30329(31-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30329  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

Dr.        JOSÉ        LEONIDAS        BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 233  

San  Andrés Islas, treinta y uno de julio de  dos mil nueve.   

La  Corte  emite  concepto  respecto  de  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   Sammy    Humberto   Fernández   Navarro,  formulada por el Gobierno de los Estados Unidos de América.    

ANTECEDENTES  

El  Gobierno  de  los  Estados  de  Unidos de  América,  a  través  de su embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No. 0970  del  24  de  abril  de  2007,  solicitó  la detención provisional con fines de  extradición  del  ciudadano  colombiano Sammy Humberto  Fernández  Navarro, quien se identifica con la cédula  de      ciudadanía      No.      71’772.674,   a  efectos  de  juzgarlo  por  delitos  relacionados  con  narcotráfico.   

Atendiendo esa solicitud, el Fiscal General de  la  Nación emitió la correspondiente orden de captura la cual se hizo efectiva  el 31 de mayo de 2008.   

La Embajada del Gobierno de los Estados Unidos  de  América,  por  conducto  de  la  Nota  Verbal 2130 del 25 de julio de 2008,  formalizó  la  referida  solicitud  de  extradición,  a  la cual adjuntó como  soporte la siguiente documentación:   

    

* Acusación  formal  No.  07-20794-CR-LENARD, dictada el 2 de octubre  de  2007  por  el Gran Jurado ante la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Sur de Florida, contra Carlos Mario Jiménez Naranjo, Sammy  Humberto  Fernández  Navarro, Rosa  Edelmira  Luna  Córdoba,  Marco Julio Londoño Vásquez, Francisco Arturo Ortiz  Navarro,  Melbin Caicedo Sánchez, Elkin Darío Guerrero Agamez, Nebardo Antonio  Estrada  Muñoz,  Fernando  Abuchar  González,  Marcial  Gamboa  Escobar,  Enot  Chaverra  Vargas,  Elkin Darío Cantillo Salas, Héctor Eduardo Salazar Muñoz y  Santander  Martínez  Cortecero,  por  cargos  de conspiración para desarrollar  conductas  de  narcotráfico,  distribución e importación a los Estados Unidos  de  sustancias  controladas  y lavado de activos (fols.  84 a 96).     

    

* Declaraciones   juradas   rendidas  por  Todd  W.  Mestepey,  Fiscal  Auxiliar  de  la  Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida, Michael Effley,  Agente  Especial de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), y Jeremy Jones,  Agente  Especiales  de  la  Administración  para  el  Control  de Drogas (DEA),  (fols.  109   a  120 y 67  a 82).     

    

* Listado   y   reproducción   de  las  normas  aplicables  al  caso.  (fols.      97       a      107).     

    

* Certificación  del  Cónsul  de Colombia en Washington en la que se  indica  que  es  auténtica la firma de Patrick O. Hatchett, quien para el 22 de  julio  de 2008 se desempeñaba como Auxiliar de autenticaciones del Departamento  de       Estado       (fol.      180).     

    

* Documentos  con  sus  respectivos  sellos  y  cintas  de  seguridad,  debidamente  firmados  por  la  Secretaria  de  Estado  Condoleezza  Rice  y  el  Procurador  General  de  los  Estados  Unidos  Michael  B. Mukasey. (fols. 177 a 179).     

    

* Certificación  expedida  por  Thomas C. Black, Director Asociado de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos, sobre las declaraciones rendidas por Todd W.  Mestepey,  Fiscal  Auxiliar de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida,  Mike  Effley,  Agente Especial de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), y  Jeremy  Jones,  Agente  Especial de la Administración para el Control de Drogas  (DEA),  en  apoyo  de la solicitud para la extradición formal de Colombia a los  Estados  Unidos  de   Sammy  Humberto  Fernández  Navarro          (fol.         121).   

* Orden  de arresto impartida contra el solicitado por las autoridades  judiciales  de los Estados Unidos (fol. 83).     

