29922(04-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29922  

                                                      

                               CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.61  

Bogotá,  D. C., cuatro (4) de marzo de dos  mil nueve (2009).   

ASUNTO  

La  Corte  Suprema  de Justicia de Colombia  emite  concepto  sobre la solicitud de extradición formulada por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través de su Embajada en nuestro país,  respecto  del  ciudadano  Colombiano  ÁLVARO MONTERO  MONSALVO.   

VISTOS  

1.  Mediante Nota Verbal No. 3578 del 20 de  noviembre            de           20071,  la  Embajada de los Estados  Unidos   de   América   solicitó   la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del ciudadano Colombiano ÁLVARO MONTERO  MONSALVO, petición que formalizó con la Nota Verbal  No.  1453  del  22   de  mayo   del  20082.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  convenio  aplicable  al  caso,  el 29 de mayo de 2008 remitió a la Corte la  documentación  enviada  por  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América,  debidamente traducida y autenticada.   

3. El 4 de junio de 2008 la Corte Suprema de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,   informó  al  señor  ALVARO   MONTERO  MONSALVO,  que  tenía  derecho  a  nombrar  un  defensor  que  lo  asistiera  en  el trámite ante esta  Corporación;  el requerido otorgó poder al doctor Ricardo Villarraga Franco el  11        de        junio        de       20083.   

4. Transcurrido el  traslado  para  presentar  pruebas,  solamente  la  defensa  presentó  memorial  solicitando la práctica de algunas.   

La Sala, mediante auto del 5 de noviembre de  20084,  dispuso  ordenar  la  práctica  de  la  prueba solicitada en el  numeral  3°  del  escrito  de  la  defensa,  con  el  objeto de verificar si el  requerido  hacia  parte  de  los  postulados  por la Ley 975 de 2005  y, adicionalmente la Sala, mediante el  mismo  auto, ordenó correr traslado para que los intervinientes presentaran sus  estudios  previos  al concepto de fondo, lapso durante el cual, se pronunció la  defensa   y   el   señor   Procurador   Cuarto   Delegado   para  la  Casación  Penal.   

DOCUMENTOS ALLEGADOS  

Con  la Nota Verbal No. 1453 del 22 de mayo  de   2008,  la  Embajada  de los Estados Unidos de América aportó, con su  respectiva traducción, los siguientes documentos:   

1.  Nota Verbal No. 3578 de 20 de noviembre  de  2007,  por medio de la cual la Embajada del Estado peticionario solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  ÁLVARO MONTERO MONSALVO.   

2. Orden de captura de fecha 19 de diciembre  de   2007   proferida   por   el   Fiscal  General  de  la  Nación,5  la  cual se  hizo   efectiva   el   26   de   marzo   de   20086.   

3.  Declaraciones  en apoyo de la solicitud  rendidas  bajo  juramento  el 7 de mayo de 2008 ante el Tribunal del Distrito de  Columbia  por  Melanie Laflin, Fiscal Federal  del Departamento de Justicia  de   los   Estados   Unidos,   y   por  Sam  Masiello,  Agente  Especial  de  la  Administración para el control de Drogas.   

4.  Acusación formal de Reemplazo del Gran  Jurado  No.  07-223 Collyer, del 22 de abril de 20087  en  la  que se le formula un  cargo  al señor ÁLVARO MONTERO MONSALVO, por delitos federales de narcóticos.   

5. Orden de arresto de fecha 22 de abril de  2008    contra    el    señor    ÁLVARO   MONTERO  MONSALVO8.   

6.  Trascripción  de  las  disposiciones  legales aplicables.   

7.  Certificación   del  Cónsul  de  Colombia   en Washington D.C. sobre la autenticidad de la firma de Fernesia  T    Crawford,    quien     se    desempeña    como    auxiliar    de  autenticaciones   del  Departamento   de  Estado   de los Estados  Unidos9.   

