28899(13-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28899  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 28   

Bogotá D. C., trece (13) de febrero de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos   formales   que   condicionan   su  admisión,  con  arreglo  a  las  disposiciones   del   sistema   acusatorio,   Código   de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), examina  la  Sala  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de JHON JAIRO  GONZÁLEZ  DÁVILA, contra el fallo de 28 de agosto de 2007, mediante el cual el  Tribunal  Superior  de Bucaramanga confirmó la sentencia dictada el 24 de julio  de  la  misma anualidad, por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado  de    esa    ciudad,    que    lo    condenó   como   autor   de   tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes en       la       modalidad       de  transporte,  a la pena principal de diez (10) años y  ocho  (8) meses de prisión, a inhabilitación de derechos y funciones públicas  por  igual  lapso,  al  pago  de  multa  por  valor de 1.333,3 salarios mínimos  legales   mensuales  vigentes;  y  le  negó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Los  acontecimientos  que originaron la  investigación  penal  fueron  relatados  de la siguiente manera por el Tribunal  Superior de Bucaramanga, en el fallo de segundo grado:   

“El 4 de mayo del presente año, alrededor  de  las  tres  de  la  tarde,  en  el  kilómetro  5  de  la carretera que de la  población  de  Lebrija  conduce a esta capital, miembros del Ejército Nacional  realizaban  actividades  de  control y en desarrollo de esa labor inspeccionaron  el  tractocamión  de  placas  SRR  743,  el cual conducía el señor Jhon Jairo  González  Dávila,  y  como  el  perro antinarcóticos se mostró inquieto, los  militares  solicitaron  la  colaboración  de  los funcionarios del Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  quienes dispusieron trasladar el automotor hasta  las  instalaciones  de esa entidad, en donde se procedió a levantar el piso del  container,  encontrándose  varios  paquetes  envueltos  en  plástico negro que  tenían  impresos  las  figuras  de  un oso y un cocodrilo y el número 972, los  cuales  contenían  1.158.62  kilogramos  de  cocaína, por lo que se dispuso la  retención del conductor.”.   

2. Legalizados la captura y la incautación  de  la sustancia, por el Juez Quince Penal Municipal de Bucaramanga con Función  de  Control  de Garantías, en  audiencia preliminar llevada a cabo el 6 de  mayo  de  2007,  la  Fiscalía que asumió el conocimiento del asunto imputó al  implicado   JHON   JAIRO   GONZÁLEZ   DÁVILA   el   delito   de   tráfico,        fabricación        o        porte         de  estupefacientes,  tipificado  en  el  artículo  376,  agravado   por  el  numeral  3°  del  artículo  384   del  Código  Penal  (Ley   599   de   2000),  atribución   que   no   aceptó;   y   por  la cual le fue impuesta medida de aseguramiento consistente en  detención preventiva en establecimiento carcelario.   

3. Avanzada la investigación, la Fiscalía  y  el  implicado  llegaron a un preacuerdo para aceptación de cargos, según el  inciso  segundo del artículo 351 del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de  2004.   

De  ese  modo,  el  22 de junio de 2007, la  Fiscalía  Sexta Delegada ante los Jueces Penales del Circuito Especializados de  Bucaramanga  elaboró  el  escrito  de acusación con  preacuerdo  y  lo  remitió  al Juez de conocimiento,  para que ejerciera el control y citara a la audiencia subsiguiente.   

La   Fiscalía   acusó   a  JHON        JAIRO        GONZÁLEZ       DÁVILA       como autor del  delito    de   tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes, descrito      en      el      artículo      376,      agravado  conforme  a  la  circunstancia  descrita  en  el  numeral  3°  del  artículo 384 del Código Penal   (Ley   599   de   2000)  el  que aceptó  en  forma  libre  y  voluntaria,  con  la  aquiescencia  de  su  defensor,  a condición de que se le conceda  la  rebaja  del  50% de la  pena imponible.   

