28502(15-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 28502  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

  YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 190  

Santiago  de Tunja, julio quince (15) de dos  mil ocho (2008).   

V I S T O S  

Emite la Corte concepto sobre la solicitud de  extradición  del  ciudadano colombiano Jilmar Guevara Saavedra elevada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América, a través de su Embajada en  Colombia.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Mediante  Nota  Verbal No. 1890 del 9 de  julio   de   2007,  el  Gobierno    de   los   Estados   Unidos    de   América,  por  medio  de  su  Embajada   en   esta    ciudad,   solicitó  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  la  detención  provisional con fines de extradición de Jilmar Guevara Saavedra, al  ser  requerido en ese país para comparecer a juicio por delitos federales   de     narcóticos,     formulados     en     la    acusación   No.  8:07-  CR-194-T-30TGW dictada el 30 de mayo de 2007 en la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Medio de la Florida, con  base en la cual se solicitó su detención provisional.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  convenio  aplicable al caso, mediante oficio OF107- 27874-DIJ-0100 del 28 de  septiembre  de  2007,  remitió  a  la  Corte  la  documentación enviada por la  Embajada  de  los Estados Unidos de América debidamente traducida y legalizada.   

3. Mediante auto del 5 de octubre de 2007 se  le  informó  al  solicitado  Jilmar  Guevara  Saavedra  que  podía designar un  defensor  para  que  lo asistiera en el presente asunto, o en su defecto la Sala  le  nombraría uno de oficio, pero finalmente decidió conferirle poder especial  a un abogado con el fin de que lo representara.   

         

4. Dentro del término fijado para solicitar  pruebas,  el  defensor  presentó  memorial  para  ejercer  ese derecho, al cual  respondió  la  Sala  mediante  auto del 6 de marzo de 2008, negando    la    práctica   de   pruebas;  además  se   ordenó  dejar   el  expediente  en la Secretaría por el término de cinco  (5) días para las alegaciones previas al concepto.   

5.  Contra  la  anterior decisión interpuso  recurso  de  reposición el defensor, pero la Sala mediante auto del 16 de abril  de 2008 resolvió no reponer el auto recurrido.    

6.  La  defensa  y la Procuraduría Delegada  presentaron sus alegaciones de fondo.   

MATERIAL PROBATORIO RECAUDADO  

Conforme a la Nota Verbal No. 2890  del  20  de  septiembre  de 2007 el Gobierno de los Estados Unidos de América,   a    través   de  su  Embajada  en  nuestro  país,   solicitó   formalmente     la    extradición   de   Jilmar   Guevara   Saavedra   para    cuyo  efecto  aportó  debidamente  autenticados y traducidos,  entre otros, los siguientes documentos:   

1. La Nota Verbal N° 1890 del 9 de julio de  2007,  por  medio  de la cual dicha Embajada solicitó la detención provisional  con fines de extradición de Jilmar Guevara Saavedra .   

2.    La     orden    de   detención   fue   impartida  contra  el  acabado de nombrar por   la   Corte   Distrital de los   Estados  Unidos para el   

Distrito Central de los Estados de la Florida  el  31  de  mayo  de  2007,    por  ser  el  sujeto  de  la acusación  sustitutiva   No.  8:07-  CR-194-T-30TGW  dictada  el  30  de mayo de 2007.   

3. La resolución proferida por la Fiscalía  General  de la Nación el 11 de julio de 2007, ordenando la captura con fines de  extradición   de   Jilmar   Guevara   Saavedra,   con  cédula  de  ciudadanía  No.16.949.308.   

4.  El   oficio N°. 385-D.8. del 23 de  julio  de  2007 mediante el cual la Unidad Nacional de Fiscalía Antinarcóticos  e  Interdicción  Marítima  -Despacho  ocho-,  deja  a  disposición del Fiscal  General  de la Nación a Jilmar Guevara Saavedra   identificado con la  cédula  de ciudadanía No. 16.949.308, anexando las actas de los derechos   del  capturado  de  fecha  23  de  julio del 2007  y de notificación de la  resolución ordenando  su captura con fines de extradición.   

5.  La   acusación   No.  8:07-  CR-194-T-30TGW  dictada  el  30  de  mayo  de  2007 en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Medio  de  la  Florida, en la cual  se  le   endilgan   al   solicitado   los  delitos  de  concierto   para  fabricar  y  distribuir  cinco kilogramos, o más, de una  sustancia  controlada  (cocaína),  con  el  conocimiento y la intención de que  dicha  sustancia  sería importada ilegalmente a los Estados Unidos (cargo uno),  y  concierto  para  poseer  con  la intención de distribuir cinco kilogramos, o  más,  de  una  sustancia  controlada  (cocaína),  mientras se encontraba   abordo  de  una  embarcación  sujeta  a  la jurisdicción de los Estados Unidos  (cargo dos).    

6. Las declaraciones juradas  en apoyo a  la  solicitud  de  extradición rendidas el 10 de septiembre de 2007 por Orville  R.  Greer,     Agente  Especial  de  la  Administración  para el  Control  de Drogas (DEA), asignado a la División Regional de Miami, Oficina del  Distrito  de  Tampa,   y     por  Joseph  K.  Ruddy,  Fiscal  Federal  Auxiliar  para  el Distrito Central de Florida,  que dan cuenta de  los actos objeto de  investigación y acusación.   

7.  Se  recibió  la  fotografía  del   requerido Jilmar Guevara Saavedra.   

8. Fueron enviadas las transcripciones de las  normas  penales  del Código de los Estados Unidos, relevantes para este asunto.   

ALEGATOS DE LA DEFENSA  

                 

1.   Apoyándose   en   el   artículo  35  Constitucional  y  la  jurisprudencia,  realiza algunas consideraciones con  relación  a  las  limitaciones  para  conceder la extradición, y estima que se  debe  emitir  concepto  negativo  porque  no  se cumplen los requisitos para tal  efecto.      

2. Teniendo como referencia la documentación  allegada   por   el   país   requirente   para   formalizar   la  petición  de  extradición   y citando el artículo 14 del Código Penal sostiene que los  hechos  que  fundamentan la solicitud  de extradición no fueron realizados  por  su  defendido  en el país extranjero sino en territorio colombiano porque,  en  primer lugar, fue capturado en la ciudad de Buenaventura el día 15 de junio  de  2007 y puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación, para ser  vinculado  a  una  investigación  por los  mismos hechos que son motivo de  extradición;  en  segundo  término,  conforme  a  la  declaración  del agente  especial  Orville  R. Creer los actos que se le imputan a su asistido ocurrieron  en  fechas  durante  las  cuales  estaba  en territorio nacional; y por último,  la   “conspiración”  es un delito de mera conducta y los tipos penales  que  tengan  correspondencia  en  nuestra legislación se consuman igualmente en  Colombia,  como  el  concierto  para  delinquir regulado en el artículo 340 del  Código Penal.    

