29498(09-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29498  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA/  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 85   

          Bogotá, D.C., nueve de abril de dos mil ocho.   

VISTOS  

         

Conforme  a lo reglado en el numeral 4° del  artículo  32  de  la  Ley  906  de  2004,  define  la Corte la competencia para  resolver  el  recurso  de  apelación  presentado por la defensa en contra de la  decisión  del  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Palmira,  Valle  del  Cauca,  proferida  el 30 de enero de 2008, a través de la  cual  se  negó  al  condenado  JEFERSON ESNEIDER PÉREZ LÓPEZ, el subrogado de  prisión domiciliaria.   ANTECEDENTES   

1.  Previo allanamiento a cargos que hiciera  el  procesado  durante  la  diligencia  de formulación de imputación, el 10 de  octubre  de  2007  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  con  Funciones de  Conocimiento  de  Palmira,  emitió  sentencia  de condena en contra de JEFERSON  ESNEIDER  PÉREZ  LÓPEZ,  por  entenderlo  responsable  de los delitos de hurto  calificado  agravado  y  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas de fuego o  municiones.   

2.  En disfavor del procesado se impuso pena  de  37  meses de prisión y la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual lapso. A su vez, se le negaron los  subrogados  de la suspensión condicional de la ejecución de la pena y prisión  domiciliaria, aunque no se ordenó el pago de perjuicios civiles.   

El  fallo  quedó ejecutoriado de inmediato,  pues, en curso de su lectura no se interpuso recurso de apelación.   

3-El  7  de  diciembre  de  2007, el Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Palmira, asumió el  conocimiento de la ejecución de la pena impuesta al procesado.   

4-El 27 de diciembre de 2007, el defensor del  procesado  solicitó  por escrito al Juzgado de Ejecución de Penas, se otorgase  a  su  representado  legal el subrogado de prisión domiciliaria, contemplado en  el artículo 38 del C.P.   

4-El 30 de enero de 2008, el Juzgado Segundo  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad, resolvió negativamente la  solicitud  de  la  defensa.  En  contra  de lo decidido interpuso el defensor el  recurso  de apelación, razón por la cual el despacho de primer grado concedió  la  alzada,  en el efecto suspensivo, ante el Juzgado Primero Penal del Circuito  de  Palmira.   

5-  Sin  embargo,  en auto proferido el 6 de  marzo  de  2008,  el  funcionario de Conocimiento se advirtió incompetente para  resolver  la  apelación,  dado  que,  estima, ello debe ser asumido por la Sala  Penal  del  Tribunal de Buga, como quiera que lo pedido por la defensa no remite  al  otorgamiento  de  un  mecanismo  sustitutivo  de  la  pena  privativa  de la  libertad,  conforme  lo  consignado en los capítulos lll y lV, de la Ley 906 de  2004,  vale  decir,  la  libertad condicional y la suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena,  en  cuyo caso sería menester acudir al procedimiento  contemplado  en  el  artículo  478  del  C.  de  .P.P., sino al subrogado de la  prisión  domiciliaria, que no sustituye la pena privativa de la libertad y, por  ende,  reclama,  para  el  conocimiento  de la impugnación vertical, aplicar lo  dispuesto  en  el  numeral 6° del artículo 34 ibídem.       

Acorde  con lo reseñado, el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  de Palmira, decidió enviar el asunto a la Corte, para que  defina  a  quién  compete  desatar  la  alzada,  pues,   entiende que ello  corresponde al Tribunal de Buga.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  Conforme  a  lo regulado en el artículo  32-4  de  la  Ley  906  de  2004,  a   la  Corte le asiste atribución para  pronunciarse  respecto  de  la  definición  de competencia que con ocasión del  presente  asunto  promueve  el Juzgado Primero Penal del Circuito de Palmira, en  cuanto  considera  que del trámite debe conocer un Tribunal, particularmente el  de Buga.   

