29491(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29491  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

Dr.        JOSÉ        LEONIDAS        BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 348  

Bogotá,  D.C.,  dos  de diciembre de dos mil  ocho.   

La  Corte  emite  concepto  respecto  de  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   Luis  Enrique  Urbina  Amaya, formulada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.    

ANTECEDENTES  

El  Gobierno  de  los  Estados  de  Unidos de  América,  a  través  de su embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No. 3642  del  21  de  noviembre de 2007, solicitó la detención provisional con fines de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Luis Enrique  Urbina  Amaya,  quien  se identifica con la cédula de  ciudadanía  No. 94’062.539,  a efectos de juzgarlo por delitos relacionados con narcotráfico.   

Atendiendo esa solicitud, el Fiscal General de  la  Nación  emitió  la  correspondiente orden de captura el 19 de diciembre de  2007, la cual se hizo efectiva el 16 de enero de 2008.   

La Embajada del Gobierno de los Estados Unidos  de  América,  por  conducto  de  la  Nota  Verbal 0726 del 13 de marzo de 2008,  formalizó  la  referida  solicitud  de  extradición,  a  la cual adjuntó como  soporte la siguiente documentación:   

    

* Acusación  formal No. 07-20494-CR-KING (No  07-20494-CR-JLK/Gerber,  como  fue referenciada en la Nota No. 3642),  dictada  el  22 de junio de 2007 por el Gran Jurado ante la Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, contra Wilson  Germán   Aragón   Llanos,   Luis   Enrique   Urbina  Amaya  y  Oscar  Eduardo Aragón Llanos, por cargos de  confabulación   o  asociación  para  desarrollar  conductas  de  narcotráfico  (fols.       47       a      51).     

    

* Declaraciones   juradas  rendidas  por  Andrea  G.  Hoffman,  Fiscal  Auxiliar  de  la  Oficina del Fiscal Federal y Shad Aschleman Agente Especial de  la    Administración    Antidrogas    y    Narcóticos    (DEA),   (fols.       68       y       36,       respectivamente).     

    

* Listado   y   reproducción   de  las  normas  aplicables  al  caso.  (fols. 53 a 60).     

    

* Certificación  del  Cónsul  de Colombia en Washington en la que se  indica  que  es  auténtica la firma de Patrick O. Hatchett, quien para el 29 de  febrero   de   2008   se  desempeñaba  como  Auxiliar  de  autenticaciones  del  Departamento   de   Estado   (fol.   121).     

    

* Documentos  con  sus  respectivos  sellos  y  cintas  de  seguridad,  debidamente  firmados  por  la  Secretaria  de  Estado  Condoleezza  Rice  y  el  Procurador  General  de  los  Estados  Unidos  Michael  B. Mukasey. (fols. 117 a 120).     

    

* Certificación  expedida  por  Thomas C. Black, Director Asociado de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos, sobre las declaraciones rendidas por Andrea  G.  Hoffman,  Fiscal  Auxiliar de la Oficina del Fiscal Federal y Shad Aschleman  Agente  Especial  de la Administración Antidrogas y Narcóticos (DEA), en apoyo  de  la solicitud para la extradición formal de Colombia a los Estados Unidos de  Luis  Enrique  Urbina  Amaya  (fol. 69).     

    

* Orden  de arresto impartida contra el solicitado por las autoridades  judiciales  de los Estados Unidos (fol. 42).     

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de  Colombia,  el  14 de marzo de 2008, remitió la nota verbal de extradición y su  expediente  anexo  al  Ministro del Interior y de Justicia, informando que al no  existir  convenio  aplicable  al  caso es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento  procesal penal colombiano, y el 27 de marzo siguiente, el Ministro  de  Justicia  envió  la  actuación  a  la  Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  donde  cumplido  a cabalidad el procedimiento legalmente  establecido,  corresponde en esta oportunidad emitir concepto sobre la solicitud  elevada por el Gobierno de los Estados Unidos de América.    

ALEGACIONES DE LOS INTERVINIENTES  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación   Penal,   considera   que  los  requisitos  relacionados   con  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  la  concurrencia  del  principio  de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia  de la providencia  proferida  en el extranjero, que el artículo 502 del estatuto procesal penal de  2004  prevé como condiciones para emitir concepto favorable están satisfechos.  Por tanto, sugiere a la Corte emitir concepto en dicho sentido.   

