14481 (04-11-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14481  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 164  

Santafé  de  Bogotá,  D.  C.,  cuatro  de  noviembre de mil novecientos noventa y ocho.   

VISTOS:  

          Examina  la  Sala  la  admisibilidad  del  recurso extraordinario de  casación  discrecional  interpuesto  por  el  defensor  de  la procesada BLANCA  ELVIRA  MONCAYO  DE  GAVIRIA,  en  relación  con  la sentencia de segundo grado  fechada  el  25 de marzo de 1998, obra del Tribunal Superior de Neiva, por medio  de  la  cual  confirma la condena principal a dieciocho (18) meses de prisión y  multa  por  valor  de  

$  356.800.oo,  impuesta en  primera  instancia por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Garzón (Huila),  como  autora  de  una  infracción  al  artículo 33, inciso 2° de la Ley 30 de  1986.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

          El  día  17  de  mayo  de  1995,  se  llevó  a  cabo diligencia de  allanamiento  y  registro a la residencia de la señora BLANCA ELVIRA MONCAYO DE  GAVIRIA,  situada  en el municipio de Garzón, quien antes había sido informada  como  expendedora  de  estupefacientes al detal.  Pues bien, como resultado  de  dicha  actuación,  dentro del inmueble registrado fueron decomisados sendos  paquetes   que   contenían   125   gramos   de   marihuana   y  0.4  gramos  de  cocaína.   

          Como  en la residencia se encontraban algunas personas, se procedió  a  requisarlas  y  a  una  mujer,  posteriormente identificada como ELVIA LUCÍA  LUCUMÍ,  se  le hallaron dos envoltorios que llevaba consigo, uno de los cuales  contenía   284  gramos  de  cocaína  y  el  otro  187.7  gramos  de  la  misma  sustancia.   Por  las  manifestaciones  de  esta  dama,  se  supo  que ella  abastecía  del estupefaciente a varios expendedores minoritarios; que lo hacía  por  cuenta  del  individuo  SILVIO  ORLANS  GARZÓN,  quien  era  el  proveedor  mayorista y estaba radicado en el municipio de La Plata.   

          En  razón  de  estos  hechos,  la  Fiscalía  General de la Nación  vinculó  a la investigación a los tres imputados, quienes fueron afectados por  resolución  acusatoria  el  día  6  de marzo de 1997 del siguiente modo:   ELVIA  LUCIA  LUCUMÍ  y  SILVIO  ORLANS GARZÓN como coautores de violación al  artículo  33,  inciso  1°  de  la  Ley  30 de 1986, y BLANCA ELVIRA MONCAYO DE  GAVIRIA,   a   título  de  autora  de  infracción  al  inciso  2°  del  mismo  precepto.   

          En  concordancia  con  los  cargos  formulados  en la acusación, el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Garzón, por medio de sentencia del 29 de  enero  de  1998,  condenó  a  los  procesados  Orlans  Garzón  y  Moncayo  de  Gaviria  a  las  penas  antes  indicadas,  decisión  que  fue  confirmada en segunda instancia por el Tribunal  Superior de Neiva.   

          Antes,    la   procesada   Elvia   Lucía  Lucumí  se  había  acogido  al trámite de sentencia  anticipada, y así terminó separadamente el proceso para ella.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

          El   día  16  de  abril  de  1998,  el  defensor  de  la  procesada  Blanca   Elvira   Moncayo   de   Gaviria   le  manifestó  al  tribunal  de  instancia  que  interponía  el  “recurso  extraordinario  de  casación” contra la sentencia del 25 de marzo  de  1998  (cuaderno  2ª  instancia,  fs.  42).  Posteriormente, en escrito  presentado   el  30  de  abril  siguiente,  el  impugnante  aclara  su  anterior  manifestación,  en  el sentido de que su propósito era acudir al “RECURSO DE  CASACIÓN  POR  VIA  EXCEPCIONAL”  (idem, fs. 44).   

          En   efecto,  de  acuerdo  con  el  artículo  218  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el recurso de casación procede en casos de sentencias de  segunda  instancia  dictadas  por  los  tribunales  y  en relación con procesos  adelantados  por  delitos  que tengan prevista una sanción máxima privativa de  la  libertad  superior a seis (6) años, aunque la consecuencia también sea una  medida  de  seguridad.   Sin  embargo,  el  mismo precepto, por excepción,  prevé  la  posibilidad  del  recurso  extraordinario  en  condiciones objetivas  distintas  a  las  antes  señaladas,  siempre  que  la  Sala Penal de la Corte,  discrecionalmente,  lo acepte con el fin de darle desarrollo a la jurisprudencia  o para garantizar los derechos fundamentales.   

          El  tema  ha sido tratado recurrentemente por la Sala, en el sentido  de  supeditar  la  admisibilidad  del  recurso  discrecional  a  unas exigencias  mínimas y lógicas.   

          Así,   en   el  auto  del  24  de  enero  de  1995,  cuya  ponencia  correspondió    al    magistrado    Edgar   Saavedra  Rojas,  se  dijo  sobre la necesidad de motivación lo  siguiente:   

“Ahora  bien,  siendo  atribución  de  esta  superioridad determinar la viabilidad del recurso  extraordinario  interpuesto  con  carácter  excepcional,  conviene recordar que  también  esta  modalidad  de  impugnación  está sujeta a rigorismos técnicos  impuestos  por la normatividad procesal.  Ello, por cuanto al recurrente le  corresponde  brindar  a  la  Sala  los  argumentos  necesarios  que  le permitan  concluir  la  presencia  de  uno  de  los  dos  presupuestos  que dan lugar a la  excepción,  desde  el  mismo momento de su postulación, además de los motivos  que    sustentarían   alguna   de   las   causales   de   casación”.   