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de  Colombia,  el  28 de julio de 2008, remitió la nota verbal de extradición y su  expediente  anexo  al  Ministro del Interior y de Justicia, informando que al no  existir  convenio  aplicable  al  caso es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano,  y  el  1º  de  agosto  siguiente el  Viceministro  de  Justicia  envió la actuación a la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  donde  cumplido  a cabalidad el procedimiento  legalmente  establecido,  corresponde  en esta oportunidad emitir concepto sobre  la   solicitud   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos  de  América.   

ALEGACIONES DE LOS INTERVINIENTES  

El  Procurador  Primero  para  la  Casación  Penal considera que los requisitos relacionados con la  validez  formal  de  la  documentación presentada, la demostración plena de la  identidad   del   solicitado,   la   concurrencia  del  principio  de  la  doble  incriminación  y  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero,  que  el  artículo  502 del estatuto procesal penal (L.  906/04)  prevé  como condiciones para emitir concepto  favorable están satisfechos.   

Además,  agrega,  en  forma  contraria  a lo  alegado  por  el  requerido  “… los hechos por los  cuales   el   señor   SAMMY   HUMBERTO   FERNÁNDEZ  NAVARRO  fue  condenado en Colombia no son los mismos  que  se  le  imputan  en  los  Estados  Unidos  y  por  los  cuales está siendo  solicitado   en  extradición.  En  razón  de  ello,  no  se  vulnerarían  los  principios    universales    del    non    bis    in  ídem   y   de  la  cosa  juzgada  al  autorizar  su  extradición.”   

En  consecuencia,  sugiere  a la Corte emitir  concepto favorable a la extradición del ciudadano referido.   

El   Apoderado   del  ciudadano  Fernández  Navarro, por su parte, considera que el concepto de la  Corte  debe  ser desfavorable teniendo en cuenta que, las pruebas allegadas a la  actuación  demuestran que fue capturado, procesado y condenado en Colombia, por  los  mismos  hechos  que  el  gobierno  de  los  Estados  Unidos  consigna en la  solicitud de extradición.   

Esta  circunstancia,  precisa, impone respeto  por  las  garantías  básicas  del  requerido,  pues  hace  parte  del  derecho  fundamental  al  debido  proceso  el principio de cosa juzgada, el cual prohíbe  investigar   o   enjuiciar   a   una   persona   dos   veces   por   los  mismos  hechos.   

CONSIDERACIONES  

El artículo 502 del Código de Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004),  estatuto  aplicable al caso en virtud de la ausencia de convenio con los Estados  Unidos  de América,  establece que el concepto que corresponde emitir a la  Corte  debe  fundamentarse  en los siguientes aspectos: (i) la validez formal de  la  documentación  presentada,  (ii) la demostración plena de la identidad del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv) la equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  y (v) el cumplimiento de lo  previsto en los tratados públicos cuando fuere el caso.   

Por  otra  parte,  atendiendo  los  mandatos  contenidos  en los artículos 35 de la Constitución Política y 490 del Código  de  Procedimiento  Penal,  la Corte en su concepto debe verificar que los hechos  imputados  al  colombiano por nacimiento hayan sido cometidos en el exterior, en  fecha  no  anterior  al  17  de  diciembre  de  1997, que se trate de delitos de  naturaleza   no  política  y  se  encuentren  sancionados  en  el  ordenamiento  jurídico  interno con pena privativa de la libertad no inferior a cuatro años.  De  igual  modo, en garantía del derecho fundamental al debido proceso, se debe  constatar  que  en  contra  del  requerido la justicia colombiana no ha ejercido  jurisdicción    sobre    los    hechos    que    fundamentan   el   pedido   de  extradición.   

La  presencia  en  este  caso de los aspectos  indicados se examinará en los siguientes apartados.   