La    apoderada    del    señor   Urbina  Amaya solicita a la Corte emitir concepto desfavorable  de   extradición,  teniendo  en  cuenta  que  en  la  actuación  no  obra  una  declaración de reciprocidad  que   permita  sustentar  el  pedido  de  extradición  en  el  derecho  interno  colombiano, a falta de un tratado internacional que regule el tema.   

CONSIDERACIONES  

El Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de  2004,  artículo  502),  estatuto  aplicable al caso en virtud de la ausencia de  convenio  con  los  Estados  Unidos de América,  establece que el concepto  que  corresponde  emitir  a  la  Corte  debe  fundamentarse  en  los  siguientes  aspectos:  (i)  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada, (ii) la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, (iii) el principio de la  doble  incriminación,  (iv)  la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero,  y  (v)  el  cumplimiento  de  lo previsto en los tratados públicos  cuando fuere el caso.   

Cada  una  de  esas condiciones se estudiará  individualmente  con  el  objeto de verificar si concurren en el caso analizado,  así  como  las que adicionalmente establece el mismo estatuto, relacionadas con  la  naturaleza  no  política del delito o delitos por los cuales se solicita la  extradición,   y  la  exigencia  de  que  se  trate  de  hechos  cometidos  con  posterioridad al 17 de diciembre de 1997.    

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

El estatuto procesal requiere que la solicitud  de  extradición  se  formule por vía diplomática, o de manera excepcional por  la  consular  o  de gobierno a gobierno (Art. 495), la cual deberá acompañarse  de  la  siguiente  información y documentación de acuerdo como lo establece la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  sentencia,  de  la  resolución de acusación o su equivalente; (ii) indicación  exacta  de  los  actos que determinan la solicitud de extradición y del lugar y  fecha  en  que  fueron  ejecutados; (iii) inclusión de todos los datos que sean  útiles   para  establecer  la  identidad  de  la  persona  reclamada;   y,  (iv)   reproducción certificada de las disposiciones penales aplicables al  caso.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por  el artículo 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989,  establece,  a su vez, que los documentos públicos otorgados en país extranjero  por  sus  funcionarios, o con su intervención, deberán presentarse debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, y en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano1.      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática,  y  adjunta  a  la misma aparece copia de la  acusación    formal    No.   07-20494-CR-KING   (No  07-20494-CR-JLK/Gerber,  como  fue referenciada en la Nota No. 3642),  dictada  el  22 de junio de 2007 por el Gran Jurado ante la Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, contra Wilson  Germán   Aragón   Llanos,   Luis   Enrique   Urbina  Amaya  y  Oscar  Eduardo Aragón Llanos, por cargos de  confabulación  o  asociación  para  desarrollar  conductas  de  narcotráfico;  decisión  en  la  cual  aparecen  relacionadas  las conductas que determinan la  solicitud y los lugares y fechas de su ejecución.   

Se  allegó  copia  de  la  orden  de arresto  emitida  contra  Luis Enrique Urbina Amaya  por  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos; de la  declaración  jurada Andrea G. Hoffman, Fiscal Auxiliar de la Oficina del Fiscal  Federal,  quien explicó el procedimiento del Gran Jurado y realizó un recuento  de  los  hechos  junto  con los cargos imputados, y la de Shad Aschleman, Agente  Especial   de   la   DEA,   quien   también   se   refiere  a  los  hechos  del  caso.   

Todos  estos  documentos  fueron aportados en  traducción   al   español   y  se  encuentran  debidamente  autenticados.  Las  declaraciones   de   la   Fiscal   Andrea   G.   Hofmman   y   del  Agente  Shad  Aschleman,   se  encuentran  certificadas  por  Thomas  C.  Black, Director Asociado de la Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados  Unidos,  cuya  firma  fue refrendada por Michael B. Mukasey,   Procurador de los Estados Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello  del Departamento de Justicia y solicitó al  Director  adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  dar  fe  de su  firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos en el referido documento, certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice, quien en prueba hizo fijar el sello  del  Departamento  de Estado y que suscribiera su nombre el Funcionario Auxiliar  de  Autenticaciones  de dicho Departamento Patrick O. Hatchett. Por su parte, el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da fe de la autenticidad de la firma de  este funcionario.   