ESTUDIO  DE  LA DEFENSA.   

Propone la defensa emitir concepto negativo  a  la  petición  hecha  por  el Gobierno de los Estados Unidos. Con las pruebas  solicitadas  se  aspiraba  a averiguar sí el solicitado había sido investigado  por  las  autoridades  Colombianas  y  bajo  qué delitos. Luego de reafirmar la  pertinencia  y  conducencia de las pruebas que en su mayoría fueron negadas por  la  Sala,  considera  que  los delitos enunciados por el Gobierno de los Estados  Unidos  no  se cometieron en su territorio sino en Colombia y, por tanto insiste  en    reclamar    de    la    Corte    concepto    negativo    al    pedido   de  extradición.   

   

                                 EL MINISTERIO PÚBLICO.   

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación  Penal, reclama concepto favorable a la extradición del requerido, en  razón  a  los  cargos  formulados  en  la  Acusación  formal N°07-223 Collyer  dictada  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito de  Columbia,  por  considerar  satisfechas  las exigencias legales para proceder en  esa dirección.   

CONSIDERACIONES.  

La Sala emitirá concepto favorable para la  extradición  del ciudadano Colombiano ÁLVARO MONTERO  MONSALVO,    pues    se   reúnen   los     requisitos    legales exigidos para ello.   

1. Validez formal de la documentación presentada.   

La  normatividad procedimental exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes  documentos  y  la  información,  en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)  la  reproducción  certificada  de las disposiciones penales aplicables al  caso10.    

El   artículo   259   del   Código   de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  1°, numeral 118 del Decreto 2282 de  1989,  establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país  extranjero  por  sus  funcionarios, o con su intervención, deberán presentarse  debidamente  autenticados por el cónsul o agente diplomático de la República,  o  en  su  defecto  por  el  de  una nación amiga. Y que la firma del cónsul o  agente  diplomático debe ser abonada por el Ministerio de Relaciones Exteriores  de  Colombia,  y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un país amigo, se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano11.      

Estas  exigencias  de  carácter  formal se  hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado Thomas C. Black, Director  Temporario  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  del  Departamento  de  Justicia,   División   en   lo   Penal,   avaló  las  firmas  de  quienes  suministraron  las  declaraciones  de  apoyo  a la solicitud de extradición; el  Procurador  de  los  Estados  Unidos,  Michael  B.  Mukasey,  hizo lo propio con  aquélla  y  el  Director  Adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos Internacionales  autenticó  la  de  éste,  todo  lo  cual fue certificado por Condoleezza Rice,  Secretaria  de  Estado, y por Fernesia T Crawford,  funcionaria Auxiliar de  Autenticaciones  del  Departamento  de  Estado.  Así mismo, el  Cónsul de  Colombia  en  Washington  D.  C.,  cuya firma es refrendada por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia, dio fé de que en efecto quien suscribe el  documento  es  el  funcionario  auxiliar  de autenticaciones del Departamento de  Estado.   

En las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado Colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que  desde esta perspectiva los documentos aportados con tal  fin  se  tornan aptos para ser considerados  por la Corte en el estudio que  debe preceder el concepto.    

2. Plena identidad de la persona reclamada en extradición.   

El  Gobierno de los Estados Unidos informó  en  su  petición  que  el  requerido  responde  al nombre de  ÁLVARO   MONTERO   MONSALVO,  ciudadano  colombiano  nacido  el  09  de  diciembre  1957  en el municipio de Valledupar –  Cesar,  identificado  con  la  cédula de ciudadanía No. 12.722.165,  datos  que  corresponden   a  quien permanece privado de la  libertad  con  fines  de  extradición  desde el 26 de marzo de 200812.   

Por lo tanto, se satisface el segundo de los  presupuestos  a los que alude el artículo  502 de la Ley 906 de 2004, para  que    la   extradición   solicitada   pueda otorgarse.   