Y,  para  decirlo  desde  ya, no requiere la  Corte  de  profundas lucubraciones a fin de advertir que efectivamente asiste la  razón  al  Juez  primero Penal del Circuito de Palmira, cuando significa que es  el  Tribunal  de Buga, la autoridad judicial competente para conocer del recurso  de  apelación  presentado  por  la  defensa  del  condenado  en contra del auto  emitido  por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Palmira,  a  través  del  cual negó la concesión del subrogado de la prisión  domiciliaria.   

Como  lo anunció el Juez de Conocimiento en  el  auto  que  motivó  el envío del asunto a la Corte, ya esta Corporación ha  dilucidado  cabalmente  el  tópico,  no sólo en la decisión del año anterior  que          allí          se          cita1,    sino    en    recientes  pronunciamientos2.   

Precisamente,  en asunto asaz similar al que  se  analiza,  dijo  la  Sala  en  proveído  del 12 de marzo de 20083:   

“2.   De  otra  parte,  teniendo  en  cuenta  que  esta  actuación  se  adelantó  integralmente bajo la normatividad  procedimental  de  la  Ley  906  de 2004, pues en el año de 2007 en el Distrito  Judicial  de  Pasto regía el nuevo sistema de enjuiciamiento, y toda vez que en  el  presente  asunto dos entidades judiciales ( Tribunal y Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  de  Pasto)  discuten  sobre  su  competencia  para  conocer de la  apelación  contra  la  providencia  a  través de la cual el Juzgado Segundo de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad negó la prisión domiciliaria a  Ana    Patricia    Calvache   Benavides,  resulta  conveniente  recordar  lo  que  la jurisprudencia de la  Corte   ha   precisado  respecto  de  la  aparente  incompatibilidad  entre  los  artículos 34.6 y 478 del Código de Procedimiento Penal.   

“El  artículo  34.6 ibídem asigna a las  salas  penales  de  los  tribunales  superiores  el  conocimiento del recurso de  apelación   interpuesto   contra   la  decisión  del  juez  de  ejecución  de  penas.   

“En extremo distinto, el artículo 478 del  mismo  cuerpo  normativo  establece que cuando las decisiones que adopte el juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas de seguridad, en  relación   con   mecanismos   sustitutivos   de   la   pena   privativa  de  la  libertad  son apelables ante el juez que profirió la  condena en primera o única instancia.   

“La  resolución  del  aparente conflicto  normativo  reclama la atención hacia los criterios generales de interpretación  de las normas procesales.    

“Sobre  el  particular, la ley 57 de 1887  enseña:   

‘Artículo  5°.   Cuando  haya  incompatibilidad entre una disposición constitucional  y  una legal, preferirá aquella.   

‘Si  en  los  códigos  que  se  adopten se hallaren algunas disposiciones incompatibles entre  sí, se observarán en su aplicación las reglas siguientes:   

‘1.   La  disposición  relativa  a  un  asunto especial prefiere a la que tenga carácter  general.   

‘2. Cuando las  disposiciones  tengan  una  misma  especialidad o generalidad, y se hallen en un  mismo   código,   preferirá   la   disposición  consignada  en  el  artículo  posterior…’.   

“El  artículo  34.6  consagra  la  regla  general  de  competencia  de  los  tribunales  para  conocer  de los recursos de  apelación  contra las decisiones de los jueces de ejecución de penas;  no  obstante,  el  artículo 478, norma posterior dentro del mismo código, contiene  una  circunstancia  de  concreción  y exactitud  referida a las decisiones  que  adoptan  estas mismas autoridades, pero sobre mecanismos sustitutivos de la  pena  privativa  de  la libertad, en cuyo caso se aplica la regla de competencia  especial     para    los    sentenciadores    de    primera    o    única   instancia.   

“El  artículo  478 de la ley 906 de 2004  preceptúa  una  excepción  al  factor  funcional de  competencia  de los tribunales en lo que tiene que ver  con  los  recursos de apelación contra las decisiones del juez de ejecución de  penas  y medidas de seguridad relativas a los mecanismos sustitutivos de la pena  privativa de la libertad y la rehabilitación.   

“La   controversia  se  dirime  por  el  principio  de  especialidad  de  la norma procesal, a la que auxilia el criterio  del  precepto  posterior,  porque  el  artículo  478 ejusdem que se revisa hace  parte  del  Libro  IV,   que   desarrolla única y específicamente la  temática de la ejecución de la sentencia.    