Se  concluye entonces, que los requerimientos  formales  de  legalización  de  la  documentación  que soporta la solicitud de  extradición,  impuestos  por  la legislación del Estado requirente y el Estado  Colombiano,  efectivamente  se  cumplen  y  que  por  esa  razón los documentos  aportados  con  tal fin son aptos para ser considerados  por la Corte en el  estudio que precede al concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

Este presupuesto también se halla acreditado.  Del  examen  de la documentación aportada por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  (Solicitud de detención provisional con  fines  de  extradición,  solicitud  formal de extradición, acusación del Gran  Jurado    y   testimonio   de   apoyo   del   Agente   Especial,   entre   otros  documentos),  se establece que la persona reclamada es  Luis  Enrique  Urbina  Amaya,  ciudadano  colombiano  nacido  el  14  de abril de 1983, en Cali, portador de la  cédula    de   ciudadanía   No.   94’062.539, hijo de José y Silvia.   

Estos datos coinciden plenamente con los de la  persona  aprehendida  por  virtud  del presente trámite de extradición, según  aparecen  consignados  en el acta de derechos del capturado, en la diligencia de  notificación  de  los  motivos  de  la aprehensión y en el memorial con el que  confirió poder a la abogada que lo representa.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  principio  impone  confrontar,  que los  comportamientos  delictivos  imputados al ciudadano reclamado en extradición en  el  país  solicitante  estén  previstos  como  delito  en  Colombia,  y tengan  adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea inferior a  cuatro (4) años (art. 493 del C.P.P.)   

La acusación en virtud de la cual se presenta  el  pedido  de  extradición  en  este  asunto  contiene  tres  cargos contra el  solicitado.   

“CARGO  1”   

“Desde   comienzos  de  junio  del  2006  aproximadamente,  el Gran Jurado desconoce la fecha exacta y, hasta alrededor de  noviembre  del  2006,  en  el  condado  de  Miami-Dade, en el Distrito Sur de la  Florida y en otros lugares también, los acusados   

WILSON GERMÁN ARAGÓN-LLANOS  

conocido       también       como  “Andrés,”   

LUIS ENRIQUE URBINA AMAYA  

conocido   también   como   “Carlos,”  y   

OSCAR EDUARDO ARAGÓN-LLANOS  

a   sabiendas   e   intencionalmente,   se  combinaron,  se  asociaron,  se  aliaron  y  acordaron  entre  ellos y con otras  personas,  tanto  conocidas como desconocidas para el Gran Jurado, para importar  a  Estados  Unidos  desde un lugar fuera de éste, una sustancia regulada según  infracción  del  Título  21,  Código  de los Estados Unidos, Sección 952(a);  todo,  según infracción del Titulo 21, Código de los Estados Unidos, Sección  963.   

De acuerdo con el título 21, Código de los  Estados  Unidos,  Sección  960(b)(1)(B),  se alega además que esta infracción  involucraba  (5)  kilogramos o más de una mezcla y sustancia que contenían una  cantidad detectable de cocaína.”   

“CARGO 2”  

“Alrededor  del 19 de septiembre del 2006,  en   el   Condado  de  Miami-Dade,  en  el  Distrito  Sur  de  la  Florida,  los  acusados,   

WILSON GERMÁN ARAGÓN-LLANOS  

conocido       también       como  “Andrés,”   

LUIS ENRIQUE URBINA AMAYA  

conocido       también       como  “Carlos,”   

a  sabiendas  e  intencionalmente intentaron  importar  a  Estados  Unidos  desde  un  lugar  fuera  de  éste,  una sustancia  regulada,  según  infracción  del  Título  21,  Código  de  Estados  Unidos,  Sección  952  (a);  todo  según infracción del Título 21, Código de Estados  Unidos, Sección 963.   