4. En audiencia celebrada el 16 de julio de  2007  ante la Juez Trece Penal Municipal con funciones de control de garantías,  se  sustituyó  la medida de aseguramiento privativa de la libertad en centro de  reclusión  que  se le había impuesto, por la detención preventiva en su lugar  de residencia.   

5.  El  asunto  correspondió  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  con  funciones  de conocimiento de  Bucaramanga,  autoridad  que  convocó a audiencia de aprobación de preacuerdo,  individualización  de  pena y sentencia, llevada a cabo el 24 de julio de 2007,  en   los  términos  del  artículo  293  del  Código  de  Procedimiento  penal  (Ley   906   de   2004).   

Aprobado  el preacuerdo, el Juzgado Primero  Penal  del Circuito Especializado de Bucaramanga condenó a JHON JAIRO GONZÁLEZ  DÁVILA   como   autor   del   delito   de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, a la pena  principal  de  diez  (10) años y  (8) meses de prisión, a inhabilitación  de  derechos  y  funciones públicas por igual lapso, al pago de multa por valor  de  1.333,3  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes;  y  le  negó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena y la  prisión domiciliaria.   

Como el defensor solicitó se les concediera  la  prisión  domiciliaria,  invocando  la Ley 750 de 2002, porque supuestamente  JHON  JAIRO  GONZÁLEZ  DÁVILA  es  padre  cabeza  de  familia, el A-quo  negó ese sustituto, entre otros,  con los siguientes argumentos.   

“Queda  claro  que  el caso de Jhon Jairo  González  Dávila  no  fue  acusado  por  los delitos que trata en (sic) inciso  segundo   que  impida  acceder a tal beneficio pero no cumple la condición  de  ser  cabeza  de  hogar por lo que no puede acceder al beneficio de la citada  legislación.   

Además de lo anterior argumentado no podrá  pasar  por  alto esta juzgadora, que la conducta de marras es considerada grave,  son  de  aquellas  conductas  que  ponen  en  peligro  la  salud  pública, y el  retornarlo  a  su  vivienda en estos términos en la hora de ahora no serían el  mejor  ejemplo  a seguir por parte de su hijo. No hay que olvidar además que la  droga  que  transportaba  el  señor GONZÁLEZ DÁVILA ascendía a 1158 KILOS DE  COCAINA,  es  decir  más  de una tonelada de sustancia alcaloide que si hubiera  sido   puesta   en   el   mercado  habría  afectado  la  integridad  de  muchas  personas.”   

6.  El  defensor del procesado interpuso el  recurso  de  apelación,  en procura de disminuir la pena de multa impuesta y la  concesión  de  la prisión domiciliaria; y al desatar la alzada, con fallo  de  de  28  de agosto de 2007, una Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior  de    Bucaramanga    confirmó    íntegramente    la   sentencia   de   primera  instancia.   

Con  base  en  el  estudio de los medios de  convicción  disponibles,  con relación a prisión domiciliaria para los padres  cabeza    de    familia,    el   Ad-quem  destacó,  que  si  bien JHON JAIRO GONZÁLEZ DÁVILA  es el  padre  del  menor Juan Daniel González Taborda, no ostenta la calidad de cabeza  de  familia, en razón a que desde antes de su detención el niño se encontraba  bajo  el  cuidado de su progenitora Diana Patricia Taborda, siendo indispensable  para  acceder  a la prisión domiciliaria prevista en la Ley 750 de 2002, que el  sentenciado  se  encuentre  al frente del cuidado de los hijos, sin que baste el  hecho  de  ser  el  proveedor  para  sostener  el  hogar, por lo que se requiere  demostrar  que  el  acusado  era  la  única  persona  encargada  del  cuidado y  atención  del  menor,  de  manera que, la privación de la libertar traiga como  consecuencia su abandono.   