          Y  en  el  auto  del  21  de  febrero  de  1996,  la  Sala concretó  pedagógicamente  los  requisitos  de la casación excepcional en los siguientes  términos:   

“Estas exigencias,  claramente definidas por la jurisprudencia, son:   

“a)   Que  el  recurso  se interponga  contra  un  fallo  de  segunda  instancia.   En  este caso se presentan dos  hipótesis:   si  el  fallo  lo  profiere  un tribunal superior de distrito  judicial,  resulta  indispensable  que  se  proceda  por  un delito que no tenga  prevista  pena  privativa  de la libertad, o que ésta sea inferior a seis años  de  prisión,  pues  en  caso  contrario  la  vía  adecuada sería la casación  ordinaria.   Si  se  dirige contra sentencia de segunda instancia proferida  por  un  juzgado penal del circuito, para nada importa el término máximo de la  pena  privativa  de  la  libertad  señalada  en  el tipo, ni la clase de medida  impuesta.   

“b)   Que la impugnación se presente  dentro  de  los  quince  días  siguientes  a  la  última  notificación  de la  sentencia  de  segundo  grado,  esto  es,  dentro del término de ejecutoria, de  conformidad   con   el   artículo   214  (sic)  del  Código  de  Procedimiento  Penal;   

“c)   Que  exista  legitimación para  interponer  el recurso; es decir que la impugnación provenga del procurador, su  delegado, o el defensor del acusado, y   

“d)    Que  se  sustente  en  forma  debida”.       (M.      P.     Fernando Arboleda Ripoll).   

          En   este   caso,  tanto  la  legitimación  en  la  causa  como  la  oportunidad  para recurrir están garantizadas, supuesto que la impugnación fue  propuesta  por el defensor del procesado y, si se tiene en cuenta que el día 30  de  abril venció el término para interponer la impugnación extraordinaria, de  acuerdo  con  el artículo 223 del Código de Procedimiento Penal, resulta claro  que  el  recurrente actuó dentro del lapso legal indicado (fs. 45, cuaderno 2ª  instancia).    

          También  se  cumple  el  presupuesto  objetivo  de  procedibilildad  relacionado  con la sanción dispuesta en la norma infringida, pues se trata del  inciso  2°  del  artículo 33 de la Ley 30 de 1986, cuya pena máxima privativa  de  la  libertad  aplicable es tres (3) años de prisión, lo cual indica que no  sería   viable   la   casación   común   y   sólo   quedaría   la   opción  excepcional.    Sin  embargo,  el  escrito  de  iniciación  carece  de  la  fundamentación  suficiente  para justificar la necesidad de impulsar el recurso  extraordinario  de casación por vía discrecional o excepcional, tal como lo ha  señalado recurrentemente la jurisprudencia de esta Corporación.   

          El  hecho  de  que  la  casación  discrecional se desvincule de los  presupuestos  objetivos  contenidos  en  el  inciso 1° del artículo 218, no le  quita       el      carácter      de      recurso  extraordinario,  pues  seguirá  siendo  eminentemente  rogado  (no  una  actuación  oficiosa  de  la  jurisdicción)  y  sujeto  a  la  exposición sumaria inicial de una violación manifiesta de la ley.   

          De  modo que no sólo deben invocarse los dos únicos propósitos de  realización  que apoya la ley, esto es, el desarrollo de la jurisprudencia y la  protección  de  derechos  fundamentales,  sino  que  también  debe presentarse  verosímilmente  la  necesidad  de  uno  o  de ambos fines.  Así, el actor  deberá  argumentar  sobre  la  ausencia  de  definiciones jurisprudenciales, en  relación  con  uno  o  varios de los temas discutidos en el proceso; o también  indicar  demostrativamente  que en el curso del mismo hubo infracciones graves a  los  derechos  fundamentales  que debieron garantizarse en el mismo, desde luego  con  la  suficiente  individualización  de  los  que  se estiman violados y las  conductas de la judicatura que a ello contribuyeron.   

          Lógicamente,  la  exigencia  no  puede  ser de otro modo, porque la  Corte  no  podría  entrar  a  auscultar  el  proceso para declarar motu  proprio  que  el  asunto  merece  un  tratamiento  jurisprudencial  aún  no  dispensado,  o  de  que  los  jueces  de  instancia  menoscabaron algunas garantías fundamentales, pues ello equivaldría  a  entrar  oficiosamente  en  el  fondo  de  la  cuestión,  sin la provocación  procesal  suficiente  y  propia  de  los  recursos.   Recuérdese  que esta  actuación  de  oficio de la Sala también es excepcional y sólo procede cuando  todo  se  ha  habilitado  mediante  un recurso bien interpuesto y una demanda en  forma (art. 228 C. P. P.).   

          Se  inadmitirá,  entonces,  el  recurso  de  casación  excepcional  examinado.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No  conceder  el recurso de casación excepcional interpuesto por el  defensor de la procesada BLANCA ELVIRA MONCAYO DE GAVIRIA.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JORGE ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL               RICARDO CALVETE RANGEL   

CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ  ARGOTE    JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                             CARLOS      E.      MEJÍA  ESCOBAR                    

DÍDIMO PAEZ VELANDIA                                       NILSON PINILLA  PINILLA                          

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.    

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