De  acuerdo  con  el  Título 21, Código de  Estados   Unidos,   Sección   960(b)(1)(B),  se  alega  además,  que  en  esta  infracción,  involucraba  (5)  kilogramos  o más de una mezcla y una sustancia  que contenía una cantidad detectable de cocaína.”   

“CARGO 3”  

“Alrededor del 20 de octubre, en el Condado  de Miami-Dade, en el Distrito Sur de la Florida, los acusados,   

WILSON GERMÁN ARAGÓN-LLANOS  

conocido       también       como  “Andrés,”   

LUIS ENRIQUE URBINA AMAYA  

conocido       también       como  “Carlos,”   

a  sabiendas  e  intencionalmente intentaron  importar  a  Estados  Unidos  desde  un  lugar  fuera  de  éste,  una sustancia  regulada,  según  infracción  del  Título  21,  Código  de  Estados  Unidos,  Sección  952;  todo  según  infracción  del  Título  21,  Código de Estados  Unidos, sección 963.   

De  acuerdo  con  el  Título 21, Código de  Estados   Unidos,   Sección   960(b)(1)(B),  se  alega  además,  que  en  esta  infracción  involucraba  (5)  kilogramos  o  más de una mezcla y sustancia que  contenían una cantidad detectable de cocaína.”   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  tratan  de  los  delitos  de  tentativa, concierto, importación, fabricación o  distribución  o  posesión  con intenciones de fabricar, distribuir o dispensar  sustancias  controladas (cinco kilogramos o más de una  mezcla    o    sustancia    que    contenga    una   cantidad   perceptible   de  cocaína), de la tentativa y participe en un concierto  para  cometer  cualquier  delito  definido  en  el subcapítulo sobre sustancias  controladas,  conductas  para  las  cuales  se establecen penas de al menos diez  (10) años de prisión y no más que la cadena perpetua.   

En  la  legislación colombiana, el delito de  concierto  para  elaborar,  distribuir  o poseer estupefacientes, corresponde al  denominado   concierto   para   delinquir   agravado,  previsto  en  el  artículo  340-2  del Código Penal,  modificado  por  el  artículo  19  de  la  Ley 1121 de 2006, que prevé pena de  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18)  años  cuando persigue, entre otras  finalidades,  las  de  cometer  conductas  de narcotráfico; y la importación o  exportación  de  esas  sustancias  está  prevista  en el artículo 376 del ese  mismo   Código,   al   cual   corresponde   la  denominación  de  tráfico,   fabricación   y  porte  de  estupefacientes,   sancionado   con   pena   de   dieciséis  (16)  a  veinte  (20)  años.2   

En  consecuencia,  si  los  cargos  que  debe  enfrentar  el  requerido  en  extradición  ante  el  Tribunal  Federal  para el  Distrito  Sur  de la Florida, hacen alusión a los ilícitos referidos, se tiene  que   los  presupuestos  del  principio  de  la  doble  incriminación  también  concurren  en  el  presente  caso,  habida  cuenta que las conductas imputadas a  quien  se  reclama  en  extradición  están  tipificadas  como  delitos  en  la  legislación   colombiana  y  en  ambas  legislaciones  se  sancionan  con  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo  supera  el límite de los cuatro (4)  años.   

Respecto  del  “Alegato  de  decomiso”  planteado  en la acusación, con base en el Título 21, Sección 853 del Código  de  los  Estados  Unidos,  la  cual busca el decomiso de todos los bienes que se  hayan  derivado  de  ingresos  obtenidos  como  resultado de la comisión de los  anteriores  delitos,  si  dichos  bienes  no  estuvieren  disponibles, y que las  normas  citadas  permiten  que  otros  bienes  del  acusado sean decomisados, es  preciso  señalar  que  esta mención no puede ser entendida en estricto sentido  como un cargo.   

Así  ha  tenido  ocasión de expresarlo esta  Corporación  al  precisar  que,  el  señalamiento  de  la  pena de decomiso no  comporta  imputación  alguna;  a  lo  sumo  es  el  anuncio  de la consecuencia  patrimonial  que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea respecto de los  bienes  involucrados  en  los delitos por cuya comisión se acusa al requerido y  como  se  trata de un tema ajeno a la solicitud de extradición, no se encuentra  comprendido  dentro  de  la  temática  de la cual debe ocuparse el concepto que  corresponde  emitir  a la Sala, razón por la que no hará pronunciamiento sobre  este  punto  de  la  acusación  proferida  en  contra  del  requerido  por  las  autoridades estadounidenses.   

4. Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero.   

Conforme  a este requisito, debe establecerse  que  la decisión que contiene los cargos  contra la persona reclamada, por  los  cuales  se  pide  la  extradición,  corresponda  en  sus aspectos formal y  sustancial  al acto procesal conocido en la legislación colombiana como escrito  de   acusación   (arts.   336   y  337  Ley  906  de  2004),   es  decir,  a  la  decisión  que  sirve  de  introducción  a  la fase del juicio, a través de la cual el Estado acusa a una  persona  determinada  de  violar  la  ley  penal,  discrimina  los cargos que le  imputa,  consigna los hechos que le sirven de fundamento y determina la época y  el  lugar  de  comisión  del ilícito o ilícitos, para que el acusado tenga la  posibilidad de conocerlos y enfrentarlos.    

Confrontada  la  acusación  07-20494-CR-KING  (No  07-20494-CR-JLK/Gerber,  como fue referenciada en  la  Nota  No. 3642), dictada el 22 de junio de 2007 por  el  Gran  Jurado  ante la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur   de   Florida,   contra   Wilson   Germán   Aragón  Llanos,  Luis  Enrique  Urbina Amaya y Oscar Eduardo  Aragón  Llanos,  por  cargos  de  confabulación o asociación para desarrollar  conductas  de  narcotráfico (importación de 5 kilos o  más  de  cocaína  a  los Estados Unidos); se verifica  que  la  referida decisión, al igual que sucede con la acusación en el sistema  procesal  colombiano,  contiene  señalamientos  concretos  contra  una  persona  determinada,  señala los hechos que le sirven de sustento,  identifica las  normas  penales  aplicables al caso, y marca la iniciación del juicio, donde el  acusado  tendrá  la  oportunidad  de  ejercer  el  derecho  de  contradicción,  caracterizaciones  de  las  que  se  advierte que se está en presencia de actos  procesales equivalentes.   

5. El concepto.  

La   Sala,   teniendo  en  cuenta  que  los  requerimientos   relacionados   con  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero,  concurren en el caso analizado, y que los delitos por los cuales es  solicitado   Luis  Enrique  Urbina  Amaya  no  son  de naturaleza política, emitirá concepto favorable a la  extradición  que  demanda  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América,  atendiendo,  además,  la  sugerencia  que  en  ese sentido hace la Delegada del  Ministerio Público.   

La  apoderada  del  requerido  aboga  por una  decisión  contraria,  teniendo  en  cuenta  que  en  la  actuación no obra una  declaración     de     reciprocidad     que     sustente     el    pedido    de  extradición.   

Entorno  a  este  tema,  cabe reiterar que la  determinación  de  conceder  u  ofrecer  la  extradición,  es una facultad del  Gobierno  Nacional (art. 491 C.P.P.), cuya fuente radica en las competencias que  la  Constitución  Política  confiere  al Presidente de la República como Jefe  del  Estado, Jefe de Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa, en especial la  función   de   dirigir  las  relaciones  internacionales,  conforme  prevé  el  artículo 189-2 de la Carta.   

Al   momento  de  resolver  acerca de la  procedencia  de  las  pruebas solicitadas por la defensa en este asunto, la Sala  precisó sobre el particular que,   

“La   internacionalización   de   las  relaciones  políticas,  económicas,  sociales  y  ecológicas  del  Estado  se  someten  por  virtud  del  artículo  226  de la Constitución, a los principios  reguladores  de  equidad,  reciprocidad  y conveniencia nacional, por los cuales  deben  propender  las  autoridades encargadas de las relaciones internacionales,  labor    que,    obviamente,    no   corresponde   a   la   Corte   Suprema   de  Justicia.   

El carácter facultativo de la extradición  se  relaciona  con  esos  principios que regulan las relaciones internacionales,  tanto  que  el  concepto  favorable que emite la Corte no obliga al Gobierno, el  cual  está en libertad de obrar según las conveniencias nacionales, la equidad  y la reciprocidad que determine cada caso particular.   

