26690(02-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26690  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.  

Bogotá, D. C., dos (2) de septiembre de dos  mil ocho (2008).   

ASUNTO  

La  Corte  Suprema  de  Justicia de Colombia  emite  concepto  sobre la solicitud de extradición formulada por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través de su Embajada en nuestro país,  respecto  del  ciudadano  colombiano GUSTAVO MELÉNDEZ  DÍAZ.   

VISTOS  

1.  Mediante  Nota Verbal No. 1010 del 02 de  mayo  de  20061,  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano Colombiano  GUSTAVO  MELÉNDEZ  DÍAZ,  petición  que  formalizó  con  la  Nota Verbal No. 3115 del 04 de diciembre de  20062.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  convenio  aplicable al caso, el 15 de diciembre de 2006, remitió a la Corte  la  documentación  enviada  por  la Embajada de los Estados Unidos de América,  debidamente traducida y autenticada.   

3.  El 18 de enero de 2007, la Corte Suprema  de  Justicia  Sala  de  Casación Penal, informó a GUSTAVO MELÉNDEZ DÍAZ, que  tenía  derecho  a  nombrar un defensor que lo asistiera en el presente trámite  ante  esta  Corporación;  para lo cual, designó al doctor Miguel Ángel Torres  Díaz3.   

4. Una vez fenecido  el  traslado  para  presentar pruebas, la Sala mediante auto del 23 de agosto de  2007,  resolvió  no  practicar  las  pruebas  solicitadas  por  el defensor del  requerido,  ni  ordenar ninguna de oficio y dispuso correr traslado para que los  intervinientes    presentaran    sus    estudios    previos   al   concepto   de  fondo.   

Ante  esta  decisión, el defensor interpuso  recurso  de  reposición,  el cual fue resuelto por la Sala mediante auto del 28  de  mayo  de  2008 que decidió no reponer la providencia que negó la práctica  de pruebas y continuar con el trámite.   

DOCUMENTOS  ALLEGADOS   

Con  la  Nota  Verbal  No.  3115  del  04 de  diciembre  de  2006,  la Embajada de los Estados Unidos de América aportó, con  su respectiva traducción, los siguientes documentos:   

1.  Nota  Verbal  No. 1010 del 02 de mayo de  2006,  por  medio  de  la  cual la Embajada del Estado peticionario solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  GUSTAVO MELÉNDEZ DÍAZ.   

2. Orden de captura con fines de extradición  del   15   de   mayo   de   2006   proferida   por   el  Fiscal  General  de  la  Nación,4  la  cual  se  hizo  efectiva   el  06 de octubre de 2006, por  miembros   del   Departamento   Administrativo   de   Seguridad  DAS5.   

3.  Declaraciones  en  apoyo de la solicitud  rendidas  bajo  juramento el 16 de junio de 2006, ante el Tribunal Meridional de  la  Florida,  por  Andrea G. Hoffman,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos,  y  por  James  M.  Mcgovern, Agente Especial de la  DEA.   

4.  Acusación  Sustitutiva  del Gran Jurado  Nº.   06-20139-CR-MIDDLEBROOKS(s)   del   05   de   mayo   de  20066,   en la  que   se   formulan   tres   cargos   a   GUSTAVO   MELÉNDEZ  DÍAZ,   por delitos federales de narcóticos.   

5. Orden de arresto con fecha del 05 de mayo  de  2006,  contra  el  señor  GUSTAVO MELÉNDEZ  DÍAZ,   proferida   por  el  Tribunal  del  Distrito  Meridional de la Florida.   

6.  Transcripción  de  las  disposiciones  legales aplicables.   

7. Certificación del Vicecónsul de Colombia  en   Washington   sobre   la   autenticidad   de   la   firma   de  Sonya   N.   Johnson,   quien    se  desempeña  como  auxiliar  de autenticaciones  del Departamento   de Estado  de los Estados Unidos.   

ESTUDIO  DE  LA DEFENSA.   

El defensor del requerido,  solicita   negar   la   extradición  del  ciudadano  GUSTAVO  MELÉNDEZ  DÍAZ,  solicitado  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América a través de su  embajada  en Colombia, para lo cual sostiene los mismos argumentos que expuso al  momento de presentar pruebas.   

                                             MINISTERIO PÚBLICO   

Propone la Procuradora Tercera Delegada para  la   Casación  Penal,  se  emita  concepto  favorable  a  la  extradición  del  requerido,  por  reunirse  las  exigencias del artículo 502 del C.P.P., por ser  actos   punibles  cometidos  con  posterioridad  a  la  promulgación  del  Acto  Legislativo  No.  01  de  diciembre  de  1997,  y  por  no  tratarse  de delitos  políticos.   

