29523(16-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29523  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado acta No. 361   

Magistrado Ponente:  

                                     Dr.   JOSE   LEONIDAS   BUSTOS   MARTINEZ   

Bogotá, D. C.,  dieciséis de diciembre  de dos mil ocho.   

Decide  la  Corte  el  recurso de reposición  interpuesto  por el apoderado de la sentenciada Fabiola  García  Ruiz  contra el auto de 15 de octubre de 2008,  mediante  el  cual  inadmitió  la  demanda  de  revisión presentada contra las  sentencias  dictadas  dentro  del  proceso que se adelantó en su contra por los  delitos de peculado por apropiación y peculado culposo.   

Demanda     de    revisión.   

Se sustenta en la causal segunda del artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000, que autoriza la apertura al trámite revisional  “cuando  se  hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  o se imponga medida de  seguridad,  en  proceso  que no podía iniciarse o proseguirse por prescripción  de  la  acción, por falta de querella o petición válidamente formulada, o por  cualquier otra causal de extinción de la acción penal”.   

Argumenta  en  concreto el demandante que con  ocasión  del  fallo  de  casación, que declaró como normas aplicables al caso  los  artículos  133  inciso  segundo  y 137 del Decreto 100 de 1980, la acción  penal  prescribió,  porque el término extintivo para ambos delitos, de acuerdo  con  la interpretación personal que hace de los artículos 83 y 86 ejusdem, que  difiere  de  la  línea  jurisprudencial  de  la Corte sobre el punto, sería de  cinco (5) años en el juicio.   

Fundamentos    de    la    decisión   de  inadmisión.   

Fueron   básicamente   dos,   (i)  que  la  pretensión  del  accionante  de que la Corte reconsiderara en sede de revisión  su  línea  jurisprudencial  sobre  el tema de la prescripción era inaceptable,  porque  la  revisión  no  era  una prolongación del proceso, donde fuese dable  proponer  reelaboraciones  o  reconsideraciones  de  este  tipo,  y  (ii) que su  propuesta  de  cambio  de línea  jurisprudencial no tenía sustento legal,   

“Esta  pretensión  resulta  inaceptable,  porque  en  sede de revisión el supuesto fáctico que estructura la causal debe  preexistir  al  momento  de  la  iniciación  de  la  acción,  lo  cual resulta  comprensible  si  se  tiene  en cuenta que la revisión no es un recurso, ni una  prolongación   del   proceso,   donde  sea  dable  proponer  reelaboraciones  o  reconsideraciones  de orden probatorio o jurídico, propios de las instancias. Y  en  el  presente  caso  es  claro  que  el  motivo en el cual la acción se hace  realmente  descansar  (cambio  de  jurisprudencia) no existe, sino que se espera  que exista.   

Aunque  esto,  de  suyo,  torna  la  demanda  formalmente   inepta   para  buscar  la  rescisión  del  fallo,  por  falta  de  demostración  de  la  causal,  es  importante  precisar  que la pretensión del  accionante  de  que  la  Corte  varíe  su  criterio jurisprudencial en torno al  término  prescriptivo  de  los  delitos  cometidos  por servidores públicos en  ejercicio  de  sus  funciones,  o  de su cargo, o con ocasión de ellos, tampoco  encuentra  sustento  legal,  por lo que la demanda, mirada desde una perspectiva  material,     tampoco     sería     apta     para     los    fines    que    se  propone.”           

Fundamentos     del     recurso     de  reposición.   

1. La Corte se equivoca cuando sostiene que la  existencia  de  la causal de revisión invocada (prescripción) se hace depender  de  “un cambio de jurisprudencia que no se ha dado”, porque la demanda no se  apoya  en  jurisprudencia inexistente, sino en la interpretación de la ley, que  no  ha  sido  ajena a la Corte, como lo demuestra la decisión de 7 de diciembre  de 2001.   

2. También se equivoca cuando sostiene que la  pretensión  de  que  la  Corte  reexamine  su criterio jurisprudencial sobre la  forma  como deben ser contabilizados los términos prescriptivos es inaceptable   en   revisión,  puesto que “es de la esencia de toda  demanda  que  se aspire a un pronunciamiento ajustado a la ley, así el fallador  deba  cambiar lo que venía predicando”. La jurisprudencia es rica en ejemplos  donde ha revisado sus pronunciamientos jurisprudenciales.    

3.  La  afirmación  que la demanda contiene,  consistente  en  que la interpretación que la Corte le está dando a las normas  que  regulan  la prescripción de la acción penal es equivocada, es formalmente  correcta.  “Otra  cosa  es que la tesis pueda ser acogida o no, pero lo que no  puede  ser,  es  que  la  demanda  se  rechace  calificándola  de  formalmente   inepta…   por  falta  de  demostración de la causal, porque no es verdad”.   

4. Decir que en sede de revisión el supuesto  fáctico  que  estructura la causal debe preexistir al momento de la iniciación  de  la  acción,  y  que  en  el  presente  caso  ese  supuesto  es el cambio de  jurisprudencia,  implica  variar los términos de la demanda, porque ésta no se  apoya  en  un cambio  jurisprudencial. Si este fuera el fundamento, habría  invocado la causal sexta, y no la segunda, como lo hizo.   

5.  Las  razones que se dan para sostener que  desde  una  perspectiva  material  la demanda tampoco sería apta para los fines  que  se  propone,  resultan  inoportunas,  razón  por la cual no se referirá a  ellas,  “ya  que  lo  que  se  pretende es que la demanda sea admitida, no que  desde   ya   se  declare  o  se  niegue  la  prosperidad  del  cargo,  pues  ese  pronunciamiento  tiene  un  espacio propio en la sentencia”.      

SE        CONSIDERA.   