7.   Inconforme   con  la  determinación  anterior,  el  defensor  del  implicado  interpuso  el recurso extraordinario de  casación, cuya admisibilidad se analiza.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

Un  cargo postula el defensor de JHON JAIRO  GONZÁLEZ  DÁVILA  contra  el  fallo  del Tribunal Superior de Bucaramanga, por  violación  directa  de la ley sustancial,  con  fundamento  en  la  causal primera de casación prevista en  artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004, que aplica cuando se afectan derechos o  garantías  fundamentales por “falta de aplicación,  interpretación  errónea,  o  aplicación  indebida  de una norma del bloque de  constitucionalidad,    constitucional    o   legal,   llamada   a   regular   el  caso.”   

El  cargo  formulado  por vía de la causal  primera,  lo  motiva  en falta de aplicación, el cual argumenta en el libelo en  modo muy breve y de la siguiente manera:   

“FALTA DE APLICACION: La juez podía haber  concedido  la  sustitución  de  la  prisión  intramural  por  la  sustitución  de   prisión  domiciliaria  si  se  hubiera  hecho  un análisis más  profundo  y  haciendo prevalecer el derecho a la libertad fundamental de nuestra  carta  política, haciéndose análisis sistemático de los art. 314, 461, 295 y  demás del C.P.P.   

DESARROLLO DEL ERROR INVOCADO: Se debe tener  en  cuenta   que  si  bien  es  cierto  la  detención  domiciliaria es muy  diferente  de  la prisión domiciliaria, se debe analizar que son dos institutos  que se regulan así:   

    

* Cuando  de  ley 600 se habla al momento de proferir la sentencia se  debe  tener  en  cuenta  que  para verificar si se puede tener como subrogado la  prisión domiciliaria esta no debe superar los 5 años.     

    

* Ahora,  cuando de Ley 906 se trata, no se debe hacer una referencia  inmediata,   al   citado   art.   38   solo   (sic)   hace   alusión   al  art.  313.”     

Luego     expresa,    en    lo    que  denomina,   

“INFLUENCIA  EN LO DISPOSITIVO DEL FALLO:  En  el  momento  en  que el Juez primero Especializado no hace un análisis para  conceder  la  sustitución  de la prisión domiciliaria del artículo 461 del C.  P.  P.  hizo  bien en negar la prisión domiciliaria, pero si debió de analizar  lo pedido a fin de que primara la libertad del procesado.   

De igual forma la segunda instancia ratifica  lo decidido en la primera instancia.”.   

Señala   como   normas  infringidas  los  artículos      295     (afirmación     de     la  libertad),          314          (sustitución     de    la    detención    preventiva),  461  (sustitución de la ejecución de  la   pena)   del   Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004); y   2    (fines   esenciales   del   Estado),      13     (igualdad),      28      (libertad),   y   29  (debido  proceso) de la Constitución Nacional.   

Solicita   a  la  Corte  casar  el  fallo  impugnado,  en  el  sentido  de  conceder al procesado la prisión domiciliaria,  pero  que  si  dada  la  gravedad  del  hecho no es procedente, para unificar la  jurisprudencia  se  haga  una  explicación  pedagógica  sobre  la  aplicación  correcta   del   artículo   461(sustitución  de  la  ejecución  de  la  pena)  de  la Ley 906 de  2004.   