CONSIDERACIONES.  

La  Sala emitirá concepto favorable para la  extradición   del  ciudadano  colombiano  GUSTAVO  MELÉNDEZ  DÍAZ,   pues   se   reúnen  los     requisitos    legales exigidos para ello:   

1.  Validez formal de la documentación presentada.   

La  normatividad  procedimental exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   la   información,  en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)  la  reproducción  certificada  de las disposiciones penales aplicables al  caso7.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano8.      

Estas  exigencias  de  carácter  formal  se  hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado; Jason E Carter, Director  Asociado  de la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia,  División  en  lo  Penal,  certificó  las  firmas  de quienes suministraron las  declaraciones  de  apoyo  a  la  solicitud de extradición; el Procurador de los  Estados  Unidos,  Alberto R. Gonzales, hizo lo propio con aquélla y el Director  Adjunto  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales autenticó la de éste, todo  lo  cual fue certificado por Condoleezza Rice, Secretaria de Estado, y por Sonya  N.  Johnson,   funcionaria  Auxiliar de Autenticaciones del Departamento de  Estado.  Así  mismo, el Vicecónsul de Colombia en Washington D. C., cuya firma  es  refrendada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, dio fe,  que  en  efecto  quien  suscribe  el  documento  es  el  funcionario auxiliar de  autenticaciones del Departamento de Estado.   

En las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos  formales de legalización de la documentación que sirve de  sustento  a  la  solicitud  de  extradición, exigidos por las normas del Estado  requirente  y   el  Estado  colombiano,  se  cumplieron  a  cabalidad en el  presente  caso,  y  que  desde esta perspectiva los documentos aportados con tal  fin  se  tornan aptos para ser considerados  por la Corte en el estudio que  debe preceder el concepto.    

2. Plena identidad de la persona reclamada en extradición.   

El Gobierno de los Estados Unidos informó en  su  petición  que  el nombre del requerido es GUSTAVO  MELÉNDEZ  DÍAZ, ciudadano colombiano nacido el 28 de  abril    de    1967   identificado   con   la   cédula   de   ciudadanía   No.  73.138.243,  datos  que  corresponden   a  quien  permanece  privado  de  la  libertad  con  fines  de extradición desde el 06 de  octubre de 2006.   

Además   coinciden   con  los  documentos  consignados  en  el  poder  otorgado,  en  el  acta  de derechos del capturado y  notificación  de  la  resolución que profiere la orden de captura con fines de  extradición.   

En  consecuencia, se satisface el segundo de  los  presupuestos  a  los que alude el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, para  que    la   extradición   solicitada   pueda otorgarse.   

3.     Principio    de    la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos  como  delito  en Colombia, y que tengan adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años. Se analizarán, por tanto, estos requerimientos.    

GUSTAVO   MELÉNDEZ  DÍAZ,  es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América, para que comparezca en juicio por delitos federales de narcóticos  según    lo  establece  el  contenido  de  la  Acusación  Sustitutiva  de  extradición  Nº.  06-20139-CR-MIDDLEBROOKS(s).  Los  cargos  formulados  en su  contra      son     del     siguiente     tenor:9   

El Gran Jurado acusa que:  

-CARGO UNO-  

Comenzando aproximadamente en enero de 2003  con  continuación  hasta la fecha del dictamen de esta acusación de reemplazo,  siendo  las  fechas  exactas  desconocidas para el Gran Jurado, en el condado de  Miami-Dade  dentro  del  Distrito  Meridional  de Florida y en otras partes, los  acusados,   (…)   GUSTAVO   MELÉNDEZ  DÍAZ,  alias  “El  Mono”(…)  con  conocimiento    de    causa   e   intencionadamente   combinaron,   concertaron,  confederaron,  y  concordaron  el  uno  con  el  otro y con otras personas tanto  conocidas  como  desconocidas  para  el  Gran Jurado para importar una sustancia  controlada  hacia  los  Estados  Unidos  desde  un  lugar  fuera  del  país, en  contravención  a  la  Sección 952(a) del Título 21 del Código de los Estados  Unidos,  todo  en violación a la Sección 963 del Título 21 del Código de los  Estados Unidos.   