3. Sostiene que nuestro país posee un doble  factor  de  competencia  no  sólo por la territorialidad, sino también porque,  así  se  cometieran  los  hechos  total  o  parcialmente  en el exterior,   mantendría  tal  facultad  por  atentar  contra  bienes jurídicos que reclaman  aplicación extraterritorial de la ley colombiana.    

4.  Con  fundamento  en  lo dispuesto por el  artículo  495,  numeral  1,  del Código de Procedimiento Penal sostiene que el  indicment  no  cumple con la  exigencia  legal  de  obrar en copia auténtica porque según el inciso final de  la  citada  norma  los documentos que soportan la solicitud de extradición  serán  expedidos   en  la  forma  prescrita por la legislación del Estado  requirente y traducidos al castellano, si fuere el caso.   

5. Conforme a lo anterior el artículo 44 del  Código  de  Reglas  Federales  de  Procedimiento Civil de los Estados Unidos de  América  dispone  que  es  auténtica  la  copia  de un documento si reúne los  siguientes requisitos:   

5.1  Cuando  sea  firmado  por  el encargado  oficial  de  la custodia del documento, acompañado de un certificado que dé fe  de la identidad de dicha persona.   

5.2. Se expida un certificado firmado por el  Juez  del  Tribunal  de la subdivisión Distrital o Política donde se encuentre  el  documento y en la cual conste quién es la persona que custodia el documento  y la identidad de la misma.    

          Este  certificado también puede ser expedido por un funcionario que  tenga capacidad de autenticación y competencia en el territorio.   

5.3.   Además   la   jurisprudencia   extranjera  agregó  una  regla  consistente  en  que  la copia de la actuación  judicial  debe  estar  suscrita por el Secretario de la Corte, conjuntamente con  un  certificado  del Juez de la Corporación dando fe de la autenticidad y de la  identidad de la firma del secretario.   

5.4.  En este caso no aparece en la “copia  de  copia”  que se remitió a Colombia ninguna constancia de que en la primera  copia  se   asentara  el  sello  y la firma del Secretario del Juzgado como  funcionario  autenticador,  ni  aparece  el  certificado del Juez respecto de la  identidad  de  dicho  servidor  y  que  la  misma  corresponda  al guardián del  documento.   

5.5   Con  fundamento en las anteriores  reglas    la   copia   del   indicment   está  firmado por el Fiscal Interino de los Estados Unidos James R.  Klindt  y  el  Presidente  del  Gran  Jurado, con firma ilegible, registrando un  sello  de  certificación  por  parte  de  Sheryl L. Loesch   donde la  anuncian  como  Secretaria  de  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  Central de la Florida, sin embargo, esta persona no es la que firma el  documento,  al  parecer  en su nombre lo hace Denise L. Vought, quien se anuncia  como  Secretaria  Auxiliar,  sin invocar con qué autoridad cita tal documento y  al  final  no  se  sabe  si  ella  es la guardiana del escrito, ni qué función  desempeña.  Tampoco  aparece  el  certificado  del Juez sobre la identidad o el  carácter del Secretario.   

5.6  En  conclusión   no aparece copia  auténtica  del  indicment  y  sólo  se  procedió  a protocolizar “copia de copia” de dicho documento, el  cual  fue  remitido  al Departamento de Justicia, quien a su vez expide copia de  lo  no  autenticado  y certifica que está en su archivo, lo que no autentica la  acusación como tal.   

6.   Sostiene   que  el  procedimiento  de  legalización  no  puede  confundirse  con  el de autenticidad que se le hace al  documento  en  el  país  que  se otorga, no obstante, no puede olvidarse que el  cónsul  cumple funciones de autenticación dentro del proceso de legalización,  y  así,  dicho funcionario puede autenticar un documento, independientemente de  que  éste  sea  o  no  auténtico de acuerdo con las reglas del país en que se  otorga.   

Lo  anterior  pese  a  que la Ley colombiana  presume  que de la autenticación ante el mencionado servidor  se derive la  correcta  legitimidad  previa del documento, de acuerdo con las reglas del país  foráneo.   

7.   Luego   de   explicar  los  tipos  de  autenticación  que  pueden  darse  y  de citar lo establecido por el Consejo de  Estado  sobre  ese tema, señala que Alberto R. Gonzalez,   Procurador  de  los  Estados  Unidos  y  Thomas  Burrows,  Director Adjunto de la Oficina de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, adscrita al Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  así  como  Patric O. Hatchett, auxiliar de  autenticaciones   del  Departamento  de  Estado,  no  son  los  autores  de  los  documentos  presentados  y,  por consiguiente,  sólo pueden autenticar sus  firmas.    

8. Considera que según la certificación del  Departamento  de  Justicia,  los  documentos que se pretenden copias auténticas  reposan  en ese departamento y, por tanto, no se presentaron al Consulado copias  presuntamente  auténticas  del  indicment  y  de  las disposiciones aplicables sino “copias de copias” de  los mismos.   

9.   Señala que el artículo 495 del  Estatuto  Procesal  Penal  se refiere a copias auténticas y concluye que lo que  se  autenticó  ante  el  Consulado  colombiano  fue  la  firma  del funcionario  autenticador  en  los  Estados  Unidos  de  América  y ni siquiera la firma del  Secretario  de  Estado y menos aún el documento suscrito por este último o los  otros documentos y las firmas que en ellos aparecen.   

10.    Advierte  que  las  anteriores  observaciones  con  relación  al indicment  son  de recibo para toda la documentación allegada porque ningún  documento  o  declaración cumple con la autenticidad exigida conforme al Estado  requirente.   

11.  Manifiesta  que  las  piezas  remitidas  indican  que los hechos fueron realizados totalmente en Colombia y no vinculan a  Jilmar   Guevara   Saavedra  con  alguna  acción  cometida   en  el  país  requirente.   

12.   Considera  que   no  existe  equivalencia    entre    el    indicment  y  la  resolución  de  acusación  por  las  siguientes  razones:   

12.1  Tomando en cuenta que los hechos   endilgados  a su defendido supuestamente tuvieron ocurrencia en el mes de agosto  del  año   2005  en  el departamento de Nariño, debe aplicarse la Ley 600  del  año  2000,  vigente  para  esa  época  en  dicho  ente territorial.    

12.2   Afirma  que los procesos penales  norteamericano  y  colombiano  varían sustancialmente en punto de que, mientras  en  el   primero de los sistemas nombrados existe una  fase de pruebas  previa   al  libramiento del indecment  pero  sin  contradicción, en el esquema colombiano la prueba  es  controvertida  antes  de  dictar  la  resolución de acusación.     

12.3  En  el  proceso foráneo no siempre es  necesario    proferir    el    indicment  para  seguir al juzgamiento, mientras en Colombia la acusación es  indispensable   incluso   en  las  terminaciones  anticipadas.      

12.4       El       indicment  da  comienzo  al  proceso penal  extranjero  en  tanto  que  la  resolución acusatoria se profiere en un estadio  procesal diferente y no da inicio a la actuación.   