Igualmente  pide que, si la demanda adolece  de  técnica  jurídica en la formulación y sustentación, se de aplicación al  principio   de   limitación   contenido   en   el  artículo  184  (admisión)  numeral 3°, se superen los  defectos de la demanda y se decida de fondo.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  presentada  por el defensor de  JHON  JAIRO  GONZÁLEZ DÁVILA será inadmitida por las siguientes razones, como  se  explicará  a  continuación:  i)  no  satisface  los requisitos formales ni  materiales  establecidos en el artículo 184 del Código de procedimiento Penal,  Ley  906 de 2004; ii) la Sala de Casación Penal no advierte vulneración alguna  de  las garantías fundamentales de que son titulares los intervinientes, que la  Corte   debiera  proteger,  así  fuere  oficiosamente,  en  los  términos  del  artículo  180  (fines  de  la casación)   ibídem1,   y   del   artículo   29  (debido  proceso)  de  la  Constitución  Política;  y  iii) no se precisa emitir un nuevo fallo de fondo,  por  lo  cual  no es necesario superar los defectos de la demanda en atención a  los  fines  de  la casación, ni por la fundamentación de los cargos, ni por la  posición  de  los  impugnantes  dentro  del  proceso,  ni  por la índole de la  controversia planteada.   

1. Como lo viene reiterando esta Sala de la  Corte,  la causal primera de casación establecida en el artículo 181 de la Ley  906   de  2004,  que  tiene  lugar  cuando  se  afectan  derechos  o  garantías  fundamentales    por    “falta   de   aplicación,  interpretación  errónea,  o  aplicación  indebida  de una norma del bloque de  constitucionalidad,    constitucional    o   legal,   llamada   a   regular   el  caso”,  recoge  los  supuestos  de  la violación  directa de la ley sustancial,  como  se  ha  entendido  en la doctrina inveterada de la colegiatura2.   

La  argumentación  lógica que comporta el  recurso  extraordinario  de  casación,  implica  que  si el censor postula como  yerro   in  iudicando  la  violación  directa  de la ley sustancial,  acepta  los hechos, las pruebas y la valoración que de ellas se  hizo  en  las  instancias, caso en el cual no le es factible discutir cuestiones  de  facto,  toda  vez que la impugnación es de estricto orden jurídico y recae  sobre la ley sustancial por una de estas razones:   

1.1  Falta  de  aplicación  o  exclusión  evidente:  el  juez yerra  acerca  de  la existencia de la norma y por eso no la aplica al caso específico  que  la  reclama.  Ignora o desconoce la ley que regula la materia y no la tiene  en  cuenta,  debido a que ha incurrido en error sobre su existencia o validez en  el tiempo o el espacio.   

1.2  Aplicación  indebida:  el  juez  desatina en la adecuación de la  norma.  El  error se manifiesta en la falsa adecuación de los hechos probados a  los  supuestos  que  contempla  la  norma,  ya  que  los  sucesos  procesalmente  reconocidos    no    coinciden    con    las   hipótesis   condicionantes   del  precepto.   

1.3          Interpretación   errónea:   el   juez  selecciona  bien  y acertadamente la norma que corresponde al caso en cuestión,  pero  yerra  al interpretarla y le atribuye un sentido jurídico que no tiene, o  le asigna efectos distintos o contrarios a su real contenido.   

2.  Sea lo primero precisar, que el libelo  que  contiene  la  demanda además de lacónico e incompleto, carece de claridad  en  la  presentación  del  cargo  que  invoca, es confuso y no se desarrolla de  manera    lógica    y    profunda,   con   lo   que   se   torna   carente   de  fundamentación.   

El  demandante  ataca  la sentencia por la  vía  de  la  violación  directa  por  falta de  aplicación, omitiendo en  el   libelo  señalar de manera expresa, las normas de contenido sustancial  que   considera   fueron   trasgredidas  por  el  Tribunal  con  ocasión  a  la  sentencia.     

Por  el contrario, se limita a expresar de  manera  fraccionada  e  incoherente,  su personal criterio sobre el contenido de  algunas  normas  procesales,  convirtiendo  su  escrito  en un simple alegato de  instancia.   

La falta de aplicación como sentido de la  violación  se  presenta  cuando  el juzgador deja de aplicar la norma correcta,  porque  se  equivoca  sobre  su  existencia, o porque partiendo de la existencia  incurre en error acerca de su validez en el tiempo o en el espacio.   