3.     Principio    de    la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos  como  delito  en Colombia, y que tengan adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años. Se analizarán, por tanto, estos requerimientos.    

ÁLVARO   MONTERO  MONSALVO  es  solicitado  en  extradición  por  el  Gobierno  de los Estados  Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en juicio por delitos  federales   de  narcóticos,  según   lo  establece  el  contenido  de  la  Acusación  No.  07-223  Collyer.  Los  cargos  formulados  en su contra son del  siguiente                   tenor:13   

El Gran Jurado acusa:  

CARGO 1  

Aproximadamente  desde 2005, el Gran Jurado  desconoce  fecha  exacta,  y continuando hasta incluso la fecha de presentación  de  esta  Acusación  Formal,  en  Colombia,  la  Republica  Dominicana, Haití,  Honduras,    Jamaica,   México,   Estados   Unidos   y   otros   lugares,   los  acusados,   

ALVARO MONTERO-MONSALVO,  

Alias “El Calvo,”  

Alias “Papá Montero,”  

(…)  

ilícitamente,    a    sabiendas    e  intencionalmente,  se  combinaron,  confabularon,  asociaron  y  acordaron entre  ellos  y  con  otras  personas conocidas y desconocidas por el Gran Jurado, para  cometer  los  siguientes  delitos  contra  las  leyes  de  los  Estados  Unidos:  manufacturar  y  distribuir  cinco  kilogramos  o más de una mezcla y sustancia  conteniendo  una  cantidad  detectable  de cocaína, una sustancia controlada de  Clasificación  II,  y un kilogramo o más de una mezcla y sustancia conteniendo  una  cantidad detectable de heroína, una sustancia controlada de Clasificación  I,  con  la intención y sabiendo que serían  ilegalmente importadas a los  Estados  Unidos,  en  violación  al  Título 21, Código Federal de los Estados  Unidos,  Secciones  959,  963,  y  960,  y al Título 18, Código federal de los  Estados Unidos, Sección 2.   

(…)  

CONFISCACIÓN  

Después  de ser condenados por los delitos  que  se alegan en el Cargo Uno y el Cargo Dos de esta Acusación, Formal, siendo  esos  delitos  punibles  con prisión por más de un año, los acusados estarán  sujetos  a  confiscación por parte del gobierno de los Estados Unidos, conforme  al  Titulo  21,  Código  Federal  de  los  Estados Unidos, Secciones 853 y 970,  respecto  a  cualquiera  y todos los respectivos derechos, títulos, o intereses  que dichos acusados pudieran tener en:     

1. en  total  o  parte en dinero efectivo y/o bienes que constituyan o  deriven  de  cualquier  ganancia  que  tales  acusados hayan obtenido, directa o  indirectamente,  como  resultado  de  los  delitos alegados en el Cargo Uno y el  Cargo Dos de esta Acusación Formal; y   

2. cualquiera  y  todos  los  bienes utilizados, o que hayan intentado  utilizar,  en  cualquier  manera  o parte, para cometer o facilitar la comisión  los  delitos  alegados en el Cargo Uno y el Cargo Dos de esta Acusación Formal,  junto  con  todos  los  intereses  y ganancias obtenidos, en cuanto tales bienes  constituyan  o  deriven  de ganancias que tales acusados lograron como resultado  de  los delitos alegados en el Cargo Uno y el Cargo Dos de la Acusación Formal,  y  sean  bienes  que  hayan  sido  utilizados o se hayan intentado utilizar para  facilitar tales delitos:     

Si  algunos  de  los  bienes  confiscables  anteriormente  mencionados,  como resultado de alguna acción un omisión de los  acusados:      

A. no    pudiera    ser   localizado   ejercitando    la   debida  diligencia;   

B. ha    sido   transferido,   o   vendido   o   depositado   con   un  tercero;   

C. ha sido sacado de la jurisdicción del Tribunal;   

D. ha sido disminuido considerablemente de valor; o   

E. ha  sido  fusionado con otros bienes que no pueden ser subdivididos  sin  dificultad;  es  intención del Gobierno de los Estados Unidos, conforme al  Título  21, Código Federal de los Estados Unidos, Sección 853(p), procurar la  confiscación  de  cualquier  otro bien de los acusados, hasta alcanzar el valor  de   los   bienes   descritos  en  los  párrafos  1  y  2  arriba  mencionados.     