12.5  Es  posible  adicionar  o sustituir el  indicment    para  modificar  las  acusaciones  del  caso; mientras la resolución  acusatoria  constituye  el  pliego de cargos para el juzgamiento y ejecutoriada no puede ser  adicionada y menos sustituida.   

12.6       El     indicment   puede ser retirado o  suspendido,  de  acuerdo  con las evidencias que se presenten después de que la  persona  ha  comparecido  al  proceso,  mientras  la  resolución  de acusación  determina  fatalmente  la  absolución  o  condena del acusado puesto que no hay  lugar   a   ninguna   modificación  después  de  cobrar  su  ejecutoria.    

12.7       El       indicment   permite  la  formulación  de  nuevos  cargos  por  los  mismos  hechos,  lo  cual  no  ocurre en el caso de la  resolución de acusación.   

12.8   Para   proferir   un  indicment   no  se  exige  despliegue  de  ninguna  actividad  por el acusado en tanto la resolución acusatoria implica la  indagatoria   o  declaración  de  persona  ausente  y  el  nombramiento  de  un  defensor.   

12.9   En   conclusión:   el  indicment se parece más a la resolución  de  apertura  de  instrucción  o  la  definición  de  la situación jurídica,  por   tanto,  no  puede  considerarse  como  equivalente  a  la resolución  acusatoria  por lo menos dentro de las extradiciones cobijadas por la Ley 600 de  2000,  sin  embargo, otra situación se presenta con el actual estatuto procesal  penal   que  fue  estructurado  semejante  al  de  los  Estados  Unidos  de  América.   

13. Considera que para la demostración del  principio  de la doble incriminación  deben estudiarse ambas legislaciones  y  concluir  que  existe  plena  correspondencia  o identidad con relación a la  estructura de los elementos que configuran el delito.    

14.  Después  de  realizar la descripción  y   presentación    de  los  delitos  de  “conspiración”  y  “concierto  para  delinquir” estima que  tienen grandes diferencias que  se  contraen  al  hecho  de que la primera exige para su configuración, además  del  simple  acuerdo, la comisión de actos que constituyan conductas ilícitas,  aunque   también  puede  predicarse  su  existencia  cuando  se  cometen  actos  lícitos,  con  un   propósito  ilícito,  que  permanece  reservado  y es  conocido únicamente por quienes toman parte en ella.   

La diferencia consiste esencialmente en que  la  “conspiración”  exige un principio de ejecución de los hechos, legales  o ilegales, que hacen parte del convenio.   

15.  Desde  el  punto  de  vista  normativo  encuentra  diferencias,  entre  las  cuales  destaca  que  mientras  en  el  “concierto  para  delinquir”  existe un acuerdo que proviene de personas que  se   conocen,   en   la   “conspiración”   se  da  incluso  entre  personas  desconocidas;  mientras   el  primero  exige  que  el  acuerdo  tenga  como  objetivo  la  realización de conductas ilícitas por las cuales responden todos  y  cada  uno  de  los  intervinientes,  la  segunda  admite  que una persona, no  participante  al  momento  del  acuerdo  pueda  llegar  a  formar  parte  de  la  conspiración   a   posteriori,   además,  la  persona  que  se  integra  a  la  conspiración  responde  por  el  delito que se haya cometido con anterioridad y  por el reato que hacia el futuro se llegue a realizar.     

16.  Asegura que existe “conspiración”  cuando  al  menos dos personas se reúnen para cometer un solo delito, es decir,  se  presenta  coparticipación,  siempre que ese acto punible esté precedido de  un  plan delictivo. Sostiene que no hay “concierto para delinquir” cuando un  grupo  de personas se asocian para llevar a cabo dos o más envíos de cocaína,  pues  lo  que  se  presenta  es una coautoria. Frente a esta última infracción  penal  la jurisprudencia ha dicho que se configura cuando un grupo de dos o más  personas  crean  una  estructura  para  cometer  delitos  indeterminados o de un  cierto  género, pero en ningún caso para perpetrar delitos específicos.    

17.  De  lo  consignado  en el manual “E.  Devit  C.  Blackmar,  Federal  Jury  Practice  and  Instructions”,  que se les  entrega  a  los  jurados,  se desprende que la “conspiración” no se realiza  por  el  solo  acuerdo  para delinquir, y requiere de al menos una ejecución de  actos  preparatorios  del delito; en cambio el “concierto para delinquir” se  consuma  con  el  simple  acuerdo  de voluntades encaminado a la realización de  varios delitos.          

18. Por lo anterior concluye que el cargo de  “conspiración”  que   se   incluye en el  indicment   contra    Jilmar   Guevara  Saavedra   

no  es equivalente a la conducta punible de  “concierto para delinquir” patrio.   

19. Si la Corte insiste en el respeto por el  principio   de   la   doble   incriminación  sería  más  acertado  buscar  la  equivalencia   entre   el  “concierto  para  delinquir”  con  el  denominado  “empresa  criminal continua” prevista en la regla 848 del Título 21 Federal  Crimen  Code  and Rules que recoge varios elementos estructurales del tipo penal  nacional.   

20.   Considera   violado   el  principio  constitucional  del  non  bis  in ídem porque por los mismos hechos existen dos  investigaciones  contra  el  requerido   Jilmar  Guevara  Saavedra  lo cual  implica que se exponga a una doble sanción.   

21. El hecho de que sea el Gobierno Nacional  quien  emita  la resolución mediante la cual se concede o niega la extradición  no  es   obstáculo  válido  para  que la Sala verifique si  existe proceso   

penal  en  Colombia  dentro  del  cual  se  ventilan  los  mismos  hechos que soportan la petición de extradición, como se  hacía en el pasado.   

22. Luego de indicar la fecha y el lugar en  que  fue  capturado  el requerido pide que  esta Corporación  allegue  copia  de  todo  el  proceso  penal  seguido contra el solicitado Jilmar Guevara  Saavedra  en  el  despacho  22  delegado  ante  la  Unidad Nacional de Fiscalía  Antinarcóticos e Interdicción Marítima.   

23. Solicita que la Corporación advierta al  Gobierno  colombiano  que  debe  pronunciarse expresamente sobre el hecho que el  Estado  se  expone,  a  través  de  la  Fiscalía  General de la Nación, a una  demanda  ante  una  Corte  Internacional  si se concede la extradición de   Guevara Saavedra .   

24. Si se concede la extradición el Estado  debe  renunciar   a  su  derecho de sentenciar al solicitado so pena de ser  demandado    por   violación   al   principio   universal   de   non   bis   in  ídem.   

25.  De  acuerdo  con  lo dicho solicita se  emita  concepto  negativo  a  la  extradición de   Jilmar Guevara Saavedra .   

ALEGATOS DEL PROCURADOR PRIMERO    DELEGADO PARA LA CASACIÓN PENAL   

1. Después de citar los antecedentes de la  actuación  procesal  expresa que conforme a lo expuesto por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  ante  la inexistencia de un Tratado de extradición  vigente,  estudiará  el  cumplimiento  de  los requisitos  previstos en el  artículo  506  -entiéndase  502-  de la Ley 906 de 2004 y  señala que la  solicitud  de  extradición  debe  formularse  por  la  vía  diplomática   allegando los documentos indicados por el artículo 495 ibídem.   