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

El estatuto procesal requiere que la solicitud  de  extradición  se  formule por vía diplomática, o de manera excepcional por  la  consular  o  de gobierno a gobierno (art. 495), la cual deberá acompañarse  de  la  siguiente  información y documentación de acuerdo como lo establece la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  sentencia,  de  la  resolución de acusación o su equivalente; (ii) indicación  exacta  de  los  actos que determinan la solicitud de extradición y del lugar y  fecha  en  que  fueron  ejecutados; (iii) inclusión de todos los datos que sean  útiles   para  establecer  la  identidad  de  la  persona  reclamada;   y,  (iv)   reproducción certificada de las disposiciones penales aplicables al  caso.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, y en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano1.   

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática,  y  adjunta  a  la misma aparece copia de la  acusación  07-20794-CR-LENARD,  dictada  el  2  de  octubre de 2007 por el Gran  Jurado  ante  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de  Florida,  contra  Carlos  Mario Jiménez Naranjo, Sammy  Humberto   Fernández   Navarro,  Rosa  Edelmira  Luna  Córdoba,  Marco Julio Londoño Vásquez, Francisco Arturo Ortiz Navarro, Melbin  Caicedo  Sánchez, Elkin Darío Guerrero Agamez, Nebardo Antonio Estrada Muñoz,  Fernando  Abuchar González, Marcial Gamboa Escobar, Enot Chaverra Vargas, Elkin  Darío  Cantillo  Salas,  Héctor  Eduardo  Salazar Muñoz y Santander Martínez  Cortecero,  decisión  en  la  cual  aparecen  relacionadas  las  conductas  que  determinan la solicitud, los lugares y fechas de su ejecución.   

Se  allegó  copia  de  la  orden  de arresto  emitida    contra    Sammy    Humberto    Fernández  Navarro  por las autoridades judiciales de los Estados  Unidos;  de  las  declaraciones  juradas  de  Todd  W.  Mestepey, Fiscal Federal  Auxiliar  de  los Estados Unidos, quien explica el procedimiento del Gran Jurado  y  hace  un  recuento  de  los  hechos  junto  con los cargos imputados; de Mike  Effley,  Agente  Especial  de la Oficina Federal de Investigaciones, y de Jeremy  Jones,  Agente  Especial  de la oficina de Administración de Control de Drogas,  quienes refieren igualmente a los hechos del caso.   

Todos  estos  documentos  fueron aportados en  traducción   al   español   y  se  encuentran  debidamente  autenticados.  Las  declaraciones  del  Fiscal  Federal  Auxiliar  Tood W. Mestepey y de los agentes  Effley  y Jones, se encuentran  certificadas  por  Thomas  C.  Black, Director Asociado de la Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados  Unidos,  cuya  firma  fue  refrendada  por  Michael  B.  Mukasey,   Procurador   de  los  Estados  Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello  del  Departamento  de  Justicia  y  solicitó  al  Director  adjunto de la Oficina de  Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos en el referido documento, certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice, quien en prueba hizo fijar el sello  del  Departamento  de Estado y que suscribiera su nombre el funcionario auxiliar  de  Autenticaciones  de dicho Departamento Patrick O. Hatchett. Por su parte, el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da fe de la autenticidad de la firma de  este último.   

Se  concluye entonces, que los requerimientos  formales  de  legalización  de  la  documentación  que soporta la solicitud de  extradición,  impuestos  por  la legislación del Estado requirente y el Estado  Colombiano,  efectivamente  se  cumplen  y  que  por  esa  razón los documentos  aportados  con  tal fin son aptos para ser considerados  por la Corte en el  estudio que precede al concepto.   

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

Este presupuesto también se halla acreditado  en  la  actuación.  Del examen de la documentación aportada por el Gobierno de  los   Estados   Unidos   de   América  (Solicitud  de  detención   provisional   con   fines  de  extradición,  solicitud  formal  de  extradición,  acusación  del  Gran Jurado y testimonio de apoyo de los agentes  especiales,  entre  otros documentos), se establece que  la  persona  reclamada  es  Sammy  Humberto Fernández  Navarro,   ciudadano   colombiano  nacido  el  19  de  septiembre  de 1975, en Urrao (Antioquia), portador de la cédula de ciudadanía  No. 71’772.674.   