Acorde   con   estos  planteamientos,  el  legislador  señaló   como  marco de fundamentación de la resolución que  concede  o niega la extradición, los específicos aspectos contenidos en citado  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento  Penal, dentro de los cuales, se  insiste,   no   figura   el   relativo  a  la  reciprocidad  en  las  relaciones  internacionales,    cuya    valoración    corre    a    cargo    del   Gobierno  Nacional.”   

6. Cuestión final.  

La Corte, como lo ha venido haciendo frente a  casos  similares,  previene  al  Gobierno  Nacional para que en el evento de que  acceda  a  la  extradición  de  Luis  Enrique  Urbina  Amaya,   advierta   al   Estado   requirente  que  su  juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de  diciembre  de  1997,  ni  sucesos  diferentes de los que motivan la solicitud de  extradición  y  determinan  su entrega; el extraditado no podrá ser sometido a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes, ni  condenado  a  pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de acuerdo con lo  establecido  en  los  artículos  11,  12  y 34 de la Constitución Política de  Colombia.   

De     igual    modo,    la  Corte  considera pertinente precisar  en  orden  a  asegurar  los  derechos  fundamentales del requerido, que, si el Gobierno Nacional lo considera  pertinente,    el    Estado    requirente    deberá   garantizar   la  permanencia en el país extranjero y  el  retorno  al de origen, en condiciones de dignidad y respeto por la persona humana, cuando el extraditado  llegare       a       ser       sobreseído,      absuelto,      declarado    no    culpable   o   eventos  similares, incluso después  de  su  liberación  por haber cumplido la     pena     que     le    fuere    impuesta    en    la sentencia de condena en razón de los  cargos  que  motivaron  la  solicitud    de   extradición   y   por   los   cuales   ésta   hubiere   sido  concedida.   

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  asegura  su  honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Además, como el mecanismo de la extradición  entre  Estados  Unidos  de  América  y  la  República  de Colombia se rige, en  ausencia  de  un  instrumento  internacional que la  regule, por las normas  contenidas  en  la  Constitución  Política (artículo  35)   y   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal  (artículos   490   a   514   de   la   Ley   906  de  2004),  el Gobierno Nacional debe hacer las exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante se le reconozcan  todos  los  derechos  y  garantías  inherentes  a la persona del solicitado, en  especial  las  contenidas  en  la Carta Fundamental y en el denominado bloque de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo   93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º  ibídem.3   

Por  esa  razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo,   las  consecuencias  de  su  inobservancia.4   

Finalmente, el Gobierno Nacional advertirá al  Estado  requirente,  que  en  caso de un fallo de condena, deberá computarse el  tiempo   que  Luis  Enrique  Urbina  Amaya  ha  permanecido  privado  de  la  libertad  con  ocasión  de este  trámite de extradición.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano   Luis  Enrique  Urbina  Amaya, identificado con cédula de ciudadanía  No.  94’062.539, formulada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América a través de su embajada en  Colombia,  exclusivamente  por  los  cargos  contenidos  en  la  acusación  No.  07-20494-CR-KING  (No 07-20494-CR-JLK/Gerber, como fue  referenciada  en  la  Nota  No. 3642), dictada el 22 de  junio  de  2007 por el Gran Jurado ante la Corte Distrital de los Estados Unidos  para  el  Distrito  Sur de Florida, contra Luis Enrique  Urbina    Amaya,   por   conductas   realizadas   con  posterioridad al 17 de diciembre de 1997.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al  requerido señor Luis Enrique  Urbina  Amaya,  a  su  defensora, al representante del  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo.   

Devuélvase al expediente  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia para los trámites subsiguientes de  ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA               JAVIER ZAPATA  ORTIZ                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25  del  estatuto procesal  penal.   

2  La  ley  890  de 2004 en su artículo 14 consagró un aumento de penas de la tercera  parte  en  el  mínimo  y  la  mitad  en  el  máximo  para  los  tipos  penales  establecidos en la parte especial.   

3 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.   

4  Cfr.  concepto del 23 de febrero de 2005, radicación  N° 22.375     

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