2.    Afirma  que  los documentos  mencionados  en la citada norma deben ser expedidos en la forma prescrita por la  legislación del Estado requirente y traducidos al castellano.   

         

En el caso bajo examen, el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  America remitió  por vía diplomática los documentos  que   relaciona  en  su  escrito  entre  los  cuales  está  la  acusación  No.  8:07-CR-194-T-30TGW  dictada  el  30  de  mayo  de  2007 que contiene los cargos  endilgados  al  solicitado  Jilmar Guevara Saavedra  y la pena de decomiso.   

Relaciona  los  documentos  anexos  a  la  solicitud  de  extradición   y  asegura  que  fueron  traducidos al idioma  castellano  y  autenticados  por  las  autoridades  competentes,   por  eso  encuentra  satisfecho el requisito de su autenticidad de acuerdo con lo previsto  en  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil modificado por el  artículo  118, numeral 1 del Decreto 2282 de 1989, aplicable para este caso por  el  principio de integración previsto en los artículos 25 y 495 del Código de  Procedimiento Penal.      

3.  Encuentra demostrada la plena identidad  del  solicitado  porque la persona a que se refieren las Notas Verbales que  soportan  la  petición  de  extradición,   es  la  misma cuya captura fue  ordenada  por  la  Fiscalía  General  de  la Nación y notificada en la Cárcel  Modelo  de  la  ciudad  de  Bogotá  por  unidades del ente acusador y que   corresponde  al  solicitado Jilmar Guevara Saavedra, identificado con la cédula  de    ciudadanía   No.    16.949.308    expedida   en   Buenaventura.   

4.   Frente  al  principio  de  la  doble  incriminación  regulado  por   el artículo 493,  numeral 1 de la Ley  906  de  2004 sostiene que     para su cumplimiento  el  hecho  que motiva la solicitud de extradición debe estar previsto como conducta  punible  también  en  Colombia,   y  tener  señalada pena privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años.   

Transcribe  los  cargos  contenidos  en  la  novena  acusación    No.  8:07-CR-194-T-30-TGW  dictada el 30 de  mayo   de  2007  y  señala  que  comparadas   las  conductas  atribuidas  a  Jilmar  Guevara  Saavedra con los comportamientos  previstos  como  delitos en la legislación penal colombiana, corresponden a las  conductas  punibles  tipificadas  en  los  artículos  340,  modificado  por  el  artículo  8  de  la  Ley  733  de  2002,  y   376   modificado por el  artículo  14  de  la  Ley  890  de 2004, denominados concierto para delinquir y  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes, respectivamente, del Código  Penal  para las cuales está previsto un marco punitivo que satisface el mínimo  de la pena de prisión exigido para estos fines.   

5. Se remite al artículo 511, numeral 2 de  la  Ley  600  de  2000-  artículo  493  numeral  2 de la Ley 906 de 2004- y con  apoyo      jurisprudencial    considera   que   el   indicment  proferido  contra   Jilmar  Guevara   Saavedra    equivale   a   la   resolución   de  acusación  del  procedimiento   penal   colombiano   porque  en  dicha  providencia  aparece  la  imputación   personal,  fáctica  y  jurídica  que  corresponde  al  marco  de  juzgamiento  sobre  el  cual ejercerá el derecho de contradicción y defensa el  procesado.    

6.  Solicita  que  esta  Sala  exhorte  al  Gobierno  Nacional para que  en  caso  de  conceder  la  extradición  de  Jilmar Guevara Saavedra condicione tal determinación a que el  Estado  requirente  no  juzgue  al  extraditado  por hechos diferentes a los que  motivan  la  extradición, no anteriores a diciembre de 1977 (sic), y que no sea  sometido   a   destierro,  prisión  perpetua,  confiscación,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes.   

7.  De acuerdo con lo anterior solicita que  esta  Corporación conceptúe  favorablemente para  la extradición de  Jilmar Guevara Saavedra.   

CONCEPTO     DE     LA   CORTE   

1.       Aspectos  previos.   

Conforme al artículo 35 de la Constitución  Política,  modificado por el Acto Legislativo 01 de 1997 y el artículo 490 del  Código  de Procedimiento  Penal, y en razón de haberse  cometido los  delitos  comunes  por  los  cuales  es solicitado en extradición Jilmar Guevara  Saavedra    desde   una  fecha  no  especificada,  y  continuando  hasta  e  incluyendo  la  fecha  de  la  acusación formal,  que fue el 30 de mayo de  20071,  la  normatividad  procesal penal aplicable en este caso es la Ley  906 de 2004.    

No  se  comparte   lo  sugerido por el  defensor  al  considerar  que los actos motivo de extradición fueron realizados  por  su  defendido   en  el  territorio  colombiano,   situación  que  impediría  su  aplicación, porque la documentación anexa a la solicitud   demuestra  que esos  actos tuvieron ocurrencia en el país requirente, así  sea   parcialmente,   pues  así  se  desprende  de  la  acusación  formal  No.  8:07-CR-194-T-30TGW  dictada  el 30 de mayo de 2007 en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Medio de la Florida cuando al describir los  cargos señala que:    

“Desde  una  fecha  no  especificada,  y  continuando  hasta  e  incluyendo  las fechas en esta declaración formal, en el  Distrito Central de Florida y otros lugares, los acusados,…”   

         

          (…)   

       

         Jilmer  Guevara-Saavedra , alias “Relajado”,   

Complementa     lo     anterior    la  declaración  jurada en apoyo a la   

solicitud  de  extradición  de  Orville  R.  Greer,     Agente  Especial de la Administración para el Control  de  Drogas  (DEA),  asignado  a  la  División  Regional  de  Miami, Oficina del  Distrito   de   Tampa,   de   la   cual   se   desprende  que  la  organización  Durán-Ibarguen,      de     la     cual    se    acusa    pertenecer   Guevara-Saavedra,    ha   pasado   toneladas   de   cocaína   en   lanchas  “go-fast”  y barcos  de  pesca  que  salen desde Colombia con destino a Panamá, Guatemala, o México  para  ser  distribuida  finalmente  en  los Estados Unidos. Otras operaciones de  contrabando  de  cocaína fueron interceptadas por agencias del orden en la alta  mar2.   

Además, la Corte comentando el artículo 35  de la Carta Política,  dijo que:   

        “…Repárese  que  la  norma  Constitucional  se  refiere  sin matizaciones a  “delitos  cometidos  en  el exterior”, de modo que la realización puede ser  total   o   parcialmente   cumplida   fuera   de   los   límites  territoriales  patrios”3   

.  

Así mismo la  Sala sobre el contenido  del  artículo  14  de  la  Ley  599  del  2000  sostuvo que el legislador   para   determinar  el  lugar de la comisión de la conducta punible adoptó  la teoría de la ubicuidad al señalar que:     

      “…la conducta  punible  se  entiende  realizada  “en  el    lugar  donde   se   desarrolló   total  o parcialmente la acción” o “donde  se  produjo  o  debió  producirse  el  resultado”4   

.  