(Confiscación  penal,  conforme al Título  21, Código Federal de los Estados Unidos, Secciones 853 y 970).   

El  comportamiento  descrito  en  el único  cargo  de  la Acusación,  se encuentra consagrado en la legislación penal  colombiana  bajo  la  denominación  de concierto para delinquir, según lo  dispuesto  en  los  artículos 340 modificado por el artículo 8º de la Ley 733  del  2002,  y  de  tráfico  de  estupefacientes,  conforme a la Ley 890 de 2004  artículo 14, de la siguiente manera:   

“Concierto para  delinquir:  Cuando  varias personas se concierten con el fin de cometer delitos,  cada  una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de cuarenta  y ocho  (48) a ciento ocho (108) meses.   

         

(Inciso modificado  por  el  artículo  19 de la Ley 1121 de 2006). Cuando  el  concierto  sea  para  cometer delitos de genocidio, desaparición forzada de  personas,  tortura,  desplazamiento forzado, homicidio, terrorismo, tráfico   de   drogas   tóxicas,   estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión   enriquecimiento   ilícito,    lavado   de   activos   o   testaferrato   y   conexos,  o  financiamiento  del  terrorismo  y  administración de recursos relacionados con  actividades  terroristas, la pena será de prisión de ocho (8) a dieciocho (18)  años  y  multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil (30000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir”.   

Tráfico,   fabricación   o   porte   de  estupefacientes.  El  que  sin  premiso  de autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso personal, introduzca al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte, lleve consigo,  almacene,    conserve,   elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga que produzca dependencia, incurrirá en  prisión  de  ciento  veintiocho (128) a trescientos sesenta (360) meses y multa  de  mil  trescientos  treinta y tres punto treinta y tres (1.333.33) a cincuenta  mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Si  la  cantidad  de  droga  no  excede mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de derivados de la amapola, doscientos (200) gramos de metacualona  o  droga  sintética, la pena será de sesenta y cuatro (64) a ciento ocho (208)  meses  de prisión y multa de dos punto sesenta y seis (2.66) a ciento cincuenta  (150)           salarios           mínimos           legales          mensuales  vigentes.       

Si  la cantidad de droga excede los limites  máximos  previstos  en el inciso anterior sin pasar de diez mil gramos (10.000)  gramos  de  marihuana,  tres  mil  gramos  de hachís, dos mil (2.000) gramos de  cocaína  o de sustancia estupefaciente a base de cocaína o sesenta (60) gramos  de  derivados  de  la  amapola, cuatro mil (4.000) gramos de metacualona o droga  sintética,  la  pena  será  de  noventa y seis (96) a ciento cuarenta y cuatro  (144)  meses  de  prisión y multa de ciento treinta y tres punto treinta y tres  (133.33)   a   mil   quinientos  (1.500)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.      

Se   concluye  entonces,  que  las  penas  nacionales  para  los  comportamientos descritos en la Acusación Estadounidense  del  Distrito de Columbia superan el mínimo de 4 años de sanción privativa de  la  libertad  que exige la legislación penal Colombiana aplicable, por tanto se  cumple con este presupuesto .   

