solicita a la  Sala  “CASAR  LA  SENTENCIA  DE PRIMERA INSTANCIA DE  CARÁCTER ABSOLUTORIO”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Tiene  sentado  la  Sala  que en el examen sobre la admisibilidad de  los  libelos  casacionales le corresponde constatar que los recurrentes formulen  sus  censuras  conforme  a las exigencias de lógica y pertinente argumentación  definidas  por el legislador y desarrolladas por la jurisprudencia, a fin de que  este  recurso  extraordinario  no  se convierta en una instancia adicional a las  surtidas.  Tales  requisitos  se orientan a conseguir demandas enmarcadas dentro  de  unos  mínimos  lógicos  y de coherencia en la postulación y desarrollo de  los  cargos  propuestos,  en  cuanto resulten inteligibles, es decir, precisos y  claros,  pues  no  corresponde  a  la Sala en su función constitucional y legal  develar  o  desentrañar  el sentido de confusas, ambivalentes o contradictorias  alegaciones  de los impugnantes en casación (Inciso 3º del artículo 212 de la  Ley 600 de 2000).   

          Además,  según  el  artículo  213  de  la mencionada legislación  “si el demandante carece de interés o la demanda no  reúne los requisitos se inadmitirá”.   

Efectuadas   las  anteriores  precisiones,  advierte  la Sala en el reproche formulado por el impugnante, que si bien invoca  la  violación  indirecta  de la ley sustancial derivada de un falso raciocinio,  no  procede  a  sujetarse  a las reglas dispuestas para plantear y demostrar tal  especie  de  error  y,  por  el contrario, alude a toda clase de circunstancias,  incursionando  en  ocasiones  en  planteamientos  propios del error de hecho por  falso juicio de identidad, que tampoco procede a desarrollar.   

En efecto, tratándose de la postulación del  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  el cual ocurre cuando las pruebas son  tenidas  en  cuenta,  pero  en  su  valoración  los funcionarios quebrantan las  reglas  de la sana crítica, esto es, los principios de la lógica, las leyes de  la  ciencia  y  las  máximas  de  la  experiencia,  es  deber  indeclinable del  libelista  expresar  qué  dice  concretamente  el  medio  probatorio,  qué  se  infirió  de  él  en  la  sentencia  atacada,  cuál  fue el mérito persuasivo  otorgado,  determinar  el  postulado lógico, la ley científica o la máxima de  experiencia  cuyo  contenido  fue  desconocido  en  el  fallo, debiendo a la par  indicar  su  consideración  correcta,  identificar  la norma que indirectamente  resultó   excluida   o   indebidamente  aplicada  y  finalmente,  demostrar  la  trascendencia  del  error  expresando  con  claridad  cuál debe ser la adecuada  apreciación  de  aquella  prueba, con la carga de acreditar que la enmienda del  yerro  daría lugar a un fallo esencialmente diverso y favorable a los intereses  de   su   representado,   actividad   que   en  este  asunto  no  emprendió  el  defensor.   

          Sin  dificultad  observa la Sala que el defensor se limita a exponer  su  personal  ponderación  de  las  pruebas,  en  especial  del  testimonio  de  Juan  Torres Bazán, proceder  inadmisible  en esta sede extraordinaria, en la cual es imprescindible denunciar  y  acreditar  errores  de  los falladores, pues no está instituida para la mera  contraposición de criterios.   

Ahora,  si  el actor pretendía postular que  fueron   cercenados   algunos   apartes   de  la  declaración  de  Juan  Torres  Bazan,  debió  plantear  un  error  de  hecho  por  falso  juicio de identidad, yerro que acontece cuando los  falladores  valoran  la  prueba,  pero al considerarla distorsionan su contenido  cercenándola,  adicionándola  o tergiversándola, caso en el cual era su deber  identificar  mediante el cotejo objetivo de lo dicho en el medio probatorio y lo  asumido  en  el  fallo,  el  aparte  omitido o añadido a la prueba, los efectos  producidos  a  partir  de  ello y, lo más importante, cuál es la trascendencia  del   yerro  en  la  parte  resolutiva  de  la  sentencia  atacada,  tópico  de  improcedente  demostración  con  el simple planteamiento del criterio subjetivo  del  recurrente  sobre  el  medio  de  prueba  cuya tergiversación denuncia, en  cuanto  es  su obligación acreditar materialmente la incidencia del yerro en la  falta  de  aplicación  o  la  aplicación  indebida  de la ley sustancial en el  fallo,  esto  es,  señalar  la modificación sustancial de la sentencia atacada  con  la  corrección  del yerro y la debida valoración de la prueba en conjunto  con las demás, labor que no asumió en este asunto el censor.   

          Impera  señalar  que  ni siquiera el recurrente menciona las normas  sustanciales  indirectamente  violadas,  omisión  que  le  impide explicar a la  Corte  de qué manera se produjo su quebranto mediato. Además, si bien alude al  artículo  238  de  la  Ley  600  de 2000, encuentra la Sala que tal precepto no  tiene  la  condición  de  norma  sustancial,  en  cuanto  no  define  conductas  delictivas  o  hace referencia a la punibilidad o a la responsabilidad, sino que  sólo  sirve  como  medio  o  instrumento  para  arribar  a  los  fines  de  las  disposiciones   sustantivas,  falencia  que  se  desentiende  de  la  preceptiva  contenida  en  el  numeral  1º  del  artículo 207 de la referida legislación,  según  la  cual,  la  casación  procede  “cuando la  sentencia  sea  violatoria  de  una  norma de derecho  sustancial”   (subrayas  fuera  de  texto),  cuya  cita resulta imprescindible (numeral 3º del artículo  212  ejusdem), razón de más  para advertir falencias lógicas en la presentación del cargo.   

          Finalmente,  no  se  aviene  con  el sentido de esta impugnación la  solicitud   del   defensor  orientada  a  “CASAR  LA  SENTENCIA    DE   PRIMERA   INSTANCIA   DE   CARÁCTER   ABSOLUTORIO”,  en  primer  término,  porque  tal decisión fue revocada y el  recurso  se  dirige  contra  el  fallo  condenatorio  del Tribunal, y en segundo  lugar,  porque  carecería  de  interés  al  propugnar  por la casación de una  providencia  favorable  a los intereses de su asistido, inconsistencia adicional  a las ya registradas.   

De   conformidad   con   lo  expuesto    advierte    la   Sala   que  si el defensor no ajusta su demanda a las mencionadas  exigencias    dispuestas   para   acceder   a   esta  impugnación   extraordinaria,   y   en  virtud  del  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional  la  Corte no se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad con  lo  dispuesto  en  el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano la  inadmisión del libelo.   

         Para  concluir es oportuno destacar que la  Sala  no observa en el curso del diligenciamiento o en  la  providencia impugnada, violación de derechos o garantías del acusado, como  para  ejercer  la facultad  oficiosa  conferida  por  el  legislador  en punto de  asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   JOSÉ  OMAR  GORDILLO  NUÑEZ,  por  las  razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

Comisión de servicio  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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