2.             Cuestiones    de   fondo.   

La    inexistencia    de   Tratado   de  extradición  aplicable en el   

ordenamiento  interno  entre   Colombia   y  los  Estados  Unidos de  América, según  información  suministrada  por el Ministerio de Relaciones Exteriores dentro de  este  trámite,  impone  la sujeción a las previsiones de la Ley 906 de 2004 y,  por  ello  corresponde  a  la  Sala,  según lo indicado en el artículo 502 del  referido  ordenamiento,  realizar  el respectivo análisis sobre el cumplimiento  de los aspectos allí determinados:   

2.1.           Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   

La   crítica  de  la  defensa  sobre  la  autenticidad  del  indicment  y    los   demás  documentos  allegados  para  soportar  la  solicitud  de  extradición  no  tienen fundamento porque como lo tiene dicho esta Corporación  tratándose  de  esta clase de solicitudes, el juicio de conducencia  está  referido    exclusivamente   a   la   aptitud  que  tengan  los  medios  de  conocimiento  para  infirmar  o  demostrar  cualquiera de los hechos en que  debe fundar su concepto:        

     “(…) dentro del  trámite  que  finaliza  con  la emisión del concepto por parte de la Corte, lo  que  se  analiza de la documentación remitida por el Gobierno requirente, es su  validez  formal,  es  decir  que  conforme  a  las  cláusulas  de los Convenios  bilaterales  o   multilaterales  sobre  la  materia,  o  en  su  defecto  a  las  del  artículo  551 del Código de Procedimiento Penal,  hayan    sido    agregados    por    la   vía  diplomática  y       contengan      el     mínimo     de   información   necesaria conforme al Tratado o a la Ley para el estudio del  asunto y decisión del concepto respectivo”.   

    “Deviene de lo anterior  la  inhibición  de  la  Corte  para  adentrarse  en el contenido material de la  documentación  o, peor aún, para discutir el contenido de justicia material de  las   decisiones   del   Estado   extranjero,   pues  la  conceptualización  de  ‘validez  formal’  hace  referencia  precisamente    a   ello,   a   la   ‘forma’,  es  decir   a   lo   contrapuesto   a   lo   esencial”5   

.  

         También  ha  expresado  la Corporación  que  la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  caso  de  la  extradición,  atañe  a  los  procedimientos  de  autenticación  por  el  cónsul o agente diplomático de la  República  o,  en su defecto, por el de una Nación amiga; el abono de la firma  del   funcionario   que   certifica  por  parte  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores;  y la correspondiente traducción fiel de todos los documentos   tal  como  lo  disponen  los  artículos  259 y 260 del Código de Procedimiento  Civil   modificado  por  el  artículo  1,  numeral  118  del  Decreto  2282  de  19896   

,  aplicable   por  el  principio  de  integración  normativa previsto en el artículo 25 de la Ley 906 de 2004,   debiéndose  adicionar  que  es  la  propia  ley la que le otorga presunción de  autenticidad  y legalidad a los documentos otorgados por autoridades extranjeras  o  con  su intervención, en la medida que por haber sido presentados ante sedes  diplomáticas  colombianas o de una Nación amiga, han de tenerse como expedidos  conforme a la ley del respectivo país.   

Precisado   lo  anterior, se encuentra  que   el   Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  remitió  por  vía  diplomática,  mediante  Nota  Verbal  No.  2890 del 20 de septiembre de 2007 la  documentación  que soporta la solicitud de extradición debidamente autenticada  y traducida de la siguiente manera:        

El 12 de septiembre de 2007, Thomas Burrows,  Director  Asociado  de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos de Norteamérica,  certificó   que   fueron   adjuntadas   las   declaraciones    del  Fiscal  Federal   Joseph K.  Urdí,  de la Oficina del Fiscal Federal del  Distrito  Central  de  Florida,   juramentado  el 10 de septiembre  de  2007  ante  un  Juez  Magistrado  de  los  Estados Unidos, y la declaración del  agente  Especial  de la Administración     Antinarcóticos,  Orville  R.  Greer,  juramentado   ante  un  Juez Magistrado de los Estados  Unidos   en   la  misma  fecha,  tales  documentos  respaldan  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  Jilmar Guevara Saavedra, cuyas copias  fieles  reposan  en  los  archivos oficiales del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos de América  en Washington D.C.   

A su turno  Alberto R. Gonzáles,   Procurador  de  los  Estados Unidos, el mismo 12 de septiembre de 2007 certifica  que  Thomas  Burrows,  actualmente  desempeña  y  a  la  fecha en que firmó el  anterior  documento  ocupaba  el  cargo de Director Asociado, Oficina de Asuntos  Internacionales,  División de lo Penal, Departamento de Justicia de los Estados  Unidos, en Washington D.C., debidamente comisionado y calificado.   

Por  su  parte,   Condoleezza  Rice,  Secretaria  de  Estado  de  los  Estados  Unidos,  con fecha 13 de septiembre de  2007   certifica  que  al  documento  anexo  se  le  ha fijado el sello del  Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos de América y que dicho sello  merece  plena fe y crédito, cuya firma igualmente es autenticada por Patrick O.  Hatchett,   funcionaria   Auxiliar   de   Autenticaciones  del  Departamento  de  Estado.   

El  14 de Septiembre siguiente,  Julio  Cesar  Aldana  Bula, Cónsul de Colombia en Washington, D.C., autentica la firma  de  Patrick  O.  Hatchett,    la cual aparece al pie de los documentos  relacionados como soporte de la extradición.   

Adicionalmente,  el  Jefe de Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia  abonó la firma del  agente  consular,  el  21  de septiembre de  2007  como se constata al  reverso del documento suscrito por éste.   

La petición de extradición también   fue  acompañada  de  copia   auténtica  de la acusación    No.  8:07-CR-194-T-30TGW  dictada el 30 de mayo de 2007 en la Corte Distrital de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Medio  de  la  Florida  contra el  requerido,  en  la cual se especifica el lugar y las fechas de ejecución de los  actos que motivan la extradición.   

Además,  la versión en español   del   indictment  tiene  registrada  una  constancia  en la cual se lee “Certifico que la precedente es  una  copia  fiel  y  exacta  a  la  original.  SHERY L. LOESCH, Secretaria Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos Distrito Central de Florida. Por: Firma.  Denise    L.    Vought.    Secretaria   Auxiliar”7, lo cual se complementa con lo  dicho   por  Joseph  K.  Ruddy,  Fiscal  Federal  Auxiliar para el Distrito  Central  de  Florida  al  expresar que es práctica de la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el Distrito Central de Florida mantener copias originales  de  la  acusación  formal  y las órdenes de arresto, y archivarlos    con   el  Secretario de la Corte. Por  tanto, obtuvo del Secretario de  la  Corte una copia, certificada como verdadera y correcta de la acusación y la  anexó          como         prueba         B8,   luego  debe concluirse  que  la  copia  del indictment  fue  expedida  y  autenticada  por el funcionario facultado para el efecto, esto  es, el Secretario de la Corte en cuestión.   