Estos datos coinciden plenamente con los de la  persona  aprehendida  por  virtud  del presente trámite de extradición, según  aparecen  consignados  en el acta de derechos del capturado, en la diligencia de  notificación  de  los motivos de la aprehensión, en el estudio dactiloscópico  practicado  por  expertos de la Fiscalía General de la Nación, así como en el  memorial con el que confirió poder al abogado que lo representa.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  principio  impone  confrontar,  que  el  comportamiento  delictivo  imputado al ciudadano reclamado en extradición en el  país  solicitante  esté  previsto  como  delito  en Colombia, y tenga adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años (art. 493 del C.P.P.)   

La acusación en virtud de la cual se presenta  el  pedido  de extradición en este asunto contiene el siguiente cargo en contra  del requerido:   

“CARGO 1”  

“Desde octubre de 2004 hasta junio de 2007  o  alrededor de esas fechas, las cuales no son conocidas exactamente por el Gran  Jurado,  en  el  Condado de Miami-Dade, en el Distrito Sur de Florida y en otros  lugares, los acusados,   

CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO  

alias “Macaco”,  

alias “La Gerencia”,  

alias   “Commander   Javier   Montañes  (sic)”,   

alias “Macaco Montañez”  

y  

SAMMY      HUMBERTO      FERNÁNDEZ  NAVARRO,   

a   sabiendas   e   intencionalmente   se  combinaron,  conspiraron, confederaron y acordaron entre sí con otras personas,  conocidos  y desconocidos por el Gran Jurado, para importar a los Estados Unidos  de  un  lugar  externo una sustancia controlada, en contra de la Sección 952(a)  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos; todo en contra de la Sección  963 del Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

De conformidad con la Sección 960(1)(B) del  Título  21  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  además se afirma que esta  infracción  implicó  cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y una sustancia  que contenían una cantidad detectable de cocaína.”   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  tratan  del delito de conspiración o confederación para importar cinco kilos o  mas  de  cocaína,  conducta  para la cual se establece una sanción de al menos  diez (10) años de prisión y no más que la cadena perpetua.   

En  la  legislación colombiana, el delito de  concierto  para  cometer  delitos  de  narcotráfico,  corresponde al denominado  concierto   para   delinquir  agravado,  previsto  en el artículo 340-2 del Código Penal, modificado por el  artículo  19  de la Ley 1121 de 2006, que prevé pena de prisión de ocho (8) a  dieciocho            (18)           años.2   

Por  consiguiente, el presupuesto referido al  principio    de   doble   incriminación,   se   verifica   igualmente   en   la  actuación.   

Respecto  del  “Alegato  de  decomiso”  planteado  en la acusación, con base en el Título 21, Sección 853 del Código  de  los  Estados  Unidos,  la  cual busca el decomiso de todos los bienes que se  hayan  derivado  de  ingresos  obtenidos  como  resultado de la comisión de los  anteriores  delitos,  si  dichos  bienes  no  estuvieren  disponibles, y que las  normas  citadas  permiten  que  otros  bienes  del  acusado sean decomisados, es  preciso  señalar  que  esta mención no puede ser entendida en estricto sentido  como un cargo.   

Así  lo  tiene  dicho  esta  Corporación al  precisar  que,  el  señalamiento de la pena de decomiso no comporta imputación  alguna;  a  lo  sumo  es  el  anuncio  de  la  consecuencia  patrimonial  que la  declaratoria  de  responsabilidad acarrea respecto de los bienes involucrados en  los  delitos por cuya comisión se acusa al requerido y como se trata de un tema  ajeno  a  la solicitud de extradición, no se encuentra comprendido dentro de la  temática  de  la  cual  debe  ocuparse  el concepto que corresponde emitir a la  Sala,  razón  por  la  que  no  hará  pronunciamiento  sobre  este punto de la  acusación   proferida   en   contra   del   requerido   por   las   autoridades  estadounidenses.   

4. Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero.   