Para  abordar  su  estudio es un requisito  básico  y  lógico  que  el  casacionista  haga  cita expresa de la norma o las  normas  que  considera  transgredidas,  con  los  señalamientos  claros  de los  preceptos  que no fueron aplicados y la trascendencia que su aplicación habría  tenido  en  el  fallo  que  se  ataca,  aspecto  que el censor no respetó en la  demanda.   

Por  el  contrario,  hace  cita  en  forma  genérica  de  normas  del ordenamiento procesal, reprochando que el Tribunal no  hizo  un  “análisis sistemático de los artículos  314,  461,  295  y demás  del C. de P.P.”, sin  precisar,  de  manera específica cuál de ellos fue inaplicado,  omitiendo  también  desarrollar  de manera sustentada y lógica la trascendencia que en el  fallo tendría su adecuada aplicación.   

Tales defectos en la fundamentación del  cargo  son  insalvables,  los  que  la  Corte  no  puede enmendar por virtud del  principio de limitación que gobierna la casación.   

De  manera  reiterada  ha  sostenido  la  Corte3,  que  si  se  trata  de  la  exclusión  evidente  de un precepto  sustancial  y  el  ataque  se propone por la vía directa, como aquí ocurre, el  censor  también  tiene  la  carga  de  señalar los fundamentos en que apoya la  censura  con  miras  a  acreditar  que  de acuerdo con el texto de la norma y lo  jurídicamente  declarado por el juzgador, existe plena correspondencia y por lo  tanto  es menester proceder al reconocimiento de las consecuencias jurídicas en  ella previstas.   

En  la  demanda,  nada  se  demuestra  al  respecto,  por  tanto  la  propuesta  resulta  inadmisible al no desarrollar los  cargos de sustentación.   

3. En las anteriores condiciones, para que  en  el  presente  caso  pudiere hablarse de violación  directa  de  la  ley  sustancial, sería necesario que  los  jueces  de  instancia  hubiesen  admitido  que  se encontraban reunidas las  condiciones  que  exige  la  Ley  750 de 2002 y, sin embargo de esa declaración  previa, hubieren terminado negando la prisión domiciliaria.   

De lo contrario, como aquí ocurre, si a la  decisión  de  negar  la prisión domiciliaria se arribó después de sopesar el  recaudo  probatorio, para alegar que el condenado por narcotráfico sí es padre  cabeza  de familia, que se cumplía a cabalidad con los requisitos de la Ley 750  de  2002  y que por tanto procedía la prisión domiciliaria, era imprescindible  plantear    violación    indirecta   de   la   ley  sustancial,  por errores de  hecho         o         de        derecho   en   la  valoración  de  las  pruebas.   

Tocaba  entonces acudir al numeral 3° del  artículo  181 del Código de Procedimiento Penal (Ley  906  de 2004), “manifiesto  desconocimiento  de  las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre  la  cual  se  ha fundado la sentencia”, que se ocupa  de  la  violación  indirecta  de  la  ley sustancial, por errores de hecho o de  derecho, aspecto que el censor no abordó en la demanda.   

4.   De   otra   parte,   cuando   como  justificación  de la admisibilidad de la demanda y en cumplimiento de los fines  de  este  extraordinario  recurso,  se  aduce  que se requiere para la  unificación  de  la  jurisprudencia,  el demandante está obligado a exponer de  manera  ordenada  y  lógica  la  finalidad  de  su  pretensión, señalando las  providencias  de  la  Corte,  no  de  otra  autoridad,  que contienen posiciones  encontradas,  en  las que se observen posturas opuestas sobre una misma materia,  así  como  demostrar la relación que exista entre lo solicitado como objeto de  pronunciamiento  por  vía  jurisprudencial   y el asunto que es sometido a  consideración de la Corte.   