4. Equivalencia de las decisiones  

Este  requisito  impone  establecer  que la  decisión  que  contiene  los cargos contra la persona reclamada, por los cuales  se  pide  la  extradición,  corresponda  en sus aspectos formal y sustancial al  acto   procesal   conocido  en  la  legislación  colombiana  como  resolución  de  acusación y/o escrito de acusación, es  decir,  a la decisión que sirve de introducción a la fase del  juicio,  a  través  de  la  cual  el  Estado acusa a una persona determinada de  violar  la  ley  penal, discrimina los cargos que le imputa, consigna los hechos  que  le  sirven  de fundamento y determina la época y el lugar de comisión del  ilícito  o  ilícitos, para que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

La  Acusación  emitida  por  el  órgano  judicial   de  los  Estados  Unidos  contiene  los  requisitos  formales  de  la  formulación  de  acusación  previstos  en  el  artículo  337 de la Ley 906 de  2004,   pues, consigna las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se  realizó  la  conducta  punible,  su descripción típica, las pruebas en que se  apoya,  las normas sustanciales aplicables al caso, y, además, también permite  que se inicie el debate al interior del juicio.   

La  providencia dictada en el exterior y la  regulada  en  la legislación patria son equivalentes. Por tanto, se cumple este  requisito.   

5. Condiciones que debe imponer el Gobierno  si autoriza la extradición.   

Ante la eventual determinación positiva del  Gobierno  Nacional,  en  todo  caso respetando la órbita de su competencia como  supremo   director   de  las  relaciones  internacionales,  la  Corte  considera  pertinente   recordar   que  debe  someter  la  extradición  a  los  siguientes  condicionamientos al país requirente:   

5.1. Excluir las penas de muerte, la condena  a  prisión  perpetua, el sometimiento a desaparición forzada, torturas, tratos  o   penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  la  sanción  de  destierro,  o  confiscación  para los delitos autorizados, pues esas condenas están excluidas  del  ordenamiento  jurídico colombiano de conformidad con los fundamentos de la  Constitución Política (artículos 11, 12 y 34).   

5.2.  Recordar  al  país  solicitante  la  prohibición   política   de  juzgar  al  ciudadano  solicitado  por  conductas  anteriores  al  17  de  diciembre  de  1.997 y diversas de las que originaron la  solicitud de extradición.   

5.3. A partir de los postulados axiológicos  de  la  Constitución  Política,  el  Gobierno  Nacional  está  en el deber de  disponer  lo necesario para que el servicio exterior de la República realice un  detallado    seguimiento    a    los   condicionamientos   referidos14.   

CAUSALES DE IMPROCEDENCIA.  

El   artículo  35  de  la  Constitución  Política,   modificado  por  el  primero  del  acto  legislativo  01  de  1997,  dice:   

“La  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto con  la ley.   

“Además,   la   extradición   de  los  colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior,  considerados como tales en la legislación penal colombiana.   

“La extradición no procederá por delitos  políticos.   

“No  procederá la extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma”.   

De  acuerdo  con  esta  disposición,  son  causales  de improcedencia de la extradición, las siguientes, (i) que el delito  por  el cual se procede sea de naturaleza política, (ii) que se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de diciembre de 1997, fecha de promulgación  de  la  referida  norma,  y (iii) que el delito haya sido cometido en territorio  colombiano.   

Ninguna  de estas prohibiciones concurre en  el   caso   analizado.   El  delito  de  Narcóticos,  imputado  a  ÁLVARO  MONTERO  MONSALVO  en  la   Acusación,  es  de  naturaleza común, no política, y los hechos en los cuales  se  sustentan las imputaciones ocurrieron aproximadamente desde el 2005 hasta la  fecha  de  presentación de la acusación formal,  es decir, después de la  promulgación    del    acto    legislativo.         