“Adicionalmente, la norma examinada   en  concreto  escinde  de  la  multiplicidad  de materias de las que conocen los  jueces   de   ejecución  de   penas  -redención  de  penas,  acumulación  jurídica   de  penas,  aplicación  de  penas  accesorias,  libertad  vigilada,  extinción   de  la  condena,  entre  otras-  aquellas  que  deciden  sobre  los  mecanismos  sustitutivos  privativos  de  la  libertad;  lo  que  devela que por  excepción  y  especialidad,  estos  temas  son  del  conocimiento  del juez que  profirió la condena.   

“El asunto por resolver no puede definirse  con  categorías  de  conveniencia  o  funcionalidad, como lo expone el Juez que  profirió  el  fallo,  porque  la  competencia es una categoría procesal que se  corresponde con el principio de la legalidad.   

“La  pena  y  su régimen de ejecución y  vigilancia  no son ajenos a este principio, el cual comprende, también, al juez  natural  de  estos  asuntos, con fundamento en la preceptiva superior (artículo  29,  Inc.3°).  Entonces,  a  menos  que  se  trate  de un supuesto de hecho que  obligue  a  aplicar  la  excepción  de  legalidad  del artículo 6°, no podrá  invocarse  ley  procesal  distinta  a  la  vigente  al  tiempo  de la actuación  procesal.   

“Conclusión:  respecto de las decisiones  que  adoptan  los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas de seguridad en  relación   con   mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  el  competente, por  mandato expreso, concreto y posterior de la  Ley  906  de  2004,  es  el  juez  que  profirió la condena en primera o única  instancia,  siempre y cuando  la  actuación  se  haya iniciado y adelantando, en su  integridad,    con   el   nuevo   sistema   de  enjuiciamiento              criminal”.4   

En tales condiciones, surge nítido que las  decisiones  que  dictan los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad  relacionadas  con  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la  libertad  y  que  son  objeto  de  apelación,  el  competente  para  desatar la  impugnación  es  el  juez  que  profirió  la  sentencia  en  primera  o única  instancia.  Por  el  contrario,  los  asuntos  que no se relaciones con aquellos  aspectos,  el  competente  para  conocer  de la apelación es el correspondiente  tribunal superior.   

3.  Ahora bien, en el caso que ocupa la  atención  de la Corte, el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pasto, despacho  que  dictó  sentencia  condenatoria en este asunto, afirma que no es competente  para  conocer  de  la  multicitada  apelación,  por  cuanto  que la misma está  referida     “exclusivamente   a   aquellas   decisiones   y   mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad  y  no  a  otro  tipo de  providencias que profiera el precitado funcionario”.   

Es  evidente  que  tal  afirmación resulta  jurídica y legalmente acertada, por las siguientes razones:   

   

Recuérdese que los mecanismos sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad se encuentran consagrados en el Capítulo  Tercero  del  Título  IV del Libro Primero del Código Penal (Ley 599 de 2000),  dentro  del cual, de manera específica, se contemplan como tales la suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la libertad condicional (artículos  63  y 64 de la Ley 906 de 2004), institutos que, dada su naturaleza y finalidad,  la  ley  los  erigió  en  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad, es decir, que reunidos los  requisitos  que  el legislador les ha señalado, su reconocimiento conlleva a la  libertad  del  sentenciado,  quien  debe  cumplir unas obligaciones expresamente  contempladas en el artículo 65 ibidem.   

Mientras   tanto  que   la  prisión  domiciliaria,  consagrada en el artículo 38 de Código Penal, si bien es cierto  se  constituye en una medida sustitutiva, también bien lo es que la misma sólo  sustituye  la prisión penitenciaria o intramural, implicando que el sentenciado  continúa  privado de la libertad aun cuando en el lugar de su residencia, sitio  donde debe purgar la pena de prisión impuesta.   