Nada de esto se contiene en el libelo, pues  el  demandante  sólo se limita a exponer que si no resulta admisible la demanda  por  la  causal  inicialmente  invocada,  se  proceda  a su admisión  para  unificar  la  jurisprudencia  y  se  haga  una explicación pedagógica sobre la  aplicación  correcta  del artículo 461 (sustitución  de  la  ejecución  de la pena)  de la Ley 906 de  2004.   

Por  el  contrario,  omite  argumentar  de  manera  lógica, seria y profunda la finalidad de su pretensión, que lleve a la  Sala al acogimiento de la demanda con ese fin.   

Tampoco  señala  qué  decisiones de esta  Corporación  presentan  posturas  divergentes  sobre  una  misma temática, que  hagan   necesario   el   pronunciamiento   de   la   Sala   en   procura  de  su  unificación.   

Estos  requisitos   no  pueden  ser  obviados,  en  razón  a  que   la  Corporación  no  está instituida como  órgano                  consultivo4,   sino  jurisdiccional,  por  lo  que,  por  vía  de  esta  impugnación  y  aduciendo los fines de este  extraordinario       recurso      –artículo    180   (finalidad   de   la  casación) Ley 906 de 2004-, no puede simplemente ser  consultada  sobre  temas  de  derecho  penal,  cometido  que  resulta ajeno como  Tribunal de Casación.   

Además,  vale la pena precisar, que sobre  este  tema  la  Sala  de  Casación  Penal, en la sentencia del 19 de octubre de  2006, radicación 25724 ya se pronunció.   

En   dicho   fallo   esta   colegiatura  expresó:   

“La detención domiciliaria tiene que ver  con  el  decurso del proceso; la prisión domiciliaria, con el proferimiento del  fallo;  y  la  sustitución  de  la  pena,  con la efectividad corporal de esta.   

Se   trata,   entonces,   de  fenómenos  jurídicos  bien  diversos,  que  cumplen funciones en diferentes momentos de la  actuación  procesal.  Los  requisitos,  así, son particulares para cada uno de  ellas,  lo  que  implica  que no puede haber incompatibilidad de la normativa de  los dos primeros, o de alguno de ellos, con el tercero.   

En casos como este, desde el punto de vista  estructural  y  desde  el  punto  de  vista  temático,  no  es posible afirmar,  entonces,    que    una   norma   modifique,   subrogue,   abrogue   o   derogue  otra.   

La  sustitución de la pena, por tanto, no  tiene  el  mismo  escenario  procesal  ni  la  misma sustancia que la detención  domiciliaria, ni que la prisión domiciliaria.   

4.4.   El  artículo  4615,  bajo  el  título de “Sustitución de la ejecución de la pena”, dice:   

El juez de ejecución de penas y medidas de  seguridad  podrá  ordenar  al  Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario la  sustitución  de la ejecución de la pena,  previa  caución,  en los mismos casos  de  la  sustitución  de  la detención preventiva (Lo  resaltado es ajeno al texto).   

El     artículo     3146  regula  la  sustitución  de la detención preventiva en desarrollo del proceso, que procede  cuando  sea  suficiente  frente a las finalidades de la medida de aseguramiento;  el   imputado   o  acusado  sea  mayor  de  65  años,  teniendo  en  cuenta  su  personalidad,  la naturaleza y modalidad del delito; la imputada o acusada esté  próxima  al  alumbramiento  o  después del mismo; cuando el imputado o acusado  padezca  enfermedad  grave;  o  cuando se esté ante imputado o acusado “madre  cabeza de familia”.   

La lógica más sana enseña, entonces, que  partiendo   de  la  fase  correspondiente  dentro  de  la  actuación,   la  sustitución   de  la  ejecución  material  de  la  pena,  ya  ejecutoriada  la  sentencia, es viable cuando se demuestra que :   

a)  El  condenado  tiene más de 65 años,  según su personalidad y la gravedad y modalidades de la conducta.   

b)  A  la  condenada le faltan dos meses o  menos para dar a luz.   

c)   El   condenado  o  condenada  sufre  enfermedad grave.   

d)  Con  posterioridad  a la firmeza de la  sentencia,  el  condenado  o condenada adquiere el estatus de “madre cabeza de  familia”.   