El lugar de comisión de los hechos tampoco  se  erige  en  causal  de  improcedencia.  El  estudio de la acusación y de las  declaraciones  de  apoyo  permite  establecer  que el solicitado en extradición  hacía  parte  de  una  organización  criminal transnacional, que traficaba con  narcotráficos,   a   través   de   una   sofisticada   red   en   los  Estados  Unidos:   

“…Montero  Monsalvo  era  el  intermediario de la organización en el envío del cargamento  de  1,089  kilogramos  de cocaína y 25 kilogramos de heroína que fue incautado  por  oficiales  Colombianos  en  La  Alta  Guajira  el  8 de febrero de 2007 Los  testigos   cooperantes   han   explicado,  y  las  interceptaciones  legales  de  conversaciones  telefónicas  obtenidas  conforme a las leyes colombianas lo han  confirmado,  que  Montero  Monsalvo  era el intermediario  en el envío del  cargamento  incautado,  y  que  él generalmente embarcaba aproximadamente 2.600  kilogramos  de  cocaína por vez. La mayoría de los envíos de Montero Monsalvo  se  hacían  por  lanchas  rápidas  a Jamaica u Honduras desde donde las drogas  eventualmente  salían hacia los Estados Unidos. ( …  )15   

Esta  reseña de la actividad ilícita deja  en   claro   que   los   hechos   por   los   cuales  se  acusa  a  ÁLVARO     MONTERO    MONSALVO,   cometidos  en el territorio de los Estados Unidos de América, cumplen con   el  condicionamiento constitucional de que la conducta haya sido realizada en el  extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar  de   comisión   del   ilícito   (de   la   acción,  del  resultado  o  de  la  ubicuidad).   

En  cuanto a los alegatos propuestos por la  defensa del requerido, la Sala se permite manifestar lo siguiente:   

En  el presente evento, está vedado a esta  Corporación  emitir  pronunciamientos  de fondo con respecto a las pretensiones  incoadas  por  el  defensor  del  requerido,  ya  que,  como se ha advertido con  anterioridad,  a  la  Sala  sólo  le  corresponde  velar  por  que se cumplan a  cabalidad  los  presupuestos,  legales  exigidos  para  emitir  el  concepto. Lo  concerniente  a  la  adecuación  típica de la conducta, el merito y alcance de  las  pruebas  y  los juicios de responsabilidad es tarea que corresponde al juez  del  país  requirente,  quien  necesariamente   debe aplicar las reglas de  “su  debido proceso”, y  además  está  obligado  a  respetar  el  derecho  a  la defensa,  por tal  razón   es  allí  donde  se  puede  hacer  uso  de  los argumentos que ha  propuesto,   sobre   la   posible   vulneración   de   los   derechos   de   su  poderdante.   

Se  quiere  dejar  en  claro  que aunque la  defensa  manifieste  que  los  hechos  por  los  cuales  se acusa a su prohijado  ocurrieron  en  Colombia,  ese  argumento  jurídico debe debatirlo ante el Juez  Competente  que  en  este  caso  es  el  Distrito  de  Columbia  en  los Estados  Unidos.   

De  lo  anterior  se  puede  inferir que la  naturaleza  y  reglamentación  del  trámite  de  extradición  en nuestro  sistema  jurídico   interno,  no  se equipara al de un proceso penal, vale  decir,  la  Corte  no  puede actuar como juez natural en este trámite, ni puede  reemplazar   en su autonomía y soberanía al juez extranjero y mucho menos  emitir juicios de valor.   

Reunidas  las  exigencias  previstas  en el  estatuto  procesal,  el  concepto de la Corte es favorable a la extradición del  señor   ÁLVARO   MONTERO   MONSALVO,  y  se  prevendrá al Ejecutivo para que,  si  la  otorga,  condicione  su  entrega a que el extraditado no sea juzgado por  delitos  distintos  a los que motivaron el pedido de extradición, ni por hechos  anteriores  al año 1997, ni sometido a prisión perpetua, pena de muerte,   tratos   crueles,   inhumanos   o   degradantes,  ni  a  penas  de  destierro  y  confiscación;  y  además,  para  que lleve a cabo un  seguimiento   orientado   a  determinar  si  el  Estado  requirente  cumple  los  condicionamientos   a   los  que  pueda  estar  sujetada  la  concesión  de  la  extradición,   y   establezca  las  consecuencias  que  se  derivarían  de  su  incumplimiento.   