El criterio que el accionante deja expuesto en  su  escrito de impugnación, consistente en que el juicio de admisibilidad de la  demanda  de  revisión  debe  fundarse  en  el  estudio  de su aspecto puramente  formal,  o  lo  que  es  igual,  que debe circunscribirse a la verificación del  cumplimiento  simple y llano de los requisitos señalados en el artículo 222 de  la  Ley 600 de 2000, no es el que avala la jurisprudencia actual de la Corte, ni  la normatividad legal.   

La   Sala   ha   venido   sosteniendo   que  paralelamente  al  estudio  de  estos  requerimientos, el juez de revisión debe  también  examinar  su aptitud material, entendida por tal, la potencialidad del  libelo  para  la  realización de los fines de la acción, porque si de antemano  se  advierte  que la demanda, a pesar de cumplir las exigencias formales de ley,  carece  de  virtualidad para alcanzar el fin propuesto, la decisión debe ser de  inadmisibilidad.   

La facultad de rechazar de plano la acción de  revisión  por  este  segundo  motivo,  es  ya objeto de regulación legal en el  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal (ley  906 de 2004), estatuto en el  cual  se autoriza expresamente al juez de revisión para que inadmita la demanda  cuando  del  conjunto  de  documentos  aportados  para  invocar  su  admisión a  trámite  se advierta en forma manifiesta su improcedencia,   

“Si  de  las  evidencias aportadas aparece  manifiestamente   improcedente   la   acción,  la  demanda  se  inadmitirá  de  plano”1.   

En  el  caso  analizado,  la  decisión  de  inadmisión  de  la demanda de revisión se sustentó en el análisis de los dos  aspectos.  En  relación  con  el  primero,  se  dijo  que  la demanda no había  demostrado  la  existencia  del  supuesto  fáctico  constitutivo  de la causal,  porque  la  que  se alegaba (prescripción)  se  supeditaba  a  un cambio de jurisprudencia que no ha operado,  donde  fuese  acogida  la tesis de que el término prescriptivo de la acción en  casos como el estudiado, no era de 6 años y 8 meses, sino 5 años.   

Y  en  relación con el aspecto sustancial se  dejó  consignado  que  la  pretensión  del  actor,  de que la Corte variara su  criterio  jurisprudencial  en  torno  al  tema de la prescripción de la acción  penal  en  delitos  cometidos  por  servidores  públicos  en  ejercicio  de sus  funciones,  carecía de sustento legal, porque el incremento de la tercera parte  dispuesto  por la ley debía hacerse sobre el término  prescriptivo, y que éste, en ningún caso, podía ser  inferior a cinco años. De donde 5+1/3 = 6 años y 8 meses.   

Estas consideraciones no falsean los términos  de  la  demanda, como lo afirma el accionante en su escrito impugnatorio. Cierto  es,  como  él  lo manifiesta,  que la causal que invoca es la segunda, por  prescripción  de  la  acción  penal,  pero  es  absolutamente  evidente que su  consolidación  está  supeditada  a  que  la  Corte cambie su jurisprudencia en  torno  a  los  topes  prescriptivos,  porque  frente  a  la doctrina vigente, la  prescripción  no  habría  operado,  y  de  ello  es  consciente el accionante.   

Tampoco  falta la Corte a la verdad cuando se  afirma  que  el  actor  no ha demostrado la consolidación de la causal, pues la  prescripción,  de acuerdo con la normatividad legal y la línea jurisprudencial  vigente,  sólo operaría en 6 años y 8 meses, y el demandante no demuestra que  este  término  se  haya  cumplido.  Es  más,  implícitamente  reconoce que no  transcurrió,  pero  aspira  a  que  se  haga una interpretación distinta de la  normatividad   legal,   donde   se  concluya  que  la  acción  prescribe  en  5  años.   

Sostener, por tanto, que la causal invocada es  la  segunda,  es  sólo  un decir, porque lo que realmente se pretende es que la  Corte,  en  el  juicio  rescindente,  cambie  una sólida línea jurisprudencial  alrededor  de  un  aspecto sustantivo, y que con fundamento en la nueva postura,  de   implicaciones   favorables,   declare   la   consolidación  del  fenómeno  prescriptivo,  pretensión  que,  se  reitera, no tiene cabida en esta sede, por  dos razones:   

Una, porque la revisión no es un recurso, ni  por   ende,   una   prolongación   del   proceso,   donde  sea  dable  proponer  reconsideraciones  de orden probatorio o jurídico, propios de las instancias. Y  dos,  porque la causal de revisión que se invoque debe preexistir al momento de  su  formulación,  y  en  el  presente  caso,  ni el término prescriptivo se ha  cumplido,  ni  el  cambio  de jurisprudencia ha operado, siendo suficientes, por  tanto,  estas  consideraciones,  para  negar el recurso interpuesto.     

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

No reponer el auto de  15  de  octubre  2008,  mediante  el  cual  la  Corte  inadmitió  la demanda de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  Fabiola  García     Ruiz.    

Contra  esta  decisión  no  proceden   recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

                           

                                        JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ   

                                                            Magistrado   

ALFREDO         GOMEZ  QUINTERO                 JUAN CARLOS PRIAS BERNAL   

                      Magistrado                                                    Conjuez   

PATRICIA        CASTRO        DE  CARDENAS           GUILLERMO  PUYANA RAMOS   

                     Conjuez                                                           Conjuez   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL            FRANCISCO   ACUYA  VISCAYA   

                     Conjuez                                                              Conjuez   

HUGO            QUINTERO  BERNATE                        LUIS GONZALO VELASQUEZ P.   

                    Conjuez                                                              Conjuez   

Teresa Ruiz Núñez  

                                                 SECRETARIA   

    

1  Artículo 195 inciso cuarto.     

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