En tales condiciones, también surge lógico  que  la  prisión  domiciliaria como sustitutiva de la prisión penitenciaria es  un  instituto diferente a la suspensión condicional de la ejecución de la pena  y  a  la  libertad condicional como mecanismos sustitutivos de la pena privativa  de  la  libertad,  al  punto que el legislador, como quedó visto, los ubicó en  ámbitos  normativos  distintos,  dada  la naturaleza y características de cada  uno.   

En consecuencia, es claro que el recurso de  apelación  interpuesto  contra la providencia dictada por el juez de ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad que resuelve lo relacionado con la prisión  domiciliaria,  es  regulado por el numeral 6° del artículo 34 de la Ley 906 de  2004,  preceptiva  que fija en las salas penales de los tribunales superiores de  distrito la competencia para desatar dicha impugnación.   

A  su  turno,  las decisiones que adopte el  juez  de  ejecución de penas y medidas de seguridad en relación con mecanismos  sustitutivo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad y la rehabilitación, son  apelables  ante  el  juez  que  profirió  la  condena  de  en  primera o única  instancia,  según así lo dispone el artículo 478 del Código de Procedimiento  Penal.   

Por  manera  que razón le asiste al Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de Pasto cuando  concluyó  que no es competente para conocer de la apelación interpuesta contra  la  providencia  del  27  de  noviembre de 2007, a través de la cual el Juzgado  Segundo  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de la misma ciudad negó  a   la  condenada  Ana  Patricia  Calvache  Benavides  el  reconocimiento de la prisión domiciliaria, en la  medida  en  que,  como  se indicó, la prisión domiciliaria no la contempla ley  como  mecanismo  sustitutivo  de la pena privativa de la libertad, razón por la  cual  el  llamado  a  desatar  la  impugnación  es  la  Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Pasto,  al  tenor de lo dispuesto en el mencionado numeral 6° del  artículo 34.      

En  síntesis,  la competencia para conocer  del  recurso  de  apelación interpuesto contra la decisión del Juzgado Segundo  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Pasto, que negó la prisión  domiciliaria  a  la  condenada  Ana Patricia Calvache  Benavides,  es la Sala Penal del Tribunal Superior de  la misma ciudad, lugar a donde se remitirá la actuación.   

Se citó extensamente la providencia, porque  ella  contiene  todos  los  ingredientes  fácticos y jurídicos necesarios para  resolver  el  caso  concreto, restando únicamente significar que por virtud del  beneficio  solicitado  por  la  defensa  y  negado  en  la  decisión de primera  instancia  tomada  por el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad,  el  asunto  compete  resolverlo  en  segunda  instancia al Tribunal, dado que el  trámite  no se regula conforme lo dispuesto en el artículo 478 del C. de P.P.,  por  la potísima razón que la prisión domiciliaria no es, ni puede entenderse  así, un mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la libertad.   

En  consecuencia,  sigue  vigente, con plena  aplicación  para  lo  que  aquí se decide, lo consagrado en el numeral 6° del  artículo  34  de  la  Ley 906 de 2004, en cuanto consagra que es del resorte de  los  Tribunales,  en  su  Sala  Penal, conocer: “Del  recurso  de  apelación  interpuesto  en  contra  de  la  decisión  del juez de  ejecución de penas”.   

De  inmediato,  acorde  con lo decidido, se  enviará  la  actuación  al  Tribunal  Superior  de  Buga, para que resuelva el  recurso  de  apelación interpuesto por la defensa en contra del auto emitido el  30  de enero de 2008, por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad de Palmira.   

En  mérito  a lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

        DECLARAR       que   el conocimiento para conocer del recurso  de  alzada,  corresponde a la Sala Penal del Tribunal Superior de Buga, conforme  con las motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

         Envíese  lo  actuado a esa Corporación e infórmese de lo decidido  al Juzgado Primero Penal del Circuito de Palmira.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARIA    DEL    ROSARIOGONZÁLEZ    DE  L.                            AUGUSTO J.  IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del  3 de octubre de 2007, radicado 28.279   

2 Autos  del  13 de febrero de 2008, radicado 29.108, y del 12 de marzo de 2008, radicado  29.347   

3  Radicado 29.347   

4  Definición de competencia 27612, auto del 13 de junio de 2003.     

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