Por  otra  parte,  se  solicita al Gobierno  Nacional  que  recomiende  al Estado peticionario que, en caso de condena, tenga  en  cuenta como parte de la pena el tiempo que el solicitado haya estado privado  de la libertad con motivo del trámite de extradición.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   Sala   de   Casación  Penal,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  ante la solicitud de extradición del  ciudadano      colombiano      ALVARO     MONTERO  MONSALVO, hecha por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América mediante Nota Verbal No.1453 del 22 de mayo de 2008, por los cargos  imputados  en  la  Acusación  No.  07-223  Collyer  dictada por el Tribunal del  Distrito   de   Columbia   de   los  Estados  Unidos.   

Por   la   Secretaría   de   la   Sala  entérese de esta decisión  a  los  interesados e intervinientes, así como al Fiscal General de la Nación,  para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente al Ministerio del  Interior  y de Justicia, para lo que concierne en adelante al Gobierno Nacional.   

Comuníquese y cúmplase  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                   SIGIFREDO  ESPINOZA  PEREZ                                        

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO       MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                           

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Excusa justificada  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Folios 1 a 4 Carpeta Anexa.   

2  Folios- 125 a 129 cuaderno anexo   

3  Folios 12 y 13 Cuaderno Principal.   

4  Folios 27 a 36 cuaderno principal   

5  Folios 24 al 27 Carpeta Anexa.   

6 Folio  17 Carpeta Anexa.   

7  Folios 48-51 carpeta anexa   

                            

8  Folios 45 a 46   

9 Folio  125 Carpeta anexa   

10  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

11  Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al caso en virtud del principio de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

12  Folio 17 Carpeta Anexa.   

13Folios 48 al 51   Carpeta Anexa.   

14“…es   preciso   advertir   que   como  el  instrumento  de  la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de   un  instrumento  internacional  que  regule  los  motivos  de  procedencia,  requisitos,   trámite   y   condiciones,   por  las  normas  contenidas  en  la  Constitución  Política  (artículo  35) y en el Código de Procedimiento Penal  (artículos  508  a  533  de  la Ley 600 de 2000), cuando recae sobre ciudadanos  colombianos  por  nacimiento  -si  es  pasiva-,  es  imperioso  que  el Gobierno  Nacional  haga  las exigencias que estime convenientes en aras a que en el país  reclamante  se  le  reconozcan  todos  los derechos y garantías inherentes a su  calidad  de  colombiano  y  de procesado, en especial las contenidas en la Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93 de la Constitución, Declaración  Universal  de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de  protección  a  esos derechos que para todas las autoridades públicas emana del  artículo 2º ibídem.   

Los  condicionamientos  en cuestión tienen  carácter  imperioso,  porque  la  extradición  de  un ciudadano colombiano por  nacimiento,  cualquiera  sea  el  delito  que  dio lugar a su entrega a un país  extranjero,  no  implica  que  pierda su nacionalidad ni los derechos que le son  anejos  a  tal  calidad.  Por  tanto, el deber de protección de las autoridades  colombianas  se  extiende  a  tal  punto,  que  han  de  vigilar que en el país  reclamante  se le respete los derechos y garantías tal como si fuese juzgado en  Colombia.  A lo que renuncia el Estado que accede a la entrega de un connacional  es  a  ejercer  su  soberanía  jurisdiccional, de modo que en tanto aquél siga  siendo  súbdito  de  Colombia,  conserva  a  su  favor todas las prerrogativas,  garantías  y  derechos  que emanan de la Constitución y la ley, en particular,  aquellos  que se relacionan con su calidad de procesado y que tienen que ver con  la dignidad humana”.   

(Concepto  de  Extradición    del    05/09/2006,    rad.    núm.  25625)   

15  Folio 36 numeral 9 carpeta anexa.     

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