Conforme  a este requisito, debe establecerse  que  la  decisión  que contiene el cargo  contra la persona reclamada, por  el  cual  se  pide  la  extradición,  corresponda  en  sus  aspectos  formal  y  sustancial  al acto procesal conocido en la legislación colombiana como escrito  de   acusación   (arts.   336   y  337  Ley  906  de  2004),   es  decir,  a  la  decisión  que  sirve  de  introducción  a  la fase del juicio, a través de la cual el Estado acusa a una  persona  determinada  de  violar  la  ley  penal,  discrimina  los cargos que le  imputa,  consigna los hechos que le sirven de fundamento y determina la época y  el  lugar  de  comisión  del ilícito o ilícitos, para que el acusado tenga la  posibilidad de conocerlos y enfrentarlos.    

Confrontada la acusación 07-20794-CR-LENARD,  dictada  el  2  de octubre de 2007 por el Gran Jurado ante la Corte Distrital de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Florida,  contra Sammy  Humberto  Fernández  Navarro,  por  cargos  de  conspiración,  confederación o acuerdo para importar a los Estados  Unidos  cinco  kilos  o más de cocaína; se verifica que la referida decisión,  al  igual  que  sucede  con  la  acusación  en  el sistema procesal colombiano,  contiene  cargos  concretos  contra  una persona determinada, señala los hechos  que  le  sirven  de  sustento,  identifica las normas penales aplicables al  caso,   y  marca  la  iniciación  del  juicio,  donde  el  acusado  tendrá  la  oportunidad  de  ejercer  el derecho de contradicción, caracterizaciones de las  que   se   advierte   que   se   está   en   presencia   de   actos  procesales  equivalentes.   

5. El concepto.  

Según  lo  expuesto, en este asunto aparecen  acreditados  los  requerimientos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  el  principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el  extranjero.  De igual modo, que el delito por el  cual  se  hace  el  pedido  generó  efectos  jurídicos en el extranjero habida  cuenta  que  el  concierto  tenía como propósito enviar sustancias ilícitas a  los  Estados  Unidos; se ejecutó con posterioridad al 17 de diciembre de 1997 y  no es de naturaleza política.   

A  lo  anterior  cabe  agregar  que  el cargo  concreto  al  cual alude la acusación proferida por el Estado requirente, no ha  sido  objeto  de  juzgamiento por las autoridades judiciales colombianas, según  surge  de  las  pruebas  dispuestas  por  la  Corte  para  asegurar  el  derecho  fundamental  al debido proceso, en los aspectos relacionados con el non  bis  in  ídem y el principio de cosa  juzgada,  pues  si  fuere  cierto,  como  sugiere el apoderado, que por la misma  conducta  relacionada  en  la  acusación  proferida  en el extranjero el señor  Fernández  Navarro  ya  fue  investigado,  juzgado  y  condenado,  a través de una sentencia en firme de las  autoridades  judiciales  colombianas,  la  extradición resultaría improcedente  según   tiene   establecido   la   jurisprudencia   de   la   Corte,  toda  vez  que,   

“…  al  interior de la Ley 906 de 2004,  los  principios  rectores  y  garantías  procesales  que  la misma prevé en su  Título  I,  las normas rectoras de la ley penal colombiana que determina la Ley  599  de  2000 también en su Título I y los axiomas que orientan nuestro Estado  de  Derecho  señalados  en  el  Título  I de la Constitución y las garantías  previstas  en  el artículo 29 de la  Carta impiden que cuando por nuestras  autoridades  se esté ejerciendo o se haya ejercido jurisdicción sobre un hecho  punible,  proceda  por él la extradición que solicite otro Estado, pues de esa  manera  se  efectiviza  no  sólo la autonomía y soberanía nacionales sino que  además   se   procura  la  observación  de  garantías  fundamentales  de  los  procesados  como  la  de  no  ser  juzgado  por  el  mismo hecho.”3   

Para  despejar la incertidumbre planteada por  la  defensa  se  allegó  a  la  actuación  copia  auténtica  de  la sentencia  proferida  en contra del requerido el 5 de mayo de 2006, con la cual el Tribunal  Superior  del  Departamento  Archipiélago  de  San Andrés, Providencia y Santa  Catalina,  confirmó  la  condena  de  147 meses que le impuso el Juzgado Único  Penal  del  Circuito  Especializado  el  7  de  marzo de ese mismo año, por los  delitos  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes (arts.  376  y 384-3 C.P.), en concurso con  el  de falsedad marcaria por adulteración de los números de identificación de  la  avioneta  en la cual trasportaba, poco antes de ser capturado, 1300 kilos de  cocaína.   