Para los efectos de la Sección 960(b)(1)(B)  del  Título  21  del  Código  de los Estados Unidos, se alega otrosí que este  delito  involucró  cinco  (5)  kilogramos  o más de una mezcla y sustancia que  contenía una cantidad perceptible de cocaína.     

     

-CARGO 2-  

Comenzando aproximadamente en enero de 2003  con  continuación  hasta la fecha del dictamen de esta acusación de reemplazo,  siendo  las  fechas  exactas  desconocidas para el Gran Jurado, en el Condado de  Miami-Dade,  dentro  del  Distrito  Meridional de la Florida, y en otras partes,  los  acusados,  (…)  GUSTAVO  MELÉNDEZ  DÍAZ, alias “ El Mono” (…) con  conocimiento    de    causa   e   intencionadamente   combinaron,   concertaron,  confederaron,  y  concordaron  el  uno  con  el  otro y con otras personas tanto  conocidas  como  desconocidas  para  el  Gran  Jurado  para poseer una sustancia  controlada  con  intenciones  de  distribuirla,  en contravención a la Sección  841(a)(1)  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos; todo en violación  a la Sección 846 del Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

Para efectos de la Sección 841(b)(1)(A)(ii)  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos, se alega que otrosí que este  delito  involucro  cinco  (5)  kilogramos  o  más de una mezcla y sustancia que  contenía            una            cantidad            perceptible           de  Cocaína.          

-CARGO 3-  

Comenzando aproximadamente en enero de 2003  con  continuación  hasta la fecha del dictamen de esta acusación de reemplazo,  siendo  las  fechas  exactas  desconocidas para el Gran Jurado, en el Condado de  Miami-Dade,  dentro  del  Distrito  Meridional de la Florida, y en otras partes,  los  acusados,  (…)  GUSTAVO  MELÉNDEZ  DÍAZ  alias  “El Mono” (…) con  conocimiento  de causa e intencionadamente combinaron, concertaron, confederaron  y  concordaron  el  uno  con  el  otro y con otras personas tanto conocidas como  desconocidas  para  el  Gran Jurado para poseer una sustancia controlada a bordo  de  motonaves  sometidas a la justicia de los Estados Unidos, con intenciones de  distribuir  la sustancia controlada, en contravención a la Sección 1903(a) del  Apéndice  del  Título 46 del Código de los Estados Unidos; todo en violación  a  la  Sección  1903(j) del Apéndice del Título 46 del Código de los Estados  Unidos.   

Para los efectos de la Sección 1903(g) del  Apéndice  del  Título  46  del  Código  de  los  Estados Unidos y la Sección  960(b)(1)(B)  del  Titulo 21 del Código de los Estados Unidos, se alega otrosí  que  este  delito  involucró  cinco  (5)  kilogramos  o  más  de  una mezcla y  sustancia      que      contenía      una      cantidad      perceptible     de  cocaína.         

Las conductas atribuidas por el Tribunal del  Distrito  Meridional  de Florida se recogen en la legislación penal colombiana,  así:   

    

1. Las  conductas  descritas  en  los  cargos,   se   encuentran  contenidas  según  lo  dispuesto  en  el   Artículo   340    del  Código  Penal  expedido  mediante  la  Ley 599 de 2000 bajo la  denominación  de  concierto  para delinquir, modificado por el artículo 8º de  la  Ley  733  del  2002,  y  por  el  artículo 19 de la ley 1121 del 2006 de la  siguiente manera:     

“Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta, con prisión de tres (3) a seis (6) años.   

         

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de   genocidio,  desaparición  forzada  de  personas,  tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico de drogas  tóxicas,  estupefacientes o sustancias sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo, extorsión enriquecimiento ilícito,     lavado    de   activos   o   testaferrato   y  conexos,  o  financiamiento  del terrorismo y administración de  recursos  relacionados con actividades terroristas, la pena será de prisión de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18)  años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta  treinta mil (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir”.   

Se  concluye  entonces, que la pena nacional  para  el  comportamiento  descrito  en  la Acusación Sustitutiva estadounidense  supera  el  mínimo de 4 años de sanción privativa de la libertad que exige el  numeral  primero  del artículo 493 de la Ley 906 de 2004. Luego, se cumple este  presupuesto.   