          La  documentación  allegada fue traducida por Anthonys Letts,   autorizado   mediante   resolución  No.  139  de  1980  expedida  por   el  Ministerio de Justicia.   

Fue enviada una reproducción literal de las  normas  del  Código Penal de los Estados Unidos de América aplicables al caso.   

Los  anteriores  documentos  cumplen  las  condiciones  de validez que demanda la ley procesal colombiana que establece los  procedimientos  para la legalización de documentos otorgados en el exterior que  vayan  a  producir  efectos en Colombia, como quiera   que    el     material    fue    remitido   por   el  Estado  requirente,   Estados Unidos de América, a través de su Embajada,  debidamente               autenticados              e    idóneamente     traducidos,   al  Ministerio  de Relaciones  Exteriores  de  este  país,     por  tanto,  este  requisito  se  satisface.   

2.2.            Identificación    plena   del   solicitado.   

Dicha   exigencia  hace  relación  a  la  identidad  que debe existir entre la persona solicitada por el Estado requirente  y  la  aprehendida  con  fines  de  extradición.  Bajo este contexto, esa es la  identificación sobre la cual se pronunciará la Sala.   

En  la  Nota Diplomática N° 1890 del 9 de  julio  de 2007 el Estado requirente solicitó con fines de extradición a Jilmar  Guevara   Saavedra,   también  conocido  como  “Relajado”,   ciudadano  colombiano,  nacido  el  3  de  agosto  de 1983,  portador de la cédula de  ciudadanía No. 16.949.308.   

Para  dar  curso  a  la  señalada  medida  precautelar,  la  Fiscalía General de la Nación mediante resolución del 11 de  julio  de  2007  ordenó  la  captura  del   solicitado y mediante el   oficio  N°.  385-D.8.  del  23 de julio de 2007 siguiente la Unidad Nacional de  Fiscalía  Antinarcóticos  e  Interdicción  Marítima  -Despacho ocho-, deja a  disposición  del  Fiscal  General  de  la  Nación  a  Jilmar  Guevara Saavedra  identificado   con   la  cédula  de  ciudadanía  No.  16.949.308  expedida  en  Buenaventura  (Valle),  anexando las actas de los derechos  del capturado y  de  notificación  de  la  resolución  ordenando   su captura con fines de  extradición  de fechas 23 de julio del 2007.    

Concordante con lo dicho de  las actas  de   notificación   de  la  resolución  calendada  el  11  de  julio  de  2007  y    de  los  derechos   del  capturado  levantadas por la Unidad  Nacional  de  Fiscalía  Antinarcóticos  y de Interdicción Marítima -Despacho  Ocho-,  ambas  de  fecha 23 de julio siguiente,  elaboradas con ocasión de  la   aprehensión  del  requerido,  se  desprende   que   corresponde    al  solicitado   Jilmar  Guevara  Saavedra,   quien   se  identificó  con  la  cédula  de  ciudadanía  No.  16.949.308  expedida   en   Buenaventura  (Valle),    la  misma  incluida  en  los  documentos de extradición.   

De otro lado, en la carpeta de extradición  reposa  la  fotografía   del  requerido, a la cual se refiere dentro de la  declaración    el   agente   especial   Orville  R.  Greer,  informando  que el individuo que aparece allí es Jilmar Guevara Saavedra, alias  “Relajado”.   

Así   mismo  el  solicitado  nombró  defensor  especial  y  en  el  memorial  poder  se  identificó con el señalado  documento de identificación, cumpliéndose esta exigencia.   

2.3.              Principio     de     la     doble  incriminación.   

De  acuerdo  con  lo     previsto  en el  artículo 493, numeral 1 de la  Ley 906 de 2004, para  conceder  la  extradición  es  requisito indispensable  que  el   hecho   que   la  motiva esté previsto como delito tanto en el Estado  que  eleva  la  solicitud  como  en el país requerido, independientemente de la  denominación  jurídica,  o  del  bien jurídico tutelado, y  reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

          No se comparte  lo planteado por la  defensa   sobre   este   requisito   en   el   sentido   de   que   los  delitos  “conspiración”   y   el   “concierto  para  delinquir”  tienen  grandes  diferencias  al  punto  que no se cumple esta exigencia, porque  la Sala al  emitir  concepto  sobre la solicitud de una extradición dentro de la cual se le  imputaban  al  solicitado unos cargos similares de los que se le acusa a Guevara  Saavedra  indicó que:     

“3.2.  El delito de concierto para el  tráfico  de estupefacientes endilgado a (…), es también punible en Colombia,  pues   configura   el   injusto   de   concierto  para  delinquir  previsto  en el artículo 340, inciso 2 del  Código  Penal  -Ley 599 de 2000-, modificado por la Ley 1121 de 2006, artículo  19,  que  sanciona  con  prisión de 8 a 18 años a quienes se concierten con el  fin de cometer delitos de tráfico de estupefacientes.   

El  vocablo  concertar,  según  su tercera  acepción  vista  en  el  Diccionario  de la Lengua Española, Vigésima Primera  Edición,  significa  pactar, ajustar, tratar, acordar un negocio, razón por la  cual  las  dos  formas  de  concierto,  la nacional y la estadounidense, guardan  similitud,  pues  consisten  en  el  acuerdo de voluntades entre varias personas  para perpetrar delitos.   

A su vez, en el artículo 376 de la ley 599  de  2000,  el  ilícito  de  tráfico de estupefacientes se encuentra definido y  sancionado  con  una pena mínima, que dependiendo de la cantidad de droga puede  oscilar  entre 4 y 6 años de prisión” 9   

.  

Con relación al planteamiento en el sentido  de  que en Colombia existe una investigación penal en contra del señor Guevara  Saavedra  por los mismos  hechos  por los cuales el Gobierno de los Estados Unidos de América solicita su  extradición  lo  cual  conllevaría  la  violación  al  principio  non  bis in  ídem,    es  pertinente  señalar  que,  de  un  lado,  no  existe  en  el  ordenamiento  jurídico  colombiano  norma  que  impida  la extradición por ese  motivo,  y  de  otro, conforme a lo dispuesto por los artículos 494 y 504 de la  Ley  906 de 2004  es asunto que le compete determinar al Gobierno Nacional.  En  consecuencia  es  a  esa  autoridad  y  no  a  la  Corte, de acuerdo con sus  facultades,  la  que debe hacer la verificación de los procesos adelantados por  los  operadores  de  justicia  colombianos  y del país requirente, y definir si  concede  o niega la extradición, o eventualmente la concede de manera diferida.   

Pero  además, como lo tiene dicho la Sala:   

“…en  caso  de que el Gobierno Nacional  acceda  a  su  entrega  y  que  el  reclamado  sea  condenado  en  virtud de las  imputaciones  que  se le hacen en el extranjero, para evitar los efectos nocivos  de  un  eventual  doble  juzgamiento  por  la  misma  causa,  se  activaría  la  previsión  del  artículo  17 del Código Penal, según la cual “La   sentencia   absolutoria   o   condenatoria  pronunciada  en  el  extranjero   tendrá   valor   de   cosa   juzgada   para   todos   los  efectos  legales”      10   

.  