…  

En síntesis, para otorgar la sustitución  de  la pena a que se refiere el artículo 461 del nuevo Código de Procedimiento  Penal  se  miran  exclusivamente  las  hipótesis  relacionadas  con la edad, la  enfermedad  grave,  la  gravidez  y el estatus de “madre cabeza de familia”,  todo ello surgido con posterioridad a la ejecutoria del fallo.   

5.  En  conclusión,  el  análisis  del  presente  asunto  a  la  luz  de  los  fines  constitucionales  y  legales de la  casación  permite  concluir que el libelo no puede admitirse, por no satisfacer  las  exigencias que reclama el artículo 184 del Código de Procedimiento Penal,  Ley  906  de 2004 y por no ser preciso que la Corte intervenga oficiosamente, ya  que  no se observa la vulneración de ninguna garantía fundamental y tampoco se  requiere  un  nuevo  fallo  para  desarrollar  la  jurisprudencia sobre temas de  derecho controvertido.   

6.  Como  la  Sala  advierte  que la   decisión   del   Juez  Trece  Penal  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías,  proferida  en  la  audiencia  de  16  de  julio  de 2007, en la que  sustituyó  la  medida  de  aseguramiento  privativa de la libertad en centro de  reclusión  que  había  sido  impuesta  a  JHON JAIRO GONZÁLEZ DÁVILA, por la  detención  preventiva  en  su  lugar  de  residencia,  puede  ser  contraria al  ordenamiento  jurídico,  se  dispone compulsar copias para que se investigue su  conducta.   

Por la Secretaría se expedirán copias de  lo  actuado  por  ante  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de  Bucaramanga.   

Aspecto último  

EL   MECANISMO   DE  INSISTENCIA   

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala    ha   definido   las   reglas   que   habrán   de   seguirse   para   su  aplicación7, como a continuación se precisa:   

1. La insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir  o  no  seleccionar  la  demanda  de  casación, con el fin de  provocar  que  ésta  reconsidere  lo  decidido.  También  podrá ser provocado  oficiosamente,  en el mismo término, por alguno de los Delegados del Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal,  a  menos  que  el recurso no hubiera sido  interpuesto  por el Procurador Judicial, el Magistrado disidente o el Magistrado  que  no  haya  participado en los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

2.  La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus Delegados para la  Casación  Penal,  salvo  que  el  Procurador Judicial Delegado ante el Tribunal  Superior  fuese el casacionista; o ante uno de los Magistrados que hayan salvado  voto  en cuanto a la decisión mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de  los Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

3. Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se formula la insistencia optar por someter el asunto a consideración de  la  Sala  o  no presentarlo para su revisión. En este último evento informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

4.  El  auto  a  través del cual se   indamite  la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  a nombre de JHON  JAIRO GONZÁLEZ DÁVILA.   

2. Compulsar copias  por ante   la   Fiscalía   Delegada   ante  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  para que se investigue al Juez Trece Penal Municipal con funciones  de  control  de  garantías,  de  esa ciudad, en los términos dados en la parte  considerativa de esta providencia.   

3. De conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es facultad de los  demandantes  elevar  petición  de  insistencia,  según lo indicado en la parte  motiva de este auto.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                             JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  El  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, señala que  la  casación  tiene  por  finalidades  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, y la unificación de la jurisprudencia.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal. Auto de 12 de diciembre de 2006,  Radicación 26086.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal. Auto de 20 de noviembre de 2007,  Radicación 28519.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal. Auto del 28 de agosto de 1997,  Radicación 12974.   

5 Del  Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004.   

6 Del  Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004.   

7 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal. Auto del 15 de diciembre de 2005,  Radicación 24322.     

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