4. Equivalencia de las decisiones  

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión   que   contiene   el  cargo   contra  la  persona  reclamada  en  extradición,  corresponda  en sus aspectos formal y sustancial al acto procesal  conocido     en     la     legislación     colombiana     como     resolución  de  acusación y/o escrito de acusación, es  decir,  a  la decisión que sirve de introducción a la fase del  juicio,  a  través  de  la  cual  el  Estado acusa a una persona determinada de  violar  la ley penal, discrimina el cargo que le imputa, consigna los hechos que  le  sirven  de  fundamento  y  determina  la  época y el lugar de comisión del  ilícito  o  ilícitos, para que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

La  Acusación  Sustitutiva  emitida  por el  órgano  judicial  de los Estados Unidos, contiene los requisitos formales de la  formulación  de  acusación  previstos  en  el  artículo  337 de la Ley 906 de  2004,   pues, consigna las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se  realizó  la  conducta  punible,  su descripción típica, las pruebas en que se  apoya,  las normas sustanciales aplicables al caso, y, además, también permite  que se inicie el debate al interior del juicio.   

La  providencia  dictada en el exterior y la  regulada  en  la  legislación  nacional  son equivalentes. Por tanto, se cumple  este requisito.   

En  cuanto  a los alegatos propuestos por la  defensa    del    requerido,    esta    Sala    se    permite    manifestar   lo  siguiente:   

En  el  presente evento, está vedado a esta  Corporación  emitir  pronunciamientos  de fondo con respecto a las pretensiones  incoadas  por  el  defensor  del  requerido,  ya  que  como  se ha advertido con  anterioridad,  a  la  Sala  sólo  le  corresponde  velar  por  que se cumplan a  cabalidad  los  presupuestos  exigidos  por  el  artículo  495  del  Código de  Procedimiento  Penal  (ley  906 de 2004), por ende, en  la  adecuación típica que finalmente pueda corresponder a la conducta ilícita  por  la que se incrimina al ciudadano  requerido. Se trata de una tarea que  corresponde  al  juez  del  país  requirente,  quien  necesariamente  debe  aplicar   las  reglas  de  “su  debido  proceso”,  y  además  está obligado a respetar el derecho a la  defensa,   por  tal razón  es allí donde la defensa, puede hacer uso  de  los  argumentos  que  ha  propuesto,  sobre  la  posible vulneración de los  derechos de su poderdante.   

De  lo  anterior  se  puede  inferir que, la  naturaleza  y  reglamentación  del  trámite  de  extradición  en nuestro  sistema  jurídico   interno,  no  se equipara al de un proceso penal, vale  decir,  la  Corte  no  puede actuar como juez natural en este trámite, ni puede  reemplazar   en su autonomía y soberanía al juez extranjero y mucho menos  emitir juicios de valor.   

                                       CAUSALES DE IMPROCEDENCIA.   

El   artículo   35  de  la  Constitución  Política,   modificado  por  el  primero  del  acto  legislativo  01  de  1997,  dice:   

“La  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto con  la ley.   

“Además,   la   extradición   de  los  colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior,  considerados como tales en la legislación penal colombiana”.   

“La extradición no procederá por delitos  políticos”.   

“No  procederá la extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma”.   

De  acuerdo  con  esta  disposición,  son  causales  de improcedencia de la extradición, las siguientes, (i) que el delito  por  el cual se procede sea de naturaleza política, (ii) que se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de diciembre de 1997, fecha de promulgación  de  la  referida  norma,  y (iii) que el delito haya sido cometido en territorio  colombiano.   

Ninguna de estas prohibiciones concurre en el  caso  analizado.  Los  delitos de concierto, imputados a GUSTAVO MELÉNDEZ DÍAZ  en  la   Acusación  Sustitutiva, son de naturaleza común, no política, y  los  hechos  en  los cuales se sustentan las imputaciones ocurrieron desde enero  de   2003  hasta  el  04  de  diciembre  de  2006,  es  decir,  después  de  la  promulgación    del    acto    legislativo.         

El  lugar de comisión de los hechos tampoco  se  erige  en  causal  de  improcedencia.  El  estudio de la acusación y de las  declaraciones  de  apoyo,  permiten establecer que el solicitado en extradición  hacía  parte  de  una  organización  criminal transnacional, que traficaba con  narcóticos,    a    través   de   una   sofisticada   red   en   los   Estados  Unidos:   

“…GUSTAVO  MELÉNDEZ  DÍAZ  ha  sido  escuchado  en  más  de 100 interceptaciones telefónicas colombianas realizadas  de  conformidad  con la ley. Las conversaciones interceptadas de conformidad con  la  ley  incluyen  conversaciones  sobre  la  Bahía  Bonita  y  otras  naves de  narcotráfico.   Meléndez   Díaz  le  ayuda  a  Mars  Micolta  Hurtado  en  la  coordinación  de  varios  miembros  de  la  organización  de  narcotráfico, e  instala,  prueba en el mar y opera los motores externos de muchas de las lanchas  rápidas  utilizadas  por  la  organización  de  narcotráfico  Rayo  Montaño.  Gustavo     Meléndez     Díaz    alias    “El    Mono”,    es    ciudadano  colombiano.”   