          En  cuanto a la posible prescripción de  los  cargos,   figura que se dejó planteada en la providencia del pasado 6  de  marzo  mediante la cual se resolvió la petición de la práctica de pruebas  elevada         por         la         defensa11,  importa  destacar que ello  no  es  tema   que   deba  tratarse  en el concepto que le corresponde  emitir      a      la      Corte,     precisamente  por  no  constituir  un  condicionamiento  para que se  conceda  o no la extradición, dado que la función judicial en estos asuntos es  la  verificación  formal y objetiva de los aspectos precisados por el artículo  502 del estatuto procesal penal del año 2004.   

         Precisado  lo  anterior  se  tiene  que el ciudadano colombiano  Jilmar  Guevara  Saavedra  es requerido para que comparezca al juicio adelantado  por  la  acusación   No. 8:07-CR-194-T-30TGW dictada el 30 de mayo de  2007  en  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Medio de la  Florida donde se incluyen los siguientes cargos:   

         CARGO UNO   

      “Desde una  fecha  no  especificada,  y  continuando   hasta e incluyendo las fechas en  esta  declaración  formal,  en  el Distrito Central de Florida y otros lugares,  los acusados,     

        (…)   

         Jilmer  Guevara-Saavedra , alias “Relajado”,   

        con  complicidad  e  intencionalmente  se  asociaron,  conspiraron  y se consintieron  juntos  y  con  otras personas conocidas y desconocidas por -el- Gran Jurado, de  manufacturar   y  distribuir  cinco  (5)  kilogramos o más de una mezcla o  sustancia  conteniendo una cantidad perceptible de cocaína, una sustancia   controlada  de la Lista  II, sabiendo y con intención de que tal sustancia  sería  importada  ilegalmente  a  los Estados Unidos, en violación del Título  21, Código de los Estados Unidos, Sección 959.   

       Todo en  violación  del Título 21, Código  de los Estados, Sección 963 y 960 (b)  (1) (B) (ii).   

CARGO   DOS   

“Desde  una  fecha  no  específica,  y  continuando   hasta e incluyendo las fechas en esta declaración formal, en  el  Distrito  Central  de  Florida  y  otros  lugares, los acusados,     

(…)  

         Jilmer  Guevara-Saavedra , alias “Relajado”,   

        con  complicidad  e  intencionalmente  se  asociaron,  conspiraron  y se consintieron  juntos  y  con  otras personas conocidas y desconocidas por -el- Gran Jurado, de  poseer  con intención de distribuir cinco (5) kilogramos o más de una mezcla o  sustancia  conteniendo una cantidad perceptible de cocaína, una sustancia   controlada  de  la  Lista   II,  a  bordo  de  una embarcación sujeta a la  jurisdicción  de  los  Estados Unidos, en violación del Título 46, Código de  los  Estados  Unidos,  Secciones  70503(a)  y  70506(a)  y (b) y del Tìtulo 21,  Código de los Estados Unidos, Sección 960(b)(1)(B)(ii).   

Dichas   modalidades  delictivas  guardan  concordancia  con  las  conductas que penalmente se han reprimido en Colombia en  el  artículo 340 del Código Penal, modificado por los artículos 8° de la Ley  733  de  2002  y 19 de la Ley 1121 de 2006, denominado concierto para delinquir,  que  incrementa  la  pena de prisión de 8 a 18 años cuando tiene relación con  tráfico     de     drogas     tóxicas,     estupefacientes     o    sustancias  sicotrópicas:   

        “Concierto  para delinquir: Cuando varias personas se concierten con el fin de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas será penada, por esa sola conducta, con  prisión de tres (3) a seis (6) años.   

         

         “Cuando    el    concierto    sea   para   cometer   delitos   de   genocidio,  desaparición    forzada    de    persona,     tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,   enriquecimiento     ilícito,           lavado         de     activos      o   testaferrato   y    conexos,   o   financiamiento    de    terrorismo   y   administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho (18) años y multa de dos mil setecientos (2.700) hasta treinta mil  (30.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

       La pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en la mitad para quienes organicen,  fomenten,  promuevan, dirijan, encabecen, constituyan o financien el concierto o  la asociación para delinquir.”   

Las  conductas punibles de “poseer con la  intención  de  distribuir”  también  se  encuentran  sancionadas  en nuestro  ordenamiento  penal  en  el  artículo  376  del  Código  Penal  como tráfico,  fabricación   o   porte   de   estupefacientes,   norma  que  a  tenor  literal  dice:   

        “ARTÍCULO  376.Tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso  personal,   introduzca  al  país,  así  sea  en tránsito o saque de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá   en  prisión  de  ocho   (8)   a   veinte   (20)  años y multa de mil (1.000) a cincuenta  mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

         Si  la  cantidad  de  droga  no  excede  de  mil  (1.000)  gramos  de marihuana,  doscientos  (200)  gramos  de  hachís,  cien  (100)  gramos  de  cocaína  o de  sustancia  estupefaciente  a  base de cocaína o veinte (20) gramos de derivados  de  la  amapola,  doscientos  (200) gramos de metacualona o droga sintética, la  pena  será  de cuatro (4) a seis (6) años de prisión  y multa de dos (2)  a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

       Si la  cantidad  de  droga excede los límites máximos previstos en el inciso anterior  sin   pasar  de  diez  mil  (10.000)  gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos     de     hachís,    dos   mil   (2.000)    gramos    de    cocaína    o    de    sustancia   estupefaciente    a    base    de    cocaína   o   sesenta   (60)   gramos   de  derivados  de la amapola,  cuatro  mil  (4.000)  gramos de metacualona o droga sintética, la pena será de  seis  (6)  a  ocho  (8)  años  de  prisión y multa de cien (100) a mil (1.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes”.   

Se  destaca que la Ley 890 de 2004 aumentó  el mínimo y el máximo de la pena indicada.   

De  lo  expuesto se tiene por satisfecho el  mencionado  requisito porque los comportamientos imputados al requerido también  son  considerados como delitos en la legislación colombiana y están reprimidos  con  penas  privativas  de  la  libertad  no  inferiores  a  cuatro (4) años de  prisión.   

2.4.   Equivalencia         de         la        providencia        proferida        en  el          extranjero con la acusación  del sistema procesal colombiano.   

Se equivoca la defensa cuando afirma que no  existe  equivalencia  entre  el  indicment  y  la  resolución  de acusación,  porque no se trata de una  identidad  entre  ambas  decisiones judiciales, pues lo importante es establecer  que  con  ellas se franquea el paso al juicio donde se debatirá la acusación y  la   defensa,  que  en  tal  pieza  procesal  aparezca  un  relato  sucinto  del  comportamiento  imputado  con  especificación  de las circunstancias de tiempo,  modo  y lugar y su calificación jurídica con el señalamiento de los preceptos  aplicables.   