Según  consignó  el  Tribunal  “Los  hechos que dieron origen a la investigación, se conocieron  a  través  del  aviso que hiciera la Policía Nacional… del aterrizaje de una  avioneta  en la pista del aeropuerto Internacional Gustavo Rojas Pinilla, siendo  aproximadamente  la  00:40…  Durante  la  diligencia de registro y control por  parte  de funcionarios adscritos al área de inteligencia y Policía judicial de  los  diferentes  organismos  de  seguridad,  hecha  al  interior  de la nave, se  hallaron  68  bultos los cuales se identificaban de forma diferente y contenían  una     sustancia    que    más    tarde    resultó    ser    positiva    para  cocaína…”   

La  conducta  principal  por  la  cual  se lo  condenó  alude  al  transporte  que  el  requerido  efectuaba  de 1300 kilos de  cocaína  el día 11 de septiembre de 2005, en tanto que el cargo por el cual lo  requiere  el  gobierno  de  los  Estados  Unidos,  se  concreta  en el delito de  conspiración,   confederación   o   asociación   para   cometer   delitos  de  narcotráfico  (concierto  para delinquir con fines de  narcotráfico),  cuya ejecución se habría verificado  desde octubre de 2004 hasta junio de 2007, aproximadamente.   

Esta conducta naturalísticamente es diferente  a  la  de  tráfico  de  estupefacientes que motivó la condena dispuesta por la  jurisdicción  colombiana,  a  pesar  de que el tráfico de sustancias ilícitas  puede  ser  una  expresión  del  punible  de  concierto  para delinquir, según  recuerda   puntualmente   el   Procurador   Delegado,   quien  agrega  que   “…  en  todo  caso  no es requisito indispensable  para  tipificar esta última conducta que aquella realmente se ejecute, en tanto  el  concierto, como se sabe, es {un delito} de mera conducta que se sanciona por  el  simple hecho de la asociación, acuerdo o convenio entre dos o más personas  para  realizar  delitos indeterminados… Los conciertos especiales referidos en  el  inciso segundo del artículo 340 del Código Penal, por razones de política  criminal,  agravan  la  pena,  pero,  para su configuración, en ningún caso se  requiere  que  los  delitos  señalados necesariamente se tengan que cometer. Lo  único  que se precisa en ese sentido, es la demostración de la finalidad de la  concertación  para  cometer  alguno  de  tales delitos. Ahora, si uno de éstos  efectivamente  se  comete,  es  claro  que habría entonces concurso efectivo de  conductas punibles.”   

Será, entonces, en el juicio que adelante el  Estado  requirente donde se demuestre la materialidad de la conducta punible por  la  cual  se  solicita  la  extradición  y la responsabilidad que en ella pueda  tener   el  requerido  Fernández  Navarro.   

Y,  corresponderá  al  Gobierno Nacional, de  acuerdo     con    sus    facultades    (art.    504  C.P.P),  decidir  si  difiere  la  entrega teniendo en  cuenta  que  el  requerido se encuentra cumpliendo la pena impuesta con ocasión  del proceso referido.   

De acuerdo con lo expuesto, la Corte emitirá  concepto  favorable  a  la  extradición  que demanda el Gobierno de los Estados  Unidos de América.   