Esta reseña de la actividad ilícita deja en  claro    que   los   hechos   por   los   cuales   se   acusa   a   GUSTAVO  MELÉNDEZ  DÍAZ,  trascendieron  las  fronteras  del  territorio  colombiano,  y  que  por  tanto  se  cumple  el  condicionamiento  constitucional  de  que  la conducta haya sido realizada en el  extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar  de   comisión   del   ilícito   (de   la   acción,  del  resultado  o  de  la  ubicuidad).   

Reunidas  las  exigencias  previstas  en  el  estatuto  procesal,  el  Concepto de la Corte es favorable a la extradición del  señor   GUSTAVO   MELÉNDEZ   DÍAZ,   y  se prevendrá al Ejecutivo para que, si  la  otorga,  condicione  su  entrega  a  que  el  extraditado no sea juzgado por  delitos  distintos  a  los que motivaron el pedido de extradición, ni  por  hechos  anteriores al año 1997,  ni  sometido  a  prisión  perpetua, pena de muerte, tratos crueles, inhumanos o  degradantes,   ni  a  penas  de  destierro  y  confiscación;  y  además,  para  que lleve a cabo un seguimiento orientado a determinar  si  el  Estado  requirente  cumple  los  condicionamientos a los que pueda estar  sujeta  la  concesión de la extradición, y establezca las consecuencias que se  derivarían de su incumplimiento.   

Por  otra  parte,  se  solicita  al Gobierno  Nacional  que  recomiende  al Estado peticionario que, en caso de condena, tenga  en  cuenta como parte de la pena el tiempo que el solicitado haya estado privado  de la libertad con motivo del trámite de extradición.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   Sala   de   Casación  Penal,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  ante  la solicitud de extradición del  ciudadano     colombiano     GUSTAVO     MELÉNDEZ  DÍAZ,  hecha por el Gobierno de los Estados Unidos de  América  mediante  Nota  Verbal  No.  3115 del 04 de diciembre de 2006, por los  cargos  imputados  en la Acusación Sustitutiva Nº. 06-20139-CR-MIDDLEBROOKS(s)  dictada  el  05  de  mayo  de 2006 por el Tribunal del Distrito Meridional de la  Florida.   

Por    la   Secretaría   de   la   Sala  entérese  de esta decisión  a  los  interesados e intervinientes, así como al Fiscal General de la Nación,  para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente  al Ministerio del  Interior  y de Justicia, para lo que concierne en adelante al Gobierno Nacional.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                            ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                              AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                             

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                                                                 YESID RAMÍREZ BASTIDAS    

         Comisión de servicio   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

            Comisión    de  servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con  el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición  que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En ese orden de cosas, estimo que es preciso  advertir  en  el  concepto sobre la necesidad de plantear otras condiciones a la  entrega  del  reclamado,  derivadas  del hecho de que el acto de extradición no  implica  que  el  extraditado  pierda  la nacionalidad colombiana, lo cual sólo  ocurre   frente  a  los  presupuestos  señalados  en  el  artículo  98  de  la  Constitución.   

En  tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes10   para   que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese que los preceptos que desarrollan  la  extradición tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de 2004, además  de  reiterar  las reglas constitucionales (improcedencia por delitos políticos,  o  la  de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con anterioridad al 17  de     diciembre     de     1997    –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el  organismo  al  que  le  corresponde  ofrecer  o  conceder la extradición de una  persona     y     las     facultades     sobre     la    materia    –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además,  el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”11   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce12,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1  Folios 3 al 18 Carpeta Anexa.   

2  Folios 55 al 71 carpeta anexa.   

3 Folio  11 carpeta principal.   

4  Folios 47 al 50 carpeta anexa.   

5  Folios 27 y 28 carpeta anexa.   

6  Folios 115 al 127 carpeta anexa.   

   Traducción  oficial  folios  272  al 282 carpeta  anexa.   

7  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

8 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

9   Folio 270 al 282 carpeta anexa.   

10  Corte Constitucional, sentencia C-740/00.   

11  Sentencia C-1106/00.   

12  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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