Además,  repárese  en que, contrario a lo  que  considera  la  defensa,  el  numeral  2  del  artículo  493 del Código de  Procedimiento  Penal  no  exige  identidad  sino equivalencia y esta expresión,  según el Diccionario de la Real Academia Española, significa,   

“igualdad en el valor, estimación, potencia  o     eficacia    de    dos    o    más    cosas”12   

.  

Dicho  lo  anterior  se  tiene que la Corte  Distrital   de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Medio  de  la  Florida  formuló    contra   Jilmar   Guevara   Saavedra  la  acusación   No.  8:07-CR-194-T-  30TGW  dictada  el  30 de mayo de 2007, acto procesal que guarda  equivalencia  con  el  contenido  de la resolución de acusación prevista en el  artículo 337 de la  Ley 906 de 2004.   

En  dichos  documentos  se narran  las  conductas  investigadas  con las circunstancias de modo,  tiempo   y  lugar   que la especifican y su calificación jurídica, base suficiente  para que la Sala encuentre satisfecho este requisito.   

2.5.   Ahora: como  el Procurador  Cuarto  Delegado  para la Casación Penal también verificó los requisitos para  opinar  favorablemente,   y  al observarse que no se procede por delitos de  carácter   político,   la   Sala  conceptuará  a  favor  de  la  extradición  solicitada.   

La  Corporación  ha  venido  sosteniendo a  través  de su jurisprudencia que le corresponde al Presidente de la República,  como  Supremo  Director de las relaciones internacionales, decidir en definitiva  si  concede  o  niega  la  extradición,  o  si  eventualmente  la  otorga   difiriendo  la  entrega del solicitado -artículos 494 y 504  de la Ley 906  de  2004-,  como  quiera que está facultado para obrar según las conveniencias  nacionales,  y,  por  tanto,  de  acuerdo  con  su  competencia  es el llamado a  establecer  si  en  Colombia  se  adelanta  proceso   contra  la   persona     requerida,   si   se   trata   o   no   de  los  mismos hechos por los cuales se solicita la extradición y si  ello  es  así,  debe  proceder de acuerdo con sus facultades constitucionales o  legales13.   

3.          Puntos adicionales:   

Como  quiera  que  según las disposiciones  adjuntas  la  pena  máxima  para las conductas por las cuales se acusa a Jilmar  Guevara  Saavedra, es la “cadena perpetua”  y  ella  en   Colombia   está  prohibida  -artículo  34 de la Carta Política-, el  Gobierno  Nacional está en la obligación  de condicionar la entrega de la  persona  solicitada,  en  el evento de que acceda a la extradición, a que dicha  pena  no sea impuesta. Y también  a que el  requerido no puede ser en  ningún  caso   juzgado por un hecho anterior ni distinto a los que motivan  la  extradición,  ni sometido, en caso de condena, a penas crueles, inhumanas o  degradantes de la dignidad humana.   

Además, tomando en cuenta  la entrada  en  vigencia del acto legislativo No. 01 de 1997 que reformó al artículo 35 de  la  Constitución  Política, época en  la  cual  se    prohibía   la    extradición   de   nacionales,   como     lo   ha   dicho   esta   Corporación14,  la  entrega del solicitado  Jilmar   Guevara   Saavedra   sólo  procederá  en  relación  con  los  hechos  presuntamente  cometidos  en  el  exterior   con  posterioridad  al  17  de  diciembre de 1997.   

De igual modo, la Corte considera pertinente  precisar  en orden a garantizar los derechos fundamentales del requerido, que el  Estado    requirente   deberá   garantizar   la   permanencia   en   el   país  extranjero       y   el   retorno   al  de  origen,  en  condiciones  de  dignidad y respeto por la persona humana, cuando el extraditado  llegare   a   ser   sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable  o  eventos  similares,    incluso después de su liberación por haber cumplido la  pena  que  le  fuere impuesta en la sentencia de condena en razón de los cargos  que  motivaron  la solicitud de extradición y por los cuales ésta hubiere sido  concedida.   

Adicionalmente,  el  Gobierno Nacional debe  advertir  a  su  homólogo  del  Estado requirente, que la persona solicitada en  extradición  ha permanecido privada de la libertad en detención preventiva por  razón de este trámite.   

Finalmente,  la  Sala  considera  oportuno  destacar  que  en  virtud de lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 189 de  la  Constitución  Política,  le  corresponde  al  Presidente  de la República  en   su   condición   de   Jefe  de  Estado   y    Director    de   la   política  exterior  y  de  las  relaciones  internacionales,  realizar el respectivo seguimiento a los condicionamientos que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición y la determinación de las  consecuencias que se deriven de su eventual incumplimiento.   

4.          Conclusión final:   

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,   SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  EMITE  CONCEPTO   

FAVORABLE a la solicitud de extradición del  ciudadano  colombiano  Jilmar  Guevara  Saavedra, identificado con la cédula de  ciudadanía    No.    16.949.308   expedida   en   Buenaventura   (Valle),   formulada    vía   diplomática  por  el  Gobierno  de  los  Estados   Unidos   de  América, con  relación a  los  dos   cargos  penales  a  que se contrae la solicitud, contenidos en la acusación No.  8:07-CR-194-T-30TGW  dictada  el 30 de mayo de 2007 en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos para el Distrito Medio de la Florida contra el mencionado Jilmar  Guevara Saavedra.    

Por  la  Secretaría,  se  comunicará esta  determinación  al  requerido  Jilmar  Guevara  Saavedra,  a  su  defensor  y al  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación,  para lo de sus cargos.   

Igualmente,  se devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho,   para   los  trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ  

   Aclaración de Voto  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS     AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                    YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

         

           

    

1  fls.    78,    98,160    y    192    Cuaderno    de  extradición.   

2     fl. 52  Cuaderno  de extradición.   

3    CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,  auto  del 25 de abril  de 2001, Rad. 16.708.   

4   CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    SALA    DE    CASACIÓN    PENAL,    Sentencia  del 29 de junio de 2005, Rad.  23.106   

5   CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL,   auto   del   11   de   abril  del  año  2000,  Rad. 15.862   

6  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN  PENAL,   auto  del  15  de  agosto del año 2000,  Rad. 16.708.   

7  fl. 75 Cuaderno de extradición.   

8  fl.  98   Cuaderno  de  extradición.      

9  CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL, concepto  del 5  de diciembre de 2007, Radicación 27.799.   

10  CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  concepto  del  11 de mayo de 2005, Radicación 23.180.   

11  fl.   62   Cuaderno  de  la  Corte.     

12  Diccionario de la Lengua Española, Vigésima primera  edición, Madrid, Espasa – Calpe, 1992.   

         13    CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,  Conceptos  del 28 de julio  de  2004, rad. No. 21.990; del 8 de noviembre de 2005, rad. N° 23.760; y del 24  de enero de 2006, rad. N° 24.072, entre otros.   

14    CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  concepto del 9 de noviembre  de 1999, Rad. 15.349.     

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