6. Cuestión final.  

La Corte, como lo ha venido haciendo frente a  casos  similares,  previene  al  Gobierno  Nacional para que en el evento de que  acceda  a  la extradición de Sammy Humberto Fernández  Navarro,   advierta   al  Estado  requirente  que  su  juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de  extradición y determinan su entrega, en especial el  relacionado  con  el  tráfico  de  1300  kilos  de  cocaína ejecutado el 11 de  septiembre  de   2005,  por  el  cual  ya  fue  condenado  por  la justicia  colombiana;  el  extraditado  no podrá ser sometido a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes, ni  condenado  a  pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de acuerdo con lo  establecido  en  los  artículos  11,  12  y 34 de la Constitución Política de  Colombia.   

Por   otra   parte,   la   Corte  no puede ser indiferente frente al  diagnóstico     de     grave     enfermedad     del     señor     Fernández  Navarro,  al  cual  alude el  informe     médico     legal     allegado     a    la    actuación,4   por   lo   que  exhorta  al    Gobierno    nacional   para   que   en   caso  de  conceder  la  extradición,  asegure  que  el  Estado requirente  garantice  el derecho a la  salud   y   la   vida   del   solicitado,    ofreciéndole    los    tratamientos   médicos   que requiera.   

De igual modo, en  orden   a   garantizar  otra  gama  de  derechos  del  solicitado,  la    Corte   considera   necesario  prevenir  al Gobierno Nacional  para  que,  si lo considera  pertinente,        el        Estado        requirente        garantice              la  permanencia en el país extranjero y  el  retorno  al de origen, en condiciones de dignidad y respeto por la persona humana, cuando el extraditado  llegare       a       ser       sobreseído,      absuelto,      declarado    no    culpable   o   eventos  similares, incluso después  de  su  liberación  por haber cumplido la     pena     que     le    fuere    impuesta    en    la   sentencia  de  condena  en  razón  de  los  cargos       que      motivan              la  solicitud  de extradición y por los  cuales ésta hubiere sido concedida.   

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Además, como el mecanismo de la extradición  entre  Estados  Unidos  de  América  y  Colombia  se  rige,  en  ausencia de un  instrumento  internacional  que la  regule, por las normas contenidas en la  Constitución   Política  (artículo  35)   y   en   el   Código   de   Procedimiento   Penal   (artículos   490   a   514  de  la  Ley  906  de  2004),  el  Gobierno  Nacional  debe  hacer  las  exigencias  que  estime  convenientes  en  orden a que en el Estado reclamante se le reconozcan todos los  derechos  y  garantías  inherentes a la persona del solicitado, en especial las  contenidas   en   la   Carta   Fundamental   y   en   el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo   93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º  ibídem.5   

Por  esa  razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo,   las  consecuencias  de  su  inobservancia.6   

Finalmente, el Gobierno Nacional advertirá al  del  Estado  requirente,  que en caso de un fallo de condena, deberá computarse  el    tiempo    que    Sammy   Humberto   Fernández  Navarro  ha  permanecido  privado  de  la libertad con  ocasión de este trámite de extradición.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  La    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   emite  Concepto  Favorable  a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano      Sammy      Humberto     Fernández  Navarro,  identificado  con cédula de ciudadanía No.  71’772.674,  formulada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su embajada en  Colombia,   exclusivamente   por   el  cargo  contenido  en  la  acusación  No.  07-20794-CR-LENARD,  dictada  el 2 de octubre de 2007 por el Gran Jurado ante la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de Florida,  conductas realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de 1997.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta   determinación   al  requerido  Sammy  Humberto  Fernández  Navarro,  a  su defensor, al representante  del  Ministerio  Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación para lo de su  cargo.   

Devuélvase al expediente  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia para los trámites subsiguientes de  ley.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO           MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Permiso                                                     Comisión de  servicio   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN            JORGE     LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25  del  estatuto procesal  penal.   

2  La  ley  890  de 2004 en su artículo 14 consagró un aumento de penas de la tercera  parte  en  el  mínimo  y  la  mitad  en  el  máximo  para  los  tipos  penales  establecidos en la parte especial.   

3  Extradición 30374 del 9-02-09.   

4 Fols.  57 y 58   

5 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.   

6 Cfr.  concepto del 23 de febrero de 2005, radicación N° 22.375     

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