29754(07-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado  Ponente   

DR. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No. 181  

Bogotá,  D.C.,  siete  (7)  de julio de  dos  mil ocho (2008)   

VISTOS:  

Decide la Sala sobre la legalidad formal de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Diana  Camero  Silva,  contra la sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva  el  16  de noviembre de 2007,  confirmatoria  de  la  decisión  de  primera  instancia  emitida por el Juzgado  Primero  Promiscuo  del Circuito de La Plata el 21 de agosto del mismo año, que  condenó  a  la  procesada  a  la  pena  principal  de 44 meses de prisión como  responsable  de  los delitos de falsedad en documento privado y hurto simple, en  concurso.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  RELEVANTE:   

Acoge  la  Sala  la glosa del asunto fáctico  condensada en la sentencia impugnada, así:   

“Conforme   se  relaciona    en    el    plenario,    Saúl    Sanmiguel    Ortiz   –Gerente de la Cooperativa Departamental  de   Caficultores   del   Huila  CADEFIHUILA-,  denunció  penalmente  la  doble  cancelación     de     auxilios     –destinados  a  caficultores  que hubieran zoqueado cultivos de café  en     sus     parcelas-,     por    valor    aproximado    de    $4’125.542  a favor de Pedro Elmer Varela,  Luis  Angel  Angucho,  Graciela Cuadrado y Argenis Muñoz Alvarado, siendo Diana  Camero  Silva la empleada encargada de efectuar las correspondientes órdenes de  pago”.   

A  cargo  de  la Fiscalía 23 Seccional de La  Plata  estuvo el adelantamiento de las diligencias preliminares, instadas por la  denuncia   penal   incoada,   acopiándose   abundante   prueba   testimonial  y  escuchándose  en  indagatoria  a  la inculpada, como también siendo efectuados  los   estudios   grafológicos  respectivos  determinantes  de  que  las  firmas  incorporadas  en  los  diversos  documentos   de pago no pertenecían a los  beneficiarios de los auxilios.   

El primero de abril de 2005, previo el cierre  instructivo,  se calificó el mérito de las pruebas, haciéndose cargos por los  delitos  de  falsedad  documental  privada en concurso homogéneo y sucesivo con  hurto,  en  decisión  integralmente confirmada por la segunda instancia el 3 de  mayo de 2007.   

Tramitada  la etapa del juicio, sobrevinieron  los   fallos  de  primera  y  segunda  instancia  en  los  términos  brevemente  reseñados en precedencia.   

DEMANDA:  

Invocando  el  recurso  de casación por vía  excepcional,  toda  vez  que  se  habría  vulnerado el artículo 29 de la Carta  Política  con  afectación  de  derechos  fundamentales  de la procesada,   aduce   el   actor   violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  errónea  calificación  de  la  conducta,  toda  vez  que  desde su margen si la falsedad  documental  fue  el  medio  de que se valió la procesada para apoderarse de los  dineros,  no  era dable tipificar el delito de hurto, puesto que lo que sanciona  el tipo de falsedad es el uso del documento.   

Para   el   demandante,   demostrada   la  responsabilidad  de  la  encartada en la falsedad en documento privado, es claro  que  el  sentenciador estaría incurso en aplicación indebida del artículo 239  que  describe  el  delito  de  hurto,  errando por consiguiente en el incremento  punitivo  que  se  desprendió  del  concurso  delictivo,  resultando de contera  viable conceder la condena de ejecución condicional.   

En  conclusión,  para  el  libelista  no  se  adecúa  el  delito  de  hurto,  pues  solamente  concurre la falsedad, debiendo  casarse  el  fallo  en  dicho  sentido  y concediendo, entonces, el subrogado en  mención.   

CONSIDERACIONES:   

1. Esbozado como ha  sido   el   reproche  bajo  los  supuestos  de  la  casación  en  su  modalidad  excepcional,  tuvo  buen  cuidado  el  actor en aludir someramente a la afirmada  conculcación  de  los  derechos  fundamentales  de  la procesada con incidencia  negativa  en  el  canon  29  de  la  Carta  Política,  cumpliendo  en principio  aparentemente  con el deber de justificar una eventual intervención de la Corte  en  el  fondo  de  este  asunto  que culminara con una decisión condenatoria en  contra  de Diana Camero Silva,  bajo  la  imputación de un concurso delictivo entre falsedad documental privada  y hurto.   

2.  El  argumento  expuesto   se  ha  edificado  desde  la  perspectiva  del  recurso  incoado  por  violación  directa de la ley sustancial con notable simpleza, al señalarse que  configurado  el  cargo  por  falsedad  en  documento  privado  sobre  la base de  considerar  que  este  reato  se  estructura con el uso del elemento documental,  dicho  empleo  desdice  el atentado contra el patrimonio económico, o lo que es  igual,  atendiendo  a  las  razones  esgrimidas, que no se tipifica este último  pues quedaría subsumido en el menoscabo a la fe pública.   

3.  Reconocer  la  concurrencia  típica  del  delito  contra  la  fe  pública en la forma como el  fallador  lo  declaró,  es apenas un primer elemento de estricta sujeción a la  vía  directa  como  supuesto  de  ataque  en casación de una sentencia bajo el  enunciado esgrimido por el libelista.    

No  obstante, por los extractos que el propio  actor  cita  de  la decisión impugnada, se conoce que para el Tribunal, además  de  la  falsificación  de  diversos  documentos  de  pago que se anexaron a los  archivos  del  Comité  Departamental  de  Cafeteros  del  Huila  -con  los  que  posteriormente  se  efectuaba  la  conciliación  contable-,  la  incriminada se  apoderó  de  los  valores  en ellos referidos, actualizando la descripción del  delito  contra  el  patrimonio  económico  en  desmedro de la referida entidad.   

Es decir, que en cada caso se trató de sendas  conductas  con  independencia  material,  pero  además  que  a  partir de dicha  individualidad  óntica  también  generaron  lesividad para dos diversos bienes  jurídicos.   

4.  No  obstante la  precariedad  argumental  del  reproche, pues según lo advertido sólo apunta en  señalar  que  el  uso  de  los  documentos excluye cualquier otro delito al ser  elemento  que  posibilita la tipicidad del delito de falsedad privada, imperioso  es  para  la  Sala  recordar  -conviniendo  en  las  valoraciones del juzgador-,  que   la  adulteración  dolosa  de  un  documento  privado  usado   en  procura  de  otras  acciones de contenido delictivo en  ningún    caso   puede  entenderse  absorvente  del  reproche  que  éstas  merecen,   ni,   por  tanto,  dan   lugar  a la existencia de una  sola   conducta  censurable  sino que desencadenan forzosamente un concurso  efectivo  de  punibles,  toda  vez que no solamente se está en presencia de una  pluralidad  de  resultados  típicos,  sino  de afectaciones disímiles a bienes  protegidos por el derecho penal.   

5.  Ahora  bien, el  hecho  de  haber  señalado  el  Tribunal  que la falsedad documental sirvió de  medio  para  obtener  el apoderamiento de los recursos, en manera alguna desdice  del  concurso  de delitos, pues efectivamente unas son las conductas falsarias y  su  acreditación  contable  interna  y otros los actos de apoderamiento, siendo  incontrovertible   su   perfecta  independencia  y  por  lo  tanto  su  realidad  concursal.   

Visto  que  el  escrito  de  demanda comporta  notables  falencias  de  argumentación y que no hay para la Corte razones en el  fondo  para  su  admisibilidad,  pues   tampoco se observa la violación de  garantías  fundamentales  que  le  permitiera disponer su trámite oficioso con  fundamento  en  lo  previsto en el artículo 216 de la ley 600 de 2000, la misma  será rechazada.   

RESUELVE:  

1.           Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada    por    el    apoderado     de   la   procesada   Diana Camero Silva.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

     JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                     ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE   LEMOS                                  AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

    JORGE  LUIS QUINTERO  MILANÉS                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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